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La estupidez humana VI

Los psiquiatras forenses

Grupo Elron

 

 

Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana.

Y del Universo no estoy seguro.  Albert Einstein

 

 

 

 

ADVERTENCIA

Este sitio contiene imágenes y eventos relacionados con la estupidez humana, incluyendo también chistes subidos de tono, que pueden afectar la sensibilidad de algunas personas, por lo que lo catalogamos apto solo para adultos debidamente formados.

Horacio Velmont, editor responsable

 

mmm... Creo que este sitio no es para mí…

 

Elemental, querido Watson, la mente criminal es demasiado

compleja como para que la entiendan los psiquiatras forenses…

 

 

Lo sentencio a cadena perpetua porque de acuerdo al dictamen de los psiquiatras forenses usted estaba completamente cuerdo cuando asesinó a su víctima, la cortó en pedacitos y después se la comió…

 

 

En la actualidad hay mucho escepticismo

 sobre la Psiquiatría Forense...

 

 

Los psiquiatras forenses dictaminaron que

estoy perfectamente cuerdo y que en el momento de asesinar

a mi esposa con 100 puñaladas estaba totalmente lúcido

y comprendía la criminalidad del acto…

 

 

Hay casos en que resulta impensable esgrimir como

 defensa que no se comprendía la criminalidad del acto…

 

 

Y que ésta sea la última vez, Jack, que te

vas a Whitechapel a destripar prostitutas…

http://www.grupoelron.org/historia/jackeldestripador.htm

 

 

Según algunos psiquiatras forenses, el

instinto asesino es innato en el ser humano…

 

 

Cerebro típico del delincuente sexual (Lombroso).

 

 

Los psiquiatras forenses catalogan al conductor que maneja ebrio como “asesino al volante”, pero no tienen en cuenta que existen otros factores que también disminuyen la conciencia de quien conduce un automóvil…

 

 

Hay muchas clases de “asesinos al volante”

aún no catalogados por la Psiquiatría forense…

 

 

El psiquiatra forense no se deslumbra por el aparente disfraz de inocencia que exhiben algunas personas, pues sabe que muchas de ellas esconden tras su ingenua apariencia profundas desviaciones sexuales…

 

 

Los psiquiatras forenses utilizan el “Test de la Estatua”,

que solo la ven moverse aquellos que son culpables de algo…

 

 

Dígame, profesor Velmont, ¿usted cree que

todos los hombres tienen instintos asesinos?

 

 

 

HORACIO VELMONT

 

¿Si todos los hombres tienen instintos asesinos?

  A ver, a ver, déjame pensar un poco…

 

 

JORGE OLGUÍN

 

Desde el momento en que el origen de todos los trastornos mentales y de la delincuencia se encuentra en la mente reactiva y en la dramatización de engramas, cuyas consecuencias son tan impredecibles como infinitas, es totalmente superflua la clasificación de los delincuentes como lo hace la Psiquiatría Forense…

 

 

 

LOS PSIQUIATRAS FORENSES,

¿SON O SE HACEN?

 

por Horacio Velmont

 

Contra la estupidez, hasta los dioses luchan en vano.

Johann Wolfgang Goethe

 

La estupidez insiste siempre.

Albert Camus

 

Los psiquiatras forenses carecen de la tecnología necesaria como para saber el grado de lucidez o el estado emocional que tenía en el momento del hecho el imputado, y sin embargo opinan como si lo supieran, lo que convierte a sus dictámenes en uno de los hechos más estúpidos –o criminales, si se prefiere– de esta extraña (y obsoleta) profesión basada en la supina ignorancia de la mente humana.  

Los jueces, antes de condenar a alguien, en ciertos casos solicitan un dictamen a psiquiatras forenses para que establezcan la personalidad que tiene el acusado y el estado emocional en que se encontraba cuando cometió el delito, a fin de determinar su grado de imputabilidad.

El término imputabilidad tiene su origen en el verbo latino “imputare”, que significa atribuir; en materia penal es la atribuibilidad a un sujeto de un acto castigado por la ley, por la que se lo declara culpable y se le imponen las sanciones (responsabilidad); la imputación de un delito a una persona, consiste así en atribuírselo, en ponerlo a su cuenta, a su cargo.

¿Por qué es necesario establecer si una persona acusada de un delito es imputable? Porque no es punible el que ejecuta la acción hallándose en un estado mental suficiente como para privarlo de la conciencia o de la libertad de sus actos.

El criterio de la imputabilidad reside en la conciencia y en la libertad de actuar, por lo que si alguien no tiene libertad para actuar, lo que hizo no puede ser sancionado penalmente.

El filósofo alemán Leibniz dice que el libre albedrío "es una propiedad de la voluntad humana que permite elegir entre dos acciones: ésta quiero, ésta no quiero".

Santo Tomás denominó al libre albedrío vis electiva o fuerza o facultad que permite elegir entre dos actos. Éste deja al hombre en completa indeterminación activa: a) de iniciativa: libertad de ejercicio o contradicción, por la cual puede obrar o no obrar, actuar o inhibirse; b) de especificación: puede ejecutar éste o aquel acto, es decir, elegir términos específicamente distintos, socorrer a un herido o rematarlo; c) de contrariedad: puede ejecutar un acto lícito o ilícito; para sus seguidores, el libre albedrío es la piedra angular del arco del derecho, de todo derecho, el fundamento de las ineludibles nociones de culpabilidad, imputabilidad y responsabilidad; el hombre es libre, es dueño de sus actos (“libertas arbitrio”), puede cometer el delito o evitarlo y, ante el mandato legal, no se halla determinado ni “a priori” ni “a posteriori”.

Según Aristóteles y Santo Tomás, el delito es un acto humano y sólo puede llamarse actos humanos aquellos sobre los cuales tiene el hombre dominio, en cuanto es racional y libre.

A esta corriente se opuso el Determinismo propugnado por Lucero. Determinismo quiere decir negación de la libertad humana y proclamación del principio de que nuestros actos obedecen a una causa intrínseca o extrínseca y están determinados por factores naturales como: el estado de nuestro cuerpo (determinismo fisiológico), por el motivo más influyente de los que pesan sobre nuestra decisión (determinismo psicológico) o por el medio ambiente social (determinismo social).

Es curioso apreciar que los deterministas admiten, en la práctica, el libre albedrío, pues si no aceptasen su existencia no tendrían razón de ser las leyes o normas jurídicas sociales y morales, los premios ni las sanciones, quedando todos los actos humanos englobados en el abismo de la irresponsabilidad. Si el crimen fuese inevitable, si el delito está predeterminado, el Derecho Penal sería una enorme e hipócrita inmoralidad.

La discusión acerca de ambas tesis ha dividido al Derecho Penal en dos escuelas: la clásica y la positiva; ésta última sostiene que el hombre no tiene responsabilidad moral y que es responsable por el solo hecho vivir en sociedad; la pena es la reacción social contra la infracción.

Entre los autores que fundamentan la responsabilidad en el libre albedrío podemos citar a: Bar, Beling, Sauer, Brikmeyer, Brusa, Bataglina, Bettiol y, en general, los más ilustres pensadores de la humanidad, sobre todo los católicos, pues la Iglesia lo admite como verdad dogmática, por lo que le es indiscutible.

Con estos antecedentes puede la Psiquiatría Jurídica enfrentarse con el problema del libre arbitrio: el hombre es libre y por lo tanto culpable y responsable de sus actos (regla general). Pero si el que delinque, a causa de algún trastorno mental es incapaz de comprender lo ilícito de su actuación o, conociéndolo, incapaz de inhibirse, no es responsable, y ello, precisamente, no porque no sea libre, natural y genéricamente, sino porque en concreto no es culpable.

 

Hemos querido exponer sintéticamente el estado de esta cuestión, que hemos extraído de la Red (http://www.monografias.com/trabajos13/lapsifor/lapsifor.shtml), para luego poner los puntos sobre las íes, ya que ambas posturas son erróneas por ignorancia del verdadero mecanismo mental.

La clave es que el hombre tiene, inherentemente, libre albedrío, pero en los hechos, ese libre albedrío unas veces existe y otras veces no existe, y en uno y otro caso, en determinado grado, ya que en esta cuestión no se puede hablar de términos absolutos.

El problema fundamental al que se enfrentan los psiquiatras forenses es el de establecer qué grado de libre albedrío tenía el acusado de un delito en el momento de cometerlo.

Como no tienen medios para establecerlo con exactitud, entonces divagan y así llegan a conclusiones muy estúpidas que no tienen nada que ver con la realidad.

En los anales judiciales frecuentemente puede leerse que han dictaminado la imputabilidad de asesinos seriales que han matado a sus víctimas, luego de torturarlas salvajemente, y posteriormente la han descuartizado y comido, guardando los restos en el refrigerador para darse el gusto más tarde.

¿Cómo es posible que hayan declarado que alguien estaba en sus cabales mientras cometía esos aberrantes actos? ¿No es tremendamente estúpido? Cualquier persona, medianamente cuerda, sabe que esos actos solamente puede ejecutarlos alguien que está totalmente loco.

Si a estas alturas usted está pensando que los psiquiatras forenses tienen aserrín en lugar de cerebro, bueno, habrá acertado.

Desde ya que un psiquiatra forense que declara cuerdo en el momento del hecho a alguien que en realidad estaba demente y por lo tanto no sabía lo que hacía, es de por sí un acto criminal. Pero lamentablemente de este delito a él no se lo imputará jamás.

El error de criterio del psiquiatra forense, al que se le suma la ignorancia del mecanismo de la mente, radica en que examina al reo lejos del momento en que cometió el hecho, es decir, cuando está “normal”.

¿Cómo entonces puede dictaminar que estaba normal o no en el momento del hecho si no tiene medios para determinarlo, salvo, naturalmente, el “ojo de buen cubero”?

La Psiquiatría en general considera al hombre como teniendo solamente una mente, la mente consciente, y sobre esa base dictamina.

Sin embargo, la mente consciente (o mente analítica) es totalmente inocente de lo que se le imputa, porque la verdadera responsable es la mente reactiva, la segunda mente del hombre, descubierta por L. Ronald Hubbard en la década del cuarenta y dada a conocer al mundo en su genial libro “Dianética, la ciencia moderna de la salud mental”.

La mente reactiva es un mecanismo de supervivencia que tienen todos los seres vivos, incluso los animales y las plantas, y opera automáticamente cuando la mente consciente reduce su capacidad.

El caso clásico de operación de la mente reactiva es el del boxeador que completamente “groggy” sigue lanzando puñetazos al aire y luego no recuerda que lo hizo.

Cuando una persona delinque, no importa si roba comida en un supermercado o asalta un banco o asesina a un semejante, tiene inevitablemente reducida su capacidad mental, es decir, no está lúcido en alguna medida y consecuentemente carece también en alguna medida de libre albedrío.

Obviamente también puede darse el caso de que esté completamente obnubilado al cometer el hecho delictuoso, en cuyo caso su libre albedrío estará reducido a cero.

El hecho es que la mente reactiva contiene engramas, que son similares a órdenes hipnóticas, y cuando se reestimulan, por un lado reducen la conciencia, y por el otro ordenan compulsivamente a actuar de determinada forma.

Poniendo como ejemplo un caso extremo, supongamos que una persona está anestesiada en el quirófano para que le extirpen el apéndice, y uno de los cirujanos le dice al otro, hablando de los políticos, en sentido figurado: “Hay que asesinarlos a todos”.  

Estas inocentes palabras se graban a nivel celular del paciente anestesiado como órdenes hipnóticas de alto poder porque está presente el dolor, que es el que potencia el engrama.

Ahora bien, puede ser que en toda la vida del paciente no se presente nunca un restimulador, en cuyo caso esa orden nunca se activará. Pero también puede suceder que su esposa se parezca a la enfermera que colaboraba con los cirujanos, quizás en el color del cabello o en la voz, y entonces esa orden engrámica puede activarse con impredecibles consecuencias.

No es necesario para que alguien reaccione y actúe conforme lo determina el engrama-orden hipnótica que las palabras sean precisas, porque para la mente reactiva no necesariamente dos más dos son cuatro, ya que se trata de un mecanismo irracional y por lo tanto impredecible.

Esto significa que cualquier palabra contenida en un engrama reestimulado puede dramatizarse de infinitas maneras.

Supongamos que el contenido verbal sea simplemente “hazlo”. ¡Vaya a saber cómo interpretará la mente reactiva una expresión así! Puede comer hasta engordar 200 kilos, o robar un banco o matar a alguien.

Entonces, un delincuente lo es, fundamentalmente, porque tiene una orden que lo impulsa a serlo. Y cuando delinque, por lo tanto, carece de libre albedrío porque está siendo impulsado por una orden hipnótica, lo que significa que en alguna medida –o en toda medida, dependiendo del caso– no es imputable.

Encerrar a alguien que no es imputable, como hacen los psiquiatras forenses en muchos casos, es un crimen de lesa humanidad.

Llegado a este punto muchos de los lectores se estarán preguntando cuál es la solución, entonces.

Y la única respuesta posible es que dada la ignorancia actual de la humanidad respecto a los descubrimientos de L. Ronald Hubbard sobre la mente humana, nada se puede hacer de momento para evitarlo.

Lo único que se puede hacer, y es lo que estamos haciendo nosotros, es sembrar la semilla del conocimiento para que las generaciones venideras puedan encarar el problema y solucionarlo.

No obstante, lo primero que habría que hacer es eliminar la Psiquiatría, porque todas sus investigaciones y tratamientos están basados en la culpabilidad de la mente analítica o consciente, que es precisamente la única realmente inocente del actuar aberrado.

Y lo segundo, también eliminar las clasificaciones que han hecho de los delincuentes y de las psicosis y las neurosis, ya que no tiene sentido en cuanto el único origen es la mente reactiva.

Clasificar a los delincuentes o a las aberraciones, como hacen los psiquiatras forenses, sería el mismo disparate que cometerían los plomeros si se pusieran a clasificar la humedad de las paredes de acuerdo al color de las manchas, algo totalmente inútil porque en todos los casos la causa es un caño roto.

Por último, no estaría de más destacar que ya, y desde hace varias décadas, existe un aparato llamado “Electropsicómetro” (abreviado “E-Metro”), que es capaz de medir con toda exactitud el estado de reducción analítica que tenía una persona en un determinado momento de su vida.

Por último, no estaría de más destacar que ya, y desde hace varias décadas, existe un aparato llamado “Electropsicómetro” (abreviado “E-Metro”), que es capaz de medir con toda exactitud el estado de reducción analítica que tenía una persona en un determinado momento de su vida.

Pero esto, como dijera Kipling al concluir su libro “El libro de la selva”, “es otra historia”.

 

Referencias.

 

La mente reactiva automática.

http://www.grupoelron.org/autoconocimientoysalud/lamentereactivaautomatica.htm

 

La Psiquiatría forense

http://www.grupoelron.org/quees/epdlsvi_psiquiatriaforense.htm 

 

La Psiquiatría, ¿sirve para algo?

http://www.grupoelron.org/quienes/juicioapsiquiatria.htm

 

La Psiquiatría, fábrica de dementes

http://www.grupoelron.org/quienes/psiquiatriafabricadedementes.htm

 

Obsolencia de la Psiquiatría forense (el caso Barreda)

http://www.grupoelron.org/autoconocimientoysalud/psiquiatriaforense.htm

 

La mente criminal

http://www.grupoelron.org/quees/luxxxvi_lamentecriminal.htm 

 

El crimen de Fabián Tablado

http://www.grupoelron.org/quees/epdlsxxxiii_justiciamedieval.htm

 

El caso de Romina Tejerina (una víctima de la justicia medieval)

http://www.grupoelron.org/autoconocimientoysalud/rominatejerina.htm

 

La nueva criminología

http://www.grupoelron.org/quees/lanuevacriminologia.html

 

Oscurantismo en la Argentina

http://www.grupoelron.org/autoconocimientoysalud/oscurantismoenargentina.htm 

 

Lista de temas de salud mental

http://www.grupoelron.org/autoconocimientoysalud/temassaludmental.htm 

 

Lista completa de temas

http://www.grupoelron.org/general/listacompletadetemas.htm 


Hola Horacio como esta, estuve leyendo la web sobre la estupidez de la psiquiatría forense y concuerdo completamente que la delincuencia, al igual que todas las aberraciones mentales son producidas por los engramas de la mente reactiva.
Me gustaría saber si como todos los delincuentes al momento de cometer crímenes tienen reducida su mente analítica y no son imputables por el delito, entonces ¿debería haber un castigo para dicho delincuente?
Gracias por su respuesta.

 

Dear friend: La persona que delinque es un peligro para la sociedad y debe ser separado de ella, no como castigo sino como una protección social. La cárcel tiene que ser un lugar donde se reeduque al delincuente, y esa separación debería estar condicionada a esa reeducación. El asunto es muy complicado y en la actualidad no se puede resolver porque que los jueces no cuentan con un aparato para medir el grado de imputabilidad del actor del delito en el momento de cometerlo ni tampoco con medios para reeducarlo. Lo curioso es que los engramas se los implantan otros, de modo que la responsabilidad no recaería en el delincuente sino en quienes le implantaron los engramas. Pero de cualquier manera, el delincuente debe ser separado de la sociedad hasta que no resulte de peligro para ella. En la actualidad no se hace así. Aquí tenemos un caso especial como el del dentista Barreda, que con una escopeta asesinó a toda su familiar, obviamente a causa de uno o varios engramas que se le reestimularon. El quid es que este asesino es una persona pacífica, y para que se den las mismas circunstancias que provocaron la reestimulación de esos engramas tendrían que darse casi las mismas condiciones, cosa es prácticamente imposible. ¿Qué se hace entonces con un asesino así? Explico todas estas cosas para poner de presente que esta cuestión es muy difícil de solucionar. Un abrazo. Horacio.

 

Voy a un caso reciente: En Buenos aires un menor asaltó un negocio y mató de dos tiros a un carnicero... dicho menor había estado preso y un juez decidió darle salida condicional porque evaluó que ya estaba para ser reinsertado a la sociedad.
Pregunta: ¿Ese juez no tiene también responsabilidad por la muerte del hombre?
Y sabemos que las autoridades sabe cero de engramas, de ego, etc.
Prof. Jorge.

PD: ¿Saben cuanta gente tiene una segunda oportunidad y reincide?  ¡¡El 90%!!
Que nuestro ego no haga pasar al victimario como víctima...

 

Hola.
No olvidemos los roles de ego, sin ellos los engramas apenas se reestimularían. Eso le da un componente analítico a las acciones negativas más o menos pronunciado según el caso, lo que conlleva cierto nivel de responsabilidad aunque sea muy pequeño en los engramas severos.
Saludos. Daniel José.


* Advertencia: Dianética y Cienciología son marcas registradas y aquí se las menciona exclusivamente con fines informativos y de difusión. El Grupo Elron es una organización independiente sin fines de lucro, políticos o religiosos, y la distribución del material es totalmente gratuita. Para información sobre marcas registradas: http://www.scientology.org/en_US/feature/legal/trademark.html


Dianética y Cienciología han sido complementadas por el profesor Jorge Olguín mediante las técnicas de Psicointegración y Psicoauditación