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El Manuscrito Voynich
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EL MANUSCRITO VOYNICH "Muchas manos en un plato hacen mucho garabato"
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La historia conocida EL MANUSCRITO VOYNICH Publicado el 17-06-2003 en Kriptópolis Por Manuel Lucena
El misterioLa historia de este manuscrito es azarosa y oscura. La primera noticia fiable que se tiene de él data de principios del S.XVII. Sabemos que el emperador Rodolfo II de Bohemia (1552-1612) lo compró por una cifra desorbitada para la época (600 ducados), y que luego pasó por varias manos hasta llegar en 1666 a las de Atanasio Kircher, un sacerdote jesuíta. Desde ese momento hasta 1912, nadie sabe a ciencia cierta qué le ocurrió al libro. Para cualquier criptógrafo y estudioso de los lenguajes este libro constituye un estimulante reto, ya que ni siquiera sabemos a ciencia cierta cuál es el tema que trata. Sus numerosas ilustraciones parecen indicar que es un tratado de alquimia cuyo auténtico contenido se quiso mantener en secreto, pero esto no son más que especulaciones. Posee diferentes secciones, que parecen tratar los siguientes temas: Botánica (la mayoría de los dibujos representa plantas no identificadas), Astronomía (aparecen casi todos los símbolos zodiacales), Biología (con algunos dibujos sobre anatomía), Cosmología y Farmacia. Al final se incluye lo que parece un recetario. Además, el libro posee numeración de páginas, algunas anotaciones en alemán, otras en algún alfabeto desconocido, y una anotación en la última página en caracteres tradicionales que parece representar una clave para descifrar el texto. No obstante, ni siquiera sabemos a ciencia cierta si el texto está cifrado o no. Como puede verse, tenemos todos los ingredientes para poner a prueba nuestras habilidades. A partir de las vestimentas de los personajes dibujados, podría decirse que el manuscrito fue escrito en Europa durante el S.XIII, aunque una de las ilustraciones se parece a un girasol, lo cual sugiere que parte de él fue escrita después del Descubrimiento de América. De todas formas, tampoco está descartado que el libro sea un simple engaño hecho para estafar a alguno de sus poseedores, ya que sabemos que en ocasiones se han pagado fuertes sumas por él. Estudios realizadosHasta la fecha se han llevado a cabo multitud de estudios sobre el Manuscrito Voynich, e incluso en más de una ocasión ha habido personas que aseguran haberlo traducido, pero todavía ninguna de las traducciones ha sido reconocida por la comunidad. Afortunadamente, Internet está permitiendo dar a conocer este misterio, lo cual ha permitido que en los últimos años hayan surgido varios estudios interesantes, y se hayan elaborado herramientas para apoyar las investigaciones. El problema principal es que no sabemos apenas nada sobre el posible significado real del libro (aunque a estas alturas casi nadie niega que cuando se descifre, sólo contenga un compendio de los conocimientos de la época). De hecho, ¡ni siquiera sabemos si está cifrado!, por lo que decidir cómo dar por válida una posible solución constituye un problema en sí mismo. Parece evidente que la traducción debería cumplir una serie de condiciones mínimas: ser criptológicamente coherente, no permitir soluciones alternativas, cubrir todo el manuscrito, ser factible con los medios de la época, dar un significado coherente al libro, etc. A pesar de este complicado entramado de dificultades, hay una serie de hechos cuando menos estimulantes:
Perspectivas
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La historia verdadera
UN DOCUMENTO SIN VALOR
La verdad sobre el Manuscrito Voynich. Estimado profesor Velmont: Uno de los documentos más misteriosos que se han encontrado es el que dio en llamarse "Manuscrito Voynich". Aunque supongo que usted ya lo conoce, igualmente para refrescarle la memoria le transcribo los datos que tengo de él, escritos por Juan Ignacio Cuesta Millán, que es un periodista, licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid. Además, como buen humanista, realiza mil tareas más: Diseñador editorial, Espeleólogo, Músico, escritor... Es especialista en la España ancestral y mágica, en los sustratos históricos perdidos y en el legado arqueológico de otras culturas.
Praga, 1639. El alquimista Georg Baresch recomienda al prestigioso científico jesuíta Athanasius Kircher como la persona más idónea para estudiar un misterioso manuscrito de 235 páginas cargado de textos cifrados, ilustraciones botánicos y dibujos que parecen ser agrupaciones de estrellas. Han transcurrido 361 años. Las misteriosas grafías e ilustraciones siguen burlando a expertos en códigos cifrados, científicos y eruditos. Su secreto permanece inviolable.
Ciertos objetos provocan una insidiosa inquietud cuando se muestran ante nuestros ojos con toda su cruda carga de misterio. Y pueden conducirnos a llevar una vida obsesionada por desentrañar el enigma, incluso afrontando peligros desconocidos. Algo así le debió suceder a Wilfrid M. Voynich en 1912 cuando, coleccionista de manuscritos medievales, encontró uno insólito en el Colegio Jesuita de Mondragone -Frascati, cerca de Roma-. Consta de 235 páginas en octavo (15 x 27 cm.), sin cubierta y, por la numeración, ha extraviado en su azaroso viaje nada menos que 28 de ellas. Está escrito en un lenguaje irreconocible. Desde entonces es el culpable de otros escalofríos: los de los expertos en criptografía y códigos ocultos que pueblan las universidades y los servicios de inteligencia del mundo que no han sido capaces de aclararnos su contenido.
Una historia legendaria
Su origen es desconocido, aunque se atribuyó su autoría a Roger Bacon (1214-1294), monje astrónomo precopernicano, autor de diversos tratados de Alquimia y el principal precientífico medieval. Sin embargo otros especialistas consideran que fue escrito entre los siglos XV y XVII. Su rastro nos lleva a una primera referencia durante el reinado de Enrique VIII de Inglaterra. En aquellos años se expoliaron muchos monasterios por parte del duque de Nothumberland. En uno de ellos es donde aparece por primera vez. Algún tiempo después llega a conocimiento del Dr. John Dee (1527-1608), una de las personalidades más inquietantes de la corte isabelina. Rodolfo II de Bohemia (1552-1612) lo compra por 600 ducados (¡unos 160 millones de pesetas del 2000!) y en 1608 lo envía para su estudio al director de los Jardines Botánicos, el sabio checo Jacobus Horcicki "de Tepenecz" -su firma figura en el folio primero-. Este emperador es uno de los más excéntricos de la historia de Europa. Coleccionaba enanos y tenía un regimiento de gigantes. Se rodeaba de astrólogos, de juegos, códices y músicas extrañas. La única fecha que tenemos documentada es ésta de 1608.
En estos años aparecen muchos códigos cifrados, a partir de la Steganographia de Johannes Tritemius, obispo de Sponheim, alquimista y criptografista destacado. A pesar sus varios trabajos para distintos ámbitos, militar, religioso o político, ninguno de ellos parece tener la más mínima relación con él manuscrito Voynich.
En agosto de 1666, siguiendo la recomendación que hiciera el alquimista Georg Baresch, el rector de la universidad de Praga Johannes Marcus Marci lo envía al jesuita Athanasius Kircher, especialista en continentes desaparecidos, jeroglíficos egipcios y criptografía en general. Este tampoco consiguió descifrarlo que sepamos. Por fin, termina olvidado en alguna parte (¿la Biblioteca Vaticana?). Lo cierto es que reaparece en 1912 en Mondragone, cuando Voynich lo encuentra en la librería privada de Petrus Beckx (22.º General de la Compañía de Jesús). A partir de ese momento viaja hasta Estados Unidos, donde se proporcionan copias a diversos especialistas. En 1919 llega a conocimiento del decano de la universidad de Pensilvania William Romaine Newbold, especialista en lingüística y códigos cifrados -felicitado por Franklin Roosevelt por su éxito en la interpretación de mensajes interceptados a espías-. Trabajó con él dos años y creyó haber encontrado la clave, pero luego comunicó su pérdida. Curiosamente, a partir de 1921 da conferencias en las que afirma cosas como que Bacon descubrió que la nebulosa de Andrómeda era una galaxia copia de la Vía Láctea, que conocía las leyes de la formación de embriones y la estructura celular completa. También cita frases del monje como: "He visto, en un espejo cóncavo, una estrella que semeja un caracol. Está entre el centro de Pegaso, los pechos de Andrómeda y la cabeza de Casiopea" -allí se descubriría la Gran Nebulosa-. Sin embargo, el resto de expertos cuestionan su interpretación. Su obsesión le lleva a la demencia y muere loco en 1926. Sus trabajos son publicados por Roland Grubb Kent. La contestación a su interpetación estaría encabezada por Manly, profesor escéptico. La polémica se salda con el desinterés general por el manuscrito. Tendremos que llegar a 1944 para que el especialista en criptografía militar, William F. Friedman, decida analizarlo con un ordenador R.C.A. 301, que evidencia, no sólo su cifrado sino que se corresponde con una lengua construida artificialmente. En 1961 el anticuario neoyorquino H. P. Kraus lo compra por 24.500 dólares (4.500.000 pesetas). Después lo valora en 160.000 (29 millones), pero no encuentra comprador. Por fin es donado y desde 1969, está depositado en la universidad de Yale, en la Librería de Libros Extraños Beinecke, catalogado con el número MS 408.
El manuscrito
El texto y los dibujos están caligrafiados al modo medieval vulgar y quien lo escribió lo hacía de corrido -no con letras aisladas-, por lo tanto estaba bien adiestrado. Se detecta un alfabeto de entre diecinueve y veintiocho letras, y no existe ningún código cifrado de la época que se le parezca lo más mínimo, tanto en texto como ilustraciones. No tiene correcciones visibles. Sus colores son amarillo, rojo, azul, verde y pardo. Los dibujos representan plantas raramente identificables, diagramas fantásticos quizá astronómicos con aparentes agrupaciones de estrellas y multitud de engimáticas y diminutas mujeres desnudas sobrenadando en un líquido verde en bañeras a las que llegan cañerías extrañas. Hay también personas diminutas vestidas al modo europeo en una especie de cubos de basura. En un parte los dibujos parecen remitirse a biología microscópica. Tiene abreviaturas latinas y numeración arábiga. Códigos o claves que se repiten a lo largo del libro. En su última página hay una especie de clave que es la que llevó a Newmann a su primera y errónea interpretación. También hay anotaciones en alemán y nombres de meses en la sección astronómica que seguramente se añadieron años después de su creación. Algunas notas en otra escritura extraña también desconocida.
Analizado estadísticamente en ordenador el misterio se hace mucho mayor. Se distinguen dos tipos de "lenguajes" distintos, según Currier y D'Imperio, A y B. Su entropía -medida cuantitativa del comportamiento azaroso de las agrupaciones de signos- es baja, menor que en la mayor parte de los lenguajes humanos. Sólo algunos de Polinesia presentan valores inferiores. Esto significa que se utilizan muchos signos para un solo sonido y que esta regla es común para todo el texto. Los dos tipos de lenguajes pueden corresponderse con diferentes materias, autores o uno solo durante un largo período de tiempo. Existen otras ornamentales típicas de los alrededores del 1400 y el estilo de línea de las "ninfas" es de la época que va desde el 1480 al 1520. Adam McLean, experto en alquimia sugiere la posibilidad de que se trate de un texto temprano de la disciplina. Según el profesor Sergio Toresella las hierbas fantásticas son a su vez "alquímicas", y los textos se corresponden con diversos hechizos y encantamientos.
Sus secciones son: herbal, donde aparecen dibujos de plantas fantásticas inidentificables; astronómica, signos zodiacales extraños, planetas y estrellas; cosmológica, con círculos, estrellas y esferas celestiales; farmacéutica, vasos y partes de plantas; biológica, donde aparecen las famosas figuras femeninas nadando en curiosas tuberías; un sección incatalogable donde aparen muchos párrafos cortos precedidos por una estrella.
Las modernas investigaciones
Voynich quiso desde el primer momento conocer la traducción de su manuscrito e hizo los primeros intentos proporcionando copias fotográficas al paleógrafo H. Omont de la Biblioteca Nacional de París, a A. G. Little, la mayor autoridad en Bacon, George Fabyan de los Laboratorios Riverbank y al cardenal Gasquet, conservador de los Archivos Vaticanos. Ninguno tuvo éxito.
Como ya hemos comentado en 1919 llega a las manos de William Romaine Newbold, profesor de filosofía en la Universidad de Pensilvania. Este presenta una traducción en la que afirma que Bacon había inventado el telescopio y el microscópo. De ahí que muchos dibujos sean agrupaciones de cuerpos celestes y otras células y citoplasmas. Nadie le cree, sobre todo porque su obsesión le iría mermando la razón. Muere loco en 1926. En 1931 John Manly escribe una carta desautorizándo sus trabajos y evidenciando los errores cometidos. Además dice que la tradución es irreal e incomprensible. En 1931 Voynich toma contacto con el profesor H. Hyvernat de la Universidad Católica de América, asistido por Theodore Petersen. Éste último trabajó en él hasta su muerte, elaborando una sistemática completa. Theodor Holm, identificó 16 especies de plantas en el material de Petersen y el benedictino Hugh O'Neil, reconoce algunas plantas propias de América. En 1943, Joseph Martin Feely, publica un libro donde expone una traducción en latín abreviado. Su solución no ha sido aceptada. En 1969, William y Elizabeth Friedman desautorizan de nuevo a Newbold y comunican que sigue sin traducir pero han descubierto que está en un lenguaje sintético, construido mediante la lógica. Pero no consiguen su traducción. También hay que citar a John Tiltman y D'Imperio, que organizó un simposium en 1972. Robert S. Brumbaugh, profesor de filosofía medieval es el autor de la hipótesis de que sería una falsificación de Dee o Kelley para estafar a Rodolfo II, pero encuentra una forma para traducir los nombres de las plantas y los signos zodiacales, encontrando el término ortiga junto a una planta que se le asemeja vagamente. A partir de 1991, aparecieron otros entusiastas como Reeds y Guy, autor de un lenguaje: el Frogguy, apropiado para trabajar en su solución. En 1995, el experto en botánica medieval Sergio Toresella publica que está escrito con una caligrafía adaptada del Movimiento Humanista Italiano y lo data alrededor de 1460. Estaría dirigido a la clientela de algún médico o curandero.
El proyecto EVMT
El día 5 de septiembre de 1996 se presenta en público el European Voynich Manuscript Transcription Project, conocido con las siglas EVMT, o sea el Proyecto Europeo de Transcripción del Manuscrito Voynich. Su objetivo es conseguir una traducción completa del mismo de forma legible, basada en las investigaciones de Petersen, proporcionadas por William & Elizebeth Friedman, George C. Marchall Library, Lexington, Virginia.
Del libro lo único que conocemos es su contenido, porque su continente está profusamente estudiado. Por ejemplo, en 1991 se comunica el intento de datación con radiocarbono, utilizando 30 milígramos de pergamino, una cantidad que no le afecta demasiado. El dato obtenido podría corresponder al momento de la muerte del animal del que se utilizó la piel. Sin embargo la variedad de fechas detectadas, unas del siglo XIII, otras de un período inconcreto entre 1660 y 1700, y otras del propio 1912, hacen pensar que las distintas manipulaciones a que ha sido sometido son ya una alteración irreversible de su estructura. El método pues no es válido.
Las tareas planteadas son: ¿Puede ser descrifrado? ¿En qué lenguaje está escrito? ¿A qué codificación responde? ¿Hay documentos similares? ¿Por qué está escrito en forma de libro? ¿Quién es su autor y cuando lo realizó? En términos analíticos sabemos lo siguiente: A grandes rasgos el texto sigue las leyes 1.ª y 2.ª de frecuencia de palabras. Su distribución responde a un modelo de menor comprensión que las lenguas europeas. La distribución de palabras es distinta del latín. Se comprueba perfectamente la existencia de los lenguajes A y B.
Ha sido comparado con los siguientes lenguajes naturales: latín, latín abreviado, inglés, alemán, griego, sánscrito, hebreo, árabe y latín vulgar. Con los lenguajes oscuros enoquiano y Balaibalan. Con otros códigos cifrados. Con lenguajes artificiales: la Lingua Ignota, de Hildegart von Bingen (1153), el Arithmeticus nomenclator (anónimo jesuíta español de 1653), Wilkins (1641), Dalgarno's (1661), Beck's (1657) y el Lenguaje Sintético de Johnston (1641). No presenta estructura aleatoria automática.
Una nueva teoría
De todas las aportaciones de quienes se han interesado por él en los últimos años, se deduce una muy original. Es la de quienes piensan que es un libro escrito para ser interpretado muchos años después de su creación. Como si se hubiese elaborado mediante un sistema sólo legible con las máquinas automáticas propias de nuestro tiempo. No sería el único caso. El propio Leonardo da Vinci manifestó que pasarían muchos años antes de que se pudiesen desarrollar y utilizar prácticamente sus diseños, como así ha sucedido. Y aquí surge una pregunta inmediata: ¿Será descifrado algún día?
La extraordinaria resistencia del manuscrito a revelar su contenido a los expertos durante los últimos 4 siglos hace pensar que no va a ser fácil a corto plazo. Es cierto que la vulgarización mundial de los intentos realizados y la comunicación que se está produciendo terminará por dar una pauta de trabajo eficaz. Quizá su contenido no sea especialmente importante, pero casi seguro se trata de un testigo de los primeros intentos del hombre por comprender y delimitar el mundo y los poderes enigmáticos que actúan sobre él. Si sólo fuera un libro de ritos cátaros, también sería fascinante saber lo que la Inquisición y el Vaticano nos han querido ocultar. El autor no importa tanto como que es uno de los libros de la humanidad y que junto a otros como el Beato de Liébana o las Glosas emilianenses, son la parca herencia documental de una enigmática Edad Media que da gota a gota claves para comprender el sentido histórico del hombre y de la creación en su conjunto. Esperemos el éxito en su traducción.
Lo expuesto es todo el material que tengo sobre el manuscrito. Mucho le agradecería su opinión. Agustín H.
RESPUESTA Apreciado Agustín: Lamento profundamente desilusionarte, algo que también me sucedió a mí cuando consulté a mi Guía espiritual sobre este manuscrito porque pensé que había algo importante. Ron fue lapidario al quitarle todo valor y catalogarlo prácticamente de un disparate donde muchos metieron la mano. Nada mejor que transcribirte los diálogos de la sesión del 16/9/03 donde se trató el tema:
Interlocutor: . Varios consultantes me han preguntado sobre el Manuscrito Voynich, un misterioso documento que hasta ahora ha resistido su interpretación. Ron Hubbard: El Manuscrito Voynich vendría a ser algo así como un curso de demonología. En él han mezclado fantasías. Es una mezcla de distintas especies, sea con Alquimia, con pirámides, con templarios... Interlocutor: ¿Pero quién lo hizo, un delirante? Ron Hubbard: No quiero juzgar, pero... Interlocutor: ¿Una sola persona lo hizo? Ron Hubbard: No, metieron la mano muchos autores. Interlocutor: Maestro, ¿por qué no me lo dice directamente? ¿Es un total disparate el famoso Manscrito Voynich? Ron Hubbard: Así es, no tiene ni pies ni cabeza. Interlocutor: Fin del tema, entonces. ¿Y el Arqueómetro tiene alguna utilidad? Se lo pregunto porque un consultante tiene interés en estudiarlo. Ron Hubbard: No, no tiene ninguna. Interlocutor: ¿Y que le digo, entonces? Ron Hubbard: Dile que busque una cosa más útil para hacer.
Bueno, como habrás visto, Ron es tan lapidario en sus respuestas que no deja ninguna duda. Bienvenido al Club. Un fuerte abrazo. Horacio Velmont.
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