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Parabioética VI (el sexo) |
La Parabioética no es un paso más allá de la Bioética tradicional, sino la comprensión definitiva de las cuestiones que ella plantea y su forma ética de abordarlas...
La Bioética sin sabiduría tiene la utilidad de un cuchillo sin hoja…
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ADVERTENCIA Este sitio contiene imágenes y eventos relacionados con los tics nerviosos, incluyendo también chistes subidos de tono, que pueden afectar la sensibilidad de algunas personas, por lo que lo catalogamos apto solo para adultos debidamente formados. Horacio Velmont, editor responsable
mmm... Creo que este sitio no es para mí…
Los deterioros que provoca en la salud física y mental la abstinencia sexual son irreversibles…
Una de las falacias de la Bioética tradicional es conferirle al sexo una categoría que no tiene. El sexo es para el placer de la misma forma que lo es la comida. Claro que también el sexo es para procrear y la comida para alimentarse, pero son funciones autónomas. Solo la aberración puede decir que el sexo es solo para procrear o la comida solo para alimentarse…
El sexo puede ser muy aberrado, pero eso no tiene nada que ver con el sexo en sí, sino con su mala utilización, que es harina de otro costal. Echarle la culpa al sexo por esta razón sería la misma estupidez que echarle la culpa a la comida por la gordura…
La zoofilia o sexo con animales es aberración sin atenuantes, y la cuestión es tan obvia que no es necesaria ninguna explicación adicional… http://www.grupoelron.org/quees/lulxxviii_zoofilia.htm
La pornografía forma parte del libre albedrío que Dios ha dado a todos los seres y quien le guste ver films de este tipo puede hacerlo sin que haya objeción de ningún tipo. La adicción a este tipo de películas es problema médico y no espiritual. La pornografía es lo mismo que el juego, que en sí no es ni bueno ni malo, dependiendo de su uso. La clave en todas estas cosas es el equilibrio. Los bioéticos que afirman que la pornografía degrada al ser humano es porque tienen una aberración en cuanto al sexo o le han atribuido al sexo una categoría que no tiene… http://www.grupoelron.org/quees/pornografia.htm
La unión sexual no es la única forma de encarnar y por eso uno de los grandes disparates de la Bioética es la de oponerse a la inseminación artificial. Tal oposición se debe a la ignorancia de lo que es en realidad la encarnación, es decir, la incorporación de una parte del espíritu (10 %) a un organismo físico con capacidad conceptual para contenerlo. Si el organismo físico es apto, el espíritu podrá incorporarse. Si el organismo físico no es apto, el espíritu no podrá incorporarse. Lo mismo vale para la fecundación “in vitro" y la clonación... http://www.grupoelron.org/quees/laclonacion.htm
El sexo ha sido dado por Dios para disfrutarlo, y cada uno obtiene el placer sexual de la forma que quiera y pueda. Y las formas que cada uno utilice para ello solo están limitadas por la imaginación. Todo es lícito para obtener el placer sexual, mientras no dañe a nadie. porque quien daña a otro se creará karma. Sería una verdadera lástima que uno recién averiguara al desencarnar lo que se perdió simplemente por estupidez…
Dígame, profesor Velmont, ¿la Bioética libera sexualmente a las personas?
HORACIO VELMONT
¿Si la Bioética libera sexualmente a las personas? A ver, a ver, déjame pensar un poco…
JORGE OLGUÍN
El sexo practicado exclusivamente como placer, regularmente y en forma equilibrada, tiene enormes beneficios que no proporciona ninguna otra actividad, de modo que quienes lo restringen solo al matrimonio y para la procreación se están privando de ellos o se lo están privando a otros. La clave para la práctica sexual lícita es el consentimiento de las partes, porque si se fuerza a alguien a tener sexo ya se entra en un campo que no tiene nada que ver con el sexo. Lo mismo si se causa un daño. Quien opine lo contrario, y crea que el sexo que no esté dirigido a la procreación es ilícito, no lo hace desde la racionalidad sino desde la aberración.
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SEXO, LA VERDAD REVELADA
por Horacio Velmont
El sexo es como el fuego o la electricidad, que en sí no son ni buenos ni malos, sino que dependen de cómo se utilicen
La clave del sexo está, por un lado, en que siendo falsas todas las religiones, por lo tanto sus postulados con respecto a la sexualidad también lo son, y por el otro, en que el sexo es para disfrutarlo. Ahora que nosotros sabemos de la existencia de la mente reactiva y de los engramas podemos comprender de dónde surgió el disparate de que sexo no es para disfrute sino exclusivamente para la procreación. Todo empezó cuando alguien recibió un engrama con la orden de que el sexo es malo, y en cumplimiento de esa orden –irracional como lo es todo engrama– fundó una religión que tenía como base atacar al sexo. Pero como el sexo existe y no puede ser anulado, entonces para restringirlo se lo confinó exclusivamente al matrimonio y para procrear. Ahora bien, la gente con más de dos dedos de frente se dio cuenta de que tal postulado no tenía sentido, pero como la mente reactiva la tienen todos y la aberración es contagiosa, esa idea absurda de que el sexo es malo se difundió de la misma forma como se difunden las enfermedades a través de los microbios. Hay mucha gente que siente que esas cosas sobre el sexo son realmente estupideces, pero están atrapados en la religión que los ha confundido a tal punto que ya no pueden ver la realidad. La religión es tan interminable como el Psicoanálisis, nunca soluciona los problemas y el paciente siempre está atado al terapeuta. Así como lo primero que tiene que hacer el paciente para curarse de sus trastornos es librarse del psicoanalista –tarea bastante difícil por la dependencia que se crea–, de la misma forma el feligrés que quiera liberarse de las ataduras que le impone la iglesia sobre el sexo tiene que dejar la religión, tarea también bastante difícil porque a uno lo han convencido de que para salvarse necesita pertenecer a algún culto. El Maestro Jesús lo advirtió hace dos mil años diciendo, palabras más, palabras menos: “Para ir al Padre no se necesitan intermediarios, basta ser altruista, ya que cada uno será juzgado según sus obras”. También les dijo claramente a sus discípulos que él no había venido a fundar ninguna iglesia, pero ellos, astutos, cuando el Maestro los dejó hicieron caso omiso de su advertencia e inventaron aquello de “Tú eres Pedro y sobre esta piedra construiré mi iglesia”. Naturalmente que “los lobos rapaces” que luego aparecieron y hablaron en su nombre establecieron que nadie puede ir al Paraíso sin una iglesia, sin un templo, y especialmente sin ofrecer donativos (y nada de gallinas o huevos, sino dinero contante y sonante). Es probable que alguien que lea estas explicaciones considere que están equivocadas, y que para tener sexo primero hay que casarse y luego practicarlo solamente para procrear, y que por supuesto nada de masturbación, ni de usar objetos sexuales, como por ejemplo vibradores o muñecas inflables. Bueno, si alguien piensa así, tan estúpidamente, entonces merece que le hayan privado de uno de los mejores placeres de la encarnación. Quiero dejar a salvo que es probable que ese alguien tenga que aprender en carne propia las torturas de la privación del sexo porque en alguna vida anterior él se lo privó a su vez a alguien. En realidad, y solo por la aberración, el sexo ha sido sobredimensionado confiriéndosele una categoría que no tiene, algo así como “el sexo es algo sagrado y por lo tanto tiene que estar necesariamente reñido con el placer”. El celibato sacerdotal, por ejemplo, está basado en esa premisa, pues se sostiene, absurdamente, que el privarse del sexo es grato a la vista de Dios. Ésta explicación que hacen los sacerdotes del celibato convierte a Dios en un ser bastante cretino, porque por un lado nos dona la maravilla del sexo y por el otro nos premia si nos abstenemos de él… ¡Vaya lógica aberrada! Se ha demostrado científicamente que la práctica regular del sexo –es decir del sexo equilibrado y sin culpas, se entiende– tiene enormes beneficios que no proporciona ninguna otra actividad humana, de modo que quienes lo restringen solo al matrimonio y para la procreación están cometiendo un verdadero crimen de lesa humanidad. Reiteramos, para que no queden dudas, que el sexo se puede practicar libremente, dentro y fuera del matrimonio, exclusivamente con fines de goce, siendo la masturbación uno de sus medios. Cualquier objeto que se use para el estímulo sexual o incluso mirar una película pornográfica, nada tiene de malo, salvo para las mentes enfermas, claro está. La clave para la práctica sexual lícita es el consentimiento de las partes, porque si se fuerza a alguien a tener sexo ya se entra en un campo que no tiene nada que ver con el sexo. Lo mismo si se causa un daño. Desde el momento en que la clave es el consentimiento, quedan fuera del sexo los menores de edad y los deficientes mentales. Desde ya que el sexo con animales queda excluido sin atenuantes. Quien opine lo contrario, y crea que el sexo que no esté dirigido a la procreación es ilícito, no lo hace desde la racionalidad sino desde la aberración. Y ésta es toda la historia.
BENEFICIOS QUE PROPORCIONA EL SEXO
Si la abstinencia sexual se practica con moderación, no es perjudicial a la salud
http://www.mujeraldia.com/sexo/jul-ago-2006/sexo-beneficios-cuerpo.html
Rebatiendo antiguos principios morales que atribuían al sexo todo tipo de dolencias del cuerpo y del alma, hoy la ciencia ha comprobado que, a mayor frecuencia y satisfacción sexual, menor riesgo de enfermedades físicas y mentales, tanto para el hombre como para la mujer.
Más que palabras Un amplio estudio británico ha comprobado que las personas que tienen varios orgasmos a la semana tienen un menor riesgo de morir en los años siguientes que aquéllas que lo experimentan menos. ¿Demasiado práctico para algo tan indefinible como el amor? Hasta los besos en la boca pueden mejorar la salud. A largo plazo, reducen la presión sanguínea y los niveles de colesterol malo. A corto, propician la producción de sustancias que nos protegen frente a las infecciones. En el plano íntimo, estimulan la producción de la hormona oxitocina, que, entre otras muchas cosas, refuerza los lazos de pareja y potencia la fidelidad. Incluso coger de la mano a una persona que nos atrae reduce el estrés y la ansiedad. ¿Protege acaso la naturaleza a los que más señales dan de querer prolongar la especie? Sea cual sea la respuesta, la actividad sexual ha demostrado beneficios en muchos parámetros concretos.
1. Menor riesgo de ataques cardiacos En el citado estudio británico de más de 10 años de duración, los sujetos que tenían actividad sexual tres o más veces por semana veían reducido a la mitad su riesgo de morir por enfermedad coronaria en esa década. Otros estudios relacionan las hormonas DHEA (del crecimiento) y testosterona, implicadas en la estimulación sexual, con un menor riesgo de enfermedad coronaria y con una mayor protección tras un ataque cardiaco. Eso podría explicar por qué los médicos insisten en que, en la mayoría de los casos y siempre tras consultar al cardiólogo, los pacientes pueden continuar teniendo relaciones sexuales tras sufrir un ataque al corazón. Los estudios sólo indican una situación desventajosa: la infidelidad sexual. Se ha comprobado que el sexo con una pareja diferente a la "oficial" aumenta el riesgo cardiaco, posiblemente por el estrés y la ansiedad que conlleva.
2. Control de peso La actividad sexual quema unas 200 calorías por "sesión", más o menos las mismas que una carrera de 15 minutos. Por su parte, las contracciones del coito y el orgasmo implican a los músculos pélvicos, los muslos, glúteos, los brazos, el cuello, el tórax... De hecho, tener relaciones sexuales varias veces por semana reafirma el vientre y las nalgas en la mujer y mejora la postura. Además de ser un excelente ejercicio aeróbico, esta actividad estimula la producción de testosterona, que mejora la masa muscular y previene la osteoporosis. Por todo lo anterior, hay quien ya llama a la cama "el mejor aparato de ejercicio jamás inventado".
3. Menos depresiones Las estadísticas no mienten: los casados o con pareja estable viven proporcionalmente más años y tienen menor riesgo de depresión que los que lo hacen solos. Los expertos atribuyen parte de estos beneficios a que los primeros mantienen relaciones sexuales más frecuentemente. Otra razón: las posibilidades de contacto físico que ofrece la vida en pareja. Según diversos estudios, el contacto "piel contra piel" reduce el estrés y la ansiedad, y palía los sentimientos de soledad y abandono.
4. Protección frente al cáncer No sólo la relación sexual en pareja tiene beneficios. Según un artículo publicado en el British Journal of Urology, los hombres jóvenes pueden reducir su riesgo futuro de desarrollar cáncer de próstata simplemente eyaculando más de cinco veces por semana (según los expertos, esto evitaría la acumulación de carcinógenos en el glande). La protección también se aplica a las mujeres. En aquéllas que nunca han tenido un hijo, el número de orgasmos está inversamente relacionado con el riesgo de cáncer de mama. De hecho, a mayor actividad sexual, mayor protección, gracias al aumento de los niveles de oxitocina y de la hormona del crecimiento durante el clímax sexual. ¿Y qué hay de la promiscuidad? Aquí, la relación también es inversa: cuantas más parejas sexuales se tienen, mayor es el riesgo de desarrollar cánceres (cervicales, anales, peneanos...) relacionados con enfermedades de transmisión sexual.
5. Prevención de la fobia social ¿Tienes que hablar en público? No lo dudes: aprovecha el poder calmante de la actividad sexual. Se ha comprobado que el aumento de los niveles de la hormona oxitocina durante el orgasmo propicia la relajación y estados mentales de mayor claridad y desinhibición. "Si tu problema es el miedo escénico, olvida el viejo consejo de imaginarte a tu audiencia desnuda y desnúdate con tu pareja para conjurar los temores infundados", declaran los psicólogos.
6. Alivio para el dolor En los años 70, la sexóloga norteamericana Beverly Whipple identificó el punto G vaginal como el "conmutador" que iniciaba el orgasmo en las mujeres. A la vez, descubrió uno de los más potentes efectos de la oxitocina: su capacidad para calmar el dolor. Whipple demostró que la presión en el punto G aumenta el umbral del dolor y que, durante el orgasmo, las mujeres pueden tolerar hasta un 110% más de sufrimiento físico. La llegada de las imágenes de resonancia magnética ha corroborado las observaciones de la investigadora: durante la estimulación sexual, unas señales enviadas desde el centro cerebral del dolor dan orden al organismo para que libere endorfinas y corticosteroides, que desconectan las terminaciones nerviosas responsables del dolor durante varios minutos.
7. Potenciar las defensas "Las personas que tienen relaciones sexuales una o dos veces por semana tienen unos niveles más altos (un 30% más) de inmunoglobulina A un anticuerpo que ayuda a combatir las infecciones que las personas que no tienen contactos sexuales", concluía un estudio norteamericano realizado con decenas de jóvenes. En este caso, el aumento de la frecuencia no se corresponde con una mayor protección: los jóvenes del estudio que tenían más de dos o tres contactos sexuales por semana veían reducida la protección al nivel de los abstemios. La pregunta de los expertos fue: "¿Existe una media ideal de contactos sexuales capaz de reforzar las defensas?". Mientras se aclara la duda, investigadores suecos han descubierto otra propiedad inmunológica de la actividad sexual: la curación de heridas. Utilizando inyecciones de oxitocina como sustitutivo del orgasmo, han comprobado que ratas de laboratorio con úlceras sanaban el doble de rápido cuando recibían las inyecciones que cuando no se las suministraban.
8. Terapia de rejuvenecimiento Los expertos en envejecimiento han comprobado que, además de ayudar a controlar el peso y aliviar los dolores, la actividad sexual frecuente redunda en un aspecto más joven. "El orgasmo estimula en las mujeres la producción de una hormona del crecimiento que favorece el aspecto juvenil", señala el dr. David Weeks, del Royal Hospital de Edimburgo (Escocia), que ha realizado un estudio con más de 3.500 personas de entre 18 y 102 años, y acaba de publicar el libro Superyoung: The Proven Ways to Stay Young Forever (Superjoven: modos comprobados para mantenerse siempre joven). Además, durante el orgasmo, bombeamos oxígeno a todos los tejidos, lo que mejora la circulación y el flujo de nutrientes a la piel. Por otro lado, una vida sexual satisfactoria estimula la sensaciones de bienestar y la autoestima. ¿Y hay algo más atractivo que unos ojos brillantes tras un encuentro sexual feliz?
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