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Leyendas urbanas VII

Los milagros de Jesús

Grupo Elron

 

De la misma forma que Aladino, y salvando las distancias, claro está, el Maestro Jesús tenía su propio genio –la Energía Crística–, que lo ayudaba en algunos de sus hechos portentosos, como caminar sobre el agua o la multiplicación de los panes y los peces.


HORACIO VELMONT

Es importante aclarar, porque se trata de una de las misiones del Grupo Elron, que el Maestro Jesús, actual Logos Solar, cuando estuvo encarnado hace dos mil años, aun siendo un espíritu como cualquiera de nosotros, produjo los hechos más extraordinarios de que se tengan memoria, que bien podrían ser considerados, aun hoy, como  milagrosos. Pero en todos los casos se trató de hechos científicos, y por lo tanto reproducibles.

 

A veces los magos son ayudados por la casualidad. Cierta vez Harry Houdini se escapó fácilmente de una cárcel a prueba de fugas, en la que había sido encerrado en respuesta a un desafío, ¡porque el guardia se olvidó de ponerle llave a la celda!

 

De la misma forma que a Houdini, la casualidad obró a favor de Jesús en las Bodas de Caná, porque el vino se acabó y el dueño de casa, desesperado, le pidió al Maestro su intervención, quien simplemente le sugirió que agregara agua a las vasijas y luego revolviera el mosto que había quedado depositado en el fondo. Incluso el vino que se obtuvo fue de mejor calidad que el anterior. Este hecho fue relatado por el propio Maestro Jesús. Más información en http://www.grupoelron.org/quees/milagrosdejesusii.htm

 

La crucifixión de Jesús no fue un suceso proyectado sino que se lo tenía sólo como una posibilidad, ya que se trataba de una costumbre bárbara de la época para eliminar a los que se oponían a las ideas del poder político. La casualidad, por lo tanto, también estuvo presente para que se produjera el famoso episodio bíblico de la Transfiguración, que no fue un hecho milagroso –ni siquiera extraordinario– porque simplemente dos extraterrestres se entrevistaron con Jesús para proponerle una misión en su planeta, Fulgor 5. En ese momento el Maestro fue irradiado para evitar el rápido deterioro de su cerebro y así darles tiempo para resucitarlo después que fuera crucificado. Más información en  http://www.grupoelron.org/historia/transfiguraciondejesus.htm

 

Quizás el mayor hecho casual en la vida del Maestro Jesús fue la reproducción, en la sábana mortuoria, de su rostro y de su cuerpo exámine provocada por la radiación con la cual había sido impregnado en el episodio de la Transfiguración. Más información en http://www.grupoelron.org/historia/elsantosudario.htm

 

Solamente a risa se pueden tomar las declaraciones de aquellos "eruditos" que –so pretexto de agrandar la figura de Jesús, como si lo necesitara– hablan de que cuando el Maestro resucitó a Lázaro éste era "un muerto con cuatro días de enterrado, maloliente y en descomposición". Ni siquiera el propio Absoluto podría resucitar a alguien en estas condiciones, porque equivaldría a violar sus propias leyes, es decir, a "borrar con el codo lo que escribió con la mano". Más información en http://www.grupoelron.org/quees/resureclazaroymcerebral.htm

JORGE OLGUÍN

El hecho de que en muchas circunstancias el Maestro Jesús haya sido ayudado por la casualidad no desmerecen los hechos extraordinarios de los que fue protagonista. Es más, inclusive los aumenta porque el Maestro no sólo era un espíritu como cualquiera de nosotros, sino que al estar encarnado estaba sujeto a las mismas vicisitudes. Sabemos que todos sus hechos portentosos, que hoy erróneamente se catalogan como milagros, tienen un trasfondo exclusivamente científico, y es por eso que él mismo dijo que haríamos cosas mucho más grandes que las que él hizo. Y obviamente estaba en lo cierto.

 

"ESCÉPTICO"

Los escépticos niegan que el Maestro Jesús haya protagonizado algún hecho milagroso, lo cual en este sentido coincidirían con lo que enseña el Grupo Elron, pero la diferencia está en que no brindan ninguna explicación. Esta actitud meramente negatoria, que la asumen desde la comodidad del sillón del living, por supuesto mientras miran televisión, les viene como anillo al dedo, pues al no arriesgar opinión nunca corren el riesgo de equivocarse. Si más tarde alguien demuestra científicamente el hecho que antes negaron, entonces recién lo aceptan mansamente encolumnándose detrás de la demostración. Éste es el motivo por el cual ningún escéptico sea pionero de nada. El pionero arriesga, el escéptico nunca…

 

 

 

En este interesante diálogo imaginado entre un escéptico y un creyente se puede apreciar con claridad cómo es imposible llegar con ellos a ninguna conclusión valedera, y cómo todo queda más confuso que al comienzo…

Diálogo entre un escéptico y un creyente

Extraído de “Dios y la Nueva Física” de Paul Davies.
Creyente: En mi opinión, los milagros son la mejor prueba de la existencia de Dios.
Escéptico: No estoy seguro de saber qué es un milagro.
C: Bien, algo extraordinario e imprevisible.
E: La caída de un gran meteorito o la erupción de un volcán es extraordinaria e imprevisible. ¿No estará sugiriendo que son milagrosas?
C: Desde luego que no. Son sucesos naturales. Los milagros son sobrenaturales.
E: ¿Qué quiere decir con sobrenatural? ¿No es justamente un sinónimo de milagroso? Consultemos el diccionario. Dice "Sobrenatural: Fuera de acción normal de causa y efecto." Hmm. Todo depende de lo que usted entienda por "normal".
C: Diría que normal quiere decir familiar o bien comprendido.
E: Una dínamo o una radio habrían sido consideradas como milagrosas por nuestros antepasados, que no estaban familiarizados con el electromagnetismo.
C: Estoy de acuerdo en que probablemente habrían considerado estos artefactos como milagrosos, pero estarían equivocados, puesto que hoy sabemos que funcionan según las leyes naturales. Un suceso verdaderamente sobrenatural es aquel cuya causa no se puede encontrar en ninguna ley natural conocida o desconocida.
E: ¿No será esta una definición completamente inútil? ¿Cómo sabe qué leyes son desconocidas? Puede haber leyes totalmente extrañas o inesperadas que seamos incapaces de imaginar. Suponga que viera una roca flotando en el aire, ¿lo consideraría un milagro?
C: Depende… Debería estar seguro de que no existía ningún truco o ilusión.
E: Sin embargo, puede haber procesos naturales que producen ilusiones que nadie podría esperar.
C: ¿O quizá toda nuestra experiencia no es más que una ilusión y deberíamos renunciar a discutir nada?
E: Muy bien. No nos metamos por este camino. Todavía no puedo estar seguro de que algún caprichoso efecto magnético o gravitacional no esté haciendo levitar la roca.
C: Pero es más fácil creer en Dios que en un extravagante fenómeno magnético. Se trata de una cuestión de credibilidad.
E: ¡A! ¿Así que por milagro usted entiende "algo causado por Dios"?
C: ¡Naturalmente! Aunque algunas veces puede usar intermediarios humanos.
E: Entonces usted no puede presentar los milagros como una prueba en favor de Dios o de lo contrario su argumento es circular. "Los milagros prueban la existencia de un agente que produce milagros." El problema, tal como usted admitió, se reduce a creer o no creer. Usted tiene que creer en Dios para que los milagros tengan algún sentido. Los sucesos milagrosos en sí mismos no pueden demostrar la existencia de Dios.
Pueden ser sucesos naturales imprevistos.
C: Estoy dispuesto a admitir que es dudoso si las rocas flotantes son o no son un milagro. Pero considere alguno de los milagros famosos: Jesús alimentando a la multitud, por ejemplo. ¡No me va a decir que alguna especie de ley natural multiplicó los panes y las peces!
E: Pero, ¿qué razones puede tener usted para creer una historia escrita cientos de años atrás por un conjunto de fanáticos supersticiosos con un interés personal en promover su propia religión?
C: No sea cínico. Considerada aisladamente, la historia de los panes y los peces no es nada. Hay que situarla en el contexto de la Biblia entera. No fue el único milagro de que se da cuenta allí.
E: Cuénteme otro.
C: Jesús andando sobre las aguas.
E: ¡Levitación! Yo pensaba que usted había descartado este tipo de milagro como "dudoso".
C: Para una roca, sí: para Jesús, no.
E: ¿Por qué no?
C: Porque Jesús fue hijo de Dios y, por tanto, poseía poderes sobrenaturales.
E: Pero usted otra vez da por supuesto lo que intenta demostrar. Yo no creo que Dios tuviera poderes sobrenaturales. Si caminó sobre las aguas, preferiría suponer que fue debido a un suceso natural extraño o imprevisto. Sin embargo, en cualquier caso no creo la historia, ¿Por qué iba a creerla?
C: La Biblia ha sido una fuente de inspiración para millones de personas. No la menosprecie frívolamente.
E: Lo mismo ocurre con la obra de Karl Marx. Tampoco creería ningún informe suyo sobre milagros.
C: Usted puede rechazar a aceptar la palabra de la Biblia, pero no puede descartar las declaraciones de cientos de personas que han experimentado milagros incluso en años recientes.
E: La gente afirma todo tipo de cosas: encuentros con extraterrestes, telepatía, clarividencia. Solamente un tonto o un loco daría crédito a esas bobadas.
C: Admito que se dicen muchas cosas fantásticas y absurdas, pero la evidencia de curaciones milagrosas es irresistible. Piense en Lourdes.
E: ¡Psicosomático! Déjeme emplear sus propias palabras: " Es simplemente una cuestión de credibilidad." Estoy de acuerdo. ¿No es más fácil creer en unos sucesos que desde el punto de vista médico son inesperados que invocar una deidad?
C: No puede desacreditar todos los milagros como psicosomáticos. ¿Qué quiere decir este término en realidad? Es simplemente un eufemismo para decir "médicamente inexplicable". ¿Por qué iba a estar tanta gente convencida de la existencia de milagros si se tratara simplemente de imprevistos naturales?
E: No es más que una herencia de la edad de la magia. Antes de la aparición de la ciencia o de las más importantes religiones del mundo, los pueblos primitivos creían que casi todas las cosas que ocurrían eran cosas de magia (la acción de algún tipo de dios o demonio secundario). A medida que la ciencia explicaba más cosas y la religión caminaba a tientas hacia la idea de un solo Dios, las explicaciones mágicas fueron desapareciendo. Sin embargo, todavía se conserva algún vestigio.
C: Sin embargo, ¡¿no estará sugiriendo que los peregrinos de Lourdes son adoradores del demonio…?!
E: Evidentemente no. Pero su creencia en las curaciones milagrosas difiere muy poco, quizá nada, de las creencias de los brujos africanos o de los espiritistas, por ejemplo. Las supersticiones atávicas de la edad de la magia han sido institucionalizadas por las más importantes religiones. Hablar de milagros no es más que disfrazar las vejas historias de brujería.
C: Existen los poderes del bien y el mal. Se manifiestan de muchas maneras.
E: ¿Y usted, pues, toma también los sucesos sobrenaturales malignos como una prueba en favor de Dios? ¿También él esgrime poderes malignos?
C: La relación entre el bien y el mal es un tema teológico delicado. Existen muchas corrientes de opinión sobre sus preguntas. La maldad humana puede ser un cauce para el mal cualquiera que sea su origen fundamental.
E: ¿Así usted no hace a Dios necesariamente responsable de los denominados poderes ocultos, si existieran?
C: No, no necesariamente.
E: De modo que existen al menos dos tipos de sucesos sobrenaturales: los originados por Dios (que usted ha llamado milagros) y los desagradables (la magia negra, si me lo permite), cuyo origen es controvertido. Entonces supongo que también existirán los sucesos neutros, como la psicocinesia y la precognición. Es un poco complicado para mí. Prefiero creer que todos estos temas son fantasías primitivas, un residuo de la edad de la magia, un vestigio del politeísmo. Su creencia en los milagros es sólo el resultado de un espectro de supersticiones neuróticas primigenias, indignas de un Dios de la majestad y poder que usted describe.
C: No me parece en absoluto descabellado suponer que existan poderes sobrenaturales que puedan ser manipulados de muchos modos para el bien o para el mal. Las curaciones milagrosas son el buen camino.
E: ¿Y proporcionan pruebas en favor de Dios?
C: Así lo creo.
E: ¿Qué puede decir de los fracasos, aquellos que no logran la curación? ¿es que Dios no se preocupa de ellos o es que su poder flaquea ocasionalmente?
C: Los caminos del Señor son inescrutables, pero su poder es absoluto.
E: Esto es simplemente una manera tópica de decir lo que no se sabe. De todos modos, si el poder de Dios es absoluto, ¿por qué necesita milagros?
C: No lo entiendo.
E: Un Dios omnipotente que gobierna todo el Universo y que puede hacer que suceda cualquier cosa, no tiene necesidad de milagros. Si quiere evitar que alguien muera de cáncer puede prevenirle de contraer la enfermedad. De hecho, para mí un milagro es más bien un indicio de que Dios ha perdido el control del mundo y trata torpemente de remediar el deterioro, ¿Cuál es el objeto de que Dios haga todos esos milagros?
C: A través de los milagros Dios muestra su divino poder.
E: Pero, ¿por qué lo hace de un modo tan oscuro? ¿Por qué no lo escribe claramente en el cielo o por qué no pinta la Luna a cuadros u otra cosa más incuestionable? Mejor todavía, ¿por qué no evita algún desastre natural o la expansión de las epidemias devastadoras? Por muy maravillosas que puedan ser unas pocas curaciones en Lourdes, la miseria humana sigue siendo enorme. Repito, los milagros que describe me parecen impropios de un Dios omnipotente.
Levitación, multiplicación de peces… todos tienen un aire de conjura cósmica. ¿No serán simplemente producto de la pueril imaginación humana?
C: Quizá Dios está evitando desastres constantemente.
E: ¡Esto no es una respuesta! Cualquiera podría decir lo mismo. Suponga que yo dijera que pronunciando un encantamiento cada mañana estoy evitando la guerra mundial y citara como prueba el hecho de que, en efecto, la guerra mundial todavía no ha estallado. De hecho un grupo de defensores de los OVNI afirman precisamente esto.
C: Los cristianos creemos que Dios mantiene continuamente el mundo en funcionamiento, de modo que cada cosa que ocurre es un milagro. Toda esta distinción entre lo natural y lo sobrenatural es en realidad un pretexto para desviar la atención.
E: ¡Ahora está cambiando de táctica! Parece como si insinuara que Dios es la naturaleza.
C: Estoy diciendo que Dios es la causa de todas las cosas del mundo natural, aunque no necesariamente en el sentido temporal. No es que ponga en marcha todo el dispositivo y luego se siente a descansar. Dios está fuera del mundo y por encima de las leyes de la naturaleza, sustentando toda su existencia.
E: Me parece que aquí nos encontramos con una sutileza semántica. La naturaleza tiene un maravilloso conjunto de leyes y el Universo sigue un camino evolutivo trazado por estas leyes. Usted describe exactamente lo mismo en términos teísticos hablando de "mantenimiento". ¿No será su Dios simplemente una manera de hablar? ¿Qué quiere decir que Dios mantiene el Universo? ¿Qué diferencia hay entre esto y decir que el Universo simplemente continúa existiendo?
C: Usted no puede sentirse satisfecho con el hecho escueto de que el Universo existe.Debe tener una explicación. Yo creo que Dios es la explicación y que usa su poder en cada momento haciendo posible el milagro de la existencia.
En la mayoría de los casos lo hace de un modo ordenado (lo que usted llamaría las leyes de la física), pero de vez en cuando se desvía de este orden y produce sucesos espectaculares a modo de avisos o señales a los seres humanos o para socorrer a los fieles, como cuando separó las aguas del mar Rojo para ayudar a los hebreos.
E: Lo que encuentro difícil de entender es por qué cree usted que este hacedor de milagros sobrenatural es el mismo ser que creó el Universo, que responde a las plegarias, que inventó las leyes de la física, que juzga… ¿Por qué no pueden todos estos individuos ser distintos agentes sobrenaturales? Se podría pensar que con tantos milagros que respaldan aparentemente tantas religiones diferentes
y opuestas, una persona que crea en milagros estará obligado a admitir la existencia de una multitud de seres sobrenaturales en competencia.
C: Un solo Dios es más simple que muchos.
E: Todavía no veo cómo estos llamados sucesos milagrosos, por muy notables que sean, puedan considerarse como una prueba de la existencia de Dios. Me parece que está simplemente cambiando los nombres. El "hada madrina" de la infancia pasa a ser la "diosa fortuna" que al final acaba convirtiendo en un ser real que llama Dios. ¿Cómo puede tomar estos "milagros" seriamente?
C: Yo no encuentro nada increíble en Dios, que es el creador de todas las cosas, el hacedor de los objetos materiales. Comparado con el milagro del Universo, ¿qué hay de notable en que Dios dividiera el mar Rojo?
E: Pero usted todavía basa su tesis en la hipótesis de que Dios existe. Estoy de acuerdo en que si existiera un Dios del tipo que usted describe (infinito, omnipotente, benevolente, omnisciente), el mar Rojo sería una nimiedad para él. Pero, ¿cómo sabemos que existe?
C: Es una cuestión de fe.
E: ¡Precisamente! 

 

 

 

 

LOS SUPUESTOS MILAGROS DE JESÚS

 

POR HORACIO VELMONT

 

Poco favor le hacen al Maestro Jesús los relatores bíblicos que por ignorancia, o por creer estar haciéndole un favor a su figura –como si lo necesitara–, le endilgan hechos falsos o agrandan los hechos extraordinarios –no milagros– que sí realizó.

¿Qué necesidad había de mentir sobre la conversión del agua en vino en las Bodas de Caná, hecho que el propio Maestro desmintió en una sesión en la que dialogamos con él, ya que sólo se trató de una sugerencia suya de agregar agua a las vasijas y seguidamente revolver el mosto bueno que se encontraba depositado en el fondo, con lo que incluso se obtuvo un mejor vino que el anterior?

¿Qué necesidad había de agregarle al hecho, de por sí portentoso, de la resurrección de Lázaro, diciendo que el cuerpo de éste ya estaba putrefacto de varios días, algo que ni siquiera el propio Absoluto podría hacer?

¿Qué necesidad había de hablar de curas instantáneas de ciegos, cuando en muchos casos la ceguera se debía simplemente a la falta de limpieza, que Jesús aconsejaba, produciéndose el “milagro” mucho tiempo después?

El Maestro Jesús en muchos casos obraba como lo haría ahora un excelente médico, y obtenía los mismos buenos resultados sin apelar a ningún pase mágico ni tampoco utilizar la ayuda de la Energía Crística.

No estamos hablando de cuestiones como la multiplicación de los panes y los peces, la Transfiguración o la Resurrección, porque estos hechos no estaban al alcance de la comprensión de los discípulos ni de los relatores bíblicos, pero sí de las cuestiones menores, en las que no había ninguna necesidad de mentir.

Es importante aclarar que es cierto que cuando los discípulos le pidieron a Jesús que les mostrara al Padre, él a su vez les preguntó que cómo era posible que habiendo estado tanto tiempo con él no lo hubieran reconocido, con lo cual  les estaba diciendo claramente que él era Dios mismo: “Yo y mi Padre somos uno”.

Pero esta aseveración tenía al mismo tiempo dos aspectos: por un lado, el Maestro les estaba dando a los discípulos un incentivo para seguirlo, y por el otro también les estaba diciendo una verdad, porque él era en verdad parte de Dios, como cada uno de nosotros, y quien ve a un semejante también lo ve a Dios.

Si alguien me pidiera que le mostrara a Dios yo también le respondería: “¿Por qué me pides que te muestre a Dios si tú también eres Dios” o “¿Tanto tiempo hace que Dios está contigo y aún no lo has reconocido”?

No está de más aclarar también que, contrariamente a lo que muchos suponen, la mentira no siempre está mal, porque la mentira, en sí, no es ni buena ni mala, sino que depende de su finalidad: si persigue dañar a un semejante, es mala; si persigue beneficiarlo, es buena.

¿O acaso no es buena la mentira del “Ratón Pérez”, ese simpático animalito que se lleva los dientes de leche que se le caen a los pequeños y que éstos pusieron debajo de la almohada, y en compensación les deja unas monedas?

Por eso, el hacerle creer Jesús a sus discípulos que él era Dios, fue una buena salida porque les dio fuerzas para seguirlo, ya que, recuérdese, era una época donde aquellos que se oponían a las ideas del poder de turno corrían el riesgo de ser apresados y torturados salvajemente, a veces hasta la muerte. ¿Quién no vacilaría ante semejante perspectiva?

En concreto, los hechos protagonizados por el Maestro Jesús en ningún momento alteraron las leyes de la Creación y por lo tanto no puede hablarse de milagros, sino de hechos portentosos o extraordinarios, máxime que ni siquiera el propio Absoluto podría hacerlos.   

Y ésta es toda la simple historia de los milagros atribuidos a Jesús.

 

Referencias:

Milagros de Jesús I: http://www.grupoelron.org/quees/milagrosdejesus.htm 

Milagros de Jesús II: http://www.grupoelron.org/quees/milagrosdejesusii.htm 

Mensajes de Jesús I: http://www.grupoelron.org/contactostelepaticos/mensajesdejesus.htm

Mensajes de Jesús II: http://www.grupoelron.org/quees/milagrosdejesusii.htm 

Resurrección de Jesús: http://www.grupoelron.org/historia/laresurecciondejesus.htm

Transfiguración de Jesús: http://www.grupoelron.org/historia/transfiguraciondejesus.htm 

Enigma sagrado, ¿Jesús se casó? http://www.grupoelron.org/historia/jesussecasoq.htm 

Magonia y los milagros de Jesús: http://www.grupoelron.org/escepticismo/magoniaymilagrosjesus.htm 

La resurrección de Lázaro y la muerte cerebral: http://www.grupoelron.org/quees/resureclazaroymcerebral.htm  

El mito del Santo Grial: http://www.grupoelron.org/mitos/santogrial.htm

El evangelio de Judas: http://www.grupoelron.org/historia/evangeliodejudas.htm 

Magonia y el Santo Sudario: http://www.grupoelron.org/escepticismo/magoniaysantosudario.htm 

Jesús y Mirian (relato del eloah Arbillac): http://www.grupoelron.org/contactostelepaticos/jesusymiriam.htm