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Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires (APdeBA)
Grupo Elron

 


APdeBA

Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires

Sociedad componente de la

Asociación Psicoanalítica Internacional

y de la Federación Psicoanalítica de América Latina



Cuando todo el mundo usa fósforos, algunos insisten obcecadamente en seguir utilizando los palitos para hacer fuego. Más información en "Asociación Psicoanalítica-APA".



El propio Sigmund Freud advirtió que el Psicoanálisis no servía para eliminar los trastornos mentales. Sin embargo, se trataba de una "terapia de base" para ser continuada y mejorada, algo que sus seguidores no hicieron. Los psicoanalistas, sin saberlo, le crean falsas expectativas a sus pacientes y como consecuencia de ello les implantan engramas de frustración, que luego será Dianética la única terapia que podrá quitárselos. Psicoanalizarse, por lo tanto, equivale a enfermarse. Más información en "Psicoanálisis".



L. Ronald Hubbard profundizó en el Psicoanálisis para tratar de averiguar por qué no funcionaba y entonces descubrió que esta terapia solamente se dedicaba a incidentes superficiales, netamente analíticos, que no eran los causantes de los trastornos porque el origen de éstos se encontraba en una segunda mente -la mente reactiva- que hasta ese momento había estado muy oculta. También descubrió que esta segunda mente era un mecanismo de supervivencia inherente a todos los seres vivos. Más información en el Apéndice donde dice "Dianética".


Al ignorar la existencia de la mente reactiva y su contenido de engramas, el Psicoanálisis sólo se ocupa de la mente analítica, lo cual torna a esta terapia en interminable. El Psicoanálisis, igual que la Justicia irracional, pierde el tiempo en procesar a alguien que es inocente de todos los cargos. Más información en "Mente reactiva automática".



El "E-Metro" (abreviatura de Electropsicómetro) fue desarrollado por L. Ronald Hubbard para detectar los incidentes -engramas- de la mente reactiva que están afectando a una persona. Cuando a través de la tecnología, también desarrollada por él (plasmada en Dianética y en Cienciología), se elimina la carga de esos incidentes, la aguja del cuadrante flota, significando ello que el padecimiento ha desaparecido definitivamente.



Los éxitos proclamados por los analistas no se producen por el Psicoanálisis, sino a través del llamado "efecto placebo". No estamos acusando a los psicoanalistas de engañar a sus pacientes, ya que ellos mismos son los primeros engañados. Más información en "Efecto placebo".



Haciéndose eco del vehemente pedido de Ron Hubbard de que construyéramos un Puente mejor, el profesor Jorge Olguín, director del Grupo Elron, desarrolló dos métodos magistrales: Psicointegración, que es una técnica que integra la mente a fin de que cada uno pueda ser siempre el amo y no el esclavo de sus yoes, y también Psicoauditación, que es una terapia que limpia de engramas a las vidas anteriores de una persona. Más información en el Apéndice donde dice "Psicointegración" y "Psicoauditación (karma)". También puedes solicitarle información adicional a su correo privado: olguin.jorge.raul@gmail.com

 

 

 

Es un crimen de lesa humanidad mantener instituciones que no sólo propician terapias obsoletas, sino que además enferman al paciente.

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¿QUÉ ES APdeBA?

APdeBA, Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires, surge y se establece con el propósito de crear una nueva institución para promover y desarrollar el psicoanálisis como ciencia, como método de curación y como vía de investigación de los procesos mentales.

Como organización científica mantiene y estimula un alto nivel de excelencia de sus miembros al mismo tiempo que genera un proceso de formación para todos aquellos que quieran llegar a ser psicoanalistas y participar como miembros en las múltiples actividades societarias.

APdeBA, en función de la destacada trayectoria de los miembros que la constituyeron, fue reconocida inmediatamente como Sociedad Provisoria de la Asociación Psicoanalítica Internacional, API (IPA), en el XXX Congreso realizado en Jerusalén en el año 1977 y sólo dos años después pasó a ser Sociedad Componente con todos los derechos que otorga esa condición.

Hoy es una Institución dedicada al desarrollo del psicoanálisis con una mira constante en el avance científico, formativo y asistencial. Hemos crecido en número, en participación comunitaria y en las actividades asistenciales desarrolladas. Nuestros miembros participan activamente en congresos nacionales e internacionales y han obtenido importantes premios internacionales por su trayectoria psicoanalítica.

A los miembros iniciales, sólo un puñado, acompañados sí por numerosos candidatos; corresponde hoy una institución de alrededor de 350 asociados, a los que se suman numerosos candidatos en formación.

Contamos con áreas y departamentos para facilitar el estudio y la investigación en temas específicos. Múltiples reuniones científicas - ateneos semanales, jornadas sobre temas y autores y el simposio anual - mantienen un clima intenso y permanente de intercambio teórico-clínico.

La revista "Psicoanálisis", de aparición cuatrimestral, es el órgano oficial que junto a la producción científica de la institución, introduce en nuestro medio autores y temas presentes en los debates internacionales.

Una clínica abierta a la comunidad, el Centro Psicoanalítico Dr. D. Liberman, brinda asistencia terapéutica en diferentes niveles.

Nuestra fuente es la vitalidad del pensamiento psicoanalítico capaz de expandirse más allá de los obstáculos.

 

 

 

EL PSICOANÁLISIS EN EL BANQUILLO

HORACIO VELMONT

Los psicoanalistas son los primeros engañados, y el gran engañador es el "efecto placebo". Como diría Sherlock Holmes: "Elemental, mi querido Watson".

Según lo afirma con acierto el doctor H. J. Eysenck, profesor de Psicología de la Universidad de Londres, "no existe prueba alguna de la eficacia del tratamiento freudiano; exactamente el mismo número de dolientes sanan bajo el tratamiento psicoanalítico que los que se hubieran curado sin él".

Cuando surgió hace más de un siglo, el psicoanálisis fue un gran movimiento innovador que prometía un tratamiento científico de todas las afecciones neuróticas, aseguraba la cura de muchas de ellas y alardeaba de poseer la clave para la prevención, no sólo de los desórdenes mentales sino también de la criminalidad, del malestar social y de las guerras.

Reacción optimista tras la desesperanza con que la Medicina y la Psicología ortodoxas venían considerando las perturbaciones neuróticas, el Psicoanálisis apareció como un soplo vivificador que viniese a barrer los miasmas de esas letales dolencias.

En el concepto popular, Sigmund Freud ascendió a la jerarquía de genio científico, que superaba su época y daba una nueva orientación al pensamiento humano.

Libros y artículos, y luego películas y programas de televisión, hicieron del psicoanalista, con su diván y su aire de sobrehumana sabiduría, una figura familiar para el público.

El adiestramiento en los métodos psicoanalíticos se convirtió en un requerimiento para el psiquiatra incipiente, y las teorías y la jerga psicoanalítica se filtraron hasta el habla de las enfermeras, las visitadoras sociales, los maestros, y un amplísimo vulgo.

El éxito de la revolución freudiana parecía casi completo. Sólo había una cosa que no iba del todo bien: los enfermos sometidos al tratamiento psicoanalítico no mejoraban y en muchos casos empeoraban .

Las cifras, cuando se ordenan y analizan en detalle, revelan un hecho sorprendente: al cabo de años de tratamiento, aproximadamente dos de cada tres enfermos se han aliviado.

En otras palabras, no existe prueba alguna de la eficacia del tratamiento freudiano-

La verdad es que, cuando se acude a los ficheros en los hospitales en busca de datos de hace un siglo, se descubre esta realidad interesante: entonces, como hoy, la proporción de curaciones o mejorías es siempre de dos por cada tres enfermos.

Si se tomara, como lo hizo el doctor Peter Denker, de Nueva York, 500 neuróticos graves, y se los encomendara al respectivo médico de familia, que los tratará con los medicamentos corrientes expedidos en la farmacia y con sus leales consejos e indicaciones, se comprobaría el sorprendente fenómeno de que a lo menos dos de cada tres enfermos se habrán restablecido al cabo de los dos años.

En realidad, casi lo mismo sucede cuando al enfermo no se le somete a ningún tratamiento. En consecuencia, los psicoanalistas que presuman de curar este tipo de enfermedades, deberían superar considerablemente los resultados del tratamiento ordinario o la ausencia de todo tratamiento.

Un sistema que presuma de curativo, altamente costoso en tiempo y dinero, debe justificarse en términos de su probado éxito en relación a otros tratamientos más sencillos. Nada de esto ha sucedido.

¿Cómo es posible, entonces, que este sistema de tratamiento, que no posee pruebas que lo garanticen, atraiga tantos firmes creyentes y haya llegado hasta el punto de constituir casi una religión moderna, máxime que el mismo Freud, en los últimos años de su vida, fue mostrándose cada vez más escéptico respecto a las posibilidades terapéuticas de su propia técnica?

Para explicárnoslo de algún modo, consideremos el famoso experimento efectuado por el renombrado psicoanalista norteamericano Burrhus F. Skinner.

¿En qué consistió este experimento? Pues encerró en una gran jaula una colección de palomas e instaló en ella cierto dispositivo mediante el cual caían unos cuantos granos de trigo al piso de la jaula cada tres o cuatro minutos, y dejó allí solos a los pájaros durante la noche.

Cuando volvió al día siguiente, encontró a las palomas entregadas a las más extrañas maniobras.

Algunas de ellas saltaban de aquí para allá en una pata, otras se agitaban con un ala hacia arriba o con un ala hacia abajo, mientras alguna se mantenía con la cabeza levantada oteando el aire.

¿Qué había sucedido? Pues que cuando Skinner salió del laboratorio la noche anterior, las aves empezaron a explorar su prisión y al hacerlo adoptaron todas las formas de movimientos peculiares de las palomas.

De pronto, cayeron unos cuantos granos de trigo delante de cada volátil, como si fuese una respuesta o recompensa al movimiento que el ave estaba haciendo en aquel instante.

Por inferencia instintiva, cada cual continuó haciendo el mismo gesto, y -¡qué maravilla!- el premio vino, una y otra vez.

Las palomas quedaron convencidas de esta relación de causa a efecto, y siempre que sentían hambre adoptaban la postura supuestamente remuneratoria.

Es obvio que hubiera resultado inútil explicarles que no tenían prueba científica alguna de que sus extrañas posturas fueran las que provocaban la caída del grano; la confirmación ocasional dada a su proceder por el artificio era por demás convincente para ellas.

Ocurren muchas cosas parecidas en el campo del Psicoanálisis. Los enfermos, en la mayoría de los casos, experimentan mejoría sin relación alguna con el tratamiento a que se les somete; pero el hecho se interpreta, tanto por el enfermo como por el psicoanalista, como prueba de la bondad del método.

Cuanto más los dolientes mejoran, tanto más el psicoanalista se convence de la excelencia de su sistema curativo. No considera en ningún momento que otras personas se someten a distintos tratamientos con ostensibles idénticos resultados: a la extracción de los dientes para remover los focos de infección, a la imposición de manos, a los baños fríos, a píldoras falsas, a la sugestión, a la confesión y a la plegaria.

Así, todo profesional logra éxitos en razón de que, cualquiera sea el remedio que use, no empecerá a la mejoría del doliente (lo mismo que cualquiera que fuese la postura adoptada por cada paloma no influía para nada en la caída del grano).

Se tiene ya la explicación del prestigio que la terapéutica psicoanalítica ha obtenido, tanto entre los psicoanalistas como entre los enfermos: los fracasos se olvidan y los éxitos se adjudican al sistema, sin advertir el sofisma en que se incurre.

El Psicoanálisis, sin duda alguna, constituye el mayor fraude del Siglo XX. La pregunta lógica, por lo tanto, es: ¿También permitiremos que lo siga siendo en el Siglo XXI?

Nota: Los fundamentos de la ineficacia del Psicoanálisis están explicados exhaustivamente en "Psicoanálisis".

COLABORACIONES

Estimado profesor Velmont:

Estaba leyendo los temas sobre el Psicoanálisis en la parte G "Asociación psicoanalítica -APA" y "Asociación Psicoanalítica - APdeBA" y he encontrado un error. Cuando se refiere a B. F. Skinner, lo hace diciendo que es psicoanalista cuando en realidad no lo es. B. F. Skinner forma parte del modelo conductista o de modificación de conducta (modelo que es contrario al Psicoanálisis), concretamente en la rama de conductismo operante. A continuación expongo alguna información sobre Skinner.

"El condicionamiento operante se suele asociar con la figura de Skinner (1938), que elaboró con mayor detalle y precisión los principios del condicionamiento operante ya anunciados por Thorndike en 1911 ("ley del efecto" - cuanto mayor es la satisfacción o el desagrado que sigue a una acción y sus consecuencias, mayor es también la probabilidad de que se repita o inhiba, respectivamente esa conducta)".

"En 1938, B. F. Skinner publicó "la Conducta de los Organismos", obra en la que expuso los resultados de sus experimentos realizados con ratas, y en los que estos animales tenían que pulsar una palanca para obtener refuerzo en forma de agua y comida. Partiendo de la base de sus descubrimientos, esbozó los principios básicos del condicionamiento operante. En 1953, Skinner publicó "Ciencia y conducta humana". Este libro ofreció la interpretación de Skinner sobre cómo los principios básicos de la conducta influencian la conducta de la gente en toda clase de situaciones cotidianas. Su interpretación influyó sobre otros autores que comenzaron a examinar los efectos de las variables de refuerzo sobre la conducta humana en diversos ámbitos experimentales y aplicados".

En cuanto al experimento que menciona como ejemplo de la ineficacia del psicoanálisis me parece acertado, no obstante para que no quede como una mera anécdota me gustaría explicar en que consiste dicho experimento, si es que no lo conoce ya.

En ese experimento se usa una de las técnicas del condicionamiento operante llamada moldeamiento. Consiste en lo siguiente. En este caso se quiere enseñar a las palomas el hecho de que si pulsan una tecla obtendrán comida. Como esto no es algo que las palomas hagan de forma natural, para conseguir que aprendieran esa conducta, lo que se hace es reforzar conductas que se aproximen. Por ejemplo, que se acerquen a la tecla, que estén un rato en ese lado de la jaula, etc. Entonces el refuerzo se emite. En ese primer momento efectivamente las palomas achacaban el refuerzo a sus movimientos (que es un pensamiento completamente mágico porque por mover una pata no te cae comida del cielo). Posteriormente iban aprendiendo a darle a la tecla y entonces si que tenían control directo sobre el refuerzo.

Mis felicitaciones por el trabajo que están realizando tanto el profesor Olguín como usted. Sigan adelante pues cada pequeño paso trae más luz y comprensión.

Hasta otra y gracias.

N.

 

* Advertencia: Dianética y Cienciología son marcas registradas y aquí se las menciona exclusivamente con fines informativos y de difusión. El Grupo Elron es una organización independiente sin fines de lucro, políticos o religiosos, y la distribución del material es totalmente gratuita. Para información sobre marcas registradas: http://www.scientology.org/en_US/feature/legal/trademark.html


Dianética y Cienciología han sido complementadas por el profesor Jorge Olguín mediante las técnicas de Psicointegración y Psicoauditación