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Judaísmo
Grupo Elron

 

"JEHOVÁ"

MOISÉS
(Escultura de Miguel Ángel)

El eloah Jehová, presa del ego, influenció a un jefe extraterrestre Ha para que se hiciera pasar por él "en carne y hueso" y embaucara a Moisés. Esto surge claramente de la Biblia para el que tenga "ojos para ver".

Las bases religiosas del Judaísmo, así como la de todas las religiones que lo siguieron, incluida la Católica, son falsas porque ni la Biblia es la palabra de Dios, sino la de hombres ignorantes y mediocres, ni Jehová es Dios, sino uno de los elohim ("dioses menores") que se hizo pasar por el Absoluto. Más información en “Biblia, ¿la palabra de Dios?”.

Ninguna iglesia ni ningún rito son necesarios para salvarse, porque sólo basta con ser altruista. Estas palabras de Jesús fueron suprimidas de la Biblia, porque ¿quien acudiría al templo a pagar el diezmo en esas condiciones? Más información en "Iglesia Católica".

"MÁS CERCA DEL TEMPLO, MÁS LEJOS DE DIOS"

Más información en “Mito de la religión”.

EL MITO DEL SALVADOR

Jesús no es Dios (todos somos partes de él) ni tampoco es el “hijo de Dios” (todos lo somos) y no vino a salvar a nadie porque cada uno se salvará por su propias obras. El Maestro vino a enseñarnos fundamentalmente que el único Camino que existe para llegar al Padre es el Servicio al semejante y que ningún intermediario, iglesia o religión puede hacer esto por nosotros. La grandeza de esta elevada entidad, actualmente Logos Solar de nuestro Sistema, fue ofrendar su vida para que su doctrina fructificara.

 

 

¿Qué es el Judaísmo?

Enlace a la página (Carla de Castro Sosa)

El judaísmo es una religión monoteísta que tiene sus orígenes hace unos 4.000 años atrás con Abraham, padre del pueblo hebreo, que es al que Dios elige, realiza una alianza y le entrega sus mandamientos. Los judíos conocen a Yahveh por medio de los libros sagrados que son la Torá, Neviim y Kethuvim, además del Talmud, que fue escrito por rabinos. Algunas festividades judías son el Sabbath, Yom Kippur y Pésaj.

Ubicación temporal

La historia judía comienza con Abraham, quien vivió aproximadamente hace unos 4.000 años atrás, y se extiende hasta nuestros días.

 

Sus Orígenes

- Dios elige a Abraham y a un pueblo: los judíos creen que Dios, el Único y poderoso, eligió a Abraham, le pidió que se pusiera en camino, le prometió una Tierra (Palestina) y hacerlo padre de un gran pueblo: los hebreos.

- Dios elige a Moisés, libera a los hebreos y les entrega la ley: los descendientes de Abraham se establecieron en Egipto, donde con el paso del tiempo fueron hechos esclavos por los faraones durante 400 años. Sin embargo, Dios escuchó los clamores de su pueblo y eligió a Moisés para liberar a los hebreos de la esclavitud (después de enviar una serie de plagas a los egipcios) y conducirlos a la Tierra Prometida.

Durante 40 años el pueblo caminó por el desierto, lo que les permitió formarse como un pueblo. Recibieron de Dios la Torá (la ley), que incluía los diez mandamientos. Los israelitas aceptan los mandamientos y reconocen que no hay otro Dios que Yahveh.

a) Principales Creencias

Los diez mandamientos:

. No habrá para tí otros dioses delante de mí.

. No te harás escultura ni imagen alguna ni de lo que hay arriba en los cielos, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la tierra.

. No te postrarás ante ellas ni les darás culto.

. No tomarás en falso el nombre de Yahveh tu Dios.

. Recuerda el día sábado para santificarlo.

. Honra a tu padre y a tu madre, para que se prolonguen tus días sobre la tierra que Yavheh, tu Dios, te va a dar.

. No matarás.

. No cometerás adulterio.

. No darás testimonio falso contra tu prójimo.

. No codiciarás la casa de tu prójimo, ni codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de tu prójimo.

b) Que el único Dios que existe es Yahveh, a quien deben amar con todo el corazón, con toda el alma y con toda la fuerza.

c) Que el pueblo elegido por Yahveh entre todos los pueblos de la tierra es Israel.

d) Que vendrá el Mesías, el enviado de Dios, el salvador del pueblo de Israel, que establecerá un reino de paz, justicia y santidad.

Escritos Sagrados

La llamada Biblia judía es el más importante de los escritos y se divide en tres secciones:

- Torá: son los libros de la ley, que Yahveh entregó a su pueblo por medio de Moisés, y que está contenida en los libros del Génesis, Exodo, Levítico, Números y Deuteronomio.

- Neviim: son los libros de los profetas, como Josué, Isaías, Jeremías, Amós, Nahum, Oseas, Malaquías, etc. Los profetas fueron personas elegidas por Dios, según su gracia, para que anunciaran al pueblo y/o a los reyes un mensaje de parte de Yahveh, que podía ser sobre la observancia de la ley, normas de comportamiento, anuncios de paz y salvación.

- Kethuvim: son libros de obras poéticas como los Salmos (del rey David), los Proverbios, el Cantar de los Cantares, Eclesiastés; y libros históricos como el primer y segundo libro de las Crónicas.

Otros libros

- Talmud: es la "ley oral", que consiste en una serie de comentarios y explicaciones específicas sobre cómo observar y dar cumplimiento a la ley. Generalmente se divide en dos partes principales:

Misná: es una serie de comentarios que realizaron los rabinos llamados maestros (tannaim).

Gemara: es una colección de comentarios que realizan rabinos sobre la Misná.

Ubicación espacial

Los orígenes del judaísmo se sitúan en Mesopotamia (Ur), de donde procedía Abraham y Palestina (Medio Oriente), lugar al que habría emigrado el patriarca.

 

Algunas Festividades importantes

- Sabbath (sábado): es el día de descanso en la semana, pues es el día que Dios mandó santificar, luego de trabajar seis días. Este día los judíos asisten a la sinagoga, donde leen la Torá y realizan oraciones.

- Yom Kippur (Día del perdón): es un día de expiación, muy solemne, en que los judíos no trabajan, se reunen en las sinagogas y realizan ayuno y autoexamen.

- Pésaj (pascua): es la fiesta más antigua e importante que celebran los judíos, al conmemorar el paso de Dios, liberando a Israel de la esclavitud en Egipto. El pésaj se celebra el 14 del mes de Nisán.

La Sinagoga, el lugar del culto

La sinagoga es el lugar físico que sirve a los judíos para dar culto a Yahveh; su punto central es el Arca Sagrada que contiene los rollos de la Torá y está en dirección hacia el monte del templo de Jerusalén. A la sinagoga asisten hombres y mujeres, que se cubren la cabeza y se sientan separados. Los servicios religiosos generalmente son conducidos por un rabino (maestro) y las oraciones se realizan tres veces al día.

 

 

 

LA CONSPIRACIÓN ELOHIM [1]

por Jorge Raúl Olguín

"Al comienzo era la Singularidad. Era la Nada y era el Todo. Había terminado un Ciclo y el Absoluto no se encontraba manifestado. Luego, en un nanosegundo, se manifestó a través de diversas creaciones. Hubo un Big Bang donde comenzó nuevamente el espacio-tiempo para dar cabida al universo físico y a los suprauniversos espirituales.

El Absoluto crea entonces a los elohim (o dioses menores), que son los que continúan la tarea creadora en los distintos universos. Deriva la tarea principal a 72 elohim.

Los elohim crean entonces a los distintos seres angélicos (serafines, querubines, tronos, dominaciones, potestades, virtudes, principados, arcángeles y ángeles), a los elementales de la naturaleza (gnomos, sílfides, salamandras, ondinas, hadas, ninfas, trasgos, sátiros, faunos, peris, vestiglos, sirenas, etc.) y a los espíritus, que encarnan en el plano físico para comenzar su evolución".

De El Cielo responde I

Pasaron los milenios y en el planeta Tierra fueron quedando atrás las distintas eras. El ser humano ya poseía un lenguaje escrito. La historia estaba en sus comienzos. De esos 72 elohim originales, había seis de ellos que pusieron atención en nuestro mundo. Coincidió con la época en que el eloah Jehová fue nombrado Logos del planeta Tierra.

Esos seis elohim estaban en contacto telepático con los Ha, seres de Vega V. Los Ha eran despóticos, crueles, manipuladores. Uno de esos elohim o dioses menores era el logos de ese planeta. Se llamaba Elyón, que significa Supremo, y consentía la conducta equivocada de los Ha. Los otros cinco elohim eran Hashem, Shadai, Quadosh, Ramahan y Adonai.

Salvo este último, todos los demás gozaban como propia las ansias de poder de la raza Ha. Durante milenios, estos elohim observaban la conducta de los Ha de la misma forma como nosotros miramos una obra de teatro. A pesar del plano elevado de los elohim, el ego había hecho presa de algunos de ellos. Y su espejo físico eran los Ha.

Esta raza desarrolló tempranamente su tecnología y comenzó primero con exploraciones dentro de su sistema estelar y más tarde con viajes interestelares. Así fue como llegaron a la Tierra, donde luego se gestó la Gran Conspiración.

La Biblia contiene varios episodios que hablan sobre la crueldad de los Ha, supervisados por los elohim. Y Jehová, el logos planetario, permisivo con el mal, no se opuso a la crueldad de los extraterrestres, aunque no aceptaba el compartir su "poder" con otros elohim, pues era celoso de sus posesiones. Algunos escritos prueban que Elyón igual impuso su dominio real en el planeta Tierra.

El Deuteronomio, en su versión más antigua, dice que "cuando Elyón repartió las naciones, cuando distribuyó a los hijos de Adán, fijó las fronteras de los pueblos según el número de sus habitantes, reservando para Jehová uno de esos pueblos" (Deuteronomio 32, 8-9). O sea, Jehová, aún siendo logos planetario, permitía que otros elohim tomaran decisiones sobre la raza humana. Según esa versión, esos elohim o dioses menores se reunían periódicamente en un lugar llamado "la montaña de la Asamblea" o "el monte de la Reunión", ubicado en los confines del monte Safón (Isaías 14,13). Obviamente, los que se reunían en esa Asamblea no eran los elohim, pues éstos no necesitan de un lugar físico, sino los Ha, la raza extraterrestre venida de Vega V.

Las pruebas están en los escritos bíblicos, pues en el Salmo 82 hay constancia de una de esas reuniones: "Elyón se yergue en la Asamblea Divina, en medio de los dioses juzga: ¿Hasta cuando juzgaréis injustamente y a los malvados mimaréis?... Yo he dicho: ¡Dioses sois, e hijos de Elyón todos vosotros! Sin embargo, como hombres moriréis, y como cualquiera de los príncipes caeréis" .

Es obvio que los Ha obedecían a Elyón, y allí Jehová no tenía parte. Los antiguos escritos daban a entender que los "dioses" se corporizaban. En Génesis 32,25 y ss. Jacob luchó cuerpo a cuerpo contra un ser extraño y éste reconoció finalmente ser uno de los elohim. Eso atemorizaba más que si dijera que era un ser de otro mundo.

No cabe duda que Jehová pactó con Elyón, pues los Ha también se pusieron a su disposición. En Éxodo 33,11 Moisés conversaba en la tienda de la Reunión cara a cara con Jehová y no cabe duda que un ser de Vega V era el que caracterizaba a un dios, pues el escrito dice que están frente a frente "como conversa un hombre con su amigo" .

En ocasiones, incluso paseaba de incógnito por el campamento, por lo que exigía que todas las deyecciones de su pueblo estuviesen debidamente enterradas (Deuteronomio 23, 13-15), como si él fuera un hombre como los otros, sensible a la suciedad. Lo que diferenciaba a los Ha de los humanos, más que su aspecto físico, era el poder que poseían y que las tribus apodaban la "Gloria de Jehová".

Esa "columna de nube" que se transformaba en columna de fuego durante las noches de travesía por el desierto y a la que con tanto detalle se refiere el Éxodo, se trataba, obviamente, de la nave estelar de los Ha.

La denominada "Gloria de Jehová" tenía "dos caras": una de ellas, conocida como "el rostro de Jehová", era especialmente peligrosa, pues según cuenta la Biblia ningún hombre podía verla y sobrevivir. Sin embargo, Moisés logró ver la cara posterior tras refugiarse en la hendidura de una roca, haciendo caso a los consejos de Jehová (Éxodo 33,20).

Es evidente que "la cara anterior de Jehová" se trataba de la parte inferior de la nave de los Ha, donde estaban sus motores, ya que cuando la "Gloria" se situaba sobre la Tienda de la Reunión, Moisés no podía entrar en ella (Éxodo 40, 34-35), pero cuando "aterrizaba" al lado, no había peligro (Éxodo 33,9).

En razón del peligro que significaba el tipo de propulsión que empleaba la nave, había severas órdenes de que nadie del pueblo se acercara a las inmediaciones donde ésta operaba (Éxodo 19, 12). Dicha nave tenía poderoso armamento, pues "era capaz de escupir un fuego que podía abrasar de golpe a 250 hombres (Números 16, 35) o de destruir ciudades enteras" (Génesis 19).

La mayoría de las personas, debido a la desinformación de las religiones tradicionales, siguen creyendo que Jehová es el Absoluto, pero los escritos demuestran que era un dios tribal, no universal, y que su mayor obsesión era repoblar su territorio con gente que le fuera fiel. De esa manera se aseguraba de que en el futuro no surgiera ningún foco de "idolatría" a otros dioses, pues consideraba a ese pueblo "de su propiedad personal" (Deuteronomio 7, 6).

¿Cómo lograba eso? Allí comienza la conspiración de los elohim. Debía "vaciar" previamente ese territorio de sus anteriores pobladores. Así que Jehová dio órdenes de conquistarlo. Y para asegurarse de que no habría futuras "contaminaciones" religiosas, decretó muchas veces la muerte de sus habitantes: "De las ciudades de esos pueblos que Jehová, tu elohim, te da en herencia, no dejarás viva alma alguna; sino que consagrarás a completo exterminio al Hitita, al Amorreo, al Cananeo, al Perezeo, al Jivveo y al Yebuseo, conforme Jehová, tu elohim, te ha ordenado; a fin de que no os enseñen a imitar todas las abominaciones que han cometido en honor de sus dioses y pequéis contra Jehová, vuestro elohim" (Deuteronomio 20, 16-18).

O sea, Jehová no quería prisioneros... ni siquiera mujeres o niños, tal era su crueldad.  Por eso tampoco tuvo dudas en aplicar el mismo "remedio" entre los habitantes de su pueblo cuando éstos sentían que Jehová no era el dios de bondad que ellos esperaban y comenzaron a adorar de nuevo a sus antiguos dioses: "Así ha dicho Jehová, dios de Israel: '¡Ponga cada uno su espada al costado! ¡Pasad y repasad por el campamento de puerta en puerta y matad cada uno al propio hermano, al propio compañero, al propio pariente!'" (Éxodo 32, 27). Esa orden dejó como consecuencia que tres mil hombres fueran víctimas de tan drástica medida,  muriendo a manos de sus seres más queridos.

Con respecto a los Ha, los seres de Vega V, tenían trajes resplandecientes. Una de las pruebas es que en el Libro de Enoch se habla de unos seres que normalmente eran tan refulgentes como el fuego, pero que, cuando lo deseaban, podían adoptar la forma de hombres corrientes. Los elohim se aprovechaban del temor que inspiraban los Ha a las tribus de aquella época y se servían de los veganos para someter por el terror a los ignorantes pobladores del Medio Oriente antiguo.

Moisés se hizo cómplice de Jehová para provocar asesinatos en masa. Por ejemplo, cuando Coré se rebeló contra Moisés, éste le ordenó presentarse con 250 de sus hombres, portando incensarios ante Jehová en la puerta de la Tienda del Encuentro. Cuando todos acudieron, Moisés dijo: "En esto conoceréis que Jehová me ha enviado para hacer todas estas obras y que no es ocurrencia mía: Si mueren estos hombres como muere cualquier mortal, alcanzados por la sentencia común a todo hombre, es que Jehová no me ha enviado. Pero si Jehová obra algo portentoso, si la tierra abre su boca y los traga con todo lo que les pertenece, y bajan vivos al Seól (profundidades de la tierra), sabréis que esos hombres han rechazado a Jehová. Y sucedió que, nada más terminar de decir estas palabras, se abrió el suelo debajo de ellos; la tierra abrió su boca y se los tragó, con todas sus familias, así como a todos los hombres de Coré, con todos sus bienes" (Números 16, 28-32). Añadiéndose más adelante que "brotó fuego de Jehová, que devoró a los 250 hombres que habían ofrecido el incienso" (Números 16, 35). 

Es obvio que las armas de los Ha causaban estragos en las filas de los pobres israelitas que se rebelaban ante Jehová y Moisés, su cómplice.

Hay otro detalle de la extrema crueldad: Hubo judíos que se impacientaron ante la larguísima travesía por el desierto y se lo hicieron saber a Moisés, manifestándole su inquietud. La reacción de Jehová no fue precisamente "comprensiva": "Envió entonces Jehová contra el pueblo serpientes abrazadoras que mordían a la muchedumbre; y murió mucha gente de Israel" (Números 21, 6). Esas "serpientes abrasadoras" eran rayos calcinadores provenientes de las armas de los Ha y provocaron cientos de muertos.

También había mucha competencia entre todos los elohim y la prueba es que Jehová era muy celoso y posesivo de "su pueblo". Siempre manifestaba el temor de que decidieran dejarlo e irse con otros dioses, y los sometía con amenazas que, llegado el caso, cumplía inexorablemente. Así como en Éxodo 32, 27 no dudó en ordenar la muerte de tres mil hombres, en Deuteronomio 7, 9-10, Jehová le advierte a Moisés: "Has de saber, pues, que Jehová tu Dios verdadero, el dios fiel que guarda la alianza y el amor por mil generaciones a los que le aman y guardan sus mandamientos, pero que da su merecido en su propia persona a quién le odia, destruyéndole" . Advirtiéndole luego en Deuteronomio 8, 19-20: "Pero si llegas a olvidarte de Jehová, tu Dios, si sigues a otros dioses, si les das culto y te postras ante ellos, yo certifico hoy ante vosotros que pereceréis. Lo mismo que las naciones que Jehová va destruyendo a vuestro paso, así pereceréis también vosotros por haber desoído la voz de Jehová, vuestro Dios" . Es importante aclarar que Jehová hacía caso omiso del servilismo de Moisés, pues no dudaba en amenazarlo si notaba que su "poder" se debilitaba. Y así Moisés obedecía en todo al cruel eloah , bajo el temor de una represalia personal.

En un capítulo, el pueblo de Israel se estableció en Sittim y muchos de sus hombres se pusieron a fornicar con las hijas de Moab. Quedaron prendados con las muchachas y se postraron ante otro de los elohim, que era contactado por ese pueblo. La reacción de Jehová no se hizo esperar: "Dijo a Moisés. 'Toma a todos los jefes del pueblo y empálalos [2] en honor de Jehová cara al sol; así cederá el furor de la cólera de Jehová ante Israel'. Dijo Moisés a los jueces de Israel: 'Matad cada uno a los vuestros que se hayan adherido a Baal de Peor´" (Números 25, 4-5). El resultado de esos crímenes trajo aparejado una tremenda peste que asoló a un altísmo porcentaje de personas. En Números 25, 9 se describe: "Los muertos por la plaga fueron 24.000" . Moisés fue el "ejecutor terrenal" de las órdenes de Jehová. Jehová semejaba a un animal cebado en sangre. En Números 31, 2 le dice a Moisés: "Haz que los israelitas tomen venganza de los madianitas" . Así fue que mataron a todos los varones e "hicieron cautivas a las mujeres de Madián y a sus niños, y saquearon su ganado, sus rebaños y todos sus bienes. Dieron fuego a todas las ciudades en que habitaban y a todos sus campamentos" (Números 31, 9-10). Y no conforme con eso, Moisés ordenó matar "a todos los niños varones y a toda mujer que haya conocido varón" (Números 31,17). 

Posteriormente, bajo las órdenes de Moisés, el "pueblo elegido" se repartía el botín, tras los saqueos. En esa ocasión, parte del botín eran las "32.000 mujeres que no habían dormido con varón" (Números 31, 28). Los Ha, sin que los remordiera ninguna conciencia, participaban "en el nombre de Jehová", de una gran tajada: En el texto bíblico se especifica que a Jehová le correspondieron 675 cabezas de ganado lanar, 72 de vacuno y 61 de asnal, así como 32 prisioneros (Números 31, 32-40). "El total del oro que reservaron para Jehová, de parte de los jefes de Millar y de Cien, fue de 16.750 siclos" (Números 31, 52). Aun para los menos escépticos cuesta aceptar que un "dios" precise ganado, dinero y esclavas... ¡salvo que los supuestos dioses fueran extraterrestres!

Los magnicidios de Jehová, con Moisés y los Ha como cómplices, se pueden encontrar en distintas partes de la Biblia: Al relatar la conquista del reino de Sijón, Moisés comenta cómo Jehová le ordenó apoderarse de ese territorio y la batalla que tuvo lugar en Yahás, confesando: "Nos apoderamos entonces de todas sus ciudades y consagramos al anatema toda ciudad: hombres, mujeres y niños, sin dejar sobreviviente" (Deuteronomio 2, 34). Ese hecho se reiteraría con la conquista del reino de Og, reconociendo el texto bíblico igualmente que mataron a todos sus habitantes "sin dejar ni un sobreviviente" (Deuteronomio 3, 3). 

El exterminio se repite cuando el pueblo israelita ataca a los benjaminitas por orden expresa del perverso eloah : "Jehová derrotó a Benjamín ante Israel y aquel día los israelitas mataron en Benjamín a veinticinco mil cien hombres, todos ellos armados de espada" (Jueces 20, 35), añadiendo a continuación que después "pasaron a cuchillo a los varones de la ciudad, al ganado y a todo lo que encontraron" (Jueces 20, 48). Moisés no era el único cómplice de la crueldad del eloah , pues en otro de los escritos bíblicos, Samuel le transmite a Saúl por orden de Jehová, en relación a la guerra que entablaron con los amalecitas: "Ahora vete y castiga a Amalec, consagrándolo al anatema con todo lo que posee; no tengas compasión de él, mata hombres y mujeres, niños y lactantes, bueyes y ovejas, camellos y asnos" (I Samuel 15, 3). Saúl obedeció a Samuel y "capturó vivo a Agag, rey de los amalecitas, y pasó a todo el pueblo a filo de espada en cumplimiento del anatema" (I Samuel 15, 8).

Uno de los más grandes exterminios se produjo en la batalla celebrada entre los israelitas comandados por Asá y Judá, y el millón de etíopes dirigidos por Zeraj, que finalizaría con la muerte de todos ellos "hasta no quedar uno vivo" (II Crónicas 14, 12).

Cabe destacar de "El libro de Enoch" dos capítulos bastantes ilustrativos. Recuérdese que San Agustín afirmaba que la Iglesia lo rechazaba de su canon  debido a que lo consideraba muy antiguo, y que, sin embargo, fue aceptado por los primeros cristianos, entre ellos, San Clemente de Alejandría.

Enoch (el que caminó en compañía de los Ha y éstos lo arrebataron al Cielo) nos habla sin tapujos de la unión entre los veganos y las hijas de los hombres, y completa algunos datos que se calla el Génesis. En el capítulo VI, versículos 1-8 y capítulo VII, versículos 1-6, dice: "Así pues, cuando los hijos de los hombres se hubieron multiplicado y les nacieron en esos días hijas hermosas y bonitas, y los ángeles, hijos de los cielos, las vieron y las desearon, se dijeron entre ellos: 'Vamos, escojamos mujeres entre los hijos de los hombres y engendremos hijos'. Entonces, Semyaza, su jefe, les dijo: 'Temo que quizás no queráis (realmente) cumplir esa obra, y seré, yo solo, responsable de un gran pecado'. Pero los otros le contestaron: 'Hagamos todos juntos un juramento y prometámonos todos con un anatema no cambiar de destino, sino ejecutar realmente (ese destino)...' " .

Los Ha participan en varios episodios de la Biblia. Algunos de los personajes bíblicos "fueron arrebatados a los cielos por misteriosos torbellinos y carros de fuego" . Era evidente que los veganos abducían a los terrestres para algún tipo de estudio o experimentación. El profeta Elías fue arrebatado por un torbellino ante los ojos de 50 profetas y de su compañero Eliseo. Enoch también fue llevado a los cielos en un carro de fuego. El profeta Isaías también fue subido a los cielos, acompañado de varios "ángeles".

En el Nuevo Testamento se relata otro "arrebatamiento": Felipe también fue llevado por un carro y transportado cerca de 40 Km. Las "visiones" de Ezequiel son narradas en otro de los libros: OVNIs (Pluralidad de Mundos habitados).

En resumen: La crueldad de los elohim , en complicidad con los Ha y Moisés, no tiene parangón en la historia.

Afortunadamente, cuando Jesús desencarnó fue nombrado por los Lípikas nuevo Logos planetario, y la Conspiración elohim pasó a la historia.


[1] Canalización telepática recibida por Jorge R. Olguín el 20/6/02. Bibliografía bíblica : Revista "Más Allá de la Ciencia".

[2] El empalamiento consiste en introducir un palo por el ano de la víctima hasta que le salga por la boca.

 

 

 

¿EL ABSOLUTO TIENE PREFERENCIAS?

El pueblo elegido por Dios.

Estimado Profesor Velmont: Soy católico y como tal respeto a todas las razas y a las religiones, pero siempre me ha intrigado la razón por la cual el pueblo judío fue el elegido por Dios en desmedro de todas las otras. Me resisto a creer que cualquier pueblo, por más respetable que sea, pueda ser un elegido del Creador. ¿Y los demás, qué?

Julio C. M.

RESPUESTA

Apreciado Julio: Se trata simplemente de un error del pueblo judío, que surge de haber confundido a Jehová, que sólo era uno de los elohim o "dioses menores", con el Absoluto.

Jehová, como eloah, tiene su morada en el plano o nivel vibratorio 8º (en el 7º moran las Energías , en el 6º los ángeles, y del 2º al 5º los espíritus), pero descendió (solamente un 10 %) en misión al plano 4º, que es un nivel de Maestría (en el 5º se encuentran las Jerarquías Solar y Planetaria, regidas por el Maestro Jesús, actual Logos Solar, y los Maestros de Luz, como Sócrates, Krishnamurti, Saint Germain, Ronald Hubbard, etc.).

Jehová, a pesar de su altísimo rango, fracasó en su misión cuando se apoderó de él la soberbia y se transformó en un ser cruel y vengativo, actitud que tanto desconcierta a los teólogos que desconocen la verdad.

Cuando Moisés, que era un médium extraordinario, subió a la montaña para recibir los Mandamientos, no se comunicó con el Absoluto sino con Jehová, confundiéndolo con el Absoluto (de más está decir que fue Moisés el que esculpió en la piedra los mandamientos; no hubo ninguna intervención extraterrestre ni del mismo Jehová, salvo la "zarza ardiente", que es un truco muy elemental de los espíritus del Error cuando quieren asustarnos o asombrarnos).

Los Mandamientos son una representación egoica de este ser: "Yo soy el señor dios tuyo", "No tendrás otro dios más que a mí"; "No tomarás el nombre de dios en vano"; etc., que obviamente no son más que tonterías.

¿Cómo el Absoluto podría dar este tipo de mandamientos? ¿Cómo el Absoluto podría elegir a un pueblo en detrimento de otros?

Aparte, en el mundo espiritual, que es la única realidad que existe, de donde venimos y a donde regresaremos, no hay sexo ni razas ni nacionalidades, siendo el pueblo judío, como el mahometano, como el ruso, como el argentino, simplemente roles o papeles como en las obras de teatro, que sirven a determinado fin evolutivo o de aprendizaje y terminan cuando baja el telón.

¿Entonces, cómo el Absoluto podría tener como elegido a un pueblo que solamente cumple un rol tan efímero como el de un grupo de escolares en una obra teatral?

La fundamental misión de Jesús al encarnar fue, precisamente, desterrar esa falsa idea y de promover la verdad, es decir la existencia de un Padre bondadoso y no cruel.

Ya sabemos, porque es historia, que el propio pueblo judío ignoró totalmente a Jesús y a sus enseñanzas y sigue pendiente de Jehová, un dios hecho a medida de los creyentes, que nada tiene que ver con el verdadero.

Y esto es todo lo que hay que decir sobre esto.

Bienvenido al Club. Un fuerte abrazo.

Horacio Velmont.