| Índice | El planeta de los simios XXXVIII La violencia escolar |
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Cualquier semejanza con la realidad no es ninguna coincidencia.
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Si una afirmación hiere tu sentido común, entonces no es verdad. La única verdad para ti es la que tú consideras como verdad. |
¿Qué es esa tontería de la violencia escolar?
Yo como psiquiatra tengo dos soluciones perfectas para la violencia escolar: la primera es practicarle una lobotomía a los niños; la segunda es suprimir las escuelas. Claro que también se podría eliminar a los niños…
Nunca dejaré que sufras la violencia escolar, antes te mato…
¡Niños, pórtense bien o llamo al psiquiatra!
¡Qué horror, un maestro de escuela que no sabe nada de la mente reactiva y los engramas!
No existe el “niño violento” como trastorno mental específico, por más que la Psiquiatría nos lo quiera hacer creer, porque un niño violento es simplemente un niño aberrado. Cualquier trastorno que padezca, sea autismo, hiperactividad, daltonismo, dislexia, o cualquier otro, tiene su origen en la aberración o, expresado más concretamente, en la mente reactiva. La Psiquiatría utiliza el ardid de darle un nombre a los trastornos mentales para hacer creer que sabe de qué se trata, pero en realidad ignora su origen supinamente.
JORGE RAÚL OLGUÍN Es falsa la creencia de que la violencia en las escuelas sea un fenómeno de nuestro tiempo, porque ella ha existido siempre. Y la razón es que la violencia proviene de la mente reactiva, que como mecanismo de supervivencia siempre ha acompañado al hombre en su existencia porque es inherente a él. La violencia en las escuelas no desaparecerá hasta que los médicos, especialmente los psiquiatras y los psicoanalistas, y por supuesto también los maestros y los padres, conozcan bien su función y como contrarrestarla, especialmente no creándole a los niños engramas.
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En Internet se pueden encontrar innumerables artículos sobre la violencia escolar del mismo tenor: ninguno aborda el problema desde el único punto de vista posible: la mente reactiva. Si tiene tiempo para perder, léalo… FUNDAMENTOS DE LA VIOLENCIA ESCOLAR
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VIOLENCIA ESCOLAR Y ABERRACIÓN por Horacio Velmont (según las enseñanzas de L. Ronald Hubbard) Una de las contribuciones más importantes de Dianética a la salud mental es la resolución del problema del diagnóstico en el campo de la aberración. La descripción y la clasificación de los síntomas, como ha hecho la Psiquiatría hasta ahora, es lisa y llanamente un camino hacia ninguna parte porque fomenta una falsa apariencia de comprensión donde no la hay. Darle un nombre a un trastorno mental no aumenta en absoluto su conocimiento. En materia de violencia escolar se ha pretendido clasificar sus diferentes manifestaciones, pero esto no sirve de nada para encontrar el origen del problema porque el número de aberraciones es igual el número de combinaciones posibles de palabras en un idioma, según estén contenidas en los engramas. Cuando se habla de violencia escolar la referencia es a cualquier falta de disciplina, desde las más leves hasta las más graves: disrupción en las aulas, conflictos entre el profesor y el alumno, maltrato entre compañeros («bullying»), vandalismo y daños materiales, violencia física (agresiones, extorsiones), acoso sexual, etc. Todos estos rubros son producto de la dramatización de engramas, de modo que su clasificación es absolutamente superflua porque todos tienen el mismo origen. La clave es tratar a los niños con todo el amor posible, sabiendo cuál es el origen de su erróneo comportamiento. Desde ya que sería de gran utilidad que tanto los maestros como los padres sepan Dianética, porque este conocimiento les permitirá guiar al niño hasta tanto alcancen la edad indicada como para ser auditados como adultos. Debe comprenderse que los niños están expuestos en gran parte a los caprichos de la mente reactiva. Muchos niños son malhumorados y huraños la mayor parte del tiempo y sienten aversión en cuanto a mezclarse con los niños más activos de la vecindad. Otros son niños “problema” que gritan, patean, muerden y arañan a la menor provocación. Otros más terminan en instituciones públicas como hogares juveniles y los terribles reformatorios, todo por estar obedeciendo órdenes ocultas contenidas en el banco de la mente reactiva. Es necesario, por lo tanto, comprenderlos y ayudarlos con las enseñanzas que se brindan en las organizaciones de Dianética y Cienciología. Cuando los mayores sepan dónde está el problema y cómo resolverlo, la salud mental del niño estará garantizada y la violencia escolar terminará siendo cosa del pasado o por lo menos quedará minimizada. Pero mientras se siga tomando a la Psiquiatría como referencia para solucionar los trastornos de los niños, o como ella llama “violencia escolar”, los problemas persistirán. Seguidamente transcribiré un capítulo del libro de Ron Hubbard “Dianética infantil”, cuyo tema es la forma de procesar a un niño para liberarlo de los incidentes reactivos que lo aberran. Más allá de que quien lo lea comprenda de qué se trata en realidad la auditación dianética, porque se necesita por lo menos haber leído el libro básico de ron Hubbard “Dianética, la ciencia moderna de la salud mental, este texto se expone como una cabal muestra de que, lamentablemente, la labor que realizan en la actualidad tanto psiquiatras, psicoanalistas como psicólogos en general, es absolutamente inocua y una verdadera pérdida de tiempo. Desde ya que la ignorancia de estos profesionales en cuanto a la existencia de la mente reactiva y el mecanismo de los engramas, por más amor que pongan en la solución de los problemas del niño lo único que finalmente harán es aberrarlos más. Y ésta es la cruda verdad. PROCESAMIENTO DIANÉTICO PARA NIÑOS por L. Ronald Hubbard Se puede procesar a un niño de cualquier edad, después del punto en el que aprende a hablar. Sin embargo, no se debe llevar a cabo un procesamiento serio hasta que el niño tenga por lo menos cinco años. No se recomienda el procesamiento dianético extenso (salvo en circunstancias poco comunes) hasta que el niño tenga por lo menos ocho años. Se pueden lograr muchas cosas buenas antes de los ocho años por medio de la técnica de memoria en línea directa, que es el proceso de hacer preguntas por medio del cual el niño, mientras se queda en tiempo presente, puede recuperar y computar información del pasado. En el período que va desde los ocho a los doce años se puede procesar al niño con cualquiera de las técnicas descriptas en este libro (“Dianética infantil”). Pero no se debe forzar al niño a que vaya al área prenatal hasta que tenga por lo menos doce años. Si el niño retorna al área básica se debe aceptar y recorrer como se acostumbra, y se deben reducir o borrar los engramas, pero por ningún motivo del auditor debe forzar al niño a hacerlo. En todos los casos, menos en los casos difíciles, un padre puede procesar con éxito a su hijo. Sin embargo, siempre es más difícil para un padre que para un auditor externo, ya que el padre, en razón de ser un agente causativo, es un restimulador para el niño. Algunas veces el simple tono de voz del padre, aunque no exista similitud en el contenido verbal del engramas, actuará como un restimulador. De cualquier manera, con un poco de inteligencia y objetividad por parte del padre, puede hacerlo. El procesamiento debe establecerse como un programa bien definido que acontece de una manera muy distinta a cualquiera otra tarea o suceso hogareño. Se debe mantener como un juego nuevo y emocionante en el que las reglas son ligeramente distintas de otras formas de juego. Aunque el procesamiento lo efectúe un auditor que no es de la familia, los padres forman una parte esencial del ambiente del niño y se les debe educar para aceptar los hechos vitales y los valores de Dianética. Hay tres pasos principales en el procesamiento de los niños: 1) Evitar la restimulación. 2) Romper los candados. 3) Desintensificar la emoción dolorosa. 1) Evitar la restimulación. El padre debe tratar de evitar pronunciar las palabras contenidas en el banco reactivo del niño para prevenir cualquier restimulación. También se deben evitar las emociones que acompañan este lenguaje, así como cualquier duplicación conocida de las situaciones que pueden estar registradas en la mente reactiva del niño. Si la madre no puede recordar los incidentes en los que se pudieron crear los engramas, o si no puede recordar el lenguaje que utilizó en esa ocasión, ella puede determinar rápidamente, por medio de las reacciones del niño, qué grupos de palabras y qué clase de emociones se encuentran en el banco reactivo de la criatura. Entonces ella debe tener mucho cuidado en evitar este lenguaje especialmente cuando existen situaciones que pueden ser engrámicas. Cualquier aberración en un niño es una evidencia de que ha habido una conexión engrámica, y las situaciones en las que las aberraciones son más evidentes tendrán percepciones similares a la que estuvieron presentes cuando se formó el engrama. Por ejemplo, unos padres trataron desesperadamente de evitar que el niño mojara la cama diciéndole continuamente que no tomara agua antes de acostarse. A pesar de esta “educación”, el niño siguió mojando la cama. Una evaluación dianética de la situación reveló de inmediato que algo en el ambiente del niño estaba restimulando una orden engrámica que hacía que mojara la cama. En este caso, como en muchos otros, la actitud que de buena fe tomaron los padres, que no estaban entrenados dianéticamente, no estaba evitando la aberración sino manteniéndola conectada en forma crónica. Estos padres descubrieron que las órdenes, las cuales significaban reactivamente que si se mencionaba la palabra “agua” se debía orinar en la cama, se hallaban contenidas en el engrama del nacimiento. El contenido verbal del engrama era: “El agua va a venir”. “Se reventará y caerá en la cama”. “Sólo permanece acostada y déjala ir”. El engrama se desactivó cuando se eliminaron los restimuladores. Cuando los padres dejaron de mencionar la palabra “agua” antes de que el niño se fuera a acostar, empezó a mojar la cama con menos frecuencia, y después dejó de hacerlo por completo. 2) Romper los candados. Por medio de las técnicas de memoria en línea directa los candados se pueden recorrer y eliminar, es decir, sin ensueño (en Dianética, trance liviano). Los candados son incidentes superficiales, es decir, analíticos, como una quemadura, un golpe leve, y cosas así. En esta parte del proceso la madre puede ser de gran ayuda, ya que sabe bastante bien cuándo ha creado un candado, especialmente en un asunto emocional de cualquier tipo. Al recordar el patrón estándar de sus dramatizaciones durante crisis emocionales, ella puede ayudar al niño, o al auditor del niño, a encontrar los candados que serían de mayor ayuda para que el niño venza sus dificultades. Cada vez que un niño está con la mente analítica disminuida, algo que ocurre cuando se restimula cualquier engrama, se puede formar un candado. La aberración resultante dependerá de la emoción y el dolor del candado, así como del engrama original. Este hecho, aunado a la naturaleza de la aberración, se puede utilizar para determinar qué candados deben ser investigados primero. Para un niño, el retorno es un mecanismo simple y natural, y la técnica para eliminar candados consiste de una combinación de memoria y recuerdo. Retorno: El proceso de enfocar la atención hacia un incidente de pasado a tal grado que se vuelve a experimentar éste con su visión, sonidos y otros percépticos originales. Por ejemplo, pregúntesele al niño si su madre lo ha regañado alguna vez. Si es así, debe tratarse de hacer que recuerde un incidente específico. En este punto muchos niños cerrarán sus ojos y retornarán al suceso. Si el niño puede recordar las palabras exactas que utilizó su madre, y las palabras de cualquier otra persona en el incidente, hay que permitirle que vaya a través del incidente tantas veces como a él le interese. La mayoría de los candados se eliminará con relatarlos detalladamente una sola vez, y dejará de tener cualquier efecto aberrante en el niño. 3) Desintensificar la emoción dolorosa. En un niño se puede recorrer la aflicción tan fácilmente como en un adulto. La diferencia principal es que la aflicción se presentará en momento que no parecen ser muy importantes para un adulto. Por ejemplo, un niño tendrá un sentido definitivo de pérdida cuando su madre no le permita llevar a navegar su barquito en un día lluvioso. La descarga sobre este tipo de engrama de aflicción será pequeña cuando se compare con la pena ocasionada por la partida de una nana favorita o la pérdida de una mascota, pero cualquier momento de aflicción que se pueda descargar mejorará la salud y el bienestar del niño. El auditor que desea tratar a los niños con éxito debe tener, ante todo, la capacidad de establecer afinidad con el niño. Éste es un problema en el que se interesa al niño en los incidentes que le han causado dificultad. La atención de un niño está muy dispersa; aún no ha aprendido a enfocarla bien, y la función del auditor es atraer su atención y canalizarla de nuevo contra los candados y los engramas de aflicción. Un niño tiene un gran sentido natural de la dignidad. No se le debe hablar con altivez; tráteselo con la mayor dignidad que pueda. Descubrirá que el niño tiene conceptos equivocados muy extraños acerca de muchas cosas diarias que lo rodean. Rastree el origen de esos conceptos equivocados, y generalmente encontrará a un adulto que no se tomó la molestia de proporcionar al niño la información correcta. Nunca le hable al padre en la presencia del niño. Es mejor hablarle al niño delante de los padres, siempre trabajando con él sobre una base de compañerismo. Con frecuencia, el procesamiento de un niño involucra inevitablemente algo más que trabajar con el niño solo. Muchas de las aberraciones que se encuentran en él vendrán de una falta de conocimiento dianético por parte de los padres. Con el propósito de evitar la restimulación se deben llevar a cabo otros pasos además de poner al niño en un sofá, eliminar candados y recorrer engramas de aflicción. Existen tres formas de tratar dianéticamente a una persona, y todas ellas son algunas veces necesarias en el procesamiento de un niño: 1) Procedimientos de procesamiento estándar. 2) Educación dianética. 3) Cambio de ambiente. Generalmente se puede contar con el hecho de que los padres están muy ansiosos de tener hijos mejores y más sanos. También se debe tomar en cuenta que, desgraciadamente, los padres van a tomar su consejo sólo hasta un grado muy limitado. Puede correr por su cuenta forzar de alguna manera esos aspectos que considera como un deber de los padres hacia el niño. Llevaron ante un auditor a un niño pequeño que no diría nada. Después de muchos intentos inútiles para lograr la apertura del caso, el auditor le preguntó cuál de sus padres le había dicho que lo iba a castigar si decía algo acerca de sus pleitos. ¡Lágrimas! ¡Un montón de palabras! ¡Caso abierto! ¿Cómo puede un auditor hacer algo por un niño si los padres le prohíben decir cualquier cosa acerca de su vida familiar? Estos padres estaban seguros que la lectura de los libros de historietas era la causa de la aberración del niño, pero durante todo el curso de su “mala navegación en el corazón de una zona de huracanes” marital, acostumbraban pelear en cada comida. Papá empezaría a quejarse de la comida, y mamá de lo duro que había trabajado. Era normal que tomaran un plato y se lo arrojaran uno al otro, y no era nada raro que golpearan al niño. No podían hacerlo comer, y a pesar de que el peso promedio para un niño de su edad era de 85 libras, apenas llegaba a pesar 58. La prescripción en este caso simplemente fue técnica de memoria en línea directa acerca de la primera vez que sus padres se pelearon en la mesa en su presencia. Lo siguiente fue insistir en que se le permitiera al niño comer en la cocina con la puerta cerrada. Cuando oyeron esto, los padres miraron con odio al niño y dijeron: “¿Qué le has estado diciendo?”. El auditor pudo ver que lo iban a golpear, así que les dijo: “Yo sé que si le permiten al niño comer solo, subirá de peso. Si en las próximas dos semanas el niño no sube de peso, tendré que dar cuenta a la autoridad de protección al menor”. El niño subió de peso. El auditor que trabaja con niños necesita evaluar su ambiente desde un punto de vista dianético. En muchos casos serán los padres, no el niño, los que necesiten el procesamiento. De cualquier modo, es importante que los padres entiendan qué son las conexiones engrámicas y como evitarlas. Con respecto a esto, uno de los puntos importantes que se debe recordar es que las “enfermedades infantiles comunes” con frecuencia se presentan tres días después de algún trastorno emocional en casa. Al procesar a un niño hay que asegurarse de explorar el área que precedió a cualquier enfermedad que tuvo. Son excelentes las probabilidades que se tienen para localizar la conexión que ayudó a provocarla. La primera enfermedad del niño lo ayudará a localizar la primera conexión. Si se localizan suficientes de éstas, los padres se convencerán de la necesidad de evitar conexiones futuras. Si el procesamiento del niño no proporciona la evidencia suficiente como para convencer a los padres de la importancia de las conexiones en la salud del niño, es deber del auditor demostrar a uno de los padres que éstas se presentan y que en verdad afectan la salud y la felicidad de un individuo, joven o viejo. Algunas veces, un poco de educación para los padres acerca de los principio de Dianética infantil logrará más que el mismo número de horas que se emplean para procesar a un niño. Quizás el punto más importante en una educación así sea el aclarar a los padres la necesidad urgente de darle metas al niño, y la meta más importante es la de crecer para ser un adulto. Un niño debe tener responsabilidad e independencia proporcional a su posición como niño. Debe tener cosas que sean totalmente suyas, y acerca de las cuales él decida todo. Pero bajo ninguna circunstancia él debe poseer de manera automática el mismo derecho que el adulto en la esfera del hogar. Darle esos privilegios prematuramente sería quitarle la meta principal de su vida: crecer. Al niño al que se cuida sin preguntar y se le entrena hacia nada, pierde su principal incentivo en la vida, especialmente cuando a su alrededor ve adultos que no disfrutan como adultos, no tienen placer con sus derechos como adultos, y no insisten en sus derechos. Cuando se mantiene a un niño dependiente, protegido y recompensado por ser un niño, se reduce mucho su incentivo por ser de otra manera, sobreviene un deterioro en su capacidad para adquirir conocimiento y una seria reducción en la cantidad que adquirirá, ya que no ve ninguna razón para adquirirla. Desde luego, la educación de los padres incluye las ideas básicas de la Dianética preventiva. No hable cerca de un niño enfermo o lastimado; tan pronto como el anatén (disminución de la capacidad analítica) empiece a desaparecer después de un accidente menor, ponga al niño cómodo, pero no hable durante varios minutos. No deje al niño en una atmósfera reestimulante. No interrumpa el sueño de una niña, y le diga varias veces, como lo hizo una madre: “Siéntate en esa silla y escucha lo terrible que es estar casada con un hombre”. Trate y mantenga al niño alejado de dramatizaciones altamente cargadas de cualquier clase. Cuide al niño de manera eficiente y callada, pero no se presente como un aliado indispensable. Si en el principio del procesamiento un auditor descubre que el niño con el que está trabajando necesita hacer cosas constructivas (y esto es prácticamente infalible), algunas veces es bueno establecer un programa definido para que adquiera algunas habilidades. Deben ser principalmente habilidades corporales. Este programa se puede utilizar como un medio para cambiar su ambiente y alejarlo ligeramente de la mayor parte de la restimulación que está obteniendo. Si es posible, deje que él escoja su propio programa. Ayúdelo a establecerlo, pero si está especialmente diseñado para ser su programa, no trate de ninguna manera de influenciar su curso o insistir en que se lleve a cabo si él deseara abandonarlo. Generalmente tiene sus razones, a pesar de que puede ser incapaz o estar no dispuesto a exponerlas. El niño necesita muy poca instrucción en Dianética. Para él su funcionamiento es natural. Rápidamente verá su procesamiento como un juego interesante si el auditor cimenta la situación de esta manera. El auditor puede representar una función muy importante en un aspecto dentro de la educación del niño. Un niño está casi siempre confundido acerca del mundo que lo rodea, en gran parte debido a las clasificaciones que han colocado los adultos en los objetos, siendo que los adultos no comprenden la seria naturaleza para un niño de clasificar incorrectamente un objeto. Considere el caso de un niño que no ha recibido información previa con respecto a la muerte, y a quien se lee el poema acerca de los pequeños soldaditos de plomo y los ángeles con cabello dorado. Si ésta es su primera comprensión simbólica falsa de la palabra “muerte”, entonces debe ser muy sorprendente para él cuando observa cómo reaccionan en realidad los adultos cuando acontece una muerte. La impresión hecha por su primera concepción equivocada acerca del significado de la muerte se debe borrar de algún modo antes de que se le haga al niño una comunicación exacta sobre el tema. La divergencia entre la primera concepción de muerte y todas las concepciones futuras forma un área problemática en el sistema de archivo de la mente analítica que limitará parte de la atención disponible del niño hasta que se resuelva la tensión. La técnica para lograr esto es simplemente recorrer la clasificación original incorrecta como un candado y librar la tensión de ésta por medio del contacto cercano de tiempo presente. En ocasiones, una falta de orientación semántica causará problemas en la mente del niño, la cual tiene implicaciones de un alcance tan grande que, resolverlas semánticamente, producirá resultados aparentemente milagrosos. Una pequeña niña fallaba en aritmética. Era muy brillante en otras materias y no había razón que indicara que ella fallara en hacer su trabajo en aritmética. Se le dieron algunos problemas, pero se atoró sin esperanza tratando de resolverlos. AUDITOR: Si un avión viaja a 10.000 pies a las 2 P.M. y a 5.000 pies a las 3 P.M., ¿qué tan lejos tendría que caer un hombre para alcanzar la tierra a las 3 P.M.? NIÑITA: ¡Dios mío! No lo sé. Bueno si es diez mil y después cinco mil… honestamente no te puedo decir. De verdad que es un problema AUDITOR: ¿Es sólo que el problema te molesta? NIÑITA: Eso creo. AUDITOR: ¿Hay alguien por aquí que a veces habla acerca de problemas? NIÑITA: Bueno, quizás mi mami pueda hablar de tener muchos problemas. AUDITOR: ¿Alguien ha dicho alguna vez que tú eres un problema? NIÑITA: Bueno, quizás mi mami pueda hablar de tener muchos problemas. AUDITOR: ¿Quién podría decir que tú eres un problema? NIÑITA: Bueno, quizás mi mami… ¡Ah! ¡Te refieres a esa clase de problema! La palabra había asumido su significado correcto, y pronto la niñita empezó a obtener buenas calificaciones en aritmética. Un auditor puede descubrir cierta información que hará los cambios necesarios ambientales por el bien de la salud del niño. Generalmente es posible obtener la cooperación de los padres al efectuar estos cambios. Si se puede demostrar al padre que la salud de su hijo se verá afectada si, por ejemplo, visita a su tío y a su tía cada verano, generalmente el padre suspenderá la visita. La mayor parte de los cambios necesarios en el ambiente de un niño se encontrarán a lo largo del camino de irlo alejando de los efectos restimulantes de los aliados. Es difícil imaginar las formas nocivas en las que los aliados pueden arruinar completamente la salud y la cordura de los niños sin siquiera estar consciente de lo que ellos están haciendo, a menos que usted mismo haya examinado los resultados. En una ocasión un auditor visitó a una niña en un hospital. Cuando llegó supo que la abuela había estado ahí antes y que la niña había estado con fiebre. Un pequeño interrogatorio estableció que la abuela y la fiebre se habían presentado en forma simultánea. La memoria en línea directa hizo contacto con una enfermedad a los 9 años de edad, durante la cual la abuela se había vuelto a establecer como un aliado y había insistido en estar cerca cada vez que la niña pequeña estuviera enferma. Cuando se eliminó este candado la fiebre disminuyó inmediatamente y, en unas cuantas horas, desapareció por completo. A este respecto es interesante observar que cualquier persona que invalida la autoridad de un padre, también arruina la independencia del niño. La realidad del niño consiste en gran parte de su relación con sus padres. Cualquier factor que se interpone entre sus padres y él no es bueno para su crecimiento. Cualquier pariente u otra persona que interrumpe la comunicación entre un niño y sus padres, no importa cuán bien intencionados sean sus esfuerzos, y en especial si intenta establecerse como otro padre menos severo, está dañando la salud y la cordura del niño. Un auditor debe usar todo los medios posibles para sacar a una persona así del ambiente inmediato del niño. Dianética infantil también tiene sus problemas especiales. El niño no es capaz de tener una concentración sostenida y no se le debe forzar a tenerla. Aun en los momentos placenteros de trabajo, el auditor debe tener cuidado de no intentar mantener al niño concentrado en una actividad más tiempo de lo que puede soportar sin cansarse. Cuando esto es posible, es mejor trabajar todos los días con el niño ya que, para él, este período de trabajo debe ser necesariamente corto. La cantidad de tiempo que un niño es capaz de trabajar en una sesión generalmente es de quince a treinta minutos. Al estar bien preparados y al entrar en el espíritu de su procesamiento, algunos niños pueden mantenerse ahí durante períodos mucho más largos. Si el niño no es capaz de concentrar su atención por un tiempo mayor que el promedio, no le hará ningún bien el que se intente mantenerlo ahí. Con relación a esto puede ser adecuado observar que, aunque el tiempo de trabajo se deba reducir, la cantidad de beneficios que se pueden alcanzar, aun con sesiones breves, en ocasiones parece milagrosa para las personas que no han tratado de utilizar técnicas de Dianética con los niños. Un problema especial con un niño es que algunas veces él no estará dispuesto a recorrer un candado que para un adulto parece ligero. La manera de resolverlo es pedirle al niño que imagine una televisión o una pantalla de cine y que observe un incidente similar al candado en esa pantalla. Con frecuencia el candado real aparecerá en la pantalla. Una advertencia acerca de esta técnica (que también se puede emplear con adultos en los candados muy ocluidos): Nunca le diga al niño que alguna parte de cualquier situación es imaginaria o es una ilusión. Los niños, más que los adultos, pierden su comprensión de la realidad cuando se invalida su información. Si la pantalla de Junior tiene la imagen de mamá con pelo verde, no le señale que en realidad el pelo de mamá es rojo. simplemente vaya a través del candado y continúe con el procesamiento. Finalmente, los datos se empezarán a desmarañar en la mente de Junior y él, voluntariamente, dará la información de que el pelo de mamá no es verde sino rojo y que él lo supo todo el tiempo. En Dianética nada proporciona mayor emoción que el ver a un niño recuperar su comprensión sobre la realidad. Una vez que la comunicación entre el niño y el auditor se ha establecido en forma definitiva, los resultados del procesamiento se ven inmediatamente. Los niños entienden Dianética fácilmente, y no es poco común verlos empezar a usar los nuevos juegos de memoria con mamá, papá, o con los compañeros de juego. Los percépticos de recuerdo en los niños se encuentran generalmente en una buena condición, a menos de que exista un banco prenatal en muy mal estado que ya se haya conectado. Es un placer ver cómo ellos recuperan sus propios datos y cómo vuelven a establecer su validez. Los niños, en particular, se aficionan a recorrer incidentes poco dolorosos inmediatamente después de que suceden. Debido a que el niño por el mismo puede recorrer el último golpe o caída y hacer que disminuya el dolor o que se alivie por completo, varios auditores han enseñado a sus hijos la técnica para cuidar esos golpes menores. Considerando la gran adaptabilidad de los niños, no fue del todo sorprendente cuando un auditor profesional encontró a su niña pequeña, fuera, en el patio, con una gran determinación en la expresión de su cara, ¡recorriendo la ligera paliza que su padre le acababa de dar! El problema de procesar niños es de suma importancia y ocupará una porción mucho mayor de la atención del auditor que el trabajar con adultos. La asequibilidad, la interferencia de los padres y la falta de educación adecuado en el niño, están combinados para presentar un verdadero reto al auditor (alguien que con su solo adiestramiento de profundo conocimiento y enigmática paciencia le será posible enfrentar). Debe ser firme y al mismo tiempo diplomático con los padres del niño. Debe ver al niño a un nivel de compañero y, literalmente, convertirse en su tutor privado, y debe ser capaz de penetrar en la raíz de un problema, no sólo de una mezcla de información, sino de una falta total de datos. Es muy interesante que el tratamiento de un niño y el de un psicótico sean problemas paralelos, principalmente porque ambos presentan el problema de asequibilidad. Un niño al que han utilizado inadecuadamente en su vida está propenso a rechazar la atención de un adulto. Él es un problema de autocontrol porque aún no ha aprendido el control preciso de su cuerpo. El problema que enfrenta el auditor es dirigir la atención del niño hacia sus propios candados y engramas. cuando los circuitos o unidades falsas de autocontrol se elimina, el “Yo” es más y más capaz de controlar al organismo. Pero antes de que se pueda procesar a un niño se debe reunir y enfocar su atención. Cuando se construye hasta un punto suficiente una concentración de la mente sobre el manejo del cuerpo, la mente puede manejar los engramas. Para lograrlo, se debe iniciar una cierta cantidad de reeducación. Empiece haciendo que el niño defina palabras, objetos y sus usos, y encontrará que tiene los conceptos equivocados más raros y confusos acerca del mundo en que vive, que le han proporcionado los adultos de su alrededor. Puede aclarar mucho con un niño sólo sobre un nivel educacional. El banco de engramas prenatal de un niño está lleno de engramas que un preaclarado de 35 años, con todo su entendimiento, dudaría en enfrentar. La línea temporal está revestida de los pleitos de los padres, y algunas veces de brutalidades puras. Es mucho pedir que un niño de 4, 5 ó 6 años de edad enfrente esta clase de cosas. No lo puede hacer. Su mente analítica no está lo suficientemente desarrollada, y tampoco tiene un banco lleno de datos con los cuales evaluar. Supongamos que usted empieza a procesar a un niño llevándolo de regreso a un paseo en trineo o a la ocasión en que fue a nadar. Él coopera yendo fácilmente hacia arriba y hacia abajo de la línea temporal, hasta que usted dice: “Vamos a regresar a la ocasión en que tu mamá te encontró robando galletas y te castigó”. ¡Ja! Ése es un lugar al que este chico no irá. Sólo fue un golpe leve, muy leve; sólo tuvo que ver con unas cuantas palmadas cuando el delincuente estaba anatén por el miedo. Si el niño no puede retornar y enfrentar algo tan leve como esto, ¿cómo se espera que retorne y enfrente una pelea abrumadora y prolongada que escenificaron sus padres? Entonces, el procesamiento estándar es infructuoso en un niño hasta que se le ha educado en el manejo de su propio cuerpo y tiene la información suficiente para poder evaluar. Esto abre una línea completamente nueva de procesamiento: la identificación de objetos a un nivel educacional. Simplemente dé al niño más datos. Suponga que un niño normal que se resfría una y otra vez, tiene asma, se enferma mucho, y cuyos padres dicen: “Hemos hecho todo lo posible en este mundo por nuestro hijo”, finalmente lo llevan a procesar. Lo mejor que se puede hacer es tomar al niño solo, lejos de sus padres. Pídale que se siente, y háblele a un nivel digno. Verá que él le habla a ese mismo nivel. En ese momento, usted ha penetrado en el caso. Lo más que puede hacer por un niño es llevar su confianza y su afinidad hasta un punto en el que él retornará y se pondrá en contacto con la aflicción. Alguien tomó su triciclo, un gran momento de aflicción. Una vez que la aflicción está fuera del caso hay probabilidades de que los somáticos crónicos desaparezcan, liberando tensión suficiente para que el niño se vuelva bastante equilibrado. Entonces pruebe al niño ante la conexión futura informando a los padres acerca de la restimulación, y el resultado de los disgustos emocionales que ocurren mientras él está presente. Aspire a la desintensificación, no a la aclaración. Su meta es elevar al niño para que así se pueda adaptar mejor a su ambiente. Usted encontrará casos en los que se ordena y amenaza a los niños para que no lloren, y así se atoran en aflicción. Tendrá un tiempo difícil con estos niños, pero inclusive puede regresar a esta área de aflicción y destruirla por medio de la técnica de memoria en línea directa. Una vez que se ha recorrido la aflicción y que el niño se ha vuelto un poco mejor al jugar sus juegos de memoria, llévelo de regreso a la última ocasión en que se hirió ligeramente, y recórralo. Enséñele a tomar los candados recientes, los engramas menores, etc. Pero no suponga, porque hasta ahora ha tenido éxito, que puede regresar inmediatamente al básico-básico. El básico-básico es el engrama básico de la cadena básica. Una cadena básica es la que se creó primer en el banco de engramas. Por lo tanto, el básico-básico es el engrama más antiguo en el banco reactivo. Si el niño está enfermo, vea si a los padres en realidad les importa. Escoja los factores más restimulantes en su ambiente y para eliminarlos consiga la cooperación de los padres. Se necesitará un tacto y una diplomacia considerables al tratar con los padres. A un niño pequeño que era muy alérgico a su madre lo llevaron a toda clase de centros de salud porque estaba muy enfermo. A cada lugar que iba llevaba consigo la fuente de su enfermedad. Pero no se le podía decir a la madre que era un restimulador para su propio hijo y que seguiría estando enfermo mientras estuvieran juntos. De manera diplomática, trate de educar a la madre o de procesarla un poco. Si el padre es quien está especialmente interesado en el caso, déle la idea de que le permita procesar a la madre antes. Usted va a auditar a un niño, pero usted puede terminar procesando a uno o más adultos de su entorno. Con frecuencia la gente estará tan interesada en la salud de un niño que permitirá que se le procese por el bien del niño cuando no se hubiera molestado en hacerlo por su propio beneficio. ¡Imagínese que tan bien pudo haber sido para el niño si los padres se hubieran procesado antes de concebirlo! No sermonee a un niño acerca de la autodisciplina, ya que éste es un mecanismo innato y natural, no algo que se instala en un centro. Cuando empieza a estar inquieto y deja vagar su atención, siga su extravío y déjelo vagar donde quiera. No haga molesto el procesamiento exigiendo que dure más que el alcance natural de la atención del niño. Si usted logra estar tan poco tiempo como lo son cinco minutos por día, esté satisfecho. Deje que vaya a casa si él así lo desea. La próxima vez que lo vea estará deseoso de trabajar con usted. Si trata de decirle que debe recibir procesamiento, que debe escuchar lo que se le dice o que debe ser obediente, sólo está contribuyendo a obstaculizar una vida joven ya obstaculizada. Mientras hable con Memo, no preste atención a sus padres. Ante todo, no le hable al padre en presencia del niño. Háblele sólo al niño o perderá la afinidad que debe edificar. Si el niño puede hablarle a un nivel diferente del que usa con otros, él será un ser humano diferente y será mucho mejor después de cada sesión. En Dianética infantil usted puede necesitar mucha más paciencia y resistencia de lo que necesitaría al procesar a un adulto. Tiene que ser persistente y ser capaz de adaptar su actitud con la del niño. Si usted puede hacer estas cosas inteligente y dianéticamente, va a obtener resultados. Bibliografía: L. Ronald Hubbard, “Dianética, la ciencia moderna de la salud mental” y “Dianética infantil” (se consiguen únicamente en las organizaciones de Dianética y Cienciología). Para encontrar un centro de Dianética tiene que ir a “Centros de Dianética”.
Material complementario: El planeta de los simios II (la Psiquiatría, con su absurda teoría de que la cordura es adaptación, también como la religión busca transformar al hombre en un animal manejable). El planeta de los simios III (los crueles e inútiles métodos supuestamente curativos de la Psiquiatría deben figurar en los códigos penales de todo el mundo como gravísimos atentados a la salud física y mental de las personas). El planeta de los simios V (una nueva propuesta disparatada de la Psiquiatría, las drogas para borrar la memoria de hechos horrorosos). El planeta de los simios VII (se devela uno de los más denigrantes hechos de la Psiquiatría: la iniciación de los niños en la drogadicción –Ritalin, Adderall, etc.– con lo cual en nada se diferencian de los narcotraficantes). El planeta de los simios VIII (se devela que el diagnóstico de los trastornos mentales es innecesario y que el afán de la Psiquiatría de darle un nombre a cada uno de ellos no es más que un absurdo, no solo porque son infinitos e imposibles de catalogar, sino porque todos tienen el mismo origen: la mente reactiva). El planeta de los simios XI (el fracaso del Psicoanálisis, que era solamente una terapia de base, se debe a que los seguidores de Freud no profundizaron en el conocimiento de la mente, algo que finalmente tuvo que hacer Ron Hubbard). El planeta de los simios XV (la Psiquiatría es un gran negocio que constantemente inventa nuevas enfermedades –ahora la “fobia social”–para luego “descubrir” el remedio). El planeta de los simios XIX (las conversaciones en torno a una persona inconsciente deberían considerarse como atentado a la cordura, especialmente si está anestesiada, porque se graban en sus células como órdenes hipnóticas de alto poder). El planeta de los simios XXVII (sin duda alguna la Pedofilia constituye una de las más abominables perversiones del hombre, pero la pregunta clave es cómo se puede ayudar a un niño que ha sido abusado sexualmente). El planeta de los simios XXVIII (se devela que el “piercing”, que es la costumbre de perforar determinadas partes del cuerpo para decorarlas con algún tipo de joya, tiene origen en engramas que ordenan compulsivamente esa actitud irracional). El planeta de los simios XXIX (se devela que el tatuaje, lo mismo que el “piercing”, tiene origen en engramas, y que el aducido motivo de embellecimiento no es más la justificación analítica de la aberración). El planeta de los simios XXX (se devela que el físicoculturismo, lo mismo que el tatuaje o el “piercing”, tiene origen en engramas y que todos los intentos de justificarlo son falsos). El planeta de los simios XXXI (sin duda alguna la mutilación genital femenina constituye una de las más incalificables aberraciones de nuestro planeta, pero lo peor es que se escuda en supuestas tradiciones religiosas, lo que hace más difícil su erradicación). El planeta de los simios XXXII (la Psiquiatría está tan lejos de saber el origen de la automutilación como un microbio de llegar a comprender la teoría de la relatividad). El planeta de los simios XXXV (la dislexia, de la misma forma que el autismo, el daltonismo y otros trastornos mentales, tiene origen en la mente reactiva y la única curación posible es a través de Dianética). Asimismo, es muy ilustrativo el tema de la justificación expuesto en “Origen de la estupidez”. * Advertencia: Dianética y Cienciología son marcas registradas y aquí se las menciona exclusivamente con fines informativos y de difusión. El Grupo Elron es una organización independiente sin fines de lucro, políticos o religiosos, y la distribución del material es totalmente gratuita. Para información sobre marcas registradas: http://www.scientology.org/en_US/feature/legal/trademark.html Dianética y Cienciología han sido complementadas por el profesor Jorge Olguín mediante las técnicas de Psicointegración y Psicoauditación
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