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Leyendas urbanas LXVII El hipnotismo |
El hipnotismo forma parte de la vida cotidiana, y muchas veces la gente cae en trance sin darse cuenta…
Hasta una simple escultura puede hacer que una persona caiga en trance hipnótico… Incluso aquellas personas de las que uno menos sospecharía pueden caer atrapadas ante el poder hipnótico de ciertas imágenes…
Si tarda más de un minuto en desinteresarse de esta imagen, usted es una persona muy sugestionable…
Si usted salió airoso de la prueba anterior, seguramente de ésta no saldrá tan fácil…
Las personas hipnotizadas pueden hacer cosas que nunca se atreverían a intentar estando despiertas…
Es importante aclarar que no todas las personas son hipnotizables…
Los hipnotizadores, en realidad, utilizan un truco poco ético para convencer al público de sus poderes: simplemente contratan actores que por unos pocos pesos fingen caer en trance…
Mami, ¿te acuerdas de aquel hipnotizador que a ti no te gustaba nada? Pues acabo de tener una cita con él…
Yo debo tener algún poder especial, porque cuando los hombres me miran se quedan como hipnotizados…
Algunas investigaciones parecerían indicar que las mujeres tienen poderes hipnóticos a distancia para nada desdeñables…
Una de las característica del hipnotismo es que las personas se tornan completamente indiferentes a lo que sucede a su alrededor… No, no está hipnotizada, si justamente lo que yo quisiera es que despierte…
¿Hipnotismo? No, no lo necesito, porque yo trabajo durante la noche, cuando todos duermen… Quisiera atraer a los hombres, profesor Velmont, ¿me podría enseñar a hipnotizar?
HORACIO VELMONT Bueno, yo podría enseñarte, pero no creo que necesites el hipnotismo para atraer a los hombres. Incluso por tu culpa yo mismo ya estoy cayendo en trance… JORGE OLGUÍN El hipnotismo, por un lado, desconecta a la mente analítica y, por el otro, conecta a la mente reactiva, que es un mecanismo de supervivencia que tienen todos los seres vivos, incluso los animales y las plantas. Todo lo que le dice el hipnotizador al hipnotizado se graba en sus células como engramas, es decir, como órdenes hipnóticas de alto poder, que no desaparecen con el tiempo sino que se potencian con nuevos engramas. Son impredecibles los trastornos psicogénicos que el hipnotismo aplicado con ignorancia puede acarrear.
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EL CUENTO DEL HIPNOTISMO POR HORACIO VELMONT El hipnotismo, en la utilización común, es simplemente la dramatización de algún individuo que desea un control disfrazado sobre sus semejantes. L. Ronald Hubbard Lo primero que hay que aclarar de entrada, de modo que no quede ninguna duda, es que nadie tiene poder para hipnotizar a nadie, simplemente porque tal poder no existe. Lo segundo que hay que aclarar es que todos los espectáculos donde se entretiene al público con las tonterías que hacen quienes se prestan a las supuestas órdenes o sugestiones del hipnotizador, son actores a quienes se les paga para que actúen de esa forma. ¿Pero acaso significa esto que nadie puede ser hipnotizado? No, sólo significa que hipnotizar a alguien no es tan fácil como sumar dos más dos, es decir, como pretenden hacerlo creer los hipnotizadores. Es posible, por supuesto, que alguna persona del público sea tan sugestionable que de pronto caiga en trance hipnótico, pero esto es harina de otro costal porque aquellos que se dedican a este espectáculo no cuentan con que eso suceda, ya que tal ocurrencia es rara. En otras palabras, todas esas personas del público que se presentan aparentemente en forma espontánea para ser hipnotizadas son actores pagados, igualito que en las reuniones evangelistas donde el pastor supuestamente hace sanaciones a personas que simulan diversas enfermedades. Esto sin perjuicio, claro está, de que alguna persona sane de pronto de alguna dolencia menor merced al “efecto placebo”, pero esto es también harina de otro costal. El hipnotismo, sin embargo, no es siempre el enemigo, porque sabiendo como usarlo puede producir grandes beneficios. Desde ya que el hipnotizador que desconozca los descubrimientos de L. Ronald Hubbard en el campo de la mente y plasmados en Dianética y Cienciología, lo único que hará en el hipnotizado es implantarle engramas de impredecibles consecuencias. Se podría decir, en este sentido, que el hipnotizador que practica hipnosis con esa ignorancia los estragos que hará serán similares a los que pueda producir un mono con navaja o con una ametralladora, y esto dicho para no exagerar demasiado… Como en muchas ocasiones nos hemos referido al hipnotismo, no es necesario reiterar aquí las explicaciones, salvo concluir con las ilustrativas palabras del genial L. Ronald Hubbard: “El individuo que permite ser hipnotizado es francamente un tonto”. Referencias. El hipnotismo: http://www.grupoelron.org/quees/hipnotismo.htm Tony Kamo, ¿hipnosis o puro teatro?: http://www.grupoelron.org/quienes/tonykamo.htm Hipnosis clínica (hipnoterapia): http://www.grupoelron.org/quees/hipnosisclinica.htm Anestesia (nivel hipnótico): http://www.grupoelron.org/autoconocimientoysalud/anestesianivelhipnotico.htm El quirófano maldito: http://www.grupoelron.org/autoconocimientoysalud/elquirofanomaldito.htm Hipnosis odontológica: http://www.grupoelron.org/quees/hipnosisodontologica.htm La terapia de vidas pasadas: http://www.grupoelron.org/autoconocimientoysalud/laterapiadevidaspasadas.htm Oscurantismo en la Argentina: http://www.grupoelron.org/autoconocimientoysalud/oscurantismoenargentina.htm El origen de la estupidez: http://www.grupoelron.org/autoconocimientoysalud/origendelaestupidez.htm El efecto placebo: http://www.grupoelron.org/quees/efectoplacebo.htm DOLOR-DROGAS-HIPNOSIS POR L. RONALD HUBBARD Extractado de: http://www.lronhubbard.org/spn/fightrae/page064.htm Existe una técnica muy peligrosa y que no se conoce públicamente, usada por los psiquiatras para instalar un comportamiento compulsivo en una persona. El hipnotismo es la acción de someter a fijación a una persona para que reaccione sólo a órdenes exteriores. La sugestión post-hipnótica consiste en implantar por debajo del nivel de consciencia una orden, mandato o sugestión que la persona, cuando vuelve a estar despierta, obedecerá. Estas son acciones bien conocidas. Sin embargo, cuando se comprende que hay personas que dicen que “no creen en el hipnotismo”, cuando ha sido una actividad común durante unos dos siglos, no debería asombrar que el gran público, e incluso algunos hipnotizadores, no sean conscientes de un fenómeno mental mucho más siniestro conocido como DOLOR-DROGAS-HIPNOSIS. Sólo alrededor del 22% de la población, según algunos hipnotizadores, es susceptible al hipnotismo; el resto es más o menos inmune a él. Por otra parte, el dolor-drogas-hipnosis es efectivo en el 100% de la población. Con frecuencia deja a una persona perturbada mentalmente. En esencia, el hipnotismo es un proceso que funciona en una persona que ya está bastante abrumada. La acción del hipnotizador es fijar la atención de una persona así y causar que la persona reaccione sólo a las órdenes del hipnotizador. El mecanismo, que no se había comprendido bien antes de DIANÉTICA, es en realidad bastante simple. Una “persona sugestionable” (alguien que puede ser hipnotizado) es ya alguien cuya inseguridad fácilmente le hace abandonar, cuando está sometida a fijación, su propio autodeterminismo y aceptar el determinismo ajeno de un hipnotizador. Incluso se “transferirán” sensaciones corporales, como lo descubrió Mesmer en 1775. Cualquier persona colocada en una condición emocional de terror, la emoción más común provocada por los psiquiatras en los pacientes, con una razón comprensible, está sometida a fijación. Sabe que el psiquiatra en un establecimiento psiquiátrico probablemente la dañe gravemente o la arruine físicamente, la esterilice o la despersonalice. Una persona así responde con prontitud a órdenes subconscientemente. Está en un frenesí por estar de acuerdo con cualquier cosa en un esfuerzo frenético por escapar de alguna parte de la agonía del “tratamiento”. En los campos de exterminio nazis, los reclusos judíos incluso mataban a otros judíos con que tan sólo se lo sugirieran, tal era el grado de fijación en el símbolo del terror nazi. Cuando a esto se le añaden drogas para abrir el subconsciente y hacer que el impacto de los mandatos sea más profundo, tienen lugar efectos mayores y más duraderos. Los mandatos dados a una persona en este estado, aun cuando sean irracionales o vayan en contra de sus intereses o su seguridad, se pueden hacer efectivos. Cuando a las drogas se añade entonces dolor de gran intensidad, acompañado de mandatos, la persona continuará obedeciendo la orden posteriormente. Esto es cierto aun cuando la orden cause la muerte. Para decirlo de otro modo: una persona bajo la influencia hipnótica normal no ejecutará órdenes contrarias a su código moral. Una persona bajo hipnosis con drogas, posteriormente obedecerá órdenes incluso contrarias a sus intereses. Bajo dolor y drogas, una persona aceptará órdenes que incluso puedan causar su muerte, y después las llevará a cabo. Es cuestión de la cantidad de efecto que se ejerza físicamente sobre ella. Identifica el dolor con la fuerza de la orden. Las drogas reducen su voluntad de resistirse. Los psiquiatras usan dolor-drogas-hipnosis como actividad ordinaria en establecimientos psiquiátricos. Hablan a personas drogadas durante choques de 50.000 voltios o después de ellos. A menudo instalan una sugestión post-hipnótica. El problema con todo esto no es sólo su inmoralidad. El hipnotismo disminuye la habilidad del individuo para llegar a ser consciente de la inhabilidad mental que lo oprime. La ruta a la cordura es llegar a ser consciente de la raíz del problema. Incluso si se le ordena estar sano o ponerse bien, el efecto es una persona aturdida y que está de acuerdo, la cual, bajo una fina capa, está más loca que nunca. Y el “tratamiento” desaparece gradualmente en menos de seis meses, dejando a un ser enfermo y dañado. Sin embargo, este tipo de coacción, hipnotismo, tiene usos mucho más mortales. El psiquiatra está perfectamente bien consciente de ellos. A una persona drogada y en estado de shock se le puede ordenar matar, y a quién matar, y cómo hacerlo, y qué decir después. Y dependiendo de la pericia con que se administre el “tratamiento’’, la persona, ahora despersonalizada y solamente un robot, hará sólo eso. Ves, pues, por qué los Cienciólogos, siendo técnicamente superiores a los psiquiatras y estando a unos cientos de años luz por encima de ellos moralmente, se oponen con seriedad a la indiferencia oficial hacia los tratamientos de choques eléctricos y con drogas. El Cienciólogo es temido por el psiquiatra porque un Cienciólogo puede encontrar y causar la recuperación de estas acciones psiquiátricas en pacientes mentales psiquiátricos. Encontramos órdenes de pagar al psiquiatra enormes honorarios, de cometer adulterios: todo tipo de cosas que cuando son reveladas mediante las técnicas suaves y no físicas de Cienciología, ponen a la persona bien otra vez. El “tratamiento” psiquiátrico la puso enferma y la dejó así hasta que apareció el cienciólogo y desenterró esto para el paciente. Los cienciólogos no tratan al demente. ¿Por qué? Porque las estadísticas crecientes de demencia se pueden atribuir directamente a la brutalidad de los psiquiatras. El 90% de los “dementes” se pondría bien en una semana o dos si se les dejara en paz. Los pacientes internados en los sanatorios saldrían seis semanas antes, como promedio, si no se les aplicaran choques eléctricos, de acuerdo con las propias estadísticas de los psiquiatras. Pero por 2.000 dólares al mes en Estados Unidos o 60 libras a la semana en el Reino Unido, no sería rentable, ¿verdad? Los psiquiatras luchan contra Cienciología no sólo por razones económicas. Una tecnología superior es siempre una amenaza para la vieja escuela. En este caso, es una amenaza para la vida y la libertad de los psiquiatras personalmente. Los auditores de Cienciología encuentran en estos pacientes mentales violación, perversión, orgías sexuales, órdenes de pagar enormes honorarios, de cometer crímenes: muchas cosas desagradables. Los psiquiatras gritan: “Es sólo ilusión, engaño”. Si lo es, ¿entonces por qué se recupera el paciente? ¿Y por qué se pueden verificar las fechas y las identidades? Una persona que está demente está en una condición bastante agonizante para empezar. Después dañarla brutalmente, usar al paciente como un juguete sexual, como Frieda Fromm-Reichmann testifica en su libro de advertencias para los psiquiatras, usar una tecnología curativa para extorsionar, son todos ellos crímenes. Algún día la policía tendrá que poner bajo control a los psiquiatras. Esa es la razón principal de que el psiquiatra luche contra Cienciología con tal terror. El psiquiatra está siendo descubierto. Pero que cualquier alto cargo oficial defienda a la psiquiatría o luche por ella contra los enemigos de esta, es una estupidez. Un alto cargo oficial así tiene muy poco conocimiento para vivir. Aquí está el porqué: Dos pacientes mentales atacaron al Dr. Verwoerd, el difunto Primer Ministro de Sudáfrica. Apenas se había recuperado del todo del primer intento de asesinato por parte de un paciente mental, cuando fue atacado y asesinado con éxito por otro. En casi todos los asesinatos políticos importantes se encontraron psiquiatras que rápidamente se pusieron manos a la obra para hacer que la persona escapara o para ponerla fuera de la vista. La famosa defección de [Guy] Burgess y [Donald] Mclean vino poco después de un tratamiento psiquiátrico. En verdad no es políticamente seguro permitir el uso de los choques eléctricos, la brutalidad y la cirugía en pacientes mentales. Concedamos que el aspecto humanitario, la destrucción de seres humanos, la violación, el secuestro y las violaciones de los derechos humanos, no les interesa a algunos altos cargos oficiales. La amenaza política de la técnica psiquiátrica de dolor-drogas-hipnosis no puede ignorarse. * Advertencia: Dianética y Cienciología son marcas registradas y aquí se las menciona exclusivamente con fines informativos y de difusión. El Grupo Elron es una organización independiente sin fines de lucro, políticos o religiosos, y la distribución del material es totalmente gratuita. Para información sobre marcas registradas: http://www.scientology.org/en_US/feature/legal/trademark.html Dianética y Cienciología han sido complementadas por el profesor Jorge Olguín mediante las técnicas de Psicointegración y Psicoauditación
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