| Índice | Video de un supuesto caballo volador
(Jaime Maussán) |
HORACIO VELMONT Sinceramente, yo prefiero la valentía de Jaime Maussán, aunque la mayoría de las veces peque de ingenuo, antes que la cobardía de los escépticos que niegan siempre todo para no arriesgarse y “caer siempre parados”…
No todas las presentaciones de Jaime Maussán son fraudes, aunque a veces solamente roce la verdad, como en el caso de “Jonathan Reed”, que en realidad se trataba de un extraterrestre viajero del tiempo proveniente del año 6000 y oriundo de un planeta llamado D-Tox, a 640 años luz de la Tierra. Más información en http://www.grupoelron.org/temasextraterrestres/jonathanreed.htm
El video dado a conocer por la Fuerza Aérea mexicana a través de Jaime Maussán con imágenes que fueron registradas por un avión militar de supuestos Ovnis, eran verdaderamente naves espaciales extraterrestres, por más que los escépticos de siempre quieran demostrar que las luces provenían de pozos petroleros. Más información en http://www.grupoelron.org/temasextraterrestres/ovnismexico.htm
JORGE OLGUÍN El caballo volador es pura mitología, no solamente en la Tierra sino en cualquier otro planeta, porque un animal así no existe. El dragón, en cambio, que en nuestro planeta es mitológico, existe sin embargo en otros planetas como Aldebarán 4, aunque en lugar de echar fuego por la boca lanza vapor hirviendo.
Sugestiva similitud de un globo con forma de caballo –se vende masivamente en Estados Unidos y se infla con Helio para que flote–, con el video del supuesto caballo volador exhibido por Jaime Maussán. Más información en http://www.alcione.org/index2.html
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Si bien en este caso los escépticos tienen razón en afirmar que el video es falso, sin embargo no son ellos los más indicados para burlarse de Jaime Maussán. El día que se escriba la historia de la estupidez humana, en la tapa del libro estarán como el máximo exponente los escépticos, no los ufólogos… jueves, mayo 11, 2006El caballo volador: Jaime Maussan toca fondoEl día martes en conocido programa televisivo de poca monta se presento el conocido "himbestigador" Jaime Maussan. Después de desgastarse defendiendo patéticos casos como el de Jonathan Reed y El extraterrestre de Merida su credibilidad y fama se encontraban por los suelos. Tratando de recuperarla, ocupó los primeros minutos de su tiempo televisivo en platicarnos las conferencias que recetó a "importantes" científicos e investigadores del Italia y del Vaticano, para después tener el descaro de presentarnos esto (cortesia de ALESSANDRO211087_DARK_A del foro Charlatanes y otros Mitos): Fuente: http://lab-journal.blogspot.com/2006/05/el-caballo-volador-jaime-maussan-toca.html de LabJournal. Copiado bajo licencia CC |
PEGASUS O NO PEGASUS Elemental, querido Watson, los caballos no vuelan. Sherlock Holmes. El escéptico que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Estimado profesor Velmont: El ufólogo Jaime Maussán exhibió un video donde aparece un caballo que vuela. Sabemos que esta persona acostumbra a exponer las cosas más disparatadas con tal de adquirir notoriedad. No obstante, quisiera la opinión del Grupo Elron al respecto para estar segura de que se trata de un fraude, ya que no comparto la postura de los escépticos que niegan todo a ultranza. María Alejandra. RESPUESTA Apreciada María Alejandra: Valido tu prudencia, porque sabemos que el día en que se escriba la historia de la estupidez humana, el Escepticismo seguramente estará en la portada del libro como ejemplo. Y esto que digo no es gratuito. Fíjate que el sabio Newcomb se burlaba de aquellos que pensaban que el vuelo en máquinas más pesadas que el aire algún día podría ser realidad; el famoso Lavoisier sostenía que del cielo no podían caer piedras, e incluso la propia Academia de Ciencia Francesa, en 1875, prohibió tratar tema tan ridículo; la idea de que el agua pudiese elevarse por medio de tubos hacia lugares más altos fue considerada una verdadera locura por el famoso P. S. Girard, que no sospechaba el descubrimiento de las actuales bombas hidroeléctricas, y aun manuales, que elevan el agua a grandes alturas; los científicos se divirtieron muchísimo cuando el doctor Dunlop concibió la idea de hinchar con aire las ruedas de caucho, que hoy constituye la base de la moderna industria de los neumáticos; J. Muller, de indiscutible cultura científica, negó que se pudiese medir la velocidad de la corriente nerviosa; los más acreditados médicos del mundo quedaron indignados cuando Harvey aseguró que había descubierto la circulación sanguínea; cuando Semmelweis dianosticó que la fiebre puerperal era de origen infeccioso, los médicos y estudiantes, para burlarse de él, se lavaban prolongadamente las manos antes de tratar a las parturientas. Estos pocos casos bastan para demostrar que los escépticos han hecho siempre gala de la estupidez en todas las épocas de la historia humana. Y a pesar de que en el caso del caballo volador presentado por Jaime Maussán tienen razón en catalogarlo como fraude, no son ellos los más indicados para burlarse y señalarlo con el dedo. Los escépticos son en realidad los responsables de la larga serie de derrotas de la ciencia, paradójicamente considerada como “la más bien informada”. Ideas propuestas, invenciones simples y teorías sencillas han sido condenadas a priori por el propio academicismo oficial, tomadas como cosas aberrantes e infantiles, para ser paradójicamente consagradas más tarde por parte de otros científicos con más visión. Y ésta, lamentablemente, es la eterna historia, la lucha de quienes, aun a riesgo de equivocarse, proponen nuevas ideas, y los que las rechazan porque sus mentes estrechas no les permiten ver un duende ni siquiera aunque se le pare en la punta de la nariz. Un abrazo. Horacio Velmont.
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