| Índice | Prem Rawat
¿espíritu de Luz o embaucador? |
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Cuando los seguidores de Prem Rawat se dieron cuenta de que el gurú les había tomado el pelo con el cuento del “conocimiento” se enojaron mucho y publicaron esta carta abierta para alertar a otros tan incautos como ellos…http://www.ex-premie.org/spanish/objecciones.htm
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UN INSÓLITO GURÚ. Virtudes públicas, vicios privados. Estimado profesor Velmont: Quisiera saber cuál es la opinión de los Maestros de Luz sobre Prem Rawat, que predica que la verdad y la paz está en el interior. Pero mis dudas surgen porque sus propios discípulos lo han denunciado por corrupto, porque dicen que en público muestra una cosa y en su vida privada otra, pues vive una vida disipada de lujos, mujeres y drogas. Walter D. RESPUESTA Apreciado Walter: No es necesario perder el tiempo preguntando a los Maestros de Luz sobre este seudo maestro porque “por los frutos los conoceréis”, y no me refiero necesariamente a que no predica con el ejemplo, que ya de por sí es grave, sino a sus enseñanzas, o mejor dicho a sus supuestas enseñanzas. Si alguien que se autotitula “maestro” brinda verdaderamente enseñanzas de valor, hasta se le puede perdonar sus “pecadillos”, porque al fin y al cabo, como se dice vulgarmente, “todos somos humanos”, y además ya sabemos que el plano físico es un “enorme pozo gravitatorio” que arrastra hasta el más elevado espíritu de Luz. Pero lo que no es admisible es que además de no predicar con el ejemplo estafe a la gente en su buena fe con el cuento del conocimiento, que desde ya no lo tiene. Como dijera el Maestro Jesús, “por los frutos los conoceréis”. ¿Y cuáles son los “frutos” de Prem Rawat? ¡Las banalidades que dice disfrazadas de profundas verdades! Yo lo he visto por televisión y he escuchado las cosas que dice. Al principio uno queda impactado por su forma de expresarlas, con una convicción que muy pocos conferencistas tienen, pero a los pocos minutos de escucharlo uno se da cuenta de que todo lo que dice no son más que “verdades de Perogrullo”. ¿Qué es una “verdad de Perogrullo”. Según el Diccionario de la Real Academia española, es la “verdad o certeza que, por notoriamente sabida es necedad o simpleza decirla”. Un maestro puede decir de pronto una verdad de Perogrullo para reforzar algún punto de su discurso, por ejemplo “no hay rosa sin espina”, esto no está mal, pero cuando todo el discurso consta de verdades de Perogrullo, entonces ese maestro es un fraude. Y por supuesto que es más fraude si te pide donaciones para su propio provecho. Con lo que he dicho hasta aquí ya te habrás dado cuenta de que Prem Rawat no es más que uno de los tantos “traficantes de la fe”. Para que tú mismo puedas juzgarlo te copio algunos textos que son fragmentos de las conferencias que ha dado Prem Rawat en todo el mundo (figuran en http://www.wordpaint.com/sitemap/sitemap_es.htm). PEROGRULLADAS DE PREM RAWAT Yo soy un astronauta, igual que tú Aquí estamos... Y ni siquiera sabemos de qué planeta procedemos. Arrojados de alguna parte, a esta tierra extraña que llamamos “hogar”, para un día ser de nuevo arrojados de aquí, ¿para ir adónde? Ni siquiera lo sabemos. Interesante, ¿verdad? Todos y cada uno de los maestros lo han llamado un viaje, un tránsito, una posada, un hotel... Decían: “No lo llames hogar. Éste no es tu hogar...”. Y todo el mundo dice que este planeta es nuestro hogar... Un increíble traje espacial para sobrevivir a los elementos. Bonito. Único. Todos, todos llevamos este extraordinario traje espacial. ¡Tanta gente se siente atraída por este “traje espacial”! Amigo, qué vista tenemos para lo bello. ¿Sabes?, probablemente sea como si un astronauta se enamorase de un surtidor de gasolina. Y aquí estás tú. Eso es lo que importa. Eso es lo importante. La vida es lo importante. Que tú estés aquí, eso es lo importante. Eso es lo que marca la diferencia, en caso contrario se trataría de una historia increíblemente triste. Lo siento. Sería una tragedia. Haría que la historia de Romeo y Julieta pareciera un chiste. Es un malentendido. Esto no tiene por qué ser una tragedia. Puede ser una pequeña y hermosa aventura. Un hermoso poema que no hable de aflicción, sino del logro y la plenitud que reside en cada aliento. Como una flor. Como una flor. Un sueño hecho realidad A veces las palabras no pueden expresar el sentimiento que existe en nuestro interior. De hecho no es a veces: es la mayoría de las veces. Porque es magia -es mágico- tener esta vida, tener esta existencia. Y en esta existencia, tener una oportunidad, una ventana, una opción, una puerta... una oportunidad de encontrar esa puerta. Y luego, alguien que puede abrir esa puerta y permitir que los sueños, los sentimientos que llevan vidas enteras esperando, se hagan realidad. Algo que yo pueda entender, algo que yo pueda sentir, algo con lo que pueda llenar mi vida de satisfacción. Y no sólo un concepto, no sólo una idea, sino algo real, algo sencillo. Si somos capaces de comprender en qué consiste esa oportunidad, si podemos comprender lo que significa... Y aceptarla con respeto, con libertad, con ese anhelo de libertad. En la vida quizá sea fácil dejar que la angustia se apodere de nosotros. Y puede que no sólo sea fácil dejar que nos invada la angustia, sentirnos atormentados, sino también acostumbrarnos a vivir así. Y no sólo es fácil acostumbrarnos a ello, sino empezar a considerarlo la realidad de la vida. Hay tanta gente que, cuando las cosas no van bien, dice: “Así es la vida”... Y yo siempre le digo a la gente que no es cierto, que la vida no es así. La vida es un regalo, un sueño hecho realidad. Se ha hecho realidad. Desde el sentimiento más profundo, despertar y aceptar ESA realidad. No la de la angustia, el dolor y el sufrimiento, porque la delicadeza de la creación no da prueba de ella. La fragancia de una flor, las tonalidades de un atardecer, la belleza del cielo azul... no dan prueba de ella, no son símbolos del dolor y el sufrimiento. ¿Cuándo empezaremos a apreciar la capacidad de apreciación en sí misma? ¿Cuándo reconoceremos esta facultad? A veces hay que pararse para comprender lo que significa. Tienes una capacidad, y no sólo una. Tienes la capacidad de apreciar los maravillosos regalos que se te han dado. Nuestra sabiduría, lamento decir que no reside en memorizar la Enciclopedia Británica, sino en aprender sobre la sencillez de la vida. Este conocimiento, el ámbito del conocimiento, este mundo del conocimiento y el maestro, es el mundo que permanecerá contigo hasta tu último aliento. Piénsalo. Nada más, ninguna otra cosa que conozcas te servirá. Y lo que sepas de esa sencillez, de la belleza, de esa tranquilidad, de esa confianza, no sólo te ayudará cada día de tu vida, cada momento de tu vida, sino hasta el mismo momento en que termine tu vida. Porque es verdad. Es real, ésa es la realidad. No la realidad que percibimos, que cambia día a día. Esa no es la realidad. Esa no es la verdad. En este momento, reconocer que eso es lo que puedo hacer. Eso es lo que puedo hacer: puedo llenarme, puedo sentirme pleno, puedo llenarme de esa perfección. Y eso es alcanzar la meta de toda una vida. Esfuerzo y gracia Lo único que permanece real es el corazón. Intacto desde el principio del tiempo. Y es en él donde existe la verdad. La auténtica verdad. Es el único lugar donde existe la pureza. El único lugar donde reside el verdadero amor. El único. Y el Maestro viene a llevarte a ese lugar, y la magia tiene lugar una y otra vez sobre la faz de esta tierra. Existe alguien que hace que la promesa cobre vida. Existe alguien que saca a la luz la súplica del corazón. La vida. La existencia de cada aliento. Cada aliento llega y hace sonar este instrumento. Es un instrumento divino. Un instrumento que suena día y noche. Nunca se detiene... suena y suena. Y su compás es para ti. ¿Lo has oído? ¿Lo has oído? ¿Has llegado a un punto de tu vida en el que eso te importe? Es importante lo que tiene lugar dentro de mí. Es importante estar en contacto con la magia de la vida que palpita, que late dentro de mí. La peregrinación más sagrada En este preciso momento, para nosotros, para cada ser humano, cada aliento, cada momento es la señal de que tu oportunidad está aquí. Cuando respires, no pienses que se trata de “aire”, piensa que se trata del regalo supremo que se le puede dar a un ser humano. Comprende el placer y la alegría de existir. Y comprende el placer, el placer que reside en la dicha de la plena satisfacción. Comprende, acepta, con humildad, no considerando que tienes ese derecho, sino con humildad, acepta con humildad cada aliento que te llena. Siéntete agradecido; deja que tu corazón se llene de gratitud. En tu vida, empieza a comprender lo que significa estar vivo. Este es el peregrinar más sagrado que puedas emprender. Ésta es la peregrinación. Y ¿dónde está el lugar más sagrado? Dentro de ti. En esta vida existe un equilibrio increíble. Existe la ignorancia y existe el conocimiento. Existe la oscuridad y existe la luz. Existe el pensamiento y existe el corazón. Tú, en tu vida —en TU VIDA— tienes que elegir. Comprender esta danza de la vida y dejar que te colme. Buscar la alegría y encontrarla. Buscar la verdad y encontrarla. Buscar la conciencia y encontrarla. Existe alguien que hace que la promesa cobre vida. Existe alguien que saca a la luz la súplica del corazón. Y algo dentro de ti pide ayuda: “Sí, que se cumpla la promesa. Que se haga realidad este destino. Que mi vida se llene de satisfacción, que mi existencia sea plena...”. Porque este espectáculo, esta obra nunca más se volverá a representar. Nunca. Tú estás vivo y el Maestro está vivo. Es algo vivo que está ocurriendo ahora. Sé parte de ello. Vive este momento No sé cuántas veces habremos oído decir: “La vida es un regalo”. Y sin embargo, en todo lo que hacemos, en todo lo que ocurre, no siempre lo vemos de esa manera. Oímos que la vida es valiosa. Pero en la rutina diaria de ver gente, gente, gente por todas partes; en la rutina diaria, mientras intentamos salir adelante... quizá se nos olvida. Y cada mañana tiene que sonar la alarma para despertarnos. Y cada mañana, vamos pensando, mientras pasamos por la rutina diaria, pensamos en lo que va a ocurrir. Sabemos lo que queremos que ocurra. Sabemos que “tengo que ir a la parada del autobús”, o “tengo que subirme al coche”. “Debo ir a la oficina”, “debo ir a la tienda”, “debo ir...”. Y todos esos “deberes” que colocamos por delante de nuestra existencia. La existencia es un río... y va pasando. Y algunos tratan de remar con las manos, diciendo: “Más rápido, tengo que ir más rápido...”. ¿Por qué quieres acelerar? ¿No sabes lo que te espera al final de esta visita? Es evidente. Pero algunos quieren acelerar, y el tiempo no les deja. El tiempo es algo maravilloso. Pasa muy rápido, pasa muy lento, pero no te deja ir más rápido o más lento que él. Estás atrapado, atrapado en esta barquita que va navegando... No va a ir más rápido de lo que debe, ni tampoco irá más despacio. Va realizando su travesía. El destino de este viaje no está al final. El destino es ahora. El destino está dentro. El propósito de este viaje no es ir del punto “A” al punto “B”, sino disfrutar de cada fracción de instante entre esos dos puntos. La sencilla inocencia de la vida. Despertarse por la mañana y estar feliz, sin ninguna razón en absoluto. Eso es simple inocencia. Estar vivo, y estar contento de estar vivo. Estar consciente, consciente del disfrute. Estar consciente del “ahora”. Es entonces cuando el viaje empieza a ser hermoso. Es entonces cuando empiezas a comprender lo que es la sencillez. Es entonces cuando empiezas a comprender que esto de verdad es un regalo. ¡Un regalo! Vive este momento, cada momento, de la forma más consciente que puedas. Y disfrútalo. Lo esencial es disfrutarlo. El océano y la gota Estoy buscando y no sé por qué. Busco porque creo que debo hacerlo. Busco porque he leído que “buscar es bueno”. Y mientras tanto, no entiendo la auténtica magia. Un momento: me gustaría hablarte de esa magia. Es algo innato, algo esencial, este deseo de satisfacción. Estoy usando la palabra “satisfacción” y puede que sea del todo inadecuada, pero no importa. Porque ¿sabes?, se trata de un sentimiento, es un sentimiento. Desde que existe el lenguaje, y desde que el hombre aprendió a escribir, ha intentado describir este sentimiento. Lo llamó “paz” y esa palabra no era suficiente. El hombre lo sabía. Tranquilidad... y no era suficiente. Serenidad... y no era suficiente. Amor... y no era suficiente. Alegría... y no era suficiente. El poder de esta sed fundamental, de este anhelo fundamental... Ese poder, tienes que comprenderlo. Y no sólo tienes que entenderlo, sino que tienes que rendirte a él. Porque no puedes luchar contra él. Deja que te conquiste. Déjale acercarse a ti. Y deja que te absorba. Porque sería dejarse absorber por la paz, dejarse absorber... ¿cómo? Igual que una gota de agua que llega al océano. La gota abandona la nube y es una gota, es una gota, es una gota, es una gota, es una gota... Y en el momento en que llega al océano, entonces es el océano: deja de ser una gota. ¿Te das cuenta de cómo funciona? ¿No te parece fascinante? Una gotita, una gotita diminuta, cayendo a través de miles de metros: una gota, una gota, una gota, una gota, una gota. Tiene su propia entidad, tiene su identidad, es una gota. Existe, es un “ente”, y es diminuta. Sigue cayendo y cayendo y cayendo... Y no tiene elección. Si el viento sopla, se desplaza. Si el viento sopla desde abajo, hace que se eleve un poco; frena su caída. Y luego continúa. Si el viento sopla por la derecha, se desplaza; si el viento sopla por la izquierda, se desplaza. Es esclava de todos los elementos que quieran actuar sobre ella. Sigue cayendo, cayendo, cayendo, y entonces... ¡bum!, llega ese instante mágico. No sé si lo habrás visto, pero cuando llueve sobre el océano, cada gota produce una pequeña onda. Y luego se desvanece. Desapareció. Su última señal es una pequeña onda, nada grande. Y es absorbida.. No sé tú, pero eso es lo que yo quiero: dejarme absorber por esa alegría. Así, ahora somos inseparables. Ahora, viento, adelante, haz tu trabajo. Intenta moverme. Ahora no soy vulnerable, porque me he aliado con la solidez del océano -que, a propósito, es líquido-. Pero ahora, ¿sigo siendo móvil? Desde luego. Voy a ir a sitios extraordinarios que una gota no podría ni siquiera imaginar. Voy a viajar, voy a ver cosas, y voy a ser parte de ese magnífico océano. Una afinidad natural La gente se pregunta: “¿Quién soy?”. Sigue haciéndote esa pregunta y te garantizo que nunca tendrás la respuesta. Porque hay gente que lo hizo y no ha dejado de preguntárselo: “¿Quién soy, quién soy, quién soy...?”. ¿Quién eres? Estás llamado a ser el enamorado de la luz. Estás llamado a ser el enamorado de esta existencia. Estás llamado a ser el enamorado de la claridad. Estás llamado a ser el enamorado de esta magia maravillosa que tiene lugar dentro del corazón. Cualquier otra cosa no te sirve y nunca te servirá. Es como si una polilla quisiera cambiar su instinto. La polilla se siente atraída por la luz. Así es como se orienta, así es como encuentra el camino. Con la luz de la luna se orienta, y las demás luces la confunden. Entonces la polilla decide: “¿Sabes qué?, voy a cambiar mi naturaleza, voy a dejar de sentirme atraída por la luz”. Pero de todas formas... ¡esos grandes ojos! ¿Qué va a hacer? Abre los ojos y ¿qué ve? ¡LUZ! Por la noche, ¿qué otra cosa va a ver? Así es su naturaleza; está hecha para eso. Y de la misma forma... tú tienes una única afinidad natural. Hablo de este aliento Y tú... Posees un milagro increíble que tiene lugar dentro de ti constantemente, cada segundo. ¿Sabes? Esta es una definición de la vida muy diferente. Es habitual que la gente hable de todo esto: “¿Sabes?, la vida, tu trabajo, y tal cosa, y tal problema, y tus responsabilidades, y tus perspectivas de futuro y tus ideas y tu potencial de crecimiento... y lo que ocurrirá mañana, y dentro de un año, y las metas que tienes en la vida...” Y aquí estoy yo. Viajo por el mundo y no hablo de esas cosas. Yo hablo de una sola cosa. Hablo de este aliento. Y hablo, no sobre tus ideas, sino sobre ti. No hablo de quién y qué deberías ser, sin o de tu potencial de comprender que la alegría, la paz residen en tu corazón. Un puente entre lo finito y lo infinito Abre los ojos, y cada vez que des un paso, hazlo de corazón. Abre los ojos dentro de ti, en esta fascinante ciudad del corazón. Mira a tu alrededor y contempla estas preciosas avenidas. Y mira cómo se acerca a ti la paz. Quédate quieto. Quédate muy, muy quieto, para que la paz pueda encontrarte. No te muevas. No te muevas... Deja que se acerque, deja que te acaricie, deja que te envuelva. Deja que ese maravilloso amor que nace en tu interior se acerque y te abrace. Quédate quieto... muy, muy quieto. No te escondas en un rincón, en una idea, en un sueño. Sitúate en la calle más ancha, en medio del cruce más transitado. Quédate a la vista, y quédate muy quieto. No finjas haber desaparecido. Este no es el momento... Cualquiera de los días que se te dan, es un día en el que puedes visitar la ciudad del corazón y no es momento de hacerte el tímido. No. Es momento de estar visible, de estar tan presente como tu vida, como tu aliento. Estar presente. Tu existencia está a la luz, no escondida bajo una roca en la montaña. No se esconde bajo la hierba en medio de un frondoso bosque. Está aquí, es una clara realidad. Tu búsqueda también es clara, siempre lo ha sido... y sigue persiguiendo su anhelo. Y la magia más magnífica, el mayor de los milagros ha tenido lugar: se te ha dado la vida. Se te ha dado la vida para que esto pudiera ocurrir. Para que esto pudiera manifestarse. ¿Qué es esta vida? No la menosprecies. ¿Qué es esta existencia? Te diré lo que es esta existencia. Es bastante especial. ¿Sabes por qué? Porque es un puente; es un puente increíble entre lo finito y lo infinito. Aquí es donde ocurre. Aquí es donde los dos se encuentran. Este es el umbral donde ambos pueden encontrarse, donde lo inmortal puede experimentar la inmortalidad. No hay ningún otro lugar. Es probable que al llegar a este punto ya habrás comprendido cabalmente a qué me refería con eso de “las perogrulladas de Prem Rawat”, pero también es posible que tengas una fuerte jaqueca. Si esto es así, me disculpo por no haberte advertido de esta posibilidad. Por favor, tómate dos aspirinas y envíame la cuenta… Un abrazo. Horacio Velmont
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