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Leyendas urbanas XXXVI

La mente criminal

Grupo Elron

 

Podría darle razones para matar a cien personas cada día, pero somos adultos, dejamos que lo hagan los abogados por nosotros...

La mente criminal puede asumir una increíble variedad de modalidades…

La mente criminal puede esconderse aun en personas aparentemente inofensivas y hacerla explotar hasta un inocente comentario…

La mente criminal no descansa ni siquiera cuando está en la cárcel…

Aquí Lombroso dice muy clarito que la mente criminal se refleja en el rostro…

¿Quieren mi opinión sobre las teorías de Lombroso?

La mente criminal es capaz de hacer las bromas más crueles...

TEST

Si quieres saber si tienes una mente criminal mira esta figura durante algunos segundos y después responde a esta pregunta: ¿Estás seguro que nunca matarías a un inocente bichito?

 La mente criminal no repara en riesgos cuando se trata de dar rienda suelta a los bajos instintos…

Algunas conductas de los adolescentes ya revelan una incipiente mente criminal…

¿Usted sería capaz de matar por mí, profesor Velmont?


HORACIO VELMONT

Yo sería incapaz de matar una mosca, pero hay preguntas que me ponen en un verdadero aprieto…

JORGE OLGUÍN

La famosa “mente criminal” es un mito difundido por la Psiquiatría Forense que desconoce la verdadera función de la mente, especialmente de la mente reactiva y de los engramas, único origen de todas las aberraciones, incluso de la delincuencia. Y la prueba está en que la eliminación de esos engramas hace desaparecer el impulso a cometer actos hostiles, transformando al delincuente en alguien bueno y solidario con sus semejantes.


 

 

LA MENTE CRIMINAL Y LOS PSIQUIATRAS

POR L. RONALD HUBBARD

A menudo se ha notado –e informado rutinariamente en los periódicos– que los criminales “tratados” por psicólogos y psiquiatras salen y cometen crímenes.

Se podría sospechar que estos “profesionales” usaron dolor-drogas-hipnosis y otros métodos (bajo la apariencia de tratamiento) para inducir al criminal a salir y cometer más crímenes. Y posiblemente lo hagan.

Pero acabo de hacer un descubrimiento que arroja cierta luz a esta situación.

La moralidad y la buena conducta son lógicas. Éste es el tema de El camino a la felicidad. Resulta entonces –y puede comprobarse– que la inmoralidad y la mala conducta son estúpidas.

Esto se ha confirmado en investigación adicional. Se podrían dejar a un lado las especulaciones sobre “bueno y malo” de la antigua Grecia y continuar con una lógica más fácil y menos contenciosa de “brillante y estúpido”.

Cualquier cosa que un criminal trata de obtener puede obtenerse sin crimen si se es lo bastante brillante.

Los criminales, como puede decirte la policía, normalmente son muy, muy estúpidos. Las cosas que hacen y las pistas que dejan por ahí es el distintivo de un cociente intelectual muy bajo. El criminal “brillante” se encuentra sólo en la ficción.

De vez en cuando aparece un Hitler y comienza un mito de que los que están en posiciones altas son criminales; pero Hitler (y Napoleón y todos los de su ralea) eran estúpidos hasta un grado increíble. Hitler se destruyó a sí mismo y a Alemania, ¿no? Y Napoleón se destruyó a sí mismo y a Francia. Así que ni siquiera los criminales en posiciones altas son brillantes. Si hubieran sido realmente brillantes podrían haber conseguido un reinado con éxito sin crimen.

Los restos mortales de las viejas civilizaciones son anuncios de estupidez. Las cárceles están a reventar de gente tan estúpida que hizo cosas malas e incluso las hizo de forma nada ingeniosa.

Así que echemos un vistazo de nuevo a los psiquiatras: lo que ellos llaman “tratamiento” es una supresión (mediante choques eléctricos, drogas, etc.) de la habilidad de pensar. Estos psiquiatras no son lo suficientemente honestos –al estar la mayor parte de ellos simplemente dramatizando ser psicóticos– para publicar el hecho de que todos sus “tratamientos” (mutilación, de hecho, cuando no es asesinato) hacen a la gente más estúpida.

Estas acciones de choque y asesoramiento evaluativo absurdo, etc., reducen el cociente intelectual como un ascensor de alta velocidad bajando hasta el sótano. Esto no se lo dicen a los legisladores ni lo escriben en sus libros. Por esto es por lo que dicen que “nadie puede cambiar el cociente intelectual”. Ocultan el hecho de que ellos lo arruinan.

Así que los psiquiatras en las prisiones están implicados en una acción (aplicando choques eléctricos o lo que sea) que hace aún más estúpida a la gente que ya es criminal. Aunque obviamente le dicen a sus víctimas que salgan y cometan más crímenes (por ejemplo, el psicoanalista impulsa a las esposas a cometer adulterio), no tendrían que hacer esto en absoluto para fabricar más crimen.

Sus “tratamientos” hacen a los criminales más estúpidos. El estúpido comete más crímenes. Realmente es muy simple cuando lo miras.

¿Por qué apoya el estado a los psiquiatras y a los psicólogos? ¿Porque el estado es estúpido? ¿O es que quiere más ciudadanos robados y asesinados? Es lo uno o lo otro. Elige.

Uno es brillante, moral, honesto y va bien, o es estúpido y va mal. La respuesta al crimen es elevar el cociente intelectual. Pero sólo los Cienciólogos pueden hacerlo.

 

 

I

 

EL MITO DE LA MENTE CRIMINAL

 

 

 

POR HORACIO VELMONT

 

 

 

SEGÚN LAS ENSEÑANZAS DE L. RONALD HUBBARD

 

 

 

Según la Psiquiatría, las motivaciones fundamentales para cometer un crimen son el poder y el sexo, dos factores que convertirían a cualquier persona en un posible asesino. Para la Psiquiatría, cualquiera puede matar, todo depende del motivo.

 

Al respecto, el psiquiatra forense José Antonio García Andrade dice:

 

 

 

“Es el poder económico, religioso o político, sobre la mujer o el hombre, y el sexo en cualquiera de sus manifestaciones, lo que impulsa a las personas a cometer un asesinato”, agregando que “lo importante en el crimen es saber bien cuál es la motivación".

 

Además del poder y el sexo, concluye, también puede que no exista motivación concreta. Entonces, explicó, "nos encontraríamos con una mente criminal anormal, lo que llamamos un loco o paranoico, que sufre delirios y alucinaciones o algún trastorno cerebral". Esta tipología no tiene que confundirse con la del psicópata, "que tiene una personalidad anómala, mal estructurada", y que comúnmente se asocia con el asesino desalmado, añadió.

 

Los cambios sociales en las últimas décadas, como el de la revolución industrial "con la que la mujer se independiza", y el descubrimiento de la píldora anticonceptiva "con la que se hace dueña de su sexualidad", y que coinciden con las motivaciones de poder y sexo, configuran "las causas fundamentales del maltrato del hombre a la mujer", precisó este profesor. Para García Andrade, nuestra sociedad "es más violenta que la de antaño" y también hace referencia a los niños "que están empezando a maltratar a los adultos", y a las personas mayores, contra las que se utiliza una de las armas "más temibles que existe: el abandono".

 

El fenómeno del terrorismo también entraña diferentes tipos de mentes criminales. Según Andrade, está "el terrorista que se mata a sí mismo y a los que le rodean. Es el conceptuado como de tipo paranoico, porque cree que está en posesión de la verdad". También se encuentra "el fanático, que mata por sus ideas; o un tercer tipo que sería el idealista apasionado, y que –advirtió– es muy peligroso, aunque a éste se le puede llegar a convencer de que está en un error".

 

 

 

Citamos a este forense y psiquiatra porque da la pauta clara de que ni la Psiquiatría en general, ni la Psiquiatría forense en particular, tienen la menor idea del mecanismo mental y del origen de las aberraciones, y entonces divagan. 

 

La única mente criminal es la mente aberrada, y lo único que aberra a la mente son los engramas.

 

Un clear, es decir, alguien a quien las técnicas desarrolladas por L. Ronald Hubbard, y plasmadas en Dianética y Cienciología, le han eliminado los engramas, decididamente no comete actos hostiles en contra de sus semejantes porque no hay nada que lo impulse a ello, salvo defensa propia, por supuesto.

 

Afirmar, por lo tanto, que alguien delinque por un determinado motivo es poner el carro delante de los caballos: primero se recibe el engrama, segundo se restimula,  luego el engrama impulsa a delinquir, y finalmente el delincuente justifica las razones por las que delinquió (o disparatadamente se las explica el psiquiatra).

 

Si alguien dice que mató a su mujer porque lo insultó, éste no es el verdadero motivo, porque el verdadero motivo es la dramatización de uno o varios engramas que lo impulsaron a ese crimen.  

 

El insulto es simplemente la excusa o la justificación que hace la mente analítica de una conducta aberrante, ya que ignora la verdadera razón de por qué lo hizo, y entonces no tiene otra alternativa que inventarla.

 

Como el psiquiatra, sea forense o no, desconoce la existencia de la mente reactiva y su mecanismo, entonces se queda con sólo lo aparente, creyendo erróneamente que lo superficial es la verdadera causa de la conducta reprochable.  

 

El origen de la delincuencia en un determinado individuo, es decir, cuál o cuáles son los engramas que lo hacen delinquir, solamente se puede conocer a través de las técnicas de Dianética y Cienciología.

 

Una vez que esos engramas se encuentran y se procede a su eliminación, el impulso a delinquir desaparece y ese delincuente deja de serlo, convirtiéndose en una persona solidaria con sus semejantes y en alguien útil a la sociedad.

 

Y ésta es toda la sencilla historia de la famosa “mente criminal” de la Psiquiatría.

 

 

 

Referencias.

 

 

 

La mente reactiva automática:

 

http://www.grupoelron.org/autoconocimientoysalud/lamentereactivaautomatica.htm  

 

 

 

Obsolencia de la Psiquiatría Forense (el caso del dentista Ricardo Barreda): http://www.grupoelron.org/autoconocimientoysalud/psiquiatriaforense.htm    

 

 

Romina Tejerina, víctima de la justicia medieval:

 

http://www.grupoelron.org/autoconocimientoysalud/rominatejerina.htm  

 

 

 

El juicio por jurado:

 

http://www.grupoelron.org/quees/epdlsxxii_jucioporjurado.htm  

 

 

 

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II

 

LA VERDADERA CAUSA DE LA VIOLENCIA

 

 

 

POR HORACIO VELMONT

 

 

 

SEGÚN LAS ENSEÑANZAS DE L. RONALD HUBBARD

 

 

 

La violencia, como todos los trastornos mentales, tiene origen en la mente reactiva y en la dramatización de engramas. No hay otro origen.

 

Cuando L. Ronald Hubbard comenzó sus investigaciones sobre la mente humana se encontró con la sorpresa de que ésta había sido enormemente calumniada, pues tenía capacidades que excedían en mucho a las que se habían imaginado, y mucho menos comprobado, hasta ese momento.

 

Además, descubrió que el carácter humano básico había sido puesto en la picota porque el hombre no había sido capaz de distinguir entre la conducta irracional derivada de datos deficientes y la conducta irracional derivada de otra fuente mucho más perversa, la mente reactiva.

 

Este mecanismo funcional se las arregló para desaparecer de la vista tan concienzudamente que sólo la filosofía inductiva, viajando del efecto hacia la causa, sirvió para descubrirlo.

 

El trabajo detectivesco que se invirtió en la locación de este supercriminal de la psique humana llevó muchos años, y ahora su identidad puede ser certificada por cualquier técnico en cualquier clínica o en cualquier grupo de personas.

 

Sin embargo, a más de medio siglo de la publicación del libro “Dianética, la ciencia moderna de la salud mental” (se editó por primera vez en 1950), aún este conocimiento no llegó a quienes en realidad debía llegar, es decir, a los médicos, a los psiquiatras y a los psicoanalistas.

 

Estos profesionales saben tanto de la existencia de la mente reactiva y de los engramas, como un mosquito conoce la existencia de la teoría de la relatividad.

 

¿Por qué un descubrimiento de tanta magnitud como la invención de la rueda o el fuego ha permanecido –y aún permanece– oculto para ellos?

 

La respuesta es el ego. Estos profesionales tienen tanta soberbia acumulada que sólo se escuchan a sí mismos, y ni por un instante quieren admitir que pueden estar equivocados.

 

Y así puede verse que sus artículos siempre comienzan: “La medicina aún ignora el origen de…, pero se supone que…” (y lo que sigue es invariablemente una retahíla de disparates).

 

Pero no sólo los médicos, psiquiatras y psicoanalistas están sordos y ciegos, sino también los periodistas.

 

El Grupo Elron, desde hace más de dos décadas, está enviando informes a los diversos medios de comunicación para hacerles conocer que ya ha sido descubierto el origen de todos los trastornos mentales y de la delincuencia, e incluso la tecnología para erradicarlos del planeta, pero ha sido inútil.

 

El examen de miles de individuos, representantes de todos los diversos tipos de enfermedades mentales,  ha dado como resultado que en todos opera la mente reactiva, sin variar sus principios.

 

Todo el mundo posee la mente reactiva. Ningún ser humano, examinado en cualquier parte, se encontró exento de ella o libre del contenido aberrativo de su banco de engramas, el depósito de datos que sirve a la mente reactiva.

 

¿Qué es lo que hace esta mente? Bloquea el recuerdo auditivo. Coloca circuitos vocales en la mente. Hace que la gente sea sorda a los tonos. Hace que la gente tartamudee. Hace todas y cada una de las cosas que pueden encontrarse en cualquier lista de enfermedades mentales: psicosis, neurosis, compulsiones, represiones…

 

¿Qué puede hacer? Puede ocasionarle a una persona artritis, sinovitis, asma alergias, sinusitis, trastornos coronarios, hipertensión sanguínea, y así a lo largo de todo el catálogo de enfermedades psicogénicas (erróneamente llamadas por la Psiquiatría “psicosomáticas”).

 

Y es lo único en el ser humano que puede producir estos efectos. Es lo que invariablemente los origina.

 

Ésta es la mente que hizo que Calígula nombrara a su caballo para un puesto en el gobierno. Ésta es la mente que hizo que Nerón incendiara dos veces Roma (además de otras atrocidades, por supuesto). Ésta es la mente que hizo que César cortara la mano derecha de miles de galos; la que hizo que Napoleón redujera la estatura de los franceses en una pulgada…

 

Ésta es la mente que mantiene la amenaza de la guerra, la que hace que la política sea irracional, la que hace gritar a los oficiales superiores, la que hace que un hombre suprima sus esperanzas, la que mantienes sus apatías, la que le da indecisión cuando debería actuar y la que lo mata antes de que haya comenzado a vivir.

 

Y por supuesto, ésta es la mente que se encuentra detrás de cualquier tipo de violencia, infantil o adulta.

 

Descarga el contenido del banco de esta mente, y la artritis se desvanece, la miopía mejora, la enfermedad cardíaca disminuye, el asma desaparece, los estómagos funcionan correctamente y todo el catálogo de enfermedades se va para no volver.

 

Descarga el banco reactivo de engramas, y el esquizofrénico finalmente se enfrenta a la realidad, el maníaco depresivo se lanza a lograr cosas, el neurótico deja de aferrarse a libros que le dicen cuánto necesita su neurosis y empieza a vivir, la mujer deja de gritar a sus hijos y el dipsómano puede beber cuando quiera y después dejarlo.

 

Estos son hechos científicos. La mente reactiva es la fuente total de la aberración. Puede probarse, y se ha probado repetidamente, que no hay ninguna otra, ya que cuando se descarga ese banco de engramas todos los síntomas indeseables se desvanecen y el hombre empieza a actuar según su patrón óptimo.

 

 

 

 

* Advertencia: Dianética y Cienciología son marcas registradas y aquí se las menciona exclusivamente con fines informativos y de difusión. El Grupo Elron es una organización independiente sin fines de lucro, políticos o religiosos, y la distribución del material es totalmente gratuita. Para información sobre marcas registradas: http://www.scientology.org/en_US/feature/legal/trademark.html


Dianética y Cienciología han sido complementadas por el profesor Jorge Olguín mediante las técnicas de Psicointegración y Psicoauditación