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James Van Praagh
Grupo Elron

 

James Van Praagh canaliza a espíritus del Error que, aprovechándose de su ignorancia en temas espirituales, lo engañan simulando ser "niños" o "adultos" o "familiares fallecidos", algo absolutamente imposible porque en el mundo espiritual tales cosas no existen.

JAMES VAN PRAAGH

Difunde las mismas banalidades y errores de los médium que lo han precedido, sin brindar siquiera la más mínima novedad que ayude a comprender un poco mejor el reino espiritual. A pesar de ello hay muchos que lo siguen, y entonces surge la inevitable pregunta: ¿Por qué lo fútil arrastra más que lo relevante?

 

 

Verdades trilladas junto a errores conceptuales básicos, el "Camino hacia Ninguna Parte"...

...Últimas noticias del más allá...

Publicado en La Revista del Golfo (cortesía: Revista del Jueves de El Espectador)

"Algún día todos retornaremos a nuestro hogar espiritual: de eso podemos estar seguros. Sin embargo, la manera como dejamos esta tierra y el sitio al que llegamos, varía en cada caso". ¿Quién puede atreverse a afirmar que sabe lo que le sucede a las almas después de la muerte?
James Van Praagh parece muy seguro de lo que escribe. Este médium, calificado como "el mejor del mundo", es reconocido por su capacidad para recibir y transmitir mensajes de los espíritus. Y en su libro "Hablando con el cielo", no solo relata docenas de conversaciones sostenidas con espíritus de niños y adultos, sino que narra lo que experimentan las almas de los suicidas y las víctimas de sida o de un accidente -entre otros-. Extractamos algunos apartes.

¿Quién habrá muerto?
¿Qué sucede cuando se trata de un accidente, donde el alma abandona el cuerpo inesperada y trágicamente? En la mayoría de los casos el espíritu queda en blanco y no recuerda nada. Con frecuencia le han comentado a Van Praagh (en las sesiones de espiritismo) que al ver, por ejemplo, el vehículo destrozado, se preguntaron quién sería el pobre que había muerto. Sólo al reconocer su propio cuerpo sin vida, caen en la cuenta de que han pasado por esa experiencia. Cuando el espíritu se percata de su propia muerte, suele sentirse muy alterado, pero no asustado. Tras un fallecimiento por accidente, donde el alma se ve literalmente expulsada del cuerpo, se presenta casi siempre el espíritu de un familiar, un gran amigo o un guía (aquí en la tierra sería una especie de asistente social o psicológico), que auxilia al recién llegado en esa transición. También le hace contemplar su cuerpo espiritual, para que advierta que es idéntico al cuerpo físico anterior.

A veces el espíritu despierta en un "hospital" especial: Allí recibe un familiar o un amigo íntimo, quien le informa de su fallecimiento, porque definitivamente en estos casos, así como en el suicidio, el alma necesita más ayuda para aclimatarse a su nuevo medio y a su proceso de transición.

El alma del suicida
Van Praagh defiende la teoría de que estamos compuestos por todo lo que hemos experimentado en vidas pasadas. En otras palabras, nuestra vida actual es una recopilación de pensamientos y actos anteriores, positivos o negativos, que traemos con nosotros. Por lo tanto, por nuestro karma anterior, renacemos en determinadas familias y con determinada situación económica y social, según sea necesario para nuestro crecimiento espiritual. Es decir, que no hay que culpar a nadie por nacer pobre, enfermo o discapacitado. Nada es por azar. Todo se basa en obligaciones kármicas, la vida consiste en aprender de nuestras experiencias. Y es mediante lo negativo que se aprecia lo positivo.
Pero antes de encarnar, el alma se prepara en los reinos espirituales para su nueva existencia y comienza a vivir el destino para el cual ha nacido. Y ese destino kármico puede durar un mes, 35 años u 80. En ese tiempo, siempre hay un lazo magnético que sólo se corta cuando hemos completado nuestra prefijada estancia en el plano físico.
Por eso, cuando una persona se mata, una de las primeras cosas que descubre es que no ha muerto. Tiene una abrumadora sensación de pesadez, pues los lazos terrenales siguen formando parte de su naturaleza. En cierto sentido, no se ha liberado por completo. Permanece atascada, varada en una tierra de nadie: no puede ir a los mundos celestiales ni regresar al plano físico.
De acuerdo con Van Praagh, ese espíritu experimenta culpa, dolor y angustia por la vida que ha abreviado y también percibe el dolor y la ira de aquellos a quienes abandonó. El alma tendrá que volver a pasar por la experiencia de aprendizaje: es decir, se verá obligada a retornar en otra vida con la misma enfermedad o el mismo problema que lo llevó al suicidio. Las buenas noticias son, que la dolencia puede no ser tan grave como en la existencia anterior, pues parte de ella ya ha sido vivida.

¿Cuándo la cremación?
"¿Qué hacer con el cadáver de un suicida?, le han preguntado muchas veces a James. "El cuerpo es sólo un envase. Al abandonar ese envase, el espíritu no siente ningún apego por él. Es como una prenda de vestir muy gastada. Por eso es importante cremar el cadáver. Si el alma permanece en un estado más o menos terrenal, la cremación destruye pronto el cuerpo, con lo cual el espíritu ya no se sentirá físicamente ligado a él". Hay una manera de ayudar a quienes cometieron esa equivocación. Van Praagh aconseja en su libro, enviar pensamientos al suicida, indicándole que no debe malgastar sus energías en tratar de regresar al mundo físico, debe comprender que ya abandonó el cuerpo físico. Luego mandarle mensajes de amor, paz y perdón.
De este modo se reconforta su alma atormentada. Todos los suicidas comparten una sensación de arrepentimiento por el crimen cometido contra su alma. Puedo asegurar, dice él, que todos los que han vuelto, lo hacen para advertir a otros que no repitan su error porque el suicidio demoró su progreso espiritual y les resultó muy difícil perdonarse".
Por fortuna, hay dos excepciones en este desolador panorama. El alma no sufrirá si quien se quitó la vida lo hizo por un desequilibrio bioquímico (depresión, por ejemplo) o una enfermedad mental. Como la persona no tuvo plena conciencia de su decisión, al fallecer su espíritu es llevado a un "hospital", donde se le cura la alteración mental, recuperando su naturaleza debida. El segundo caso es el de las almas que regresan al mundo físico antes de tiempo, por lo que no están maduras para asimilar las lecciones de su nueva vida. Entonces, cuando llegan a la tierra, no se sienten a gusto. Antes de morir, estas personas generalmente tienen pensamientos como: "No me adapto" o "No creo que sea el momento adecuado para mí".

Condena a pena de muerte
Aunque la pena de muerte no equivale a un suicidio, sí tiene que ver con la interrupción del destino de un alma. "Una de las peores cosas imaginables es que un ser humano quite la vida a otro antes de tiempo. Y existe la idea de que al liberar a la sociedad de un asesino, su acto brutal quedará vengado. Eso no es verdad", afirma categóricamente Van Praagh.
Cuando alguien es violentamente arrancado de su cuerpo físico antes de la hora predeterminada, las consecuencias son fatales. Si el espíritu de una persona es obligado a abandonar el cuerpo mediante la pena capital, la personalidad del criminal permanece tal como era antes de la ejecución. Cuando llega al otro lado, generalmente está asustado y furioso, pues no es muy evolucionado e ignora las leyes espirituales. En la mayoría de los casos, esas almas vagan por siempre en el mundo astral inferior, con otras almas similares.
El resto es de película: asegura James que como estos espíritus atormentados están cargados de odio y cólera, a menudo desean vengar su muerte prematura, y para ello buscan seres humanos de voluntad débil, sobre quienes puedan ejercer una influencia mental que los lleve a matar o herir a otros.

Escuche a su guía espiritual
Van Praagh asegura que antes de nacer todos trazamos un plano para el viaje de la vida. Y cuando nos desviamos de ese camino, un guía nos ayudará a volver a la senda. ¿Quiénes son y cómo actúan?
Guías personales: Son espíritus de personas a quienes conocimos en otras encarnaciones o en los períodos entre una vida y otra. Se supone que nos ayudan desde los reinos espirituales, imprimiendo en nuestra mente la manera de actuar en determinada situación. Pero no intervienen en los desafíos que hemos buscado en la tierra para aprender y desarrollarnos. Por lo general sus indicaciones pasan inadvertidas, pues son muy sutiles. Por ejemplo: usted tiene una cita para acordar un negocio o firmar un papel. Sale temprano de casa, pero se mete en un trancón. Luego se pierde. Al llegar, no encuentra parqueadero cerca. El vigilante no está y usted debe esperar para llegar al piso. Por fin entra a la oficina y mientras escucha la propuesta, tiene una sensación rara en la boca del estómago, pero no sabe qué es. No obstante, cierra el negocio. Varios meses después, luego de haber invertido los ahorros de su vida, descubre que lo estafaron o que la entidad quebró. "Sin duda he exagerado -escribe el médium-, pero es para señalarles cómo funciona el guía espiritual
Aquí hay un patrón: demasiados giros incorrectos, indicaciones equivocadas y puertas cerradas. Si se hubiera detenido a observar esas pistas, habría comprendido que alguien trataba de decirle algo".
Asistentes magistrales. Son espíritus que atraemos con el trabajo al cual nos dedicamos. Son una especie de expertos en diversos temas. Si usted desea con fervor escribir un cuento de misterio, sus pensamientos atraerán a un especialista en ese género. Y así sucesivamente: pintores, matemáticos, administradores, profesores...
Maestros espirituales. Son muy evolucionados, quizá no han vivido nunca en el plano físico y sí han participado en "trabajos espirituales" durante muchas existencias terrenales. Siempre son los mismos (uno o dos) para cada alma, a la cual acompañan durante toda su evolución vida tras vida. Su tarea es ayudar a la persona a crecer espiritualmente durante el tiempo que pase en el plano físico y darle lecciones sobre aspectos de su personalidad que necesitan perfeccionarse.

 

ERRORES QUE SE REITERAN

¿Qué valor tienen las canalizaciones de James Van Praagh?

Estimado profesor Velmont: Lo saludo desde México deseándole lo mejor y quisiera si es posible me proporcionen información sobre James Van Praagh. ¿Es correcto lo que hace?

Este señor aparece en un programa de televisión llamado "Beyond" del canal Infinito y se muestra comunicándose con los espíritus de personas fallecidas que quieren comunicarse con sus familiares vivos.

José A.

RESPUESTA

Apreciado José: A través de la mediumnidad los seres encarnados pueden comunicarse con los seres desencarnados. En el mundo existen infinidad de canalizadores que transmiten los mensajes de las entidades espirituales. Y James Van Praaagh es solamente uno de tantos.

Como el médium es un traductor, la calidad de su traducción dependerá de la capacidad mental del decodificador que posea. Además, influye su conocimiento espiritual, (un ignorante solo traducirá tonterías y disparates), su ego, sus ideas preconcebidas, sus engramas, etc.

Para evaluar a un canalizador hay que estudiar qué es lo que dice. Y a veces, un sólo error puede confundir incluso a todas las verdades que diga.

En el caso de James Van Praagh, ya desde el principio comete un error, porque ningún médium puede comunicarse con un familiar o un amigo fallecido porque en el mundo espiritual no existen ni padre, ni madre, ni hermano, ni tampoco esa amistad tan querida del plano físico .

Estos son simplemente roles que sólo existen en el plano físico. En el mundo espiritual sólo existen los espíritus que han interpretado esos roles.

Querer comunicarse con un familiar fallecido es como querer comunicarse con James Bond, el popular espía de la ficción. Uno podrá comunicarse con el actor que ha interpretado ese papel, pero nunca con el personaje que interpretó.

Un médium que está diciendo que cuando desencarnemos nos reuniremos con nuestros familiares no es más que un delirante, que se engaña a sí mismo y, lo que es peor, que engaña a los demás.

Tampoco en el mundo espiritual existe los "niños", ni los "adultos" ni menos aún los "ancianos".

Un niño que desencarna no continúa como niño en el mundo espiritual, porque en el mundo espiritual desaparecen estas distinciones que son puramente del plano físico.

Tomemos el caso de un espíritu que muere siendo niño. ¿Qué sucede con él en el mundo espiritual?

Lo aclaro con este ejemplo: Supongamos que tomas una varilla y la pasas por el ojo de la cerradura, quedando un 10 % de un lado y el 90 % del otro. El 10 % es la porción del espíritu encarnado (Yo Terrenal, Yo personal, o Yo Inferior) y el 90% el Thetán, Yo Superior o Alma, según cada filosofía.

Desencarnar es como retirar la varilla del ojo de la cerradura. ¿Te das cuenta que el 10 % ha desparecido y ahora sólo queda la varilla 100 %? ¿Tu dirías acaso que el 10 % sigue existiendo?

Por supuesto que no, porque ese 10 % sólo existía mientras la varilla estuvo pasada por el ojo de la cerradura y al retirarla desapareció.

Con esto quiero significar que para aprobar a un canalizador hay que estudiar bien qué es lo que dice.

Si ese canalizador dice lo mismo que han dicho sus predecesores, incluyendo sus errores, sin agregar nada nuevo, su prédica sólo servirá en cuanto trata de demostrar la existencia de los dos planos, el del plano físico y el del espiritual, y que es posible la comunicación a través de la mediumnidad.

Pero si quieres aprender de sus enseñanzas más allá de esto, incorporarás demasiados disparates que después te costará mucho trabajo eliminar.

Bienvenido al Club. Un fuerte abrazo.

Horacio Velmont.

Nota: Consultada la opinión del profesor Jorge Olguín, director del Grupo Elron, hizo las siguientes acotaciones:

El error de James Van Praagh es pensar que el espíritu sigue teniendo el rol que tenía al estar encarnado... acierta en el tema de los karmas, pero tiene desacierto en que hay lazos magnéticos y toda esa tontería.

Hay desacierto total en decir que un suicidio por depresión no genera consecuencias. Hay desacierto en hablar de espíritus de niños o de adultos, ya que esos son roles del plano físico...

Hay acierto en decir que somos consecuencia de nuestros actos pasados, ya que el karma es consecuencia y eso lo afirma desde el comienzo el Grupo Elron. Hay desacierto en decir que el espíritu de un suicida queda en el plano físico como embotado, cuando la realidad es que sus roles le crean un tremendo apego y no quiere darse cuenta que desencarnó y su ego protagonista hasta rechaza la idea que ya no está en el plano físico.

Las verdades, mezcladas con datos falsos, son precisamente las argucias que utilizan los espíritus del Error para embaucar mejor a sus incautas víctimas.

Cordialmente,

Jorge Olguín.