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Experiencias "post mortem"
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Cada vez son más las personas que, habiendo tenido una experiencia cercana a la muerte, después relatan haber visto a sus familiares que venían a recibirlas. La pregunta que se hacen, obviamente, es si lo que vieron fue una realidad o una alucinación.
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. ¿REALIDAD O
ALUCINACIÓN? La verdad sobre las
experiencias post morten. Estimado profesor
Velmont: Hay muchas personas que han regresado de estados cercanos a la muerte
contando historias de experiencias que normalmente son muy placenteras e
incluso alegres a las puertas de la muerte. También relatan que durante ese
tiempo han visto una luz y a sus familiares con su apariencia de cuerpo físico
que lo ayudaban a pasar al plano espiritual. ¿Esto es verdad, o sólo son
alucinaciones? Ismael M. RESPUESTA Apreciado
Ismael: Hoy hicimos una sesión de contacto telepático con Jorge Olguín y a
pesar de tener infinidad de preguntas agendadas, hice un lugar para la tuya. La
respuesta que me dio mi propio Guía espiritual, quien en vida fue Ron Hubbard,
fundador de Dianética y Cienciología, con quien estoy en contacto telepático
permanente, es que no se trata de alucinaciones, sino que como los espíritus
son trazos de Luz y a la persona recién desencarnada le cuesta distinguir a sus
familiares en esos trazos, para facilitarle en ese momento la percepción se
presentan según el rol que desempeñaron cuando estaban encarnados (padre,
madre, hermano, hijo, etc.). Es lo
que en el Espiritismo se llama "periespíritu". En el
Espiritismo, los espíritus que se incorporan al médium lo hacen
"vistiendo" el cuerpo y el ropaje de su última encarnación para ser
reconocido por los videntes. Mi Guía
me recalcó la palabra "solidaridad", porque ésta es la actitud que
adoptan los espíritus para facilitarle la percepción al recién desencarnado,
aunque de inmediato resucite y vuelva a la vida del plano físico. Otra
cosa que me aclaró es que las alucinaciones se producen en el córtex, que es
físico, y como los espíritus no tienen córtex no pueden alucinar. Bienvenido
al Club. Un fuerte abrazo. Horacio Velmont. |