| Índice | Elena G. de White (Iglesia Adventista del Séptimo Día)
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Ninguna religión proviene de Dios sino de los espíritus del Error, que se divierten embaucando a las personas ilusas e ignorantes haciéndoles creer que son “elegidas”. Más información en “Espíritus del Error”. Haz clic, asimismo, en “Iglesia, ¿creación divina o humana?”. El Adventismo, sea del “Séptimo día” o de cualquier día, así como también cualquier religión que proclame el “Regreso de Cristo”, está sustentada sobre una base falsa, en primer lugar porque Cristo es una Energía del 7º nivel y las Energías no encarnan, y en segundo lugar porque el Maestro Jesús no puede regresar… ¡porque nunca se fue! Más información en “Regreso de Cristo”. ELENA CON SU ESPOSO JAIME WHITE El iniciador del Adventismo fue Guillermo Miller (1742-1849). Influido por los espíritus del Error (¿cuándo no?) fijó la fecha de la famosa “Segunda Venida de Cristo”, basándose en ciertos textos bíblicos, para 1843. Cristo, por supuesto, no apareció ni en ese año ni en los siguientes. Ante el fracaso, sus seguidores dejaron de fijar fecha (¡muy astutos!) pero sin dejar de afirmar que el advenimiento estaba muy próximo (?). Su continuadora, Hellen Gould White, elaboró, sobre los disparates de Miller, toda una doctrina religiosa: la conocida hoy por “Adventismo del séptimo día”. En fin, los seguidores de Miller salieron de la sartén para caer en el fuego…
La Biblia, en cuya interpretación se basó Guillermo Miller y Elena White para pergeñar el Adventismo, no es la palabra de Dios sino el relato de personas mediocres que en su ignorancia tergiversaron los hechos históricos o directamente los inventaron para adaptarlos a sus propios fines. Más información en “Biblia, ¿palabra de Dios?”. Asimismo, en “Sodoma y Gomorra”. Cuando Juan el Evangelista (Juan Zebedeo) escribió el denominado “Apocalipsis”, no estaba en su sano juicio en razón de las tremendas torturas que había sufrido. ¿Qué interpretación racional se puede hacer de textos que no tienen ningún sentido? Más información en “Apocalipsis, ¿realidad o delirio místico?”. |
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DISPARATES ADVENTISTAS
La verdad sobre Elena G. de White. Estimado profesor Velmont: Quisiera saber la opinión que tiene el Grupo Elron sobre Elena G. de White, que fundó el llamado "Adventismo del Séptimo día". Juancito D. RESPUESTA Apreciado Juancito: Desde ya que nuestra opinión es totalmente negativa, porque nosotros estamos, de la misma forma que el Maestro Jesús, en contra de cualquier religión. Pero antes de opinar, y para aquellos que no conocen los postulados adventistas, voy a hacer un pequeño resumen de su biografía (aclaro que no es mía, simplemente la extraje de Internet). H. G. White fue una mujer de una vida muy larga y activa. Nacida en 1827 y afiliada al principio al Metodismo, siguió más tarde las doctrinas de Miller, y por su matrimonio con un predicador adventista se convirtió en una ferviente propagandista de estas ideas. Viajó incesantemente por América, Europa y Australia y escribió infatigablemente. Dotada de un poderoso don de organización, las doctrinas y la expansión del Adventismo a ella lo deben todo. Falleció en 1916. Nos interesa de ella especialmente su carácter hipersensible de visionaria y profetisa, en el que seguramente influyó el ambiente de aquel momento en Norteamérica. Era una época en que abundaban los "profetas". En 1844 muere J. Smith, el fundador de los Mormones, quien con sus visiones y predicaciones consiguió arrastrar, en un portentoso éxodo, a miles de seguidores a través de toda Norteamérica, de este a oeste, hasta fundar un Estado teocrático a orillas del Lago Salado. Esta época ve surgir también a Mary Baker Eddy, la "profetisa" fundadora de la Ciencia Cristiana. Otras muchas sectas proféticas y escatológicas pululaban en una atmósfera de fervor entusiasta y esperaban la próxima llegada del Señor. Se daban misiones, a veces, en lugares casi desiertos, a las que acudían las gentes desde muy lejos, acampando alrededor del predicador y en un ambiente de lucha de unas y otras por ver cuáles presentaban más prodigios y se llevaban tras sí más convertidos, que pasaban de una confusión a otra con pasmosa facilidad y manifestaciones cada vez más exaltadas. En este ambiente eran frecuentes las supuestas revelaciones. En H.G. White influyó no solamente esto, sino también un grave golpe sufrido en su niñez, que pudo ser origen de desequilibrios mentales. Escritores protestantes como Canright, que la conoció durante más de veinte años, afirma que sus visiones eran efecto de enfermedad nerviosa, y G. W. Ridault dice que era una fanática autoengañada, cuyas doctrinas hacen a sus lectores pusilánimes y tristes, produciéndoles dudas; y ella decía de sí misma que temía ser infiel. Enumera este autor hasta treinta y ocho las veces que ella dice en sus obras que tuvo el don de la inspiración. En efecto, desde las primeras páginas de "El conflicto de los siglos" (citaremos siempre este libro por la Edición Pacific Press. Mountain Wiew, 1954), pasando por "Las joyas de los testimonios" y "El camino a Cristo", entre sus obras más extensas, hasta el más reducido de sus artículos, es frecuentísimo, encontrar estas frases: "Mediante la iluminación del Espíritu Santo me fueron reveladas..." "El Señor me ha dicho..." "El Señor quiere...". Esta mujer trató de resolver los problemas que habían suscitado los cálculos de Miller y la identificación del Santuario, del que se habla en el pasaje de Daniel, que interpretó aquél. Haciendo una arbitraria exégesis de un texto, de indudable sentido metafórico, del autor de la Carta a los Hebreos, en el que menciona el Santuario del cielo, allí lo localizó la señora White. La idea de la entrada de Cristo el 22 de octubre de 1844 en el Santuario celestial para purificarlo es de lo más fantástico que ha podido urdirse y manifiesta bien la imaginación de novelista de la hermana White, quien para reforzar sus argumentos indicó que todo ello lo había conocido a través de una visión que le había sido otorgada. Sus discípulos le dieron el título de "Espíritu de profecía", con el que se la conoce, y se cita corrientemente entre los suyos, y el Adventismo, con una serie de doctrinas a ésta encadenadas, quedó constituido en una nueva religión. No siempre resulta fácil aclarar los errores que cometen algunos seudo maestros o seudo profetas, o como se quiera llamarlos, cuando ingenuamente -ego de por medio, claro está- creen escuchar la voz de Dios y enuncian los postulados de una nueva religión. A estas cuestiones se suma, obviamente, la ignorancia de que están siendo timados por los espíritus del Error que les hacen creer que son "elegidos del Señor". Y digo que no resulta fácil porque hay casos, como el de Elena G. de White, donde a los mensajes burlones de los espíritus del Error se suma el delirio de la propia canalizadora. El resultado es verdaderamente aterrador. Veamos:
1. En las Sagradas Escrituras se encuentran los fundamentos que explican que la verdadera Iglesia es el Adventismo. Falso: La Biblia, si bien incluye algunos hechos históricos, en la mayor parte de los casos éstos han sido inventados o tergiversados, como el Génesis o los episodios de Sodoma y Gomorra, el Cruce milagroso del Mar Rojo por Moisés, el Arca de la Alianza, el Arca de Noé, la virginidad de María, etc. Además, con un poco de astucia, los textos bíblicos pueden retorcerse de manera antojadiza a fin de que digan lo que se quiere que digan. Esto no es una novedad porque cada religión lo ha hecho para adaptarla a sus propios intereses, por lo general espurios. Por otra parte, vale la pena reiterarlo, Jesús no vino a fundar ninguna iglesia, ya que él mismo aclaró que para salvarse no se necesitaba ningún intermediario, bastando el Servicio al prójimo. Sus palabras fueron eliminadas de la Biblia porque no convenía a los sacerdotes que el hombre lo supiera. ¿Quién acudiría a la iglesia a depositar el diezmo si no servía para la salvación?
2. Actualmente ya ha empezado el juicio en el Santuario celestial, revisándose la vida de cada uno. Terminado éste, Cristo vendrá a la tierra, habiendo comenzado ya las señales precursoras que él anunció en el Evangelio respecto a su venida. Con ella comenzará el milenio. Falso: El llamado Juicio Final no es más que una fantasía de los relatores bíblicos, ya que lo único que habrá -cuando llegue el Big Crunch dentro de 25.000 millones de años- es una comunión con el Absoluto, pues en ese momento todos los espíritus habrán llegado al máximo plano de Luz. Además, Cristo es una Energía del 8º nivel y las Energías no encarnan, ya que solamente lo hacen los espíritus y las entidades angélicas. En cuanto al Maestro Jesús, actualmente es Logos Solar y los Logos Solares, como pauta, tampoco encarnan. 3. Pasado el milenio Satanás será soltado, resucitarán los malvados; bajarán del cielo Cristo, los justos y la ciudad celestial de Jerusalén. Tendrá lugar la batalla final de Satanás y los malvados contra ella. Uno y otros serán aniquilados, y la tierra, purificada por el fuego, volverá a ser un paraíso, reino eterno de Dios con los suyos.
Falso: No habrá ningún "milenio" (?) ni Satanás será soltado porque tal entidad no existe. Tampoco tendrá lugar ninguna batalla final, sino que al llegar el Big Crunch el mundo físico desaparecerá y todos nos fundiremos con el Creador porque somos parte de él. 4. El alma humana, que de por sí no es inmortal, queda en la inconsciencia en el sepulcro con la muerte. En la resurrección, la inmortalidad será un premio concedido a los justos y negado a los malvados, cuyas almas serán aniquiladas. No existe, pues, el infierno.
Falso: El alma es inmortal, pero su existencia individual concluye al llegar el Big Crunch, momento en el cual todas las almas se fundirán con el Creador. Por lo tanto no puede existir ninguna resurrección porque no existe la muerte. Tampoco la inmortalidad será un premio porque todos los espíritus forman parte del Creador y aniquilar a alguno de ellos significaría aniquilar una parte de Dios. Es imposible concebir mayor disparate. De más está decir que al desencarnar, el espíritu continúa en el plano espiritual con sus labores habituales. No existe ningún "cielo" ni ningún "paraíso". Por otra parte, como ya se dijo, al llegar al Big Crunch todos los espíritus serán de Luz, de modo que esa historia de los "malvados" y su aniquilación es pura fantasía. Con respecto al "infierno", sí existe, y es verdad que el Maestro Jesús, en espíritu claro está, descendió a él. Pero es un lugar de aprendizaje, donde quien cometió actos hostiles en contra de sus semejantes siente en sí mismo el dolor que causó a otros. En cuanto el espíritu aprende la lección de que al semejante hay que Servirlo y no vejarlo, automáticamente asciende de plano hacia la luz. Hay, pues, infierno, pero no eterno. 7. Dios quiere que se siga un régimen de vida vegetariano naturista no sólo en la alimentación, sino también en la aplicación de remedios medicinales. Además, Dios prohíbe el alcohol, el café, té, tabaco, etc. Falso: Dios hizo al hombre ovnívoro, es decir apto para comer de todo, tanto animales como vegetales. Jesús mismo comía carne. Con respecto al alcohol, café, tabaco, etc., nada malo tienen estos alimentos en sí mismos. Su abuso no es una cuestión espiritual sino médica. En cuanto a la aplicación sólo de remedios naturistas, el absurdo es tan obvio que no merece ninguna aclaración. 8. El Papa es el Anticristo y la iglesia Católica es obra del poder de Satanás, monumento de sus esfuerzos para sentarse en el trono y reinar sobre la Tierra según su voluntad. Falso: El Anticristo es pura fantasía de los autores, porque no existen las Energías negativas. Tampoco existe Satanás o el Diablo (se usan muchos nombres para designarlo), ya que la idea que tienen de él todas las religiones es una deformación de la verdad, pues Luzbel es una entidad angélica de la máxima Luz. El dato se encuentra en El Cielo responde I, primera parte. Desde ya que no defendemos al Papa ni tampoco a la Iglesia Católica (ni a ninguna iglesia, claro está), sino que simplemente aclaramos los disparates, como el de los adventistas de asimilarlas al inventado Anticristo. Y por aquello de que "para muestra basta un botón", me voy a detener aquí. En rigor, podríamos seguir así indefinidamente, porque en las doctrinas adventistas no existe nada coherente, como el cambio del día del Señor del tradicional domingo al sábado (¿quién habrá inventado que existe un "día del Señor"?), o confundir a Jehová con el Absoluto, o afirmar que Dios no ama a todos los niños sino solamente a los buenos, o creer que el Arcángel Miguel era Jesús en forma de ángel. . Además, voy a tomarme una aspirina porque de tanto leer barbaridades mi cabeza está a punto de estallar. Bienvenido al club. Un fuerte abrazo. Horacio Velmont.
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