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Leyendas urbanas LXXII

La circuncisión

Grupo Elron

 

No me vengas ahora, Paco, con la excusa de motivos religiosos. Antes de circuncidarte debiste consultarme…

Nosotros no sólo estamos a favor de la circuncisión, sino que también estamos a favor de la ablación total del pene…

Señor, te lo pido, que a mí no me la hagan…

– ¿Sabías, Ricardo, que parece que se va a suspender la práctica de la circuncisión?

– No, no lo sabía… ¿Y qué razón aducen?

– Temen que pueda causar daño cerebral…

Por favor no se preocupen, ella no corre ningún riesgo, estoy circuncidado…

– Querida, ¿sabes cómo le hizo Geppeto la circuncisión a Pinocho?

– No, no lo sé…

– Con un sacapuntas…

Quédese tranquilo, señor Lencina, el cirujano sabe lo que hace…

Hoy he decidido darles un aumento de sueldo… A propósito, ¿alguna de ustedes tiene experiencia en circuncidados?

La circuncisión provoca indiferencia al sexo…

¡Maldición!, justo hoy que me circuncidaron se le ocurre arrastrarme así...

¡A mí no me circuncida nadie!

Algunas veces la circuncisión se produce por accidente…

Me parece razonable, Sr. López, que quiera tener una relación antes de ser circuncidado, pero por favor apúrese que el quirófano ya está listo…

Perdóname, querido, por la circuncisión creí que eras tú…

Yo solamente circuncidaría a los hombres que le pegan a las mujeres, pero sin anestesia… ¿Usted les pega a las mujeres, profesor Velmont?


HORACIO VELMONT

¿Yo, pegarles a las mujeres? ¡Por Dios, ni siquiera por un instante se me ocurriría!

JORGE OLGUÍN 

La práctica de la circuncisión, como todas las demás aberraciones, tiene origen en engramas que inducen a esa conducta. Y la prueba está en que si se los elimina de la mente reactiva la compulsión de quitar o quitarse partes del cuerpo desaparece. Los motivos que se aducen para explicar una conducta irracional, en el caso de la circuncisión religiosos o de higiene, no es más que el esfuerzo inherente que hace la mente analítica para justificar la conducta aberrada.

 

 

 

EL CUENTO DE LA CIRCUNCISIÓN

 

 

 

POR HORACIO VELMONT

 

 

 

La circuncisión, es decir, la costumbre de eliminar el prepucio, ese trozo de piel que recubre el glande del pene, tiene origen en la aberración y únicamente en la aberración.

 

La respuesta a la pregunta sobre el por qué, siendo una aberración, no salta a la vista y en cambio es defendida acerbamente por muchísimas personas e incluso médicos de renombre, es por lo que se llama la “justificación de la irracionalidad”.

 

Para comprender esto hay que conocer el mecanismo de la mente reactiva, la segunda mente del hombre, y su contenido de engramas.

 

El hipnotismo es un buen punto de partida para comprender dicho mecanismo  porque las sugestiones hipnóticas son similares a engramas –en realidad son engramas, aunque sin dolor– y se graban también en la mente reactiva.

 

Veamos un caso de hipnosis donde el operador le da una sugestión que supuestamente provocaría en el sujeto un engrama de abstracción.

 

El operador, una vez hipnotizado el sujeto, le dice que cuando despierte y vea que se toca la corbata tendrá la fuerte idea de que todo el mundo tiene que estar circuncidado.  

 

Despertado el sujeto, el operador se toca la corbata y ese gesto activa la sugestión hipnótica.

 

Supongamos que el operador combinó con otra persona sacar el tema de la circuncisión y que hablarían en contra de ella a fin de observar la reacción del sujeto ante la orden poshipnótica.

 

Se podrá observar que frente a la crítica o rechazo de la circuncisión el sujeto saltará furioso defendiendo esa práctica.

 

Si se le pregunta por qué la defiende, obviamente no encontrará ninguna razón válida, porque la orden hipnótica no contenía razón alguna, y entonces la inventa.

 

¿Por qué la inventa? Simplemente porque no sabe que se le implantó esa orden hipnótica de estar a favor de la circuncisión sin motivo alguno, es decir, porque sí.

 

Lo que ocurre es que el sujeto no puede analíticamente explicar: “Yo tengo una orden irracional de estar a favor de la circuncisión y por eso la defiendo”, sino que tiene que justificarla de alguna manera, ya que la mente analítica no está hecha para fallarle al organismo actuando irracionalmente.

 

Como las órdenes hipnóticas o engramas son impredecibles, el sujeto puede justificar la práctica de la circuncisión de mil maneras, una más absurda que otra, y así puede decir que a Dios le gusta un pene circuncidado (motivos religiosos) o simplemente porque previene enfermedades (motivos de higiene).

 

Como la aberración es contagiosa, también llega a los médicos, los cuales también la justifican, si no por motivos religiosos, quizás por cuestiones de higiene.

 

Ésta es la razón de que médicos de prestigio justifiquen con argumentos tan pueriles la circuncisión.

 

El camino lógico que sigue la justificación de esta práctica es: primero el médico recibe un engrama de abstracción, quizás con el contenido verbal de “debo quitarlo”, “debo deshacerme de ello”, “hay que eliminarlo” o cualquier otra expresión similar.

 

Un médico que dramatice un engrama así llegará incluso a practicar o a aconsejar las operaciones más absurdas, entre ellas, por supuesto, la circuncisión.

 

Alguien puede aducir que se han hecho investigaciones sobre los resultados de la circuncisión, y se ha concluido en que su práctica reduce la aparición de determinadas enfermedades.

 

Bueno, también si se cortara las manos a las personas se vería que disminuyen los robos…

 

Y ésta es toda la simple historia de la circuncisión, que podemos concluir con esta acotación:

 

Si usted se lava bien el pene, la aparición de enfermedades se reducirá de la misma forma que si lo circuncidara; si usted es una persona sucia que nunca se higieniza el pene, bueno, entonces embrómese y recurra a la circuncisión…

 

 

 

Referencias.

 

 

 

La circuncisión:

 

http://www.grupoelron.org/quees/epdlslxvii_circuncision.htm 

 

 

 

La automutilación:

 

http://www.grupoelron.org/quees/epdlsxxxii_automutilacion.htm

 

 

 

Mutilación genital femenina:

 

http://www.grupoelron.org/quees/epdlsxxxi_mutilaciongf.htm

 

 

 

Mente reactiva automática:

 

http://www.grupoelron.org/autoconocimientoysalud/lamentereactivaautomatica.htm 

 

 

 

La circuncisión masculina

 

o el capricho de las modas

 

 

 

Carmelo VÁzquez

 

 

 

http://www.elmundo.es/larevista/num75/textos/sexo.html

 

 

 

"Practican la circuncisión por limpieza, pues creen que es mejor ser limpio que atractivo". Con estas palabras describió Heredoto en el siglo IV a. de C. la costumbre egipcia de eliminar el prepucio, ese trozo de piel que recubre el glande del pene. Pero esta interpretación era bastante ingenua. En realidad, el origen primitivo de la circuncisión en los hombres está ligado a ritos religiosos, de fertilidad, de paso de la pubertad a la adolescencia o a la acentuación de señas de identidad masculinas. Sólo tangencialmente tendría una finalidad higiénica.

 

Fuera de estos componentes religiosos o tradicionales, o salvando condiciones médicas como la fimosis (un estrechamiento excesivo del prepucio o piel que recubre el glande de modo que su retracción no permite la salida total), en la actualidad la circuncisión debe considerarse como una práctica arbitraria. El caso más llamativo es el de EEUU, donde la circuncisión masculina se inició el siglo pasado, cuando -bajo el influjo de la cultura victoriana- se creía que esta intervención prevenía el asma, la epilepsia, las infecciones sexuales y reducía la frecuencia de la masturbación. Desde 1940 se convirtió en una rutina médica y, hoy, el 75% de los recién nacidos son circuncidados rutinariamente por expreso deseo de los padres, -y, en especial, de las madres- atendiendo a razones estéticas. En la mayoría de los países europeos (también en España) sólo un 1% de los niños recibe este procedimiento quirúrgico.

 

A pesar de su extensión, los beneficios de la circuncisión son todavía objeto de debate. Sus defensores afirman que tienen una doble finalidad.

 

Por un lado, es una práctica higiénica, ya que evita la acumulación de unas secreciones grasas (esmegma) de unas glándulas de la epidermis del pene.

 

Por otro, la circuncisión reduciría el riesgo a padecer ciertos cánceres.

 

Pero la Asociación Pediátrica Norteamericana ha propuesto, de forma reiterada, reducir esta práctica, pues aunque los circuncidados presentan un menor riesgo de infecciones de transmisión sexual y urinarias, una práctica higiénica diaria del pene  (bajando la piel que cubre el prepucio y lavándolo con agua) puede ser suficiente para evitar infecciones y acúmulos de secreciones.

 

Los detractores de la circuncisión afirman que, al eliminar la piel que cubre el glande, éste se encallece y queda con menor sensibilidad.

 

En definitiva, circuncidar o no, como acto quirúrgico de rutina, es una práctica cultural un tanto caprichosa que supone un sufrimiento innecesario para los bebés.