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El hipnotismo
Grupo Elron

 



Cualquier individuo que haya sido alguna vez hipnotizado, sin importar el tipo de sugestión implantada, es potencialmente un demente o un asesino. Este hecho básico del mecanismo mental es ignorado inexplicablemente por la Medicina, la Psiquiatría y la Criminología.



Lo que ignoran los hipnólogos es que la hipnosis desconecta, total o parcialmente, de acuerdo a su profundidad, a la mente analítica (o mente consciente) y a su vez conecta, también total o parcialmente, a la mente reactiva, que es un mecanismo de supervivencia que tienen todos los seres vivos, incluso los animales y las plantas, que graba todo lo que ocurre a su alrededor como engramas (órdenes hipnóticas) de impredecibles consecuencias.



Bien practicado por un profesional que conozca Dianética, el hipnotismo no engrámico (o hipnoauditación) puede resultar beneficioso, incluso aún más que la misma auditación dianética, porque permite que el paciente vaya con más facilidad a los incidentes que lo aberran, incluso de vidas pasadas.


REDUCCIÓN DE LA CONCIENCIA

EN LA HIPNOSIS

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conciencia plena
conciencia reducida
conciencia plena

Línea de puntos verde : Mente analítica funcionando normal (conciencia plena) y grabando todo como recuerdo en los archivos de memoria analíticos. Línea de puntos roja : Período de mente analítica desconectada (inconsciencia o semiconsciencia) y de mente reactiva activada: grabación a nivel celular (carga negativa). Dedo pulgar hacia abajo : Comienzo del engrama (momento en que se reestimuló). Dedo pulgar hacia arriba : Regreso a la conciencia, es decir, mente analítica funcionando otra vez normalmente ( mente reactiva desactivada pero alerta).


RESULTADO DEL HIPNOTISMO NO

ENGRÁMICO O HIPNOAUDITACIÓN

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conciencia plena 

La hipnoterapia bien aplicada es la que elimina todos los engramas de la mente reactiva - y obviamente la inconsciencia contenida en ellos - , y le devuelve al paciente su plena conciencia. La hipnosis médica, tal como se la practica actualmente, no sólo que no elimina los engramas ya existentes, sino que implanta otros. Más información en "Hipnosis clínica".



Los cirujanos, sin saberlo, practican un tipo de hipnotismo muy salvaje, porque el paciente anestesiado está inconsciente analíticamente pero no reactivamente, de modo que todo lo que hablan se graba en sus células como órdenes hipnóticas de alto poder porque el dolor las potencia. Más información en "Anestesia (nivel hipnótico)".

Información complementaria en "René Favaloro".

 

 

Artículo de L. Ronald Hubbard

DOLOR-DROGAS-HIPNOSIS - 2 DE MARZO DE 1969

[imagen]
  "Los psiquiatras usan dolor-drogas-hipnosis como actividad ordinaria en establecimientos psiquiátricos. Hablan a personas drogadas durante choques de 50.000 voltios o después de ellos. A menudo instalan una sugestión post-hipnótica".  
 E
xiste una técnica muy peligrosa y que no se conoce públicamente, usada por los psiquiatras para instalar un comportamiento compulsivo en una persona . *

     El hipnotismo es la acción de someter a fijación a una persona para que reaccione sólo a órdenes exteriores. La sugestión post-hipnótica consiste en implantar por debajo del nivel de consciencia una orden, mandato o sugestión que la persona, cuando vuelve a estar despierta, obedecerá. Estas son acciones bien conocidas.

     Sin embargo, cuando se comprende que hay personas que dicen que "no creen en el hipnotismo", cuando ha sido una actividad común durante unos dos siglos, no debería asombrar que el gran público, e incluso algunos hipnotizadores, no sean conscientes de un fenómeno mental mucho más siniestro conocido como DOLOR-DROGAS-HIPNOSIS.

     Sólo alrededor del 22% de la población, según algunos hipnotizadores, es susceptible al hipnotismo; el resto es más o menos inmune a él.

     Por otra parte, el dolor-drogas-hipnosis es efectivo en el 100% de la población. Con frecuencia deja a una persona perturbada mentalmente.

     En esencia, el hipnotismo es un proceso que funciona en una persona que ya está bastante abrumada. La acción del hipnotizador es fijar la atención de una persona así y causar que la persona reaccione sólo a las órdenes del hipnotizador. El mecanismo, que no se había comprendido bien antes de DIANÉTICA, es en realidad bastante simple. Una "persona sugestionable" (alguien que puede ser hipnotizado) es ya alguien cuya inseguridad fácilmente le hace abandonar, cuando está sometida a fijación, su propio autodeterminismo y aceptar el determinismo ajeno de un hipnotizador. Incluso se "transferirán" sensaciones corporales, como lo descubrió Mesmer en 1775.

     Cualquier persona colocada en una condición emocional de terror, la emoción más común provocada por los psiquiatras en los pacientes, con una razón comprensible, está sometida a fijación. Sabe que el psiquiatra en un establecimiento psiquiátrico probablemente la dañe gravemente o la arruine físicamente, la esterilice o la despersonalice.

     Una persona así responde con prontitud a órdenes subconscientemente. Está en un frenesí por estar de acuerdo con cualquier cosa en un esfuerzo frenético por escapar de alguna parte de la agonía del "tratamiento".

Dolor-drogas-hipnosis continúa...

 

 

DURMIENDO CON EL ENEMIGO

¿Tiene alguna validez como terapia el hipnotismo?

Estimado profesor Velmont: Tengo mucho interés en aprender hipnotismo, pero recorriendo los diversos artículos publicados en la Red he terminado completamente confuso. Le agradecería si usted pudiera aclarármelo. Mi interés radica en saber si es una práctica que puede ayudar a las personas a sanarse de diversas dolencias, como indican algunos hipnoterapeutas que utilizan lo que denominan "Hipnosis clínica" (o "Hipnosis médica" o directamente "Hipnoterapia"), o si en definitiva es un placebo o en último extremo una práctica riesgosa para la salud mental del enfermo.

Mercedes N.

RESPUESTA

Apreciada Mercedes: La clave es que cualquier individuo que haya sido alguna vez hipnotizado, sin importar el tipo de sugestión implantada, es potencialmente un demente o un asesino. Este hecho básico del mecanismo mental es ignorado inexplicablemente por la Medicina, la Psiquiatría y la Criminología.

Las pautas del hipnotismo son las siguientes:

1. Todas las enfermedades mentales y la delincuencia tienen origen en engramas, que son similares a órdenes hipnóticas de alto poder.

2. El hipnotismo es una técnica que implanta engramas en la mente reactiva de una persona, y por lo tanto su práctica es criminal.

3. El Código Penal debería incorporar como grave delito contra la salud humana al hipnotismo en cualquiera de sus formas, incluso para experimentación médica.

Si bien en la época de la sanción del Código Penal no era mucho lo que se sabía sobre el hipnotismo, hoy en día se sabe lo suficiente como para considerarlo una práctica nociva que atenta, hasta límites insospechados, no sólo contra la salud de las personas que por ignorancia se someten a ella sino también contra su libertad de pensamiento.

Todos hemos visto hasta en programas de televisión este tipo de prácticas, que so pretexto de divertir al televidente en definitiva no son más que la exhibición pública de cómo se le introducen a una persona trastornos mentales.

Desde ya que como pauta la mayoría de estos espectáculos se realizan con actores pagos o condescendientes que fingen ser hipnotizados y hacen todas las tonterías que les sugiere el hipnotizador, pero dentro del público siempre hay personas sugestionables que pueden ser fácilmente hipnotizadas y que son las verdaderas víctimas.

Ninguna voz se ha alzado contra estos deleznables espectáculos ni de profesionales de la Medicina ni tampoco del Derecho.

Esta ignorancia de lo que produce el hipnotismo es grave e inexcusable.

La hipnoterapia, por otra parte, ocupa en la actualidad un lugar ilegítimo entre las artes curativas. Millares de médicos, dentistas y psiquiatras, en todos los lugares del mundo, han aprendido a hipnotizar a sus pacientes.

Existen, asimismo, muchas sociedades profesionales dedicadas a cultivarla, y las principales escuelas de medicina la están introduciendo en los planes de estudio.

Sin embargo, quienes la aplican no sólo desconocen su mecanismo, sino también sus impredecibles efectos, que pueden llevar a la locura o a la muerte a quienes se someten ingenuamente a esta técnica perversa.

Erróneamente, se pretende utilizarla para el tratamiento de casi todas las afecciones físicas en que interviene un fuerte elemento emocional (angustias, compulsiones, fobias, etc.).

También, con imperdonable ignorancia, consideran que puede servir para corregir hábitos nocivos tales como el fumar en exceso y, en ocasiones, para tratar las toxicomanías o el alcoholismo.

Pero quizás el mayor desatino de los hipnotizadores es pretender utilizar las técnicas hipnóticas para ayudar al ser humano a recobrar el deseo de vivir o simplemente para tranquilizar su espíritu.

¡Para los partidarios de la hipnoterapia, para hacer saludable y feliz al hombre basta con dormirlo y decirle cómo es la vida y cómo debe vivirla!

El Grupo Elron en reiteradas ocasiones ha enviado a gobernantes y médicos de todas las categorías documentación sobre el daño que produce el hipnotismo en la salud humana, sin que hasta la fecha se haya tomado ninguna medida.

Alguna vez, alguien deberá tomar medidas al respecto, porque ninguna sociedad que se precie de civilizada puede tolerar una práctica cuya única finalidad es degradar al ser humano con el que se experimenta y que en definitiva es, aunque éste no lo sepa, un mero "conejillo de Indias".

Naturalmente que hay profesionales que practican un hipnotismo que llaman "Hipnosis clínica" o Hipnosis médica", que no es el hipnotismo salvaje que practican los psiquiatras incluso utilizando drogas, pero el riesgo existe desde el momento en que trabajan sugestionando al paciente ignorando la existencia de la mente reactiva que graba como engramas todo lo que ocurre en su entorno, particularmente las palabras del hipnoterapeuta.

Esto es lisa y llanamente implantar engramas en una mente reactiva ya recargada de ellos. Como se dice vulgarmente, los hipnoterapeutas, tal como aplican el hipnotismo en la actualidad, en lugar de apagarlo "echan más leña al fuego".

Bienvenida al club. Un fuerte abrazo.

Horacio Velmont.

Nota: Seguidamente formularé algunas consideraciones generales sobre el hipnotismo que te aclararán más aún lo expuesto.

¿Qué es en realidad el hipnotismo?

El hipnotismo puede definirse como la técnica de implantar sugestiones imperativas en la mente reactiva (erróneamente denominada "inconsciente" por la Psicología) del sujeto con el cual se experimenta, cuya consecuencia dañina es la reducción de su autodeterminismo al obligársele a obedecer órdenes introducidas subrepticiamente por debajo de su nivel consciente (o analítico).

Esta submente, de categoría muy primitiva, es un mecanismo de supervivencia que opera tanto en los animales como en el hombre, y dirige a la mente consciente sin que la persona siquiera sospeche que está siendo gobernada por ella.

Cuando hablamos de "mente inconsciente" o reactiva nos estamos refiriendo no a una parte determinada o especial del cuerpo sino un mecanismo de recordar, muy rudimentario, montado a nivel celular.

La mente reactiva registra todos y cada uno de los datos contenidos en los momentos de dolor físico (por ejemplo, el impacto de un choque) o emoción dolorosa (la pérdida de un ser querido), experimentados por el individuo en el transcurso de su vida.

Cuando una persona está con el poder analítico reducido, total o parcialmente, por drogas, shock, lesión, enfermedad o directamente anestesia, la mente reactiva está abierta al registro de engramas.

Antes de los descubrimientos sobre la mente humana de L. Ronald Hubbard, plasmados en su libro Dianética, la ciencia moderna de la salud mental, editado en l950, no se sabía que un individuo inconsciente podía registrar todas las cosas que se decían y hacían a su alrededor.

Durante una cirugía, cuando el paciente está en la mesa de operaciones bajo los efectos de la anestesia, su mente reactiva registra todo lo que se dice y se hace próximo a ella y, además, el dolor físico y la sensación de estar drogado, percepciones éstas que combinadas crean un engrama.

Por lo tanto, el cirujano o dentista que permite que exista cualquier conversación o percépticos innecesarios en el entorno del paciente anestesiado, está practicando el tipo de hipnotismo más serio, salvaje y duradero que se pueda concebir, en cuanto incluye dolor físico y drogas hipnóticas .

Cuando se les demuestra a aquellos cirujanos que "sabían" que sus pacientes estaban inconscientes y que "sabían" que no se estaba llevando a cabo ningún registro, se sorprenden cuando estos mismos pacientes, bajo procesamiento, repiten la conversación, que el cirujano recuerda muy bien haber utilizado, y describen con gran minuciosidad operaciones sobre las cuales, debido a su ignorancia en cuestiones quirúrgicas, no podrían tener ningún conocimiento.

El médico y el dentista olvidan que los anestésicos empezaron a utilizarse en forma general recién hacia fines del siglo pasado, y son definitivamente nuevos en el campo de la Medicina, y que no se sabe ni se sabía muchos sobre ellos.

De ahí que no deba sorprender su ignorancia sobre lo que le estaba sucediendo a un paciente bajo la anestesia, ya que la humanidad tampoco tenía mucha información sobre la anestesia misma.

El obstetra, cuya paciente sufre de psicosis posparto, tiembla cuando descubre que fueron sus palabras vertidas sobre la parturienta, a la que creía "obviamente" inconsciente, las que dejaron en su mente reactiva el mandato hipnótico que provoca que aborrezca al niño y que trate de matarlo diez días después del parto.

Es muy difícil que un ser humano acepte una responsabilidad de esta magnitud, ya que lo que se le puede hacer a la mente del paciente en el quirófano es muy aterrador.

En la actualidad, los chistes obscenos y de mal gusto y los comentarios invalidantes sobre el paciente son pan de todos los días en los quirófanos de todo el mundo.

Tales actitudes podían ser justificables hace medio siglo, pero después de los descubrimientos de Hubbard, todos los ruidos, las conversaciones e incluso la música en las cercanías de un paciente anestesiado, deben ser consideradas absolutamente criminales.

Durante una operación o lesión de cualquier especie, debería observarse un silencio absoluto, completo, sepulcral. No hay nada que pueda decirse o darse como percéptico, en cualquier momento de inconsciencia, que resulte de algún beneficio para el paciente.

A la luz de los conocimientos actuales, entonces, las palabras o el sonido en la proximidad de una persona inconsciente deberían ser castigados severamente, ya que cualquiera que conozca estos hechos tal acto sería un esfuerzo intencionado para destruir el intelecto o el equilibrio mental de un ser humano.

La regla de oro podría modificarse para decir: "Si amas a tu hermano, cierra la boca mientras esté inconsciente".

En Estados Unidos y en muchos lugares del mundo hay infinidad de hospitales en los cuales sus cirujanos, estando informados sobre el daño que puede provocar a los pacientes estas actitudes desaprensivas, guardan y hacen guardar silencio en los quirófanos.

El engrama.

El engrama es un término de la Biología que se define como "huella definida y permanente que un estímulo deja en el protoplasma de un tejido". Se lo considera un grupo unitario de estímulos que inciden únicamente en el ser celular. Por lo tanto, un individuo tiene un engrama en cada momento, a lo largo de su vida, en que ha sido golpeado o lesionado severamente.

El hipnotismo puede conectar estos incidentes dolorosos, que de otra manera permanecerían inactivos, y provocar en la persona hipnotizada trastornos mentales impredecibles. El hipnotismo tiene potencialidad como para destruir el intelecto, la cordura e inclusive provocar la muerte del que ingenuamente se somete a él.

Error de los hipnotizadores.

Los hipnotizadores creen, erróneamente, que el poder de la sugestión desaparece con el tiempo. Esta creencia es absolutamente falsa.

Los experimentos que se han hecho han permitido comprobar, de modo irrefutable, que las sugestiones hipnóticas no desaparecen, con el riesgo que ello significa para la salud mental de cualquiera que se deje hipnotizar.

Quien se somete al hipnotismo es, francamente, un tonto.

Hipnotismo y demencia.

El hipnotismo y la demencia son, en cierta forma, cosas similares. No importa lo ridícula que sea la sugestión dada a un individuo bajo hipnosis, él la llevará a cabo de una manera u otra. Cualquier sugestión operará en el interior de su mente, quedando desconocida para sus niveles superiores de conciencia.

Si a una persona hipnotizada se le dice que cuando despierte se quitará el zapato izquierdo y lo pondrá sobre la chimenea, y que se olvidará de lo que se le dijo, al despertárselo parpadeará un poco, levantará el pie y se quitará el zapato izquierdo sin saber la razón.

Y dirá, para justificar el motivo por el que se quitó el zapato, algo así como "mi pie está demasiado caliente". Luego, lo pondrá sobre la chimenea. Si se le pregunta por qué razón lo hace, quizás responda "porque detesto ponerme un zapato húmedo; está más caliente aquí arriba y se secará rápidamente" .

Mediante el hipnotismo pueden recrearse todos los trastornos mentales catalogados y a catalogarse en el futuro por la psiquiatría: represiones, psicosis, compulsiones, neurosis, etc.

El hipnotismo y la demencia, cabe reiterar, son en el fondo cosas similares. A la persona hipnotizada se le puede originar un impulso de reprimirse sugiriéndole que será incapaz de pronunciar la palabra "no". Se podrá observar que la omitirá en la conversación, utilizando sustitutos sorprendentes, sin darse cuenta de que tiene una orden oculta (sugestión poshipnótica) de evitar esa palabra.

También se le puede decir que nunca se mirará al espejo y se abstendrá de hacerlo, siempre justificando esta actitud omisiva con las excusas más inverosímiles.

Si se le dice que tendrá necesidad de lavarse las manos cuando escuche el timbre de la puerta o que cada vez que vez un perro ladre se sobresaltará, cumplirá estas órdenes inexorablemente, a las que la psiquiatría cataloga como compulsiones.

Para provocar una neurosis mediante el hipnotismo basta con sugerirle que tendrá un permanente impulso de acostarse y dormir, pero que cuando lo haga sentirá que no puede conciliar el sueño, o que tendrá pensamientos muy eróticos cada vez que vea determinada prenda, pero que cuando los tenga sentirá que le pica la nariz.

Si se le implanta la sugestión de que robó un banco y la policía lo está buscando, o que le están dando veneno en todo restaurante en el que intente comer, se le provocará una psicosis.

Puede decírsele que en realidad es otra persona, que posee una mansión y responde al nombre de "Lord Chesterfield", en cuyo caso se le habrá originado una demencia esquizofrénica.

Si la sugestión hipnótica incluye la orden de que cuando despierte se sentirá tan terriblemente mal que no tendrá otra esperanza más que la muerte, se le estará creando una demencia depresiva.

En otros experimentos se le puede informar al sujeto que es la persona más maravillosa del mundo y que esto lo piensan todos, o que es objeto de adoración de todas las mujeres. La psiquiatría cataloga a estas actitudes como demencia maníaca.

Puede sugerírsele que en lo único que podrá pensar será en lo enfermo que está y que padecerá cualquier enfermedad sobre la que oiga hablar. Esto lo hará reaccionar como si fuera un hipocondríaco.

De esta forma puede recorrerse toda la lista de trastornos mentales y, crean-do sugestiones imperativas para producir el estado de ánimo apropiado, lograr en el individuo despierto actitudes irracionales, que en todos los casos justificará de la forma más insólita.

Dependiendo de que el sujeto con el cual se experimenta carezca de engramas (lo cual sería algo realmente excepcional) que puedan reestimularse accidentalmente por la hipnosis, para restaurar la cordura del demente temporal bastará liberar la sugestión pasándola a su conciencia, momento en que ella perderá la fuerza que tiene sobre él.

Resultados de la experimentación.

La reproducción de aberraciones de todo tipo en individuos que han sido hipnotizados o drogados ha demostrado que hay alguna porción de la mente que no está en contacto con la conciencia, pero que contiene datos.

Fue la búsqueda de esta parte de la mente lo que condujo a la solución del problema de la demencia, las enfermedades psicosomáticas y otras aberraciones.

No fue abordándolas mediante el hipnotismo, ya que éste es simplemente otra herramienta, y que en la práctica, para curar enfermedades, no se necesita en absoluto.

Es importante hacer aquí una advertencia. Las pruebas que se hicieron fueron hechas a personas que pudieron ser hipnotizadas y a personas que no pudieron serlo pero fueron drogadas.

Estas pruebas proporcionaron valiosos datos para formular el procesamiento dianético, pero sólo se pueden hacer cuando se conoce perfectamente su mecanismo, pues estas sugestiones no siempre desaparecen.

El hipnotismo es una variable incontrolable, es peligroso, y una bomba atómica en una reunión no lo sería más.

Mediante la hipnosis y las sugestiones poshipnóticas hemos visto a un individuo que actúa cuerdamente conducirse luego, temporalmente, en forma irracional.

Su cordura es restaurada al liberar la sugestión pasándola a su conciencia, momento en que la sugestión pierde la fuerza que tenía sobre él.

Examinemos un caso. El individuo estaba hipnotizado, es decir "inconsciente" (inconsciencia analítica, obviamente, y no reactiva), lo que significa que no se encontraba en posesión de su plena conciencia o autodeterminismo.

Se le dijo algo que debía hacer, y ese algo estaba oculto a su conciencia. El operador le dio una señal. Cuando la señal se produjo, el individuo llevó a cabo un acto.

Para justificarlo dio razones que no eran las verdaderas ("pensamiento justificado"). Él encontraba defectos en el operador y en su indumentaria, pero no se daba cuenta de que era la corbata o la nariz la que daba la señal para la acción.

Cuando se eliminó la sugestión, el sujeto ya no sentía la compulsión de llevar a cabo el acto sugerido hipnóticamente.

Éstas son las partes de la aberración. Una vez que uno sabe exactamente qué partes de qué cosas son aberraciones, todo el problema es muy sencillo de resolver.

A primera vista parece increíble que la fuente de la aberración pudiera haberse mantenido tan perfectamente oculta durante tantos miles de años de investigación.

Sin embargo, reconsiderándolo, resulta milagroso que la fuente haya sido descubierta, porque estaba escondida muy bien y muy astutamente.

El hipnotismo provoca un tipo de inconsciencia analítica que es menos severa que cuando se produce por conmoción en accidentes, anestesias utilizadas para operaciones, etc.

Éstas, así como también el dolor de las lesiones y los delirios de la enfermedad, son las fuentes principales de lo que nosotros llamamos "inconsciencia".

Actitud irresponsable de los hipnotizadores.

En virtud de que nadie puede saber el contenido engrámico que una persona tiene en su mente reactiva, así como tampoco los engramas que se reestimularán con la hipnosis, cae de maduro que hipnotizar a un semejante configura una actitud irresponsable que debiera ser sancionada rigurosamente por la ley penal.

La hipnosis, del modo en que se la practica comúnmente, es un asunto fulminante, y el hipnotizador que no está familiarizado con Dianética no tiene más idea de cómo liberar al individuo de una sugestión que él la ha implantado que lo que pueda saber acerca de cómo pelar un átomo.

En rigor, no habría nada malo en hipnotizar personas en tanto uno supiera cómo eliminar las sugestiones.

Haciendo una analogía un poco burda para facilitar su comprensión, únicamente aquella persona que fuera capaz de resucitar debería tener permiso para matar.

Si una persona pudiera de inmediato devolver la vida a un hombre muerto sin daño alguno, ningún inconveniente habría en autorizarlo a matar.

Pero el hipnólogo (aunque fuera médico, psiquiatra o psicoanalista), al no saber nada sobre el verdadero mecanismo de la mente humana ni sobre las leyes de su funcionamiento, no puede eliminar las sugestiones que ha implantado y, por lo tanto, la práctica del hipnotismo le debe ser vedada en forma absoluta.

El hipnotismo experimental genuino, en última instancia (y habría que preguntarse para qué fin, ya que actualmente carece de utilidad) debería hacerse estrictamente en el laboratorio -jamás en los salones-, con el conocimiento cabal de que se está reduciendo la eficiencia del ser humano con el cual se está operando y que se corre el serio riesgo de producirle un daño irreparable.

La sumisión a ser hipnotizado es análoga al hecho de ser golpeado, con la excepción de que el individuo generalmente puede recuperarse del hecho de ser golpeado.

El hipnotismo, para cualquier ser humano de pensamiento claro, que crea en el valor de las personas como seres humanos, debe ser visto como algo muy repugnante.

Penalización del hipnotismo.

La intervención de controles ocultos por debajo del nivel de conciencia nunca puede beneficiar a la mente. No importa si el hipnotizador le dice al sujeto que va a mejorar en su trabajo o que estará más saludable. Las órdenes hipnóticas no hacen al hombre libre sino esclavo.

Como ya lo hemos señalado reiteradamente, el hipnotismo y la demencia son, en el fondo, cosas similares. Mediante sugestión imperativa el hipnotismo introduce en la mente reactiva unas u otra forma de demencia.

Mediante sugestiones poshipnóticas el operador puede hacer actuar a una persona como si fuera demente, provocándole todo tipo de enfermedades mentales e inclusive programarlo como asesino en potencia.

Los hipnotizadores creen, erróneamente, que el poder de la sugestión desaparece con el tiempo. Esta creencia es absolutamente falsa.

Los experimentos que se hicieron han permitido ratificar que las sugestiones hipnóticas no desaparecen totalmente, corriéndose el serio riesgo de que alguien se vuelva loco si accidentalmente se reestimulan.

Todo lo que le dice el hipnotizador al sujeto hipnotizado es potencialmente un destructor de su intelecto y de su cordura, ya que son impredecibles los trastornos mentales que puede provocar el hipnotismo al conectar incidentes dolorosos de la vida de una persona que de otra manera estarían inactivos.

Por lo tanto, constituye un ineludible deber de las autoridades competentes poner fin a la expansión del hipnotismo en la sociedad, para lo cual el primer paso es modificar las leyes penales, ya que a pesar de todos los peligros señalados no lo sancionan.

El art. 208 del Cód. Penal argentino, por ejemplo, pena a quien "sin título ni autorización para el ejercicio de un arte de curar... anunciare, prescribiere, administrare o aplicare habitual-mente... hipnotismo... destinado al tratamiento de las personas, aun a título gratui-to" (inc. 1).

El bien protegido por este dispositivo es el de la salud, incurriendo en este delito quien utiliza el hipnotismo para el tratamiento de las enfermedades careciendo de título o autorización.

Es decir que para el Código Penal argentino la práctica de la hipnosis por quien carezca de título o autorización para el ejercicio de un arte de curar, en tanto no lo sea para tratar enfermedades, no es delito.

El Código Penal, pues, debe ser modificado suprimiendo la palabra "hipnotismo" del inc. 1 del art. 208, el que quedaría contemplado en el art. 208 bis que se propone en estos términos:

"Será reprimido con prisión de seis meses a dos años el que, con o sin título o autorización para el ejercicio de un arte de curar, aplicare a una persona hipnotismo, aun a título gratuito".

De esta forma, la sanción recaería sobre cualquiera que lo practicare, aun con "título o autorización para el ejercicio de un arte de curar".

La práctica del hipnotismo revela, más que ninguna otra, el atraso de una sociedad, porque implica el desconocimiento absoluto del mecanismo mental.

Las sugestiones hipnóticas no sólo no desaparecen con el tiempo, sino que en su transcurso se hacen más y más poderosas, llevando al sujeto con el cual se ha experimentado a la enfermedad, a la locura, a la delincuencia e incluso a la misma muerte.

Programación de asesinos.

Recuérdese que las organizaciones de inteligencia de Estados Unidos, entre otras, utilizan el hipnotismo como eficaz arma de guerra, especialmente para la programación de asesinos.

En 1950, un antiguo oficial de la Marina, L. Ronald Hubbard, reveló que ciertos servicios de inteligencia utilizaban una técnica para programar hipnóticamente a un individuo, sin su conocimiento ni su consentimiento, tras drogarle e infligirle dolor por medios que no dejaban rastros.

Esto posibilitaría borrar de la memoria, asimismo, ciertos períodos de su vida y le obligaría a cumplir las órdenes recibidas, convirtiéndolo en un criminal o en un espía.

En tanto Hubbard aseguraba que sus investigaciones eran espiadas por los rusos, otros sospechaban que los servicios de inteligencia norteamericanos habían usado sus hallazgos para fabricar asesinos programados.

Hicieron falta veintisiete años para que las organizaciones que había creado demostrasen -gracias a la libertad de información- que las investigaciones sobre el control metal y la inmiscusión en la vida de los ciudadanos por parte de las agencias gubernamentales, que Hubbard había denunciado, eran una triste realidad. 

* Advertencia: Dianética y Cienciología son marcas registradas y aquí se las menciona exclusivamente con fines informativos y de difusión. El Grupo Elron es una organización independiente sin fines de lucro, políticos o religiosos, y la distribución del material es totalmente gratuita. Para información sobre marcas registradas: http://www.scientology.org/en_US/feature/legal/trademark.html


Dianética y Cienciología han sido complementadas por el profesor Jorge Olguín mediante las técnicas de Psicointegración y Psicoauditación