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El planeta de los simios XXXVI

Machismo

Grupo Elron

 

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Cualquier semejanza con la realidad no es ninguna coincidencia.

 

 


Si una afirmación hiere tu sentido común, 
entonces no es verdad. La única verdad para 
ti es la que tú consideras como verdad. 

 

¿Qué es esa tontería del machismo?

Yo estoy en contra del machismo, pero mi mejor chiste sigue siendo éste: ¿Qué hace

una neurona en el cerebro de una simia?... ¡Turismo!

Yo no soy feminista, pero mi mejor chiste es éste: ¿Por qué el simio ladea la cabeza para pensar?...  ¡Para que sus dos neuronas hagan contacto!

Mira, yo no soy ningún machista, y no es cierto que

te considere la mujer perfecta porque eres muda…

¿Dijiste algo? ¡Por favor no me hagas asustar!


L. RONALD HUBBARD


El origen del machismo es la mente reactiva, de modo que machismo y aberración son términos sinónimos. El hombre machista es simplemente alguien que tiene un engrama contra las mujeres, y la prueba está en que una vez que la terapia dianética lo elimina procede a actuar de acuerdo a su patrón óptimo viendo a las mujeres como su igual. Desde ya que lo mismo sucede con el feminismo.

JORGE RAÚL OLGUÍN 

 

En el mundo espiritual no existen los roles de hombre y mujer, porque éstos solamente pertenecen al plano físico. El espíritu, que es nuestra verdadera esencia, no tiene sexo y encarna en hombre o mujer según su libre albedrío y lo que considere más apto para su evolución. Lo que sí es cierto es que, estadísticamente, tiene más oportunidad de triunfar en su misión el espíritu que encarna como hombre que como mujer. Esto se debe a que el plano físico, que es un enorme pozo gravitatorio, desestabiliza más fácilmente a la mujer que al hombre.

 

 

MACHISMO Y ABERRACIÓN

 

 

 

por Horacio Velmont

 

 

 

(según las enseñanzas de L. Ronald Hubbard)

 

 

 

Se denomina en general machismo a la convicción que tienen algunos hombres de que las mujeres son seres inferiores y están obligadas a ser como ellos quieren y a prestarles servidumbre doméstica y sexual.

 

Esta convicción, sin embargo, no es analítica –si lo fuere entonces supondría que detrás existe algún motivo lógico para creer que las mujeres son realmente inferiores–, sino lisa y llanamente reactiva, y cualquiera de las explicaciones que se han dado para justificarla son falsas.

 

En algún momento de su vida, incluso en la etapa prenatal, ese hombre recibe un engrama con el contenido verbal de que las mujeres son inferiores y están para servir al hombre, y más tarde, por una circunstancia fortuita, ese engrama se restimula con la consecuencia de que empieza a hablar mal de las mujeres y a minimizarlas.

 

Ese hombre nunca dirá, por ejemplo: “Me han implantado en mi mente reactiva, cuando estaba inconsciente, una orden hipnótica contra las mujeres y por eso estoy impulsado a ser un machista”.

 

No, no dirá eso porque conscientemente no sabe que tiene ese engrama, ya que cuando se lo implantaron tenía la mente analítica desconectada.

 

Lo que dirá es simplemente una racionalización de la aberración, ya que ésta es la función de la mente analítica, hacer que el organismo siempre tenga razón por más disparatada que sea su conducta.

 

Así, justificará de cualquier manera la inferioridad de la mujer, y no importa que los hechos le estén demostrando que en la Viña del Señor hay de todo, y que así como hay mujeres “inferiores” también hay hombres “inferiores“.

 

Encomillamos la palabra inferiores porque la Creación es como un reloj, que para funcionar necesita de todas las piezas, de modo que cualquier de ellas es importante y ninguna inferior que otra.

 

Quizás esto no sea un ejemplo maravilloso, de esos que hacen época, pero sin embargo ilustra perfectamente el punto.

 

A pesar de que con estas explicaciones quedaría claro que el machismo no es más que un trastorno mental y que, como tal, todo lo que un hombre diga despectivamente sobre las mujeres no tiene más valor que una brizna de pasto, es bueno analizar también otro punto de vista no menos válido.

 

En el mundo espiritual no existe el sexo, ni las razas, ni padre, ni madre, ni hermanos ni nada por el estilo, porque son roles exclusivos del plano físico.

 

Quien piense que al desencarnar se va a encontrar con las huríes del Paraíso, buen chasco se llevará.

 

Los espíritus encarnan por dos motivos, sea para aprender alguna lección pendiente o para desarrollar alguna misión.

 

El espíritu en esto es libre ya que nadie lo obliga a encarnar, y así elige el planeta, el lugar, la familia y también planea las vicisitudes que le brindarán el cimiento para aprender o misionar.

 

También, por supuesto, elige el sexo, evaluando, porque no puede dejar de saberlo, que si elige encarnar como mujer tendrá menos probabilidades de salir airoso. Pero es obvio que el espíritu no se amilana ante las dificultades, de lo contrario nunca habría más mujeres que hombres.

 

Muchas veces el espíritu considera que podrá sobrellevar determinadas dificultades en  el plano físico, pero luego, una vez encarnado, al no saber que él mismo lo decidió porque carecemos de memoria reencarnativa, termina suicidándose maldiciendo a Dios por todas sus penurias. ¡Vaya chasco que se lleva después!

 

Con estas explicaciones queda perfectamente claro que el machismo no sólo es una aberración, sino que no tiene sentido alguno porque “hombre” o “mujer” son simplemente roles, y no tienen más importancia que el papel o el personaje que realiza un actor en una obra de teatro.

 

 

 

Bibliografía:

 

 

El planeta de los simios XIV (una de las mejores demostraciones de los extremos aberrantes a los que puede llegar el hombre cuando se le restimulan sus engramas es el uso de la tortura para arrancar confesiones).

El planeta de los simios XIX (las conversaciones en torno a una persona inconsciente deberían considerarse como atentado a la cordura, especialmente  si está anestesiada, porque se graban en sus células como órdenes hipnóticas de alto poder).

 

El planeta de los simios XXVIII (se devela que el “piercing”, que es la costumbre de perforar determinadas partes del cuerpo para decorarlas con algún tipo de joya, tiene origen en engramas que ordenan compulsivamente esa actitud irracional).

El planeta de los simios XXIX (se devela que el tatuaje, lo mismo que el “piercing”, tiene origen en engramas, y que el aducido motivo de embellecimiento no es más la justificación analítica de la aberración).

El planeta de los simios XXX (se devela que el físicoculturismo, lo mismo que el tatuaje o el “piercing”, tiene origen en engramas y que todos los intentos de justificarlo son falsos).

El planeta de los simios XXXI (sin duda alguna la mutilación genital femenina constituye una de las más incalificables aberraciones de nuestro planeta, pero lo peor es que se escuda en supuestas tradiciones religiosas, lo que hace más difícil su erradicación).

El planeta de los simios XXXII (la Psiquiatría está tan lejos de saber el origen de la automutilación como un microbio de llegar a comprender la teoría de la relatividad).

 

El planeta de los simios XXXIV (el celibato sacerdotal, lejos de deberse a motivos espirituales, de la misma forma que cualquier perversión sexual tiene origen en la mente reactiva).

 

El planeta de los simios XXXV (la dislexia, de la misma forma que el autismo, el daltonismo y otros trastornos mentales, tiene origen en la mente reactiva y la única curación posible es a través de Dianética).

 

 

 

Asimismo, es muy ilustrativo el tema de la justificación expuesto en Origen de la estupidez”.

* Advertencia: Dianética y Cienciología son marcas registradas y aquí se las menciona exclusivamente con fines informativos y de difusión. El Grupo Elron es una organización independiente sin fines de lucro, políticos o religiosos, y la distribución del material es totalmente gratuita. Para información sobre marcas registradas: http://www.scientology.org/en_US/feature/legal/trademark.html


Dianética y Cienciología han sido complementadas por el profesor Jorge Olguín mediante las técnicas de Psicointegración y Psicoauditación