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Gabriele Wittek (Vida Universal)
Grupo Elron

 

"VIDA UNIVERSAL"
Una "nueva" religión, pero muy infantil, cuyas "grandes y profundas verdades" no pasan de ser en el fondo más que puras simplezas, banalidades y lugares comunes

SÍMBOLO DE LA "NUEVA RELIGIÓN"

Sus adherentes se hacen llamar "cristianos originarios", denominación muy pueril con la cual pretenden mostrar un aire de "pureza y superioridad" frente a los cristianos actuales. Las canalizaciones de Gabriele Wittek, sin embargo, no pasan de ser verdades de perogrullo mezcladas con tremendos disparates. Este sistema es precisamente el que utilizan los espíritus del Error para embaucar a sus ingenuas (e ignorantes) víctimas.

Los "cristianos originarios" confunden a Jehová con el Absoluto. Jehová es un elohim -- es decir, uno de los denominados "dioses menores"--, que descendió al 4º nivel espiritual en misión pero fue presa del ego, revelándose esto en los mandamientos puramente egoicos que le dictó al médium Moisés, que también lo confundió con el Absoluto.

Los "cristianos originarios" prácticamente endiosan a Moisés, ignorando que fue uno de los líderes religiosos más sanguinarios en la historia de la humanidad. Cumpliendo órdenes de un jefe extraterrestre Ha, Moisés y sus soldados masacraron pueblos enteros, sin respetar ni a las mujeres ni a los niños.

La Biblia, en la que basan los seguidores de Gabriele Wittek para afirmar su postulados, no proviene de Dios sino de personas ignorantes y mediocres, y en cuanto al Apocalipsis, fue un delirio de Juan el Evangelista en razón de que las torturas a las que fue sometido le deterioraron su decodificador mental.


 

 

Las incongruencias del Creador

(según Gabriele Witter, claro está)

Un canalizador con apenas un poco de capacidad analítica y de sentido común se daría cuenta de que detrás de estos mensajes, aparentemente encomiables, están los espíritus del Error, primero porque el propio Maestro Jesús comía carne, especialmente cordero, y por el otro, algo que es obvio: el propio Creador diseñó al hombre con un estómago apropiado tanto para comer vegetales como animales, porque los seres humanos somos omnívoros, es decir, comemos de todo. Ahora parece que el Creador se arrepiente de lo que hizo y nos hace ver mal el comer carne. Es obvio que Gabriele Wittek nos presenta a un Dios bastante estúpido. Los animales también son espíritus y encarnan precisamente para servirle de alimento al hombre, y en razón de este servicio que prestan se elevan de plano. Por otra parte, ¿no dijo acaso Jesús que lo importante no es lo que entra por la boca sino lo que sale de ella? Si aceptáramos que este mensaje proviene de Dios, también tendríamos que aceptar que Dios es incongruente consigo mismo. Si Dios hubiera querido que el hombre no se alimente de carne le hubiera bastado crearlo de modo que se alimente a través de la fotosínteses, como las plantas. Esta postura del supuesto Creador es algo tan absurdo como si después de haber creado seres con alas ahora decretara que está mal volar. Una de las premisas fundamentales que nos enseñaron los Maestros de Luz sobre el Absoluto es que él crea las leyes y luego él mismo se somete a ellas. Ahora, según Gabriele, parece que esto no es así, por lo que es muy posible que mañana soltemos una piedra y en lugar de caer se eleve... (?)

 

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Gabriele, la profetisa y mensajera de Dios en este tiempo,
recibió el 27 de febrero del 2001 de Dios, el Eterno,
el siguiente mensaje,
que ahora da a conocer a sus semejantes.

 

El Creador

Yo Soy el Dios de Abrah a m, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Yo Soy el Dios de todos los verdaderos profetas.

Yo, DIOS, el Todopoderoso, alzo Mi voz a través de Mi profetisa y mensajera y la dirijo a la humanidad.

¡Dejad de consumir a las criaturas que viven con vosotros, que son vuestros hermanos animales!

¡Dejad de torturarlos por medio de experimentos con animales, y quitándoles la libertad, manteniéndolos en establos que no son dignos de ellos! Los animales aman la libertad, de igual modo que vosotros, los hombres.

¡Dejad de matar a los animales más pequeños, la vida en la tierra, por medio de abonos químicos artificiales, también por medio de excrementos y cosas similares!

Dejad de talar y quemar los bosques, quitándoles a los animales y al campo el espacio vital. Devolvedles su espacio de vida a los bosques, los campos y las praderas; de otra manera vuestro destino, que vosotros mismos os habéis impuesto, os quitará vuestro hogar y propiedad y vuestras fuentes de alimentación, a través de catástrofes en todo el mundo, que vosotros mismos habéis creado, a raíz de vuestro comportamiento contra la vida, contra los reinos de la naturaleza, incluidos los animales.

Si los hombres dejan una vez más que a Mis palabras se las lleve el viento, vendrá la tempestad, el destino mundial, arrebatando a cientos de miles de seres humanos - por una parte a través de catástrofes en todo el mundo, y por otra por medio de enfermedades que caerán sobre ellos de modo semejante a plagas, y que, por haberse apartado de toda ética y moral espiritual, han impuesto a los animales, que actualmente ellos están quemando por miles. A aquel que no de la vuelta le sucederá algo semejante.

Mi palabra ha sido expresada. El apocalipsis mundial se ha puesto en movimiento. Aquel que no quiera escuchar, sentirá las causas que ha creado en forma de efectos, llegándoles éstos cada vez con más rapidez. Yo he elevado hacia Mi a la tierra con sus plantas, animales y minerales. Quien siga alzando su mano contra la Madre-Tierra con todas sus formas de vida, sentirá los efectos. ¡Dejad de torturar, de matar y de asesinar!

¡Dejad, oh hombres, vuestro comportamiento brutal, que recae únicamente sobre vosotros y sobre ningún otro ser; pues lo que hacéis a la más ínfima de las criaturas que viven con vosotros, eso me lo hacéis a Mí, y también a vosotros! ¡Basta ya! Dad la vuelta, pues de otro modo continuará la cosecha, que es vuestra siembra.

YO SOY el QUE SOY, siempre El Mismo, ayer, hoy y mañana, en toda la eternidad.

 

 

 

 

 

El truco favorito de los espíritus del Error es disfrazar las banalidades de pensamientos profundos...

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Lo que los cristianos originarios creen

 

Lo que los cristianos originarios no creen

Creemos en Dios, el Espíritu eterno, que fluye a través del infinito y es vida presente, indivisible, en todo y en todos.

Creemos que Dios es la poderosa fuerza creadora y la fuente de la creación, el caudal en el que viven todos los seres de la luz y los reinos de la naturaleza.

Creemos que la poderosa fuerza creadora es la fuente de todo SER, la luz y la vida en todos los astros del universo.

Creemos que la fuerza poderosa, el maravilloso Espíritu de Dios, el Amor en todo, es la fuerza omnipresente y pulsante en todas las almas y hom­bres.

Creemos en el Uno, Unico, en Dios, nuestro Padre eterno del Amor, cuyos hijos somos todos los seres, almas y hombres.

Creemos que Dios-Padre es el Ente personificado del Amor, al que como seres puros todos volveremos a ver cara a cara.

Creemos que Cristo, el Hijo de Dios, es el Corregente de los Cielos, que está sentado a la diestra del Padre.

Creemos que hemos sido creados por Dios como seres puros y libres, de los cuales algunos se cargaron a causa del pensamiento de la Caída, llevándose con ellos a los ámbitos ensombrecidos a otros seres luminosos. Por ello cada vez más cuerpos espirituales luminosos se ensombrecieron y se envolvieron con lo pecaminoso, condensándose y convirtiéndose poco a poco en hombres, seres humanos.

Creemos en la preexistencia del alma, que vuelve a retornar pasando a través de los ámbitos de purificación de materia sutil, convirtiéndose otra vez en un ser puro, ya que ha sido creada por Dios como ser pu­ro, y se cargó a causa de la Caída.

Creemos en la vida eterna y que todas las almas retornarán al Reino de Dios a través de Jesús, el Cristo, nuestro Redentor.

Creemos que todos los hombres y almas son hermanos y hermanas y que todos estamos cobijados en el gran Espíritu del Amor, en Dios, nuestro Padre.

Creemos que todos los hombres son un templo de Dios y que en todos habita el Espíritu del Cristo de Dios, que es el Espíritu de la libertad.

Creemos en Jesús, el Cristo de Dios, el Hijo del Padre eterno, que es el Redentor de todas las almas y hombres.

Creemos en el engendramiento natural, inmaculado del ser humano Jesús.

Creemos en las palabras de Jesús, el Cristo, cuando dijo que volveremos a convertirnos en la imagen y semejanza de nuestro Padre, que nos ha visualizado y creado como seres puros, y al que volveremos a ver cuando nuestro cuerpo espiritual resplandezca puro y perfecto como la imagen y semejanza del Padre eterno, que representa también el principio de Madre, ya que Dios, el caudal omnipresente, contiene tanto el principio de Padre como el de Madre.

Creemos que Jesús, el Cristo, nues­tro Redentor, ya empezó hace 2000 años a hacer retornar a todas las almas y hombres a nuestro Hogar eterno, y que todos regresaremos allí a través de Cristo, nuestro Redentor.

Creemos que sin el Redentor de todas las almas y hombres no llegaremos al Padre eterno, y que la fuerza redentora que actúa en todas las almas y hombres es para cada alma y cada hombre apoyo, ayuda y conducción al hogar del Padre eterno. El es el Camino, la Verdad y la Vida.

Creemos en los ámbitos de purificación, donde viven las almas cargadas, para o bien volver poco a poco al Reino de Dios o retornar a la Tierra para convertirse otra vez en hombres.

Creemos en la reencarnación de almas muy cargadas o de almas que en la brevedad de los años terrenales pueden purificar y reparar mucho, lo que como almas sólo lo podrían lograr en el espacio de ciclos muy largos. Creemos en la encarnación de almas luminosas que se convierten en hombres para servir en la Tierra a Aquel a quien corresponde todo el honor y alabanza.

Creemos en la ley de siembra y cosecha, que dice: Lo que el hombre siembra, es lo que cosechará.

Creemos en la gran merced y misericordia de Dios, que nos apoya y ayuda para reconocer nuestros pecados, arrepentirnos de ellos, purificarlos y no volverlos a cometer más, antes de que vuelvan a nosotros en forma de golpes del destino.

Creemos que cuando aprovechamos los días con la ayuda de nuestro Redentor, al arrepentirnos de lo pecaminoso, purificarlo y no volver­lo a cometer más, podremos volver a nuestro verdadero hogar celestial, al SER eterno, sin pasar por otras encarnaciones.

Creemos que no existen las casualidades, que nuestra existencia terrenal va adquiriendo significado a través de las encarnaciones, contestándonos las preguntas de por qué estamos en este mundo y por qué esto o aquello es así tal como es. Reconocemos las causas cuando en los transcursos de las sucesivas reencarnaciones tomamos en consideración también la ley de siembra y cosecha, ayudando el uno al otro a llevar la carga.

Creemos en los Diez Mandamientos de Dios dados a través de Moisés y en el Sermón de la Montaña de Jesús de Nazaret.

Creemos que sólo a través de la fe activa, es decir, cumpliendo los Diez Mandamientos y el Sermón de la Montaña, alcanzaremos la unidad con Cristo. Para nosotros cristianos originarios, la fe activa, que con Cristo nos lleva a la vida, significa también el reconocer nuestros pecados, arrepentirnos de ellos con la ayuda de nuestro Redentor, pedir perdón, perdonar a nuestro prójimo, reparar el daño causado, si esto todavía es posible, y no volver a cometer estos pecados ya reconocidos y purificados. Al no volver a cometer los pecados cumplimos también paso a paso la Voluntad de Dios, que el Eterno nos mostró en los Diez Mandamientos y Jesús en el Sermón de la Montaña.

Creemos en la oración íntima y profunda, hecha en el silencio de nuestro interior, y en la ayuda del Cristo de Dios a través de la oración.

Creemos que todo lo condensado se disolverá para volver a ser substancia sutil, tal como desde los comienzos de la Existencia eterna es substancia luminosa.

Creemos que Dios es la única vida a la que debemos aspirar a través de Cristo y con Cristo, realizando su enseñanza, pues siendo Jesús nos exhortó con las siguientes palabras: Aquel, pues, que escucha mis palabras y las pone por obra, será como varón prudente, que edifica su casa sobre roca. Cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y dieron sobre la casa, pero no cayó, porque estaba fundada sobre roca. Pero el que me escucha estas palabras y no las pone por obra, será semejante al necio, que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y dieron sobre la casa, que se derrumbó estrepitosamente.

Nos esforzamos en vivir una vida en Dios, haciendo lo que Jesús deseaba, para resucitar a través de Cristo y con Cristo, para volver al corazón de Dios, al Reino de la Paz.

Creemos que sólamente mediante la paz entre las personas también puede haber paz entre los pueblos, y no mediante las armas.

Fe y vida son para nosotros los cristianos originarios una unidad. Sin la fe activa, es decir, el cumplimiento paulatino de los Diez Mandamientos y del Sermón de la Montaña, no existe vida en Dios.

 

No creemos que el Espíritu Santo sea una persona.

No creemos en un Dios que castiga.

 

No creemos que Dios crea al alma sólo en el momento de la procreación de un niño.

 

No creemos en un lugar al que se denomina infierno o condenación eterna.

 

No creemos en la resurrección de la carne.

 

No creemos en la procreación sobrenatural proveniente del Espíritu Santo.

 

No creemos en la ascensión física de María al Cielo.

 

No creemos en una Iglesia que sea la única a través de la cual se pueda conseguir la salvación.

 

No creemos en las instituciones eclesiásticas, llámense católica o luterana protestante.

 

No creemos en dogmas, sacramentos ni cultos.

 

No creemos que sólo por la fe uno alcance la beatitud, sin que tenga que cumplir los Mandamientos de Dios.

 

No creemos que Dios se pueda encontrar en edificios de piedra, pues cada ser humano es el templo de Dios.

 

No creemos en el bautizo de los recién nacidos, dado que Jesús mismo dijo: "primero enseñad, después bautizad".

 

No creemos que para celebrar la Cena con el Señor hagan falta la hostia y el vino; Jesús tomó con Sus apóstoles una sencilla cena y dijo: Haced esto en Mi memoria.

 

No creemos en el "Padre Santo", el Papa, ni en la jerarquía y en los títulos de cardenales, obispos, curas y sacerdotes. En la Biblia, en que tanto los protestantes como los católicos deberían creer, se lee literalmente: Ni llaméis padre a nadie sobre la Tierra, porque uno sólo es vuestro Padre, el que está en los cielos...El que se ensalzare será humillado, y el que se humillare será ensalzado.

 

La misma Biblia, en la que creen tanto los luteranos protestantes como los católicos, da respuesta a la cuestión de por qué no creemos en los títulos de cardenales, obispos, cu­ras, sacerdotes, etc., pues ahí se puede leer: Enton­ces se retiraron los fariseos y celebraron consejo sobre cómo le pillarían en alguna cosa. Enviáronle discípulos suyos con herodianos para decirle: Maestro, sabemos que eres sincero y que con verdad enseñas el camino de Dios, sin darte cuidado de nadie, y que no tienes predilección por personas.

 

No creemos en la infalibilidad de un hombre.

 

No creemos en los santos.

 

No creemos que mediante la extrema unción o la confesión en el lecho de muerte se puedan eliminar todos los pecados en el último minuto.

 

No creemos en el perdón de los pecados a través de sacerdotes.

 

No creemos en objetos consagrados por sacerdotes.

 

No creemos que se puede encontrar a Dios mediante una vida monacal y apartada de los semejantes.

 

No creemos en procesiones ni en  santuarios de peregrinación.

 

No creemos en la veneración de reliquias e imágenes.

 

No creemos que uno pueda adquirir la absolución de los pecados comprando una bula.

 

No creemos que se puede conquistar el corazón de Dios mediante la donación de velas, encendiéndolas o dando dinero.

 

Quien ama a Dios, el Padre eterno, y a Cristo, Su Hijo, hace lo que Dios quiere y no lo que quieren los hombres.

 

 

 

LA HISTORIA SE REPITE

¿Quién le dictó tantas banalidades a Gabriele Witter?

Estimado profesor Velmont: Me gustaría saber la opinión que tiene el Grupo Elron sobre la llamada "Profetisa del Señor", Gabriele Witter, que es según el Apocalipsis "La dama y el dragón". Los datos que tengo sobre esta persona es que nació en Alemania en 1933 y fundó Vida Universal. Según dice recibió revelaciones directas primero del hermano Emanuel, después de Cristo que habla en público a través de ella, más tarde de la "fuerza creadora" (¿el Espíritu Santo?) y de otros ángeles. El hermano Emanuel la suele despertar entre las 4 y las 5 de la madrugada, le dicta la "palabra interna" y ella la escribe a razón de unas 20 hojas diarias. Vida Universal considera recibidos directamente de Dios "El Camino Interno" (5 tomos), "El Amor de Dios te acompaña", "La escuela Mística-Crística", "El Estado de Cristo", "Ésta es mi palabra", "Alfa y Omega" "El Evangelio de Jesús que el mundo no conoce" y varios más.

Nelson M.

RESPUESTA

Apreciado Nelson: El título que le puse a esta nota se justifica porque sucede siempre lo mismo: primero se comunican los espíritus de Luz, y luego, al ver que el canalizador tergiversa los mensajes se retiran y entonces aprovechan los espíritus del Error para dar sus mensajes, mitad verdad y mitad mentiras, como hacen siempre para hacerse más creíbles.

De más está decir que está persona es ignorante, con un tremendo ego, con su decodificador mental descalibrado, con engramas y, por supuesto, ideas preconcebidas.

Y la cabal demostración de estas ideas preconcebidas es que confunde a Jehová con el Absoluto y a Jesús, que es un espíritu del 5º plano de Luz, con Cristo, que es una Energía divina del 7º nivel.

Habla también del Regreso de Cristo, algo que nosotros sabemos que es pura fantasía, y que algún autor echó a rodar porque se lo dictó algún espíritu del Error.

Lo lamentable es que como dice auténticas verdades, muchas personas de buena fe creerán que realmente es el Creador el que se está comunicando, sin darse cuenta que mezcladas con esas verdades también hay falsedades, ¡y son éstas las que provocan los mayores desastres!

Estos "cristianos originarios" son también incongruentes, porque mientras por un lado no admiten a un Dios cruel, por el otro lado consideran que Jehová, un ser tremendamente cruel por antonomasia, es el Creador.

Además, consideran a las Tablas de la Ley como provenientes del Creador, cuando en realidad son mandamientos egoicos que un elohim llamado Jehová, haciéndose pasar por Dios, le dictó a Moisés, que era un poderoso médium pero también bastante ingenuo.

¿Pero entonces dónde está la trampa? La trampa, y muy astuta, está en las auténticas verdades que predican, que en realidad por un lado son verdades a medias y por el otro son, ¿como podríamos decir?... Bueno son trampas "cazabobos", porque no se dirigen a la mente analítica sino a la emoción, que ya sabemos que siempre es mala consejera.

Y para que evalúes esto que te digo, aquí van las "verdades" de los "cristianos originarios", que indudablemente los pintan bastantes tontos e ignorantes:

1) No creen que el Espíritu Santo sea una persona (¡claro que no es una persona!, pero confunden al no aclarar que Jesús le llamaba al Padre también "Espíritu Santo", es decir que ambas expresiones eran sinónimas).

2) No creen en un Dios que castiga (aquí se contradicen porque creen en Jehová, que es precisamente sinónimo de castigo).

3) No creen que Dios crea el alma sólo en el momento de la procreación de un niño (es válido, pero no aclaran que los espíritus son creados por los elohim según indicaciones del Creador).

4) No creen en un lugar llamado infierno o condenación eterna (pero no aclaran que el infierno sí existe y es al lugar donde descendió en espíritu Jesús después de la crucifixión).

5) No creen en la resurrección de la carne ni tampoco, por lo tanto, que María haya ascendido al cielo en cuerpo y alma.

6) No creen en la procreación sobrenatural proveniente del Espíritu Santo.

7) No creen en una única iglesia que sea la única a través de la cual se pueda conseguir la salvación (pero no aclaran que nadie necesita de intermediarios para salvarse porque "cada uno se salvará por el Servicio que preste al prójimo").

8) No creen en dogmas, sacramentos ni cultos.

9) No creen que sólo por la fe uno alcance la beatitud, sin que tenga que cumplir los Mandamientos de Dios (¿pero a qué mandamientos se refieren? ¿a los del egoico Jehová? Además, no hacen hincapié en el Servicio).

10) No creen que Dios se pueda encontrar en edificios de piedra, pues cada ser humano es el templo de Dios..

11) No creen en el bautizo de los recién nacidos, dado que Jesús mismo dijo: "primero enseñad, después bautizad" ( lo primero es válido, pero lo segundo induce a confusión porque hace creer que en algún momento el bautizo es importante, lo cual no es verdad, porque el bautizo es un rito inútil).

12) No creen que para celebrar la Cena con el Señor hagan falta la hostia y el vino; Jesús tomó con Sus apóstoles una sencilla cena y dijo: Haced esto en Mi memoria (lo primero es válido, pero lo segundo induce a confusión).

13) No creen en el "Padre Santo", el Papa, ni en la jerarquía y en los títulos de cardenales, obispos, curas y sacerdotes. En la Biblia, en que tanto los protestantes como los católicos deberían creer, se lee literalmente: Ni llaméis padre a nadie sobre la Tierra, porque uno sólo es vuestro Padre, el que está en los cielos...El que se ensalzare será humillado, y el que se humillare será ensalzado..

14) No creen en la infalibilidad de un hombre.

15) No creen en los santos.

16) No creen que mediante la extrema unción o la confesión en el lecho de muerte se puedan eliminar todos los pecados en el último minuto.

17) No creen en el perdón de los pecados a través de sacerdotes (pero no dicen que tampoco existe el perdón de los pecados, porque para que haya perdón primero tiene que haber un ofendido, ¡y Dios no se ofende!).

18) No creen en objetos consagrados por sacerdotes.

19) No creen que se puede encontrar a Dios mediante una vida monacal y apartada de los semejantes (pero no hacen hincapié en el Servicio al semejante)).

20) No creen en procesiones ni en santuarios de peregrinación.

21) No creen en la veneración de reliquias e imágenes.

22) No creen que uno pueda adquirir la absolución de los pecados comprando una bula.

23) No creen que se puede conquistar el corazón de Dios mediante la donación de velas, encendiéndolas o dando dinero.

Si has llegado hasta aquí seguramente ya estarás sonriendo por la ingenuidad de las propuestas, que más parecen hechas para encandilar a los tontos que a los verdaderos buscadores de la verdad.

¡Por lo menos se aseguran como adherentes a todos los que están en contra de la Iglesia Católica!, lo cual no estaría mal si no fuera porque los ilusos saldrán de una religión mala para caer en otra igual o quizás peor porque es más tonta.

En definitiva, ¿tú realmente eres capaz de creer que estas banalidades pueden haber sido dictadas por el Creador?

Bienvenido al Club. Un fuerte abrazo.

Horacio Velmont.