| Índice | El planeta de los simios XXVIII Piercing |
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Cualquier semejanza con la realidad no es ninguna coincidencia.
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Si una afirmación hiere tu sentido común, entonces no es verdad. La única verdad para ti es la que tú consideras como verdad. |
¿Qué es esa tontería del “piercing”?
Como psiquiatra estoy en contra del “piercing”, es más lucrativo la lobotomía o el electroshock…
Me parece que esto no es “piercing”…
La perforación de la lengua, al ser ésta una zona en permanente grado de humedad, puede provocar un daño irreversible a la arteria y al nervio que van por debajo. Uno de los efectos secundarios es el entumecimiento de la punta de la lengua.
El pezón es una zona muy sensible, por lo que el riesgo de infección es muy alto. Además se recomienda no hacérselos ni llevarlos puestos (en caso de un piercing antiguo) si se está embarazada.
La perforación de los genitales femeninos puede producir trastornos impredecibles, siendo dos de los menores de ellos el rechazo al roce con la ropa interior y la pérdida de sensibilidad en la zona.
De la misma forma que la de los genitales femeninos, la perforación de los genitales masculinos puede acarrear trastornos impredecibles. El piercing que atraviesa la punta del pene, por ejemplo, puede causar infección y hemorragia.
La prueba de que el “piercing” no es más que una aberración proveniente de la mente reactiva está dada porque cuando la persona llega al estado de clear a través de la terapia dianética queda liberada de los engramas que ordenan este tipo de actitudes irracionales. Cuando ello sucede es común escuchar a la persona exclamar riéndose: “¡Por Dios, que tontería que estaba haciendo!”.
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Enlace a la página (El Mundo)
'BODY ART'
El «piercing» de la oreja puede causar infecciones poco usuales ALEJANDRA RODRÍGUEZ Un trabajo publicado en 'JAMA' ha llamado la atención sobre el riesgo que encierra el auge del 'piercing' en la parte superior de la oreja. «El trauma en el cartílago tiene muy mala evolución porque la cicatrización es muy lenta. Se regenera mal porque no tiene circulación propia y, por lo tanto, es un terreno abonado para infecciones de cualquier tipo», aclara la doctora Aurora Guerra, del servicio de dermatología del Hospital 12 de Octubre de Madrid. Alarma El trabajo, llevado a cabo por investigadores del Departamento de Salud Pública de Oregón (EEUU), tuvo en cuenta las perforaciones de la oreja que se practicaron en un centro comercial dedicado al body art entre agosto y septiembre del año 2000. Se analizaron los cultivos procedentes de todos los elementos que podían entrar en contacto con el cliente, desde el instrumental utilizado para realizar los agujeros, pasando por el material estéril (guantes, mascarillas...) y de desinfección, hasta el mobiliario y las manos de los anilladores. De un total de 186 nuevos adornos, el 4% acabó en una infección por 'Pseudomonas aeruginosa' (una bacteria que prolifera en medios acuosos causante de infecciones nosocomiales, es decir, las que se adquieren en los centros hospitalarios en determinadas circunstancias). Otro 10% de la muestra manifestó síntomas de dicha patología, aunque ésta no se pudo confirmar clínicamente. Por otro lado, el 14% del grupo sufrió complicaciones menores en la zona del agujero. Incluso, se produjo un caso de infección por Staphylococcus aureus. Según se pudo comprobar, todas las infecciones por 'P. aeruginosa' se localizaron en el cartílago, siendo los síntomas más frecuentes el dolor, el sangrado, la hinchazón y la supuración de pus. Dos pacientes sufrieron linfadenopatía retroauricular, es decir, inflamación de los ganglios linfáticos localizados en el cuello, tras las orejas. El tratamiento consistió en practicar una incisión quirúrgica para drenar la zona y en la administración de antimicrobianos durante un periodo de entre uno y tres meses. En ocasiones, las deformidades del tejido fueron inevitables. Paralelamente, los investigadores realizaron un sondeo a los otorrinolaringólogos de la comarca para comprobar si estos casos eran frecuentes. En general, los encuestados no se extrañaron de los hallazgos, lo que hace sospechar de una incidencia realmente mucho mayor de este problema, ya que casi siempre se resuelve sin intervención médica y algunos pacientes acuden a otros especialistas. Los autores del trabajo proponen el cambio del instrumental que se emplea para taladrar esta parte del cuerpo. En su opinión, las perforadoras (más conocidas como pistolas) que se usan para anillar el lóbulo no son adecuadas, ya que resultan difíciles de esterilizar y suelen albergar patógenos que, una vez colonizan el cartílago, son problemáticos. Además, cabe recordar que P. aeruginosa puede alojarse en medios muy comunes (grifos, duchas, sanitarios, envases con líquido...), lo que eleva el riesgo de infección. De esta forma, y si no se quiere renunciar a un abalorio en la zona cartilaginosa de la oreja, lo mejor es recurrir a las agujas. Finalmente, es más aconsejable que el pendiente que se va a colocar acabe en punta, en lugar de ser romo, para que la herida sea más pequeña. Otro asunto que destaca la especialista española y que es esencial tener en cuenta es que, con el tiempo, los agujeros de los 'piercings' tienden a agrandarse y deformarse. En un lóbulo, este fenómeno puede acabar en un desgarro de fácil arreglo quirúrgico, aunque en la ternilla el resultado estético es mucho peor. «En el labio, la perforación suele terminar dejando escapar la saliva y en la nariz, la mucosidad interior», resume Guerra.
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“PIERCING” Y ABERRACIÓN por Horacio Velmont (según las enseñanzas de L. Ronald Hubbard) Son muchas las justificaciones que puede darse, se han dado, y con toda certeza se darán, para anillarse partes del cuerpo, cejas, orejas, labios, senos, ombligo, genitales, etc., pero todas ellas carecen de valor porque parten de la mente reactiva y no de la mente analítica o consciente. Cuando escuchamos a las personas que se han hecho un “piercing” o un tatuaje se puede ver que existe un patrón común en la respuesta, la falta la lógica: “siempre quise hacerlo”, “mi mejor amigo se hizo uno”, “a mi novia le gustaba”, “por molestar a mis padres”, “mi colega quería practicar”, “quería ser diferente”, “en mi entorno el ‘piercing’ te valora”, y así por el estilo. Incluso una respuesta que parecería acercarse a lo racional, como por ejemplo, “sé que el ‘piercing’ es algo totalmente demencial y a pesar de saberlo lo hice igual”, también provendría de la mente reactiva y nunca de la mente analítica. Se puede producir fácilmente en una persona, mediante la hipnosis, la compulsión a tatuarse o a anillarse cualquier parte del cuerpo simplemente implantándole la sugestión poshipnótica de que en cuanto escuche un timbre sentirá el impulso de agujerearse la nariz y que no se detendrá hasta ponerse un aro en ella. Si alguien fuera tan criminal como para hacer este experimento podría observar que al ser despertado de la hipnosis la persona buscará desesperadamente, en cuanto oiga el timbre, alguna aguja como para atravesarse la nariz y un aro para pasarlo después a través de la perforación. Cuando se le pregunta la razón de que haya hecho tamaño desatino la respuesta podrá ser cualquiera cosa que se pueda uno imaginar, pero que nunca tendrá relación con el verdadero motivo, es decir, una orden hipnótica. ¿Por qué nadie dirá que simplemente se trató de un impulso proveniente de una orden hipnótica? La respuesta obvia es porque cuando la orden le fue implantada en la mente reactiva su mente inconsciente estaba desconectada y por tanto ignoraba supinamente que dicha orden existía. En cuanto a cuáles pueden ser las órdenes engrámicas que impulsarían a una persona a hacerse un”piercing”, ellas son infinitas, y no necesariamente tienen que implicar agujerearse alguna parte del cuerpo, porque bastaría algo así como una orden de “ser diferente” para que alguien vaya de inmediato en busca de una aguja o una perforadora. Esta impredecibilidad se puede observar en la hipnosis, donde la misma orden, por ejemplo “haz algo distinto”, dada a diversas personas serían cumplidas por cada una en forma totalmente diferente. Además, también en materia de engramas impera el azar porque la dirección hacia donde apuntará dependerá también de los incidentes que tenga la persona en su mente reactiva y que se restimulen en ese momento. Cuando alguien llega en Dianética a estado de clear (liberado de engramas) desaparece definitivamente la compulsión a agujerearse el cuerpo, significando esto, ni más ni menos, que el “piercing”, que se creía hacer por razones muy valederas, no era más que una compulsión engrámica o expresado más crudamente, un acto completamente irracional. Referencias: “Mente reactiva automática” y “Engrama, mente reactiva, clear” * Advertencia: Dianética y Cienciología son marcas registradas y aquí se las menciona exclusivamente con fines informativos y de difusión. El Grupo Elron es una organización independiente sin fines de lucro, políticos o religiosos, y la distribución del material es totalmente gratuita. Para información sobre marcas registradas: http://www.scientology.org/en_US/feature/legal/trademark.html Dianética y Cienciología han sido complementadas por el profesor Jorge Olguín mediante las técnicas de Psicointegración y Psicoauditación
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