| Índice |
Transexualismo
|
|
|
La historia conocida Entendiendo el transexualismoEl alto grado de aceptación que la mayoría de las personas tienen de su género es tan central para su auto-imagen que resulta extremadamente difícil el entender como algunas personas que tienen las características físicas de un género pueden creer en realidad que pertenecen al otro. Aquellos individuos que sienten de esta manera son conocidos como Transexuales. Frecuentemente, una explicacion de éste fenómeno comienza:"Imagínese que Ud. Se despierta una mañana y se encuentra en el cuerpo del género opuesto". Pero tal como el autor transgénero Kim Elizabeth Stuart ha escrito en : " l dilema no invitado : "No se puede comparar una experiencia con una no-experiencia" Por tanto, mientras es virtualmente imposible para un no-transexual el entender como es que esta condición se siente, puede ser posible entender como es que esta condición nace y como se puede lidiar mejor con ella.Desubicado en el teatro de la VidaLos transexuales frecuentemente expresan sus sentimientos a algo parecido al ser ubicado en un rol para el cual no estan preparados, por ejemplo, el tratar de ser el héroe cuando en realidad estan mejor interpretando a la heroína. Sin embargo. Para ellos es necesario el adaptarse para sobrevivir. Ellos tienen que aprender sus líneas y actuar su parte. Palabras y conductas que estan ajenas a su naturaleza les son forzadas en razón a su apariencia física. Eventualmente, como todo actor que mantiene un rol en una actuación de larga trayectoria, ellos aprenden a manejar su papel. Ellos aprenden a recitar las líneas, seguir las direcciones del escenario, y ser hombres o mujeres muy convincentes sin necesidad de tener ni que pensar en ello. El problema está en que cuando ellos dejan el escenario, cuando se quedan solos consigo mismos, y saben que ese papel no es el indicado para sí mismos. Ellos saben quienes son ellos mismos en realidad. Ellos no desean otra cosa que ser ellos mismos, pero no se pueden quitar los vestuarios y disfraces y llevar una vida normal, ya que los disfraces son en realidad sus propios cuerpos.Una Teoría sobre el origen del TransexualismoEl género físico del feto está establecido por el apareamiento de un cromosoma simple de ambos padres al momento de la concepción. XX para mujeres y XY para hombres. Sin embargo, no es sino hasta mas adelante que las diferencias físicas basadas en el género cromosico del feto se desarrollan. Estas diferencias son estimuladas por una infusión de hormonas. Al mismo tiempo, la identidad de género del feto, (el género del cerebro) comienza su desarrollo. Acuerdo a una teoría tan ampliamente aceptada que intenta explicar el origen del transexualismo, si el momento de este influjo hormonal es inadecuado, o la mezcla de hormonas es defectuosa, una disparidad entre el género físico y el género mental puede ocurrir. Es por esta razón que el transexualismo es frecuentemente descrito como un defecto de nacimiento. Desafortunadamente, para el transexual que trata de ganar la aceptación de los demás, este defecto de nacimiento no tiene efectos visibles. El transexual parece ser un hombre o una mujer perfectamente normal, con características sexuales primarias y secundarias normales. A diferencia de las características faciales que distinguen al Síndrome de Down, o la falta de control muscular causado por la parálisis cerebral, el transexualismo no puede ser detectado visualmente o bajo otros medios. Debido a que los demas no pueden ver nada aparente, llegan a la conclusión de que el transexualismo no es un defecto físico, sino mas bien un problema mental/emocional. Es una creencia común a la vez que errónea el que con un poco de auto-disciplina, o con consejeria, una persona transexual puede actuar normalmente y aceptar su lugar en la vida. No hay cura, pero hay tratamientoDespues de décadas de intentarlo, los psiquiatras han tenido que admitir derrota al solucionar este dilema. En todos los años que la psiquiatría ha tratado de "curar" el transexualismo, no hubo un solo caso que haya respondido positivamente y permanentemente. No fué sino hasta 1950 en que un psiquiatra y endocrinólogo pionero, el Dr. Harry Benjamin decidió aplicar ambas de sus especialidades al tratamiento del transexual. Si la mente no puede ser cambiada para adaptarse el cuerpo, pensó él, entonces habría que cambiar el cuerpo para que conjugue con la mente. Por primera vez, los transexuales pudieron vivir a gusto con sus propios cuerpos. Pero la reasignación de género no es una cura; es simplemente un tratamiento que puede evitar otros problemas mucho mas serios, tales como el suicidio o el abuso de substancias. Los transexuales se someten a una intensa evaluación y consejería psicológica. Este proceso no es para convencer al sujeto de renunciar a su transexualismo, sino para determinar la viabilidad del drástico e irreversible proceso de reasignación de género. Por ejemplo, si la persona no es realmente un transexual, pero en vez de eso esta sufriendo de un cuadro de homosexualidad egodistónica, los efectos del tratamiento pueden ser devastadores. Un travesti mal mal aconsejado, quien es normnalmente feliz viviendo en el rol de su género físico, pero que tiene la compulsión de funcionar ocasionalmente en el rol del otro género, puese ser muy muy infeliz por una reasignación de sexo permanente. Por lo tanto, un transexual debe de ser evaluado por un consejero psicológico experimentado para estar seguro de que el transexualismo es el tema real. Una vez que el diagnóstico de transexualismo esta confirmado, es cuando comienza la parte médica del tratamiento. La persona que entra en esta fase del tratamiento es por lo general llamado "transexual pre-operado". El tratamiento hormonal gradualmente va ayudando al transexual a despojarse de su "disfraz" , lo que le ayudará a adentrarse en su "rolâ y adaptarse a la sociedad en la que ella/el considera ser su lugar correcto. (el género dual utilizado acá es para reconocer la existencia de transexuales tanto de hombre a mujer como de mujer a hombre, y NO para insinuar una identidad género dual por parte de estos individuos). Después de un tiempo que puede ser desde varios meses a varios años, el transexual públicamente acepta su nuevo rol de género. Los servicios de consejería psicológica continúan durante todo el período de terapia hormonal, para ayudar al transexual a des-aprender el rol que ha tenido por tantos años. Hay muchas situaciones traumáticas comprometidas. El transexual necesita no solo aprender el nuevo rol, sino también el aprender que esta bien el estar en él. La mayoría de los protocolos de reasignación requieren que el individuo viva y se desenvuelva en su nuevo rol por un mínimo de 12 a 18 meses antes que la cirugía de reasignación de género le sea autorizada. Esta fase se denomina "Test de vida real" o RLT (por sus siglas en inglés) Tanto el paciente como el consejero psicológico deben estar convencidos de que la cirugía será de ayuda y no dañina. Es entonces que el terapista primario refiere al paciente a un segundo médico, generalmente un psiquiatra, para otra evaluación para confirmar que la cirugía es apropiada. Solo entonces un cirujano de reputación aceptará al paciente. La cirugía de reasignación de género es un proceso irreversible. Debe realizarse con extrema precaución. La profesión médica americana ha adoptado una posición conservadora en lo que es tratar al transexualismo con terapia hormonal y cirugía de reasignación de género. Sin una evaluación spicológica y psiquiatrica competente, ningún médico o psiquiatra competente y con ética prescribiría terapia hormonal. Sin ambas mencionadas evaluaciones, ningún médico de prestigio realizaría la cirugía de reasignación de género. Estos rigurosos requerimientos están orientados a segurar que aquellos individuos que cambian su sexo no lo hagan por inestabilidad mental, sino que esta persona haya demostrado totalmente su estabilidad mental en el rol género deseado. Notas en relaciones personalesDebido a su extensa experiencia en actuar "normalmente" Por ejemplo: en la manera determinada por su género físico, mucha gente encuentra difícil el creer que la persona que ellos han conocido por tanto tiempo como miermbro de cierto género, es en realidad miembro del otro. En casi cada caso, el descubrimiento de esta condición y los cambios físicos que acompañan a este tratamiento vienen como una sorpresa para todos. La reacción común entre familiares y amigos es de desconcierto, al sentir que han sido engañados, y de rechazo. Uno podría preguntarse, Por que una persona entraría a una relación bajo una fachada falsa, sabiendo que ellos muy probablemente provocaran altos grado de sufrimiento a los demás.? Mientras que la mayoría de los transexuales saben que son diferentes a una edad muy temprana, ellos tambien sienten una intensa presión para adecuarse a rol que la sociedad dicta como adecuado para hombres y mujeres. Como resultado, el transexual a veces niega que él o ella es realemente diferente. Este proceso de adaptación y negación frecuentemente involucra la formación de amistades, y tipos mas cercanos de relaciones personales. Un eventual asumir de su identidad de género por parte del trasexual y su inicio en un tratamiento marca un punto severo en estas relaciones. Al principio, familieres, amigos o cónyugues tratan de que el transexual sea "curado" a traves de análisis o terapia debido a que ellos no están dispuestos a aceptar el resultado inevitable. Pero es cuando ellos empiezan a darse cuenta que la cura que ellos ansían no es posible, la relacion cae bajo una gran presión. Cuando la relación se basa en otras características aparte del género, la relación puede continuar con los obvios cambios. Por ejemplo, un buen hijo puede ser igual de bueno como hija, un colega varón puede ser tan competente y llevadero como mujer. Es un aspecto triste que muchas de esas relaciones se disuelven, algunas amablemente, pero igualmente triste, mientras que otras se deshacen con recriminaciones. Pero que pasa con aquellas relaciones que estan basadas en el género, matrimonios, por ejemplo? Muchos cirujanos sugieren que el transexual esté divorciado antes de someterse a la cirugia. En muy pocas instancias, cónyugues que son tanto amigos como parejas pueden mantenerse juntos en una relación platonica. En varios casos, las cortes han otorgado custodia o derechos de visita a padres transexuales. Y que hay con el formar relaciones despues de la reasignación de género? La mayoría de los transexuales post-operados no encuentran necesario el informar a nuevas amistades y amantes que ellos antes eran del otro sexo. Esto es particularmente cierto si es que el transexual a roto definitivamente consu pasado. Sin embargo, después de la cirugía, algunos transexuales vuelven a sus vidas en el pounto mismo en donde las dejaron cuando empezaron el cambio. Ellos conservan el mismo apellido, trabajan en el mismo negocio e inclusive mantienen los mismos amigos. Las relaciones sexuales puede ser problemáticas para incluso el mas abierto y audaz de los transexuales. Por ejemplo, el saber que esa mujer era antes hombre puede amenazar una relación heterosexual. Pero no todos los transexuales desean una relación heterosexual despues de la cirugía. No es raro para un transexual de hombre a mujer post operado el declararse lesbiana, o para un transexual de mujer a hombre el declararse gay. Este tipo de relaciones pueden ser también dificiles para los transexuales debido a que algunas lesbianas y hombres gay abrigan profundos prejuicios contra los transexuales, al igual que lo hacen muchos heterosexuales. Finalmente, muchos transexuales no son sexualmente activos para nada. Esta gama de orientación es posible debido a que la orientación sexual y el libido son diferentes al género de identidad. Mientras que la sexualidad de un individuo es frecuentemente expresada a traves de su género, su sexualidad no está determinada por ello. ConclusiónLos transexuales a veces expresan sus sentimientos de ser diferentes en términos de "vivir una mentira". Si es que hay un fraude involucrado en el hecho de ser transexual, es el fraude perpetrado por el transexual mismo antes del tratamiento. La persona que completa el tratamiento es en sí el objeto real. El o ella ha dejado atras una vida de engaño e infelicidad. A pesar de los grandes obstóculos, él o ella a florecido como la persona que siempre ha sido. Cuando uno conoce a un transexual, está conociendo a la persona que sabe como amar, sabe como valorarse a sí misma y como resultado, sabe como amar y valorar a otros. Cuantas personas "normales" pueden demostrar esta distinción?These Background Papers were translated into Spanish with the kind assistance of the GALAEI Project in Philadelphia, PA. USA. To them we must say, muchas gracias. GALAEI Project
|
|
Estado actual del tema Cirugía del transexualismo de hombre a mujer Extraído de SECPRE (Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética) INTRODUCCION La cirugía del transexualismo ha exigido a la cirugía plástica una de las revoluciones más destacadas de su historia, tanto en el ámbito técnico como en el ámbito humano. El manejo de este tipo de pacientes ha exigido que el cirujano plástico, como en otras circunstancias, se integrara en equipos multidisciplinares ("gender team") que ofrecieran un tratamiento global. La historia de la reconstrucción y construcción del pene ha discurrido paralela a la historia de la cirugía plástica, creando mayores expectativas a medida que se mejoraban las técnicas. La primera reconstrucción fue descrita en 1936 (Bogoras), aunque fue la faloplastia con colgajo tubular abdominal de Gillies el punto de referencia durante varias décadas. En 1953 Goodwin y Scott introdujeron una nueva técnica en dos tiempos tomando como zona donante la piel escrotal ventral, aportando parte de sensibilidad al nuevo pene. El uso de colgajos regionales y musculocutáneos redujo los tiempos quirúrgicos y mejoró los resultados funcionales y estéticos. Puckett fue pionero en el uso de prótesis de pene asociadas a la reconstrucción de pene en un paciente transexual (tomando como base un colgajo inguinal en 7 tiempos y añadiendo el clítoris para aumentar la sensación erógena). La era de la microcirugía permitió el uso de tejidos bien vascularizados con mínimos defectos en las zonas donantes. En 1984 Chang y Hwang describieron el uso del colgajo radial libre para la reconstrucción del pene, dando una función semieréctil con cartílago autólogo. Posteriormente, se introdujeron varias modificaciones, destacando la anastomosis entre los nervios sensitivos del colgajo con los nervios pudendos, que aportaba sensibilidad erógena al neofalo y sensibilidad discriminativa, permitiendo la asociación de prótesis.
El género sexual está determinado en los seres humanos por ocho factores (Tabla1). Ninguno de ellos, per sé, determina totalmente el género de una persona, aunque la no diferenciación de alguno de los seis primeros factores produce los estados intersexuales. Tabla 1. Criterios de determinación del sexo
Artículo completo en este enlace...
|
|
EL MITO DEL CAMBIO DE SEXO
POR HORACIO VELMONT La mente reactiva es la fuente total de la aberración. Puede probarse, y se ha probado repetidamente, que no hay ninguna otra, ya que cuando se descarga ese banco de engramas todos los síntomas indeseables se desvanecen y el hombre empieza a actuar según su patrón óptimo. La mente reactiva es la mente que hizo que Calígula nombrara a su caballo para un puesto en el gobierno. Ésta es la mente que hizo que César cortara la mano derecha a miles de galos; la que hizo que Napoleón redujera la estatura de los franceses en una pulgada. Ésta es la mente que mantiene la amenaza de la guerra, la que hace que la política sea irracional, la que hace gritar a los oficiales superiores, la que hace que los niños lloren por miedo a la oscuridad. Ésta es la mente que hace que un hombre suprima sus esperanzas, la que mantiene sus apatías, la que le da indecisión cuando debería actuar y la que lo mata antes de haya comenzado a vivir. Si alguna vez hubo un demonio, él la inventó. L. RONALD HUBBARD El tratamiento quirúrgico de afecciones que son de origen mental, tales como la extirpación de partes del cerebro, sea en la leucotomía transorbital, la lobotomía prefrontal o cualquier otra cosa más moderna, o la amputación del pene en el transexualismo, está erróneamente dirigida a la "extirpación" de la psicoaberración. Esto no es otra cosa que reflotar la "medicina de barbero" de siglos pasados, cuyos tratamientos constituían un verdadero disparate. En nuestro país, la prohibición de realizar operaciones de cambio de sexo tiene sustento en normas civiles y penales, y ha sido receptada por la justicia en diversos fallos. Por una parte, la ley 17.132, que regula el ejercicio de la medicina, establece la obligatoriedad de la autorización judicial previa para estos casos, la cual ha sido rechazada por los tribunales, en tanto que el art. 91 del Código Penal define como lesión gravísima, castigada con prisión de tres a diez años, a aquella que produjere la pérdida de un órgano o de la capacidad de engendrar o concebir. Sobre la base de esta norma se condenó en 1966 con tres años de cárcel a un médico que practicó esta operación. A la prohibición de operar se suma la cuestión del cambio de identidad (nombre y sexo de aquellos que se han sometido a una intervención en el extranjero). En fallo dictado en marzo de 1989, la Sala E, de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, denegó un pedido en tal sentido de una persona operada en Chile, fundando su postura en la prevalencia del sexo genético, "el que no puede ser alterado por una decisión unilateral, por estar involucrado el orden público y en juego la moral social". Se agregó, además, que "la libertad que invoca el recurrente no es absoluta sobre sí mismo, pues no puede alterar lo que corresponde a su naturaleza y es función del derecho limitar la posibilidad de que alguien se desvíe de sus fines fundamentales". Cabe señalar que el fallo lleva la postura en disidencia del doctor Mario Calatayud, quien considera justo "brindar protección jurisdiccional a aquellos individuos a los que se denomina transexuales, es decir, a aquellos que han logrado, operación quirúrgica mediante, adecuar su sexo morfológico con el psíquico, asumiendo voluntariamente los riesgos". Para el sexólogo Israel Stolovisky, perteneciente a AMASH (Asociación Multidisciplinaria Argentina de Sexualidad Humana), según manifestó a Clarín (23/8/92, 2a sesión, pág. 24), la cuestión de cuál es el aspecto determinante de la sexualidad de un individuo se concibe de la siguiente manera: "Tener en cuenta sólo lo genético sería tanto como desconocer la homosexualidad. En tal caso, si uno hiciera la cromatina sexual el sujeto sería masculino, pero el deseo y orientación sexual es hacia la persona de su mismo sexo. Una cosa es la biología y otra la situación que cada uno vive en la intimidad de su deseo sexual. Pensar que una característica morfológica del organismo se corresponde con un tipo determinado de caracterología remite a las viejas teorías de Lombroso sobre los delincuentes innatos". En cuanto a los riesgos que estas operaciones podrían traer para la salud, el doctor Stolovisky opina que "son los de cualquier intervención quirúrgica. El verdadero riesgo es la psicosis sexual de estos pacientes, que sufren tremendamente esta distorsión de su cuerpo con su realidad afectiva. Y la autodestrucción, que es el plan de muchos de ellos". En el Uruguay, quienes quieran cambiar de sexo pueden hacerlo gratuitamente en el Hospital de Clínicas de Montevideo. Pero para acceder a este servicio del Estado, los interesados deben someterse a pruebas psicológicas durante dos años. Las pruebas están a cargo de un equipo de psiquiatras, médicos legales y urólogos. Hasta octubre de 1997, cinco hombres fueron operados. Les amputaron el pene, instalando una "neovagina" con clítoris que les permite tener orgasmos. En el caso de las mujeres, la operación consiste en crear un pene artificial implantando una prótesis, además de extirpar el útero y los ovarios. En 1997 la Corte Suprema de Justicia del Uruguay dictaminó en un fallo que los transexuales tienen derecho a que la ley los reconozca como mujeres o como hombres -según el caso particular- y pueden casarse legalmente (Clarín, 23/10/97, pág. 42). Cabe agregar que, según estadísticas publicadas por la revista Newsweek, en los Estados Unidos (antes de la regulación permisiva que rige actualmente), cuatro de cada diez transexuales se suicidaban, en tanto que igual cantidad moría por automutilación. El caso de "Yanina". El 6 de junio de 1996 apareció en el matutino Clarín, en la sección Cartas al país, el dramático pedido de un hombre pidiendo ayuda para que se le reconozca como perteneciente al sexo femenino (?). Este hombre, llamado, según su DNI, Héctor René Moreno, que se hace llamar "Yanina", solicita que lo ayuden "a dar el paso definitivo para que se me reconozca de una vez por todas que soy una mujer". La carta sigue en estos términos: "Soy Yanina Moreno. Tuve la mala suerte de nacer con un cuerpo equivocado. Toda la vida hice méritos para que nadie se avergüence de mí. Con muchísimo esfuerzo logré adecuar el sexo a lo que siempre sentí, con todas las limitaciones que conozco y sufro (no poder tener hijos, por ejemplo). "Con mucha perseverancia logré convencer al ex diputado Gustavo Green acerca de esta problemática. Pero el proyecto que presentó se encuentra en un cajón de la Comisión de Salud Pública de la Cámara joven. "Estoy casi en el límite. Yo no pedí nacer así. Y tuve la desgracia, encima, de nacer en la Argentina, porque en otros países el asunto está solucionado. Solo me queda la esperanza de que ustedes me ayuden en este grito: soy una mujer a la que se le cercenaron todos sus derechos desde que nació". El proyecto de ley de adecuación física y cambio de identidad civil para el caso de transexualidad e intersexualidad presentado por el diputado justicialista Gustavo Adolfo Green define al transexual como a "la persona que desde siempre ha experimentado el pertenecer a un sexo distinto con el que se encuentra registrado" (art. 1), previendo para ellos la posibilidad de requerir y "obtener una resolución judicial en el sentido de que pertenece al sexo opuesto" (art. 2). El proyecto prevé también que el interesado deberá probar mediante certificado expedido por un hospital público que no han sido eficaces las terapias que puedan llevarlo al sexo originario y demostrar haber vivido en consecuencia con el sexo al que desea registrarse (art. 3). El trámite prevé la pericia de dos especialistas en el tema (art. 4). Cumplidos los requisitos, el proyecto contempla la admisibilidad de "las intervenciones quirúrgicas tendientes a superar la disociación somapsique... con la finalidad de adecuar los genitales al sexo vivido..." (art. 5). Autorizada la intervención, ésta podrá efectuarse en instituciones públicas o privadas, y si el paciente presenta la resolución judicial y se efectúa previamente la adecuación física (art. 7), los médicos que la realicen, cumpliendo los referidos requisitos, "no serán pasibles de las sanciones dispuestas en el art. 91 del Código Penal y los arts. 19, incs. 4 y 20 de la ley 17.132..." (art. 8). El proyecto también prevé la emisión de "documentación que acredite el cambio de nombre y de sexo, a simple solicitud acompañada de... sentencia judicial de autorización de adecuación genital..."y "certificación médica de intervención quirúrgica..." (art. 9). Según Gustavo Green, autor del proyecto, con esta ley se pretende llenar un vacío legal y terminar con uno de los mayores problemas jurídicos que encuentra el transexual en nuestro país, es decir, cuando tiene que votar, "ya que con aspecto total de mujer vota en una mesa de varones". Pese a toda la buena voluntad del diputado Green, este proyecto es un verdadero disparate porque parte de una premisa falsa (inducido a error por el propio Héctor René -"Yanina"_ Moreno, que fue quien lo asesoró, según sus propias palabras) como lo es sostener que "nosotras somos mujeres que vivimos en un cuerpo de hombre pero nuestro sexo psíquico es de mujer". ¡No existe tal cosa en este mundo! Lo que sí existen son los hombres, como Héctor René Moreno, que a causa de trastornos psíquicos muy severos se sienten mujeres. Pero esto es harina de otro costal. Es algo realmente afortunado, pues, que el proyecto que presentó el diputado Green "duerma" profundamente en un cajón de la Comisión de Salud Pública de la Cámara joven. El caso de Juana Luffi . En agosto de 1994, la Cámara en lo Civil y Comercial de San Nicolás autorizó a una persona seudo hermafrodita, que durante 50 años vivió con órganos sexuales masculinos, a operarse y cambiar de nombre en toda su documentación, Se trataba de Juana Luffi, quien al nacer fue inscripta con el nombre de Juan Carlos por poseer órganos sexuales masculinos, pero al llegar a la pubertad desarrolló sus pechos y se sentía psicológicamente como una mujer. El médico que la operó precisó que Luffi tenía una atrofia de nacimiento, no habiéndose desarrollado totalmente como hombre aunque tampoco como mujer, pero que lo era desde el punto de vista psicológico y morfológico. Uno de los miembros de la Cámara, Juan Carlos Maggi, luego de precisar que se trató de la primera operación de este tipo realizada legalmente en el país, señalo que se le dio la autorización a cambiar de sexo por la vía quirúrgica porque Luffi "tenía una historia de vida en la que vivió psicológicamente como mujer y hace a sus derechos elegir su identidad como persona". Maggi diferenció este caso de el de los transexuales, a los que la Justicia argentina no autoriza a operarse, porque dijo que se trata de "una malformación que a veces no se detecta en el nacimiento y se advierte en el desarrollo de la persona y en algún momento hay que ponerle fin". Según el doctor Eduardo Ciarrochi, miembro de la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica, de la Sociedad de Cirugía Plástica de Buenos Aires, de American Asociation for the Adavancement of Sciencie y Planetary Society, "el transexualismo es una psicopatía por la que el individuo es dominado por una fantasía que consiste en representar el rol opuesto a su género y anatomía física", agregando que se trata de una verdadera enfermedad, ya descripta en la mitología griega, pero cuyo tratamiento genérico ha sido desarrollado con la aparición de la microcirugía en las últimas dos décadas" (Clarín, 22/6/93, p. 16). El primero en definir esta enfermedad utilizando la palabra "transexual" fue Caudwell, en 1949. Quien la padece está disgustado con su genotipo y fenotipo (anatomía externa) y de ahí que sienta ansiedad por cambiar sus características masculinas a través de la cirugía o la feminización hormonal. El caso de "Mariela" Muñoz. Uno de los transexuales más conocidos del país, ahora llamado legalmente "Mariela", de 54 años, que tuvo notoriedad pública cuando en 1992 fue condenado a un año de prisión en suspenso por haber anotado como propios a tres menores, a quienes había cuidado durante tres años, fue operado por el cirujano chileno Guillermo Mac Millanes y más tarde recibió la identidad femenina mediante un fallo del juez José Luis Dreyer, quien, además de basarse en la "irreversibilidad" de su situación, hizo hincapié en que mediante la operación había adoptado la "morfología externa a su sexo psicológico". A través de este fallo, el juez Dreyer, del Juzgado nº 8, de Quilmes, ordenó al registro Civil cambiar el nombre de Leonardo por el de "Mariela", y la asignación sexual masculina por la femenina. Este fallo, inédito en la Justicia argentina, tuvo su basamento, por una parte, en la ley antidiscriminatoria, que señala que no se puede restringir ningún derecho o garantía que se encuentre amparado en la Constitución, y por la otra, en que la operación a la que fue sometido Muñoz en 1993 había adoptado su morfología externa a su "verdadero" sentimiento o sexo psicológico (?). La solución del problema. A la luz de los conocimientos actuales, y desde los descubrimientos sobre la mente humana de L. Ronald Hubbard, uno de los más extraordinarios científicos de este siglo, ninguna duda cabe que la psicocirugía para resolver problemas mentales es un verdadero absurdo y un crimen de lesa humanidad, como también lo es el fallo que lo convalida, no importa sobre qué fundamentos. Todas las desviaciones sexuales (homosexualidad, lesbianismo, travestismo, voyeurismo, coprofilia, zoofilia, exhibicionismo, masoquismo, sadismo, etc.) son enfermedades psicogénicas originadas en engramas, y la prueba irrefutable de esta aseveración lo brinda el hecho de que cuando dichos engramas se eliminan de la mente reactiva, ellas desaparecen definitivamente, de la misma forma como desaparece la humedad de la pared (efecto) cuando se repara el caño roto (causa). La palabra engrama es un término de la biología, que en su sentido más preciso puede describirse como "huella definida y permanente que un estímulo deja en el protoplasma (sustancia constitutiva de las células) de un tejido". Se le considera un grupo unitario de estímulos que inciden únicamente en el ser celular. Lo de "permanente" en la actualidad carece de vigencia, pues con la auditación dianética se puede borrar el registro definitivamente. Un engrama, para que el concepto pueda ser comprendido fácilmente, opera como una orden hipnótica de alto poder, con la circunstancia agravante de que incluye dolor físico. ¿Cuándo recibe un engrama una persona? Solamente en los momentos en que su poder analítico está reducido en mayor o menor medida, por ejemplo, en los casos de delirio a causa de una enfermedad, de desmayo producido por un golpe, etc. ¿Dónde se alojan los engramas? En la mente reactiva, llamada así porque, al contrario de la mente analítica (o consciente), no actúa racionalmente sino que reacciona en forma automática ante un determinado estímulo. Todo el mundo posee la mente reactiva. Ningún ser humano, examinado en cualquier parte, se encontró libre de ella o del contenido aberrativo de su banco de engramas. ¿Qué es lo que hace esta mente? Bloquea el recuerdo auditivo, coloca circuitos vocales en la mente, hace que la gente sea sorda a los tonos o que tartamudee. La mente reactiva hace todas y cada una de las cosas que pueden encontrarse en cualquier lista de enfermedades mentales: psicosis, neurosis, compulsiones, represiones, etc. Este mecanismo infernal puede ocasionarle a una persona artritis, sinovitis, asma, alergias, sinusitis, trastornos coronarios, obesidad, bulimia, anorexia, hipertensión sanguínea, cáncer, diabetes y así a lo largo de toda la lista de enfermedades catalogadas por la medicina, sin excluir, por supuesto, la perversión sexual. El pervertido sexual -esta expresión es utilizada aquí en su más estricto sentido técnico, sin connotación alguna injuriosa o discriminatoria, y que incluye todas y cada una de las formas de desviación del sexo- está de hecho muy enfermo físicamente, tanto si es consciente de ello como si no lo es. Naturalmente, en cuanto los engramas le han sido implantados cuando su poder analítico estaba reducido, el pervertido está muy lejos de ser culpable de su condición, pero también dista tanto de ser normal, y es tan peligroso para la sociedad, que la tolerancia de la perversión resulta tan perjudicial para ella como su castigo. Antes de los descubrimientos de Hubbard, la mejor explicación que había sobre la perversión era que las chicas envidiaban el pene de papá o que los chicos se trastornaban por esa "cosa terrible", la vagina, que mamá imprudentemente mostró un día. Afortunadamente, hace falta mucho más que esas bobadas para transformar a alguien en un pervertido. Es más bien algo del calibre de patear la cabeza de un bebé, hervirlo en aceite, a la vez que gente enloquecida le grita las cosas más horribles e impublicables. El ser humano es de un carácter muy duro. Es tan condenadamente duro que ha sometido a todo el reino animal y puede hacer temblar a las estrellas. Y cuando se trata de desequilibrar su dinámica del sexo lo que se necesita es propio de Dante, el Marqués de Sade y Bram Stoker combinados. De ahí que el pervertido que posea cientos y cientos de engramas malignos haya tenido poca oportunidad de escoger entre estar muerto o ser un pervertido. Pero con una técnica efectiva para resolver el problema, como la descubierta por L. Ronald Hubbard, una sociedad que continúe soportando la perversión y todos sus tristes y sórdidos efectos no merece sobrevivir. Travestismo. La Medicina es una de las profesiones que más desactualizada se encuentra, y transforma en víctimas de su ignorancia a quienes debería curar. Mientras tanto, el Derecho mira para otro lado. Según el Diccionario de la Real Academia, travestido significa, lisa y llanamente, "disfrazado o encubierto con un traje que hace que se desconozca al sujeto que lo usa", y travestir, "vestir a una persona con la ropa del sexo contrario". Con respecto a transexual, dice que es "la persona que mediante tratamiento hormonal e intervención quirúrgica adquiere los caracteres sexuales del sexo opuesto". Otros diccionarios consultados, como el enciclopédico ilustrado Clarín o el Larousse, no dejan ningún margen de duda al concepto: transexual es la persona que ha cambiado de sexo mediante una intervención quirúrgica (?). De acuerdo a los descubrimientos sobre la mente humana, dadas a conocer al mundo por el científico y humanista norteamericano L. Ronald Hubbard, plasmados en su libro Dianética, la ciencia moderna de la salud mental -y de los que la Medicina aún no se dio por enterada- estas descabelladas definiciones deben ser revaluadas: Travesti: "Persona (hombre o mujer) que en virtud de una enfermedad psicogénica (erróneamente llamada "psicosomática") provocada por engramas se siente compulsionada a vestirse con la ropa del sexo opuesto y a adoptar sus costumbres". La compulsión también puede tener origen genético (karmático) o egoico. Transexual: "Persona que mediante tratamiento hormonal e intervención quirúrgica ha adquirido la apariencia del sexo contrario". Afortunadamente para la supervivencia de la raza, es imposible el cambio de sexo por medios quirúrgicos -aunque sí es factible hacer un remedo o una parodia de él- y tampoco existe el sexo psicológico real como distinto del sexo físico. Lo que sí hay trastornos mentales (hoy absolutamente curables) de naturaleza tan aberrante que pueden hacerle creer a una persona que su orientación sexual se contradice con su anatomía. Si el travestismo ya es de por sí un anacronismo, el transexualismo o cambio de sexo es un crimen de lesa humanidad. Incluso si el travestismo tuviera un origen genético, esta circunstancia no modificaría un ápice el hecho de que el travesti es un hombre y no una mujer. Esto es así porque lo que hace que un ser humano sea hombre o mujer es el gen, los cromosomas finales. La mujer es "XX" y el hombre "XY". Un travesti es "XY", y por lo tanto es hombre, porque tiene los genes de un varón. La opción "ni hombre ni mujer, travesti", por lo tanto, es tan falsa como decir "ni hombre ni mujer, lobisón". Cabe preguntarse cuál debería ser la actitud a asumir por un travesti que comprobara que su trastorno no es engrámico (curable) sino genético (incurable). Cualquiera sea la respuesta -en definitiva sólo el propio travesti puede dársela-, ninguna duda cabe que la más disparatada sería optar por el transexualismo e ir de prisa al cirujano para que le extirpe los genitales para "cambiar de sexo" (algo tan imposible como transformar a un belicoso rinoceronte en una tímida gacela).
El sexo está determinado por la acción de una pareja de cromosomas. Por ejemplo, una mujer tiene 23 pares de cromosomas, y los componentes de cada par son muy similares. Sin embargo, un varón tiene 22 pares iguales de cromosomas y uno con dos cromosomas diferentes en tamaño y estructura. Los 22 pares de cromosomas semejantes en mujeres y en hombres se llaman autosomas. El resto de los cromosomas se denomina, en ambos sexos, cromosomas sexuales. En las mujeres los dos cromosomas sexuales idénticos se llaman cromosomas X. En el hombre, uno de los cromosomas sexuales es también un cromosoma X, pero el otro, más pequeño, recibe el nombre de cromosoma Y. Cuando se forman los gametos, cada óvulo producido por la mujer contiene un cromosoma X, pero el espermatozoide generado por el hombre puede contener o un cromosoma X o uno Y. La unión de un óvulo, que siempre contiene un cromosoma X, con un espermatozoide que también tiene un cromosoma X, origina un cigoto con dos X: un descendiente femenino. La unión de un óvulo con un espermatozoide con un cromosoma Y da lugar a un descendiente masculino. "Genética", Enciclopedia Microsoft Encarta 99.
Nota: Quien desee ampliar este tema puede solicitarnos el material denominado "Transexualismo" a grupo_elron@hotmail.com y en 48 horas se lo enviaremos en forma gratuita.
SESIÓN DEL 16/9/03
Médium : Jorge Olguín. Interlocutor : Horacio Velmont. Entidad que se presentó a dialogar : L. Ron Hubbard, fundador de Dianética y Cienciología.
. Interlocutor: Paso ahora al segundo caso. Se trata de un travesti, de los llamados "de closet". Le leo el mail que me envió:
". llegué por investigación a su página y leí entre tantos temas interesantes el de la homosexualidad. Quisiera orientación (si está a su alcance), ayuda o guía sobre el travestismo. Soy un travesti heterosexual, he investigado mucho sobre el tema durante varios años y definitivamente coincido en que no es una conducta normal, pero lo siento como una tendencia inevitable en mí. No es una situación que me consume, la puedo controlar por mucho tiempo, pero siempre ronda en mi mente la idea de hacerlo. De hecho se lo he confesado a la mayoría de mis parejas (mujeres todas), lo cual siempre me ha causado cierta incomodidad, tanto a mí como a ellas (sufrimiento, para ser más exactos). ¿Habrá alguna forma de entender el por qué de mi enfermedad? (si es programada por mi mismo cuando encarné) o la causa de la misma en todo caso. ¿Habrá forma de curarme?, siendo que yo no lo veo como algo monstruoso y de hecho me gusta, pero como dije anteriormente sé que no es normal. Si puede ayudarme u orientarme se lo agradecería, si no muchísimas gracias por tener esa página que por lo menos me ha dado otro punto de vista en qué pensar e investigar. Atentamente, Luis H.".
Bueno, hasta aquí llega el texto del email. Mi pregunta es si se trata de un trastorno engrámico o genético. Ron Hubbard: Se trata de un trastorno de naturaleza engrámica, no te quepa la menor duda. Es engrámico y es como que está jugando al límite. Interlocutor: ¿En qué sentido dice que está jugando al límite? Ron Hubbard: En el sentido de que inconscientemente su ego le quiere hacer experimentar otras cosas, en este caso la homosexualidad. Interlocutor: ¿Convendría que lea Psicointegración para ver cómo influyen en nosotros los distintos yoes y la forma de integrar la mente de forma de ser uno mismo siempre el amo? Ron Hubbard: Totalmente. Interlocutor: Pero la pregunta es por qué tiene un yo de esta naturaleza, es decir, cuál es el engrama que lo impulsa a la homosexualidad. Ron Hubbard: Tiene dos engramas. Uno es familiar y lo contrajo de pequeño, donde siempre fue desvalorizado, y el otro directamente por alguno de sus compañeros, que lo dejaban de lado. Interlocutor: ¿Y a qué edad surgieron esos engramas? Ron Hubbard: El familiar, desde los tres a los siete años. Interlocutor: ¿Y cuál sería el contenido de las palabras del engrama? Ron Hubbard: Insultos, palabras despreciativas, y cosas así. Interlocutor: ¿Y por qué este tipo de palabras lo impulsarían a la homosexualidad? Ron Hubbard: Porque la persona se siente desvalorizada y uno de los egos lo toma como una especie de rebelión. A esto se le suma el hecho de que al tiempo de terminar la primaria y comienzo de la secundaria, los chicos, que a veces suelen ser muy crueles, lo cargosearon y un montón de cosas más. Con esto tienes un panorama completo del caso. Se comprende, entonces, que esta persona inconscientemente trate de entender el mundo del homosexual vistiéndose con ropas de mujer. Interlocutor: ¿Podría solucionar el problema simplemente con darse cuenta del origen de su inclinación? Lo pregunto porque parece que no está muy conforme con su situación. Ron Hubbard: Sí, por supuesto. Además, no llegó a consumar ninguna experiencia homosexual. Interlocutor: ¿Es decir que solamente tiene la tendencia? Ron Hubbard: Así es. Interlocutor: ¿Dianética le podría servir? Ron Hubbard: Sí, le podría ser muy útil, y también que lea las notas de Psicointegración. Interlocutor: ¿Algo más sobre esto? Ron Hubbard: No, con lo dicho basta.
* Advertencia: Dianética y Cienciología son marcas registradas y aquí se las menciona exclusivamente con fines informativos y de difusión. El Grupo Elron es una organización independiente sin fines de lucro, políticos o religiosos, y la distribución del material es totalmente gratuita. Para información sobre marcas registradas: http://www.scientology.org/en_US/feature/legal/trademark.html Dianética y Cienciología han sido complementadas por el profesor Jorge Olguín mediante las técnicas de Psicointegración y Psicoauditación |