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Leyendas urbanas LXIV

La inteligencia artificial

Grupo Elron

 

¡He descubierto la inteligencia artificial!

¿Robots? ¿Inteligencia artificial? Yo estoy totalmente en contra. Mi delicado organismo psicofísico sólo admite sangre fresca, no aceite enlatado…

Yo estoy a favor de la inteligencia artificial. Solamente me faltarían completar algunas cosas nada más…

Lo lamento, Laura, ésta es la última vez que hago el amor contigo. La próxima vez utilizaré un robot…

Es imposible que pueda lograrse un robot con una inteligencia artificial tan grande como para abarcar tanta variedad de pensamientos como la que tiene un ser humano…

Una máquina nunca podría reemplazar a un ser vivo…

Decididamente no sería lo mismo con un robot…

A mí me da lo mismo que sea un robot o una muñeca inflable…

Juanita, estoy indeciso, tengo miedo de que se produzca un cortocircuito…

Un robot, por más sofisticado que sea, nunca podría igualar en astucia al ser humano…

Es muy probable que un robot pueda resolver problemas simples de supervivencia, pero nunca las grandes complejidades que presenta la vida en el plano físico…

Estoy muy preocupada, profesor Velmont… ¿Usted cree que en el futuro el hombre nos reemplazará por una máquina?

HORACIO VELMONT

Bueno, si seguimos así, creo que más bien será al revés...

JORGE OLGUÍN

Cuando se habla de “inteligencia artificial”, la referencia es a la ciencia que intenta la creación de programas para máquinas que imiten el comportamiento y la comprensión humana. Es decir que no tiene ninguna relación con la fabricación de máquinas que piensen, ya que el pensamiento es patrimonio único y exclusivo del espíritu. El espíritu no tiene fronteras en su capacidad de pensar. Las máquinas, en cambio, están limitadas únicamente a lo que se les haya programado.

 

 

 

EL CUENTO DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL

 

 

 

POR HORACIO VELMONT

 

 

 

En materia de “inteligencia artificial” existe mucha confusión, no sólo entre las personas comunes, sino también en los científicos, que están influidos erróneamente por las estupideces de la Psiquiatría, que consideran al hombre compuesto de cuerpo y cerebro, atribuyéndole a este último la función de pensar.

 

El cerebro, digámoslo de una vez por todas, es una máquina. Máquina sofisticada, pero máquina al fin. Y las máquinas no piensan.

 

Todo ser vivo tiene detrás a un espíritu. Un clon tiene vida solamente porque se incorporó a él un espíritu. De lo contrario sería lo mismo que un condón usado tirado en el cajón de los desperdicios. Y perdónenme la grosería, pero quiero ser bien explícito en esto y no dejar ninguna duda.

 

Si el clon está apto para albergar al espíritu, entonces un espíritu se incorporará y le dará vida.

 

No importa que el cuerpo clonado sea el de Elvis Presley o el de Jesús, ese espíritu no tiene nada que ver con ellos, e incluso, en el primer caso, puede no interesarle en absoluto la música, y en el segundo ver el Servicio al semejante como la tontería más grande del mundo.

 

Y estas explicaciones nos llevan al asunto de los robots y de la inteligencia artificial.

 

El 21 de diciembre de 2006, el diario Clarín, de Argentina, se hizo eco de un estudio británico que afirmaba que los robots podrían pedir en el futuro que se les reconozcan sus derechos:

 

http://www.clarin.com/diario/2006/12/21/um/m-01331966.htm

 

Desde ya que no nos hubiéramos ocupado de este asunto si el diario Clarín no lo hubiera tomado en serio:

 

El artículo dice literalmente así:

 

 

 

El informe prevé la posibilidad de que, en los próximos 50 años, los robots desarrollen una inteligencia artificial que les permita reproducirse y mejorarse a sí mismos. El documento pronostica que, en tal caso, las máquinas reclamarán beneficios sociales y seguros de salud.

 

 

 

Tendencias

 

Hasta hace poco, la existencia de robots inteligentes formando parte de la vida cotidiana de los seres humanos era material exclusivo de la ciencia ficción. Sin embargo, las máquinas van ganando cada vez más espacio. Semanas atrás, por ejemplo, se anunció que el puesto de recepcionista en varias empresas de Japón es ocupado por androides. Ahora, un informe elaborado por una oficina del gobierno británico menciona la posibilidad de que, dentro de unos años, haya que reconocerles "derechos ciudadanos" a los robots.

 

El informe, que se titula "Sigma y Delta", fue realizado por la oficina en Gran Bretaña del Centro de Observación del Horizonte de la Ciencia y la Innovación. En su apartado "¿Sueño utópico o el ascenso de las máquinas?", menciona la posibilidad de que, en un plazo de entre 20 y 50 años, los robots se desarrollen hasta el punto en que alcancen la inteligencia artificial y puedan reproducirse por su cuenta y, más aún, mejorarse a sí mismos.

 

Tal capacidad produciría un "cambio monumental", según el documento, ya que las máquinas podrían reclamar derechos como beneficios sociales y seguros de salud. Aunque también –siempre según el texto oficial– deberían adoptar ciertas obligaciones, como votar, pagar impuestos y hasta realizar un servicio militar.

 

El texto, de 246 páginas, detalla muchos probables desarrollos de la ciencia y la tecnología que tendrán lugar durante el próximo medio siglo. Además de los robots, habla de cuestiones como los vuelos espaciales, el crecimiento económico de la India, el desarrollo de la nanotecnología y la amenaza representada por el virus del sida.

 

"Estas observaciones son herramientas para que los gobiernos identifiquen riesgos y oportunidades en el futuro", señaló David King, el líder del equipo de investigaciones gubernamental, en declaraciones a la prensa.

 

 

 

Naturalmente, el artículo no es más que un disparate, porque parte de la base de que la ciencia podrá lograr en algún momento que las máquinas piensen.

 

Esta idea, obviamente, ha sido influida por la Psiquiatría, que no tiene en cuenta al espíritu, que es el que en verdad piensa.

 

Así como el clon puede albergar al espíritu y darle vida, también es posible –¿por qué no?– la construcción de robots que puedan albergar al espíritu y que de alguna manera darle vida.

 

Pero esto es harina de otro costal, y nada tiene que ver con que una máquina piense.

 

Supongamos que se logre la invisibilidad y un operador completamente invisible teclee una computadora y se quiera observar la reacción de un salvaje al ver una máquina que aparentemente funciona sola. Es decir que a todas luces parecería ser inteligente.

 

El salvaje, al no percibir al operador, en su ignorancia va a suponer que la ciencia logró la inteligencia artificial.

 

En este ejemplo, el salvaje representaría al psiquiatra y por supuesto también al científico que siguiera sus mismas ideas retrógradas.

 

En cuanto a los derechos que puedan exigir los robots, solamente lo podrán hacer si están programados para hacerlo, y no creo que a ningún científico se le ocurra tal tontería.

 

Pero si a un científico loco se le ocurriera tal dislate, bastará que otro científico un poco más cuerdo los reprograme de nuevo para que no lo hagan.

 

Y ésta es toda la simple historia de este asunto de la “inteligencia artificial”.

 

 

 

 

 

SESIÓN DEL 10/11/06

 

 

 

Médium: Jorge Olguín.

 

Interlocutor: Horacio Velmont.

 

Entidad que se presentó a dialogar: Eón, el Absoluto.

 

 

Interlocutor: ¿Hasta qué punto se puede crear inteligencia artificial? La pregunta apunta a saber si de alguna manera el 10 % podría llegar a encarnar en una máquina que se haya construido en algún planeta, obviamente muy sofisticada. Me refiero a una máquina casi como un cuerpo que ha nacido.

 

Eón: Si bien todo forma parte de mí, tanto la parte espiritual como la parte física, lo que yo valoro como hijo mío no es tu cuerpo, sino tu espíritu…

 

Interlocutor: Eso está claro…

 

Eón: Siempre se habló de que mientras haya un decodificador que pueda captar el concepto mental del espíritu, y ese concepto mental encaje en ese decodificador como para que pueda traducirlo al lenguaje hablado, es válido.

 

Por eso, el mismo espíritu que hoy encarna en  un homo sapiens sapiens puede encarnar también en un ser de otro mundo que pueda tener una forma completamente distinta y ser un ente pensante igual que vosotros.

 

Interlocutor: La pregunta es si se ha construido una máquina así…

 

Eón: Hay en este momento, en distintos mundos de las distintas galaxias, “seres” artificiales que tienen un decodificador lo suficientemente avanzado como para poder encarnar.

 

Aclaro que la palabra “encarnar” es vuestra, no mía, porque hay seres que directamente no son de carne como vosotros, pero la uso para ser comprendido.

 

Interlocutor: ¿Estamos hablando de seres artificiales construidos en el plano físico por otros seres encarnados?

 

Eón: Así es… Son similares a robots o androides, como los describen los escritores de ciencia ficción.

 

Interlocutor: ¿Usted me quiere decir que un espíritu puede encarnar en esas latas?

 

Eón: ¡Llamarle latas a esos robots es muy despectivo!

 

Interlocutor: Bueno, usted sabe que lo he dicho con mucho humor, nada más que para ser incisivo en esto… Concretamente, entonces, es posible…

 

Eón: El tema es bastante complejo, pero sí, es posible… Aquel biólogo o aquel médico que niegue esta realidad no comprende el alcance de lo que algunas civilizaciones avanzadas pueden hacer.

 

La argumentación de los biólogos sería que las neuronas están conectadas en paralelo y no en serie como en algunas máquinas. Entonces, construir un cerebro artificial con conexiones en paralelos, donde hay millones de conexiones, parecería algo imposible.

 

Pero sería pedante decir que porque esto todavía está vedado para esta civilización terrestre también tiene que estar vedado para otras civilizaciones, como fue pedante hace nada más que pocos siglos de vuestra Tierra negar que existían otros mundos.

 

Interlocutor: ¿En esas civilizaciones avanzadas se ha llegado al punto de poder destruir los engramas a través de una máquina y no de auditación?

 

Eón: Se ha logrado eliminar los engramas celulares, pero no los engramas conceptuales, porque ninguna máquina alcanza a “tocar” la parte espiritual. 

 

Interlocutor: Cuándo hablamos de esos robots o androides, ¿estamos hablando de máquinas rudimentarias o de máquinas que pueden competir perfectamente con las creaciones de los elohim?

 

Eón: Quizás no en este presente, pero la posibilidad forma parte de mí. No despreciemos sobremanera lo que nosotros creemos que es inválido, y nunca admiremos en demasía lo que nosotros creemos que es lo supremo, lo máximo.

 

Siempre mantengámonos con el equilibrio. Solamente admiremos el amor y despreciemos el odio, despreciemos la indiferencia. Toda forma de vida de alguna manera puede ser importante y todo tiene un motivo…

 

Hasta todo momento querido hijo…

 

Interlocutor: Hasta luego, Eón, hasta la próxima sesión…

 

 

 

Referencias.

 

 

 

Estructura del hombre:

 

http://www.grupoelron.org/autoconocimientoysalud/estructuradelhombre.htm 

 

 

 

La Psiquiatría:

 

http://www.grupoelron.org/quienes/luxxxvii_psiquiatria.htm

 

http://www.grupoelron.org/quienes/juicioapsiquiatria.htm 

 

 

 

La Psiquiatría, fábrica de dementes:

 

http://www.grupoelron.org/quienes/psiquiatriafabricadedementes.htm

 

 

 

Falacias de la Psiquiatría I:

 

http://www.grupoelron.org/quees/falaciasdelapsiquiatriai.htm

 

 

 

Falacias de la Psiquiería II:

 

http://www.grupoelron.org/quees/falaciasdelapsiquiatriaii.htm 

 

 

 

Falacias de la Psiquiatría III:

 

http://www.grupoelron.org/quees/falaciasdelapsiquiatriaiii.htm 

 

 

 

Falacias de la Psiquiatría IV:

 

http://www.grupoelron.org/quees/falaciasdelapsiquiatriaiv.htm