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New age |
New Age,
por el Prof. Jorge Raúl Olguín.
Crítica sobre la nota de Roberto Bosca, escrita en el Nº 2 de la revista DEBATE, el 28 de Marzo de 2003, llamada:
Roberto Bosca es autor de "New Age, la utopía religiosa de fin de siglo" (Bs.As. 1993) y profesor de la Universidad Austral. El prólogo de la nota dice que la New Age puede ser definida como un narcisismo espiritual que expresa la utopía de una subjetividad autosuficiente. Iglesias prescindibles, panteísmo que se expande por toda la Tierra, nueva forma de materialismo y una versión posmoderna del sincretismo religioso. Y, dentro de éste, el imperio de un valetodo espiritualista que desprecia la solidez de las grandes religiones monoteístas. Creo que justamente el narcisismo espiritual lo poseen esas "grandes" (en cantidad de feligreses) religiones, que no aceptan otra "verdad" más que la suya. ¿Subjetividad autosuficiente? Sí, si acordamos que la Obra, apuntalando a la Fe, es el camino indicado para la Elevación espiritual. No, si no somos guiados como corderitos, con el cartel de "Prohibido pensar", como han hecho las religiones monoteístas durante dosl mil años. ¿Iglesisas prescindibles? Depende de los valores que enseñen. ¿Panteísmo que se expande por toda la Tierra? ¿Nueva forma de materialismo? Esa es una falacia total si le damos el sentido que creo que tienen esas palabras, pues el nuevo espiritualismo de la New Age enseña justamente que el único camino para alcanzar la Luz es el desapego de las cosas materiales, algo que enseñaba Sidartha Gautama hace dos mil quinientos años. ¿Sincretismo religioso? Eso sería la fusión de diversos sistemas religiosos o de prácticas pertenecientes a diversas culturas. La nueva espiritualidad prescinde de esos sistemas o prácticas, por encontrarlos agobiantes y opresivos. ¿Valetodo espiritualista y desprecio de la solidez de las grandes religiones monoteístas? Si tomo la primer frase literalmente, estoy leyendo otra falacia, pues la nueva corriente espiritual no se vale de todo para lograr objetivos, sino de algo sólido y concreto, para nada material... el Amor a través del Servicio. El profesor Roberto Bosca dice que la New Age nace del escenario de la secularización, un proceso donde la sociedad prescinde de Dios. Por un lado, aclaro que la verdadera secularización es transferir bienes o funciones eclesiásticas a particulares o al estado... nada que ver con la New Age. Por otro lado, el camino espiritual no puede prescindir de Dios... ¡porque enseña cómo reconocer al Creador en el interior de cada ser humano! Bosca continúa diciendo que la New Age es un subjetivismo religioso como lo fue el protestantismo, pero que adolece del patrimonio doctrinal que tiene este último. Agrega Bosca que la New Age, en su naturaleza más profunda, aparece bajo la forma de una nueva gnosis. Si el párrafo anterior fue en sentido de crítica, bien venido sea... pues fue una crítica constructiva. ¡Claro que el hombre tiene una esencia espiritual y divina, pues somos parte de Dios! ¡Y claro también que es importante el conocimiento...! Ya sabemos de sufridas experiencias de la fe que nos transmitieron las generaciones anteriores: dioses que castigan a quienes se portan mal y dioses que premian a quienes tienen buena conducta. No nos enseñaron que amar al otro es un gozo por sí mismo, sino: - Ama o un rayo te abrirá la cabeza. - Sé bueno o arderás por siempre en las llamas. El paraíso fue mostrado ante nuestra vista como la zanahoria al burro para que camine. El infierno nos fue representado como un castigo eterno ante la menor falta. Y con esos dos estímulos (uno positivo y el otro, negativo) no era necesario discernir, pues bastaba con obedecer... La nota sigue diciendo que el gnosticismo presume de conocer el bien y el mal, pero este conocimiento es independiente de la realidad. (?) Sigue el artículo: El gnóstico es un individuo descontento de su situación. Dice, además, el artículo: Se han encontrado huellas de un renacimiento gnóstico en movimientos como el nacionalsocialismo. (?) Sigue: El gnosticismo fue una de las primeras amenazas a la pureza de la fe cristiana, que ahora encuentra en la New Age un campo de acción privilegiado. Hagamos un repaso: Cercenaron palabras donde Jesús hablaba sobre la reencarnación. Las interpretaciones correctas fueron suprimidas durante un concilio ecuménico celebrado en Constantinopla en el 553, llamado Concilio de Nicea. Jesús había enseñado que cada ser humano era responsable de su destino, pero en ese año se votó la supresión de esas enseñanzas, con el propósito de consolidar el control de la Iglesia, que deseaba ser la única autoridad en el tema concerniente al destino del hombre. El entonces concordato Iglesia-Estado, asustados éstos al ver que una enseñanza que hace a los individuos responsables de su propia salvación espiritual pueda enfrentarse a su autoridad,acuñaron semejante prohibición. A aquellos que decían representar a Jesús, no les convenía que el pueblo supiera que no precisaba dogmas ni rituales para alcanzar el "Reino del Padre". A esos dirigentes no les interesaba que la gente supiera del karma y de la ley de causa y efecto. Sacaron las palabras de la Biblia donde Jesús hablaba de la reencarnación (el episodio de la Transfiguración quedó intacto, por suerte) y de que la conducta equivocada podía generar cada vez responsabilidades más grandes en el ser humano. Cortaron los párrafos donde Jesús explicaba que, para llegar al Padre, solo bastaba con un comportamiento altruísta. Nadie tenía entonces necesidad de un Salvador que los condujese como un rebaño. Obviamente, la cúpula religiosa del siglo VI necesitaba el azote de la resurrección de los muertos para forzar la dependencia de las masas. Esa doctrina fue reforzada con promesas de gloria eterna a los que se sometiesen y fuego eterno en un infierno a aquellos que se rebelasen. Se manipuló el sentimiento de culpabilidad y se domesticó la conciencia, induciendo a delegar el poder personal a la propia curia, que se había unido con el emperador Justiniano I y, entre ellos, tejieron la más grande conspiración contra el camino espiritual, decretando una supuesta resurrección de la carne y una posterior ascensión a los cielos. ¡Como si se pudiera ir al mundo espiritual con un cuerpo físico! La verdadera resurrección es la resurrección a la Luz. Eso es lo que no permitieron que la gente entienda. El profesor Bosca continúa diciendo: La gnosis es la locura de la razón que pretende racionalizar la fe. No entenderla, sino estar sobre ella. El resultado es la irracionalidad más absoluta. Bosca proclama que la New Age es un narcisismo espiritual que expresa la utopía de una subjetividad autosuficiente. Una utopía donde las iglesias no serán ya necesarias, comenzando por la Iglesia católica, considerada por la nueva corriente como la más autoritaria de las instituciones religiosas. Sigue Bosca: La estructura fundamental de la New Age es un panteísmo inmanente y, como tal, encerrado en los estrechos límites de su propia dimensión intramundana. La nota continúa: Muchas personas, ganadas por una sensibilidad New Age, no advierten que la espiritualidad queda librada a lo sensitivo e irracional, que la oración queda convertida a una pura búsqueda introspectiva del propio Yo, y que se disuelve en ella el concepto de pecado. Y mientras los gnósticos hablan de hermanar, Bosca exclama: - Parece que el enemigo está ahora dentro de casa - refiriéndose a la fascinación de los feligreses por la corriente espiritual de la New Age. Lo acertado está cuando dice: - La New Age recoge importantes elementos de la sensibilidad del hombre y la mujer de nuestro tiempo, entre otros la actitud antiinstitucional y la búsqueda de una relación personal con lo sagrado, que ve en las instituciones -incluso las religiosas- una carga o un obstáculo, más que una ayuda o un camino para su desarrollo personal - Claro que Bosca muestra esto como una advertencia y no como una opción viable, pero termina agregando: - Constituiría una ligereza considerar a la New Age como una colección de supersticiones disparatadas y no tomar en cuenta qué es lo que ella está expresando de auténtico en la sensibilidad del hombre y la mujer contemporáneos. Por otra parte, es evidente que la New Age representa una movilización general de las conciencias en procura de un mundo sin mal, pero sobre todo la búsqueda de la paz interior ante una cultura verdaderamente negadora de los valores espirituales. Lo último es un acierto de Bosca, que falla al terminar diciendo que los cristianos perciben, y seguramente no se equivocan, que todas esas aspiraciones pueden encontrar en su origen religioso una respuesta plena y definitiva, para superar el reto gnóstico. Porque el gnosticismo, fuente espiritual de la New Age, no es un reto, tampoco una alternativa religiosa. Jorge Raúl Olguín.
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