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El planeta de los simios XV

Fobia social

Grupo Elron

 

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Cualquier semejanza con la realidad no es ninguna coincidencia.

 

 


Si una afirmación hiere tu sentido común, 
entonces no es verdad. La única verdad para 
ti es la que tú consideras como verdad. 

 

 

 
  

¿Qué es esa tontería de la "fobia social"?


Muchos de los que se burlan de la Psiquiatría.



...después quedan sorprendidos con los resultados. Esta persona era extremadamente tímida y ahora es capaz de ir desnudo por la calle sin ninguna vergüenza, e incluso sin ponerse siquiera colorado.


No hay ninguna "fobia social" que una buena lobotomía no pueda curar.


L. RONALD HUBBARD


Los psiquiatras jamás ha podido mostrar a alguien que haya sido curado por sus métodos y sin embargo los gobiernos los protegen y subvencionan. O los psiquiatras son demasiado astutos o los gobiernos son demasiado tontos.



JORGE OLGUÍN

La perplejidad de la Psiquiatría sobre los trastornos mentales se debe a que no conoce la existencia de la mente reactiva y los engramas. Un engrama con el contenido verbal "las personas me asustan" puede provocar lo que los psiquiatras llaman "fobia o ansiedad social". Y la solución consiste en eliminar dicho engrama. También la timidez puede ser uno de los roles del ego, en cuyo caso la solución es integrar la mente a través de la técnica de "Psicointegración".

 

Publicado en Clarín el 8/8/05

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VIDA COTIDIANA : REVELAN QUE EN LA ARGENTINA AFECTA A 13 DE CADA 100 PERSONAS

Aseguran que la ansiedad social abre la puerta a las adicciones

La timidez patológica o el temor al juicio de los otros producen malestares que muchos creen aliviar con el alcohol. En EE.UU. el 40% de quienes lo sufren abusan de la bebida o de las drogas.

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Mariana Iglesias.

miglesias@clarin.com

Una copita antes de ir a la reunión de trabajo. Unos tragos para animarse a hablar con esa chica tan linda. Un vinito para soportar la cena familiar. Varias cervezas para soltarse y bailar con los amigos. Para las personas que sufren ansiedad o fobia social, el alcohol es un escudo que permite enfrentar situaciones que de otra manera serían verdaderos martirios o incluso se evitarían.

Quienes padecen el trastorno de ansiedad social sienten un temor exagerado ante la mirada de los otros, no soportan ser objeto de juicios negativos. La timidez deviene patológica. Y el cuadro de ansiedad provoca mareos, palpitaciones, náuseas y todo tipo de incómodos dolores y sensaciones corporales.

La reacción por lo general es evitar esas situaciones que desencadenan semejantes padecimientos. Pero hay quienes deciden enfrentarlas y recurren a un arma que, en principio, resulta efectiva: el alcohol.

Los psiquiatras Enzo Cascardo y Pablo Resnik, directores del Centro IMA (Investigaciones Médicas en Ansiedad), hablan de "comorbilidad", que define a las personas que sufren más de un trastorno a la vez: "Los trastornos de ansiedad no se presentan de manera aislada en una persona. La mayoría de las veces se observan dos o más trastornos asociados, lo que suele dificultar el diagnóstico y el tratamiento", explican.

Hicieron un estudio clínico sobre trescientos ochenta y cuatro pacientes que se atienden por fobia social. En ocho de cada diez casos la fobia apareció vinculada a otros trastornos, fundamentalmente depresión y consumo excesivo de alcohol.

Cascardo y Resnik también citan estudios internacionales y de EE.UU. que aseguran que el 40% de las personas con ansiedad social abusan del alcohol u otros tóxicos (el 25 por ciento es adicto al alcohol). Otro trabajo dice que en poblaciones de alcohólicos el promedio de los que sufren ansiedad social llega al 32%: un porcentaje tres veces mayor que la población general.

"El alcohol reduce la timidez, y permite controlar, si no impedir, el deseo de evitar las situaciones que provocan ansiedad. El alcohol suelta la lengua y da efecto ansiolítico. Además, ciertas personas con ansiedad social tienen pensamientos negativos de sí mismos. Una manera de bloquear la autocrítica es con el alcohol, que disminuye las autoevaluaciones negativas", dice el psiquiatra Alfredo Cía, presidente de la Asociación Argentina de Trastornos de Ansiedad.

Cía habla de muestras clínicas que dicen que el 20 por ciento de las personas que sufren fobia social consumen alcohol en exceso. Y que los llamados "ansiosos sociales" tienen nueve veces más posibilidades de ser alcohólicos. "Es simple: el alcohol tiene un efecto desinhibitorio inmediato, y por eso es la mejor manera de automedicarse", dice.

El psiquiatra Carlos Malvezzi Taboada, director del Instituto Gubel de Investigación y Docencia en Psicoterapias Breves, explica que el alcohol "es un diluyente del superyó -que fija las pautas de conductas internalizadas- que permite enfrentar situaciones temidas con más naturalidad".

Malvezzi Taboada asegura que los trastornos de ansiedad afectan al 13 por ciento de la gente y que la mayoría de los casos se dan en la adolescencia, es decir, a los 14, 15 años. "Por eso el alcohol es tan frecuente en los jóvenes", dice.

Algo similar opinan Cascardo y Resnik: "La ansiedad y angustia en situaciones sociales es especialmente perturbadora en los jóvenes, para quienes es de capital importancia la pertenencia a un grupo, o el inicio de relaciones laborales y de pareja. Para aliviar sus síntomas descubren y usan el efecto desinhibidor del alcohol y de otros tóxicos. Por eso es importante la prevención, detección y tratamiento de la ansiedad social en jóvenes, ya que así se evitan los cuadros de adicción".

"Mucha gente con ansiedad se automedica con alcohol, que hace sentir bien al principio. El problema es el efecto rebote. La ansiedad vuelve con más potencia y se crea una dependencia. Se sabe que muchos alcohólicos o drogadictos empezaron su adicción por la ansiedad. Por eso, para la ansiedad se recomienda la actividad física y la relajación y evitar el alcohol y los ansiolíticos", dice el psiquiatra Jorge Gleser, vicepresidente de la Sociedad Internacional de Medicina de Adicciones. Y da un dato clave: "Si una persona toma alcohol a diario durante cuatro semanas, se vuelve dependiente. De ahí que el uso de sustancias para la desinhibición social lleve a la adicción".

Valeria -ex adicta que está en Alcohólicos Anónimos (AA) desde hace 31 años-, dice algo muy claro: "El común denominador en los alcohólicos es la timidez".

Roque Pantaleone es un psiquiatra que forma parte de la Junta de Custodios de Alcohólicos Anónimos. Habla de timidez, inestabilidad e inmadurez emocional. "El alcohol disuelve la angustia y la ansiedad. Actúa como un tranquilizante. Hasta un chico se da cuenta y lo usa. Así se quita la desinhibición y hasta siente placer. Pero se convierte en hábito y luego en adicción".

Pantaleone habla de la "era del hipermodernismo", del "hágalo hoy" y de la urgencia de resolver todo ya mismo: "En este contexto, es más fácil tomarse un whisky que encarar un tratamiento".

En este sentido, Sergio Halsband, secretario del capítulo Drogadependencia y Alcoholismo de la Asociación de Psiquiatras Argentinos, dice que en este nivel la persona se trata por alcoholismo, y que el trastorno de ansiedad pasa desapercibido. "Hay que indagar las causas, y el tratamiento debe ser simultáneo. Hay que combatir el alcohol y la ansiedad en un programa integral".

 

 

PERPLEJIDAD DE LA PSIQUIATRÍA

por Horacio Velmont

(según las enseñanzas de L. Ronald Hubbard)

Los psiquiatras se sienten confusos y sin saber qué hacer frente a los trastornos mentales, e incapaces de levantar la cabeza para ver que ya ha sido descubierto el mecanismo de la mente que los provoca siguen diciendo lisa y llanamente disparates.

De más está decir que detrás de la Psiquiatría existe un negocio millonario, cuyo arsenal de drogas -su efecto básico es trasladar la enfermedad de un órgano a otro sin eliminarla-, mueve más dólares que el tráfico de armas.

A partir de los descubrimientos de Ron Hubbard sobre la mente humana y plasmados en Dianética y Cienciología, el problema de la enfermedad mental ha sido resuelto.

Prácticamente todo el mundo en la actualidad sabe esto menos los psiquiatras, quienes siguen utilizando la "medicina del barbero", propiciada siempre por los gobiernos de turno que no se atreven a enfrentársele por aquello, tan astutamente promovido por ellos, de que "el que está en contra de la Psiquiatría es porque está demente".

Pero veamos cómo se produce un trastorno mental utilizando como ejemplo el hipnotismo. Utilizando sugestiones poshipnóticas puede hacerse que una persona haga casi cualquier cosa.

Si a una persona se la hipnotiza y se le dice que será incapaz de pronunciar la palabra "no", se verá que la omite en su conversación, incluso utilizando sustitutos que pueden provocar la risa de los que lo escuchan.

De la misma forma se puede lograr que se lave furiosamente las manos y que siempre considere que las tiene sucias, o que cada vez que oiga un timbre pegue un salto, o que cuando viaje en avión sentirá angustia extrema, o que la gente le provoque ansiedad o pánico.

También por supuesto puede hacerse que una persona que odia a las serpientes termine amándolas, pero esto tarde o temprano le provocará una esquizofrenia galopante.

Estos implantes hipnóticos son, hablando en términos científicos, "engramas".

La diferencia entre un engrama y una orden hipnótica es que por lo general la orden hipnótica no contiene dolor y el paciente se presta dócilmente a ser hipnotizado, y en cambio el engrama contiene dolor y entra en la mente reactiva subrepticiamente.

Si una orden hipnótica se aplicara con dolor, entonces en nada se diferenciaría de un engrama.

Con estas pocas explicaciones queda en claro que lo de la "fobia social" no es más que otros de los inventos de la Psiquiatría: primero inventan la enfermedad y luego el remedio. ¿qué tal?

Mañana inventarán "fobia a los bigotes" o "fobia a las patillas", "fobia al jopo", "fobia a los calvos", "fobia a.".

¿Inventarán también "fobia a los psiquiatras", o considerarán que esta fobia ya está instalada en la sociedad?

Obviamente, aún no se han dado cuenta del negocio que tienen detrás, porque de lo contrario hace mucho tiempo que hubieran inventado la pastilla "antipsiquiatra", de la misma forma que ya lo hicieron con la pastilla "antitabaco".

Para concluir, hay que dejar bien en claro que el único remedio a los trastornos mentales es limpiar la mente reactiva de las órdenes hipnóticas-engramas condicionantes.

Esto ya se está haciendo en todas las organizaciones de Dianética y Cienciología desde 1950, año en que fue editado el libro "Dianética, la ciencia moderna de la salud mental".

En este libro, L. Ronald Hubbard dio a conocer al mundo el resultado de sus investigaciones sobre el mecanismo mental que concluyó con el descubrimiento de la existencia de la segunda mente del hombre, la mente reactiva, y su contenido de engramas, así también como la tecnología para eliminarlos.

Cuando un hombre llega a clear , es decir, liberado de engramas, actúa según su patrón óptimo y no según lo que le dicten sus aberraciones.

El hecho de que la Psiquiatría a estas alturas ignore estos descubrimientos no hace sino agregar uno más a la ya larga lista de crímenes contra la humanidad.

* Advertencia: Dianética y Cienciología son marcas registradas y aquí se las menciona exclusivamente con fines informativos y de difusión. El Grupo Elron es una organización independiente sin fines de lucro, políticos o religiosos, y la distribución del material es totalmente gratuita. Para información sobre marcas registradas: http://www.scientology.org/en_US/feature/legal/trademark.html


Dianética y Cienciología han sido complementadas por el profesor Jorge Olguín mediante las técnicas de Psicointegración y Psicoauditación