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Leyendas urbanas LXXXVIII

Las terapias Ex-gay

Grupo Elron

 

WOODY ALLEN

Hazlo bien y no mires con quien…

Una de las terapias de la Psiquiatría es obligar al gay a permanecer con el agua hasta el cuello en un río repleto de pirañas, de donde no le permiten salir hasta que no se decida a ser bien machito. En la práctica no funciona porque aunque haya decido tirar para adelante, a causa de las pirañas ya no tiene con qué…

Hasta la fecha todas las terapias con las que la Psiquiatría ha intentado transformar al gay en heterosexual han fracasado…


Ten cuidado Chita, no sea que tenga que pasarme al otro bando…

 ¡Oh, no, qué humillación, tiene el pene más grande que el mío!

Creo que no me queda otra alternativa que hacerme gay…

Muchas personas descubren que son gay de una manera totalmente inesperada…


TEST I

Si quiere saber rápidamente cuál es su inclinación sexual, simplemente decida en cuál de los dos lugares le gustaría estar…


TEST II

Mire la foto durante un minuto, y si no le vienen unas ganas locas de aprender a nadar, no tenga ninguna duda, usted es gay…

TEST III

Si usted ha hecho los test I y II, este último test lo definirá con toda certeza, pues basta que no pueda apartar la vista de la figura de la izquierda…

Sinceramente, profesor Velmont, ¿que le gustaría más, participar o curarnos?

HORACIO VELMONT

Bueno, créanme que no perdería ni un segundo de mi tiempo tratando de curarlas…

JORGE OLGUÍN

Las terapias para dejar de ser gay hay que incluirlas entre las grandes falacias de la Psiquiatría, no sólo porque en el caso de que la orientación homosexual sea genética (kármica) no puede ser curada, sino también porque en el supuesto de ser un trastorno psicogénico la única forma de curación es eliminando los engramas que la provocan, tema que los psiquiatras ignoran completamente...

 

 

 

ESTADOS UNIDOS

Polémica por una terapia para volver heterosexuales a los gays
Está resurgiendo con fuerza, pese al rechazo de todas las instituciones médicas y psiquiátricas.

Sandra Boodman. THE WASHINGTON POST. ESPECIAL

El norteamericano Nicholas Cavnar dijo haber probado todo lo imaginable en 30 años para volverse heterosexual. Hizo años de terapia y pagó miles de dólares de tratamiento para superar su homosexualidad. Asistió regularmente a reuniones de autoayuda de grupos cristianos, destinadas a gente como él. Se casó, incluso, y fue padre de tres hijos. Su caso llegó a aparecer en la tapa de una revista católica norteamericana.

Aún así, este ejecutivo de Washington de la industria editorial, de 54 años, recuerda que todos los días debía reprimir sus sentimientos más profundos sobre quién era en realidad.

Cavnar admite de todos modos que hace tres años, y después de una búsqueda interior desencadenada por los ataques terroristas del 11 de setiembre, decidió poner fin a sus días de lucha interna. "Le dije a mi esposa que ya no podía dejar de ser gay" recuerda Cavnar. Admite que lo que más lamenta es el fuerte golpe que fue para su mujer poner fin a un matrimonio de 26 años.

La odisea de Cavnar está íntimamente ligada a su relación con la denominada "terapia reparadora", una polémica forma de psicoterapia cuyo objetivo es convertir a los gays en heterosexuales.

Si bien sus defensores citan historias de éxito basándose en sus prácticas clínicas así como en un estudio reciente muy debatido, que muestra que la terapia de la conversión puede funcionar, se oponen a este tratamiento virtualmente todas las organizaciones médicas y de salud mental, incluidas las Asociación Médica Norteamericana, el Cirujano General de los Estados Unidos y la Asociación Psiquiátrica Norteamericana (APA), que eliminó en 1973 a la homosexualidad de su lista de desórdenes mentales.

Hasta principios de los años 90, el tratamiento, conocido también como "terapia de reorientación", estaba relegado a grupos religiosos o a los confines del ambiente de la salud mental.

Los terapeutas de la terapia reparadora rechazan las opiniones defendidas por una abrumadora mayoría de profesionales del área de la salud mental. Consideran a la homosexualidad una preferencia patológica forjada durante una infancia conflictiva y no, como creen la mayoría de los científicos, una orientación innata que se ve influenciada de manera significativa por factores biológicos como la genética y la exposición a las hormonas dentro del vientre materno.

Los terapeutas de la terapia reparadora cuentan con su propia organización, que cuenta con 1.000 miembros, fue fundada en 1992 y tiene su base en California. Sus líderes están presentes por lo general en talleres que atraen a más de 1.000 participantes y son auspiciados por el grupo "Focus on the family", fundado por el psicólogo conservador James Dobson, un firme opositor de los derechos de los gays que tiene relaciones con la administración Bush.

Especialistas en salud mental están alarmados por el resurgimiento de un tratamiento que ha quedado desacreditado en su opinión. En opinión de Drescher, presidente del comité de la APA sobre temas de gays, lesbianas y bisexuales, el auge de la terapia reparadora se asemeja al resurgimiento del creacionismo.

Catherine Wulfensmith, de 46 años y residente de Monrovia (California), confiesa haber intentado el suicidio varias veces luego de que la terapia reparadora no logró modificar la atracción que sentía por las mujeres.

TRADUCCION Silvia S. Simonetti

 

 

 

LAS TERAPIAS PARA DEJAR DE SER GAY

 

 

 

POR HORACIO VELMONT

 

 

 

Hazlo con quien desees mientras no dañes a nadie

 

 

 

Las terapias denominadas “Ex gay” parten de dos bases falsas, por un lado religioso, en cuanto algunos cultos consideran a la práctica de la homosexualidad como un grave pecado contra Dios, y por el otro médico, porque algunos psiquiatras la consideran una enfermedad mental.

 

Aclaremos desde el principio las cosas para que se sepa hacia dónde apuntamos: la práctica de la homosexualidad no ofende a Dios porque el sexo fue dado por él para que lo disfrutemos, y cada quien lo goza de la manera que desee y con quien quiera, sin importar si se trata del mismo sexo o no. La clave es no dañar.

 

Y en esto estamos con lo que dijo el genial humorista Woody Allen, “hazlo bien y no mires con quien”.

 

Algunos hombres, sea por ignorancia o directamente por cretinismo, utilizaron a Dios para hacerle decir cosas que él nunca dijo y para hacer ver como pecado lo que sólo partía de sus mentes delirantes o aberradas.

 

En cuanto a la Psiquiatría, aquellos profesionales que aducen que la homosexualidad es un trastorno mental, también deliran porque ¿cómo pueden hablar de un trastorno mental si ignoran completamente cuál es su verdadera causa?

 

La homosexualidad tiene tres orígenes, genético, egoico y engrámico.

 

En el 70 % de los casos la homosexualidad tiene origen genético, lo que significa que el homosexual no puede ser curado porque el trastorno ha sido decidido libremente por él, como espíritu puro 100 %, antes de encarnar.

 

Este porcentaje ya está dando la pauta del disparate de la Psiquiatría de querer curar algo que forma parte de la experiencia que el propio espíritu ha decidido tener durante la encarnación para aprender, o hacer aprender a otros, determinadas lecciones que han quedado pendientes de vidas anteriores.

 

Cuando decimos “hacer aprender a otros” nos estamos refiriendo concretamente a la homosexualidad por misión, donde la lección pendiente no la tiene que aprender el propio homosexual sino sus familiares, y que para eso precisamente encarnaron junto con él.

 

Cuando el origen es egoico, es la propia persona encarnada, a través de uno de los roles del ego, el que opta por la homosexualidad, sea con el afán de probar algo nuevo o por cualquier otra razón.

 

En este caso no se trata de ninguna enfermedad sino de una elección, y por lo tanto la pretensión de la Psiquiatría de curar a quien tiene tendencias homosexuales es también un disparate.

 

¿Cómo se puede llamar, si no, a la pretensión de querer curar a alguien que está sano?

 

Queda por último la homosexualidad provocada por engramas, en cuyo caso se trata de un trastorno psicogénico –la Psiquiatría, por un error terminológico, confunde las enfermedades psicosomáticas con las psicogénicas– que puede ser curado a través de la eliminación de los engramas que la causan.

 

Pero esta curación no está al alcance de la Psiquiatría, porque esta pseudociencia –sí, es verdaderamente una pseudociencia–, al desconocer la existencia de la segunda mente del hombre, la mente reactiva, atribuye todas las aberraciones a la mente analítica, que por supuesto es completamente inocente.

 

Pero, reiteramos, más allá de que la homosexualidad sea un trastorno mental o no, su práctica, cuando a nadie daña, es completamente lícita y, por qué no decirlo, también espiritual.

 

Como los seres humanos son impredecibles, quizás en el futuro aparezca una religión que domine el planeta y cuyos aberrados dirigentes determinen que a Dios no le importa si sus criaturas tienen relaciones con alguien del mismo sexo o no, mientras lo hagan dentro del placard y colgados de una percha…

 

Si algo así sucede, quizás los espíritus se entusiasmen y encarnen en masa en el planeta Tierra para tener la insólita experiencia de hacer el amor dentro del placard y colgados de una percha.

 

Bueno, quizás yo también lo haga, ¿por qué no?

 

 

 

Referencias.

 

 

 

Leyendas urbanas XXXIII (el sexo):

 

http://www.grupoelron.org/autoconocimientoysalud/luxxxiii_elsexo.htm

 

 

 

La homosexualidad:

 

http://www.grupoelron.org/autoconocimientoysalud/lahomosexualidad.htm 

 

 

 

La Biblia, ¿es la palabra de Dios?:

 

http://www.grupoelron.org/historia/bibliapalabradediosq.htm

 

 

 

Leyendas urbanas XXI (la Biblia):

 

http://www.grupoelron.org/quees/luxxi_labiblia.htm

 

 

 

La homosexualidad en la Biblia:

 

http://www.grupoelron.org/autoconocimientoysalud/homosexualidadenbiblia.htm

 

 

 

Sodoma y Gomorra:

 

http://www.grupoelron.org/historia/sodomaygomorra.htm

 

 

 

Homosexualidad y adopción:

 

http://www.grupoelron.org/autoconocimientoysalud/homosexualidadyadopcion.htm