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Leyendas urbanas XLIII

La reencarnación

Grupo Elron

 

WOODY ALLEN

Nietzsche dice que nosotros viviremos la misma vida nuevamente... ¡Dios, otra vez tendré que ver a mi agente de seguros!

En la próxima vida voy a reencarnar en un mono que diga siempre sí…

No entiendo cómo hay espíritus que les gusta encarnar como tritón…

Espero que la Ley del Karma no sea como la Ley del Talión y que no esté obligado a reencarnar como Correcaminos…

Aprovechen para mirarme ahora porque en la próxima vida encarnaré como hombre…

Rosita, no te olvides que en la próxima vida cambiamos los roles, tú encarnas como pato y yo como mujer…

La próxima vez encarnaré como libertino…

– Pancho, aquí dice que podría haber encarnado como hombre.

– Ojalá lo hubieras hecho, así no estaría casado contigo…

Creo que lo mejor es encarnar como humano, así no hay que llevar la casa a cuestas…

¿Por qué no tenemos memoria reencarnativa? Porque la acumulación de los recuerdos de vidas pasadas podría resultar abrumadora en la presente encarnación…

A veces dudo, profesor Velmont, sobre si fue buena mi decisión de reencarnar como mujer… ¿Usted que opina?

HORACIO VELMONT

Por lo general siempre contesto por mail, pero hay preguntas que necesitan ser respondidas personalmente…

JORGE OLGUÍN

Quizás lo más importante que haya que destacar de la reencarnación es que se trata de un acto libremente decidido por el espíritu, ya que nadie nos obliga a encarnar. Los motivos por los cuales encarnamos son muchos, pero pueden destacarse fundamentalmente dos: por misión o por karma, entendiéndose la palabra “karma” como aprendizaje de lecciones pendientes y no como castigo.


 

 

SIEMPRE REGRESAMOS

 

 

 

POR HORACIO VELMONT

 

 

 

El plano físico es atractivo para los espíritus, a pesar de que es un enorme pozo gravitatorio –como dijera el Maestro de Luz Johnakan en una de las sesiones–, porque en él se pueden percibir sensaciones o tener vivencias que en el plano espiritual no existen.

 

Y sí, fundamentalmente se encarna para experimentar el sexo…

 

Por supuesto que también se encarna para aprender las lecciones pendientes, en especial aquellas que comienzan por el respeto a nuestros semejantes, y también para que otros las aprendan a costa nuestra.

 

La clave de la reencarnación es que nadie nos obliga a encarnar, sino que lo hacemos voluntariamente, porque aun en esto impera el libre albedrío.

 

Desde ya que los espíritus que tienen poco discernimiento son ayudados en esta tarea de elegir el organismo físico que los albergará, pero en esencia la reencarnación es facultativa.

 

No obstante que el sexo configura una de las atracciones fundamentales para querer reencarnar, también es posible que alguien –por ejemplo que haya abusado de él en vidas anteriores–,  reencarne en algún lugar o en alguna familia donde el sexo se considere pecaminoso o exista la posibilidad de entrar en alguna comunidad religiosa que haga culto de la abstinencia sexual.

 

Como el plano físico es esencialmente azar, el espíritu nunca está seguro de lo que va a suceder durante la encarnación, por lo que puede existir el riesgo de que termine siendo un libertino de ésos, como Rasputín y, ¿por qué no decirlo?, como el inefable Nerón, cuyo espíritu, Radael, que por esas casualidades también soy yo, dijera muy ilustrativamente en una oportunidad, hablando de su sexo exacerbado –la de Nerón, no la de Radael, claro está– que “ni siquiera las estatuas se salvaron”…

 

Muchos se preguntarán cómo es posible que alguien sepa la misión que lleva al encarnar si precisamente no existe la memoria reencarnativa, lo que significa que no sabemos quiénes somos, de dónde venimos, qué hacemos en el plano físico y menos aún hacia dónde vamos.

 

Bueno, no es que no lo sepamos del todo, porque el Yo Superior, es decir, el 90 % de espíritu que no encarna, y que queda en su plano espiritual de origen, nos lo hace saber constantemente, ya que no existe separación entre el 90 % y el 10 % de espíritu al encarnar.

 

Además, también se encarna con determinadas aptitudes que nos orientan, o mejor dicho nos impulsan, hacia determinadas apetencias, esperanzas o ambiciones.

 

Y por supuesto, también se encarna con determinadas falencias a modo de freno, de modo que no podamos seguir un camino que no es el previsto.

 

En mi caso, por ejemplo, nací con tremenda vocación musical, siendo mi ambición primaria llegar a ser un gran concertista de piano, pero como no era ésa mi misión sino escribir, nací con un problema en la mano derecha que, aunque no me impide en absoluto la escritura a máquina, es insuficiente para ejecutar con limpieza una pieza musical.

 

Además –¡oh, curiosidad!–, mi madre, que era muy devota de la religión católica, tenía incorporada la idea de que el sexo era malo a los ojos de Dios y que al Todopoderoso no había nada que le agradara más que la castidad.

 

Es importante acotar que mi elección, como espíritu, de nacer en una familia tan castradora tenía la intención, por un lado, de evitar que repitiera los excesos neronianos, y por el otro, de preservar también las estatuas, si se entiende a qué quiero referirme…

 

Y también curiosamente, nací un 3 de noviembre, es decir en Escorpio, que es el signo donde el sexo está siempre a flor de piel.

 

Y digo curioso, porque por un lado decidí, como espíritu, tener un sexo acuciante y por el otro ponerle freno. Esto significó que si bien nunca me privé del sexo, siempre lo viví con culpa.

 

La razón de que haga tanto hincapié en el sexo, especialmente tomándolo con humor, es precisamente para inculcar a la gente, a la que se le ha imbuido la idea de que se trata de algo malo, que la sexualidad ha sido dada por Dios para gozarla en toda su intensidad, y que practicarla o ejercerla con culpa es la tontería más grande que se pueda cometer.

 

Naturalmente que me estoy refiriendo al Buen Sexo, y no al que se obtiene a costa de vejar al otro.

 

¡Dichoso de aquel que puede gozar libremente de la sexualidad y hacérsela gozar también al otro!

 

¿Acaso no quiere decir también eso las palabras del Maestro Jesús “amaos los unos a los otros”?

 

Quizás una de las cosas más insólitas de la encarnación es su facilidad para hacerlo, porque basta que un espíritu lo decida para que ella se logre, siendo quizás el único problema la circunstancia de que no hay “cola de espera” y que encarna el que llega primero.

 

La reencarnación es otro de los temas que gracias a las enseñanzas de los Maestros de Luz se ha desmitificado, perdiendo así su ancestral carácter esotérico.

 

 

 

Referencias.

 

 

 

Mensajes de Radael:

 

http://www.grupoelron.org/contactostelepaticos/radael.htm 

 

 

 

Psicoauditación (Nerón):

 

http://www.grupoelron.org/psicoaudintegracion/psicoauditacionneron.htm  

 

 

 

Psicoauditación (Jack el Destripador):

 

http://www.grupoelron.org/psicoaudintegracion/psicoauditacionjedestr.htm 

 

 

 

Psicoauditación (Cor-da-el):

 

http://www.grupoelron.org/psicoaudintegracion/psicoauditacionkarma.htm

 

 

 

Psicoauditación (Ligor):

 

http://www.grupoelron.org/psicoaudintegracion/psicoauditacionligor.htm  

 

 

 

Psicoauditación (Zetaxt):

 

http://www.grupoelron.org/psicoaudintegracion/psicoauditacionzetaxt.htm  

 

 

 

Psicoauditacion (Orbelián):

 

http://www.grupoelron.org/psicoaudintegracion/orbelian.htm

 

 

 

Psicoauditación (Ybet):

 

http://www.grupoelron.org/psicoaudintegracion/psicoauditacionybet.htm

 

 

 

Psicoauditaciòn (Leonardo P.):

 

http://www.grupoelron.org/psicoaudintegracion/psicoauditacionleonardop.htm  

 

 

 

Psicoauditación (JJPA):

 

http://www.grupoelron.org/psicoaudintegracion/psicoauditacionjjpa.htm  

 

 

 

Psicoauditación (Samya):

 

http://www.grupoelron.org/psicoaudintegracion/sesionsamya.htm  

 

 

 

Psicoauditación (Ardgell):

 

http://www.grupoelron.org/psicoaudintegracion/psicoauditacionardgell.htm  

 

 

 

Psicoauditación (Astrid):

 

http://www.grupoelron.org/psicoaudintegracion/psicoauditacionastrid.htm  

 

 

 

Psicoauditación (Sandro Benjamín C. F.):

 

http://www.grupoelron.org/psicoaudintegracion/psicoauditacionsbcf.htm  

 

 

 

Psicoauditación (Javier):

 

http://www.grupoelron.org/psicoaudintegracion/mg_javier.htm