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Leyendas urbanas XLI Jack el Destripador |
Como dijo Jack el Destripador, vayamos por partes...
¡Cuando sea grande me voy a llamar Jack y seré cirujana!
Nunca imaginé que Jack el Destripador fuera una mujer…
¡Elemental, querido Watson!
Doctor, ¿podría amputar este brazo, por favor? A veces las mujeres se ven obligadas por las circunstancias a tomar decisiones drásticas…
Pero también es cierto que son culpables de ciertas distracciones fatales en los hombres…
En algunos casos, las mujeres están exentas de culpa porque sus errores forman parte de la exquisita naturaleza femenina…
Muchas veces son los mismos hombres los que con sus vergonzosas conductas provocan la natural ira de las mujeres…
¿Éstas son horas de llegar a casa mientras yo te estaba esperando angustiada creyendo que te había sucedido algo malo? Pero lo que sí hay que reconocerles a las mujeres es su sorprendente habilidad para salir airosas de las situaciones más apremiantes…
Por favor, no me confundan con Jack el Destripador. Yo estoy en otra onda…
¿Usted cree, profesor Velmont, que las mujeres somos peligrosas?
HORACIO VELMONT ¿Si las mujeres son peligrosas? ¡Por Dios, no! ¿A quien puede ocurrírsele semejante cosa? JORGE OLGUÍN Según el análisis del ADN contenido en los restos de saliva, aún presente detrás de las estampillas de las cartas de Jack el Destripador a Scotland Yard, el más famoso asesino en serie de la historia no sería un hombre sino una mujer. Esta revelación está confirmando, una vez más, que lo que nosotros adelantamos la ciencia lo comprueba más tarde.
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EL CUENTO DE JACK EL DESTRIPADOR POR HORACIO VELMONT Había una vez en Londres, a fines del Siglo XIX, una mujer que tenía el decodificador mental tan averiado a causa de numerosos engramas, que había desarrollado un odio descomunal hacia las prostitutas. Un día decidió descargar su odio y salió a las oscuras calles de Whitechapel a hacerse amiga de ellas para luego destriparlas. Se vestía con ropas de hombre, pero como ante las mujeres se mostraba tal cual era, sus víctimas no desconfiaban. Una vez cometido el crimen se iba tranquilamente vestida de mujer pasando ante las mismas narices de los policías, que como todo el mundo sabe buscaban a un hombre como asesino. Era tal el desquiciamiento de esta pobre mujer, y era tal la estupidez de los investigadores de Scotland Yard, que eran incapaces de ver la verdad que tenían antes sus narices, que la hizo envalentonar al punto que les escribió una carta, con letras de sangre, por supuesto, para darle más dramatismo al asunto, confesando sus crímenes y firmando con el sugerente título de “Jack el Destripador”. Después de cometer el quinto asesinato su odio se sació y, como se dice en la jerga militar, pasó a “cuarteles de invierno”. Esta historia trivial, que sólo pasó a mayores por la estupidez de los investigadores, dio lugar a las más increíbles conjeturas, que aún siguen a la fecha, presumiéndose de que si siguen acusando tan despistadamente, toda la población londinense va a quedar bajo sospecha. Si alguien duda de que fue la tozudez de los investigadores el que permitió que la verdadera identidad de Jack no fuera conocida, baste decir que como no encontraron semen en la escena de los hechos, presumieron que el asesino era impotente. Como los cortes no provenían de la mano derecha de un hombre, sostuvieron que era zurdo (si hubieran puesto en el tapete la posibilidad de que Jack fuera una mujer dichos cortes lo hubieran confirmado). Y para colmo de la estupidez, opinaron que la razón de que las prostitutas no desconfiaran del asesino era porque se trataba de algún personaje público y que por eso no despertaba ninguna sospecha. Y para no cansar a los lectores con un tema tan aburrido, lo terminamos aquí con el consabido “y colorín, colorado, este cuento se ha acabado”. Referencias. Jack el Destripador (Wikipedia, la enciclopedia libre): http://es.wikipedia.org/wiki/Jack_el_Destripador: “En el año 2006, descubrieron en una de sus cartas ADN de mujer, por lo que algunos piensan que "Jack" pudo tratarse de una mujer, aunque en ese caso debió de tratarse de una mujer lo suficientemente fuerte como para mutilar los cuerpos de las prostitutas”. Ver también: http://www.elsalvador.com/noticias/2006/06/14/escenarios/esc1.asp Jack el Destripador: http://www.grupoelron.org/historia/jackeldestripador.htm Jack el Destripador (Psicoauditación): http://www.grupoelron.org/psicoaudintegracion/psicoauditacionjedestr.htm
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