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El planeta de los simios XXXIV

El celibato sacerdotal

Grupo Elron

 

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Cualquier semejanza con la realidad no es ninguna coincidencia.

 

 


Si una afirmación hiere tu sentido común, 
entonces no es verdad. La única verdad para 
ti es la que tú consideras como verdad. 

 

¿Qué es esa tontería del celibato?

Yo estoy claramente en contra del

celibato, no sea que a algún colega se le ocurra

proponerlo en la Psiquiatría…

A ver si entienden el mensaje, ¡soy astronauta, no sacerdote!

Ahora entiendo a qué se refería el comandante Taylor…

Mira, no quiero que haya secretos entre

nosotros, hubo alguien antes que tú…

¡Qué suerte que yo no soy monja y tú no eres sacerdote!

Detrás del celibato sacerdotal está la aberración, y esto es un hecho científico y no una mera especulación teórica. Además, San Pablo era homosexual, de modo que ¡vaya fuente como para tomar en cuenta!


L. RONALD HUBBARD

La enseñanza que postula que es malo todo lo que tiene que ver con el cuerpo, especialmente el sexo, tiene origen en engramas muy nocivos y atrae como sus practicantes a personas que tienen modelos aberrativos similares. Se han dado muchas explicaciones para justificar el por qué los sacerdotes no deben contraer matrimonio, pero todas son excusas de la mente analítica tratando de racionalizar la aberración.

JORGE RAÚL OLGUÍN 

 

Para la Iglesia Católica todo lo que tiene que ver con el sexo es malo y la prohibición a los sacerdotes de contraer matrimonio no es más que un eufemismo para disfrazar la prohibición a tener sexo. Todos los involucrados se generarán severo karma porque el sexo es un don de Dios y es lícito mientras las partes estén de acuerdo y no se dañe a terceros.

 

 

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Publicado por Página 12, 27/9/05

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El imperio del celibato

 

Por Leonardo Moledo

 

El pedido hecho por sacerdotes (o ex sacerdotes) para que sea abolido el celibato eclesiástico en el sínodo de octubre en Roma tiene pocas chances, pero promete revolver el avispero de un problema que afecta a la Iglesia que ahora conduce Benedicto XVI. Los argumentos que se esgrimen son los de siempre: por empezar, que el celibato es contra natura, que está restando vocaciones a la Iglesia Católica (la única que lo exige), que no hay indicación alguna en los evangelios que lo imponga y que se trata de una cuestión no de dogma sino procedimental, o de derecho canónico que bien puede ser modificada. Del lado ortodoxo se citan fragmentos de las epístolas de San Pablo, escritos de San Agustín y otros padres de la Iglesia y, supremo argumento entre los argumentos, que el celibato es esencial para que los sacerdotes católicos no se distraigan con complicaciones de familia y puedan dedicarse solamente a su Dios (desde ya, este argumento es poco sólido a menos que se admita que la religión es la profesión suprema... ¿por qué no exigirlo a los cirujanos, para evitar que los problemas con su cónyuge lo perturben en el medio de una incisión? ¿O a los carniceros? ¡Qué deliciosas achuras, qué cortes perfectos tendríamos si no fuera por el colegio de los chicos!).

La historia del celibato sacerdotal católico es bastante sinuosa y ambigua, por cierto: en el siglo VII en Francia, los documentos demuestran que la mayoría de los sacerdotes eran hombres casados y en el siglo VIII San Bonifacio informa al Papa que en Alemania casi ningún obispo o sacerdote es célibe. En 836, el Concilio de Aix-la-Chapelle admite abiertamente que en los conventos y monasterios se han realizado abortos e infanticidio para encubrir las actividades de clérigos que no practican el celibato. San Ulrico, un santo obispo, argumenta que basándose en el sentido común y la escritura, la única manera de purificar a la Iglesia de los peores excesos del celibato es permitir a los sacerdotes que se casen. Pero en 1074 el papa Gregorio VII dice que toda persona que desea ser ordenada debe hacer primero un voto de celibato: “Los sacerdotes deben primero escapar de las garras de sus esposas”; en 1095: El papa Urbano II hace vender a las esposas de los sacerdotes como esclavas y sus hijos son abandonados y finalmente, en 1123, el Concilio de Letrán decreta que los matrimonios clericales no son válidos e impone la exigencia del celibato para el sacerdocio.

A pesar de lo cual en el siglo XV todavía el 50 por ciento de los sacerdotes son hombres casados y aceptados por la gente y hubo Papas casados, como los había habido antes del Concilio, empezando por el primero, San Pedro, pero también Félix III (s. V), Hormidas (s. VI, con un hijo que a su vez fue Papa), Clemente IV (s. XIII), Félix V (s. XV). Muchos Papas, por su parte, aunque no casados, tuvieron hijos públicamente y no ocultaban para nada la existencia de sus amantes, que vivían en palacios y eran visitadas por el Papa a la vista de todo el mundo; el más conspicuo seguramente fue Alejandro VI Borgia, padre de Lucrecia y César Borgia, que no ocultaba la existencia de sus amantes, a quienes instalaba en palacios a la vista y conocimiento de todo el mundo (es verdad también que por ese entonces, el capelo de cardenal se vendía muchas veces a laicos que eran casados previamente, lo cual explica en parte este tipo de situaciones estando ya el celibato instaurado). Durante todos esos y estos siglos se discutió sobre el asunto y los argumentos no fueron muy distintos de los que se esgrimen hoy.

Sin embargo, rara vez se dice que el celibato, en verdad, hizo que la Iglesia Católica accediera al inmenso poder de que gozó en estos dos milenios. Tampoco es raro que el celibato se afirmara en los tiempos del Concilio de Letrán (s. XII) ya que es por ese entonces que se consolida de manera más o menos homogénea (con las inevitables variantes locales) el feudalismo europeo. La propiedad feudal en principio no era hereditaria, sino que era una concesión del supremo señor feudal, el rey o el emperador, que regresaba al rey al morir el feudatario. El señor feudal, a su vez, concedía partes de su feudo a sus propios vasallos, que podían repetir el esquema y así se formaba la pirámide feudal. Como es natural, el tiempo volvió costumbre que los hijos heredaran los feudos de los padres (lo cual se consiguió a veces con sangrientas rebeliones llamadas “de los valvasores”, “vasallos de los vasallos”). Ahora bien: el concesionario de un feudo no necesariamente tenía que ser una persona (del mismo modo que el feudo no necesariamente tenía que ser tierra, y podía ser un derecho de mercado o de aduana), y podía ser un ente colectivo, por ejemplo, una ciudad. O una institución, como la Iglesia Católica, que fue el principal feudatario de Europa con, se calcula, un treinta por ciento de las tierras.

Así las cosas, no era del interés de la Iglesia que un obispo, vasallo a su vez del rey de Francia, intentara que sus hijos (que podían o no ser eclesiásticos) heredaran el obispado que era un feudo muy concreto, con inmensas cantidades de tierras. El celibato aseguraba la unidad feudal de la Iglesia y la conservación de sus inmensas riquezas, que al morir cada feudatario, obispo, arzobispo o el mismo Papa, regresaban a la institución, sin el riesgo de fragmentación permanente que sufrían los incipientes estados nacionales europeos, divididos y rearmados como rompecabezas por políticas de herencia, dinásticas e incluso líos de familia. El celibato garantizaba que la Iglesia estaba a salvo de esos problemas y sería Una e Indivisible.

Además, desde el siglo XII, también, el Papa se enfrenta una y otra vez con reyes de Europa sobre el ejercicio del poder (que se manifestó en la famosa “querella de las investiduras”): el Papa consideraba que, en el fondo, los soberanos europeos (incluso el titular del Imperio Romano germánico) eran vasallos suyos, cosa que éstos resistían con diversa suerte. Tampoco era conveniente correr el riesgo de que a un supremo soberano (el Papa) se le ocurriera dividir su reino muy de este mundo, y efectivamente, se conservó una unidad que muchos reyes, jaqueados por sus grandes duques envidiaban. Eso sí: cuando la fractura sobrevino, fue brutal: nada menos que la Reforma, que partió a la mitad de la Iglesia en iglesias nacionales que, carentes de poder terrateniente, no tuvieron problema alguno en abolir el celibato.

Así, más allá de la discusión teológica, la institución del celibato no sólo tiene raíces espirituales; muy por el contrario, está ubicada en la raíz misma del enorme poder y riqueza históricos del Vaticano. Es de suponer que en estos tiempos capitalistas –y aunque siga vigente para una institución el mandato de no dividir el capital societario– hay diversas maneras de preservarlo y permitir a los sacerdotes llevar una vida más libre.

 

 

Cualquiera que sepa un poco de Dianética y del mecanismo de la mente reactiva y de los engramas podrá ver con claridad las excusas pueriles que brinda la mente analítica para justificar a toda costa la aberración.

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CELIBATO
Padre Jordi Rivero

Etim.: Latín caelibatus, vida soltera

Ver también: Orden Sacerdotal | Antiguo Sacerdote anglicano defiende el celibato
 
Celibacy in the light of medicine and psychology

DEFINICION: El no estar casado y, en el uso de la Iglesia, un compromiso de no casarse. La Iglesia hace distinción entre el celibato de laicos y el celibato eclesial. En ambos casos se escoge libremente, por razones religiosas, el no casarse.

El celibato no es desprecio al matrimonio. Ambas vocaciones vienen de Dios, son profundamente estimadas por la Iglesia y son caminos de amor y servicio.

¿Por que el celibato?
La Iglesia siempre ha tenido el celibato en muy alta estima ya que Jesucristo fue célibe. El es modelo de la perfección humana. Hay quienes objetan pensando que nosotros no podemos imitarlo. Se equivocan. La verdad es que Jesucristo, siendo Dios, asumió verdaderamente la naturaleza humana siendo igual que nosotros en todo menos en el pecado. El nos da la gracia para vivir, siendo hombres, su amor sobrenatural. Jesús dice "Quien pueda entender que entienda"

Jesucristo claramente recomendó el celibato como entrega radical de amor por el Reino de los Cielos:

Porque hay eunucos que nacieron así del seno materno, y hay eunucos que se hicieron tales a sí mismos por el Reino de los Cielos. Quien pueda entender, que entienda.  -Mateo 19,12

San Pablo era célibe y animaba a seguir esta forma de vida :

Yo os quisiera libres de preocupaciones. El no casado se preocupa de las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor. El casado se preocupa de las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer; está por tanto dividido. La mujer no casada, lo mismo que la doncella, se preocupa de las cosas del Señor, de ser santa en el cuerpo y en el espíritu. Mas la casada se preocupa de las cosas del mundo, de cómo agradar a su marido.

Os digo esto para vuestro provecho, no para tenderos un lazo, sino para moveros a lo más digno y al trato asiduo con el Señor, sin división. Pero si alguno teme faltar a la conveniencia respecto de su novia, por estar en la flor de la edad, y conviene actuar en consecuencia, haga lo que quiera: no peca, cásense.

Mas el que ha tomado una firme decisión en su corazón, y sin presión alguna, y en pleno uso de su libertad está resuelto en su interior a respetar a su novia, hará bien. Por tanto, el que se casa con su novia, obra bien. Y el que no se casa, obra mejor. La mujer está ligada a su marido mientras él viva; mas una vez muerto el marido, queda libre para casarse con quien quiera, pero sólo en el Señor. Sin embargo, será feliz si permanece así según mi consejo; que también yo creo tener el Espíritu de Dios.
-I Corintios 7,32-40

El celibato laico se practicaba ya en la Iglesia primitiva. A los hombres célibes les llamaban "los continentes" y a las mujeres, "vírgenes". También se les conocía como ascéticos.

San Ambrosio (siglo IV) escribe sobre el celibato: "Dios amó tanto a esta virtud que no quiso venir al mundo sino acompañado por ella, naciendo de Madre virgen" (San Ambrosio, Tratado sobre las vírgenes)

El celibato eclesial fue un desarrollo lógico de las enseñanzas de Cristo sobre la continencia (Mateo 19,10-12). Es uno de los consejos evangélicos.

Los comienzos de la vida religiosa se encuentran en la práctica del celibato voluntario por el Reino.  El celibato era una de las características de los primeros ermitaños y un requisito en las primeras fundaciones monásticas bajo San Pachomius (c. 290-346).

El Papa Calixto II, en el Concilio de Letrán, en 1123, promulgó el celibato como requisito para todo el clero del rito romano. (Los ritos maronitas y armenios, siendo católicos orientales, aceptan a hombres casados para la ordenación sacerdotal, pero no permiten que contraigan matrimonio los que ya han sido ordenados.).

El Concilio Vaticano Segundo llama al celibato "ese don precioso de la gracia divina dado a algunos por el Padre, para que se dediquen más fácilmente sólo a Dios con un corazón indivisible en virginidad o celibato. Este medio perfecto para el amor del reino del cielo ha sido tenido siempre en gran estima por la Iglesia como un signo y un estímulo del amor, y como una fuente singular de fertilidad espiritual en el mundo". (Constitución de la Iglesia, 42).   También dijo que el celibato es el primero de los consejos evangélicos a ser puestos en práctica por los religiosos y dijo que "es un símbolo especial de los beneficios celestiales, y para los religiosos es un forma muy efectiva de dedicarse con todo el corazón al divino servicio y a los trabajos del apostolado" (Decreto sobre la Renovación de la Vida Religiosa,12).

Célibes y casados se complementan
El Padre Cantalamessa, predicador del papa aboga por una sana
integración del los carismas celibato y matrimonio, de manera que los casados y los célibes no vivan rígidamente separados los unos de los otros, sino de forma que se ayuden y exhorten mutuamente a crecer.  Dice: «No es cierto que la cercanía del otro sexo y de las familias, para quien no está casado, sea siempre y necesariamente una insidia y una oscura amenaza. Puede serlo si no se ha producido aún una aceptación libre, alegre y definitiva de la propia vocación, pero esto también se aplica a quien esté casado». «Lo más bello que podemos hacer ...es renovar nuestro “Heme aquí” y nuestro “Sí”. No con una “resignada aceptación”, sino con el “deseo” y la “impaciencia” de María en la Anunciación».

"Cuando la sexualidad humana no se considera un gran valor dado por el Creador, pierde significado la renuncia por
el reino de los Cielos" (Juan Pablo II, Familiaris consortio)

Ante las críticas contra el celibato

Un artículo en el Miami Herald comentaba que el famoso boxeador Mohamad Alí, para estar en mejor forma, se mantenía en abstinencia sexual por períodos hasta de un año. Es de notar que, mientras el mundo admira ese compromiso hecho por el deporte, critica como "anti-natural" el celibato sacerdotal, optado por el Reino de los cielos. Me parece entonces que lo que se critica mas bien no es el celibato sino el hecho de que hayan quienes se tomen su compromiso con Dios tan en serio. Por el boxeo todo es aceptable, pero si es por Dios se considera fanatismo o peligroso para la mente.

Es normal que el hombre mundano, que vive dominado por las pasiones, vea el celibato como una represión y hasta como un peligro. Pero el celibato vivido santamente es una donación total de nuestro amor por Dios y por todos. Sin fe y sin gracia no se puede vivir el celibato, pero sin estas tampoco se debe ser sacerdote.

MITOS

1 -El celibato es causante del abuso sexual
El celibato no tiene relación causal con ningún tipo de abuso ni adicción sexual. El hecho es que el abuso sexual igualmente ocurre entre hombres casados. (Jenkins, Priests and Pedophilia). En la población general, la mayoría de los abusadores son hombres heterosexuales que abusan de niñas. También hay mujeres que abusan de menores.

El perfil del abusador sexual de menores no es el de un adulto normal atraído eróticamente hacia niños por causa de la abstinencia. (Fred Berlin, "Compulsive Sexual Behaviors" in Addiction and Compulsion Behaviors [Boston: NCBC, 1998]; Patrick J. Carnes, "Sexual Compulsion: Challenge for Church Leaders" in Addiction and Compulsion; Dale O'Leary, "Homosexuality and Abuse").


2 -Si permitieran el matrimonio de los sacerdotes se evitaría que estos cometan abusos sexuales
No es mayor la incidencia de abuso sexual por célibes como quiere hacer creer la prensa. Quienes cometen estos delitos no son aptos ni para ser sacerdotes y ni para ser casados. ¿Que mujer querrá casarse con un hombre si sabe que es abusador sexual?. 


La virginidad consagrada y el celibato sacerdotal:
Dos vocaciones fundamentales para el anuncio del Evangelio

Padre Raniero Cantalamessa, predica al Papa y a la curia romana, Adviento
6-XII-2002

La facilidad de las comunicaciones y de los viajes ha creado una situación nueva: televisión, Internet, publicidad, periódicos meten a chorros el mundo dentro de casa y, con frecuencia, el mundo en su peor aspecto. Nos lo meten a la fuerza por los ojos, que es una forma de violencia... Por eso, la salvaguarda de la propia castidad es confiada en gran parte al individuo mismo y debe basarse en sólidas convicciones personales, tomadas de la Palabra de Dios.

¿Qué palabra de Dios?, Ciertamente, para comenzar, la pronunciada por Jesús en el Evangelio de Mateo, cuando habla explícitamente a los apóstoles de quienes se hacen «eunucos por el Reino.
...Esta vocación no es más perfecta que el estado conyugal, sino simplemente algo más avanzada, pues refleja la imagen del hombre y la mujer en la vida eterna.

Partiendo de este carácter profético de la virginidad y del celibato, podemos comprender la ambigüedad y falsedad de la tesis, según la cual, este estado iría contra la naturaleza e impediría al hombre y a la mujer realizarse plenamente, como hombre y mujer. Esta duda pesa terriblemente sobre el espíritu de los jóvenes y es uno de los motivos que más aleja de responder a la vocación.

El celibato y la virginidad no reniegan de la naturaleza humana, sino que más bien la realizan a un nivel más profundo. El hombre, según la Biblia, no es sólo lo que es por nacimiento, sino también lo que está llamado a ser. En el hombre, en otras palabras, hay una chispa de vocación a la que tiene que responder.

Los vírgenes consagrados --hombres y mujeres--, son aquellos que han entendido esta respuesta en su grado más elevado, entregándose por el Reino de Dios, cuya difusión ha encontrado casi siempre en ellos el modelo de misioneros eficaces.

El anuncio del Evangelio y las misiones se han apoyado en buena parte en sus espaldas. Dentro de la cristiandad, el progreso en la doctrina, en el pensamiento, ha dependido de ellos, especialmente de algunas órdenes religiosas. Ellos han cultivado caminos nuevos en la espiritualidad.

Si se mira al exterior los vírgenes consagrados
han instituido casi todas las instituciones caritativas. Por tanto, la virginidad no significa esterilidad, sino por el contrario, la máxima fecundidad.


De nuestro correo... y nuestra respuesta.
 
Padre Jordi Rivero
 

Comentario sobre el celibato

¿Es el hombre mas inteligente que Dios?

Consultando con amigos católicos sobre sus normas que los gobiernan me llamó mucho la atención sobre la manera que imponen a los párrocos, curas padres, bueno todo aquel que tiene un cargo dentro de la iglesia católica, apostólica y romana, el celibato.

La respuesta que recibí fue que el celibato no era una un mandamiento o una norma creada por Dios si no que era una norma eclesiástica que habían creado las autoridades mas altas de la iglesia católica a fin de que los curas puedan "cumplir mejor su misión que es la de pastorear el rebaño del señor y no se distraigan en cosas terrenales".

Díganme, ¿uds. creen que Dios en si infinita sabiduría se le paso por alto este detalle?, ¿es que acaso Dios no lo sabe todo?, y si así es entonces el sabia a lo que al hombre que decida servir a la iglesia le esperaría y todas las tentaciones que lo agobiarían, y las responsabilidades que debería asumir. Y como dice en las escrituras "...Dios no permitirá que el diablo tiente a sus hijos mas allá de lo que puedan resistir...".

Entonces? es que acaso el hombre puede corregir las "omisiones" de Dios. 

Atentamente, (Nombre omitido)

RESPUESTA

Estimado hermano en Cristo

Dios te bendiga

Su pregunta sobre el celibato la respondo como sacerdote ordenado hace 19 años y MUY feliz de poder imitar a Cristo célibe. Lo considero un don que no merezco.

Primero, recuerda que para buscar la verdad hay que comenzar con no enredar las cosas. A nuestro enemigo el diablo le gusta mucho torcer la verdad para engañar. Ya en el principio la serpiente le dijo la mujer:

 «¿Cómo es que Dios os ha dicho: No comáis de ninguno de los árboles del jardín?» (Gen 3,1)

Dios no había dicho de "ninguno" sino que podían comer de todos menos uno.  La diferencia es radical. Pero el diablo quiso exagerar la prohibición para presentar a Dios como un enemigo del hombre.

Usted nos pregunta por que la Iglesia "impone" el celibato a  "todo aquel que tiene un cargo dentro de la iglesia católica".  Debes saber que a nadie se le obliga a ser sacerdote ni a ser célibe. Escogimos y aceptamos libremente ser sacerdotes con todo lo que la Iglesia requiere para esa vocación. 

Un candidato al sacerdocio, aun cuando se sienta muy seguro, tiene muchos años de seminario para pensarlo bien y hacer una decisión libre y madura. Yo lo acepto felizmente porque se que es Dios mismo quien me lo pide a través de la Iglesia. Soy célibe, no por una imposición arbitraria sino por una llamada de Dios a la cual asiento con todo mi corazón y con profundo agradecimiento y alegría. Dios me ha pedido una entrega y me ha dado más que el 100 por uno, tal como lo prometió. Debes saber también que hay diáconos casados y además hay muchos laicos con cargos en la Iglesia sin ser célibes.

Nos preguntas si creemos que a Dios se le pasó un detalle. "No, a Dios no se le pasó nada por alto. Todo lo hizo perfecto. Es así que regaló al hombre el maravilloso don del matrimonio, elevándolo a ser sacramento. Pero también quiso invitar a algunos al excelso don del celibato. Así quiso enriquecer a su Iglesia con diversas vocaciones, todas fundamentadas en el amor, todas para Su gloria. 

¿Por que ser célibes? Comprendo que no se entienda desde la perspectiva de este mundo. Hay que abrir el corazón a otra dimensión, pues somos capaces de un amor superior, un amor que nos llama a la inmolación de los deseos carnales. Lo hacemos con alegría, no por despreciar la creación de Dios (¡no somos maniqueos!) sino para entregarnos mas de lleno a Dios y ser mas libres para servir a todos. El cardenal Ratzinger ha dicho: "Ser vírgenes y saber practicar periódicamente el ayuno es atestiguar que la vida eterna nos espera; mas aun, que ya esta entre nosotros. Sin virginidad y sin ayuno, la Iglesia no es ya Iglesia; se hace intrascendente, sumergiéndose en la historia". 

Imitación a Jesucristo. Cuando la Iglesia requiere a los sacerdotes del rito romano el celibato nos está llamando a ser como Jesucristo quien fue célibe para entregar su corazón igualmente por todos los hombres. San Pablo comprendió esto muy bien, siendo el también célibe y por eso lo recomendó como el mejor camino: "Por tanto, el que se casa con su novia, obra bien. Y el que no se casa, obra mejor." I Cor 7, 38. ¿Fueron los 12 apóstoles casados?. No lo sabemos por cierto. Ni siquiera sabemos si San Pedro estaba casado cuando lo llamó el Señor. Sabemos que tenía suegra, pero es extraño que jamás se menciona a la esposa de ninguno. San Pedro muy bien podría haber sido viudo.

La Iglesia tiene la autoridad de Cristo. Es cierto que el requisito del celibato para los sacerdotes es una disciplina eclesiástica y no un Mandamiento del Señor, y es cierto que en la Iglesia Católica, en los ritos orientales, hay buenos sacerdotes casados. Pero la Iglesia tiene la autoridad para establecer los requisitos de los candidatos al sacerdocio porque el sacerdocio no es de derecho natural. Es decir nadie tiene "derecho" a ser sacerdote porque se trata de un llamado sobrenatural. 

Hebreos 5,4-5
Y nadie se arroga tal dignidad, sino el llamado por Dios, lo mismo que Aarón. De igual modo, tampoco Cristo se apropió la gloria del Sumo Sacerdocio, sino que la tuvo de quien le dijo: Hijo mío eres tú; yo te he engendrado hoy. 

Los católicos creemos que Cristo estableció una Iglesia y le prometió el Espíritu Santo para que pudiese enseñar con autoridad la verdad. A sus pastores les otorgó autoridad para gobernar y establecer la disciplina eclesiástica. Comprendo que quien no acepta la autoridad de la Iglesia y piensa que se trata de un invento de los hombres, no puede apreciar lo que el Espíritu enseña a través de ella. Creo que aquí radica la diferencia fundamental entre nosotros. Pero al menos pienso que podría usted admirar que algunos cristianos quisieran seguir las recomendación (ya citada) de San Pablo sobre el celibato para ser así imitadores de Cristo.    

¿Y las tentaciones? A usted le parece que el celibato pone una carga que lleva a la tentación. Comprendo que para muchos el celibato sea incomprensible. La mayoría de las personas están llamadas al matrimonio, vocación mas fácil de entender al nivel natural. El celibato no se puede entender sin una gracia especial sin la cual solo se ve aquello a lo que se renuncia. Pero hay mucho mas: se renuncia no para quedarse en el vacío sino porque Dios quiere unir nuestro corazón al suyo que es todo amor. Es por El que renunciamos al deseo natural de tomar esposa y tener una familia propia. Aunque es cierto que el celibato libera para poder dedicarse mas al apostolado, esa no es su razón principal. El celibato es ante todo ofrenda a Cristo de un corazón indiviso. Lo hacemos impulsados por un amor loco que se entregó por nosotros en la Cruz. Lo hacemos para ir mas allá y vivir solo para El y como El. El celibato es entonces un signo de la vida del cielo donde el amor no es carnal sino amor pura participación de la vida divina. 

Mateo 22,29-30
Jesús les respondió: «Estáis en un error, por no entender las Escrituras ni el poder de Dios. Pues en la resurrección, ni ellos tomarán mujer ni ellas marido, sino que serán como ángeles en el cielo.

Toda vocación requiere negación de si por amor a Cristo y siempre el enemigo querrá hacer ver que la felicidad está en no sacrificarse. El demonio hace ver como si fuera imposible ir mas allá de lo terreno, de lo natural. Entonces el celibato sería imposible. Por el contrario, la fe nos lleva a confiar en que Cristo nos da la gracia para una vida nueva, una entrega mas radical que sirva de signo para el mundo del amor del cielo. 

Las tentaciones no se vencen huyendo de la vocación sino viviéndola bien, en profunda gratitud y entrega. El sacerdote que vive bien su sacerdocio tendrá la asistencia divina para una generosa entrega de su corazón. Primero en su relación personal con Dios y con la Virgen nuestra Madre. Entonces, dándose en la pastoral, sirviendo como padre al pueblo de Dios. ¡La mejor defensa está en vivir desde el Corazón de Jesús y de María nuestra vocación!. ¡Le aseguro que felicidad igual no hay en este mundo! Pues la transformación en Cristo, según la vocación de cada cual, comienza aquí en la tierra.  Es por eso, que quien cree en el poder transformador de Cristo y confía en El, será capaz de vivir felizmente célibe por el Reino de los Cielos. 

Si usted piensa que el sacerdocio está en crisis y que casarse resuelve la tentación, ¿como se explica usted la crisis matrimonial que es aun mayor hoy día?. Querido hermano, Jesús es infinitamente poderoso y bueno. El nos da todas las gracias necesarias en la Iglesia: Los sacramentos, la doctrina, la riqueza de la comunión de los fieles. El problema no es la vocación sino nuestra falta de fe. Si quitamos los ojos de Cristo, nos hundiremos en las tormentas de la vida, tal como le ocurrió a Pedro cuando Jesús le llamó a caminar sobre las aguas.

Mi experiencia. Recuerdo que antes de hacer mi decisión por el sacerdocio, el celibato me parecía una dura renuncia, pero una vez hecha la decisión me di cuenta que no se podía comparar el sacrificio con el gozo del tesoro escondido que encontré en mi vocación. Le doy gracias a Dios de todo corazón por este regalo y comprendo que es solo por El que puedo sostenerme fiel.  Comprendo que otros, sin duda, podrán llegar a ser santos en el matrimonio (cosa tampoco nada facil). Mi experiencia es que a los casados, si aman a la Iglesia, Dios les dará la apreciación de la importancia del celibato, como a nosotros los célibes nos da apreciación del matrimonio. Pues ambos son caminos de Dios que se complementan y enriquecen mutuamente en la gran comunidad que es la Iglesia.

Mateo 19,29
Y todo aquel que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o hacienda por mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredará vida eterna.

En los Corazones de Jesús y María, Padre Jordi Rivero

 

CELIBATO Y ABERRACIÓN

 

por Horacio Velmont

 

(según las enseñanzas de L. Ronald Hubbard)

 

En una sociedad persa las aberraciones se habían multiplicado en tal medida que había surgido un importante culto místico que sostenía que toda afección mental provenía del sexo; naturalmente, eso dio más ímpetu a las aberraciones en torno a la segunda dinámica (sexo), ya que una creencia religiosa así tiene que haber sido originada por un individuo que tenía aberraciones graves en la segunda dinámica.

Esta creencia de que el sexo era la única fuente de aberración y de tribulación humana atrajo como el dulce a las moscas a individuos que tenían modelos aberrativos similares.

Y así el culto siguió reforzando factores aberrativos que ya existían en la sociedad, puesto que toda su actividad estaba dirigida a hacer del sexo una cosa monstruosa y horrible, etiquetándolo como la fuente primaria de las enfermedades mentales de la sociedad.

El profeta de este dios era Maniqueo, un persa del siglo III, que enseñó que todo lo que tenía que ver con el cuerpo, especialmente el sexo, era malo.

El culto de Maniqueo continuó con éxito hasta principio de la Edad Media y después desapareció.

De la misma forma que sucedió con este culto ocurre con la Iglesia Católica y su prohibición a los sacerdotes de que tengan sexo, pues todo tiene origen en la mente reactiva.

Desde ya que un impulso tan fuerte como la sexualidad no es fácil encerrarlo, y es así como esporádicamente –o no tan esporádicamente– aparece difundido en los medios de comunicación algún abuso sexual cometido por un sacerdote.

Pero aquí lo que queremos destacar es el mecanismo de la justificación, que si bien ya lo hemos abordado en distintas ocasiones, nunca está demás volver sobre él.

La justificación o racionalización es el esfuerzo de la mente analítica para buscar un motivo lógico a la conducta irracional del organismo, ya que no está preparada para saber que su origen es engrámico.

Cuando la mente reactiva recibe un engrama, la mente analítica está desconectada, sea por algún golpe o por enfermedad (delirio, por ejemplo), por lo que ignora que está allí archivado.

Esto significa que en sus operaciones de evaluación tendrá que computar, sin que lo sepa conscientemente, con el contenido aberrante de la mente reactiva.

Un engrama es similar al botón atascado de una calculadora: 7 por 7 da 49, pero si está atascado un 3 el resultado será 147 (7x7x3=147).

Si la calculadora fuera una mente analítica estaría obligada a explicar de alguna manera ese resultado disparatado, ya que ella no sabe –porque no está preparada para ello– que el error se debió a que tiene atascado un 3.

Con la mente analítica sucede lo mismo: al no saber que tiene un engrama que modifica la computación, entonces tiene que justificar el error de cualquier manera.

Aplicando este conocimiento a la aberración de la Iglesia Católica de prohibir el sexo a sus sacerdotes, porque de eso se trata en definitiva, podremos comprender la razón de que se hayan dado tantas explicaciones absurdas o directamente pueriles para justificarlo:

·         La Iglesia siempre ha tenido el celibato en muy alta estima ya que Jesús fue célibe. Él es modelo de la perfección humana.

·         El celibato es un don precioso de la gracia divina dado a algunos por el Padre, para que se dediquen más fácilmente sólo a Dios con un corazón indivisible en virginidad o celibato.

·         Este medio perfecto para el amor del reino del cielo ha sido tenido siempre en gran estima por la Iglesia como un signo y un estímulo del amor, y como una fuente singular de fertilidad espiritual en el mundo.

·         El celibato es un símbolo especial de los beneficios celestiales y para los religiosos es un forma muy efectiva de dedicarse con todo el corazón al divino servicio y a los trabajos del apostolado.

·         Es normal que el hombre mundano, que vive dominado por las pasiones, vea el celibato como una represión y hasta como un peligro. Pero el celibato vivido santamente es una donación total de nuestro amor por Dios y por todos.

·         El celibato y la virginidad no reniegan de la naturaleza humana, sino que más bien la realizan a un nivel más profundo.

 

 Es obvio, para cualquiera que tenga dos dedos de frente, que es absurdo justificar la prohibición de casarse de los sacerdotes basándose en premisas tan pueriles.

 ¿Recuerdan el ejemplo de la persona a la que el hipnotizador le da la orden de que cuando despierte se sacará las medias y las colgará de la araña y que luego justifica su absurda conducta diciendo que “las tenía húmedas y allí se secarán más rápido”?

Bueno, la Iglesia Católica hace lo mismo.

 

Bibliografía:

 

El planeta de los simios XIV (una de las mejores demostraciones de los extremos aberrantes a los que puede llegar el hombre cuando se le restimulan sus engramas es el uso de la tortura para arrancar confesiones).

El planeta de los simios XIX (las conversaciones en torno a una persona inconsciente deberían considerarse como atentado a la cordura, especialmente  si está anestesiada, porque se graban en sus células como órdenes hipnóticas de alto poder).

 

El planeta de los simios XXVIII (se devela que el “piercing”, que es la costumbre de perforar determinadas partes del cuerpo para decorarlas con algún tipo de joya, tiene origen en engramas que ordenan compulsivamente esa actitud irracional).

El planeta de los simios XXIX (se devela que el tatuaje, lo mismo que el “piercing”, tiene origen en engramas, y que el aducido motivo de embellecimiento no es más la justificación analítica de la aberración).

El planeta de los simios XXX (se devela que el físicoculturismo, lo mismo que el tatuaje o el “piercing”, tiene origen en engramas y que todos los intentos de justificarlo son falsos).

El planeta de los simios XXXI (sin duda alguna la mutilación genital femenina constituye una de las más incalificables aberraciones de nuestro planeta, pero lo peor es que se escuda en supuestas tradiciones religiosas, lo que hace más difícil su erradicación).

El planeta de los simios XXXII (la Psiquiatría está tan lejos de saber el origen de la automutilación como un microbio de llegar a comprender la teoría de la relatividad).

 

Asimismo, es muy ilustrativo el tema de la justificación expuesto en Origen de la estupidez”.

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Dianética y Cienciología han sido complementadas por el profesor Jorge Olguín mediante las técnicas de Psicointegración y Psicoauditación