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Harry Houdini el mago nº 1
Grupo Elron

 

EHRICH WEISZ
(Harry Houdini)

Sus trucos eran tan prodigiosos que no pudo convencer a Arthur Conan Doyle, creador de Sherlock Holmes, de que no tenía poderes...


 

Harry Houdini

El amanecer de la más grande leyenda de la magia tuvo lugar un 24 de marzo de 1874. Ese día nació un hijo al doctor Samuel Weiss, un rabino de Budapest, Hungría. El niño fue llamado Ehrich Weiss.

Este niño estaba destinado a asumir el nombre que él haría inmortal tan solo diecisiete años más tarde: Harry Houdini. A los nueve años de edad, Ehrich huyó de casa. Se unió a un pequeño circo en su pueblo natal. A la edad de once años, trabajó como aprendiz de cerrajería. En abril de 1891, a los diecisiete años de edad sacrificó su empleo en una fábrica de corbatas y comenzó su carrera como ilusionista. Houdini logró la proeza de escapar de cuerdas atadas a su alrededor en cualquier forma imaginable. Llegó a tal grado de experiencia, que eventualmente ofreció una recompensa de 25 dólares a cualquiera que pudiera atarlo de manera que no pudiera escapar. Él nunca perdió un centavo. Fue durante este período que conoció a Beatrice Rahner. En julio de 1894, pidió prestado 2 dólares a su prometida para pagar su licencia de matrimonio y la Srita. Rahner se convirtió en Bessie Houdini.

La carrera de Houdini fue extremadamente influenciada por el famoso ilusionista francés Jean Eugene Robert-Houdin. Fue a partir del nombre "Robert-Houdin" que Houdini improvisó su propio nombre agregando una "i".
Cuando se encontraba en Londres, sorprendió a los oficiales de Scotland Yard, liberándose de supuestas esposas "a prueba de escape". Prácticamente del día a la noche, se transformó de un modesto artista, que ganaba 18 dólares por semana, en una celebridad con honorarios de 1,800 dólares por semana. Durante la Primera Guerra Mundial, Houdini dio sus servicios al gobierno de los Estados Unidos, haciendo presentaciones en campamentos por dos años consecutivos.

Entre 1918 y 1921, se hizo estrella del cine. Organizó una compañía para producir una serie de 15 episodios llamada "The Master Mystery". Houdini desempeñó también el papel estelar en las películas "The Grim Game" y "Terror Island".
La capacidad de Houdini de trabajar incansablemente 18 horas al día fue el ingrediente responsable de las muchas facetas de su vida. Sus cruzadas exponiendo a las "médiums" fraudulentas reciben el crédito de la eliminación del falso espiritismo. Fue además un experto criptólogo, capaz de descifrar casi cualquier mensaje en clave.
A pesar de que Houdini ganó su reputación mundial como escapista, la magia estaba más cerca de su corazón. Fue en 1924 que combinó su trabajo en escapismo con la magia y las ilusiones. Viajó por los Estados Unidos presentando "The Houdini Mystery Show". Esto siguió hasta el 31 de octubre de 1926, cuando Houdini conoció su prematura muerte en Detroit, a la edad de 52 años. A Bessie, Houdini heredó la suma de 500,000 dólares y al mundo una colorida leyenda, matizada de emoción, valor y misterio.

 

 

El telón final cayó para Houdini a la 1 a.m. del lunes 31 de octubre de 1926. El último acto de su vida había comenzado quince días antes cuando inició su temporada en el teatro Princess en Montreal. Su programa de dos funciones diarias incluía una conferencia sobre fenómenos psíquicos y espiritismo en la Universidad McGill. Después de la conferencia, los estudiantes presentaban sus respetos a Houdini, quien complacido con esto, invitaba a los estudiantes a visitarlo en el teatro.
La mañana del viernes un artista joven, acompañado de dos amigos saludó a Houdini. Uno de los amigos, una estrella del boxeo en la Universidad, preguntó si tendría el privilegio de golpear a Houdini en el abdomen. El estudiante quería convencerse de la fortaleza que Houdini proclamaba tener en su condición física. Houdini, quien se encontraba sentado, aceptó el reto. No había terminado de levantarse aún, cuando el joven golpeó su abdomen con todas sus fuerzas. Después del inesperado golpe, la cara de Houdini se puso blanca mientras hacía esfuerzos para respirar. Algunos minutos después, Houdini pidió al joven que lo golpeara nuevamente. Esta vez él estaba preparado para recibir el golpe. El estudiante lo golpeó una vez más y se encontró con un abdomen duro como un roble. Houdini había comprobado su fortaleza y el joven boxeador quedó ampliamente impresionado. Houdini no se dio cuenta, pero en la demostración de su fortaleza al joven estudiante, había sufrido la ruptura del apéndice, que se convirtió en el umbral de su reto final.

 

Al siguiente día , Houdini milagrosamente cumplió con sus presentaciones de la mañana y de la tarde, con las cuales concluía su temporada en Montreal. A pesar de que su condición empeoraba, abordó el tren hacia Detroit, donde tenía el compromiso de hacer una función en la noche del lunes 24 de octubre. Cuando arribó a Detroit, Houdini sufría de severa fiebre y continuos escalofríos. Su esposa Bess le suplicaba considerar la hospitalización, pero sus ruegos no eran escuchados. Al oír las noticias de que las localidades del teatro estaban agotadas, la atención médica era lo último que pasaba por la mente del artista. El público de esa noche vio la sonrisa cautivadora y sintió la grandiosidad en el hombre, pero difícilmente pudo darse cuenta de que él estaba muriendo. Mientras actuaba, la fatiga aumentaba y su agonía casi lo paralizaba. Esa fue su última actuación. Houdini se desmayó y fue llevado al hospital Grace, donde fue sometido a cirugía mayor de urgencia durante la mañana del siguiente día. Poco se pudo hacer para detener la inevitable consecuencia del engangrenado apéndice que el cirujano encontró.Siete días más tarde, Houdini dijo a su hermano Hardeen, "Estoy cansado de luchar. Creo que esta cosa me va a vencer." Houdini cerró sus ojos por última vez. Era la mañana del Halloween.

 

Luther Blanchot


EL FRACASO DE SU MISIÓN

 

La verdad sobre el mago Harry Houdini.

Estimado profesor Velmont: La televisión, de tanto en tanto, reflota, en documentales y también en películas, la novelesca vida de Harry Houdini, considerado el más grande mago de todos los tiempos, especialmente por sus escapes casi milagrosos. Tengo varias preguntas para hacerle: 1) ¿tenía poderes que le permitieran hacer tantos portentos, como creía Arthur Conan Doyle, el creador de Sherlock Holmes, que lo admiraba?; 2) ¿logró comunicarse con su madre fallecida?; 3) ¿después de morir, se comunicó con su esposa, como habían acordado?

Irene H.

 

RESPUESTA

Apreciada Irene: Harry Houdini vivió una vida atormentada, a pesar de sus éxitos en el espectáculo de la magia, por su obsesión con la comunicación posmortem. Para comprender mejor las respuestas que te daré, que por lo demás son muy simples, conviene repasar un poco su biografía.

Houdini nació en Budapest el 24 de marzo de 1874, bajo el nombre de Ehrich Weiss. En 1878, su familia se trasladó a Estados Unidos, instalándose hasta el fallecimiento del padre, en octubre de 1892, en la ciudad de Appleton, en Wisconsin USA.

En cierta oportunidad, Harry trabó amistad con Joe Rinn, interesado en la magia, pero también en el Espiritismo. Joe había asistido a sesiones espiritistas, reuniones en las que los participantes afirmaban que los espíritus de los muertos regresaban a la tierra y hablaban con los vivos. Los asistentes eran acariciados por manos invisibles, los instrumentos musicales sonaban solos y las mesas se tambaleaban. Houdini estaba ansioso por saber si todo aquello era cierto, y abrumaba a Joe con sus preguntas. Éste tenía sus dudas. En su opinión, la mayoría de los médium espiritistas eran magos poco profesionales.  

Los auténticos magos, aunque fomentaban el aura misteriosa de la magia, explicaban que ésta era puramente física. A comienzos de 1891, Houdini: convenció a Joe Rinn para que le llevara a una sesión espiritista en Nueva York. Acudieron a la casa de Minnie Williams, quien se introdujo en una especie de armario cerrado por pesadas cortinas y pareció entrar en trance. Pronto comenzaron a surgir figuras de la cabina; primero una, luego dos, que eran reconocidas por algunos de los presentes como espíritus de seres queridos desaparecidos. Conforme salían, el suelo crujía bajo sus pies, por lo que Houdini consideró que aquellos personajes tenían una constitución demasiado sólida para ser espíritus. Al salir, manifestó su asombro de que la gente pudiera ser engañada mediante un fraude tan evidente.

Algunas semanas más tarde, Joe le enseñó un libro, recién publicado, en el que se revelaban casi todos los trucos utilizados para reproducir los llamados fenómenos espiritistas. De todos los secretos del libro, el que más fascinó a Houdini fue el que revelaba que una persona firmemente atada con cuerdas podía soltarse y volver a restablecer sus ligaduras. Algunos médium solían atarse para asegurar a los presentes que no eran ellos quienes provocaban los fenómenos espiritistas. El libro proporcionaba detalles específicos de cómo realizaban el truco. Houdini se puso a practicar con su amigo Jacob Hyman, y pronto ambos se convirtieron en expertos.  

Las dudas que pudiera tener Harry sobre la profesión de mago se disiparon totalmente cuando leyó las memorias de Jean Eugéne Robert-Houdin.

Robert-Houdin había comenzado su serie de Soirées Fantastiques en París, en 1845, en un teatro del viejo Palais-Royal, en las que realizaba maravillosos números de ilusionismo. Pero lo más interesante era que su reputación no se limitaba al mundo del espectáculo. En 1856, un grupo de líderes religiosos argelinos denominado los Marabús estaba incitando a las tribus del país africano a rebelarse y expulsar a los infieles franceses. El gobierno de París solicitó a Robert-Houdin que contrarrestara la rebelión con una exhibición de su magia en Argelia.

Los números de Robert-Houdin asombraron a la asamblea de líderes tribales, y éstos llegaron a la conclusión de que la magia de los Marabús no podía competir con la de los franceses. La paz fue restablecida, y Robert-Houdin regresó triunfante a París.

Cuando Houdini acabó de leer el libro, sabía que el rumbo de su vida había quedado marcado. Y así, a la edad de diecisiete años se convirtió en mago profesional. Jacob sería su socio. Se necesitaba un nombre para el espectáculo. Houdini había estado citando constantemente a «Houdin», sin darse cuenta de que estaba utilizando únicamente la segunda parte de un apellido compuesto. Jacob tenía la idea equivocada de que añadir una «i» a una palabra era la forma europea de decir «igual a», por lo que propuso el nombre de Hermanos Houdini.  

En el verano de 1894, Houdini conoció a la que más tarde sería su esposa, Wilhelmina Beatrice Ralmer (Bess para sus amigos).

Durante una gira por Canadá, en una conferencia en una Universidad, le presentaron a un joven estudiante deportista, que no creía en la fortaleza de los abdominales de Harry y le apostó a que no resistiría un fuerte golpe. Sin dejarlo pensar ni preparar, le tiró un golpe directo al estómago, y Harry, al recibir el golpe cayó enroscándose de dolor, pero su orgullo lo hizo parar y decir que no había pasado nada. Todos, incluida su esposa, le pedían que se hiciera revisar por un médico, pero esa noche era la ultima función y el artista no quiso y se presentó a pesar del dolor.

Terminada la función, viajaron en tren a Detroit, donde había prometido concurrir al hospital. Era la noche del 24 de octubre de 1926. Al llegar al Hospital de Nuestra Señora de la Gracia en Detroit (Michigan), le fue diagnosticada una peritonitis y operado de inmediato, falleciendo una semana después, la Noche de Brujas del 31 de octubre, en la habitación 401. Sus restos descansan en el Cementerio Judío de Machpelah, ubicado en 80-30 de Cypress Hill, Queens, New York.

Su inquietud por lo oculto le hizo prometer a su esposa que volvería del Más allá, completando el escape más importante. Bess levantó un altar en espera de alguna comunicación, asistiendo a numerosas sesiones espiritistas con gran devoción. Cumplido el plazo que se habían prometido de espera, con gran tristeza, su compañera de toda la vida, apagó la vela como símbolo de final.

Ésta es más o menos, en síntesis, la historia de Harry Houdini, de la que por razones obvias debimos omitir muchos hechos interesantes de su ajetreada vida.

Respondiendo a tus preguntas, te aclaro que Houdini no tenía ningún poder especial, sino solamente una tremenda habilidad y gran astucia para manejar el espetáculo de la magia y ponerse al público en el bolsillo, como se dice comúnmente..

Para que puedas apreciar esto que digo, te relato uno de sus más preciadados actos, el escape de la Celda de Torturas China, un ejercicio supuestamente difícil.

Una vez en el escenario, Houdini señalaba la Celda, un depósito de caoba revestido interiormente de metal, con el frente de cristal, que era necesario en el caso de que se diera por vencido o le fallaran las fuerzas. Obviamente, los espectadores no deseaban que se ahogara, y Harry jugaba con la aprehensión del público a las mil maravillas.

Si se encontraba en apuros, sus colaboradores romperían el cristal y tratarían de salvarle. El mago invitaba a un grupo del público a que llevara a cabo una detallada inspección del recipiente. A continuación, se llenaba la Celda de agua. Vestido con traje de baño, Houdini se tendía en el suelo. En los tobillos le colocaban cepos de madera con cierres metálicos, que se sujetaban a un enorme armazón. Éste se izaba hasta que el mago colgaba cabeza abajo sobre la Celda. Tras varias aspiraciones, daba la señal para que lo bajaran.

A continuación, el armazón que sostenía los cepos descendía hasta formar la parte superior de la Celda. Sobre éste se ajustaba una rejilla metálica; se accionaban sus cierres, y el público que estaba en el escenario le colocaba candados.

La audiencia podía ver a Houdini a través del cristal. Estaba en el agua, cabeza abajo, con los tobillos inmovilizados, indefenso. Entonces, la Celda se ocultaba de la vista del público mediante una cabina acortinada. En el exterior, dos colaboradores con cascos de bombero, gabardinas negras, botas de goma y hacha en mano, permanecían alerta. La orquesta ejecutaba música acorde con la tensión del acto.  

Transcurre un minuto, luego dos. El público entraba en tensión. Dos minutos y medio. Tres. Y ya empezaban a oírse murmullos de alarma. No solamente se encontraba encerrado bajo el agua, sino que estaba también con la cabeza para y los tobillos sujetos por un cepo.

La evidente impotencia que entrañaba su posición resultaba aterradora. Algunos espectadores se volvían  histéricos, oyéndose gritos de que se acudiera en su ayuda.

Llegado el momento acordado, los colaboradores levantaban sus hachas en claro ademán de romper el cristal y salvar al mago, pero, en ese preciso instante, Houdini descorría la cortina y aparecía ante el público con estudiado despliegue histriónico. Detrás de él aparecía la Celda, intacta, y tan cerrada como antes. Naturalmente, la audiencia estallaba en una explosión mezcla de alivio y júbilo, completamente asombrada.

¿Cómo podía un ser humano realizar tal portento sin poseer poderes milagrosos? Pues era muy sencillo. Para Harry Houdini, destrabar los candados era un juego de niños, ya que él en su mocedad había trabajado en una cerrajería y conocía todos sus trucos. El quid estaba en cómo podía hacer para contener tanto tiempo la respiración dentro del agua. La respuesta era tan simple como ingeniosa.

De más está decir que Houdini podía contener bastante la respiración, ya que se había entrenado mucho en este sentido, pero lograba producir el efecto de que podía contenerla casi indefinidamente. Lo que no sabían los espectadores era que, cada vez que sus colaboradores descorrían la cortina para mostrar que Harry permanecía aún dentro de la Celda, él ya había sacado astutamente la tapadera y respirado grandes bocanadas de aire, para luego sumergirse en el agua como si siempre hubiera estado allí.

La impresión de que nunca había salido de la Celda para respirar era tan poderosa que producía una gran conmoción en el público, el que más tarde estallaba en aplausos incontenibles al ver que había escapado ileso en forma milagrosa.

Siempre que se encontraba en Nueva York, Houdini discutía el tema de los fenómenos espiritistas con su amigo Joe Rinn. Éste había adquirido prestigio como investigador de fenómenos psíquicos. Joe dijo a su amigo que, aunque aún no estaba convencido de que las afirmaciones de los espiritistas fuesen auténticas, la actitud adoptada por algunos acreditados investigadores era de que, aunque existía un elevado porcentaje de fraudes, se producían también algunos fenómenos psíquicos verdaderos. La mente racionalista de Houdini se inclinaba a desechar todo eso, pero seguía preguntándose sobre si era posible la comunicación con los "muertos".

En realidad, la misión de Harry Houdini al encarnar fue la de investigar los fenómenos paranormales, pero fracasó rotundamente porque se transformó en un formidable escéptico al desenmascarar a muchos malos médium que utilizaban trucos. Su error fue meter a todos ellos en la misma bolsa.

Al morir su madre, hecho que sucedió en julio de 1913, el tema de la comunicación posmortem se convirtió en su verdadera obsesión. Comenzó a hacer pactos con sus amigos de que aquel que muriera primero trataría de comunicarse con los demás. Inventó códigos y apretones de manos secretos, que el médium debería reproducir para demostrar que la comunicación era auténtica.

El pacto que el mago consideraba más importante fue el que convino con Bess. Houdini y su esposa juraron solemnemente que aquel que muriera primero enviaría un mensaje codificado consistente en diez palabras. La primera palabra era Rosabelle, nombre que poseía especial significado para ambos (era el nombre de una canción que se había hecho popular en esa época y que juntos la habían cantado en los escenarios).

Las nueve palabras restantes, a cada una de las cuales correspondía un número, que a su vez representaba la posición de una letra en el alfabeto, eran: contesta di reza contesta mira di contesta contesta di. Así, el mensaje completo era: Rosabelle cree.     

Houdini esperaba morirse primero, y estaba decidido a regresar a este mundo si eso era posible. Demostraría la existencia de la comunicación entre los espíritus de forma tan concluyente, que nadie volvería a ponerla en duda.

En diciembre de 1919 inició una gira por Gran Bretaña, descubriendo que el país era muy receptivo a sus ideas escatológicas. La guerra había arrancado a innumerables personas sus seres queridos, y el enorme número de muertos había dado lugar a un acusado resurgimiento del interés por el Espiritismo. Personalidades famosas de todos los campos le apoyaban y escribían a su favor.

De todas ellas, el hombre que quizá logró mayor impacto en el público fue sir Arthur Conan Doyle. Creía fanáticamente en este tema, pero no lo analizaba con la fría lógica de su mayor creación literaria, Sherlock Holmes. Para él, la razón no tenía nada que ver con el Espiritismo: ésta era una verdad indiscutible y punto.

 Houdini escribió a Doyle. Poco después, ambos personajes se encontraron e, inmediatamente, simpatizaron. El mago pensó que lo mejor era definir claramente desde el comienzo cuál era su postura en el tema del Espiritismo: era un escéptico, aunque dispuesto a convertirse en creyente si encontraba a un verdadero médium. Doyle le dijo que existían abundantes pruebas de autenticidad.

Durante los seis meses que permaneció en Gran Bretaña, Houdini asistió a cien sesiones espiritistas. Los médium transmitían los acostumbrados ambiguos mensajes de su madre, pero ninguno se aproximaba al mensaje que tanto deseaba oír, ni ningún otro que pudiera juzgar como auténtico.

Mientras Houdini recorría el país, Doyle seguía sus hazañas por los periódicos; en ellos leía una y otra vez sus desconcertantes escapatorias de la Celda de Torturas China y de otros artilugios. Houdini le había asegurado que realizaba todos sus ejercicios mediante procedimientos naturales, pero Doyle comenzaba a tener dudas. El escritor envió una carta a Houdini en la que le preguntaba por qué buscaba tanto una demostración de la existencia de fenómenos sobrenaturales cuando él estaba dando prueba de los mismos continuamente.

Doyle le sugirió que quizá la razón por la que no conseguía ninguna prueba de comunicación con los espíritus era que no utilizaba correctamente su maravilloso poder. Houdini estaba confundiendo a su público al referirse a sus asombrosas facultades como simples trucos inteligentes.    

Doyle había tocado inadvertidamente el apasionante tema que había inquietado a Houdini a lo largo de toda su vida profesional. El 3 de julio, Houdini se embarcó con rumbo a su país. Hacia el otoño, la labor de desenmascar a los médium se había convertido en su interés primordial. Éste prodigó conferencias a organizaciones cívicas, en las que sostenía que nadie sabía más que él sobre el tema.

Siguiendo su costumbre profesional, el mago lanzó un desafío a todos los médium: ofrecía cinco mil dólares si no era capaz de reproducir alguno de los fenómenos de aquellos.

De repente, el Espiritismo volvió a ser noticia. Había dinero de por medio, y el movimiento fue explotado hasta la saciedad. La dirección de la revista Scientific Arnerican decidió investigar toda evidencia de fenómenos psíquicos, y ofreció un premio de 2.500 dólares a aquella persona que, bajo riguroso control científico, pudiera llevar a cabo alguna manifestación de naturaleza considerada como psíquica. Con el fin de juzgar a los solicitantes, se nombró un tribunal de científicos e investigadores en este campo. El puesto reservado para un mago lo ocupó Houdini. Para cuando fue invitado a formar parte del tribunal del Scientific American, Houdini había firmado ya un contrato que le llevaría de gira durante seis meses por el oeste de los Estados Unidos. Sin embargo, estaba decidido a prestar su colaboración, y prometió cancelar sus actuaciones siempre que fuera requerido para alguna investigación. Lo hizo en dos ocasiones. La primera vez, el tribunal ya había demostrado que el médium era un impostor. Pero Houdini reveló la historia a la prensa de tal forma que parecía que había sido él quien había desenmascarado al médium. El comité se sintió ofendido por la actitud del mago, pues éste obviamente creía que se podía engañar a los miembros del tribunal, mientras que él, por el contrario, advertía en seguida cualquier truco.

En el segundo caso, Houdini evitó probablemente que sus colegas fueran embaucados por un farsante. Pero de nuevo les pareció que el mago estaba tan interesado por presumir ante el tribunal como por desentrañar los fraudes. El curso de su vida había cambiado por completo. En febrero de 1924, se comprometió a dar veinticuatro conferencias por toda Norteamérica. Por fin había encontrado lo que había estado buscando durante toda su vida: un papel que desempeñar en el mundo; una tarea que realizar para la humanidad. Sin embargo, cuando Houdini iba de gira como conferenciante, no prescindía del hombre del espectáculo que llevaba dentro. Como siempre, realizaba números al aire libre para atraer a las multitudes. Las propias conferencias eran una mezcla irresistible de formación y entretenimiento. El mago no solamente explicaba cómo los médium lograban sus efectos, sino que él también los llevaba a cabo. Las mesas levitaban, los instrumentos musicales sonaban, aparecían mensajes en pizarras en blanco, y todo ello aparentemente sin la ayuda humana. Al público les encantaba. Así, Houdini se convirtió en el azote de todos los médium. Éstos le odiaban y le temían. Afirmaban que estaba acosando a los espíritus inmortales, y que eso traería consigo inevitables y terribles consecuencias.

Otra de tus preguntas es si su madre se comunicó con él después de fallecer, y la respuesta es que sí, pero Houdini creyó estaba alucinando. Y lo mismo le pasó a Bess, que tampoco creyó en la comunicación con su esposo.

Lo que tanto Bess como Houdini ignoraban es que el médium es un traductor que interpreta libremente los conceptos o ideas de los espíritus, y, como tal, mal podría transcribir puntillosamente las palabras claves acordadas con su esposo. Además, el decodificador mental de cada médium es distinto de todos los demás, y de ahí que las traducciones varíen. Todo esto hizo entrar en confusión a Bess y por eso negó la autenticidad de las comunicaciones.

También influyó en Bess el escepticismo en las comunicaciones posmortem que le transmitió en vida su esposo.

A todo esto no puede dejar de agregarse que en la actualidad los médium apenas llegan al 20 % de fidelidad en la transmisión, por lo que una proporción de un 70 % de posibilidad de error hace que las comunicaciones mediúmnicas no sean confiables. El caso de Jorge Olguín, que alcanza una fidelidad de más del 95 % hay que considerarla muy excepcional.

Cuando Houdini desencarnó se encontró que había descendido, a causa de su tremendo ego, al plano 3, que es, junto con el 2, uno de los planos del Error. Además,  se dio cuenta de las dificultades casi insalvables para transmitir, vía mediúmnica, el mensaje tal como lo había acordado con Bess. Insistió algunas veces en transmitirle la clave, pero los médium, poco preparados, tergiversaban el mensaje, lo que lo hizo finalmente desistir.

Ésta es la verdad de toda esta historia. Bienvenida al Club. Un fuerte abrazo.

Horacio Velmont.

 

Nota: Te transcribo parte de la sesión del 27/8/02 donde se trató el tema:

 

Interlocutor: ¿La misión de David Copperfield era encarnar solamente para divertir al público?

Ron Hubbard: No, su misión específica era investigar los fenómenos paranormales, como lo había hecho Houdini, aunque éste se dedicó a perseguir a todos los médium, porque él no creía en la mediumnidad.

Interlocutor: Recuerdo que Houdini trató por todos los medios de comunicarse con su madre... ¿Lo logró?

Ron Hubbard: Finalmente sí, pero él no creyó que lo había hecho, pues pensó que alucinaba.

Interlocutor: Apenas lo puedo creer... ¡Tanto esfuerzo para nada! ¿Entonces Houdini fracasó en su misión? Me refiero a que su misión había sido estudiar los fenómenos paranormales.

Ron Hubbard: Fracasó totalmente. Houdini se transformó en un escéptico recalcitrante.

Interlocutor: ¿Después de desencarnar, Houdini, ya como espíritu, trató de comunicarse con su esposa?

Ron Hubbard: Cuando Houdini desencarnó, fue directamente al plano del Error 3, porque estaba muy imbuido de ego. Intentó comunicarse con la esposa, pero no fue escuchado.

Interlocutor: O sea que desde el punto de vista de la esposa, Houdini nunca se comunicó y por lo tanto nadie se ganó los famosos diez mil dólares que ofreció de recompensa.

Ron Hubbard: Así es. En ocasiones ella percibió en su mente la comunicación de su esposo, pero creyó que alucinaba y lo rechazó.

Interlocutor: Bueno, este tema está aclarado.