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La estupidez humana XV La Bioética |
Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro. Albert Einstein
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– Pancho, en este libro de Bioética Católica dice que es pecado masturbarse, incluso si queremos tener un hijo por fertilización asistida… – No importa, después me confieso...
Éste es uno de los grandes misterios de la vida que ni siquiera los más relevantes bioéticos han podido descifrar: este líquido seminal es, al mismo tiempo, bueno y malo a los ojos de Dios, porque, por un lado, es para que un niño, que es la bendición del cielo, nazca, y por el otro, el padre tuvo que pecar para obtenerlo…
No, no es líquido seminal, sino un vaso de leche para el donante, porque quedó exhausto después de masturbarse…
El problema principal con los bioéticos es que no se ponen de acuerdo en sus ideas, lo que hace acordar a la guerra entre los liliputienses y sus enemigos del país vecino, Blefuscu, debido a las diferentes ideas sobre la forma de cascar los huevos, si por el lado más estrecho, como afirmaban los primeros, o por el lado más grueso, como sostenían los segundos…
Esta escena de la película “El planeta de los simios”, en la que actuaba el gran actor Charlton Heston, fue suprimida a instancia de los bioéticos católicos, que amenazaron con boicotearla por atentar contra uno de los dogmas de la Iglesia…
También fue suprimida esta escena de la película, en la que Zira le proponía al comandante Taylor hacer un trío, por la presión de los bioéticos católicos, que consideran el “menage a trois”, y más aún con simios, como una verdadera animalada…
Lamentablemente, muchas veces los bioéticos sugieren remedios que son peores que la misma enfermedad…
No se escandalicen, somos bioéticos católicos y estamos unidos en Santo Matrimonio...
Uno de los debates más encarnizados entre los bioéticos es si es ético o no usar una muñeca inflable. Algunos están en contra en forma absoluta, mientras que otros consideran que es ético solo si se usa en situaciones de emergencia…
No menos encarnizado es el debate sobre las exhibiciones obscenas de la naturaleza, pues mientras algunos bioéticos pretenden que hay que abstenerse de intervenir, otros consideran que es precisamente el hombre el que debe corregir esos errores…
Un caso especial de debate entre los bioéticos es el del uso de los accesorios sexuales, habiendo acuerdo hasta el momento solo en que constituyen un riesgo…
Dígame, profesor Velmont, ¿usted cree que la Bioética tiene futuro?
¿Si creo que la Bioética tiene futuro? A ver, a ver, déjame pensar un poco...
JORGE OLGUÍN
Los científicos, por una cuestión de mero ego, no solo pretenden resolver los problemas que les plantea la vida prescindiendo de las enseñanzas que los Maestros de Luz brindan a través de la mediumnidad, sino también de los descubrimientos de otros colegas a los que ni siquiera investigan. ¿Qué científico, por ejemplo, ha investigado a fondo los descubrimientos de L. Ronald Hubbard, plasmados en Dianética y Cienciología, para ver si le sirven para resolver los problemas que le plantea la propia ciencia de la que son parte? Y la sorprendente respuesta es que ninguno. Y menos aún han investigado si las enseñanzas de los Maestros de Luz tienen o no validez, dando por cierto sin investigar que no la tienen…
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CARTA ABIERTA A LOS BIOÉTICOS
por Horacio Velmont
NO ME MUERDAS EL DEDO, MIRA LO QUE ESTOY SEÑALANDO
Después de leer infinidad de artículos en los numerosos sitios Web en que los bioéticos exponen sus ideas, he llegado a la inevitable conclusión de que no pueden resolver los problemas que plantea la Bioética por la falta de conocimiento de las verdades fundamentales. Esas verdades fundamentales no se pueden obtener leyendo exhaustivamente lo que los distintos bioéticos exponen sobre cada tema, porque sería lo mismo que un pez creyera que puede lograr respuestas sobre lo que hay más allá de la pecera consultando a otros peces. Si un pez hiciera esto, los gatos, especialmente los domésticos que les gusta tanto hurgar en la pecera en busca de comida, se morirían de risa. Si yo me dirigiera a un pez y tratara de explicarle que la desaparición de los peces tiene una respuesta simple, seguramente se reiría en mi cara, hablando simbólicamente, claro está. Pero si yo en lugar de a un pez me dirigiera a un bioético, gente culta e inteligente, por supuesto que no se reiría en mi cara, sino que me escucharía atentamente para ver si puede aprender algo, o quizás también para enseñarme algo, ya que nadie es sabio en todas las materias. Lo primero que hay que saber es que en cada época existe una determinada cantidad de conocimiento para entregar a la humanidad, porque se presupone que ya los hombres se encuentran en condiciones de asimilarlo. Ese conocimiento, no obstante, no se entrega a todo el mundo porque se perdería. Es algo similar a que alguien con mucho dinero quisiera hacer progresar económicamente a un determinado pueblo que está algo atrasado en este tema. Si le diera un poco a cada habitante, cada uno obtendría muy poco y nada se podría hacer por mejorar al pueblo. Pero si toda la cantidad de dinero se la diera a una persona, o a un grupo de personas, es más probable que se pueda hacer algo, quizás construir una fábrica, un puente o una represa y el pueblo mejoraría económicamente. Con el conocimiento sucede lo mismo, siendo el Grupo Elron el recipientario, en esta época, de recibirlo y distribuirlo. No obstante, esto, que pareciera algo sencillo, se puede tornar complicado porque hay personas que no quieren ese conocimiento, y luchan para que no sea distribuido. La razón de que esas personas no quieran ese conocimiento, que incluso se distribuye gratuitamente, es porque destruye muchos valores que se tenían por ciertos. Si hay algo que a los seres humanos se le hace muy difícil de reconocer es que estaban equivocados. El Maestro Jesús, precisamente, difundió el nuevo conocimiento que estaba disponible para esa época y no quisieron escucharlo, y todos sabemos lo que hicieron con él para intentar callarlo. Obviamente no pudieron, porque cuando el conocimiento se basa en la verdad, está escrito en el mismo Absoluto que persistirá a través de cualquier circunstancia adversa. ¿Cuál es la fuente del conocimiento en el que abreva el Grupo Elron? Pues la fuente son los Maestros de Luz, obviamente a través de la mediumnidad, único medio de comunicación que existe entre el plano espiritual y el plano físico. Tanto el plano espiritual como el plano físico siempre existieron, y también siempre existió la mediumnidad, pero el problema fueron los malos médium, que por su ignorancia o por otras razones, como el deterioro de su decodificador mental o por proteger espurios intereses, tergiversaron los mensajes. Y aquí hay que poner de presente que aquellos investigadores de la mediumnidad, como por ejemplo Carl Sagan, en lugar de atribuir los disparates a fallas de los médium los atribuyeron a que la mediumnidad era una farsa. En el caso de Juan Zebedeo (Juan el Evangelista), por ejemplo, las divagaciones del Apocalipsis se debieron a que el amado discípulo de Jesús había sido salvajemente torturado y su decoficador mental distorsionó los mensajes que recibía del mundo espiritual. Cabe preguntarse la razón por la cual los estudiosos del Apocalipsis insisten tozudamente en descifrar sus textos sobre la base de que la verdad está encriptada en simbolismos, sin siquiera poner sobre el tapete la posibilidad de un deterioro mental del apóstol. Ahora bien, en esta época, y por primera vez en la historia de la humanidad –y dejando de lado por supuesto al Maestro Jesús, que canalizaba a la perfección a las entidades espirituales y al propio Absoluto (que él llamaba “el Padre”)– contamos con el profesor Jorge Olguín, que es precisamente la reencarnación de Juan Zebedeo, el amado discípulo de Jesús, cuya mediumnidad alcanza ahora casi al 100 % de fidelidad, siendo confiable en la misma proporción. Lamentablemente se trata de un caso único, porque en el planeta Tierra no existe nadie encarnado en la actualidad, y que esté disponible, que pueda hacer esa labor. El Grupo Elron, desde hace varios años, y a través del profesor Olguín, se ha contactado con diversas entidades espirituales, especialmente con Maestros de Luz, y sus enseñanzas las ha incluido en su sitio oficial, a disposición gratuita de todos: www.grupoelron.org . Y antes de que nadie piense en algún privilegio especial, aclaro que cualquiera puede hacerlo, bastando que sepa hablar por teléfono, porque en definitiva la mediumnidad es eso, siendo la única diferencia que el médium es un traductor de los conceptos o mensajes espirituales al lenguaje del plano físico, algo que por supuesto no hace el teléfono. La traducción del profesor Olguín es al español, idioma que conoce bien, ya que no podría traducir los mensajes espirituales a un lenguaje que desconoce. La persona que quiera comunicarse con alguna entidad espiritual en particular, simplemente la invoca y esa entidad se presenta. Los Maestros de Luz, que son Servidores y no sirvientes, vale aclarar, están a disposición de cualquiera, pues no existe ningún privilegiado, y el que diga que es un privilegiado seguramente lo hace con fines de manipulación. También es posible comunicarse con nuestro 90 % de espíritu que no encarna, ya que encarnamos solamente con un 10 % de espíritu. Nuestro 90 %, llamado según cada filosofía Alma, Yo Superior o Thetán, es nuestro maestro y puede darnos buenos consejos, ya que sabe de nosotros más de lo que nosotros sabemos, incluso sobre enfermedades y los medios para aliviarnos o incluso sanarnos, si ello es posible. Lo que hemos expuesto es simplemente un panorama general, ya que el sitio oficial del Grupo Elron mencionado tiene más de 1500 páginas Web, cada una resolviendo un enigma científico o religioso, y su estudio total para armar el rompecabezas llevará al interesado un par de años. Muchos nos han preguntado si el conocimiento que brindan los Maestros de Luz es fácil de asimilar, y la respuesta es que lo más difícil es desechar los errores que nos han endilgado, y en los que creímos, para suplantarlos por los nuevos. Pero el buscador de la verdad, el verdadero buscador se entiende, no se arredrará ante una nimiedad como ésa… ¿o sí?
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