| Índice | El planeta de los simios XXXI Mutilación genital femenina |
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Cualquier semejanza con la realidad no es ninguna coincidencia.
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Si una afirmación hiere tu sentido común, entonces no es verdad. La única verdad para ti es la que tú consideras como verdad. |
Yo como psiquiatra estoy en contra de la ablación del clítoris… A propósito, ¿qué quiere decir “ablación”?
Por lo menos de ésta seguro que me salvo…
La mutilación del clítoris no es ni una costumbre ni un rito religioso, sino lisa y llanamente aberración. La lucha, por lo tanto, no es contra las costumbres o los ritos religiosos, sino contra la aberración, y la mejor forma de hacerlo es dando a conocer masivamente la existencia de la mente reactiva y los engramas. ¿Cómo podría lucharse contra la aberración si primero no se enseña cuál es su origen? Una vez que se haga público este conocimiento, la lucha estará ganada en el 50 %.
En realidad, los verdaderos problemas comienzan después de la dolorosa extirpación, pues las mujeres sufren hemorragias, problemas con la menstruación, infecciones renales o en las vías urinarias. Además, tanto las relaciones sexuales como el parto son sumamente dolorosas.
Conocer el mecanismo de la mente reactiva significa conocer también el mecanismo de la justificación. Alguien recibe un engrama sobre la “necesidad” de extirpar el clítoris. Siendo el engrama por definición irracional y además oculto, al impulsar al organismo a una conducta aberrada obliga a la mente analítica a buscarle un motivo lógico y como no lo encuentra entonces lo inventa. Ésta es la razón de los innumerables y absurdos justificativos para una de las prácticas más incalificables del planeta Tierra. También la limpieza y la higiene son usadas, irónicamente, como justificación para la mutilación: en algunas sociedades, las mujeres que no han sido sometidas a estas prácticas no pueden acarrear agua o preparar la comida porque no son puras. Se considera que los genitales femeninos son "feos" y "sucios", y por ello es necesaria su extirpación. Incluso hay tribus donde existe la creencia de que si el clítoris no se elimina crece como el órgano sexual masculino, o que si llega a tocar el pene del hombre, éste morirá.
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ABLACIÓN DEL CLÍTORIS Y ABERRACIÓN por Horacio Velmont (según las enseñanzas de L. Ronald Hubbard) De la misma forma como se contagia una enfermedad, viajando los microbios de una persona a otra, así también se contagian las aberraciones. Las aberraciones, al igual que los gérmenes, no respetan a nadie y siguen adelante de individuo en individuo, de padres a hijos, sin hacer excepciones, y proseguirán mientras Dianética no las detenga. El contagio de la aberración es algo muy sencillo. Solamente los momentos de inconsciencia (analítica), cortos o largos y de mayor o menor profundidad, pueden contener engramas. Cuando una persona se queda inconsciente, la gente que la rodea reacciona más o menos a los dictados de sus engramas. Estos engramas, a su vez, son recibidos por la víctima que los archiva en su mente reactiva. Esta persona, más tarde, dramatiza sus engramas en su cónyuge y en sus hijos, que también los reciben como engramas. La cadena engrámica entonces comienza. El padre y la madre, al dramatizar sus propios engramas en torno a sus hijos enfermos o lastimados se los transmiten con tanta certeza como si esos engramas fueran bacterias. Esto no significa que los niños vayan a reaccionar a los mismos engramas del mismo modo en que podrían reaccionar el padre o la madre, porque el niño, después de todo, es un individuo con una personalidad inherente, un poder de elección y un modelo de experiencia diferente. Pero sí significa que es completamente inevitable que los padres aberrados aberren a sus hijos de alguna forma. Naturalmente que los niños también reciben engramas de otras personas del entorno, no solamente de sus padres. Los conceptos equivocados y la falta de datos en la cultura de una sociedad se convierten en engramas porque no toda la conducta en torno a una persona inconsciente es dramatización. Si alguna sociedad creyera que comer pescado acarreaba la lepra, es bastante seguro que este dato falso llegaría a entrar en engramas y, tarde o temprano, alguien desarrollaría una enfermedad semejante a la lepra después de haber comido pescado. Y lo mismo ocurriría si esa sociedad creyera que a las mujeres hay que extirparles el clítoris porque el único que está autorizado por Dios para sentir el placer sexual es el hombre. ¿Cómo se diseminaría en una sociedad una creencia de tal magnitud? Bueno, digamos que desde el púlpito al sacerdote del pueblo se le ocurre decir en su sermón de los domingos, después de malinterpretar algún texto blíblico, que el sexo es pecaminoso a los ojos de Dios y que la mujer es la que incita al hombre y por lo tanto se les debería extirpar el clítoris desde pequeñas. Quizás no lo dijo como algo que debía ser hecho realmente sino como una metáfora, pero la mente reactiva no entiende de sutilezas y es así como algunos de sus feligreses, abrumados por diversos problemas y con la mente analítica reducida, terminan por recibirlos como engramas. Estas personas no saben conscientemente que tienen una orden hipnótica que los impulsa a extirparles el clítoris a las niñas, pero igual comienzan a difundir esa idea. Y esa idea aberrante poco a poco se va difundiendo como un reguero de pólvora entre los miembros de esa sociedad y la mutilación genital comienza a transformarse en una costumbre y finalmente en algo tradicional. Obviamente no es necesario que el contenido verbal del engrama sea tan explícito como el del ejemplo que mencionamos, porque incluso bastaría con que contenga la orden de “hay que deshacerse de ello”, y ya la mente reactiva se encargará, impredeciblemente, de impulsar al organismo a deshacerse de “eso”, que puede ser desde los viejos zapatos hasta de los bigotes. Y por supuesto del clítoris de las criaturas. ¿Qué sucede cuando a alguien se le ocurre reactivamente que hay que extirparles el clítoris a las niñas? Pues sucede que alguien le preguntará la razón de ello, y entonces, como no encuentra ninguna razón lógica, tiene necesariamente que inventarla, porque ésa es la función de la mente analítica, encontrarle un motivo lógico a todo, incluso a la misma aberración. Y así comienza el cuento de la extirpación del clítoris a las niñas. Bibliografía: “Mente reactiva automática”, “Engrama, mente reactiva y clear” y “Origen de la estupidez”.
También puede consultarse en esta misma página: El planeta de los simios XXVII (sin duda alguna la Pedofilia constituye una de las más abominables perversiones del hombre, pero la pregunta clave es cómo se puede ayudar a un niño que ha sido abusado sexualmente). El planeta de los simios XXVIII (se devela que el “piercing”, que es la costumbre de perforar determinadas partes del cuerpo para decorarlas con algún tipo de joya, tiene origen en engramas que ordenan compulsivamente esa actitud irracional). El planeta de los simios XXIX (se devela que el tatuaje, lo mismo que el “piercing”, tiene origen en engramas, y que el aducido motivo de embellecimiento no es más la justificación analítica de la aberración). El planeta de los simios XXX (se devela que el físicoculturismo, lo mismo que el tatuaje o el “piercing”, tiene origen en engramas y que todos los intentos de justificarlo son falsos). * Advertencia: Dianética y Cienciología son marcas registradas y aquí se las menciona exclusivamente con fines informativos y de difusión. El Grupo Elron es una organización independiente sin fines de lucro, políticos o religiosos, y la distribución del material es totalmente gratuita. Para información sobre marcas registradas: http://www.scientology.org/en_US/feature/legal/trademark.html Dianética y Cienciología han sido complementadas por el profesor Jorge Olguín mediante las técnicas de Psicointegración y Psicoauditación
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