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Brujas y brujerías
Grupo Elron

La gente medieval entendía por 'bruja' al ser humano -por lo general una mujer, pero a veces también un hombre e incluso un niño- que se había entregado al Diablo por medio de un pacto o contrato, para servirle o asistirle.

Los buscadores de brujas, también llamados "punzadores", recibían una buena gratificación por cada víctima que entregaban para su ejecución. Solían buscar "marcas del diablo" (cicatrices, manchas de nacimiento, etc.) que, al pincharlas con una aguja, no producían dolor ni sangraban. Cuando no había marcas visibles, bastaba con las "invisibles". En las galeras, un punzador de mediados del siglo XVII confesó que había causado la muerte de 220 mujeres en Inglaterra y Escocia por el beneficio de "veinte chelines la pieza" (Carl Sagan, en Maellus Malleficarum , "El Martillo de las brujas").

 

Las "brujas" fueron perseguidas durante largo tiempo, muchas veces por miedo, otras siendo utilizadas como cabezas de turco, y en algunos momentos de crisis acusar al vecino de brujería llegó a ser una forma rápida y eficaz de librarse de él. Ya Carlomagno (siglo VIII) ordenó la muerte para quienes provocaban tempestades que estropeaban las cosechas, hacían estéril al ganado o causaban enfermedades a otras personas.

Las personas acusadas de brujerías eran inocentes, pues las confesiones les fueron arrancadas bajo tormento. En todos los casos hubo manipulaciones de los espíritus del Error.

 

 

 

La historia conocida I

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LA CAZA DE BRUJAS

EN LA HISTORIA MODERNA

 

Por  María Teresa Fuster 

 

Cuando se emprende el estudio de la Europa Moderna, no se puede dejar de considerar un fenómeno singular y único que marcó a este rico período: la caza de brujas.

Durante el siglo XVI Europa se ve infectada de denuncias sobre brujería. Miles de personas sospechadas de esta práctica eran detenidas y sometidas a interrogatorios, tanto por las autoridades civiles como por la temible Inquisición. La simple probabilidad de caer en sus manos llenaba de terror. El uso de tortura, tanto para lograr la confesión o simplemente para la confirmación de ésta, era lo habitual. Y las penas podían ir desde la abjuración pública y el uso del sanbenito −un hábito amarillo con una cruz roja, cada vez que salía de su casa− muestra pública de vergüenza y humillación, hasta la condena a muerte en la hoguera (1).

Ocupaba un lugar destacado en las delaciones e interrogatorios la descripción de las prácticas y reuniones nocturnas sabáticas celebradas por los miembros de sectas de brujos. Estas descripciones incluían la negación de la fe, el pacto satánico, la orgía sexual, el sacrificio de niños, el vuelo nocturno, el ejercicio de poderes maléficos contra hombres, animales y cosechas, junto con la inversión de los valores del culto cristiano, que introducían el caos en el orden divino, social y simbólico de las asustadas poblaciones.

El resultado de estas denuncias llevó a la muerte a miles de personas. La caza de brujas alcanzó su clímax entre los siglos XV y XVII, siendo para el siglo XVIII sólo un recuerdo. ¿ Cómo llegó a construirse la imagen de la bruja satánica, de manera tal como para generar psicosis colectivas? ¿ Tenían las prácticas descriptas un trasfondo real? Y: ¿cuál fue la razón que hubo tras la construcción de esta imagen?

La clave para entender este fenómeno la tenemos que buscar en la historia del pensamiento, en particular en el religioso. Así como la idea bíblica de la existencia del diablo llevó siglos de elaboración teológica (2), la figura del brujo o hechicero (3) como agente del demonio y las prácticas supersticiosas como hechos satánicos, llevó siglos de composición por los pensadores de la Iglesia.

Marcelo Campagne en Homo Catholicus. Homo Superstitiosus (4), describe tres modelos de superstición elaborados a lo largo del tiempo: el modelo clásico, el cristiano y el científico racionalista. Mostrando así la clara evolución del pensamiento sobre costumbres y hechos ancestrales, y la distinta manera de percibirlos y entenderlos según los distintos modelos prevalecientes. Para el modelo Clásico, greco latino, la superstición, ese temor excesivo a los dioses, la creencia que los males se originaban de pecados o prácticas rituales era simplemente ignorancia, emociones surgidas de falsos razonamientos. "La perversión ha sido la fuente de creencias falsas, crasos errores y supersticiones apenas por encima del nivel de los cuentos de viejas", escribía Cicerón (5). El cristianismo en el I siglo compartía esta idea: " Rechaza las fábulas profanas y los cuentos de viejas", escribía San Pablo a su discípulo Timoteo (6).

Unos trescientos años después, a través de San Agustín de Hipona, llegaría (354-430 d. C.) la formulación del modelo cristiano de superstición. El Obispo de Hipona unificó bajo el término superstición prácticas de orden cultural -referidas a desviaciones dentro de la formulación del culto, como idolatría− y aquellas que no lo eran, tales como creencias en amuletos, en maleficios, horóscopos, agüeros y "vendajes y remedios que condena la ciencia médica... o en colgarse o atarse algún objeto", escribía San Agustín (7). Por otro lado, establece una clara relación entre la superstición y la demonología, sosteniendo que detrás de las supersticiones están los demonios, y que éstos pueden producir efectos reales. Esta idea va a traer con el tiempo importantes consecuencias.

Durante la Alta Edad Media este criterio se deja de lado, se niega que hubiese verdad detrás de las supersticiones. Ejemplo de esto es el fragmento existente del Canon Episcopi del siglo IX, donde refiriéndose a creencias populares sobre ciertas mujeres adoradoras del diablo, que participan en cabalgatas nocturnas, dice lo siguiente: "De hecho, una innumerable cantidad de personas, engañadas por esta falsa creencia, considerando estas cosas verdaderas, se desvía de la justa fe y cae en el error del paganismo porque termina afirmando la existencia de alguna otra divinidad o potencia sobrenatural además del único Dios. Es por eso que los sacerdotes en sus iglesias deben predicarle al pueblo continuamente para hacerle saber que ese tipo de cosas son enormes mentiras y que estas fantasías son introducidas en las mentes de hombres sin fe no por el espíritu divino, sino por el espíritu del mal" (8). Si bien este valioso documento negaba a la brujería realidad física, condenaba a quienes creían en ella, preparando el camino para la oleada de represión que ocurriría siglos después. Además su descripción del vuelo nocturno contribuyó a extender y fijar el concepto histórico de sabbat.

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La historia conocida II

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Maellus Maleficarum "El martillo de las brujas"

por Carl Sagan

Este texto escrito por Carl Sagan nos cuenta los orígenes del Maellus Maleficarum y sus terribles consecuencias en toda Europa y posteriormente en Estados Unidos, llevadas a cabo por la iglesia católica y protestante . 

[...]
La obsesión con los demonios empezó a alcanzar un crescendo cuando, en su famosa Bula de 1484, el papa Inocencio VIII declaró:  
Ha llegado a nuestros oídos que miembros de ambos sexos no evitan la relación con ángeles malos, íncubos y súcubos, y que, mediante sus brujerías, conjuros y hechizos sofocan, extinguen y echan a perder los alumbramientos de las mujeres.
       Además de generar otras muchas calamidades. Con esta bula, Inocencio inició la acusación, tortura y ejecución sistemática de incontables "brujas" de toda Europa. Eran culpable de lo que Agustín había descrito como "una asociación criminal del mundo oculto". A pesar del imparcial "miembros de ambos sexos" del lenguaje de la bula, las perseguidas eran principalmente mujeres jóvenes y adultas.

       Muchos protestantes importantes de los siglos siguientes, a pesar de sus diferencias con la Iglesia católica, adoptaron puntos de vista casi idénticos. Incluso humanistas como Desiderio Erasmo y Tomás Moro creían en brujas. " Abandonar la brujería - decía John Wesley, el fundador del metodismo- es como abandonar la Biblia." William Blackstone, el célebre jurista, en sus Comentarios sobre las leyes de Inglaterra (1765), afirmó:  
Negar la posiblidad, es más, la existencia real de la brujería y la hechicería equivale a contradecir llanamente el mundo revelado por Dios en varios pasajes tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento.

        Inocencio ensalzaba a "nuestros queridos hijos Henry Kramer y James Sprenger" que, "mediante Cartas Apostólicas han sido delegados como Inquisidores de esas depravaciones heréticas": Si las "abominaciones y atrocidades en cuestión se mantienen sin castigo", las almas de las multitudes se enfrentan a la condena eterna. 
      

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La historia verdadera

LAS BRUJAS NO EXISTEN,

¿PERO QUE LAS HAY, LAS HAY?

¿Cuál es la realidad de la brujería?

Estimado profesor Velmont: Me dirijo a Ud. Para preguntarle si existe la brujería o es sugestión mental provocada. Una hermana mía sintió punzones en su cuerpo y decía que le hicieron brujería y que su tía le hizo un muñeco y que le dieron a tomar un brebaje en la comida. ¿Es cierto eso, o es sugestión? Le agradeceré que me conteste usted mismo y gracias por los artículos que, como dicen en mi país, lo desasnan a uno.

Enrique P.

RESPUESTA

Apreciado Enrique: El Diccionario de la Real Academia Española dice que los brujos son personas que, según la opinión vulgar, tienen pacto con el Diablo y, por ello, poderes extraordinarios. Según el mismo diccionario, brujería es el conjunto de prácticas mágicas que ejercen los brujos.

En este sentido, no hay brujos ni tampoco brujerías, porque los poderes mágicos no existen ni tampoco es posible pactar con el Diablo, ya que un personaje así sólo existe en la ficción. El Diablo no es más que un mito.

La brujería, por lo tanto, en el sentido que le da el común de la gente, no existe. Lo que sí que existe son los llamados espíritus del Error, que habitan en los planos suprafísicos 2 y 3, y que se dedican a molestar y a burlarse de los encarnados.

El plano 2 está "pegado" al plano físico (que es el nº 1), y desde allí pueden vernos a nosotros como nosotros miramos a los peces en una pecera. Tienen esa ventaja, ya que nosotros no podemos verlos a ellos.

¿Quiénes son los espíritus del Error? Bueno, somos nosotros mismos cuando no estamos encarnados. Naturalmente, me estoy refiriendo a aquellos espíritus que no están en los planos de Luz (niveles 4 y 5), porque los seres de Luz no se ocupan de molestar a nadie sino por el contrario a auxiliar a quienes necesitan ayuda.

En los planos espirituales o suprafísicos no existen las urgencias del plano físico, y entonces los espíritus, una de dos, o se dedican al Servicio (los de Luz) o se dedican (los espíritus del Error) a las luchas de poder y a molestar y a burlarse de todos aquellos que pueden ser molestados o burlados.

Ahora bien, los espíritus del Error están esperando ansiosos que los encarnados les abran las puertas para hacer sus maldades. Y si una persona quiere dañar a otra, le basta solamente con pensarlo y ya le está abriendo las puertas a esos espíritus.

Por el otro lado, es necesario que la persona sobre quien recaerá el daño se preste a ello. Aquí opera el dicho que dice que "atraemos lo que tememos". El temor abre las puertas para que los espíritus del Error nos ataquen.

¿Qué pueden hacer los espíritus del Error? Pues provocarnos molestias corporales de todo tipo, hacer que imágenes de la Virgen derramen lágrimas o que de las heridas de Jesús crucificado mane sangre. También pueden provocar movimientos de objetos, o sonidos que parezcan palabras de ultratumba, etc., etc.

Pero siempre, en cuanto a los daños personales, la víctima tiene que prestarse a ello, haciéndole el juego a los espíritus del Error, es decir, predisponiéndose (inconscientemente, por supuesto) a ser dañada.

De más está decir que muchas personas acusadas de brujerías y quemadas en la hogueras no fueron más que manipulaciones perversas de los espíritus del Error.

Bienvenido al Club. Un fuerte abrazo.

Horacio Velmont.

Nota: Los diálogos que he mantenido con mi Guía espiritual en la sesión del 22/10/02 te aclararán más esta cuestión:

Interlocutor: . Aparte de los espíritus del Error, los "demonios" y las energías lúdicas, ¿hay otras entidades negativas que abruman o molestan a los seres humanos?

Ron Hubbard: Sí, pues hay que incluir a los elementales de la naturaleza, como los gnomos, elfos, duendes, faunos, etc., pero no lo hacen por maldad sino por traviesos.

Interlocutor: Ya entiendo. ¿Y también pueden hacer foco y producir imágenes y todas esas cosas?

Ron Hubbard: Si, pueden hacer foco y producir imágenes igual que los espíritus del Error.

Interlocutor: ¿Y también pueden hacerse visibles?

Ron Hubbard: Sí, por supuesto.

Interlocutor: Hace muchos años, un amigo de mi padre, que era ingeniero en minas en Europa, contaba que era común que los mineros, cuando había algún escape de gas, vieran gnomos que se les aparecían y les advertían del peligro. ¿Es posible esto?

Ron Hubbard: Claro que sí, porque muchos elementales son Servidores.

Interlocutor: Ah, ya entiendo... ¿Y con respecto a los zombis, es decir, los llamados "muertos vivientes del Vudú", que los brujos supuestamente tienen a su servicio?

Ron Hubbard: Eso es una tontería. Es una tradición de esa isla denominada Haití. No hay ninguna droga que pueda revivir a los muertos. La condición de zombi es producida por una droga que origina un estado de tipo cataléptico.

Interlocutor: ¿Y qué hay de verdad en los muñecos de cera con alfileres clavados que provocan dolor en las víctimas que representan?

Ron Hubbard: Son todos inventos. Se puede dar a veces, excepcionalmente, la circunstancia de que el encarnado, al pinchar un muñeco e intencionar con toda su fuerza mental para que le llegue a la víctima, que ésta sienta el pinchazo. Pero este efecto no es más que una transferencia energética sin ninguna connotación mágica.

Interlocutor: ¿Y esto se produce aunque la víctima no tenga conocimiento de lo que se está haciendo en su contra?

Ron Hubbard: Se produce aunque la víctima no lo sepa. Si yo, por ejemplo, odio a una persona, y tengo una foto de ella o hago un muñeco que la representa, cuando pincho no estoy pinchando la foto ni el muñeco, sino que automáticamente estoy focalizando mi vibración energética negativa hacia la otra persona y esa vibración llega.

El ser humano no tiene tanto poder como para hacer foco como un espíritu, que hasta puede producir lo que ustedes llaman "combustión humana espontánea", porque el ser encarnado solamente tiene el 10 % de espíritu.

No obstante, algunas personas pueden lograrlo a través de ciertos ritos africanistas que potencian la maldad.

Interlocutor: ¿Ese potenciamiento de la maldad lo hacen a través del auxilio de los espíritus del Error?

Ron Hubbard: Por supuesto. Todo lo que es de la línea africanista, umbanda, kimbanda, macumba, vudú, utilizan espíritus del Error para hacer sus daños. Y esos espíritus del Error focalizan la energía negativa y pueden llegar a hacer foco sobre la persona que el brujo quiere dañar a través de los pinchazos en la foto o el muñeco que la personifica.

Pero aunque la persona que pincha el muñeco no haga ningún rito negro también puede enviar, aunque limitadamente, foco hacia su víctima y dañarla.

Aunque tú no lo sepas, cuando en una oportunidad estaban reunidos los miembros del Grupo Elron en un bar, uno de ellos, sindicado como "el discípulo número trece", envió una energía negativa con tal fuerza que uno de los presentes tuvo un preinfarto y tuvo que retirarse.

Esa energía negativa, en realidad, iba dirigida a este receptáculo, a quien ese discípulo le tenía envidia, pero como estaba en un estado de euforia le rebotó y fue a parar a la persona que tenía al lado.

Interlocutor: Recuerdo perfectamente ese hecho.

Ron Hubbard: Esto quiere decir que haciendo foco se puede enfermar a una persona.

Interlocutor: ¿Concretamente, entonces, todo esto de las brujerías, conjuros, maldiciones, etc., es debido a...?

Ron Hubbard: Es debido a la intervención de los espíritus del Error e incluso los "demonios".

Interlocutor: ¿Y las famosas caza de brujas de los siglos pasados?

Ron Hubbard: ¡Por favor, eran todas víctimas inocentes! No tenían nada que ver con la utilización de los espíritus del Error que hacen ahora las líneas africanistas.

Interlocutor: ¿Existe algún tipo de conjuro especial, secreto, por el cual se pueda concitar la voluntad de los espíritus del Error?

Ron Hubbard: No, no existe. Y aunque existiera no es necesaria, porque los espíritus del Error se prestan voluntariamente. La expresión que usarían, empleando una frase común, es algo así como "a mi juego me llamaron". Eso de los "conjuros" es solamente de las películas de ciencia ficción.

Sí, se puede hacer algún tipo de concentración mental como para lograr un mejor contacto potenciando el deseo, pero esto no tiene nada ver con los conjuros. Así como con el poder de la oración se puede crear un canal de Luz, así también con la invocación al mal se puede crear un canal de sombra.

Pero con los espíritus del Error no son necesarios tantos miramientos, ya que están prontos a servir a quien quiera provocar maldades.

Interlocutor: Entiendo. Bueno, el tema quedó definitivamente aclarado.

Remisión: Para ampliar este tema haz clic en "Espíritus del Error".