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UN CASO REAL DE ABERRACIÓN MENTAL
POR HIPNOSIS ODONTOLÓGICA
La hipnosis desconecta a la mente analítica y activa a la mente reactiva, que de inmediato comienza a grabar a nivel celular y como engrama (orden hipnótica de alto poder de cumplimiento en caso de reestimulación) todo lo que sucede alrededor, especialmente las palabras y los ruidos.
Una vez que la mente analítica está desconectada, y en virtud del principio de afinidad, el organismo adoptará la evaluación o condición emocional de cualquier otra mente analítica presente.
Una persona "inconsciente" (al encomillar esta palabra queremos significar analíticamente inconsciente y reactivamente consciente), en presencia de otras personas, recoge una valencia (personalidad o individualidad) por cada una que se encuentre allí.
Algunas de estas valencias o individualidades son incidentales. La perso-na recogerá primero aquella valencia que le sea más compasiva como futuro ami-go deseable (o alguna persona similar).
Y elegirá aquella que es la valencia más alta (máxima supervivencia: el je-fe, el ganador) para su dramatización.
También tomará la valencia de la entidad ganadora (que le gana a él o a otros) como tono emocional.
Si la valencia triunfadora es también la compasiva, tiene un engrama que puede ser utilizado en su más completa extensión.
Pongamos un ejemplo: un individuo está bajo óxido nitroso (el anestésico más nocivo de todos, ya que en realidad no es un anestésico sino un hipnótico) mientras se le extrae una muela.
Como de costumbre, todo el mundo alrededor del paciente "inconsciente" charla y cotorrea sobre el paciente, sobre el tiempo, la estrella de cine más popular, o el fútbol.
El dentista tiene un carácter rudo, es mandón con la enfermera, capaz de enojarse por tonterías; también es muy compasivo con el paciente. La enfermera es una morocha de ojos verdes, aberrada sexualmente.
El paciente no está analítico y su hipnosis es profunda y muy aberrativa. Todo lo que se le dice o que se habla a su alrededor es tomado literalmente por su mente reactiva.
El paciente adopta la valencia del dentista como la valencia superior presente y la valencia compasiva.
Pero cada frase pronunciada es aberrativa y será interpretada por esa pequeña idiota feliz, la mente reactiva, del mismo modo que Abundio, a quien se le dijo: "¡Mucho cuidado con meter las manos en los pasteles!", y él entonces metió las manos en los pasteles con mucho cuidado.
Estas personas pueden estar hablando de algún otro, pero cada "yo", "el" o "tú" que se dice, es engrámico y el paciente lo aplicará a otros y a sí mismo en el más literal de los sentidos.
"No puede acordarse de nada", dice el dentista. Muy bien: cuando el engrama sea activado, este paciente tendrá una oclusión de la memoria en un grado mayor o menor. "No puede verlo ni sentirlo". Esto significa oclusión de vista, dolor y tacto.
Si al paciente se le humedecen los ojos en la agonía de ese momento (aunque esté completamente "ausente"), puede obtener realmente mala visión, así como recuerdo visual pobre, como consecuencia de esta experiencia.
Ahora lo dejan en manos de esta enfermera morocha para que duerma hasta que desaparezca el efecto de la droga y se recupere.
Ella es una aberrada de primera línea. Sabe que los pacientes hacen cosas raras cuando todavía están "ausentes", de manera que se dedica a sacarle información sobre su vida.
Y, sabiendo que está hipnotizado (¡claro que lo sabe!), le proporciona algunas sugestiones imperativas. Se está divirtiendo. Le dice que él gustará de ella, que ella será buena con él. Y que por ahora se quede allí.
Así, el pobre paciente, a quien han extraído dos muelas del juicio incrustadas, tiene una dramatización completa de ira-compasión.
El tono general que toma es el que el dentista mostró a los demás que había en la habitación. El dentista estaba enojado con la enfermera.
Con todos sus recuerdos hechos un lío, unos años más tarde, el paciente conoce a una mujer parecida a esta enfermera. La enfermera le ha proporcionado compulsiones hacia ella. La pequeña estúpida idiota, la mente reactiva, encuentra en esta persona, que es completamente diferente, suficiente similitud para crear una identidad entre la enfermera y esta nueva mujer.
Así, el paciente se divorcia de su esposa y se casa con la seudoenfermera. Solamente ahora que está casado con la seudoenfermera, el engrama dental empieza a activarse en serio.
El hombre se enferma físicamente. Las dos muelas adyacentes a las que se extrajeron desarrollan grandes caries y se empiezan a pudrir (circulación cortada; dolor en la zona, pero no puede sentirlo porque hay una interrupción del recuerdo del dolor).
La memoria se hace pedazos. Sus recuerdos empeoran. Empieza a tener problemas con los ojos y desarrolla una extraña conjuntivitis.
Además, debido a que el dentista se apoyó varias veces en su pecho y estómago con su puntiagudo codo) tiene dolores de pecho y estómago.
El óxido nitroso lastimó sus pulmones y este dolor también está en restimulación crónica.
Pero lo más horrible de todo es que cree que esta seudoenfermera le va a cuidar y en cierta medida deja de cuidarse él mismo, de algún modo. Su energía se disipa y, analíticamente, sabe que todo anda mal y que él no es él. Porque ahora está fijado en la valencia del dentista que está enojado con la enfermera, y entonces golpea a la seudoenfermera pues siente que todo el mal proviene de ella.
La muchacha con quien se casó no es, ni era, la enfermera; se asemeja un poco a ella y es morocha. Ella tiene sus propios engramas, y reacciona. Intenta suicidarse.
Entonces, un día, ya que éste es uno entre muchos engramas, nuestro paciente va a dar a un neuropsiquiátrico y allí los médicos, disparatadamente, deciden que lo que necesita es una buena y consistente serie de electroshock para despedazar su cerebro y, si esto no funciona, un precioso punzón en cada ojo durante y después de las descargas eléctricas.
El punzón, obviamente, se introducirá describiendo un amplio arco para romper en pedazos su mente analítica.
Su esposa está de acuerdo. Nuestro paciente no se puede defender. Está loco, y ya sabemos que los locos no tienen ningún derecho.
Sólo que en este caso específico llegó la caballería en forma de Dianética, aclaró al paciente y a la esposa, y hoy son muy felices.
Este engrama es verdadero y la historia es real. Es un engrama de compasión prosupervivencia al nivel de la idiota mente reactiva.
A la luz de estos conocimientos, durante una operación o lesión de cualquier especie debería observarse un silencio absoluto, completo, sepulcral.
No hay nada que pueda decirse o darse como percéptico en cualquier momento de "inconsciencia" que resulte de algún beneficio al paciente. ¡Nada!
De ahí que las palabras o el sonido en la proximidad de una persona "inconsciente" deberían ser castigados como actos criminales, ya que para cualquiera que conozca estos hechos tal acto sería un esfuerzo intencionado por destruir el intelecto o el equilibrio mental de un individuo.
Si se alaba al paciente en estado hipnótico o durante una lesión u operación, se le forma un engrama maníaco que le proporciona una euforia temporal, y finalmente le zambullirá en la etapa depresiva del ciclo.
La regla de oro podría alterarse para decir: si amas a tu hermano, cierra la boca mientras esté inconsciente.
El quid de la hipnosis con drogas.
Toda hipnosis con drogas, llámese narcoanálisis o una visita del dios Esculapio, sigue siendo hipnosis.
Aun cuando la hipnosis sea sin drogas, cualquier cosa que se le diga a un paciente hipnotizado permanece como sugestión imperativa, y estas sugestiones imperativas son simplemente engramas con un efecto algo más leve y una duración más corta.
Pero cuando hay una droga presente -como la anestesia en una operación quirúrgica-, la hipnosis se complica por el hecho de que, después de todo, las drogas hipnóticas son venenos: el cuerpo posee entonces un somático que acompaña a la sugestión.
La hipnosis con droga invariablemente origina un engrama. Cualquier cosa que un practicante diga a un paciente drogado, se hace engrámico en cierta medida.
El engrama tiene una fuerza de compulsión tremenda sobre el organismo, y es lo único que puede producir enfermedades como el cáncer, la diabetes, la homosexualidad y el travestismo, monstruos como el "Hombre Elefante" o asesinos dementes como Calígula, Nerón, Vlad Tepes, Elizabeth Bathory, Jack el Des-tripador, Henri Désiré Landrú, Andrei Chikatilo ("el Caníbal de Rostov"), Jeffrey Dahmer ("el descuartizador de Milwaukee"), y entre nosotros el legendario Cayetano Santos Godino ("el Petiso Orejudo") o en épocas más recientes Carlos Robledo Puch ("el Ángel") y el dentista Barreda.
¡Y esto se sabe desde hace medio siglo!
* Advertencia: Dianética y Cienciología son marcas registradas y aquí se las menciona exclusivamente con fines informativos y de difusión. El Grupo Elron es una organización independiente sin fines de lucro, políticos o religiosos, y la distribución del material es totalmente gratuita. Para información sobre marcas registradas: http://www.scientology.org/en_US/feature/legal/trademark.html
Dianética y Cienciología han sido complementadas por el profesor Jorge Olguín mediante las técnicas de Psicointegración y Psicoauditación
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