| Índice | El planeta de los simios XXXIII El crimen de Fabián Tablado |
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Cualquier semejanza con la realidad no es ninguna coincidencia.
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Si una afirmación hiere tu sentido común, entonces no es verdad. La única verdad para ti es la que tú consideras como verdad. |
¿Qué es esa tontería de que alguien puede asestar 113 puñaladas en perfecto estado de lucidez?
Como psiquiatra forense opino que sólo los que están muertos carecen de lucidez...
Yo podría asestarle 150 puñaladas al comandante Taylor y al mismo tiempo jugar una partida de ajedrez con Zaius…
¡Me resisto a escuchar semejantes majaderías!
Entiéndanlo de una vez, nadie comete un crimen así estando lúcido…
Fabián Tablado asesinó en mayo de 1996 a su novia Carolina Aló asestándole 113 puñaladas. La justicia, basado en el informe psiquiátrico, consideró que estaba lúcido en el momento del hecho y lo condenó a 24 años de cárcel.
Si a Fabián Tablado se lo examinara hoy con el E-Metro (abreviatura de Electropsicómetro), que es un aparato creado por L. Ronald Hubbard para determinar el estado mental de una persona en el momento de un incidente que haya protagonizado, y se lo hiciera recordar el crimen, la aguja marcaría 0 grado de capacidad analítica, lo que significaría que en el momento del hecho estaba inconsciente.
Las palabras y los ruidos en torno a una persona inconsciente se graban en sus células como órdenes hipnóticas, que tienen un tremendo poder de compulsión cuando van acompañadas de dolor físico o emocional. Cuando estas ordenes hipnóticas (engramas) se restimulan obligan al sujeto a cumplir la orden, y si éste se resiste, la propia mente reactiva lo obliga a través del dolor. Y si aún se resiste, porque va contra sus principios, impone más y más dolor hasta que la orden es cumplida. Además, el engrama, al restimularse, disminuye considerablemente el poder analítico y entonces el sujeto es más susceptible a cumplir la orden, no importa lo aberrante que fuere.
JORGE RAÚL OLGUÍN
Si bien el dictamen del psiquiatra forense no vincula al juez, éste no tiene más remedio que aceptarlo porque le faltan los conocimientos para desvirtuarlo. Ningún juez en la actualidad tiene conocimiento de que además de la mente analítica o consciente existe en el hombre otra mente –que es un mecanismo de supervivencia que tienen todos los seres vivos–, llamada reactiva porque no actúa sino que reacciona automáticamente ante un estímulo determinado. Tampoco la Psiquiatría forense cuenta con aparatos especiales, como el E-Metro, para determinar el grado de conciencia analítica que tenía una persona al momento de cometer el hecho, de modo que sus dictámenes carecen totalmente de valor científico.
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LA JUSTICIA MEDIEVAL por Horacio Velmont (según las enseñanzas de L. Ronald Hubbard) Ocurre frecuentemente que los jueces carecen de conocimientos en determinadas materias, y como no pueden dejar de juzgar están obligados a recurrir al auxilio de peritos. El dictamen que emita oportunamente el perito, como pauta no lo vincula al juez, significando esto que puede apartarse de él. Sin embargo, cuando el tipo de pericia es ajeno al saber específicamente jurídico del magistrado, para apartarse de él tiene que expresar claramente cuáles son los fundamentos científicos en que se basa tal decisión. Esto significa, lisa y llanamente, que cuando un psiquiatra forense emite sus conclusiones sobre determinado encausado manifestando que tenía conocimiento de lo que estaba haciendo en el momento del hecho criminoso, al juez no le queda otra alternativa que aceptarlo, aunque sea a regañadientes. Los jueces son, por la propia índole de sus estudios y de su experiencia procesal, muy lúcidos y con un acendrado sentido común a la hora de juzgar. ¿Pero qué argumentos podría sacar a relucir frente a un contundente dictamen psiquiátrico que sostiene que alguien que asestó 113 puñaladas a su novia estaba lúcido al momento de cometer el crimen y que por lo tanto comprendía la criminalidad del acto? Obviamente ninguno, porque para ello debería conocer los descubrimientos de L. Ronald Hubbard, plasmados en Dianética y Cienciología, respecto a la segunda mente del hombre, la mente reactiva, única responsable de su maldad. Y además saber que esta mente actúa tan mecánica y compulsivamente que arrastraría a cualquiera a cometer actos aberrantes. La pregunta del millón es si en la actualidad, a más de medio siglo de que Ron Hubbard expusiera sus descubrimientos en el libro “Dianética, la ciencia moderna de la salud mental” (fue editado en 1950), y del cual se han vendido a la fecha por lo menos 20 millones de ejemplares, un juez o un psiquiatra pueden alegar su desconocimiento. En mi humilde opinión, lisa y llanamente no pueden, porque así como la ley se presume conocida por todos y nadie puede excusarse de violarla alegando ignorancia, así también descubrimientos de la ciencia como el realizado por Hubbard, tan decisivo para la humanidad, tampoco pueden ser desconocidos. En estos momentos, ya bien avanzado el Tercer Milenio, la existencia de la mente reactiva y de sus engramas debería ser un conocimiento tan obvio como lo es el de que la Tierra gira alrededor del Sol. Bibliografía: Romina Tejerina (infanticidio) (un caso de inimputabilidad similar a la del dentista Ricardo Barreda, que mató con una escopeta a toda su familia, pero que igual la justicia la condenó). Psiquiatría forense (obsolencia) (otra de las caras sucias de la Psiquiatría, cuyos disparatados dictámenes inducen a error a los tribunales de justicia). Psiquiatría, ¿sirve para algo? (el increíble caso de la impunidad de los psiquiatras a quienes la ley los autoriza a achicharrar cerebros y transformar a los seres humanos en zombis). El planeta de los simios II (la Psiquiatría, con su absurda teoría de que la cordura es adaptación, también como la religión busca transformar al hombre en un animal manejable). El planeta de los simios III (los crueles e inútiles métodos supuestamente curativos de la Psiquiatría deben figurar en los códigos penales de todo el mundo como gravísimos atentados a la salud física y mental de las personas). El planeta de los simios V (una nueva propuesta disparatada de la Psiquiatría, las drogas para borrar la memoria de hechos horrorosos). El planeta de los simios VI (para la Psiquiatría forense todos los criminales son imputables porque son plenamente conscientes de lo que hacen, lo cual es un soberano disparate). El planeta de los simios VII (se devela uno de los más denigrantes hechos de la Psiquiatría: la iniciación de los niños en la drogadicción –Ritalin, Adderall, etc.– con lo cual en nada se diferencian de los narcotraficantes). El planeta de los simios VIII (se devela que el diagnóstico de los trastornos mentales es innecesario y que el afán de la Psiquiatría de darle un nombre a cada uno de ellos no es más que un absurdo, no solo porque son infinitos e imposibles de catalogar, sino porque todos tienen el mismo origen: la mente reactiva). El planeta de los simios XIII (la lobotomía integra un conjunto de intervenciones quirúrgicas que se realizan en el cerebro de las personas sobre la absurda base de que la búsqueda de las causas del comportamiento deben hacerse no a nivel de la conciencia sino en la fisiología del sistema nervioso). El planeta de los simios XIV (una de las mejores demostraciones de los extremos aberrantes a los que puede llegar el hombre cuando se le restimulan sus engramas es el uso de la tortura para arrancar confesiones). El planeta de los simios XV (la Psiquiatría es un gran negocio que constantemente inventa nuevas enfermedades –ahora la “fobia social”–para luego “descubrir” el remedio). El planeta de los simios XIX (las conversaciones en torno a una persona inconsciente deberían considerarse como atentado a la cordura, especialmente si está anestesiada, porque se graban en sus células como órdenes hipnóticas de alto poder). * Advertencia: Dianética y Cienciología son marcas registradas y aquí se las menciona exclusivamente con fines informativos y de difusión. El Grupo Elron es una organización independiente sin fines de lucro, políticos o religiosos, y la distribución del material es totalmente gratuita. Para información sobre marcas registradas: http://www.scientology.org/en_US/feature/legal/trademark.html Dianética y Cienciología han sido complementadas por el profesor Jorge Olguín mediante las técnicas de Psicointegración y Psicoauditación
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