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La terapia de sueño profundo
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Alguna vez los psiquiatras deberán rendir cuenta de los crímenes cometidos...
Extraído de la web del Dr. Jordi Juliá, psiquiatra. Foros
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Para los australianos en general, la palabra Chelmsford es hoy en día sinónimo de locura, salvajismo y horror; de una psiquiatría destructiva, de experimentos grotescos que, como se publicó en una revista, "emulaban los experimentos realizados por el Dr. Josef Mengele en la Alemania Nazi". El ministro de sanidad de Nueva Gales del Sur, Peter Collins, lo describió como "el episodio más negro de la historia de la psiquiatría en este país". Y como testimonios mudos, cuarenta y nueve crematorios y cementerios cercanos a Sydney guardan a las víctimas de Chelmsford. El director del Hospital Privado de Chelmsford en las Colinas Pennant al noroeste de Sydney era el Dr. Harry Bailey, quien para 1963 había empezado a administrar lo que llamaba terapia profunda de sedantes, o con más frecuencia, terapia de sueño profundo. De acuerdo a la descripción de esta terapia que apareció posteriormente en el Sydney Morning Herald , este nombre era inadecuado. "Ante todo no es una terapia", ya que no ha demostrado tener beneficios terapéuticos. "Tampoco es sueño; es un estado de coma inducido por grandes dosis de barbitúricos". La técnica de Bailey para tratar a los pacientes de Chelmsford que sufrían trastornos mentales y que le eran enviados para recibir ayuda y cuidados era, en esencia, simple aunque torpe. Los ponía en estado de coma durante un periodo hasta de dos semanas, durante el cual se les administraba diariamente dosis de terapia de electrochoques y/o neurocirugía, con frecuencia sin el consentimiento ni el conocimiento del paciente "dormido". Desde mediados de 1963 hasta 1979, tiempo en que este doctor reinó en Chelmsford como un autócrata, las muertes provocadas por este "tratamiento" fueron en aumento, además de los suicidios de pacientes que habían logrado salir vivos de la institución, aunque fue difícil verificar su número. A mediados de la década de 1970, la CCHR empezó a recibir informes de lo que sucedía en Chelmsford, y para 1978, después de investigar, había reunido evidencia sólida de seis muertes relacionadas con la terapia profunda de sedantes. En ese momento, la CCHR habló al público. A esto siguió una demostración muy elocuente de la renuencia de las autoridades a ver a los emperadores desnudos, y el fracaso del establecimiento psiquiátrico para poner en vigor sus propias reglas. En realidad esto fue un aburrido tiovivo de cartas y horas de cabildeo. Se entregó la evidencia al Colegio Real de Psiquiatría de Australia y Nueva Zelanda, pero no hicieron nada. También se entregó al Departamento del Procurador General del estado de Nueva Gales del Sur y no hizo nada. Se entregó la evidencia al ministro de sanidad y no hizo nada. Se entregó la evidencia a la Comisión de Salud y a la Junta Médica, pero mandaban a la CCHR de una oficina a otra. Mientras tanto, la CCHR empezó a recibir ataques en el campo de las relaciones públicas. La CCHR necesitó diez años de investigación persistente y de determinación indomable para que el gobierno de Nueva Gales del Sur nombrara una Comisión Real en 1988 para estudiar la terapia de sueño profundo en Chelmsford y en todo el estado. Al final, después de concluir una averiguación de dos años, y revelar una letanía de horrores, entre ellos la posibilidad de 183 pacientes muertos en Chelmsford o en menos de un año después de haber salido de esa clínica, se recomendó una reorganización completa y minuciosa de la atención a la salud mental, y se hizo una declaración de los derechos de los pacientes mentales. ¿Cuál fue la posición de la psiquiatría después de que la CCHR reveló lo que estaba sucediendo en Chelmsford? Ignoró lo sucedido tanto tiempo como pudo. Sin embargo, este comentario de una figura de importancia internacional resume de manera apropiada las preocupaciones de la psiquiatría. El 6 de enero de 1981, Sir Martin Roth, Profesor de Psiquiatría en la Universidad de Cambridge, escribió a otro psiquiatra que estaba pidiendo una encuesta: "Los cienciólogos y otras organizaciones obtuvieron municiones para muchos años y décadas por venir. Por lo tanto, es absolutamente necesario mantener esto en secreto por el momento, hasta que estas atrocidades se puedan explicar dentro del contexto de la práctica contemporánea de la psiquiatría mediante una declaración preparada con mucho cuidado por las universidades y por grupos interesados". El trabajo implacable de Scientology por descubrir la verdad logró compensaciones. La terapia de sueño profundo se prohibió en Nueva Gales del Sur. Chelmsford se cerró y, lo que es aún más importante, muchas de las víctimas sobrevivientes que habían recibido terapia de electrochoques presentaron sus casos ante la Junta de Compensación a Víctimas del Crimen. Hasta la fecha, el tribunal de esta junta ha reconocido, en más de treinta casos, que los pacientes en verdad fueron sometidos a actos de violencia, y les ha otorgado la compensación correspondiente. Dos de los psiquiatras que trabajaron en Chelmsford finalmente enfrentaron cargos criminales en 1992, y la CCHR continuó su trabajo, dando a conocer los abusos de la psiquiatría en el Hospital de Townsville en el estado norteño de Queensland. Por prácticas con horribles similitudes a la terapia de sueño profundo, sesenta y cinco muertes se atribuyeron a "tratamiento ilegal y negligente" después de que la CCHR provocó una investigación por parte del gobierno. Y por último, ¿qué fue de Bailey? Nunca se le enjuició. En septiembre de 1985 se suicidó con las mismas drogas que había administrado a sus pacientes. En su nota de suicidio culpó a los cienciólogos diciendo: "Al final han triunfado".
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"TERAPIA DE SUEÑO PROFUNDO" La Comisión de Ciudadanos en Defensa de los Derechos Humanos en Sidney, Australia, tuvo recientemente un importante triunfo cuando el Gobierno de la Nueva Gales del Sur promulgó una ley para practicantes médicos que abrió la puerta a la investigación de la falta de ética profesional y de la negligencia de los psiquiatras. La aprobación de esta nueva ley se debe principalmente al trabajo realizado por la Comisión, en el cual puso en evidencia las atrocidades que se practicaban en un hospital psiquiátrico privado llamado Chelmsford, donde 18 personas murieron mientras se les aplicaban el tratamiento de la denominada "terapia de sueño profundo". Este seudo tratamiento fue utilizado por los psiquiatras de la CIA durante los experimentos relacionados con el control de la mente humana en los años 50, y más tarde llegó a Australia a través de un psiquiatra, el doctor Harry Bailey, quien había sido entrenado en los Estados Unidos. ¿Qué involucra esta terapia? Pues, por una parte, la administración de fármacos que hace que los pacientes permanezcan inconscientes por un período que dura de dos a cuatro semanas y, por la otra, la aplicación diaria de shocks eléctricos. Los investigadores de la Comisión, luego de averiguar las actividades del Hospital Chelmsford, emitieron un reporte sobre sus hallazgos que causó tremenda conmoción en el gobierno de Nuevo Gales del Sur. Un oficial del Gobierno declaró públicamente que era "como algo sacado de una película de horror". Luego demandó una investigación a fondo de los "actos incompetentes de los psiquiatras". Otro oficial gubernamental dijo a sus colegas en el Parlamento que los psiquiatras que usaron la terapia de sueño profundo eran como los médicos nazis, quienes "realizaron operaciones experimentales en los prisioneros de guerra", y comparó sus actividades con lo que fue quizás la peor masacre de nuestro tiempo. La campaña de la Comisión de Ciudadanos en Defensa de los Derechos Humanos, que lleva ya dos décadas documentando las sistemáticas mutilaciones psiquiátricas en Chelmsford, ha promovido docenas de juicios legales contra los psiquiatras debido a los daños que han causa-do. Hasta la fecha, los psiquiatras han pagado más de tres millones de dólares a las víctimas de este "tratamiento". Además, cuatro de los psiquiatras involucrados han sido llevados ante la Junta Médica acusados de cargos disciplinarios. El doctor Bailey fue acusado de homicidio involuntario; sin embargo, nunca enfrentó un juicio, ya que se suicidó un día antes de enfrentar un proceso de daños y perjuicios personales promovido por un paciente que había sido paralizado por su tratamiento. Más tarde este paciente recibió más de 600.000 dólares en concepto de compensaciones. La Comisión bregó con éxito para que se prohibiera no sólo el tratamiento de la "terapia de sueño profundo" sino también el basado en la conmoción provocada por la insulina. Jan Eastgate, director nacional de la Comisión de Ciudadanos en Defensa de los Derechos Humanos en Australia, ha estando trabajando agotadoramente para hacer público los crímenes y abusos de la profesión psiquiátrica desde 1977. "En los últimos años -señaló en conferencia de prensa-, hemos tenido una gran influencia en Australia como resultado de nuestra campaña en Chelmsford. Somos reconocidos por haber logrado excelentes pruebas, incluso documentación, de los crímenes psiquiátricos, y ahora es de conocimiento público el hecho de que los psiquiatras deben ser responsabilizados por sus acciones y el daño que han ocasionado con sus prácticas tan crueles como absurdas". Fue la investigación de la Comisión en el escándalo de Chelmsford lo que condujo al descubrimiento de los abusos de la industria de las drogas en Australia. Así, descubrió que las compañías de drogas genéricas en Australia eran, aunque en forma parcial, propiedad del empresario sudafricano David Tabatznik, propietario también de los brutales campos de muerte psiquiátricos en África del Sur en los cuales miles de negros han sido encarcelados. La revelación hecha por la Comisión condujo a la investigación y a la condena por parte de las autoridades internacionales de las condiciones inhumanas encontradas en estos campos en los años 70. La comisión halló que las compañías de drogas de Tabatznik en Australia estaban distribuyendo drogas que habían sido analizadas en forma inferior al nivel adecuado, entre las cuales se incluían drogas psiquiátricas, que estaban exponiendo a los australianos a un serio riesgo, circunstancias que le fue informado en detalle al gobierno federal. El gobierno instituyó un ente investigador nacional al respecto y, basado en su hallazgos, ordenó que las drogas fueran sacadas del merca-do y que fueran sometidas a un nuevo análisis, todo a costa de la compañía. Estas revelaciones fueron cubiertas por un programa nacional de televisión sobre los asuntos actuales de la nación, el cual le dio crédito público a la Comisión en Defensa de los Derechos Humanos por el descubrimiento de estos abusos. Según comentó Jan Eastgate, Director de la Comisión, ésta ha realizado muchas campañas en Australia sobre la infiltración de la Psiquiatría internacional en este país. "Australia ha compartido el camino tomado por los Estados Unidos en lo que se refiere a la profesión psiquiátrica", agregando que "cuando los psiquiatras de los Estados Unidos introdujeron sus drogas para el control de la mente, los psiquiatras de Australia siguieron el ejemplo. El tratamiento del sueño profundo fue usado por primera vez por la CIA. La CIA también hizo pruebas en los humanos usando LSD y sin duda alguna hemos descubierto que experimentos con LSD fueron llevados a cabo en Australia por los psiquiatras en los años 50 y 60". "La Comisión está actualmente trabajando en el descubrimiento de los involucrados en los experimentos con LSD. Ya ha sido documentado que estos experimentos fueron permitidos por el Departamento de Salud de Victoria y que el LSD fue abastecido por Sandoz, la misma compañía de drogas que abasteció con drogas a la CIA". Como documentó la Comisión, cientos de personas fueron víctimas de estos experimentos. La Comisión ha obtenido voluminosos documentos gubernamentales relacionados con la experimentación de la droga, de los cuales el público ha sido informado por los medios de comunicación en toda Australia. "A través del trabajo de la Comisión de Ciudadanos en Defensa de los Derechos Humanos realizado en Australia" -concluyó diciendo Jan-, estamos haciendo todo lo posible para limpiar integralmente el campo de la curación mental".
Los lectores interesados en saber más sobre el tema pueden llamar a la Comisión de Ciudadanos en Defensa de los Derechos Humanos Internacional al (213) 667-2901, en los EE.UU., y solicitar la remisión de folletos explicativos. * Advertencia: Dianética y Cienciología son marcas registradas y aquí se las menciona exclusivamente con fines informativos y de difusión. El Grupo Elron es una organización independiente sin fines de lucro, políticos o religiosos, y la distribución del material es totalmente gratuita. Para información sobre marcas registradas: http://www.scientology.org/en_US/feature/legal/trademark.html Dianética y Cienciología han sido complementadas por el profesor Jorge Olguín mediante las técnicas de Psicointegración y Psicoauditación
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