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El calvario de Angiekitana |
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Horacio Velmont, editor responsable
mmm... Creo que este sitio no es para mí…
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*************** LA DRAMÁTICA EXPERIENCIA DE ANGIEKITANA CON EL BONDAGE FORZADO por Horacio Velmont
Mientras buscaba en la Red material sobre el Bondage, especialmente de aquellos que lo practicaban, me encontré sorpresivamente con un relato estremecedor de una joven, en ese momento de 19 años, que había sido drogada y que cuando despertó se encontró que había caído en poder de una mafia que traficaba con el sufrimiento de sus víctimas, filmando las escenas de torturas y luego exhibiendo los videos por un precio. Generalmente este tipo de víctimas son elegidas por las vías “normales”, es decir, mediante una agencia de modelos que publica un aviso en el que solicita jóvenes de buena presencia para modelaje, y por supuesto aclarando que se ofrece una excelente remuneración. Pero en el caso de Angie utilizaron un método más directo, pues simplemente la drogaron y la condujeron al lugar donde más tarde la torturarían cruelmente de las más diversas formas que la perversidad humana puede imaginar. Para que Angie se prestara dócilmente a adoptar posiciones de por sí dolorosas y a ser torturada sin miramientos, la doblegaron con un método muy expeditivo: le introdujeron en el ano, previamente untado con un gel especial para facilitar la conducción de la electricidad, un consolador metálico de diez niveles haciéndole probar primero descargas en el nivel uno, solo un segundo, y luego en el nivel 2, tres segundos. Las descargas, que le provocaron inenarrable dolor y terribles convulsiones, la convencieron definitivamente DE que no tenía otra salida más que la de obedecer. Por si quedara alguna duda, sus torturadores le advirtieron que cualquier rebeldía, por mínima que fuera, sería castigada con descargas peores que las sufridas, que solamente habían sido de muestra, y por supuesto en el máximo nivel previsto en el aparato, el 10. Con las mismas amenazas le hicieron firmar un contrato en el que aceptaba todas esas torturas a cambio de una remuneración, que realmente era muy buena. Filmaron, además, sus respuestas a una serie de preguntas previstas de antemano, lo que le quitaban toda espontaneidad, y en donde tenía que poner cara de estar muy contenta por haber sido elegida y agradecía a quienes le habían brindado esa oportunidad. ¿Es necesario aclarar que mientras era entrevistada Angie tenía introducido en el ano, como advertencia, un consolador metálico conectado a la electricidad y listo para ser usado en cuanto quisiera desviarse de las respuestas programadas? La terrible experiencia de Angie comenzó cuando un cliente contrató sus servicios como edecán hosstes, que se desarrollarían en una quinta donde habría una cena de ejecutivos. Su trabajo, que formaba parte del acuerdo, consistiría en recibirlos, regalarles un puro, preguntarles qué querían tomar y pedir a los meseros la bebida que ellos solicitaran. Además, tendría que sonreír ante los piropos y tolerar que la tocaran levemente en piernas, nalgas y busto. Para que Angie hiciera las delicias de los invitados, todos hombres de alrededor de 50 años, se le proporcionó un uniforme muy provocativo y unas sandalias con un tacón de 17 cm que la hacían ver con una figura sumamente estilizada. Angie, como mujer que era, obviamente se sintió complacida de que ellos se sintieran a gusto con su presencia y se consideraran bien atendidos. Además se le había pagado muy bien y por adelantado. La cena transcurrió en orden y ya cuando llegaron todos no era mucha su participación, pues tan solo tenía que recibir y tolerar las invitaciones, propuestas y tarjetas de presentación que le fueron dando casi todos. Una vez terminada la velada y cuando ya quedaban pocos invitados, pues la mayoría se habían ido, Angie aprovechó para quitarse los zapatos y masajearse un poco los pies. Se sentía cansada y obviamente ignorando lo que le esperaba. Fue en ese momento que se le acercó quien la había contratado y le ofreció una bebida, que ella aceptó y entonces él fue a traérsela. Cuando regresó con la bebida empezó a preguntarle cómo se había sentido y a referirse a sus amistades, que según dijo eran, al igual que él, de mucho dinero, algo que Angie ya había comprobado por las propuestas que le hicieran durante toda la noche. Ya casi terminaba la bebida, una piña colada, cuando de pronto él le preguntó por cuánto dinero accedía a una relación múltiple, a lo cual Angie riendo dijo que eso no estaba en sus planes, que tenía novio, y que además no se prostituía. Pero él, que estaba bastante ebrio, insistió abrazándola como amigo, y ella, para terminar de una vez por todas con ese asunto le preguntó en broma sobre cuánto costaba un Mercedes azul, cuyo chofer la había recogido en su casa, respondiéndole que nuevo costaba arriba de los 300 mil y usado como estaba aproximadamente 250.000. Seguidamente, y riéndose por la insinuación de Angie, le dijo que si lo complacía ella podía tener uno nuevo o comprarse uno con lo que le cobrara a sus amigos. Esto es lo último que recuerda Angie de su conversación porque empezó a sentirse mareada, con la pulsación débil, desubicada. Cuando despertó no sabía cuánto tiempo había pasado ni tampoco dónde estaba porque no podía ver nada a causa de una venda en los ojos. Además, tenía algo en su boca que le impedía cerrarla y hablar, solo balbucear, una cuellera metálica, forrada en piel y acojinada para que no lastimara, que la forzaba a mirar hacia arriba y los oídos tapados de modo que no pudiera escuchar nada, solo el silencio. Tampoco sentía brazos ni piernas y le dolían tremendamente los dedos de los pies. En su desesperación por liberarse se dio cuenta de que algo le jalaba el pelo hacia atrás impidiéndole, junto con la cuellera, bajar la cabeza. De inmediato se dio cuenta de que quienes la habían colocado en esa posición sabían muy bien lo que hacían. Estaba de pie estirada, superestirada de piernas y brazos en forma de equis y sentía unas zapatillas que la forzaban a estar casi de puntitas. Es por esta razón que le dolían los pies, aunque no todo el peso descansaba en ellos, pues estaba distribuido en sus muñecas y tobillos. Aún no terminaba de despertar, cuando sintió un chorro de agua fría a presión en todo su cuerpo desnudo, que se le erizó por lo frío del agua y que la hizo temblar de pies a cabeza sin control. Además, la posición forzada hacia arriba de la cabeza permitía que el agua le entrara por las fosas nasales, lo que agudizaba su angustia y sufrimiento. Fue en ese instante, al recibir el chorro de agua fría, que Angie comprendió que estaba completamente desnuda, y más aún al sentir unos fuertes golpes en sus nalgas con una especie de fusta que la hicieron estremecer y brincar de dolor, mientras trataba de adivinar y evitar el siguiente golpe, a pesar de estar super estirada, en un intento vano de soltarse. Angie estaba bien dotada de sus glúteos, circunstancia que enardecía enormemente a sus torturadores, quienes se afanaban por producirle el mayor dolor posible. Así, detenían los golpes cuando ella los endurecía por instinto para amortiguar el sufrimiento y proseguían cuando se relajaba. Sus nalgas le quemaban y el dolor era insoportable. Después de cansarse de castigar sus nalgas pasaron a sus muslos y piernas con la misma táctica de hacer los golpes discontinuos, pero ahora con mayor violencia y con un instrumento similar a un látigo que le producía aún mayor padecimiento. Estaba Angie respirando con dificultad por el tremendo castigo cuando de pronto sintió que le vino un intenso orgasmo por la mezcla de dolor y placer que ya empezaba a sentir casi sin darse cuenta. Cuando el orgasmo tocó a su fin se le acercó una persona que la tomó por el pelo estirando su cabeza hacia atrás, y quitándole los tapones de los oídos y el aro que mantenía su boca abierta le advirtió, en voz baja y con acento pastoso, que si gritaba pidiendo auxilio la mataba. Luego le preguntó si le estaba gustando todo lo que le sucedía, a lo que ella respondió que no. Evidentemente no era ésa la respuesta que esperaba porque de inmediato, con voz amenazante, le preguntó si le parecía bien que empezara de nuevo, a lo que Angie, asustada, se apresuró a responder que no. Luego le preguntó si lo iba a complacer en todo, a lo que ella –¿qué alternatía tenía?– contestó afirmativamente. A la pregunta sobre si ella era puta y consiguiente respuesta de que no, sobrevino un par de latigazos en sus nalgas que la hicieron gritar, llorar y suplicar. Seguidamente regresó y le dijo que no llorara, tratándola de perra, al mismo tiempo que le pellizcaba con tanta violencia sus pezones que la hizo retorcer del dolor. Quien le había pellizcado los pezones la amenazó con marcarla con un hierro al rojo vivo como a los caballos si seguía llorando y gritando. Angie ya no se atrevía a sollozar ni gritar ni quejarse. De inmediato todo comenzó de nuevo. Le preguntaron si era una puta y Angie, ya resignada y con el temor de volver a ser golpeada, respondió que sí, que lo era y que por esa razón vestía así tan provocativamente y que le gustaba excitar a los hombres y a las mujeres con su forma de maquillarse, vestir, hablar y caminar. Además de reiterar varias veces que era una puta, Angie no tuvo otra alternativa que también “confesar” que se vendía al mejor postor, que le gustaba el dolor, sin saber realmente a lo que se estaba exponiendo. A continuación, mientras su captor riendo le decía que cuando terminara el tratamiento amaría el dolor y le volvía a colocar el aro de nuevo en su boca, le empezaron a llenar el cuerpo de pinzas metálicas tipo Baco, sujetapapeles de todos los tamaños, en sus pezones, busto, labios vaginales, nalgas, muslos y entrepiernas. Cada pinza solo agarraba la más mínima cantidad de piel, suficiente para no soltarse, lo que le proporcionaba un dolor indescriptible. Y a cada quejido que profería le seguía el goce de placer de quienes la torturaban, especialmente al ver como se contorsionaba de dolor tratando de soltar las pinzas en un inútil esfuerzo. De allí a quedar totalmente doblegada había solo un corto paso. Angie, presa de un dolor intenso, inenarrable, respiraba agitadamente mientras trataba de gritar pero la mordaza se lo impedía. Al gritar solo hacía ruidos con el interior de su estómago, pero sus torturadores sí se daban cuenta de que realmente la estaban lastimando y que su estrategia de doblegarla había funcionado. Angie se sentía ya al borde del desmayo. La tuvieron así durante aproximadamente 20 minutos cuando alguien supuestamente se compadeció de ella y le quitó la mordaza, circunstancia que Angie aprovechó para gritar y llorando pidió que suspendieran la tortura porque iba a acceder a todo lo que le pidieran. El dolor era tan intenso que le impedía concentrarse en lo que quería decir, y así, a la vez que temblaba sin control, balbuceaba palabras inconexas pidiendo perdón para que le quitaran las pinzas porque no las soportaba más. Mientras les quitaban las pinzas del cuerpo le recordaron que de aquí en adelante debía cumplir su promesa de obedecer y que no había marcha atrás y que el hierro para marcarla se estaba calentando. Angie, casi a grito pelado le respondió que sí, que lo iba a recordar y al mismo tiempo suplicando por favor que ya no la castigaran más porque a esas alturas era insoportable el dolor que sentía en todo el cuerpo. Pero como respuesta recibió una bofetada al mismo tiempo que le espetaban que las putas como ella no suplicaban, sino que se vendían y toleraban todo. Además, le advirtieron que la habían comprado y por eso podían hacer con ella lo que quisieran. Para confirmar que ella había comprendido, el interrogatorio comenzó de nuevo, si le gustaba mucho el dolor y el castigo, si estaba aquí por su gusto y voluntad, si deseaba ser castigada, penetrada y torturada, si le gustaba el sexo anal, vaginal y oral, las descargas eléctricas, la electroestimulación en pezones, ano y vagina, en los dedos de los pies y en las nalgas, si quería consoladores donde sea, juegos de asfixia, siendo la respuesta de Angie un fervoroso “sí, sí, sí, lo que usted ordene”. También le preguntaron si todo esto lo hacía por dinero y por placer, a lo que Angie respondió que sí y que no tenía ningún motivo para demandarlo, y que le gustaría todo lo que le hicieran. Luego de inquirirle por su nombre, edad, domicilio y otras generalidades, le preguntaron: “¿Sabes y estás consciente de que vas a estar en una sesión masoquista, sometida por cuarto hombres, más los que se agreguen por espacio de cuatro días, que en este tiempo se te va a tratar de una manera especial, castigar, torturar y penetrar a nuestro gusto y que si opones resistencia a alguna de las prácticas vas a ser convencida a llevarla a cabo como lo hemos venido platicando, que todo el evento va a ser filmado bajo tu aprobación, y si es comercializado esa parte depende de nosotros y no tienes derecho de regalías o cualquier otra compensación o reclamo? ¿Según el contrato que firmaste y que con el cheque que se te entrega por la suma estipulada por ambas partes estamos de acuerdo en respetar al pie de la letra el mismo?”. Angie no puso ninguna objeción –¿cómo hubiera podido?– y asintió reiterando varias veces que estaba completamente de acuerdo con todo lo mencionado, agregando que le gustaba porque era masoquista. Varias veces le preguntaron lo mismo, de modo que no quedara ninguna duda de que prestaba “libremente” el consentimiento para todo lo que le harían: “¿Estás de acuerdo en realizar la práctica conocida y llamada Bondage, en la cual estarás sometida casi todo el tiempo, en que se te castigue, torture y penetre de todas formas que deseen tus clientes?”. – Sí, sí, sí, estoy de acuerdo. – “Escucha y lee con atención. Todo lo anteriormente mencionado a cambio de la suma económica que fue pactada antes del inicio de la sesión, la cual será cubierta en su totalidad al finalizar la práctica que durará cuatro días que abarcan de jueves 19 de agosto del 2001 a domingo 22 de agosto del 2001. En este tiempo serás sometida a toda clase de castigos los cuales se pactaron con anterioridad, mismos que tú avalas y que se plasman y describen uno a uno a detalle en el contrato escrito avalándolos con tu firma, credencial de elector y huellas. Además, eres libre de parar esto cuando tú así lo decidas. ¿Estás totalmente de acuerdo?”. – Sí, sí, estoy totalmente de acuerdo. – “¿Estás siendo obligada por alguien o algo a firmar el siguiente contrato? Contesta explícitamente?”. – No, no soy obligada por nadie ni nada a realizar el evento anteriormente mencionado. Así continuaron preguntándole por más de una hora todo tipo de cuestiones, dirección, teléfonos de familiares, etc., etc. La tenían totalmente investigada. Al final, Angie se dio cuenta de que todo lo estaban grabando en audio: Le hicieron firmar una serie de documentos el día domingo –¡y de qué manera!–, y le pagaron muy bien para que no los denunciara. Además, la amenazaron con su familia, le enseñaron fotos de su casa, familiares, con hacerle daño a sus hermanas y madre si los denunciaba. Cuando todo hubo terminado le volvieron a poner en la boca el aro de acero que le impedía gritar, los tapones en los oídos y ya estaba como en un principio, sin ver, oír, hablar o moverse, y menos oponer resistencia alguna. Luego dos personas le empezaron a morder los pezones, a la vez que con sus dedos empezaron a penetrarla por su ano y vagina, cada vez más salvajemente, hasta que uno de ellos logró alcanzar su punto G y la obligó a excitarse como loca. Angie, sin quererlo, estaba viviendo una situación de orgasmos inducidos, forzados. Cuando estaba a punto de venirle un orgasmo, en el colmo de la perversidad dejaron de tocarla y ella empezó a tratar de soltarse, a bailar de placer y ansias, a tal punto que le dolieron enormemente los ovarios por falta de estímulo. Mientras tanto alcanzaba a oír que se reían al ver su desesperación de querer seguir siendo tocada, acariciada, penetrada, de forma involuntaria. Así la dejaron por espacio de aproximadamente media hora, con sus ovarios que la doblaban de dolor. Angie deseaba desesperadamente soltarse para penetrarse ella sola con lo que fuera o acariciarse para logar el orgasmo y salir de esas tremendas ansias y deseos. Cabe señalar que Angie le había dicho a su familia que iba a salir a Can Cun antes del evento, ya que tenía pensado irse de viaje el jueves al finalizar el evento en la quinta, sin saber lo que le esperaba. Sus padres y hermanas, por el tipo de vida que ella llevaba, no la echaron de menos. Ella siempre tuvo muchas libertades. Para el evento, quien la contrató le envió su chofer. El día que la liberaron, ya pasadas las 11:00 de la noche, la arreglaron con la ropa que usó en dicho evento y no la dejaron bañarse. Ellos se quedaron con todo el contenido de su bolso e incluso su agenda y sus documentos, en garantía de que no los iba a denunciar. Angie solo conservó el cheque y una copia del contrato. La dejaron en un lugar sobre la carretera nacional, y se encontraba tan débil que ni siquiera pudo recordar cómo tuvo fuerzas para llegar a tomar en taxi. Se fue a la casa de una amiga, quien al verla cómo iba vestida se rió, pero al comprobar las deplorables condiciones en que se encontraba pensó que había sufrido una simple violación. Para reponerse le refirió lo sucedido aunque sin lujo de detalles. De inicio su amiga le sugirió que los demandara, pero luego que Angie le diera algunos pormenores concluyó en que no debía hacer nada porque se iba a quemar socialmente, pues ellos tenían su testimonio de autorización grabado en audio y firmado en papel. En cuanto a los padres de Angie, a la fecha solo creen que fue violada. En esta experiencia Angie aprendió de todo. Se hizo multiorgásmica, si es que ya no lo era, y muy fanática del sexo, siendo una de sus fantasías más recurrentes la de volver a revivir la experiencia, pero esta vez en forma consensuada y con hombres a su gusto. A consecuencia de lo vivido, Angie le perdió el miedo a lo más malo que le pudiera ocurrir. En esa experiencia aprendió y conoció innumerables aparatos para someter, castigar y torturar sin dejar rastros, todo tipo de castigos, humillaciones y posiciones incómodas o vergonzosas que dejan totalmente expuesto el sexo. Le dejaron marcas que duraron casi tres semanas y una semana permaneció rosada. Durante las sesiones Angie se desmayó varias veces, y pudo resistir todo lo que le hicieron gracias a su buena condición física y a un cuerpo sin grasa por la buena alimentación. En el tiempo que duraron las torturas solo tomó sueros y líquidos, alcohol o suero vía intravenosa, con el cual la mantenían permanentemente drogada, además de comportarse en forma muy accesible a la par que excitada. Aun hoy Angie ignora que fue lo que le inyectaron. Le hicieron a diario enemas anal y vaginal para evitar el embarazo, ya que en ningún momento quienes la penetraron utilizaron condones. Lo que Angie pasó mientras estuvo en manos de sus captores fue indescriptible. Nunca había vivido algo similar ni imaginó que algo así pudiera existir. De lo que sí está completamente segura es de que el video obtenido debe ser muy estimulante y que con solo verlo provocará una intensa excitación. Angie buscó el video incluso en el mercado negro, pero no ha tenido éxito, y lo que se exhibe actualmente en la Red no se asemeja en lo más mínimo a su experiencia, máxime que todo fue real y para nada actuado. Para concluir, quiero dejar aclarado que cuando decidí contactarme con Angie para pedirle que relatara su experiencia ampliando los detalles ya brindados por ella en la Red, tenía mis dudas de que aceptara por los riesgos que ello presuponía. Sin embargo, para mi sorpresa, accedió a hacerlo aun sabiendo que ello la expondría a las iras de sus captores. Sea, entonces, esta página Web, por una lado un homenaje a su valentía, y por el otro una prudente advertencia a aquellas mujeres que tienen vocación de modelos, porque no es siempre oro lo que les ofrecerán.
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La posición forzada de las ataduras constituye un factor adicional de la tortura por los terribles calambres que provoca, ya que la imposibilidad de movimiento impide lograr el mínimo alivio. Se trata de uno de los más dolorosos engramas de dolor físico y de impredecibles consecuencias en caso de que en el futuro se restimulen…
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El quirófano es, sin duda alguna, el lugar donde se implantan los engramas más aberrantes porque están presentes la droga de la anestesia, el dolor propio de la cirugía y la inconsciencia más profunda, factores que en conjunto hacen más compulsiva la grabación engrámica. http://www.grupoelron.org/autoconocimientoysalud/anestesianivelhipnotico.htm
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LAS LEYES CIENTÍFICAS DE LA AUDITACIÓN
¿Cómo se borra un engrama de la mente reactiva?
La técnica, desarrollada por L. Ronald Hubbard en 1950, y dada a conocer al mundo en su libro —permanente best seller— “Dianética, la ciencia de la salud mental”, consiste en auxiliar a la mente analítica del paciente, o a una parte de ella, con la mente analítica del terapeuta, con la finalidad de eliminar el contenido de la mente reactiva, es decir, los engramas u órdenes hipnóticas. El terapeuta funciona, entonces, durante cada período sucesivo de la terapia, y únicamente durante los períodos en sí, como una especie de mente analítica adicional del paciente. Debe tenerse bien en cuenta que los engramas se reciben por la mente reactiva solamente cuando la mente analítica se encuentra desconectada (inconsciencia), de modo que el paciente sólo puede llegar a ellos con la ayuda del terapeuta, ya que él, en realidad, estaba inconsciente cuando los engramas penetraron "sin su autorización". Cabe señalar que también se graban engramas cuando la mente analítica se encuentra parcialmente desconectada, pero en este caso su intensidad compulsiva es menor. El banco de engramas se elimina retornando al paciente al suceso contenido en el engrama y exponiéndolo ante su mente analítica para que lo examine. El recorrer o recordar varias veces el incidente (engrama) elimina la carga que contiene y así la mente analítica recupera esa energía vital que se requería para vivir con el contenido destructor del engrama ¿Por qué funciona esta terapia? Pues porque se basa en ciertos axiomas fundamentales del universo.
El axioma 12, por ejemplo, dice: "La primera condición de cualquier universo es de que dos espacios, energías, u objetos no deben ocupar el mismo espacio. Cuando se viola esta condición (duplicado perfecto) se anula la apariencia de cualquier universo o de cualquier parte de él".
El axioma 20, que lo complementa, por su parte, dice: "Al conducir (al paciente) a crear un duplicado perfecto, se causa la desaparición de cualquier existencia o parte de ella. Un duplicado perfecto es una creación adicional del objeto, su energía y su espacio, en su propio espacio, en su propio tiempo, utilizando su propia energía. Esto viola la condición de que dos objetos no deben ocupar el mismo espacio y causa la desaparición del objeto".
El axioma 30, por último, expresa: "La regla general (de la terapia) es de que cualquier cosa que sea indeseada y que aún persiste, debe ser vista completamente, en cuyo momento desaparecerá. Si sólo se ve parcialmente, su intensidad, al menos, disminuirá".
En síntesis, cuando el paciente busca y encuentra el incidente (hay un mecanismo mental que lo hace inherentemente) el terapeuta se lo hace repetir una y otra vez con todos los detalles hasta que se borre y con su desaparición también desaparece automáticamente el trastorno que causaba. Un ejemplo práctico de cómo y por qué se produce este borrado lo puede brindar una línea sinuosa trazada con lápiz en un papel: El punto inicial de la línea sería el comienzo del engrama (es decir, el comienzo de la inconsciencia), el trayecto sería la duración de todo el incidente (es decir, mientras la persona está inconsciente) y el punto final de la línea sería el final del engrama (es decir, cuando la persona recupera su poder analítico y está consciente). Si tomamos una goma de borrar y la pasamos varias veces por la línea de lápiz, desde su comienzo hasta el final (es decir, la duplicamos), observaremos que poco a poco desaparece. Éste sería el proceso del borrado de un engrama explicado en forma gráfica.
El engrama, cabe aclarar, no se borra de la mente (esto es algo absolutamente imposible) sino de la mente reactiva. Lo que sucede es que el engrama, al eliminarse de la mente reactiva el dolor y la emoción dolorosa que operaban como un ancla y lo retenían en el archivo reactivo, queda libre de carga y entonces, automáticamente, se traslada a los bancos de memoria de la mente analítica, pero en calidad de recuerdo (el engrama es aberrativo, el recuerdo, no). La terapia desarrollada por Hubbard libera, por otra parte, la energía vital que está atrapada por los engramas y, con cada liberación, la mente analítica recupera cada vez mayor cantidad de su potencial original, del cual está dotada, para su mejor funcionamiento. Quizás lo más sorprendente es que la técnica se puede aprender en una hora, a través de un video que la explica en forma práctica. ¿Cuál es la diferencia, entonces, entre la Medicina y esta terapia? La respuesta es que la Medicina se ocupa de la enfermedad, que no es la causa del trastorno, sino un efecto de ella y en cambio esta terapia va directo a la causa de él. Un símil para comprender la distinción es comparar al médico con el plomero o albañil que se ocupara exclusivamente de la parte húmeda de la pared (efecto) para arreglar el desperfecto, en lugar de buscar directamente (como lo hace esta terapia) su origen, es decir, el caño roto (causa). * Advertencia: Dianética y Cienciología son marcas registradas y aquí se las menciona exclusivamente con fines informativos y de difusión. El Grupo Elron es una organización independiente sin fines de lucro, políticos o religiosos, y la distribución del material es totalmente gratuita. Para información sobre marcas registradas: http://www.scientology.org/en_US/feature/legal/trademark.html Dianética y Cienciología han sido complementadas por el profesor Jorge Olguín mediante las técnicas de Psicointegración y Psicoauditación
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AUDITACIÓN DE ANGIEKITANA
La auditación es una técnica que elimina las cosas que han sido añadidas a la mente reactiva mediante las experiencias dolorosas de la existencia, y aborda y mejora la habilidad que cada uno tiene para confrontar los factores de su vida y ocuparse de ellos. El objeto de la auditación, por lo tanto, es devolverle a la persona su propia identidad y habilidad. Esto se consigue de dos formas: 1) ayudándola a liberarse de cualquier incapacidad, y 2) aumentando sus habilidades. Una descripción amplia de la técnica puede verse en http://www.grupoelron.org/dianeticaycienciologia/descripciondeauditacion.htm Cabe señalar, sin embargo, que el de Angiekitana se trata de un caso de excepción, no solo por las torturas a que fue sometida –incluso fue forzada a tener orgasmos a través del dolor–, sino porque la técnica de auditación no se realizó personalmente, sino a través del MSN Messenger. Este sistema de auditación a distancia es legítimo porque todo lo que sirva para eliminar los engramas de la mente reactiva y el archivo del incidente como experiencia no aberrativa en la mente analítica es válido y no puede ser cuestionado (Ron Hubbard, en “Dianética, la ciencia moderna de la salud mental”).
Preclear: Angiekitana Auditor: Horacio Velmont
SESIÓN DEL 28/12/08
Angie: Hola, Horacio, como estás, es un gusto comunicarme contigo. Horacio: Yo estoy bien, y también es un gusto… ¿Y tú cómo estás? Angie: Yo también estoy bien… Antes que nada un millón de gracias por el apoyo… He recibido miles de apoyos, pero el tuyo ha sido muy reconfortante… Aquí en Monterrey, México, son cerca de las 8, y yo estoy apenas levantándome… Horacio: Aquí, en Buenos Aires, es un poco más tarde, cuatro horas más, son cerca de las 12, es decir, del mediodía de Argentina… Angie: Oye, está interesante la página del Grupo Elron… Horacio: Te lo agradezco, en mi nombre y en los del profesor Jorge Olguín y el webmaster… Quisiera que me digas cómo estás en estos momentos, física y mentalmente, me refiero… Angie: Te platico… Mentalmente estoy casi recuperada, pero esa experiencia cambió totalmente mi vida de muchas formas, un giro de 180 grados… Horacio: No tengo ninguna duda… Cuéntame… Angie: Mira, como relaté sobre mi experiencia, trabajaba de modelo, edecán hosstes… Horacio: Entiendo… Angie: Las propuestas sexuales indirectas nunca me han faltado, incluso vistiendo de lo más normal, pero en los eventos te piden que enseñes de más, por decirlo de alguna manera… Horacio: Me imagino… Angie: Esto me dejó, mmm… ¿cómo decirlo?, marcada… Sí, “marcada” es la palabra… Horacio: Está claro… Angie: Fue doloroso, muy doloroso, traumático… Horacio: No lo dudo ni un instante… Angie: Pero no te voy a mentir, no te voy a mentir, no soy de palo, y por eso llegué en un punto del cautiverio, no sé, seis u ocho horas después, que no lo narré, que empecé a sentir placer, sí, placer de estar atada y ser forzada a aceptar lo que quisieran, gusten o manden, y más ante la situación… En realidad eso era lo que buscaban… Horacio: Voy entendiendo… Angie: El placer que sentí me salió como algo natural, y además no sé de dónde hubiera podido haber sacado fuerzas para fingir el no estar gozando del estímulo de las caricias sexuales… Si lo hubiera hecho hubiese sido castigada, pero peor… Horacio: ¿En concreto, entonces, al ser forzada sentiste verdadero placer? Angie: Así es, fue algo natural… Imagínate tu atado… Horacio: Ok… Angie: Y te hacen cosquillas… ¿Te da risa, no? Horacio: Bueno, creo que sí… Angie: Ok, ahora imagínate que te dicen: “Te vamos a hacer cosquillas hasta que te hagas pipi de la risa”… Bueno, llega un punto en que te quiebras… Horacio: Por supuesto, es inevitable… Angie: Y lo logran… Horacio: Obviamente… Angie: Ellos tienen todo el tiempo del mundo, gente, artimañas, juguetes, manos, etc. etc., y tú indefenso… No sabes cuántos son y lo que te van a hacer ni en qué momento, y tú no puedes gritar, reclamar ni escapar… Imposible imaginar peor escenario… Pregúntame lo que quieras del evento, contigo siento una confianza total de platicar… Horacio: La confianza que me tengas también garantiza el éxito, y por eso te lo agradezco, porque lo nuestro es un trabajo de equipo… Angie: Si no estuviese absolutamente convencida no te hubiese contactado… Créeme que con haber publicado mi relato ya me aliviaste en un 40 % el resto del tiempo… Horacio: Saber eso me pone muy contento… Angie: Ten en cuenta que de esto nadie sabe nada, nadie, nadie, solo una amiga, pero no sabe lo que en realidad me pasó, solo que fue una violación… Y ella no sabe las humillaciones que pasé y que aún me apena platicarlas… Horacio: Esto es privado entre tú y yo, y solo publicaré lo que tú me digas que publique… Angie: Aunque suene ilógico me avergüenza, pero llegué a un punto en que sentí placer… Esto es lo que más me avergüenza… Hubo momentos de intenso placer y eso me confunde… Eso es lo que me ha cambiado mi vida, ahora soy una mujer muy segura, no tengo miedo a nada… ¿Qué me puede pasar peor? Nadie sabe, solo yo lo sé de donde saqué ese valor, esas fuerzas para resistir… Mis gustos sexuales han cambiado, mis preferencias y mis amistades también… He perdido a gente que quería… Ellos no saben por qué… Me he hecho de nuevas amistades, como si quiera limpiar una imagen que solo yo se que está sucia, pero que sin embargo yo creo o siento que todos me ven sucia… Horacio: Hay un dicho muy conocido que se aplica muy bien a lo que te ha sucedido: “Lo que no te mata te fortalece”… Angie: Sí, así es, por eso te digo lo de la seguridad que tengo, pero siento que mis amigas me ven como lujuriosa por dentro, porque así me siento en cuanto a mi sexualidad… Me marcaron, me entrenaron a ya no sentir placer de forma natural, es decir, de un hombre y yo en la cama en la intimidad y ya… No sé si me expliqué bien… Horacio: Sí, perfectamente… Angie: Y siento que eso lo veían mis ex amigas y mis ex amigos… Horacio: Entiendo… Angie: Mira, Horacio, en una reunión después de que pasó ese percance, porque empecé a salir a fiestas, reuniones, etc., estábamos jugando a la botella, si sabes… Horacio: Sí, conozco el juego… Angie: Ok, me tocó, sacaron la carta y decía que el castigo era que me vendaran los ojos, te besara un chico del grupo y después, ya sin la venda, adivinaras quién era del grupo el que te había besado… Horacio: ¿Y qué sucedió? Angie: Me vendaron los ojos, no veía nada, se acercó el que me tocó en suerte, que después, ya sin la venda, sí supe quién era, pero me prendí, lo abracé con tal fuerza que no podía soltarse de mí… Me prendí, me excité y todos corearon al unísono “oraleeee”, me proyecté… Supe quien era cuando me quité la venda porque lo dejé todo lleno de lápiz labial… Al principio mi amigo sí se prendió del beso, pero como que lo saqué de onda o le dio miedo por la fuerza con que lo tomé, y todos en el grupo “oraleee” que prendía, incluso hubo comentarios chuscos sobre eso… Todos notaron mi excitación, y uno de ellos me dijo: “Te puedo invitar a mi departamento, tengo ropa de látex, látigos y esposas”… Horacio: Continúa… Angie: En esos detallitos o detallotes es en lo que siento que he quedado marcada… He recibido de un tiempo acá propuestas para repetir lo que me sucedió… Horacio: ¿Aceptaste la invitación de ir al departamento? Angie: No, claro que no, imagínate, todo el mundo lo sabría… Horacio: ¿Pero hubieras querido ir? Angie: Sí… Horacio: Angie, tu sexualidad se ha desarrollado al máximo y tienes que estar contenta de eso… ¿Entiendes esto que te digo? Angie: Sí… Horacio: La sexualidad es un don precioso que no cualquiera puede disfrutar porque vivimos en una sociedad muy reprimida. Y te digo, sin pecar de exagerado, que todos debieran padecer lo que tú padeciste para desarrollarla… ¿De qué vale la encarnación si te pierdes el sexo? Angie: ¿Tú lo crees? Horacio: Estoy convencido de que muchas mujeres pasarían lo que tú pasaste aunque sea para tener un orgasmo antes de desencarnar… Angie: Bueno, te he de decir algo, no se lo desearía a ninguna de mis amigas, pero si quieres sentir placer inimaginable, entonces sí te lo recomendaría… Horacio: El placer sexual, reitero, es para disfrutarlo al máximo, y el único límite es el daño al otro… Angie: Ok… Dime una cosa, Horacio.. Horacio: Sí… Angie: ¿Has tenido denuncias similares a la mía? Horacio: No, no las he tenido… La gente tiene miedo porque detrás de este tipo de Bondage hay una Mafia… Angie: Sí, lo sabía… Te lo digo porque hubo un caso en un centro comercial, me toco verlo y me acerque a la víctima, bueno, a la que quisieron secuestrar, era una chica de mis características, muy similares, le poncharon las llantas del carro, se acerca un tipo, le dice que si le ayuda, ella les dice que no, que le va a hablar a su novio, el tipo la quiere subir a la fuerza a otro coche que se acercó, no pueden subirla ente dos, le rompieron zapatos, medias y vestido entre los dos, ah!, y del cabello se quejaba mucho, no se dejó secuestrar, en el forcejeo dejaron un back pack, no pudieron, la gente comenzó a acercarse y entonces se fugaron del lugar, luego llegó la seguridad del local y luego la Policía, vieron el maletín, había cinta gris de lona, dos juego de esposas, estopa y una botellita de cloroformo… Ya sabes de la que se salvó… Horacio: Sí, por supuesto, pero en general utilizan el engaño con el cuento del modeje… La Red está repleta de mujeres que fueron engañadas así… Angie: No es la única forma, a mí me han invitado a yates en España, con boleto de avión en mano, a paseos en Canarias, pero se les cae el teatrito cuando les digo que no voy sola, que voy acompañada… ¿Quién va a invertir tanto dinero solo porque le gustas? Horacio: Entiendo… Angie: Mira, Horacio, me contactó un señor de mucho dinero de la Florida, Miami, que es super apasionado de eso, así enfermo, como lo oyes… Es capitán de un yate y según él tiene uno, no lo dudo, me estuvo insistiendo en que quería conocerme para repetir algo de lo del relato… Él sabía que me gustaba eso, que estaba seguro, pero nunca acepté… ¿Sabes que me pidió al último? Horacio: A ver… Angie: Me dijo que quería fotos mías luciendo una ropa que me mandaría, que le diera mi dirección para enviarla con la condición de que las fotos fuera de regreso en papel y por correo normal… Horacio: ¿Y tú? Angie: Bueno, le dije que me mandara la ropa al correo donde distribuyen la paquetería que yo pasaría a buscarla, no le di mi dirección… Horacio: ¿Te llegó la ropa? Angie: Sí, me llegaron 8 vestidos muy bonitos, lencería y tres pares de zapatos… Horacio: ¡Vaya! Angie: A lo que voy es a lo prendido que están algunas personas en este tema de la ropa… Horacio: Así es… Angie: Sí, se lució el tipo… No estoy segura, pero sí sé que por lo menos se gastó arriba de los 500 dólares… Horacio: ¿Te contactó finalmente? Angie: No… Horacio: Bueno, parece que era un fetichista… Angie: Sí, así es, fetichista… Horacio: Entiende, Angie, que yo no estoy en contra del fetichismo ni contra nada que se refiera a obtener el placer sexual, porque en materia de sexo todo está bien… Cada uno disfruta el sexo como quiere y puede y no hay límites mientras sea consensuado y no haya daño... En esto prima el libre albedrío... Angie: Yo no fui marcada físicamente, pero sí recibí castigos muy severos para ser obligada… La verdad, había ocasiones en que estaba tan caliente y excitada que hubiera hecho todo lo que me pedían sin necesidad de castigos, pero tenía que poner un poco de resistencia, si no quizá aún estaría cautiva… Horacio: Entiendo… Angie: Ahora que ya investigué, sé lo que usaron en mí… Horacio: A ver… Angie: En ese momento solo lo sentí, no lo vi… Investigando llegué a localizar algo que se llama en español “unidades ecm”… Horacio: ¿Electricidad? Angie: Electroestimulación sexual… Horacio: Entiendo… Eso se ve mucho en la Red, especialmente en las páginas donde la Mafia exhibe en videos la tortura a mujeres... Se pueden ver videos de propaganda de algunos segundos, pero para ver la filmación completa hay que pagar… Yo lo investigué a fondo para desarrollar el tema del Bondage… Angie: Sí, lo he leído… ¿Sabes que aquí en Monterrey hay gente de mucho dinero que pagan miles de dólares por tener a una chica así, sin comprometerse, de común acuerdo, sin miedo a denuncias… Horacio: No lo dudo… Angie: ¿Son de paga las páginas por ver, verdad? Horacio: Así es, como ya te dije tienes que pagar para ver la filmación completa, pero para engancharte de dan una muestra gratis de algunos segundos… Lamentablemente es una Mafia que no puede ser combatida porque actúan en forma oculta, incluso con la complicidad de las autoridades… Angie: Me imagino que debe ser carísimo el acceso… Horacio: No, por el contrario, ya que la idea es no desalentar con los altos precios, pues ellos ganan en la cantidad… Lo que ocurre es que es un vicio, hay una adicción a eso, como el juego, ¡y pobre del que queda enganchado! Angie: En este momento estoy viendo uno de los videos y está clarito que la chica está siendo forzada y no está por su propia voluntad… Horacio: Así es, eso se nota fácilmente… Las torturas son similares a las que se aplican a los prisioneros de guerra, y ninguna mujer se va a someter a ellas voluntariamente sin importar la paga y el hecho de que no le dejen marcas… Angie: Solo por la posición ya se ve que la chica está sufriendo horrores… Horacio: ¿Tuviste calambres durante las sesiones de tortura? Angie: Sí, muchísimos, en muslos, pantorrillas, abdomen y plantas de los pies… Horacio: ¡Eso es tremendo! Angie: No sé, pero la adrenalina me reconfortó… Horacio: Angie, sería importante que cuando tú lo quieras vuelvas a revivir lo que te hicieron, porque al revivirlo y escribirlo el sufrimiento se elimina… Angie: Soy mala para redactar, quisiera que me ayudaras a darle forma… Horacio: No te preocupes por eso, lo importante es que retornes a ese momento y lo revivas. Es una técnica importante porque no se trata simplemente de recordar, sino de revivir, de volver a estar en ese mismo momento… Angie: A veces me come el tiempo, necesitaría estar en las noches sola, encerrada… Horacio: Bueno, combinamos. Por ahora lo dejamos, pero quiero que sepas que este revivir lo que te hicieron puede aliviarte muchísimo. El recuerdo no se puede borrar, sino solo el sufrimiento, el dolor. Entonces, luego, puedes recordar lo que te hicieron sin problemas porque no hay dolor. Ésta es la idea... Angie: Ok, pero la verdad es que no creo poder sentarme en una silla a revivir los hechos sin llegar a un estado de excitación… Horacio: Ésa es la idea, precisamente, que revivas lo que te hicieron tal como sucedió, con la excitación e incluso el orgasmo, porque no puedes llegar a un punto de gran excitación al repasar el incidente y no pasar por él, porque entonces te implantarías un engrama de frustración, en cuyo caso sería peor el remedio que la enfermedad… Angie: Ok… Horacio: Me interesaría saber cómo fueron tus días después de aquellas sesiones de tortura, en especial si dejaron secuelas de problemas físicos o mentales, insomnio, etc. Angie: Pregunta… Horacio: Bien, ¿tienes pesadillas? Angie: Sí… Horacio: ¿Referidas a las sesiones de tortura? Angie: Sí… Horacio: Cuéntame… Angie: Sueño que estoy atada a la cama, abierta de piernas y brazos, que me tocan mil manos y no puedo ver nada, que me penetran contra mi voluntad… Horacio: ¿Es un sueño erótico? Angie: Sí, y amanezco toda mojada… Horacio: ¿Es decir que es un sueño erótico, mezcla de dolor y placer? Angie: Sí… Horacio: ¿Y son muy seguidas esas pesadillas? Angie: Sí, así es… Horacio: Bueno, pues a medida que avancemos con el repaso de los incidentes irán disminuyendo hasta desaparecer… Angie: Sí, eso espero… Horacio: Ahora quiero explicarte un poco lo que te sucedió desde el punto de vista de tu mente y de tu físico… Angie: Ok… Horacio: Todo lo que te sucedió lo tienes grabado en tus células, de la misma forma que se graba un CD. Esta grabación se realiza en una segunda mente, oculta, que entra a funcionar cuando la mente analítica o consciente está disminuida o desconectada… Angie: Ok… Horacio: La mente analítica o consciente es precisamente con la que ahora estamos conversando, mientras que la segunda mente, la mente reactiva (así se llama) está alerta, pero sin funcionar… Angie: Ok… Horacio: Esta mente reactiva comienza a funcionar cuando la mente analítica o consciente está abrumada por algún sufrimiento, y más si ese sufrimiento es extremo, como el que te hicieron padecer… Angie: Ok, voy entendiendo… Horacio: Todo lo que sufriste en esas sesiones de tortura está grabado en tus células como órdenes hipnóticas de alto poder porque contienen dolor. El dolor hace más profunda y compulsiva la grabación engrámica. Me refiero a que cuando esos engramas se restimulen, las órdenes que contengan se harán más imperativas. Un caso típico es el de los jugadores compulsivos que no pueden dejar de jugar... Angie: Ok… Horacio: Muchas de las cosas que te sucedieron en las sesiones de tortura no las recuerdas, aunque creas que sí, porque tenías la mente analítica desconectada, total o parcialmente a causa del dolor. El dolor es el que desconecta la mente analítica y provoca la inconsciencia, total o parcial, y obviamente la implantación de engramas. Angie: Ok… Horacio: Pero esas cosas que te sucedieron sí se grabaron en tu segunda mente, la mente reactiva… Angie: Ok, perfecto… Horacio: Ahora imagínate que todo lo que te dijeron está grabado en ti como órdenes hipnóticas, pronto a restimularse. Éste es el punto. Puede que esas órdenes nunca se restimulen, pero también pueden restimularse en cualquier momento. Por ejemplo, si tú estás con un gran dolor de cabeza, y alguien dice "puta", aunque sea en la televisión, esa orden puede restimular la orden hipnótica que tienes grabada en tus células y sentirte mal o sentir cualquier molestia impredecible... Angie: Voy entendiendo… Horacio: La idea, entonces, es que revivas la sesión, que vuelvas a estar allí con la mente, no recordando solamente, sino reviviendo, y entonces, al duplicarla se produce un fenómeno físico, que ya te explicaré, y como consecuencia esa carga en tu mente reactiva desaparecerá... Angie: Ok… Horacio: Ése es el motivo de que te pida retornar a la sesión. Y verás que empiezas a recordar cosas, muchas cosas que no sabías que estaban allí. En realidad, y es importante que lo sepas, el recuerdo no se borra, sino solamente el dolor. Los hechos dolorosos de la sesión de tortura pasan de inmediato a la mente analítica, pero ya sin dolor y allí ya no molestan ni se restimulan. Entonces, todo lo que te sucedió forma parte de las experiencias de la vida y no traen ninguna consecuencia negativa, ni física ni mental. En el futuro, cuando recuerdes lo que te sucedió, tendrás solo un concepto del dolor padecido, pero no el dolor en sí… Angie: ¿Y cómo reviviría una sesión? Horacio: La sesión la revives simplemente retornando a ella. Angie: Voy entendiendo… Horacio: ¿Quieres hacer una pequeña prueba ahora? Angie: No mejor en la noche y no que sea una prueba sino ya entrar de lleno en la sesión… Horacio: Perfecto, entonces hasta luego… Angie: Te mando un cariñoso abrazo y un beso, Angélica… Horacio: Lo mismo para ti, Horacio… Angie: Gracias por todo…
SESIÓN DEL 29/12/08
Horacio: Angie, lee esto antes que nada… Tómate el tiempo que necesites porque es muy importante que lo asimiles… Angie: Ok… Horacio: Imagínate que trazas en una hoja de papel blanco una línea sinuosa con un lápiz. Bien. Luego tomas, siempre con la imaginación, una goma de borrar y la pasas siguiendo la línea de lápiz varias veces hasta que se borre. Algo similar es lo que vamos a hacer nosotros: al repasar los incidentes de la sesión de Bondage, tal cual sucedieron, trataremos de que la carga emocional que tengan se borre, igual que la goma de borrar eliminó la línea de lápiz. Cuando pasas la goma de borrar por primera vez, verás que no todo el trazo se borró, por lo que hay que volver a repasar la goma. Esto también sucede con los incidentes, que quizás haya que repasarlos, especialmente los que tengan más carga. Angie: Entiendo… Horacio: El dolor de un incidente, incluso hasta de un pequeño pellizco, se graba en las células y su carga puede ser detectada a través de un aparato especial llamado “E-Metro”, que tiene una aguja y un cuadrante que marca esa cantidad de carga. Una vez que el incidente se repasó varias veces esa aguja “flota”, significando ello que ya no tiene carga. Angie: Está claro… Horacio: Seguramente vas a sentir, al relatar los incidentes, las mismas emociones, sufrimientos y goces que sentiste en su momento. No te asustes porque la intensidad no es la misma y es manejable. Desaparecen al seguir adelante con el relato. Angie: Ok… La clave es la duplicación: cuando revives un incidente haces un duplicado del verdadero incidente, y por una cuestión física dicho incidente se borra. En realidad el recuerdo del incidente no se borra, sino que se borra solamente el dolor que contiene. Angie: Ok… Horacio: No reprimas los sentimientos, porque el borrado de la carga implica el llanto y cualquier otra emoción, incluso el orgasmo. Reitero: deja que surjan sin vergüenza porque son aspectos propios y normales de esta técnica. El llanto borra el dolor emocional. Angie: Haré lo que me pidas con tal de ayudar… Horacio: Esta técnica yo ya la he aplicado muchísimas veces, pero con la persona sentada frente a mí, es decir, personalmente. Ésta es la primera vez que la hago de esta forma, es decir por MSN Messenger. Los resultados deberían ser los mismos. Ten en cuenta, aunque supongo que ya lo sabes, que esto no tiene nada que ver con los “chateos” de otra índole. Tú me entiendes… Angie: Sí, entiendo perfectamente… Horacio: Sería una falta de respeto hacia ti si yo me excitara a la par tuya con lo que relatas, no solo porque es una falta de ética, sino también porque perdería el control de la situación y no estaría ayudándote. Sería una conducta muy grave si yo actuara así. Ten en cuenta que yo también fui ayudado y es mi obligación devolver esa ayuda ayudando a otros. Angie: Ok... Horacio: Es importante que me tengas confianza, especialmente porque sé lo que hago. Y si indago en situaciones íntimas que te han sucedido en la sesión de Bondage es porque el borrado de la carga emocional se elimina cuando se ahonda en los detalles. Si se pasa por encima de los detalles, entonces lo que no se toca no se borra. Reitero: lo que duplicas reviviéndolo se borra. Es decir, si pasas por alto un dolor en el tobillo izquierdo, por ejemplo, ese dolor queda. Angie: Entiendo… Horacio: No obstante, si bien yo puedo insistir un poco, porque a veces puede suceder que no quieras relatar determinada tortura por temor a revivirlo, tú puedes ponerle límite, porque tú eres dueña de tu intimidad y yo debo respetarla. Angie: Ok… Horacio: Esta técnica de “revivir” que vamos a usar es muy distinta del “recordar”, porque para revivir un incidente y borrarlo tienes que retornar a dicho incidente y vivirlo como si estuviera sucediendo en ese momento. Para que esto suceda yo te estaré ayudando a que revivas y no que simplemente recuerdes. El simple recuerdo no borra nada. Aunque la técnica está escrita al detalle, también tiene gran influencia la intuición que yo ponga en lo que vamos a hacer. Es decir que también depende mucho de mí. Hay muchas cosas no escritas porque cada caso es particular. Por eso necesito que tú me ayudes relajándote y dejándote llevar por tus sentimientos a medida que ellos afloren, sean los que fueren, risas, llantos o inclusive orgasmos. ¡Nada de vergüenza, por favor! No te olvides que yo también soy un ser humano y nada me es ajeno, y aplicando esta técnica ya he oído de todo, o por lo menos de casi de todo. Angie: Entiendo, y trataré de narrar a detalle lo más mínimo… Horacio: El éxito es seguro, no solo por la eliminación del dolor, sino porque lo más importante en la vida es la capacidad para confrontar, es decir, para enfrentar los hechos de la vida sin temor. Ten en cuenta que lo que puedes confrontar lo puedes manejar, y entonces ya no molesta. Angie: Ok… Horacio: Otra cosa importante: No se trata de que caigas en algún tipo de “trance”, ya que se trata de una experiencia consciente. Tampoco te apures, ya que tienes que escribir. Tómate tu tiempo para hacerlo. Angie: Bien… Horacio: Y quiero concluir esta pequeña introducción con un refrán muy conocido con la que se aconseja a las mujeres: “Cuando no puedas resistirte a la violación, pues entonces gózala”. Como tú hiciste esto durante la sesión del Bondage, ¡pues qué bien, te felicito! Angie: Gracias… Antes de comenzar quiero recalcar algo muy importante que ya comentaste, y es que no puedo evitar el recordar el tema a detalle de lo que me hicieron sin excitarme… Horacio: ¡Pero ésa es justamente la idea, porque el incidente hay que revivirlo en su totalidad! Me refiero a que los incidentes tienen un ciclo temporal: comienzo, desarrollo y conclusión, y hay que recorrerlo de punta a punta… Angie: OK… Si por algún motivo corto o no contesto, entonces ya sabes la razón… Horacio: Entiendo perfectamente… Angie: Y me gustaría que me ayudaras, interactuando, preguntando… Horacio: Por supuesto que sí, Angie, ya que es precisamente lo que indica la técnica, porque mi labor es fundamentalmente de ayuda… Angie: Otra cosa, yo voy a tener privacía durante una hora y media más o menos… ¿Crees que ese tiempo sirva? Horacio: Sí, porque no es necesario que todo se resuelva en una sesión, ya que un determinado incidente puede requerir varios repasos hasta eliminarle toda la carga, y eso puede suceder en varios días... Haremos, cada vez, lo que podamos… Angie: Ok… Déjame poner cómoda y empezamos… Horacio: Bien… Ten en cuenta que para mí también es nuevo utilizar esta técnica vía el correo electrónico, ya que siempre lo hice personalmente, es decir con la persona sentada frente a mí… Pero te reitero que los resultados deberían ser los mismos, a lo que se suma el hecho de que el escribir ayuda a eliminar la carga… Bueno, simplemente retorna al incidente y deja aflorar lo que venga… Angie: Ok, estoy lista, pregunta… Horacio: Haz todo lentamente, ya que tienes que tomarte el tiempo necesario para escribir… Angie: Sí, no te preocupes, quizá me desconozcas en algunas respuestas, pero sinceramente siento que tengo que dejar salir la puta y objeto sexual en el que fui convertida durante esas sesiones y quizá diga cosas que jamás pensé decir… Horacio: No te preocupes que no soy nuevo en esto... He escuchado de todo y es importante que tú saques todo lo que tienes adentro para aliviarte. Es fundamental el llanto si lo sientes así. Recuerda que el llanto libera la carga. Sin llanto no hay descarga, es la única forma, tanto en hombres como en mujeres. No hay excepciones en esto. Es la parte de ser humano que todos tenemos y que demuestra que no somos robots… Angie: Sí, lo sé… Horacio: No te olvides de preguntarme sobre cualquier duda que tengas… Angie: Sí, lo haré… Horacio: Bien, entonces iniciamos la sesión… Comienza desde donde tú quieras, teniendo en cuenta de que lo importante es el incidente o los incidentes que te marcaron. Las historias anodinas o superficiales que carecen de emoción o de dolor no nos sirven... Angie: Ok… Horacio: Bien… Vamos a comenzar la sesión retornando a instantes antes de ser drogada… No te olvides que tienes que revivir lo sucedido, no simplemente recordando… En este momento estás en la fiesta para la cual te contrataron… ¿Qué sucede de interés? Angie: Mmmm… Llega mucha gente de dinero, soy soltera, curiosa, joven, deseosa… Horacio: Mira los rostros de esas personas… Dime qué ves… Angie: Por sus miradas me doy cuenta de que para la mayoría de ellos soy muy atractiva… Veo un señor de bigote tipo ganadero que tiene un puro en la boca… Hay una alberca antojable, una barra con barman, mucha gente, quizás de 35 a 50 años, todos hombres, yo estoy como a 30 metros de la barra… Horacio: Bien, necesito que estés reviviendo todo, no recordando simplemente… Dime tus sentimientos en ese momento… Dime cómo te sientes… Angie: Me siento normal, no triste, no contenta, nada acontece de espectacular, es un día normal como cualquier otro… Horacio: Bien, continúa… Angie: Me duelen las piernas, necesitaría un masaje en ellas, estar acostada viendo una película… Esto es lo que pensaba… Horacio: Bien, reitero que es importante que en este momento estés allí, en la fiesta, no recordando simplemente, sino estando allí, reviviendo todo como si pasara en este mismo momento… Angie: Bien… Llega la gente, me están saludando con un beso… Accedo… Horacio: ¿Sientes los besos que te están dando? Angie: Sí… Algunos se pasan y rodean mi cintura tratando de acercarme más a ellos, y siento los abultados penes de sus pantalones que rozan mi vagina a través de mi frágil vestimenta… Horacio: ¿Hay rechazo de tu parte? Siéntelo por favor y exprésalo… Angie: No me disgusta sentirlo, pero no delante de todos… Además, como todos son hombres siento un poco de miedo… Pero reitero que no dejo de sentir placer… Horacio: ¿Estás sintiendo en este momento ese placer y ese miedo? Angie: Sí, lo estoy sintiendo y reviviendo… Horacio: Bien, continúa por favor… Dime por qué tienes miedo… Angie: No sé… Miedo a que se salgan las cosas de control… Estoy sola entre puros hombres, sin coche, lejos de la ciudad o la carretera, en un rancho aislado… Se me vienen mil cosas a mi mente provocadas por esa situación, agravada por la poca ropa que llevo que me expone casi toda… Eso es lo que me da miedo… Horacio: Bien, continúa… ¿Qué sucede de importancia? Angie: Me están dando tarjetas de presentación que aún conservo, ofreciéndome trabajo… Horacio: ¿Hay otras chicas en el lugar? Angie: No, estoy yo sola, e incluso los meseros son hombres… Horacio: Bien... Si no sucede nada de importancia vamos momentos antes de que te droguen... ¿Qué sucede? Angie: Voy y me siento en un pequeño sillón blanco individual, cruzo las piernas, me quito los zapatos, me empiezo a dar masaje en ellos con mis manos, primero en uno después en el otro y estoy pensando en que ojalá que ya se acabe todo, veo que son las 11 pm y se empiezan a retirar los primeros invitados… Horacio: ¿Se acerca alguien? Angie: Sí, Terry… Lleva una bebida en la mano, me empieza a sacar platica, me pregunta si estoy cansada, le contesto que sí, me pregunta que si podemos de hablar de algo íntimo, le digo de qué se trata y me contesta con un rotundo: “Tú ya sabes”… Toca el tema de lleno y me dice que tiene amigos que se quieren acostar contigo… Horacio: Continúa… Angie: Le digo que ése no había sido el trato, que el hecho de vestir así no quería decir que me estuviera ofreciendo en venta, que si accedí a vestir lo que me envió con su chofer, ropa y zapatos, fue porque me pagó muy bien y porque entendía que lo que él quería era embellecer su fiesta con presencia femenina… Horacio: Sigue… Angie: Le dije también que si algún día lo hiciera sería muy cara, muy cara, y él entonces me preguntó: ¿Cuánto es caro para ti?, y le contesté, volteándome a ver el carro en el que me fue a recoger su chofer: ¿Cuánto cuesta uno de esos?... La ambición me movía… Y él me respondió: ¿El Mercedes?, pues unos 350.000 pesos, agregando, con una pequeña sonrisa: completas para eso y más aún, te sobraría… Pero no dejó de decirme que era muy exigente, a lo que yo le contesté que sí lo era, por supuesto… Horacio: Continúa… Angie: Me preguntó si quería algo de beber, a lo que yo le contesté que no, pero insistió un par de veces, me tomó por el hombro… Él estaba sentado a mi lado sobre uno de los brazos del sillón, y al final accedí para ver si se retiraba… Me dijo si quería una piña colada sin alcohol y le respondí que sí, y entonces hizo una seña a alguien de la barra que estaba a nuestras espaldas, no vi a quien… Al llegar la bebida me volvió a insistir en el tema, a que si aceptaría la propuesta, a lo que dije que no, que era una broma lo del carro… Horacio: ¿Qué sucedió después? Angie: Lo último que recuerdo que él me dijo, y que me sonó como a amenaza, fue una broma de muy mal gusto, y luego se paró y me dejó ahí…
Horacio: Sigue… Angie: Tomo la bebida, tengo sed, me sabe rica… Horacio: Siente el gusto de la bebida, por favor… Angie: Sí, sabe a alcohol, más bien dulce, es poco, una pequeña copa, no sé, quizás 250 ml… Empiezo a sentir mucho sueño, bostezo repetidamente… Horacio: ¿Te diste cuenta de que habías sido drogada? Angie: No, hasta ahí no… Empiezo a distorsionar la vista y el oído, siento que algo no está bien, quiero pedir ayuda pero no puedo articular palabra, enseguida me mareo, todo me da vueltas, todo… Siento asco y mucho sueño, me pesan los párpados, no siento ni piernas ni brazos, nada… Siento que me caigo del sillón al suelo, quiero gritar o meter las manos, no puedo… Horacio: Bien, ¿qué sucede después? Angie: Despierto con un dolor de cabeza intenso, muy intenso, siento mucho frío, tiemblo, trato de moverme y no puedo, pienso que voy a abrir los ojos y estar en mi cama… No puedo ver nada, trato de abrir los ojos y no puedo… Pienso por un instante que la luz estaba apagada, pero de inmediato comprendo que tengo una venda en mis ojos… Trato de gritar y no puedo, me quiero soltar pero no puedo mover los brazos… Horacio: Dime cómo estás atada… Angie: Estoy de pie, abierta en equis de brazos y piernas, forzados al máximo, siento mi vagina húmeda… Sé que antes de despertar me estuvieron tocando y tuve un orgasmo dormida… Siento la humedad de un orgasmo que escurre de mi… Horacio: ¿Estás desnuda? Angie: Sí, estoy desnuda…Siento la sensación de haber sido penetrada no sé con qué, siento mis paredes rosadas de roce… Horacio: ¿Totalmente desnuda? Angie: Sí, solo con unos zapatos de tacón super alto que sé que no son los que traía en la fiesta porque casi estoy de puntitas… Horacio: Continúa… Angie: Me quiero mover, desatar, no puedo, estoy desesperada, desconcertada… Horacio: ¿Estás reviviendo el orgasmo? Angie: Sí, lo estoy reviviendo en este momento… Me estoy tocando, ahora estoy desnuda estimulándome, tengo puesto solo una bata, por eso quería estar sola, juego con mis pezones, me pellizco sola, los estiro, los castigo… Horacio: Bien, está perfecto, continúa… Angie: Siento placer por los pellizcos, el estirarlos… Horacio: Perfecto, déjalo salir... Angie: Desearía que entrara alguien y me sometiera y me violara, siento tremendos deseos, estoy quemándome de placer… Horacio: Continúa, vas genial, estás liberándote de carga muy pesada… Angie: Sí, lo sé… Estoy jugando con mi dedos índice en mi aureola anal, tengo los pies en el escritorio apuntando al monitor, estoy terminando, introduzco un dedo en mi ano y otro en mi vagina… Horacio: Sigue… Angie: No puedo escribir, déjame acabar por favor… Horacio: Ok… … Angie: Ya… Horacio: Cuéntame… Angie: No sabes el placer que sentí tocándome yo sola en la cama, porque corrí a la cama… Horacio: Bien, me alegro porque descargaste una barbaridad… Esto quiere decir que vamos bien… Angie: Gracias, muchas gracias… Horacio: Gracias a ti también, y especialmente por la confianza… Angie: Tuve un sentimiento, un deseo, el de ser ultrajada, abusada, sometida, estuve vulnerable a acceder a todo… Esto me sucede con frecuencia y me asusta… Horacio: Has revivido intensamente lo que te sucedió y eso es buenísimo... Angie: Solo me dejé llevar… Me siento plena… Horacio: Eso significa que te aliviaste de algo que te pesaba mucho y que todo fue bien... El llanto descarga, la risa descarga, y el orgasmo, como en este caso, también descarga… Angie: Sí, y lo mejor es que comenzó del revivir los hechos… Horacio: Bueno, Angie, como la técnica señala que cuando se alcanza un éxito no se debe continuar la sesión para evitar lo que se denomina un “sobrerrecorrido”, con el riesgo de perder todo lo ganado, te propongo suspender la sesión aquí y continuarla mañana… Angie: Ok… Horacio: Hasta mañana, entonces… Angie: Ok, hasta mañana, besos…
SESIÓN DEL 30/12/08 Angie: Hola, Horacio… Horacio: Hola, Angie, ¿cómo has estado? Angie: En este momento me voy despertando y estoy deseosa de comenzar… Horacio: Recuerda que es bueno descansar bien antes de la sesión… Dime en pocas palabras cómo te sientes luego de la experiencia de ayer… Angie: Relajada, plena, liberada… Horacio: Yo me siento también muy bien por la forma como se desarrolló la sesión, y estoy especialmente reconfortado al ver lo liberada que estás sexualmente… En estos tiempos eso es una bendición del cielo… Angie: Ok… Horacio: Bien, vamos entonces a comenzar la sesión… ¿Estás lista? Angie: Sí, lo estoy… Horacio: Vamos, entonces, a retornar al momento más crucial de lo que relataste ayer, como un repaso, y luego seguimos... Ayer suspendimos en el orgasmo... Retorna a ese momento, me refiero al de la sesión de tortura, no a la de ayer... Angie: Ok, deja que me concentre… Bien, estoy totalmente inmóvil, de pie y atada, quiero ver algo y no puedo… Me estiro de mis ataduras pero no consigo ganar espacio, no más de dos cm, estoy totalmente estirada, mis piernas abiertas al máximo, igual mis brazos, babeo mucho, tengo un aro de acero atorado entre mis dientes que solo me permite sacar la lengua a través de él, me duele la quijada de lo forzada que está, sudo con el esfuerzo… Horacio: ¿Sientes ahora el dolor? Angie: Sí, lo estoy sintiendo… Horacio: Bien, continúa… Angie: Repentinamente siento un chorro de agua a presión, fría, helada, me siento morir, tiemblo sin control, el chorro apunta a mi vagina, no tengo tiempo de reaccionar de un dolor a otro, luego a mi ano, a mis senos, me lastima la presión del agua en mis pezones y lo helada que está… Horacio: ¿Estás sintiendo todo eso? Angie: Sí, lo estoy sintiendo… Horacio: Bien, continúa… Angie: El chorro se dirige a mi cara, siento que me ahogo, entra agua en mi cuerpo por la boca y las fosas nasales, me convulsiono por el ahogamiento, oigo risas, muchas risas, cesa el chorro, tiemblo de frío, apenas podía controlarme, me desconcierta no saber qué seguirá y no poder ver nada… Repentinamente siento un intenso dolor porque me jalan de los cabellos, tengo un collarín puesto, no lo veo pero lo siento, que me impide siquiera voltear o bajar la vista del techo… No lo veo pero sé que mi mirada apunta hacia allí… Me vuelven a forzar la cabeza hacia atrás, me duele el cuello, el cuero cabelludo por la fuerza que imprimen… Horacio: ¿Estás reviviendo el dolor tal cual? Angie: Sí… Horacio. Bien, continúa… Angie: Una voz me dice: “¿Estás cómoda, perra?”… Me estremezco de miedo… Acto seguido toma mis pezones y los empieza a pellizcar con crueldad, me queman, bailo en mis ataduras de dolor, se me olvida lo que pasa alrededor, mi concentración está en el dolor que siento en mis pezones, oigo de nuevo risas, empiezo a sentir calor en mi cuerpo como si fuera un calentador… Asumo que son luces de lámpara para iluminar la escena… Cesan las torturas en mis pezones... Horacio: Continúa… Angie: Aún no me repongo cuando siento un fuerte fuetazo en una de mis nalgas, bailo de dolor, un segundo fuetazo me estremece, y de inmediato un tercero más fuerte y un cuarto en mi nalga que aún no había sido castigada… Horacio: ¿Estás sintiendo el dolor? Angie: Sí, mucho, mucho… Horacio: Bien, continúa… Angie: Siento como mis nalgas son castigadas a destiempo, siento al menos dos manos y dos látigos distintos castigándome, trato de fruncir las nalgas para no estar tan vulnerable, me quiero morir, desmayar, salir corriendo del lugar, al menos gritar para aliviar mi dolor, me arden las nalgas, las encojo al máximo… Un tercer látigo se añade al castigo dándome duro en mi suave, virgen y plano vientre… Ese golpe me obliga a sacar las nalgas de nuevo, cosa que aprovechan para seguir castigándome… Cesan los golpes, pero solo un minuto para continuar con mis pantorrillas… Horacio: Continúa… Angie: Es muy doloroso, quiero gritar y no puedo, babeo profusamente, no puedo controlar el jadeo, oigo una voz que antes no había escuchado que dice: “Se empieza a excitar la perra”… Jadeo sin control… Estoy muy excitada y agotada al punto del desmayo… Paran con mis pantorrillas y continúan por la parte de atrás de mis muslos aplicando la misma técnica a destiempo para lastimarme más… Siento el tercer látigo que me castigaba mi vientre que me quema, empiezan a golpearme mis senos a la altura de los pezones, en general todo el seno, uno y otro, discontinuamente… Mis muslos siguen también siendo severamente castigados… Horacio: Dime cómo te sientes en este momento… Angie: Nunca pensé sentir tanto dolor, o que existiera… Horacio: Bien, continúa… Angie: Cesan los golpes en mis muslos, pero empieza a golpearme un látigo en mi entrepierna, a ambos lados, como si el fuete quisiera salir de entre ellas y chocara con la pierna de enfrente y se regresa a golpear la de enfrente… Me lastima mucho, solo a escasos cm de mi vagina… Me quiero morir… Cesan los golpes… Oigo risas que se confunden con mi apagado llanto… No sé en qué momento empecé a llorar… Siento una descarga que me mata… Un fuetazo de abajo hacia arriba por en medio de mis piernas que choca con mis labios vaginales al desnudo… La humedad del agua fría lo hace más doloroso… El segundo fuetazo me lleva al borde del desmayo, y un tercero y más fuerte me deja mis labios vaginales al rojo vivo… Siento que la brisa me lastima… Siento mis labios, la vulva, hinchados… El aire y movimientos me duelen… Estoy muy excitada al punto del orgasmo… Quiero soltarme y sobarme con mis manos para reconfortarme yo sola… Horacio: Continúa… Angie: No puedo evitar en este momento el jugar con mis labios vaginales, el tocarme ahora me alivia, me siento más vulnerable de nuevo, aceptaría que me penetrara, que me hiciera suya el primer hombre que atraviese la puerta de la habitación… Horacio: Bien, continúa reviviendo el incidente, por favor… Angie: Estoy reponiéndome del dolor de mis labios vaginales y vulva, me dejo caer todo el peso en las ataduras de mis muñecas, semidesmayada, agotada… Aunque no veo nada siento que todo me da vueltas, la cabeza me quiere estallar… Por primera vez me pregunto en dónde estoy, qué me están haciendo, quiénes son, qué pasó, qué me pasó, cómo llegué aquí, siento sed, no recuerdo nada, nada… Horacio: Continúa.. Angie: El antebrazo de una persona se empieza a meter entre mis nalgas desnudas, siento placer, estoy excitada, el puño busca mi vagina con los dedos, hurgan en mi leve bello púbico, mete un dedo en mi vagina hábilmente, luego dos… Ya que me tiene penetrada con sus dedos me levanta hábilmente la cadera invitándome a asumir mi postura y lo logra… Sabe que me duele el que me agarre de ahí y me levante… Me obliga a sacar las nalgas de nuevo para volver a ser castigada con un objeto diferente, como una vara de alguna rama seca… Es más doloroso que el látigo y más silencioso, solo oigo como parte el aire la varilla para terminar su viaje en mis nalgas… Horacio: Continúa por favor… Angie: No puedo, estoy muy excitada, esto que estamos haciendo está sirviendo, te lo juro… Tengo que detenerme para reconfortarme… Horacio: Bien, libérate y después vemos cuándo continuamos… SESIÓN DEL 4/1/09
Angie: Buenos días, Horacio… Horacio: Buenos días, Angie, ¿cómo estás? Angie: Bien, muy bien… Estoy contenta, descansada… Horacio: Angie, ¿alguna vez, en las sesiones que hemos hecho reviviendo lo que te hicieron, sollozaste? Angie: Sí… Horacio: Eso es muy importante, tienes que decírmelo, porque el llanto descarga... Entonces yo, al saberlo, te doy tiempo para que solloces y te liberes de esa carga… Angie: Ok… Horacio: Es importante que te des cuenta que la culpa que puedas sentir por lo que te ocurrió no es real, es decir, no parte de ti sino de una orden que te dieron de sentir culpa. Te en cuenta que te implantaron la idea de que tú eras una puta y que todo lo que te estaba sucediendo era por tu culpa… Angie: Muy bien anotado… Horacio: Entonces, tú me tienes que ayudar analizando analíticamente, valga la redundancia, esas ideas falsas que te implantaron... Me refiero a hacer consciente en tu mente que esas ideas de culpa no son reales sino implantadas… Nadie tiene por qué estar sometido a sus engramas si no lo desea… Angie: Entiendo… Horacio: Si yo te hipnotizo y te implanto la orden de que al despertar, cuando me toque la nariz te vas a sentir culpable de cualquier cosa, pues te vas a sentir culpable de cualquier cosa, aun sin ser culpable de nada... Angie: Voy entendiendo… Horacio: Y eso es lo que hacen los engramas… Hay dos mentes, la mente analítica o consciente y la mente reactiva. La mente analítica o consciente archiva recuerdos y la mente reactiva archiva engramas (órdenes hipnóticas). Un incidente doloroso se graba automáticamente en la mente reactiva y un incidente no doloroso se graba automáticamente en la mente analítica o consciente… Angie: Ok… Horacio: Es decir que hay dos clases de archivos, el de la mente analítica o consciente y el de la mente reactiva. Todo lo que te hicieron en las sesiones de tortura se grabaron en el archivo de la mente reactiva a causa del dolor, ya que en el archivo de la mente analítica o consciente no hay dolor. La técnica consiste en duplicar las experiencias reviviéndolas otra vez, en cuyo caso, al duplicarlas, por una cuestión física el dolor de la experiencia se elimina, y al eliminarse el dolor la experiencia se traslada del archivo reactivo al archivo analítico, pero ya como recuerdo exento de dolor físico y exento de dolor emocional… Angie: Que es lo que hemos estado haciendo en cada sesión… Horacio: Así es… Esto significa que en el futuro, cuando recuerdes lo que te hicieron, solo tendrás un concepto del dolor pero no del dolor en sí… Angie: Sí, te entiendo perfectamente… Horacio: El dolor es el que mantiene a la experiencia dolorosa en el archivo reactivo. Mientras la experiencia esté en la mente reactiva opera como una orden hipnótica. Por eso es importante la eliminación del dolor. Te recuerdo que no hay eliminación de las experiencias, que quedan como recuerdos, sino solo del dolor… Angie: Ok… Horacio: Bien, ¿estás lista para comenzar la sesión? Angie: Sí, solo dame unos minutos para ponerme cómoda… Horacio: Bueno, vamos a ir al momento en que comienzas a despertar y te encuentras atada... Recuerda siempre de revivir lo que te está sucediendo... Angie: Bien… En este momento me estoy ubicando en el lugar… Siento mis piernas adoloridas que me queman de tantos golpes de fuetes, látigos y varillas secas de alguna planta, me duelen mis brazos, muñecas, tobillos, por el esfuerzo de tratar de soltarme… Mi quijada la siento dormida, me duele la nuca por la posición en la que estoy sometida, no tengo control de mi saliva, babeo a chorros por la excitación, siento la saliva caer en mis senos, empiezo a sentir frío en todo mi cuerpo… Alguien se acerca, no veo nada, me empiezan a interrogar al momento de que me jalan bestialmente de mi cabello, húmedo aún por los chorros de agua… Horacio: Continúa… Angie: Sé que no es un solo hombre el que está al frente de mí, al menos son tres… Supongo que son hombres, no sé si hay alguna mujer, mis ojos están vendados, empiezan a torturar mis pezones con los dedos, quiero soltarme, no puedo más que revolcarme, contonearme, bailar de dolor… Escucho una voz que dice: “Mira como lo disfruta la muy puta”… Se oyen varias carcajadas, me estremezco de lo que escucho: “…y no sabe lo que le falta”… Quiero pedir piedad, clemencia, pero no puedo porque el maldito gag no me deja articular ni una sola palabra completa o entendible… Horacio: Continúa… Angie: Tan solo un aggghhh de dolor sale de mi vientre… En ese momento alguien me pregunta si voy a cooperar y yo niego con la cabeza que no… Recibo una cachetada que casi me lleva al desmayo y me sujetan por los cabellos de nuevo diciéndome: “O cooperas o aquí te mueres, perra”… No entiendo a qué se refieren con cooperar… Estoy muy confundida por la droga, los golpes, el cansancio, por todo… Horacio: Continúa… Angie: Me quitan el gag para que pueda responder… Siento un alivio en mi mandíbula… Empiezo a ser interrogada de mis generales: nombre, edad, dirección, lugar de trabajo, familia… Me doy cuenta de que saben todo de mí, todo, hasta los pormenores… Alguien me pregunta que si soy prostituta y contesto que no… Recibo una cachetada como respuesta… ¿Por qué te vistes así? Trato de responder que era un evento para el que fui contratada y una tercera cachetada me calla… Empiezo a llorar… Oigo risas de nuevo… Entiendo que lo que diga va a ser callado a golpes… Horacio: ¿Estás sollozando ahora? Angie: Sí… Horacio: Bien, tómate el tiempo que necesites para descargar llorando… Angie: Ya… Horacio: Bien, continúa… Angie: De nuevo siento cómo me empiezan a tratar de colocar de nuevo el gag en mi boca… Trato de cerrarla, de morder, y como respuesta recibo un fuerte golpe en el abdomen que me saca el aire… Alguien me sujeta de mis sensibles pezones y los castiga con violencia… Alcanzo a gritar: ”Suéltenme, perros estúpidos, malditos”… Logran someterme de nuevo… Alguien dice: “Es la persona que necesitamos”… Y yo me preguntaba: ¿Para qué? ¿Qué más me han de hacer? ¿Qué es lo que falta… Mil interrogantes pasan por mi mente… Me dejan sola unos 15 minutos en los cuales trato de soltarme, pero no logro nada, nada… Me desespero… Creo que estoy sola… La única referencia que tengo es el silencio y que nadie me toca o castiga… Horacio: Continúa… Angie: Tras ese lapso oigo que alguien se acerca y me pregunta: ¿”Estás cómoda”? A lo que contesto con la cabeza que no, y me dice: “Pues relájate porque va a ser muy largo y muy doloroso, además de humillante, así que prepárate”, a lo que trato de soltarme… Entonces me dice, palabras más palabras menos: “No trates de soltarte, no lograrás nada, solo cansarte, y así no me sirves… Por tu lindo cuerpo y cara fuiste escogida para el beneplácito de un grupo muy selecto que quiere ver unas situaciones… Sé que te gustan los coches caros, la buena vida y la ropa de marca, además de divertirte, según me han dicho… Te lo puedo dar si cooperas, si no de cualquier manera te lo vamos a hacer y va ha ser más doloroso”… Empecé a llorar de nuevo… Horacio: Bien, tómate el tiempo para descargar llorando… Avísame… Angie: Ya… Me reconforta el llorar… Horacio: Ok, continúa, por favor... Angie: No comprendía lo que pasaba, entonces me preguntaron de nuevo: “¿Cooperarás?”, y yo para mí pensaba: “¿A qué?¿Por qué no me dices?¿Cómo quieres que diga sí a algo que no sé qué es, de qué se trata?”… De pronto siento unos dedos que hurgan en mis labios vaginales desnudos y abiertos por la posición en la que me encontraba, no acariciándolos sino con suavidad, pero buscando agarrar algo de piel, y me colocan unas pinzas Baco de no sé qué medida, pero que me hacen aullar como loca aun con el gag… Emito gritos de dolor desde mi estómago a la vez que me interrogaba… Dice: “Vamos a tratar de ser más persuasivos contigo, muñeca” y da la orden de que terminen el tratamiento… Horacio: Continúa… Angie: Acto seguido me empiezan a colocar las pinzas… No sé cuántas, perdí la noción ante el dolor, quizás unas ocho o diez en ambos labios vaginales… Quería articular la palabra “piedad”, “perdón”, “clemencia”… No podía, estaba desesperada, mi cuerpo no coordinaba con mi mente, había una barrera que me lo impedía que se llama “dolor intenso”… Hábilmente colocaron dos más, una en cada pezón, que me hicieron revolcar del dolor… No pasaron más de dos segundos solo para recordarme que venía más dolor… Continuaron en mis redondos y firmes senos tratando de agarrar la más mínima cantidad de piel, que era lo que lo hacía aun más doloroso, a lo que se sumaba la maldita presión infernal de las malditas pinzas metálicas… Horacio: ¿Cuántas pinzas te aplicaron en los senos? Angie: En mis senos tal vez me aplicaron igual que en los labios vaginales, de ocho a diez pinzas en cada uno, luego continuaron con mis nalgas… ¡”No te muevas, perra!”, me gritó uno de ellos… No me estaba moviendo, estaba temblando sin control… Me colocaron igual cantidad, ocho o diez pinzas en cada nalga, tan solo para posteriormente abrirlas y continuar colocando cuatro más en mis nalgas cerca de mi ano, pellizcando las paredes del mismo… Me sentí desfallecer, desmayar, de un dolor que no me mataba, pero preferiría que lo hubiese hecho ante tal humillación y dolor… Horacio: Dime tus sentimientos en estos momentos… Angie: Sabía que no buscaban hacer daño, de matar o marcar, sino tan solo martirizar, doblegar… A qué no lo sabía aún… Continuaron poniéndome pinzas a lo largo de las piernas, varias se soltaron… Siempre he tenido las piernas marcadas por el Gym, por eso ahí batallaron de dónde colocarlas, además de que las zapatillas que vestía me tenían casi de puntitas, así que tenía las piernas forzadas al máximo… Pusieron en mis muslos y pantorrillas solo por la parte de atrás… Estaba llorando de desesperación… Horacio: Tómate el tiempo para llorar y descargar… Angie: Bien… Horacio: Yo espero… Angie: Ya está… Horacio, no me siento muy bien, ¿podríamos continuar más tarde? Horacio: Sí, por supuesto… Ten en cuenta que es normal que te sientas así porque todo lo tienes como revuelto... Yo diría que descanses bien y mejor continuamos mañana… Angie: Perfecto, muchas gracias, te mando un afectuoso beso… Horacio: Lo mismo para tí, hasta mañana… Angie: Ok..
SESIÓN DEL 7/1/09
Angie: Hola, Horacio, buenos días… Horacio: Buenos días, Angie, ¿cómo estás? Angie: Bien, acá es super temprano ahorita… Horacio: ¿Tienes tiempo para hacer una sesión? Angie: Sí, de hecho pensé en conectarme para avanzar, pero no sé qué tanto pueda hacerlo porque de aquí en adelante todo es muy doloroso, ya es más contacto y situaciones sexuales más forzadas, orgasmos inducidos con instrumentos que en mi vida hubiese imaginado que existen… Horacio: Entiendo, pero tienes que comprender que lo que no revives te queda adentro, para decirlo de una manera ilustrativa, y en cualquier momento puede restimularse y producirte trastornos que el médico después nunca atribuirá a lo pasaste, porque los médicos, incluidos los psicoanalistas y los psiquiatras, no saben nada de mente reactiva ni de engramas… Angie: Ok… Te voy a platicar en detalle, solo que te comento que quizás vaya más lenta por los detalles… Horacio: Bien, ten en cuenta que llorar forma parte de la técnica porque descarga, de modo que no te reprimas de hacerlo… Angie: Sí, lo tengo claro y lo he hecho, y me ha servido tanto el platicártelo como el llorar… Horacio: Te aclaro, aunque creo que ya lo sabes, que una cosa es llorar por un recuerdo desagradable y otra cosa es llorar al revivir un hecho desagradable… Cuando revives el suceso y lloras entonces descargas y te liberas. Si solamente recuerdas y lloras no liberas nada… Angie: Sí, así lo siento… Horacio: ¿Estás lista para empezar la sesión? Angie: Sí, estoy lista… Horacio: Bien, vamos a hacer así: de todo lo que relataste hasta ahora vas a ir al momento más doloroso, el que te hizo llorar y suspender la sesión, y ahí comenzamos... Angie: OK… Estoy reviviendo la sesión de las pinzas Baco en todo mi cuerpo… Una vez que terminaron de ponerme las pinzas, quizás llegaban a 80 o 100, no es que las haya contado, es un número que supongo, era tanto el dolor que sentía que no hilvanaba una idea correcta… Sentía que mi cabeza estaba trabajando inútilmente, el dolor no me dejaba pensar… Repentinamente sentí un jalón de los cabellos, lo que me obligó a bajar mi cabeza forzada hacia atrás y oí una voz que nunca la había escuchado antes que me dice: “Ahorita que termine contigo me vas a besar los pies, puta”… Horacio: Dime lo que sientes en este momento… Angie: Lo sentí como una amenaza de que me iba a doblegar y quedar sumisa a sus órdenes… De pronto otra voz que sí ya había oído dijo o gritó desde un punto más distante: “Déjenla sola para que reflexione y nos firme”, y se oyó una puerta cerrar… Horacio: Continúa… Angie: Oí como cerraban una especie de aldaba metálica por fuera, el pánico hizo presa en mí y me aterré de estar sola, aunque en realidad no sé si estaba sola, lo que sí estoy segura es de que al menos me estaban observando por cámaras de video o grabando de alguna manera… Esto no lo puedo asegurar, pero ésa era la sensación que sentía… Horacio: Ok, continúa… Angie: Estuve luchando contra las ataduras durante quince minutos, empecé a quedar afónica, sentía que el aire me faltaba… Eso me estaba cociendo lentamente, matándome lentamente… Horacio: Dime cómo estabas atada… Angie: Estaba atada abierta de piernas, los brazos sujetados al techo y los tobillos al piso… Horacio: Ok, continúa… Angie: Estoy totalmente desnuda, bañada en sudor por el calor, pienso que eran unas lámparas de iluminación directa, mis ojos me empiezan a picar a causa del sudor, por la sal, por la humedad, no puedo ver nada ni gritar, solo balbuceo y babeo profusamente, tengo saliva pero la boca seca… Horacio: ¿Qué tenías puesto en la boca? Angie: Tenía un aro atorado entre mis hileras de dientes, pero la parte de atrás y de la dentadura lo tengo amarrado a mi cabeza por la nuca y por arriba de la cabeza con una correa de cuero que apretaron demasiado… Horacio: Está bien, continúa… Angie: Quiero girar el cuello como reclamo, sé que me están viendo, pero ni eso puedo lograr ya que tengo puesto un collarín como los que se usan cuando uno se lastima el cuello, pero éste es más pronunciado en los hombros, me ancla la cabeza con el resto del cuerpo… Horacio: Continúa… Angie: Transcurren 15 a 20 minutos, todo mi cuerpo esta húmedo bañado en sudor, mi cuerpo y mis piernas tiemblan sin control, y si no fuera por las ataduras caería desmayada al suelo… No pienso resistir más… En eso oigo que se abre una puerta metálica y pasos acercarse a mí… Alguien me sujeta por el cabello de nuevo castigándome con el jalón… Sabe que me hace daño, empiezo a tratar de gritar, me pregunta en tono burlón: “¿Escarmentaste?”… Se ríen, y uno de ellos dice: “Mira, nos quiere decir algo… No te entiendo qué me quieres decir”… Se ríen todos de nuevo, supongo que son al menos tres o cuatro por las risas… “A ver –dice uno de ellos–, “quítale el aro a la puta”… Siento que aun ellos batallan en desamarrar el accesorio o bozal que llevo puesto, me lo quitan y lo primero que hago es tragar aire agitadamente y saliva, no puedo articular palabra, no tengo saliva en mi garganta, mi boca está seca, estoy afónica, y la primera palabra que atino a decir es “perdón”, “perdónenme”… Se oyen una risas y alguien me dice: “¿Verdad que sí funcionó, perrita?..." Sí, sí, perdónenme, fui una desobediente, haré lo que me pidas pero quítame esto, me estas matando, por favor, se los suplico, haré lo que me pidan… Horacio: Continúa por favor… Angie: Una voz de las mas familiares me dice: “Angie, solo recuerda que tratos son tratos, si llegas a desobedecer, esto no es nada a lo que te haré: hay cosas peores que esto, y sabes que no te mataré, te tendré viva torturándote, esto es un paseo solamente, así que no me defraudes, Angie”… No, perdónenme, les digo, pero ya dejen de castigarme… “Si desobedes te marcaré como a un caballo en tus lindas nalgas con un hierro caliente”, continúa diciendo… Yo grito de miedo: Noooo, síííí obedeceré… Se me olvidó momentáneamente el dolor que sentía, sé que sí eran capaces de eso y más… Traté de soltarme y ese alguien me sujetó del brazo que estaba atado y me dice: “Calma, Angie, es solo si te portas mal, si obedeces no te haré nada”… Horacio: ¿Qué estás sintiendo en este momento? Angie: Estoy inquieta, nerviosa, sensible, doblegada moralmente y espiritualmente… Empiezan a quitar las pinzas de mi cuerpo y es un trance muy doloroso, tardarían aproximadamente 15 minutos, el dolor no disminuye, no hay alivio… Al principio que las retiran siento un alivio, pero a los pocos segundos vuelve a haber dolor, me imagino que es donde la piel está ocupando el espacio de nuevo en todo mi cuerpo, los pezones los siento lacerados, es lo que más me duele… Todo me duele, pero eso me duele y me mata, y como seguido mis labios vaginales, mi vagina me punza, en cada punzada siento un dolor indescriptible, pero a la vez me siento lubricada… Horacio: ¿Excitada? Angie: Lubricada, lista para ser penetrada, pero sin que hubiese aparentemente una excitación… Horacio: Entiendo, continúa por favor… Angie: Terminan de retirar las pinzas, me dejan sola en la misma posición, sin el gag… Dije muchas cosas más de lo que ahora escribo… Cuando me quitaron el bozal me dejan sola 15 minutos y luego la voz familiar me dice: “Muy bien, Angie, te vamos a hacer unas preguntas y nos vas a contestar según a tus y nuestros intereses convengan, todo va a ser grabado, en audio primero, y posteriormente en video y en papel”, y yo me atreví a preguntar si podía preguntar a lo que se me respondió: “Sí, puedes”… ¿Un papel de qué?, pregunto entonces, y me contestó: “Un papel de algo que vas a hacer”, y yo pregunté de nuevo hablando al aire porque no podía ver nada: Pero de qué es?, y me contestó: “Vas a hacer muchas cosas que te vamos a indicar, y las vas a hacer con ánimo, si no habrá castigo”… ¿Pero qué cosas?, pregunto… “Eso no te conviene saberlo, solo te advierto que un hierro para marcar caballos se está calentado esperando una desobediencia, ¿Alguna pregunta más?”… No, señor, ni una pregunta más, me resigno… “Aprendes rápido”, me contesta… Horacio: Continúa… Angie: Me empiezan a interrogar y respondo sobre mis generales, nombre, domicilio, qué estudio, con quien vivo, y luego una serie de preguntas que obligan a responder con el sí o con el no: “¿Eres prostituta profesional?”… Me atrevo a responder que no y recibo una cachetada… Alguien dice: “Corta”, y me sujetan del pelo… “¿Qué quedamos, puta?”, me dice… Es que no lo soy, me atreví a alegar… “Pues en adelante lo eres y yo te voy a entrenar, que te quede claro, no seas estúpida y contesta con inteligencia si quieres evitar que te siga castigando”, me dijo, palabras más, palabras menos… “Repasemos todo de nuevo: ¿Eres una prostituta profesional?”... Sí, soy una prostituta profesional… Todo era en un ambiente de lo más cordial y amable el timbre de sus preguntas… “¿Me puedes decir tu nombre?”… Angélica Deyanira… “¿Éste es tu nombre?”… Sí… “¿Cuánto tienes en el ambiente?”… Soy nueva… ¿”Estás de acuerdo en que vas a ser filmada en una película de Bondage, donde habrá castigos, sexo y situaciones forzadas en un marco de humlllación por parte tuya?”… Titubeé un par de segundos, no sabía qué era el Bondage, a qué se refería con situaciones forzadas, qué era humillación y sumisión por parte mía, pero finalmente contesté en voz baja sí, sí, estoy de acuerdo, pero me recriminó: “No se escuchó, ¿me puedes contestar en un tono más alto?”… Sí, sí, estoy de acuerdo, dije levantando la voz… “¿Sabes que vas a ser violada por cuatro hombres en una actuación donde todo será actuado de parte de todos y con el mayor realismo posible de tu parte?”… Horacio: Dime lo que sientes en este momento al escuchar esto… Angie: Me quedé literalmente pasmada, temí que me marcara en ese momento con el hierro y dije sí, sí, estoy de acuerdo con eso… Me empezaba a excitar… No sé por qué tocó mi subconsciente y el saber lo que venía me excitó… Me preguntó: “¿Sabes que vas a ser castigada, humillada y penetrada con diferentes juguetes y accesorios sexuales pero que todo lo que se vea o se diga es actuado bajo tu absoluto consentimiento y que en ningún momento estás siendo obligada o forzada y que estás aquí bajo tu propia decisión y que vas a firmar un contrato en el que quedaran asentadas todas las escenas a detalle?”… Sí, sí, lo sé, contestaba sin desánimo… “¿Estamos de acuerdo en que recibirás una fuerte cantidad de dinero por tu actuación misma que se entregará en su totalidad al terminar tus servicios?”… Sí, sí, estoy de acuerdo, dije, pero no sabía de lo que él hablaba… “¿Estás de acuerdo en que no reclamarás regalías o porcentajes de los usos que en el futuro se le den al film?”… Sí, sí, estoy de acuerdo… Éstas fueron las últimas palabras o preguntas y la voz familiar me dijo: “Muy bien, Angie, faltan dos pasos para comenzar”… El estúpido me hablaba como si fuéramos los grandes amigos o como si al tenerme atada desnuda y con los castigos suspendidos me estuviese haciendo un favor… Horacio: Continúa por favor… Angie: “Lo que sigue es parte de nuestro arreglo, como oíste vas a recibir una fuerte cantidad de dinero por tus servicios”… ¿Pero yo por qué?, alegué, y me contestó: “¿Tú por qué crees?”, al momento que me tocaba los senos y mis pompas… ¡Pero si yo no quiero estar aquí!, usted sabe que estoy siendo obligada y eso no me agrada, no me gusta, usted lo sabe… “Sí, pero el mundo no”, me contestó a la vez que me decía: “Eso no me interesa, lo que vas a hacer enseguida es muy importante, te voy a soltar, te voy a sentar en una silla frente a una mesa, vas a declarar y a contestar algunas preguntas frente a un monitor… Es importante que no te equivoques o reveles y que no nos veas el rostro por una sencilla razón”… ¿Por cuál?, pregunté, y me contestó: “Porque no te pagaríamos tu dinero”, y yo alegué que no lo quiero, de hecho no quiero hacer esto… Entonces me dijo: “Lo vas a hacer igual y si es contra tu voluntad mucho mejor, y además si nos ves el rostro el dinero no lo cobrarías porque los muertos no cobran”… Horacio: Continúa, por favor… Angie: Acto seguido, aún no me soltaban, sentí algo que se introducía en mi ano y como no traía puesto el bozal empecé a reclamar: Qué me hacen, déjenme malditos… Era una punta irregular, no sé, me introducirían dos o tres cm, más que doloroso fue humillante, y comencé a sentir algo frío que se iba al interior de mi recto… Entiendo que era una jeringa sin aguja… Aún no sabía lo que era ese frío líquido, pensé que era una enema pero no, estaba muy equivocada, desearía que hubiese sido eso mil veces… No tardé ni dos minutos en que me sacaran de mi duda… Me dice el tipo: “Mira, esto que tengo en mi mano que no vez es la garantía de que te vas a conducir bien en la entrevista que ahora sigue… Te voy a dar una pequeña muestra para que sepas lo que te espera si no obedeces”, y yo argumenté: No sé que sea pero sí haré caso, no es necesaria ninguna demostración… Acto seguido sentí que trataban de introducir un objeto en mi ano… Comprendo a los pocos segundos que se trataba de un consolador, con la peculiaridad de que era metálico y frío, muy frío, empecé a gritar y a temblar, tratando de zafarme, pero no logré más que excitarlos… Me gritaban como poseídos: “Así, muévete, perra, gózalo, así puta, qué rico te mueves”… A cada milímetro sentía que me partía en dos, pero no sé qué tan largo era, lo que sí sé es que el gel que me inyectaron en el recto de mucho sirvió para que resbalara… Yo pensaba que era un gel vaselina, estaba muy equivocada… Acto seguido cuando terminaron se acercó la voz familiar y me dijo: “Muy bien, Angie, lo que sigue es muy doloroso, te voy a dejar sin el bozal para que oigas cómo retumban tus gritos de dolor”… Y yo no, no, no es necesario, y pregunté: ¿Qué me vas a hacer? Te lo juro por lo que más quieras que no es necesario… No me hizo caso y continuó hablando: “Lo que vas a sentir es en el nivel uno de castigo… Hay nivel uno de placer, que eso es lo que da en ese nivel, placer, pero como lo que busco es darte un adelanto de lo que te pasará si no obedeces o te portas mal, lo puse en castigo nivel uno, y te advierto que tiene 10 niveles… Solo te daré una pequeña demostración para ver cómo respondes”… No, no, no, piedad, qué dije que no les gustó, gritaba como loca impotente, pero nadie me respondía, no sabía qué me iban a hacer… Sentía que algo ponían en el consolador metálico, vino a mi mente el hierro, pensé lo peor, estoy asustada, sentí que dejaron de manipular lo que tenía detrás de mí cuando de repente sentí una descarga eléctrica que me quemaba el ano, sentí un chorro de corriente eléctrica que me convulsionó, se inundó el salón o el lugar con mis gritos de dolor… Duraría un segundo y medio la descarga, suficiente para llevarme al borde del desmayo, no podía hablar del impacto, quedé atontada, aturdida, las entrañas me quemaban, todos reían… “¿Viste como se convulsionó la perra?”, decían a coro… Me imagino el espectáculo tan humillante que debí de estar dando… Me quedé así aturdida unos tres minutos, no podía reclamar nada, no coordinaba la mente con la lengua, no podía hablar, quería pedir piedad, no podía… Aún no me acababa de reponer cuando sentí una segunda descarga, ésta fue peor, recorrió el consolador la corriente desde el interior al interior, duró aproximadamente 3 segundos, me hice pipí para el beneplácito de todos los estúpidos que gozaban, me sentía sucia, humillada, degradada, emputecida… Se me acercó el de la voz familiar y me dijo: “¿Te gustó, Angie, lo gozaste?”… Yo no podía articular palabra alguna, solo jadeaba tratando de recuperarme y jalar aire, y me dijo: “Este aparatito se llama electroestimulación sexual… Te puede dar mucho placer si lo quieres o puede ser un infierno sin matarte, es como cocinarte con velas, imagínate lo doloroso que sería para ti si te portas mal… Aunque puede dar placer se utiliza en animales también para extraer el semen, ya lo probarás más adelante, vamos a extraer tus ricos jugos con electroplacer”… No podía reclamar, solo oía embobada… Me dijo: “En la entrevista que te voy a hacer si te equivocas o me haces gestos te juro que te lo pongo en el diez y te lo dejo prendido eternamente”… Asentí con la cabeza que sí, diciendo que sí iba a obedecer… Horacio: Continúa, por favor… Angie: Horacio, me tengo que ir a trabajar, además estoy agotada mentalmente, ¿podemos seguir en la próxima sesión? Horacio: Si, Angie, no hay ningún problema… Seguimos en la próxima… Angie: Ok, besos… Horacio: También para ti, descansa bien… Angie: Ok bye…
SESIÓN DEL 8/1/08
Angie: Hola, Horacio, cómo estás… Horacio: Bien, esperándote… ¿Estás en el trabajo ahora? Angie: Sí… Horacio: Entonces dejaremos la sesión para otro momento y simplemente dialogaremos… Angie: De acuerdo… Horacio: ¿Cómo te has sentido? Angie: Muy bien, mucho mejor que antes de contactarte… Horacio: Ok, me alegro… Ahora quisiera explicarte algo… Angie: Está bien, escucho, tú sabes que todo lo que venga de ti siempre es bienvenido… Horacio: Ok, lo primero que quiero decirte es que estoy muy asombrado por dos cosas: la primera es la de tu valentía en atreverte a afrontar lo que te han hecho, porque la tortura extrema es una de las peores cosas que le puede suceder a un ser humano, y más aún volver a enfrentarse a ella reviviéndola. Por el otro, me asombra también tu capacidad intuitiva que hace que, a pesar de no conocer la técnica, la consideres como algo valioso que te puede ayudar y entonces te prestas a ella titubeos e incluso ansiosamente. Te digo que estoy viendo que la técnica está resultando 10 puntos gracias a tu dedicación y aceptación. Y también tengo que reconocer y agradecer la confianza que has puesto en mí sin conocerme. Obviamente no te defraudaré. Además, el camino que recorres yo ya lo recorrí y por eso sé que funciona. Es bueno que lo sepas… Angie: Ok… Te digo, Horacio, que tuve la confianza de abrirme contigo más que con ningún otro porque conoces el Bondage… Además, eres de los pocos que no ha desvirtuado el tema y lo has manejado con profesionalismo, es por eso que me abrí… Horacio: Te agradezco la validación… Angie: Te escuché hablar y pensar y decidí que eres la persona correcta para expresar lo que me sucedió… No solo he puesto atención en cómo abordaste mi caso, sino también el rumbo que le diste… Además, sí quiero que esto prospere como lo que planeamos, una verdadera denuncia… Horacio: Así es, ésa es la idea… Angie: Me has inspirado mucha confianza… Horacio: El mérito es tuyo, por tu intuición... Angie: De ambos, siento que si no hubiese una parte no se da la otra… Horacio: Ok… Ahora escucha esto… Angie: Sí… Horacio: Hace muchos años apliqué esta técnica a una mujer muy hermosa que había sido violada por un muchacho de 25 años mientras le ponía una navaja en el cuello. Pero en este caso el único orgasmo fue el de él, ya que ella no pudo tenerlo porque el miedo se lo impidió. Le hice repasar el incidente unas cuantas veces hasta que se sintió bien respecto a él, es decir cómoda y sin que le afecte. Años más tarde la encontré en la calle por casualidad y me dijo que el incidente de la violación no volvió a molestarle… Angie: Sí, imagínate que aquí estamos hablando de una arma que mata… Horacio: Desgraciadamente, en este caso el muchacho la contagió y tuvo que atenderse médicamente, por lo que el hecho no se lo pudo ocultar al esposo como hubiera querido. Pero esto es otra historia… Angie: Es un caso triste… Horacio: Obviamente, tu caso es distinto, pero te lo quise comentar para que veas hasta qué punto eres pionera en este asunto… Angie: Gracias… Horacio: Ahora quiero preguntarte, porque el tema lo conozco solo superficialmente, la cuestión de los multiorgasmos… Ya sabes que eso en el hombre no ocurre… Angie: Tengo infinidad de amigas que no pueden alcanzar un solo orgasmo con sus parejas, ni un solo orgasmo… Antes de la sesión de Bondage forzada yo era una chica sexual normal, con sexo con mi novio, simplemente cabalgando yo arriba de él o él sobre mí y llegaba al éxtasis y con un solo orgasmo y punto… Con esto ya me sentía plena, pero durante lo sucedido me forzaron a desarrollar la capacidad, me forzaron induciéndome contra mi voluntad… Eso de “contra mi voluntad” no quiere decir que no lo gocé, pues sí lo gocé… Horacio: Entiendo… Angie: Desarrollé la capacidad de ser más sensible al placer, a conocer no solo la recámara del placer sino todos los rincones, escondrijos, puertas, ventanas, closet, a detalle… Ahora vivo los orgasmos al tope, al límite… Un orgasmo me mata y puede llevarme al desmayo del placer… Horacio: Entiendo… Angie: Antes los orgasmos los sentía a nivel 1, en una escala del 1 al 10, y ahora los siento en el nivel 11, y me convirtieron en una mujer muy sensible y multiorgásmica… Tú ya sabes de la necesidad que siento de ser llevada al límite, de ser atada y castigada severamente para sentir placer… Me es penoso decirlo, pero lo tengo que reconocer… Horacio: Entiendo perfectamente… Antes de cortar la comunicación te comento que tenemos que encarar en algún momento un engrama de frustración, así se llama, que se produjo cuando, en uno de los momentos más desesperantes de tortura te excitaron y con toda perversidad te impidieron lograr el orgasmo… Esto es un engrama con muchísima carga y hay que encararlo sí o sí… Angie: ok… Horacio: Tienes que tener en cuenta que la técnica no consiste solamente en recorrer cronológicamente las sesiones de tortura, sino de ir tocando aquellos temas que pueden tener mucha carga... Es una cuestión de intuición del que aplica la técnica... Hay cosas escritas, reglas, pero cada caso es particular… Angie: Sí, lo sé… Horacio: Además, es importante que recuerdes que casi más importante que eliminar engramas es adquirir la capacidad de confrontar, porque si eres capaz de confrontar lo que te hicieron, es decir, enfrentar los hechos sin titubear y con entereza, nunca podrán afectarte… Angie: Entiendo, lo tengo claro… Horacio: Hasta luego, entonces… Angie: Ok, besos… SESIÓN DEL 11/1/09
Angie: Hola, Horacio, buenos días… Horacio: Hola, Angie, ¿cómo has estado? Angie: Bien, estoy lista para comenzar… Horacio: Ten en cuenta que la técnica señala que no es suficiente un recorrido del incidente, porque hay que repasarlo una vez más o varias veces hasta eliminarle toda la carga. Pero como puedes quedar muy agotada como para repasarlo de nuevo lo resolveremos en ese momento… Angie: Ok… Horacio: Bueno, lo primero que haré es recordarte lo que tú misma escribiste en la página Web: “Me empezaron a morder los pezones dos personas, no sé quiénes, a la vez que con sus dedos empezaron a penetrarme por mi ano y vagina cada vez más salvajemente, a la vez que uno de ellos logró alcanzar mi punto G y me obligó a excitarme como loca”. Sin quererlo estaba viviendo una situación de orgasmos inducidos, forzados. Cuando estaba a punto de venirme un orgasmo me dejaron de tocar y empecé a tratar de soltarme, a bailar de placer y ansias, me dolieron los ovarios por falta de estímulo. Alcanzaba a oír que se reían al ver mi desesperación de querer seguir siendo tocada, acariciada, penetrada de forma involuntaria. Así me dejaron por espacio de aproximadamente media hora. No sé que pasó en ese lapso. Lo que sí sé es que si mis ovarios en ese momento me doblaban de dolor, deseaba soltarme para penetrarme yo sola con lo que fuera o acariciarme para logar el orgasmo y salir de mi ansia y deseos…”. Angie: Así es… Horacio: Bien, entonces quiero que vayas a ese momento frustrante y lo revivas. Comienza, si lo deseas, desde el momento en que te muerden los pezones… Ten en cuenta que ahora eres libre de tener el orgasmo que desees sin que nadie te lo impida. ¡Vívelo en toda su intensidad, por favor, y libérate para siempre de esa carga! Angie: Ésa fue solo una de las prácticas de castigo recibidas… Horacio: Bien, comienza desde donde tú quieras… Angie: OK… Te relataba en la sesión anterior el momento de filmación de video, después de la amenaza de la descarga eléctrica si no obedecía… Lo narraré en tiempo real… Horacio: Ok, continúa… Angie: Me dijeron que me van a quitar la venda de los ojos, estoy asustada, adolorida por la descarga eléctrica recibida, mi mente no se atreve a desobedecer lo más mínimo de lo que me ordenen, tengo miedo a otra descarga, la humillación quedó en un 2 o terminó… Me indican que no los vea a la cara a ninguno, me sueltan de mis ataduras, mis brazos por primera vez están en su posición normal, sueltan mis piernas y por primera vez las puedo cerrar, estoy desnuda y mojada de sudor, me siento sucia, me ponen una silla en el lugar en donde me sueltan, la silla es metálica, está fría y mi piel desnuda se eriza al contacto con ella, me quitan la venda de mis ojos, bajo la vista al suelo en señal de sumisión y de obedecer, me da miedo levantar la cara y que como represalia reciba nueva descarga… Siento que están esperando la mínima provocación para torturarme… Veo, distingo de reojo, el cable que sale del maldito falo que ahora me empieza a doler más, lo tengo totalmente enterrado, y al menos cinco figuras de personas a mi alrededor… No me atrevo a levantar la vista, alguien se acerca por detrás y me empieza a limpiar la cara con una toalla blanca limpia… Horacio: Continúa… Angie: Luego deja de hacerlo y me ordena que yo misma me la limpie acercándome una caja de toallitas húmedas, un pequeño espejo y la toalla blanca… El espejo lo dejó apoyado en mis piernas y veo el reflejo de mi rostro en el que no me conozco… Quisiera que fuera una pesadilla… Nunca había visto así el brillo de mis ojo, me desconozco totalmente, procedo a limpiarme del maquillaje, tardo alrededor de 5 minutos, alguien atrás mío me pregunta: “¿ya?”… y le respondo con la cabeza que sí… Me retiran los artículos de limpieza, alguien me sujeta por el antebrazo, me ayuda a pararme, veo a detalle los zapatos que traigo puestos, son los denominados “Ballerina in Bondage”… Lo sé porque después investigué sobre ellos… Camino de puntitas casi 20 metros a una especie de sala iluminada, blanca, entramos en el salón, el que me sujeta del brazo sé que trae el control de mi candado anal, me duele mi ano paso a paso a la sala, eso es humillante, hay un silencio muy extraño, nadie habla, nadie dice nada, llegamos a el escritorio, me acomodan en la silla frente al escritorio, me siento con dificultad por el falo, me mata el sentarme de nuevo, mi peso cada vez me castiga más, no me atrevo a levantar la vista, llega un tipo por mi costado y pasa un cinto ancho de piel por mis muslos y por la silla, lo ajusta fuertemente a la silla… No me puedo parar pero sí mover, me dejan una playera blanca planchada en mis piernas, limpia pero de hombre, de talla pequeña, no es blusa, es una playera de hombre, me ordenan que me la ponga, procedo a hacerlo y en ese momento encienden unas fuertes luces frente a mí a escasos tres metros o menos, veo el cable de mi candado que se pierde entre las luces, me ordenan levantar la vista, lo primero que está en la mesa es un monitor de TV en color azul, levanto la vista a la cámara y me encandilan las luces, no puedo distinguir rostros, solo figuras, incluso la de la cámara de filmación… Una voz perdida en las luces, autoritaria, me dice: “Vamos a proceder, a levantar un video en el que indiques que estás aquí por tu voluntad… Quiero los brazos sobre la mesa, ambos, y que los muevas mientras te preguntamos… Antes de que contestes lee lo que dice el monitor, nada más y nada menos, y sonríe, sonríe, trata de no ser falsa, porque ya sabes lo que te pasará si desobedeces, ¿entendiste?”… La maldita amenaza, me digo a mi misma, y respondo prontamente: Sí, sí… Me siento acorralada, por primera vez sé con certeza absoluta que no tengo elección a desobedecer… Empieza de inmediato el interrogatorio y el interlocutor me pregunta: “¿Cómo te llamas, amiga?”, y en el monitor aparece mi nombre real con apellidos, todos los detalles de mi vida, dirección, edad, dónde estudio, estatura, peso, en qué trabajo, por qué acepté el empleo, de lo qué se trata, todo al más mínimo detalle… Estaba tan asustada y concentrada en no equivocarme que me llegué a meter tan de lleno en las respuestas que me olvidé que estaba a la fuerza… Me mentalicé a no equivocarme… Me preguntan: “¿Estás de acuerdo en que vas a recibir una buena cantidad de dinero?”… Y el monitor dice: “Ríe”, y yo entonces río… Y luego: “Dí que estás feliz por haber sido escogida en el casting”… No solo lo expreso sino que incluso doy las gracias, pero pienso para mí qué desgracia la mía, que desgracia tan estúpida y bien elaborada para mi mala fortuna... Siento que me estoy comprometiendo a algo que ignoro totalmente lo que es… Una de las series de preguntas describen una cantidad de nombres que en ese momento no sé que son, ahora sí sé, como”spanking”, “electroestimulación”, y así por el estilo… De cualquier manera no podía decir que no, pero más me hubiese aterrorizado saber de qué se trataban… Horacio: Dime tus sentimientos en ese momento… Angie: En ese momento pensé que no era yo la de la desgracia, era cualquier mujer que cayera en manos de esos locos, el ver cómo me habían llevado a mí por ese camino… Esos fueron los únicos 20 ó 25 minutos que “no fui torturada” –dicho entre comillas– si quitamos u olvidamos el consolador metálico, que no fue activado… Me hicieron firmar el contrato y de inmediato alguien dijo: “Bueno, amiga Angélica, ya está cerrado el trato y no hay marcha atrás ni revocación… ¿Estás de acuerdo?”… Y otra vez el maldito monitor me obligó a decir: Encantada y dispuesta a sus órdenes, señor… Reprimí las ganas que tenía de llorar de angustia y en la entrevista hasta tuve el descaro de sonreír por amenazas y órdenes… Horacio: Continúa… Angie: Apagaron la cámara después de que alguien dijo: “Listo”, y luego me advirtieron: “Ésta es nuestra póliza de protección de que estás por tu propia voluntad, saliste muy bien”… Me volvieron a colocar la venda de los ojos, me ayudaron a levantarme de la silla… Supongo que me llevaron al mismo cuarto donde me tenían en un principio… Se oyó mucho movimiento… Llegando al cuarto me ardía la boca de mi ano por el roce del consolador… Me hincaron… Te lo voy a narrar tal cual… Horacio: Ok… Angie: “Empínate, perra, se acabaron los buenos tratos”… Iba a hincarme cuando recibí una fuerte nalgada de castigo, mientras alguien decía: “Así no, estúpida, flexiónate y toca tus tobillos, abre las piernas”… Lo hice y alguien de los que estaba allí exclamó: “Guauuu, exquisita posición”… Estaba totalmente abierta de piernas con mi sexo expuesto y así permanecí mientras alguien empezó a tirar del cable para que saliera de mí el consolador… Grité de dolor… Oigo varias risas… Alguien dice: “¿Duele, putita?”, y contesté: Sííí, quejándome… Ahí sí era cierto, ya era su putita como me decían… Si estaba ofreciendo ese espectáculo ¿qué más me podía hacer que aceptar que me llamaran así? … Estaba moralmente derrotada, doblegada… Al fin salió la puntita de atrás del consolador… Incluso llegué a jalarlo yo misma con una mano… Fue muy humillante… Lo palpé, era muy grueso, quizás más o menos dos pulgadas de diámetro y muy largo, no sé, tal vez más de 20 cm… Lo jalé y salió totalmente… Alguien dijo en tono de burla: “Vas a tener que usar pañal, perra, qué sucia eres”… Horacio: Continúa, por favor… Angie: Me llevaron a una cama metálica a unos diez metros de allí, eso fue lo que caminé, me tomaron del antebrazo y me indicaron que me recargase… Me tenían que llevar pues no podía hacer o ver nada sola… Todo es a tientas… Siento mis nalgas desnudas en un borde metálico frío, me indican que me siente, y procedo a hacerlo ayudándome con mis manos, luego me indican que me recueste, lo hago y siento la cama metálica, mi piel se eriza de nuevo, una voz me da alivio a la vez que me ponen unas correas en tobillos y muñecas… Una vez atada empiezo a ser levantada… Al aire se oye un motor eléctrico… Una voz dice: “Te vamos a asear por dentro y por fuera, perra”, y se ríen… Comienza un chorro a presión de agua templada, esta vez no es fría, siento manos con guantes que me empiezan a lavar y enjuagar toda, usan esponjas, axilas, brazos, cara, shampoo en el pelo, en mis castigadas piernas, senos y nalgas, me duele todo con la fricción… Estoy enjabonada… Así tres veces me enjabonan, me limpian en el aire… Horacio: Dime que sientes en este momento… Angie: Me siento como un animal, la sensación es extraña, y para qué negarlo, me imagino el panorama y me excita… Una vez más estoy expuesta, me digo al recordarlo… No me dice nada bueno el que me limpien a detalle ni lo que sigue… La máquina que me tiene en el aire junta mis tobillos y mis muñecas, quedo como un péndulo, me levanta aún más, siento que empiezan a introducir una manguera en mi castigado ano y otra en mi vagina, siento como la manguera se desplaza hacia adentro sin que mi recto oponga resistencia, se detiene la introducción, todos ríen… Yo siento una mezcla de placer y de pena, empiezo a sentir un líquido que me inunda mis entrañas, la zonda de mi ano, algo tibio, no puedo evitar tener espasmos, no sé la cantidad de líquido recibido… Acto seguido me sacan la manguera de un tirón y doy un grito de placer, lo que provoca sus risas… No sé cuánta gente hay que ven la escena… Siento que me untan algo en la boca de mi ano, me doy cuenta de que es vaselina cuando empiezan a empujar un tapón anal de hule suave, algo así como un trompo… No lo vi pero lo sentí… Después, meses más tarde, los conocí de vista en fotos… Batallaron pero entró… El dolor fue intenso, pero menos castigador que el consolador metálico… Apenas lo pusieron empezaron a llenar mi vagina con agua tibia, el peso del agua me castigaba, el peso es lo que más me mortifica, empiezo a sentir retorcijones en mi estómago, quiero ir desesperadamente y de manera humillante al baño, me contoneo de deseos así atada en el aire, quiero pujar pero el tapón me lo impide… Me dicen: “Aguanta un poco más, perra”… Cinco minutos más tarde me bajan un poco, quedo a más o menos un metro del piso y siento que alguien me pone un balde pegado a mis nalgas y retira el tapón… Es humillante el cómo soy limpiada… Me vuelven a enjabonar y a limpiar con agua a presión, me secan todo y me dicen que lo que sigue es Isodine en mi ano para desinfectar, la introducen pero es algodonada, como un lápiz largo y flexible humedecido en Isodine y luego uno seco, lo repiten tres veces, cada vez más hondo… El roce me da placer, trato de ocultarlo, luego me ponen un aceite aromatizante… Me dicen: “Te lo hará más placentero y menos doloroso”… No entiendo, pero minutos más tarde sabré a qué se referían… Me bajan de mis ataduras, me limpian de nuevo, estoy de pie, libre de ataduras pero sin ver nada… Horacio: Continúa… Angie: ¿Te das cuenta, Horacio, que esto no lo narro en el relato original y que lo que leíste cuando diste conmigo es solo la punta de un iceberg muy grande? Horacio: Sí, por supuesto… Continúa por favor… Angie: Caminamos a una habitación, soy conducida de un antebrazo como un ciego, me indican que me hinque en un aparato en el que mis piernas embonan como un par de canales o rieles, me sujetan con unas esposas metálicas, como las de la policía, por la espalda, levantan mi cadera a la altura de mi violador anal y vaginal… El aparato tiene una especie de descanso para mi cara… Quedo en posición de espalda plana como una mesa, sujetan mi cabeza, no puedo moverla, y mis manos esposadas las sujetan al techo (supongo), el aparato se abre y mis piernas hincadas se abren también más… Quedo totalmente expuesta… Llega mi verdugo y con habilidad me empieza a excitar, a rozar la entrada de mis sensibles labios vaginales… Sé que trae un fuete en la mano, lo descarga en contra de mi nalga como advertencia de que coopere… No hay nada que preguntar, entiendo el mensaje… Me está así rozando, castigando, por unos cinco minutos, me empieza a torturar sexual y sicológicamente… Horacio: Dime qué estás sintiendo… Angie: Estoy muy excitada… ¿Te digo la verdad? Horacio: Sí… Angie: Deseaba que me penetrara… Imagínate que una mujer te tiene atado y que te tiene en contra de tu voluntad… Que es enemiga de tu esposa, que te tiene desnudo y atado, que tú no tenías erección alguna, que ella les hizo algo feo a los dos, algún chisme, tú estás acostado, vendado de los ojos, desnudo boca arriba, ella te empieza a rozar con su vagina, tu pene con sus nalgas te lo embarra en tu ahora erecto pene… ¿Querrías soltarte y agarrarla de las caderas y penetrarla salvajemente por el grado de excitación que tienes? Horacio: Obvio que sí… Angie: Bueno, eso deseaba yo, que me penetrara de una vez toda, en ese punto me quería poner y lo logró… Horacio: Entiendo… ¿En este momento estás sintiendo todo eso? Angie: Sí…¿Sabes cómo se dio cuenta? Pasó su dedo índice por mis labios vaginales, estaba mojada por dentro… Horacio: ¡Claro! Angie: A punto de desbordarme quería gritar: ¡Cógeme, pégame, castígame pero no me dejes así… No sabes el placer que sentí cuando empujó su cabeza y me introdujo no menos de 20 cm de su pene erecto en mi vagina… Me descargué de placer, gemía hacia adentro… Esto no fue fingido… “¿Estás caliente, perra?” me pregunta… Y tuve que asentir con la cabeza que sí… Horacio: Continúa… Angie: Jadeaba como loca, me llevaba montando como si fuera una yegua cuando sentí un pene mojado en mis mejillas, mi primera reacción fue querer comerlo con mi boca, no veía dónde estaba, ya veo la escena buscándolo con la lengua a tientas, sentí placer cuando lo toqué unos segundos… Horacio: ¿Ya habías tenido un orgasmo? Angie: No, aún no, iba en pico ascendente a alcanzarlo… Horacio: Bien, continúa… Angie: Sentí una especie de placer y frustración cuando lo toqué con la lengua y luego ya no… Lo mismo me estuvo probando por unos ocho minutos… Una cosa sí te digo, cualquier chica de cualquier país hubiese caído rendida, doblegada por los golpes o castigos o por lo que fuese, de eso estoy segurísima, tan segura estoy de eso como que sé que muchas lo van a negar… Así pensaba yo antes de que me secuestraran… Me da miedo que los hombres se den cuenta, de lo vulnerables y doblegables que somos las mujeres… Pasó un caso similar en México, una amiga me lo comentó sin saber lo mío… Horacio: Por favor no te alejes del relato para no enfriarte… Angie: Ok, después te platico el caso… Bien, cuando me dio la oportunidad de alcanzarlo con mi boca estaba tan caliente que deseaba mamar todo, chupar todo, me perdí, me sentí doblegada, sentía los gemidos de placer del verdugo en mi boca, me tomó por mi nuca atada y me comenzó a penetrar su largo pene… Había momentos en que me asfixiaba al tocar mi garganta y gozaba al ver mi desesperación de yo querer mamar y el pompear mi boca como si fuese un vagina… Estaba en lo más alto de mi placer, a punto de venirme, no sé, 10 segundos más, sé que alguien les ordenó que se retirasen de inmediato… Empecé a llorar de frustración, de no alcanzar el orgasmo tan deseado, tan platicado, estaba llorando desesperadamente… Oí que se reían… Movía mis nalgas como pidiendo más… Totalmente perdida, emputecida, me pasaba mi lengua por mi boca saboreando el poco sabor que dejó en mí su pene… Me preguntan: “¿Te gustó?”… Dije que sí como loca, con la esperanza de que comenzaran de nuevo… Me lo concedieron, mis ovarios me empezaron a reclamar de nuevo, me dolieron… Comenzó de nuevo, el tipo de atrás y el de mi boca, esta vez en un plan más salvaje… Aun con mis ataduras estaba tan caliente que me movía como poseída… De repente un fuetazo encendió más mi placer y los tirones de cabello del individuo al que le daba sexo oral empezaron a asumirme en relacionar el placer con el castigo, con la dominación, en eso me convirtieron… Horacio: Continúa por favor… Angie: No pasaron más de diez minutos, a ritmo vertiginoso los tres terminamos en una explosión de placer y chorros de semen, mi boca y vagina se inundaron a la vez… Así fue como alcancé un orgasmo que chorreó mi entrepierna… Temblaba de placer… Horacio: Continúa… Angie: Después del orgasmo quedé en un estado muy alto de excitación… Continué atada, me dejaron reposar unos 20 minutos, me estaba quedando dormida cuando sentí que un nuevo juguete tocaba mis labios vaginales, un consolador que daba vueltas… Horacio: Tienes que continuar adelante hasta alcanzar ahora el orgasmo que no te dejaron tener… ¿Entiendes? Angie: Sí… Horacio: Bien, continúa… Angie: Empezó a jugar con el consolador en mis labios vaginales, a rozarme, igual la misma técnica, una caricia, un fuetazo, esta vez con más violencia en muslos, nalgas y labios vaginales… Es como que me acariciaban para ponerme sensible y luego el golpe… De repente me introducen el consolador en mi ya doblegada vagina, lo encienden y empiezo a bailar de placer en mis ataduras, solita, sin ninguna mano encima… Siento la cabeza de su pene en mi ano y cómo empuja, batallo un poco, el consolador metálico y el aceite después del baño hicieron lo suyo, siento de nuevo un pene que juega con los labios de mi boca, lo lamo levemente pensando que me lo va a quitar de nuevo, trato de mamarlo, no me deja, se aleja, yo ya estoy siendo penetrada analmente, estoy hiperexcitadísima… El verdugo de mi boca es más benevolente, me deja lamérselo, siento su líquido, oigo sus gemidos de aprobación a un buen trabajo mío… Horacio: Dime que sientes en este momento… Angie: Me excita oír cómo pegan, hacen contacto, mis nalgas con las piernas del verdugo desconocido, cómo chapotea mi boca con la gran verga… No tengo vello púbico, no lo comenté antes pero fui depilada también después del baño… Horacio: Bien, continúa… Angie: Continuamos cabalgando al éxtasis… Mi verdugo oral esta vez empuja su falo cuando termina antes que yo y me obliga a tragar su semen… Empuja su falo contra mi garganta, me ahoga un chorro de semen, es algo inmediato, lo trago gran parte directo sin sacar sabor, eso me excita… En un principio me rehúso pero caigo doblegada… Empiezo a mamar los residuos y los trago totalmente excitada para el beneplácito de él y de las cámaras… Inmediatamente me vengo con mi compañero, el orgasmo que alcanzo es intensísimo, siento cómo un chorro de semen caliente invade mi ano, veo el cielo, las estrellas, empiezo a ser una mujer plena que empieza a conocer las mieles del placer, sé que me han cambiado, sé que me he emputecido y que nada será igual… Horacio: Continúa… Angie: Horacio… Horacio: ¿Sí? Angie: Estoy muy excitada, me quiero bañar, necesito tener un orgasmo ahora, no puedo aguantarme… Horacio: Bien, libérate y con eso concluirá la sesión… Continuaremos mañana… Angie: Gracias, besos…
SESIÓN DEL 17/1/09
Horacio: Bueno, Angie, el tema que quedó pendiente es el del orgasmo frustrado… Pienso que tienes que comenzar a partir del momento siguiente al último orgasmo que te permitieron y que luego continúa con el siguiente orgasmo que no te permitieron… Angie: Ok… Horacio: Recuerda que ahora eres libre de tenerlo… Llega al máximo de excitación al que fuiste llevada y luego lógralo y libérate… Puedes comenzar... Angie: Estoy hincada en un aparato con mis tobillos, rodillas y muslos sujetos a una especie de riel en forma de escuadra… Mis piernas descansan en el aparato… No puedo ver, pero siento que es frío y metálico… Trato de moverme, no puedo, mis manos están juntas y atadas al techo… Eso creo por la posición en la que me encuentro… Mi sexo está expuesto, siento un pene que me empieza a rozar mis labios vaginales continuamente, como jugueteando… A la par un pene más juega con mis labios, mi boca está abierta con un aro, siento cómo entra y juguetea en mi boca, me empiezo a excitar, quiero mamarlo, jugar con mi lengua con él, no me deja, apenas quiero jugar con él inmediatamente me lo saca… Quisiera atraparlo con mis labios y masajearlo, no me deja y escapa de mi alcance… A la vez me desconcentra el hombre que está detrás de mí coqueteando con la cabeza de su pene en mis labios vaginales, en mi ano… Les pega a mis nalgas con él, me excita... Alguien se ríe y comenta: “¡Mira la puta, se está mojando!”… Me apena reconocerlo pero es verdad… Siento cómo fluye la sangre a mi vagina, siento cómo palpita… Me estoy excitando cada vez más… Repentinamente el hombre que tengo detrás me empieza a penetrar furiosamente… Me duele el tamaño y la velocidad y violencia en cómo me lo mete y cómo me lo saca… Sorpresivamente mi boca es atacada, quiero mamarlo, acariciarlo, no puedo, mi lengua es la única que lo puede sabaorear… Mis nalgas empiezan a ser castigadas con una paleta como de ping pong como señal de que siga cabalgando… No hay necesidad del castigo, estoy muy excitada, estoy siendo forzada… Es cierto, no tengo otra opción: excitarme o excitarme, no me puedo parar y retirar… Horacio: Dime qué sientes en este momento… Angie: Estoy tocándome yo sola ahora recordando la escena tan deliciosa, desearía que alguien entrara en este momento a mi habitación y me violara, alguien sin rostro, algún desconocido que me pierda el respeto, que me trate como un objeto sexual, como una puta… Estoy muy excitada… Horacio: Sigue reviviendo por favor el orgasmo frustrado… Angie: Sí, lo estoy reviviendo… Me siento liberar, no tengo miedo de que entre alguien ahora y me haga lo que le guste… Aceptaría ser atada, castigada, usada a su libre antojo, secuestrada, para satisfacer sexualmente contra mi voluntad a varios hombres sin rostro, con la única condición de que sean limpios y sin enfermedades y potentes… Les daría mis mejores orgasmos… Horacio: Dime lo que sientes en este momento… Angie: Estoy muy caliente, a punto de venirme… Horacio: Bien, continúa… Angie: Siento cómo se derrama el semen de mis captores en mi boca y vagina… Me revuelco pidiendo más y más semen, me siento una prostituta que está desquitando su paga, me siento feliz, plena, logré tener un orgasmo, mojé mis pantis ahora mismo… Horacio: ¡Genial! Angie: Cada vez me gusta esto más, siento que me estoy emputeciendo, sé que me estoy emputeciendo, pero me encanta, lo disfruto… Empezó como algo a la fuerza y terminó siéndome inducido y gustándome… Dudo mucho que pueda dejar de vivir sin sexo de esta manera… Horacio: Continúa… Angie: Estoy muy excitada, no puedo dejar de tocarme… Horacio: Logra otro orgasmo, entonces… Angie: Ok, dejo de escribir, entonces… Horacio: Bien, espero… … Angie: Horacio, tuve un segundo orgasmo superincreíble… Horacio: ¿Esos orgasmos se relacionan íntimamente con la sesión de Bondage? Angie: Sí, mucho, directamente, tengo destellos, siento como me fuetean mis nalgas, cómo me pellizcan los pezones, me excita… Eso es complemento del tocarme… Horacio: Entiendo… ¿Incluso relacionas perfectamente estos orgasmos con el que te frustraron? Angie: Sí, mucho… Más bien con la escena… Horacio: ¡Genial! Concretamente, entonces, sientes que lograste el orgasmo que te impidieron tener… ¿Es así? Angie: Sí, así es, totalmente… De hecho pensé en ese momento… ¿Era la idea, verdad? Horacio: Sí, por supuesto… Considero que con este éxito rotundo debemos terminar aquí la sesión … ¿Estás de acuerdo? Angie: Sí… Quisiera bañarme y luego la próxima vez avanzar, pues hay más cosas que me pasaron que quisiera comentarte… Lo que te dije hasta ahora es solo la puntita… Horacio: Está bien… No puedo negar que estuviste genial… Angie: Gracias… Lo sé, lo viví, lo sentí también… Horacio: Hasta mañana, entonces… Angie: Ok, besos…
SESIÓN DEL 22 1 09
Angie: Hola, Horacio, ya llegué a casa del trabajo… Horacio: Bien, si quieres hacerme algún comentario o alguna pregunta antes de comenzar la sesión, puedes hacerla… Angie: Solo que ando un poco “molida”, pero sí quiero avanzar, ardo de ganas de que quede listo… Horacio: De acuerdo, entonces comencemos directamente la sesión… Elige el incidente que gustes y empieza a relatarlo… Recuerda siempre de revivirlo, no simplemente de recordarlo… Angie: Lo último que te había confiado era que me ataron en posición de “doggy stylee” y que fui obligada a sexo oral y sexo vaginal, en ese orden… Posterior a esa sesión soy desatada del artefacto que me tenía prisionera atada de brazos y piernas con mi sexo y boca expuestos… Horacio: Continúa… Angie: Me desataron del artefacto y me movieron no sé a donde –imagino que a una clase de regadera o baño–, ataron solo mis muñecas a unas esposas metálicas y éstas no sé a qué, pero el detalle es que estaba encadenada al techo… Escurría semen de ambas partes… Me esposaron, me estiraron y empecé a sentir un fuerte chorro de agua en mis partes… Me gritaban a dos o cinco metros, no sé con seguridad: “Abre las piernas”, y sentía como el chorro de agua me lavaba, y órdenes como: “Abre las piernas, levanta las nalgas”, insultos, como por ejemplo: “Más, perra, enseña más tu culo, levanta las nalgas para que entre el agua”… Horacio: Continúa… Angie: Estuve así por unos diez minutos… Algo he de haber hecho bien porque esta vez el agua estaba templada y no fría como en ocasiones anteriores… El cooperar, de algo me empezaba a servir… Tres toallas me secaron a detalle y me acomodaron el pelo en un chongo arriba de mi cabeza… Usaba el pelo a los hombros… Una vez que estuve seca me volvieron a conducir, no sé, pienso al lugar en el que me tenían, pues la dirección y la distancia según deducía eran las mismas y sentía el calor de lámparas como de iluminación… No las vi, pero estoy casi segura de que todo lo filmaban… Horacio: Continúa… Angie: Voy descalza, sin zapatos, sin nada… Me empujan del vientre y me siento en una mesa como de un material muy frío como acero inoxidable o algo similar… Me dan escalofríos y se eriza mi piel al contacto de mis nalgas desnudas contra la mesa fría… Me dicen.: “¡Súbete! ¡Recuéstate!¡Sube más!”… Quedo acostada en una mesa metálica por la textura, aseguraría que era de aluminio o de acero inoxidable, no la vi… Horacio: Continúa… Angie: Para estas alturas ya cooperaba dócilmente como un corderito a lo que exigieran… Las pinzas me dejaron un no muy buen recuerdo que digamos y sentía pavor que las utilizasen de nuevo… Me dijeron que subiera las piernas, dos personas a la vez manipularon mis tobillos, como con una especie de correas, y me hicieron lo mismo con mis muñecas… Horacio: Continúa… Angie: Casi quedaron juntos mis muñecas y mis tobillos no sé a qué, pero más tarde me di cuenta… El accesorio se empezó a elevar, quedé como un costal colgante, mis senos rozaban mis muslos por la parte de adelante y mi boca mis rodillas… Quedé como a 80 cm del suelo, sentí como un pene rozaba mi vagina y ano… Me giraban como a un costal… De repente me paraban de los giros tomándome de las caderas… Un hombre empezó a penetrarme salvajemente por mi ano, estaba muy caliente… Me la sacó, me pegó con su pene en mi vagina como castigándome… Sentí un placer indescriptible… Horacio: ¿Estás sintiendo ahora mismo ese placer? Angie: Sí, así es… Horacio: Continúa… Angie: Sé que filmaban todo… Estuve así unos quince minutos… Por la posición de mi cabeza colgando no aguantaba mi cuello, me dolía horrores… De pronto alguien me montó literalmente por mi cuello por la parte de enfrente, sentí que me ahogaba… Horacio: Continúa… Angie: ¿Recuerdas que me preguntaste de la asfixia? Horacio: Sí, lo recuerdo… Angie: Bueno, sentí que me ahogaba… Les excitaba ver cómo me movía tratando de respirar… Nota: La sesión se tuvo que suspender a causa de un sorpresivo corte de luz.
SESIÓN DEL 23 1 09 Horacio: ¿Estás listas para comenzar la sesión? Angie: Sí, estoy lista… Horacio: Bien, antes que nada fíjate en los tres videos que encontré sobre lo que relataste ayer de la posición en que te pusieron y lo que te hicieron… ¿Concuerdan? Tómate el tiempo para mirarlos bien los tres videos y deja que te reestimulen naturalmente… Te espero… Angie: Ok, espera que los vea y te aviso… Horacio: De acuerdo… … Angie: Es el primero, en el que la mujer está colgada por sus pies y manos con los pechos hacia arriba y su cuerpo formando un arco pronunciado, mientras el hombre la penetraba… Aunque no vi el aparato, sí sé que era una barra metálica la que soportaba mi peso… Me excité solo de verlo… La diferencia es que en mi caso otro hombre se colocó en la misma posición que el otro pero montando sobre mi pecho y me empaló… Horacio: ¿Cómo que te empaló? Angie: Sí, introdujo su enorme pene en mi boca… Horacio: Ahora entendí… Continúa… Angie: Su pene se sentía erecto en mi boca y mientras bombeaba también me cacheteaba… Horacio: Bien, vamos a empezar desde que te sientas sobre la mesa y te esposan... Angie: Una vez que ya estuve sujeta de muñecas y tobillos escuché un motor a la vez que me elevaba… Al empezar a elevarme sentí como con mi peso se tironeaban mis ataduras, retiraron la mesa, quedé curveada de mi cuerpo, totalmente desnuda y expuesta… Comenzó la sesión rozándome mis labios, mi vulva, mi ano, así por unos cinco minutos… La verdad es que sí me calenté mucho y ya quería que me penetrara el desconocido en turno… Después de que se vinieron, a la vez que me castigaban con nalgadas con la mano y fuetes y látigos de varias colas, solo en las nalgas, no pararon hasta que me hicieron llorar de dolor… Horacio: ¿Estás sollozando ahora? Angie: Sí… Horacio: Bien, tómate el tiempo para descargar a través del llanto y avísame… … Angie: Ya lloré un poco y me desahogué… Horacio: Bien, en otro momento volveremos a repasar esto para sacarle toda la carga que pueda quedar… Yo sugeriría ahora concluir la sesión y continuamos mañana… Angie: Ok
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Ver también la psicoauditación a Amanerel, 90% de Angiekitana
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