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Edgar Cayce, verdad y mito
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Médium sobresaliente, canalizó a Maestros de Luz, pero la mayoría de los mensajes que recibió de ellos los tergiversó debido a sus preconceptos. Su tremendo ego también contribuyó a que canalizara a los espíritus del Error. De ahí sus disparatadas "profecías".
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LA HISTORIA CONOCIDA ¿Quién fue Edgar Cayce?
Cada año, miles de personas, en el mundo entero, descubren la vida y la obra de un hombre que fue semejante a tantos otros en muchos sentidos, esposo amoroso, padre de dos hijos, fotógrafo apasionado, catequista ferviente y aficionado a la jardinería; pero que se destacó por su talento psíquico, uno de los más vastos y fiables de todos los tiempos. Este hombre se llamaba Edgar Cayce.
Durante cuarenta y tres años, efectuó "lecturas" en un estado de sueño autohipnótico, con la finalidad de ayudar a la gente. Se tendía en un sofá, cruzaba las manos sobre el plexo solar y entraba en trance. Entonces, bastaba indicarle el nombre de alguna persona y el lugar en que ésta se hallaba, dondequiera que fuese, para que pudiera hablar de ella y contestar las preguntas que se le hicieran acerca de la misma. Cayce generalmente disertaba con su voz habitual; una estenógrafa anotaba lo que se decía en la sesión, luego lo escribía a máquina, enviaba el original al interesado y archivaba el duplicado.
Hoy en día, el A.R.E. (Association for Research and Enlightenment, Inc.), asociación que creó Edgar Cayce en 1931 en Virginia Beach, Virginia, pone a la disposición del público, en su biblioteca, 14 306 lecturas realizadas por Cayce, a las cuales se agregaron los testimonios, los comentarios y los seguimientos correspondientes. Esas lecturas representan el más considerable conjunto de documentos psíquicos de la misma procedencia. El A.R.E., que sólo tenía algunos cientos de miembros cuando Cayce falleció en 1945, es actualmente una organización de envergadura mundial. Permite a numerosas personas transformar su existencia gracias a la obra de este hombre muy sencillo que manifestó excepcionales facultades psíquicas. ~
Edgar Cayce nació cerca de Hopkinsville, en el Estado de Kentucky, el 18 de marzo de 1877. Siendo el mayor de cinco hijos, se crió con sus cuatro hermanas en el ambiente de la vida rural de fines del siglo XIX, rodeado de sus abuelos, tíos y primos, que residían en los alrededores. Solía jugar con compañeritos ficticios, quienes fueron desapareciendo según él crecía. En aquella época, gran parte del país experimentaba un renacimiento religioso cuyo fervor podía explicar, al menos parcialmente, el profundo atractivo de Edgar por la Biblia y su aspiración de llegar a ser médico misionero. A esa edad, nadie hubiera sospechado la manera singular en que su sueño se concretaría.
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LA HISTORIA VERDADERA
Las "profecías" de Edgar Cayce. Estimado profesor Velmont: Me ha sensibilizado mucho lo que he leído en Enigmas develados sobre aquellos que formulan "profecías". Entiendo que entonces no se debe creer en lo que dejó escrito Edgar Cayce, aunque hay personas que dicen haber corroborado muchas de sus predicciones. ¿Puede ser cierto esto? Agradecido. Eusebio B.
RESPUESTA Apreciado Eusebio: El futuro lo sabe únicamente el Absoluto y los viajeros del tiempo, y Edgar Cayce no era un viajero del tiempo. Lo que ocurre con las "predicciones" es que según la forma cómo se las formula, se las puede aplicar a muchos hechos distintos. Por otra parte, también están los "admiradores" de Edgar Cayce que adecuan sus "predicciones" a determinados hechos (estos admiradores, naturalmente, son ayudados por los espíritus del Error que les sugieren determinadas "coincidencias"). El famoso caso de los "Ojos de la Virgen de Guadalupe", por ejemplo, fue obra de los espíritus del Error que influyeron en los investigadores para que "vieran" cosas que en realidad no existían. Entre los disparates proféticos de Edgar Cayce se encuentran, por ejemplo, el "Regreso de Cristo" (aquí confunde a Jesús con Cristo, que es una Energía divina, y las Energías no encarnan; en cuanto a Jesús, tampoco "regresará" porque actualmente es Logos Solar de la Tierra y los Logos no encarnan, salvo circunstancias muy excepcionales que aquí no se dan); "Cambio en el eje terrestre alrededor del año 2000"; "Emergerá una nueva tierra a las afueras de la costa oriental de América del Norte, se descubrirían afuera de la costa de bikini; ésta será la mítica Atlántida"; "Destrucción generalizada de las ciudades de Los Ángeles, San Francisco, la destrucción de Manhattan y desaparición de Nueva York por grandes terremotos"; "Erupciones volcánicas en regiones tropicales y un incremento de actividad volcánica en el borde del Pacífico"; "Un calentamiento general en áreas frías, y un enfriamiento de la áreas cálidas del globo". ¿Es necesario seguir?... No quiero dejar pasar esta circunstancia sin aclarar algunos hechos de la vida de Edgar Cayce:
A los trece años, tuvo una experiencia que le impactó para siempre: la aparición de un ser angelical, una bella dama, quien le preguntó qué era lo que más anhelaba. Edgar contestó que deseaba asistir a otros, en particular a niños enfermos.
Se trató de una proyección holográfica de los espíritus del Error haciendo foco, porque los Maestros de Luz no utilizan trucos fenoménicos para impresionar.
En aquella época, el hipnotismo y los espectáculos teatrales eran muy populares. Un hipnotizador ambulante que se hacía llamar "Hart, ¡el rey de la risa!" llegó al teatro de Hopkinsville con su programa de comedia e hipnotismo. Hart tenía éxito y era concienzudo. Al enterarse de la dolencia de Edgar, aceptó procurar sanarlo. En una primera sesión, Hart lo hipnotizó y le sugirió que iba a recobrar la voz. Para asombro de los presentes, Edgar respondió con un tono normal a las preguntas que se le hicieron. Sin embargo, su cerebro no acató la sugestión post-hipnótica de continuar hablando claramente después de la sesión. Hart reiteró la tentativa en varias ocasiones, obteniendo siempre el mismo resultado: dormido, Edgar se expresaba de manera perfecta; despierto, volvía a su murmullo anterior. Sabiendo que ciertos pacientes bajo hipnosis mostraban facultades de videncia, un especialista de Nueva York, interesado en el caso, aconsejó que se repitiera el experimento pero, esta vez, pidiendo a Edgar que comentara su propia dificultad, en lugar de sólo sugerirle que recuperara la voz. Cayce determinó someterse a una última tentativa bajo la supervisión de un autodidacta de la localidad, Al Layne, quien practicaba el hipnotismo y tomaba cursos de osteopatía por correspondencia. Además, propuso entrar en un estado similar al que le permitía memorizar sus libros de escuela en su adolescencia. Cuando estuvo dormido, Layne le preguntó cuál era la causa de su mal y la manera de curarlo. ¡Y Cayce contestó! Definió el problema como un trastorno psicológico que producía un efecto físico y recomendó que, mientras estaba inconsciente, se le sugiriera que intensificara la circulación sanguínea en las áreas afectadas. Layne respetó las instrucciones. Se pudo observar cómo la parte superior del pecho y la garganta de Edgar se tornaron color escarlata y calientes al tacto. Edgar permaneció unos veinte minutos así, en silencio; luego pidió que, antes de despertarlo, se le diera la orden de regularizar la circulación sanguínea. Layne siguió estas indicaciones y, despierto, Cayce se expresaba a la perfección, sanado de la dolencia que había sufrido durante un año.
Cayce tenía un engrama que le provocaba su dolencia y este engrama dejaba de actuar cuando él se encontraba hipnotizado. Luego, fue el propio Yo Superior de Cayce el que dio la solución indicando intensificar la circulación sanguínea como orden poshipnótica. De más está decir que se trataba de un trastorno muy leve, pues de lo contrario no lo hubiera podido sanar de manera tan sencilla.
Desde años atrás, Layne padecía molestias gástricas que los doctores no lograban aliviar, y se le ocurrió solicitar una lectura al respecto. Estaba seguro de que sus conocimientos médicos le harían identificar cualquier sugerencia terapéutica perjudicial que pudiera mencionar Cayce. A pesar de su escepticismo, éste aceptó, pues se sentía obligado con Layne por haberle ayudado a recobrar la voz. La lectura se realizó de forma análoga a la anterior. Dormido, Edgar describió la afección en detalle y mandó ciertas hierbas medicinales, un régimen alimenticio y ejercicios físicos. En una semana, Layne se había mejorado tanto que se entusiasmó aún más con la facultad de Cayce. Le alentó a que diera importancia a su habilidad e intentara resolver otros casos.
Aquí Cayce canalizó a los Maestros de Luz que indicaron la forma de aliviar la dolencia. Los consejos que daba Cayce para tratar dolencias tenían efectividad precisamente por canalizar a entidades de Luz. Lamentablemente, a causa de su ego también canalizó a espíritus del Error y de ahí sus profecías disparatadas. Bienvenido al Club. Un fuerte abrazo. Horacio Velmont.
Nota: Te transcribo seguidamente los diálogos que tuve con mi Guía espiritual con respecto a Edgar Cayce, que son bien reveladoras por cierto, en la sesión del 19/8/03:
Interlocutor: Ahora quisiera saber algo sobre Edgar Cayce, una especie de "profeta" respecto al cual muchos me han preguntado. Creo que alguna vez pregunté en sesión si se trataba de algún viajero del tiempo y me confirmaron que no. Ron Hubbard: Al igual que muchas personas, Edgar Cayce ha recibido mensajes de Luz, pero en parte los ha tergiversado a causa de su egocentrismo y sus preconceptos. Ya se ha señalado lo peligroso que son las verdades mezcladas con falsedades, porque la gente no puede distinguir unas de otras y entonces toma las falsedades como verdades. Interlocutor: He leído algunas "profecías" de esta persona y realmente son disparatadas. Ron Hubbard: Son preconceptos de este autor. Además, también era presa fácil de los espíritus del Error, más en la última etapa de su vida. Interlocutor: ¿Algo más que pueda decir sobre Edgar Cayce? Ron Hubbard: No, pues con lo dicho es suficiente.
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