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Iker Jiménez |
Los espíritus del Error se basan en el “axioma” del dueño del famoso circo Barnum, que decía que “cada minuto nace un tonto” (¿o era cada segundo?). Y por supuesto que incluimos en él a los investigadores de los “fenómenos paranormales” (¿o “para-anormales”?) y a sus detractores, los incautos “escépticos”, que no aciertan en la tecla ni aunque fuera del tamaño de un adoquín. Más información en "Los espíritus del error".
Estás dormida, completamente dormida, y cuando despiertes no recordarás nada, no recordarás nada… Los extraterrestres tienen métodos infalibles para hacer que se dude de su existencia, y ésta es la razón de que mucha gente esté tan confundida sobre lo que realmente sucede en sus propias narices…
IKER JIMÉNEZ Forma parte del periodismo irresponsable que lucra con misterios donde no los hay, porque un misterio no es más que falta de información.
A los periodistas que lucran con los misterios no les interesa descubrirlos, porque si lo hacen se les acaba el negocio, y ésta es la razón de que ni siquiera se preocupen en averiguar si ya han sido resueltos.
El fantasma de las niñas de Ávila fue producido por los espíritus del Error y no por un truco fotográfico. Como los espíritus no pueden ser fotografiados, las entidades del plano 2, que está “pegadito” al plano físico 1, hacen foco y proyectan una imagen antropomórfica de tipo holográfico para que la cámara fotográfica la pueda tomar. ¿Por qué lo hacen? Simplemente porque los divierte la perplejidad de los investigadores que no aciertan a darse cuenta de que se están burlando de ellos. Salvando las distancias sería algo así como si un niño para divertirse le tirara un bollo de papel a alguien que está de espaldas y luego se hiciera el distraído riéndose para sus adentros por la broma.
Las famosas caras de Belmez de la Moraleda también las producen los espíritus del Error del plano 2 haciendo "foco". No tienen otro propósito que la burla, divirtiéndose especialmente con la perplejidad que provocan en los investigadores de los "fenómenos paranormales". El negocio de los que trafican con los misterios es dudar de que el hombre haya ido a la Luna, no de que no haya ido. La verdad, sin embargo, es que el hombre sí llegó a la Luna, sí vieron los astronautas a seres extraterrestres y también sí vieron a sus naves. Pero la paradoja es que el primer ser humano en pisar la Luna, Neil Alden Armstrong, sólo lo fue desde el punto de vista “oficial”, porque ya hacía tiempo que en nuestro satélite había seres humanos trabajando en conjunto con extraterrestres. ¡Hola!, somos los traficantes de misterios del planeta Cirrus X y venimos a saludar a nuestros colegas del planeta Tierra… Los traficantes de misterios han hecho del tema extraterrestre uno de sus mejores negocios. En realidad, el asunto es muy simple: los extraterrestres vienen aquí desde tiempos inmemoriales a hacer sus propias investigaciones y lo que menos les interesa, salvo raras excepciones, es dar a conocer su presencia. Abducen animales o seres humanos, recogen minerales o plantas, se asientan por un tiempo y luego se van. Por supuesto que algunos hacen pactos con algunos gobiernos intercambiando tecnología por apoyo logístico, como sucede en el Área 51 o en Álamo Gordo. ¿Dónde está entonces el enigma? En los traficantes de misterios, por supuesto…
HORACIO VELMONT Yo tengo una opinión muy clara sobre lo que habría que hacer con toda la basura que difunden los traficantes de misterios, y en este mismo momento precisamente lo estoy pensando, pero por favor no me pidan que la revele JORGE OLGUÍN El día en que los encarnados sepan con toda certeza que son los espíritus del Error los que provocan lo que los investigadores llaman ingenuamente “fenómenos paranormales”, dejarán de producirlos. Quienes los investigan, como si fueran extraños enigmas pendientes, lo único que hacen es aumentar el engaño y ponerle freno a la evolución, ya que no se puede avanzar cargando las espaldas con supuestos “enigmas sin resolver”.
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LOS TRAFICANTES DE MISTERIOS POR HORACIO VELMONT “Quien siembra vientos, recoge tempestades” Cuando “los tiempos son llegados”, es decir, cuando una humanidad planetaria ha alcanzado el punto en que ya esté apta para ascender un escalón más en la evolución, encarna un espíritu elevado que trae nuevas enseñanzas que provocarán ese ascenso. Ese espíritu elevado opera como una “centralita” que acumula todo el conocimiento disponible en ese momento para que no se pierda y pueda ser distribuido racionalmente. Me estoy refiriendo, obviamente, al profesor Jorge Olguín, quien como todos saben en una vida anterior fue Ananda, primo y discípulo de Siddharta, y más tarde Juan Zebedeo, el amado (y alma gemela) discípulo de Jesús. Desde ya que no todos los habitantes estarán aptos para ese nuevo conocimiento, sino en realidad unos pocos, pero esos pocos son precisamente los que ayudarán a difundirlo. Esto significa que la mayoría se resistirá y tratará de permanecer aferrada a lo que ya es obsoleto y que por lo tanto debe inevitablemente cambiar. En la historia de nuestro planeta, como cualquiera sabe, cada cambio ha traído consigo el sacrificio de los pioneros, que han pagado con su propia vida, crucificados o quemados en la hoguera, el precio de esa ayuda. Dentro de la inmensa mayoría de los que se resisten al cambio están los escépticos por un lado, incapaces de ver un duende aunque se les pare en la punta de la nariz, y los traficantes de misterios, que hacen su negocito con ellos, manteniendo a la gente en la ignorancia porque ello les reporta utilidades. La ignorancia puede justificarse mientras los nuevos conocimientos no existan, pero cuando ellos ya han sido difundidos hasta el hartazgo, aquellos profesionales espurios que los desconozcan y no informen a la población, lisa y llanamente cometen un crimen de lesa humanidad. Periodistas –o seudoperiodistas– como Iker Jiménez, que por adquirir notoriedad y (por supuesto) réditos económicos engaña al público –no importa si es por ignorancia o por conveniencia– merecen todo nuestro repudio. ¿Por qué no justificamos la ignorancia? Simplemente porque nadie puede alegarla en nuestra época, donde los nuevos conocimientos de inmediato se publican en la Red. ¿Algún periodista puede acaso alegar que no tiene conexión a Internet? Incluso si así fuera su deber es guardar silencio para evitar difundir disparates. A lo que me estoy refiriendo, concretamente, es a las enseñanzas de los Maestros de Luz para el Tercer Milenio que difunde el Grupo Elron, cuyo director es precisamente el profesor Jorge Olguín. Quizás Iker Jiménez se defienda –algo muy difícil porque él mismo ha manifestado que no le interesa recorrer la Red– diciendo que no cree en los Maestros de Luz ni tampoco que el Grupo Elron se esté comunicando con ellos. Sobre esto no hay ninguna objeción, bastando que tome simplemente como una opinión nuestra y no de los Maestros de Luz esas enseñanzas, que precisamente disipan todos los misterios que Iker Jiménez considera “sin resolver”. Iker Jiménez goza del libre albedrío que el Absoluto ha dado a todas sus criaturas para decir cuántas tonterías desee, pero también tiene que tener en cuenta que si bien “la siembra es libre, la cosecha es obligatoria”, y que “quien siembra vientos recoge tempestades”. ¿Y acaso engañar al público –sea por negligencia o adrede– no es sembrar vientos? DEL GRUPO ELRON (enlace a la página) TODOS LOS ENIGMAS QUE LOS TRAFICANTES DE MISTERIOS EXPONEN COMO PENDIENTES DE SOLUCIÓN YA HAN SIDO RESUELTOS POR LOS MAESTROS DE LUZ Mail recibido Quiero comentar ciertos aspectos del señor Iker Jiménez en estas pocas líneas. Jose Javier Redero
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