Índice
El exorcismo de Emily Rose
Grupo Elron

Los llamados “demonios”, contrariamente a la creencia popular, son en realidad entidades angélicas cuya misión es tentar al ser humano para fortalecer su resolución espiritual y acelerar su proceso evolutivo. Actúan de la forma que lo hacen porque se les ha borrado la memoria de cuál es su verdadera esencia y lo excelso de su misión. Más información en “El Cielo responde I (primera parte)”:

La película, si bien está basada en un hecho real, tiene los inevitables condimentos cinematográficos para hacerla más atractiva. Emily Rose tenía trastornos epilépticos, lo que favoreció que los “demonios” pudieran posesionarse de ella. El sacerdote que practicó el exorcismo cometió el error de considerar que sólo había posesión diabólica y suprimió los medicamentos.

En el denominado “Caso Cañitas”, donde uno de los participantes fue Carlos Trejo, actuaron los espíritus del Error y también los “demonios”. Esto contribuyó a la virulencia de los acontecimientos. Más información aquí.

El exorcismo es una práctica que supuestamente consiste en expulsar los "demonios"  o "espíritus malignos" de las personas o lugares que están poseídos por ellos o corren el peligro de estarlo. El exorcismo lo ejecuta por lo general una persona dotada de una autoridad religiosa especial, como el sacerdote o el chamán. Es puro fraude y no pasa de ser un espectáculo circense sin ninguna validez. Más información aquí.

 

 

Enlace a la página (Pasadizo.com)

 

emilyrose5.jpg

 


EL EXORCISMO DE EMILY ROSE (THE EXORCISM OF EMILY ROSE)

Formato: -

La película narra el juicio realizado a un anciano sacerdote que realizó un exorcismo a una chica de 19 años, con trágicos resultados. La abogada encargada de la defensa del cura deberá evitar que éste resulte sentenciado a la pena máxima. Mientras los acontecimientos se descubren a lo largo del juicio, se muestran flashbacks de lo que en verdad pasó. Por su parte la abogada Erin Bruner descubrirá parte de su vida y encontrará su propio sentido.

Ficha Técnica

Director: Scott Derrickson / Productores: Paul Harris Boardman, Beau Flynn, Gary Lucchesi, Tom Rosenberg y Tripp Vinson para Lakeshore Ent. – Firm Films / Guión: Paul Harris Boardman y Scott Derrickson / Fotografía: Tom Stern / Música: Christopher Young / Montaje: Jeff Betancourt / Diseño de producción: David Brisbin / Dirección artística: Sandi Tanaka / Maquillaje: Gitte Axen / Efectos especiales: Keith VanderLaan / Intérpretes: Laura Linney (Erin Bruner), Tom Wilkinson (padre Moore), Jennifer Carpenter (Emily Rose), Campbell Scott (Ethan Thomas), Colm Feore (Karl Gunderson), Joshua Close (Jason), Kenneth Welsh (Dr. Mueller), Duncan Fraser (Dr. Cartwright), JR Bourne, Mary Beth Hurt, Henry Czerny… / Nacionalidad y año: USA 2005 / Duración y datos técnicos: 119 min. color 2.35:1.

Comentario

En el cine de terror cohabitan toda una serie de subgéneros y de temas recurrentes, al igual que en cualquier otro género cinematográfico. De modo que el espectador más o menos avezado suele sentarse en la butaca, bien provisto con su tanque de palomitas y su refresco, casi siempre sabiendo de entrada si está a punto de disfrutar con “una de fantasmas”, “una de zombies”, “una de vampiros”, etc. Sin embargo, a veces ocurre, como en el caso de la película que nos ocupa, que las cosas no están tan claras. No tanto por la certeza de que el film es “una de posesiones diabólicas”, algo que ya queda muy claro desde el mismo título, como por la circunstancia de que Scott Derrickson nos propone un, a priori, extraño aunque atrayente híbrido entre historia de terror y drama judicial. Y eso ya no es algo demasiado habitual.

Además, la película parte con dos puntos de dificultad añadida. El primero, el que todos tenemos en mente: la existencia como precedente de otro film mítico, que forma parte de la historia del género y del cine en general: El Exorcista (The Exorcist, 1973); y por tanto, de buenas a primeras, las comparaciones, aunque odiosas, van a ser inevitables. Luego veremos si en este caso la película de Derrickson sale o no indemne de tal “confrontación”. El segundo de los dos aspectos que en principio añaden lastre al film desde su inicio es saber que está inspirado en un hecho real. Algo que casi siempre provoca que el espectador se muestre más exigente con la verosimilitud de la obra que se dispone a ver.

Pues bien, bajo mi punto de vista, El exorcismo de Emily Rose sale victoriosa de esas dos circunstancias adversas. Por un lado, el hecho apuntado anteriormente de la existencia de una subtrama judicial hace que la película se distancie de la estructura de la de William Friedkin. Pero no sólo por eso, sino también porque aspectos tan básicos como que la posesión que se nos narra y la subsiguiente ceremonia de exorcismo están diseñados desmarcándose suficientemente de aquella inolvidable batalla sin cuartel entre el demonio Pazuzu y el padre Merrin de 1973. Aquí tenemos un escenario distinto, un ritual más sesgado y corto, menos efectos llamativos (aunque los que hay, sobrecogen) y, en definitiva, una voluntariedad patente por huir de los tics que permanecen en la memoria de todos los que amamos la obra maestra de Friedkin. Eso no quiere decir que El exorcismo de Emily Rose carezca de momentos impactantes, porque no es así. Quien busque ante todo agarrarse con fuerza al asiento y que se le erice el vello del cogote no va a salir decepcionado. Tal vez alguien note a faltar el vómito verde sobre la sotana del cura o el torrente de blasfemias sonrojantes de aquel demonio con incontinencia verbal que poseía a Regan, pero, como digo, hay otra serie de logros que resultan también impactantes sin tener que recurrir a lo más tópico. En cuanto a la verosimilitud requerida para una historia que se anuncia basada en un caso real, tampoco puede decirse que Derrickson no se haya salido con la suya. Y ahí es donde brilla con luz propia la presencia de dos buenísimos actores, para reforzar ese aspecto.

En primer lugar, una Laura Linney que todos recordamos en films “de prestigio”, como Poder absoluto (1997), El show de Truman (1998), La vida de David Gale (2003) o Kinsey (2004) dándole a su personaje de abogada descreída y arribista aunque sobrepasada por las circunstancias toda la fuerza requerida; y junto a ella, Tom Wilkinson, visto en Sentido y sensibilidad (1995), Shakespeare enamorado (1998), En la habitación (2001), La joven de la perla (2003) y muchas otras, que, bajo mi punto de vista, se erige en uno de los puntos de mayor interés del film, gracias a su soberbia interpretación del sacerdote acusado de ocasionar la muerte de Emily. Ellos dos principalmente se nos muestran como las mayores bazas a la hora de otorgar credibilidad y empaque dramático a la historia, no tanto un casi irreconocible Campbell Scott con canas y bigote que no consigue sacarle todo el partido a su personaje de fiscal antipático y odioso para el público.

Por lo demás, me gustaría señalar el rigor de Derrickson a la hora de presentarnos la trama de una forma amena y compensada, a base de pasajes narrados en presente y otros en necesarios flashbacks, pero sin confundir ni distraer en ningún momento la atención del espectador. Asimismo, también cabe destacar el equilibrio entre los momentos de terror propiamente dichos y los más dramáticos e introspectivos, especialmente por parte del personaje de la abogada. Y es que es éste uno de los empeños que seguramente más problemas le debieron dar al director: el ser capaz de conseguir una obra que no cojease ni dejase descontentos ni a los que buscan la evasión pura y dura del género fantástico por un lado, ni a los más exigentes con la fuerza de los personajes y sus diatribas emocionales por el otro.

En ese sentido, creo que Derrickson puede darse por satisfecho. Este director, del que apenas conocíamos su trabajo como responsable de una de las numerosas secuelas de Hellraiser y su participación en el guión de la perfectamente olvidable Leyenda urbana 2 (2000) ha conseguido redondear un film más efectivo que efectista. Un film que asusta, que incluso llega a emocionar tal vez más de lo habitual en este tipo de historias, pero sobre todo: que inquieta. Y creo que ésa es la sensación que más se deja sentir en el ánimo del espectador al finalizar la proyección: la inquietud.

Por último, no debemos obviar que, aunque se trata de un trabajo de buena factura, tiene sus puntos débiles. Sin ir más lejos, algún personaje como el del doctor testigo de los acontecimientos, o el del jefe de la abogada, y que no dejan de ser un par de caracteres de lo más tópico, dentro de una historia que precisamente en muchos momentos llama la atención por tratar de apartarse de ellos. Sin embargo, ello no es óbice para que el resultado final de la obra pueda ser considerado como notable y constituya uno de los puntos álgidos dentro del género a lo largo de este 2005 que está a punto de terminar y que por desgracia no nos ha dado excesivas alegrías.

Anécdotas

* La película se basa en la historia verdadera de Anneliese Michel, una joven alemana que sufrió un exorcismo en 1970. * Título de rodaje: The Exorcism of Anneliese Michel.

Javier Garrido López (Palma de Mallorca. España)


 

El exorcismo de Emily Rose

 

 

Películas

Isabel Garrido

09 nov 2005

 

El cine vuelve a poner su mirada en las posesiones demoníacas.

 

Título original: The Exorcism of Emily Rose
Director: Scott Derrickson.
Guión: Paul Harris Boardman y Scott Derrickson.
Reparto: Laura Linney, Tom Wilkinson, Jennifer Carpenter, Joshua Close, Campbell Scott, Colm Feore.
Distribuidora: Sony Pictures.
Fecha de estreno en cine: 18 de noviembre de 2005.

 


William Friedkin asustó al mundo entero en 1973 con El Exorcista, una película que jugó a utilizar recursos formalmente austeros, para meter el miedo en el cuerpo a todo tipo de público independientemente de creencias o religiones. Muchos pueden ver cierta continuidad con este Exorcismo de Emily Rose, pero no es asi. El Exorcismo de Emily Rose cuenta la historia de un cura que se ve acusado de homicidio por imprudencia. La película recoge el juicio contra el sacerdote que quiere hacer ver al mundo que Emily Rose murió víctima de los demonios y que no era una enferma que se lesionó hasta morir. Mediante flashbacks se va reconstruyendo el que es el fallido exorcismo de Emily Rose.


Lo que sí recoge el debutante Scott Derrickson de aquel Exorcista de Friedkin, en su película, rodada en la época de la tecnología digital, es la siempre bienvenida creatividad que indaga en la utilización del montaje y el sonido (no sólo la música) para dibujar el horror que sufre la protagonista pasiva de la historia de este exorcismo. No renuncia tampoco al ordenador, pinceladas aqui y allá que terminan de rematar la posesión infernal de Emily Rose, pero sin pasarse.


La prudencia a la hora de contar con secuencias más o menos 'duras', también nos recuerda en cierto modo al Exorcista del 73, formalmente hablando. Los toques de miedo son contados, se hacen de rogar, crean tensión..., a veces no son precisamente las secuencias más vistosas las que hacen saltar al espectador de su asiento.

 


Pero lo que de verdad envuelve y mueve la película es el juicio, el suspense de saber lo que le pasó realmente a Emily Rose. A base de flahsbacks que se van insertando para ilustrar los testimonios de los testigos, el argumento se fragua sobre un proceso judicial en el que no sólo se juzga en base a las pruebas físicas, sino que las creencias religiosas, lo desconocido, parece tener un papel importante aunque no termina de manifestarse abiertamente.

 


Sony Pictures invitó al exorcista español José Antonio Fortea, para que contestara a las preguntas de los periodistas que acudieron al pase de prensa de la película. 'Los exorcismos hoy en dia van a más', contaba el padre Fortea, 'y una de las causas es sin duda esa tendencia de los últimos tiempos de la gente a recurrir a la magia negra, a ritos de santería afrocubana, a practicar la Ouija...'. Según el Padre Fortea es poco lo que se sabe todavía de los demonios. La única manera de expulsarlos de los cuerpos que poseen es orando, y aunque la película del Exorcismo de Emily Rose retrata bastante bien el caso real en el que se basa, según nos contaba el padre Fortea, lo cierto es que también es verdad 'que algunas cosas no fueron así'.

 


'En el caso que se dio en Alemania en los años 70, la chica murió de inanición. Los curas que la atendieron deberían haber llevado a la chica antes a un hospital, pero ninguno de los participantes en el exorcismo murió'. Según el padre Fortea, prácticamente nadie muere de un exorcismo. Se han dado casos puntuales 'pero lo principal es salvar la vida corporal primero para luego realizar el exorcismo', explica. 'Un exorcismo es un proceso largo que puede durar meses'. Lo que sí nos puede inquietar es saber que mucha de la gente que esta poseída lleva vidas de lo más normal, 'la gente de su alrededor puede no notar nada raro', dice el padre Fortea, 'a veces tarda en manifestarse la posesión y en principio la gente suele recurrir, lógicamente, a psicólogos y psiquiatras'. Pero llegados a un callejón sin salida, cuando se está seguro de que el individuo no padece ninguna enfermedad neuronal ¿por qué no consultar a un exorcista?
¿Creéis en el Demonio? El padre Fortea es tajante: 'Da igual creer o no. Aunque toda la Humanidad se pusiera de acuerdo en no creer, el Demonio existe y hace el mal'...

 

 

UN ESPECTÁCULO CIRCENSE

 

El exorcismo de Emily Rose.

Estimado profesor Olguín: He visto la película del exorcismo de Emily Rose, supuestamente basada en hechos reales y quedé impactado pero al mismo tiempo lleno de dudas. ¿Realmente de que se trató, de demonios que tomaron su cuerpo o realmente fue producto de la psicosis y la epilepsia como trataban de mostrar los médicos? por lo que entonces era todo producto de su locura?

La película muestra evidencias como grabaciones durante el exorcismo, pero me gustaría saber si realmente hay cosas sobrenaturales o fue únicamente producido por las consecuencias de sus supuestas enfermedades mentales.

Lic. Cristian R.

 

RESPUESTA

Apreciado Cristian: La película “El exorcismo de Emily Rose” está basada en hechos reales, aunque exagerados, para poder vender el producto comercialmente. Y es cierto que hubo demonios que tomaron su cuerpo, sumado a la epilepsia, que era real.

El error del sacerdote fue cortar sus medicamentos, creyendo que con el exorcismo bastaba, y allí se equivocó.

No se puede reemplazar a la parte médica, sino complementarla.

Para aquellos que no conoce la película, la trama es la siguiente:

 

La iglesia católica, adoptando una decisión sin precedentes, reconoce oficialmente la posesión demoníaca de una estudiante de diecinueve años que acababa de ingresar en la universidad. Mediante aterradores flashbacks, El exorcismo de Emily Rose narra el juicio del sacerdote acusado de negligencia a consecuencia de la muerte de la joven que se creía poseída por el diablo.

Inspirada en hechos reales, la película está protagonizada por Laura Linney en el papel de Erin Bruner, la abogada que se encarga de la defensa del padre Richard Moore (Tom Wilkinson), el sacerdote que llevó a cabo el controvertido exorcismo.

Emily Rose (Jennifer Carpenter) deja el protegido ambiente de su hogar rural para ir a la universidad sin la menor sospecha de lo que le espera. Una noche, sola en su dormitorio, sufre la primera "alucinación" y pérdida de conocimiento aterradoras.

Puesto que los ataques son cada vez más frecuentes e intensos, Emily, católica devota, decide someterse a un exorcismo dirigido por el cura de su parroquia, el padre Richard Moore.

Al morir la joven durante el aterrador exorcismo, acusan al sacerdote de homicidio negligente.

Erin Bruner, una sobresaliente abogada defensora, acepta de mala gana representar al Padre Moore a cambio de la seguridad de un contrato de sociedad con su bufete de abogados.

A medida que el juicio avanza, el cinismo y ateísmo de Erin se tambalean debido a la fe inquebrantable del Padre Moore y a los hechos, espeluznantes e inexplicables, que rodean el caso.

 

El exorcismo, hay que decirlo con todas las letras, es lisa y llanamente un fraude. Es absurdo creer que una posesión diabólica pueda ser conjurada con rezos, una cruz, un poco de agua e insultos.  

La llamada "posesión diabólica" no es más que el desalojo, por decirlo así, del "propietario" del cuerpo por otra entidad, obviamente con fines de molestar o burlarse.

Ese desalojo sólo puede ocurrir cuando el espíritu-propietario es débil, y entonces le da cabida a otro.

Lo único que se puede hacer en estos casos es tratar a la víctima con amor. Sujetarla, sí, para que no se lastime o lastime a los demás, pero nada de las tonterías expuestas.

Cordialmente,

Jorge Olguín.

 

SESIÓN DEL 18/12/00

 

Médium: Jorge Olguín.

Interlocutor: Horacio Velmont.

Entidades que se presentaron a dialogar: Tar, extraterrestre de Orión IV y Johnakan Ur-el, Thetán o Yo Superior de Jorge Olguín.

 

 

Interlocutor: Hasta luego, Tar, y gracias… ¿Quién se va a presentar ahora?

Johnakan Ur el: Hola, queridos hermanos. Les habla Johnakan Ur-el, Thetán de este receptáculo. Vengo a responder las preguntas que tienes agendadas y que percibo claramente… Puedes hacerlas…

Interlocutor: Una de las preguntas que tengo para hacer es respecto del exorcismo. ¿Hay algo real en todo esto de las posesiones demoníacas, y que un sacerdote mediante rezos, conjuros y un poco de agua bendita pueda liberar al poseído?

Johnakan Ur el: Dios da libre albedrío y Dios también da potestad para que cada espíritu ejerza ese libre albedrío. Por lo tanto, no existe ninguna otra entidad que tenga potestad sobre nosotros, ni encarnados ni desencarnados.

Tampoco los “demonios” tienen potestad sobre nosotros, pero hay muchos casos de personas encarnadas, fanáticas, de determinada secta, religión o corriente espiritual que tienen tanto crédito con su pastor, su gurú o maestro, que se abren a esa propuesta, y entonces pueden ser tomados por un espíritu del Error o por un “demonio”. A punto tal que su parte espiritual, su Thetán, vuelve otra vez a intentar apoderarse de su cuerpo, pero como el demonio ya está apoderado de él, se produce un conflicto de poderes. Y su cuerpo sufre las consecuencias, porque su parte energética entra en conflicto. Y entonces su soma, su cuerpo, entra en una especie de trauma como si tuviera una enfermedad epiléptica.

Interlocutor: ¿Este conflicto, entonces, es el que produce las convulsiones que muchas veces hemos visto en documentales o en películas?

Johnakan Ur el: Así es. Es absolutamente ridículo presumir que con determinadas palabras religiosas o con agua energizada −porque el agua bendita no es más que agua energizada− ese espíritu posesor pueda salir.

Interlocutor: ¿Y la cruz no lo hace salir?

Johnakan Ur el: También es un mito. La cruz no tiene ninguna fuerza, al igual que ninguna estrella no tiene ninguna fuerza como talismán, como amuleto ni como nada, ni tampoco la tienen determinadas invocaciones para hacer salir a un espíritu maligno del cuerpo.

Todo el espectáculo del exorcismo no es más que una farsa y esto deben subrayarlo bien para que eso termine de una vez por todas y nadie se preste a él.

Interlocutor: ¿Cuál es la razón de que un espíritu del Error o un demonio puedan tomar posesión de un cuerpo?

Johnakan Ur el: La debilidad de espíritu de la persona poseída, es decir, su mente reactiva y su ego. Si yo le diera cabida a un espíritu del Error o a un “demonio, no tendría ninguna influencia en mí porque yo tengo un mínimo de ego.

La lucha está en la parte física del ser atacado, invadido, con su ego, con su mente reactiva. Porque supongamos que yo me aparte de mi parte encarnada, que a su vez es mi receptáculo, y le doy lugar a un demonio, como mi parte encarnada tiene un mínimo de ego, ese demonio no va a tener ninguna potestad.

Interlocutor: Está clarísimo.

Johnakan Ur el: El demonio se hace fuerte cuando el espíritu de la persona es débil, cuando tiene mucho ego.

Interlocutor: ¿Y cómo se la trata, entonces, a esa persona poseída?

Johnakan Ur el: Dándole palabras de amor… Sujetándola, sí, para que no se lastime y no lastime a otro, Pero fundamentalmente con palabras de amor. Hay espíritus tan débiles que pueden caer en la obscenidad, y ese espíritu puede insultar y hasta escupir a la persona que la está ayudando.

No es cierto que al espíritu haya que tratarlo mal, como dicen algunas reglas del exorcismo: “Espíritu inmundo” y otras expresiones similares. Hay que brindarle amor, tanto al ser encarnado que está invadido como al “demonio” en sí.

Interlocutor: ¿Los posesores producen levitaciones o movimientos de cabeza giratorios de 360 grados, como hemos visto en tantas películas?

Johnakan Ur el: No producen levitaciones ni esas cosas que tú dices. Esto no es más que fantasías. Lo que puede ocurrir es que como el ser encarnado está tan nervioso es posible hacer puente con él y si se dan ciertas circunstancias, como que en el ambiente haya una estática de energía por el conflicto de poderes, entonces se puede producir un asomo de levitación. Pero nada de cosas como cambiar el rostro ni quemaduras o cortes. Esto es pura ficción.

Interlocutor: Aquí en la Argentina tenemos un padre, que ni siquiera se sabe bien de que congregación es, muy conocido por la farándula artística, que hace exorcismos…

Johnakan Ur el: La mayoría de los exorcismos son fraudes o quienes los realizan directamente se aprovechan de la persona, que es engañada psicológicamente. Es como que la persona “se la cree”, para utilizar una expresión muy común entre ustedes.

Interlocutor: ¿Concretamente, entonces, salvo casos muy excepcionales, todos los casos de posesión no son tales sino son el fruto de algún trastorno psicológico?

Johnakan Ur el: Así es.

Interlocutor: ¿Estamos hablando de restimulación de engramas?

Johnakan Ur el: Obviamente. Aparte, si yo soy un terapeuta y viene una persona con un problema determinado, yo puedo decirle −en forma de placebo− que la estoy curando, y entonces la persona se sugestiona y se siente bien. Así actúan la mayoría de los terapeutas.

Interlocutor: En alguna película referida a la Antigüedad, he visto que para hacer salir a los “demonios”, o lo que fuere que se creía que le estaba haciendo daño a la persona, se torturaba a su cuerpo, incluso con enemas de agua hirviendo…

Johnakan Ur el: ¡Eso es una aberración! Encima que la pobre persona está siendo atacada por el “demonio” que se está apoderado de su mente para torturarla ¿también eso?…

La tortura de un “demonio” hacia una persona no es incitarla para que ataque a otra, sino minimizarla: “Siempre vas a ser una fracasada, “siempre vas a ser inservible”, “ya fracasaste anteriormente”… Quiero que se entienda bien esto. Y si además de esto viene un ignorante y la tortura físicamente…

Interlocutor: ¡Sobre llovido mojado!

Johnakan Ur el: Exacto.

Interlocutor: ¿Pero al “demonio” no le hace mella la tortura del cuerpo del cual se apoderó?

Johnakan Ur el: ¡No le interesa para nada! No se retira por esa circunstancia. Esto debe ser dado masivamente a conocer.

Interlocutor: Hasta aquí está todo claro, pero me intriga la razón por la cuál un espíritu del Error o un “demonio” quieran posesionarse del cuerpo de un encarnado…

Johnakan Ur el: Por el placer que les produce someter.

Interlocutor: ¿Encuentran placer, entonces, en someter a las personas posesionándose de su cuerpo?

Johnakan Ur el: ¡Por supuesto! Todos los días, todas las horas, todos los minutos, todos los segundos nosotros recibimos información de los espíritus del Error y de los “demonios” en nuestro Cuerpo de deseos.

Interlocutor: ¿Estamos hablando de sexo?

Johnakan Ur el: No, para nada, no hay que confundir Cuerpo de deseos con sexo. Recibir información en el Cuerpo de deseos significa: “Eres un ignorante”, “eres insignificante”, “nunca vas a llegar a nada”.

Esta información nos está bombardeando constantemente. Y todos los días nos levantamos mal. Nos levantamos diciendo “¡otro día más sin incentivos”!, “¿a dónde voy?, en mi trabajo no estoy triunfando, mi pareja no sé si me quiere, no sé si me aceptan mis hijos”.

Interlocutor: ¿Y los espíritus del Luz?

Johnakan Ur el: ¡Por supuesto que los bombardeamos constantemente!, pero con todo lo contrario: “Vas a lograrlo”, “te tiene que importar el otro, no tu persona, porque si el otro está bien tu también vas a ser feliz”.

Pero como la mayoría de los seres encarnados les interesa el ego, el protagonismo, a nosotros no nos escuchan. Escuchan a los espíritus del Error y a los “demonios”, y ésta es la razón de que la mayoría no son felices.

Interlocutor: En concreto, entonces, para terminar con este tema, que creo que ya está bastante aclaro, ¿esos sacerdotes, grandes sacerdotes, famosos por ser grandes exorcistas… 

Johnakan Ur el: ¡Son famosos por ser grandes farsantes!

Interlocutor: Con esto que dices, el tema ya está concluido… 

Información complementaria en "Espíritus del error" y "Sesión con Luzbel (Lucifer)"