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Leyendas urbanas XXXI El alma |
WODY ALLEN Cuando era alumno, me echaron del colegio por copiarme en la prueba de Psicología. Miré el alma de mi compañero de banco…
Cuando le dije el precio salió como alma que lleva el diablo…
Hubo una época en la que se creyó que la mujer no tenía alma… ¿De dónde habrá salido esa extraña idea?
¿Tú crees realmente que las mujeres necesitamos tener alma?
Espero que algún alma caritativa me dé un aventón…
Ven, Horacio, y dime cuánto pides por tu alma…
HORACIO VELMONT Yo jamás vendería mi alma al Diablo, pero bueno, siempre hay alguna excepción… El alma es el fiel reflejo de nuestra conducta en el plano físico, y si hemos cometido actos hostiles contra nuestros semejantes, por ejemplo haciéndolos sentir culpables por supuestos pecados para manipularlos mejor, la consecuencia inevitable es que se densifica, y el espíritu al desencarnar desciende de nivel.
¡Hola! Estoy buscando al profesor Olguín para preguntarle si los animales tenemos alma… JORGE OLGUÍN Cuando el espíritu encarna lo hace sólo con un 10 %, al cual se lo denomina indistintamente yo personal, yo terrenal o yo inferior. El 90 % que no encarna, y que queda en su plano espiritual de origen, es la conocida alma, también llamada Yo Superior o Thetán. Lo que da vida a un organismo físico –vegetal, animal, humano– es precisamente el espíritu, ya que cuando el espíritu se retira, por haber cumplido el ciclo de la encarnación, el organismo muere. |
EL VERDADERO ROSTRO DEL ALMA POR HORACIO VELMONT No somos seres humanos teniendo una experiencia espiritual, somos seres espirituales teniendo una experiencia humana. Teilhard de Chardin. En una época el hombre supo que tenía un alma. Habría sufrido un gran impacto si le hubieran dicho que algún día se tendría que escribir un libro para informarle, como un descubrimiento científico, de que la tenía. L. Ronald Hubbard. Etimológicamente encontramos que la palabra alma proviene del latín, ánima, soplo, vida, y que tiene el mismo significado que para los griegos la palabra psyche. Esta definición, por supuesto, no nos hace conocer el alma ni siquiera un ápice, y para colmo de males todos los filósofos que se han ocupado de ella lo único que han hecho es complicar más el tema con sus divagaciones. Incluso Gurdjieff hasta llegó a decir algo tan disparatado como que el hombre no tiene un alma, sino que debe construirla, ya que si no lo hace muere sin ella. Que nos perdone este Maestro por lo del disparate, pero en honor a la verdad tenemos que reconocer que es mucho más que un disparate, es lisa y llanamente una aberración. ¿Cómo pudo decir algo así? Simplemente porque cuando emitió este concepto su decodificador mental estaba tan deteriorado que no pudo captar los conceptos que le transmitía… ¡su propia alma! La Iglesia Católica, por ejemplo, dice sesudamente, como dogma, que “el hombre tiene una sola alma”, y con esto confundió totalmente el concepto. Pero como el buen Dios no iba a dejarnos en manos de los salvajes para que nos desollaran vivos, nos envió a L. Ronald Hubbard para aclarar un poco más la idea, que se puede resumir así, palabras más, palabras menos: “El hombre no tiene un alma, sino que el alma tiene un hombre”. En 1954, Ron Hubbard escribió el siguiente artículo para una revista de Cienciología. Sigue siendo tan pertinente hoy en día como lo era entonces. LA BÚSQUEDA DEL HOMBRE EN POS DE SU ALMA Durante los incontables milenios del pasado, el hombre ha estado dedicado a la búsqueda del alma humana. Todos los pensadores de todos los tiempos han aportado a ella sus opiniones y consideraciones. Ningún científico, filósofo o líder ha dejado de comentar al respecto. Miles de millones de personas han perecido debido a una u otra opinión sobre el tema de esta búsqueda, y ninguna civilización, poderosa o humilde, en la antigüedad o en los tiempos modernos, ha perdurado sin batallar por ella. El alma humana, tanto para el hombre civilizado como para el bárbaro, ha sido una fuente inagotable de interés, atención, odio o adoración. Decir que he encontrado la respuesta a todos los enigmas del alma sería inexacto y presuntuoso. Desestimar lo que he llegado a saber y no darlo a conocer después de observar sus beneficios, sería un pecado de omisión contra el hombre. Después de veinticinco años de investigación y reflexión, y después de tres años de actividad pública en que he observado este material en acción y sus resultados, puedo anunciar que en el conocimiento que he desarrollado deben encontrarse las respuestas a ese enigma, a esa incógnita, a ese problema –el alma humana–, pues en mis manos y en las de otros se ha visto rehabilitarse lo mejor del hombre. Descubrí que un ser humano no es su cuerpo, y demostré que mediante el procesamiento de Cienciología un individuo puede lograr certeza de su identidad diferente de la de su cuerpo. No podemos ocuparnos de la esfera del alma humana e ignorar el hecho. El hombre se ha entregado a esta búsqueda desde hace demasiado tiempo como para que su feliz culminación aquí se vea oscurecida con términos vagos y científicos. La religión, no la ciencia, ha llevado adelante esta búsqueda, esta guerra, a lo largo de los milenios. La ciencia no ha hecho más que devorar al hombre con una ideología que niega el alma: un síntoma del fracaso de la ciencia en esa búsqueda. No se puede traicionar ahora a los hombres de Dios que durante esos milenios del pasado intentaron sacar al hombre de la oscuridad. En Cienciología pertenecemos a las filas de los que buscan la verdad, y no a la retaguardia de los fabricantes de bombas atómicas. Sin embargo, la ciencia también ha desempeñado su papel en estos empeños; y la física nuclear, cualquiera que sea el crimen que cometa contra el hombre, aún puede ser redimida al haber sido de ayuda para encontrar para el hombre el alma de la que la ciencia no había hecho otra cosa que privarle. Ningún cienciólogo preparado puede cerrar fácilmente los ojos a los resultados que logra hoy en día o dejar de ver que son superiores a las tecnologías materialistas que utilizara en el pasado. Porque podemos saber, junto con todo lo demás que sabemos, que el alma humana, liberada, es el único agente terapéutico eficaz que poseemos. Pero nuestras metas, no importa los milagros que logremos hoy en día en los cuerpos, superan la salud física y mejoran al hombre. Cienciología es el tema de saber cómo saber. Nos ha enseñado que el hombre es su propia alma inmortal. Y no nos deja otra alternativa que anunciar al mundo, no importa cómo lo reciba, que la física nuclear y la religión se han dado las manos solidariamente, y que nosotros, en Cienciología, realizamos esos milagros que el hombre, a lo largo de toda su búsqueda, ha esperado que ocurrieran. El individuo podrá odiar a Dios o desdeñar a los sacerdotes. No puede ignorar, empero, la prueba evidente de que él es su propia alma. Así pues, hemos resuelto nuestro enigma y encontrado la solución sencilla. Este concepto del alma, que Ron Hubbard enseñó cuando estuvo encarnado, fue aclarado aún más por él mismo, pero ahora como espíritu puro 100%, a través de las canalización de Jorge Olguín. Desde ya que muchos otros Maestros de Luz aportaron sus propios conocimientos al tema. Todos los seres vivos de cualquier especie tienen alma y no solamente el hombre. Un microbio tiene alma, un insecto tiene alma, un vegetal tiene alma, un animal tiene alma… ¿Pero qué es en concreto el alma? El alma, denominada también Yo Superior o Thetán, es simplemente el 90 % de espíritu que no encarna y que queda en su plano espiritual de origen. Cuando no está encarnado, el espíritu es 100 % puro y entonces el concepto de alma, Yo Superior o Thetán no tiene cabida en él. El 10 % de espíritu que encarna se denomina Yo Personal, Yo Terrenal o Yo Inferior. Desde ya que la palabra “inferior” no significa ningún menoscabo para el 10 % encarnado porque se trata siempre del mismo espíritu. Cuando por ejemplo el profesor Olguín canaliza al Maestro Jesús, al no estar éste encarnado la comunicación es con su espíritu puro 100 %, pero cuando canaliza a Radael, como su 10 % –yo mismo, Horacio Velmont– está encarnado, la comunicación es con el 90 %. Como la telepatía en el plano físico no existe, es obvio que es imposible canalizar al 10 % de espíritu encarnado, y por eso la comunicación mediúmnica es siempre con el mundo espiritual, sea con Thetanes o con espíritus puros. Y ésta es toda la sencilla historia del alma. Más información Mensajes de Radael: http://www.grupoelron.org/contactostelepaticos/radael.htm
* Advertencia: Dianética y Cienciología son marcas registradas y aquí se las menciona exclusivamente con fines informativos y de difusión. El Grupo Elron es una organización independiente sin fines de lucro, políticos o religiosos, y la distribución del material es totalmente gratuita. Para información sobre marcas registradas: http://www.scientology.org/en_US/feature/legal/trademark.html Dianética y Cienciología han sido complementadas por el profesor Jorge Olguín mediante las técnicas de Psicointegración y Psicoauditación
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