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Los sabios idiotas (idiot savant) |
La expresión “Idiot savant” se aplica a las personas capaces de realizar determinadas proezas mentales pero que en todos los demás aspectos son retrasadas mentales.
Kim Peek nació el 11 de noviembre de 1951 en Salt Lake City y es el más famoso de los Savant. Kim recuerda el 98% de los 12.000 libros que ha leído, lee dos páginas en 8 segundos (usa cada ojo para leer una página distinta) y apenas tarda 1 hora en memorizar un libro, reteniendo de un modo preciso e instantáneo información sobre datos históricos, geografía, literatura o cualquier tema. http://es.wikipedia.org/wiki/Kim_Peek
Kim Peek inspiró el personaje de Dustin Hoffman en el film estadounidense, dirigido por Barry Levinson, "Rain Man". La película ganó cuatro Óscar y fue nominada a otros cuatro. La extraordinaria interpretación de Hoffman en el papel del autista le valió también una estatuilla. http://es.wikipedia.org/wiki/Cuando_los_hermanos_se_encuentran
Un ejemplo claro es el inglés Stephen Wiltshire: con tan sólo ver un edificio durante unos segundos es capaz de dibujarlo con gran destreza y exactitud. En la página que le dedican en la Wisconsin Medical Society hay un vídeo en el que muestran las capacidades de Wiltshire: le llevan en helicóptero sobre Roma, ciudad que Stephen no conoce, y sin embargo luego pasa varias horas dibujando una panorámica casi perfecta. http://www.pixelydixel.com/2006/06/sabios-idiotas.html
Leslie Lemke es un virtuoso de la música. A los 14 años tocó sin vacilaciones ni tropiezos el Concierto número 1 de Tchaikovsky; solo lo había oído una vez, horas antes en la televisión. No había recibido lección alguna de piano y sigue sin haberla recibido. Es ciego y padece trastornos del desarrollo y parálisis cerebral. Sin embargo, toca y canta miles de piezas en conciertos que da por los EE.UU. y otros países, improvisa y compone. http://www.youtube.com/watch?v=0x41x7VPwTk http://www.youtube.com/watch?v=xEMpqeaw0hc http://www.youtube.com/watch?v=ZWtZA-ZmOAM
Daniel Tammet es un británico de 27 años que posee este síndrome de una forma particular al ser el único completamente independiente, sin incapacidades mentales. Entre alguna de sus habilidades está la de memorizar el número Pi con 22.514 dígitos en una semana, con lo que empleó en recitarlo de memoria unas 5 horas. También fue capaz de aprender islandés, uno de los idiomas más complejos del mundo, en tan sólo una semana. El proceso de su pensamiento, relatado por el mismo, consiste en ver los números como colores y formas, así que cuando hace un cálculo, en su mente aparece una mancha de color y simplemente recita un número que resulta ser la respuesta correcta. http://es.wikipedia.org/wiki/Daniel_Tammet
Si hay algo que realmente me fascina, profesor Velmont, es un hombre brillante...
HORACIO VELMONT
Normalmente uno no envidiaría a un “idiot savant”, pero a veces…
JORGE OLGUÍN
Las sorprendentes facultades que parecen tener los savant no hay que catalogarlas de superinteligencia, porque lo que sucede es que el espíritu, a través de las distintas vidas, va sumando conocimientos, sea de artes, de ciencias o de cualquier otra materia, y luego, cuando está encarnado y dadas ciertas circunstancias especiales, su Yo Superior simplemente se los transmite a su Yo inferior…
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Sabios idiotashttp://www.alpoma.net/tecob/?p=496 Aunque el término idiot savantya casi no se utiliza, pues se ha substituido por diversas expresiones médicas relacionadas, muchas veces, con subtipos de autismo, sigue siendo un término muy conocido que viene a describir casos de personas en las que, aunque padeciendo retraso mental o autismo en diversos grados, poseen una especial y sobresaliente habilidad que les hace especiales. No se tome aquí el término idiota, que se usó históricamente, como insulto ni nada parecido, simplemente es el contrapunto que expresa una deficiencia psíquica frente a una actividad en la que el indivíduo sobresale por encima de la media. Los idiot savants son individuos que nos muestran lo poco que en realidad conocemos el cerebro humano y sus “infinitas” posibilidades. Suelen sobresalir como calculistas extraordinarios o se convierten en verdaderas enciclopedias vivientes con prodigiosa y detallista memoria fotográfica, son músicos virtuosos o pintores deslumbrantes. Sea cual fuere el campo en el que brillan, rayando o entrando de lleno en el campo de la genialidad, sus otras capacidades, sociales, cognitivas e intelectuales, presentan un desarrollo que se considera deficiente. Interesante contrasentido que, sin embargo, sirve a la ciencia para descubrir las fronteras de las mentes de todos los humanos. No todos los savants son autistas, muchos están relacionados con retrasos mentales de diverso tipo no relacionados con el autismo, sin embargo, los “autistas sabios” suponen uno de los enigmas psicológicos y cognitivos más interesantes. El término francés idiot savant, muy utilizado durante décadas, ha dado paso a este otro de “sabio autista”1, que se suele considera más adecuado, desde que en el 78 lo promocionara el doctor Bernard Rimland. Se llame como se quiera, lo fascinante de los savants está en la gran cantidad de formas en que muestran sus habilidades, podría decirse que cada uno de ellos posee una cualidad única. Muchos de ellos, a pesar de tener retraso mental general en diverso grado y una capacidad para desenvolverse en ambientes sociales a veces casi nula, son verdaderos genios, por ejemplo, del cálculo. Sorprendentemente, se han dado muchos casos de savants que, al ser interrogados acerca de lejanas fechas, son capaces de responder correctamente el día de la semana correspondiente a las mismas, sin que para ello tomen más que unos segundos en ofrecer su respuesta. ¿Qué diá de la semana era el 9 de Junio de 1987? A menos que tengamos un viejo calendario a mano, o una agenda electrónica o, por casualidad, ese día sucediera algo importante para nosotros, nadie podría saber qué día de la semana era. Nuestra memoria funciona de tal forma que esa clase de datos no esenciales, aparentemente inútiles, no están a nuestro alcance, son filtrados y “olvidados”. Sin embargo, un savant con capacidades de memoria cronológica sobresalientes nos respondería en pocos segundos, correctamente: era martes. Junto a esta habilidad, muchos otros savants son capaces de realizar cálculos mentales de una complejidad endiablada a una velocidad asombrosa, sin necesidad de acudir a calculadoras, papel, lápiz, ni nada que no sea su propio cerebro. Volviendo al intrigante asunto de la memoria, muchos savants son capaces de retener todo aquello que los sentidos les ofrecen. Para nosotros, esa “habilidad” sería una maldición, porque supondría vivir en una especie de presente eterno sin diferencia posible del pasado con el ahora, sin poder filtrar ningún dato sin interés y rememorando continuamente imágenes, olores o sonidos memorizados involuntariamente. En estos casos, esa capacidad de memoria “fotográfica” nos indica que el cerebro humano es capaz de memorizar sin problemas cualquier información que los sentidos le ofrezcan a lo largo de la vida pero, por nuestro propio bien, esa inimaginable cantidad de datos es filtrada adecuadamente en nuestra mente. ¡¡Nos gustaría tener más memoria!! Naturalmente, pero llegados a estos extremos, se convierte más en un grave problema, que impide la relación social normal, que en una ventaja deseable. Capaces de recordar fechas, nombres, número de las guías telefónicas, localizaciones en mapas, los rotros de cualquier persona que hayan visto en su vida… es increíble, todo se encuentra en su interior, pero no se canaliza adecuadamente y, por ello, el supuesto don se convierte en patología. Más allá de los simples “contenedores” de datos, o enciclopedias humanas, los savants artistas han fascinado a médicos y psicólogos pero, sobre todo, al mundo de la literatura y el cine. Cierto es que dan mucho juego, algunos son pintores geniales, otros interpretan complejas partituras al piano a la perfección, como si para ellos fuera un inocente y sencillo juego de niños y, sin embargo, no son capaces de vestirse solos o desarrollar una mínima conversación coherente. ¿Qué mecanismos biológicos pueden llevar al cerebro humano a convertirse en una “máquina” capaz de memorizar millones de cifras sin esfuerzo o proporcionar la capacidad de tocar el violín como los ángeles y, sin embargo, condenar a su poseedor a una vida de aislamiento social? Se desconoce, no hay por el momento una explicación satisfactoria que muestre la razón que lleva a algunos autistas y a otras personas con patologías psíquicas a convertirse en savants. Las teorías son muchas y muy diferentes. Algunos científicos plantean que la focalización desde la niñez de la atención en un área concreto del conocimiento hace que se desarrolle su habilidad en ese campo. Otros, piensan que, unido a lo anterior, hay una indudable base física en la raíz del problema, puesto que se han descrito casos de adquisición de habilidades de ese tipo tras una lesión cerebral a causa, por ejemplo, de un accidente y no sólo se da en casos innatos. Ejemplos de savants podrían ponerse gran número, hay muchos más de los que podría pensarse en una primera impresión. Mostraré sólo uno de ellos, a modo de ejemplo representativo que me ha llamado la atención especialmente. George Widener, estadounidense nacido en el 62, podría decirse que es un “multisavant”. De pequeño, era capaz de ganar en concursos y otros premios escolares de arte o en aquellos que requerían memoria, sin necesidad de prepararse lo más mínimo. Con el paso de los años, su autismo, clasificado a veces como cercano al síndrome de Asperger, fue haciendo que su comportamiento social fuera cada vez más reservado. Aislado, obsesionado en raros detalles que a nadie más parecían importar, sus habilidades sociales fueron degradándose poco a poco pero, a la vez, conjugó su asombrosa memoria y su capacidad para el dibujo desarrollando un estilo de arte único. Es capaz de recordar hasta el más mínimo detalle sobre cada día de su vida, su mente maneja el calendario mejor que un ordenador, realiza cálculos mentales que parecen imposibles y hasta ha memorizado estadísticas y datos censales e históricos que dificilmente cabrían en varias decenas de gruesos libros. En verdad, nuestro cerebro guarda todavía secretos de lo más fascinante. Más info:
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SÍNDROME DEL SABIO
por Horacio velmont
Un jinete va a todo galope por una campiña y de pronto su caballo se detiene de improviso negándose a avanzar aunque le den rebencazos. El jinete no comprende nada y se pregunta cómo es posible que su caballo, de ordinario tan dócil, se haya empacado como una mula y no quiera avanzar. Pero pronto se da cuenta de lo que ha ocurrido: metros hacia delante hay una profunda hendidura en la que ambos hubieran caído y de la que no habrían salido ilesos. La ciencia no tiene respuesta para algo así, lo que es bastante sorprendente, porque en realidad se trata de algo muy sencillo de explicar, siempre, claro está, que se pongan en el tapete ciertas verdades que ya debieran ser conocidas por todos. Una barrera a este conocimiento ha sido puesta por la Psiquiatría, que considera al hombre como compuesto solamente de materia. El hombre, sin embargo, es espíritu, que es el que en realidad piensa porque el cerebro, en sí, es simplemente una máquina, y como todos sabemos, salvo los psiquiatras, claro está, las máquinas no piensan. Bueno, que sepamos por lo menos en este universo. Para comprender por qué razón un caballo como el del ejemplo se detiene previendo el peligro, hay que tener en cuenta que todo ser vivo está compuesto por un organismo físico más un 10 % de espíritu, quedando el 90 % de espíritu restante en su propio plano de origen, algo que, según cada filosofía, se denomina Alma, Yo Superior o Thetán. Cada animal, no importa si es un microbio, un insecto, un cerdo, un tigre o un delfín, está compuesto de esa manera. Incluso las plantas. El 10 % del caballo, inmerso en la materia, no fue el que previó el peligro, sino el 90 %, que siempre está vigilando de que a su parte física encarnada no le pase nada. Claro que no siempre lo logra. A estas alturas el ocasional lector se preguntará que tiene que ver todo esto con el sindrome del sabio, es decir, el famoso “idiot savant”. Y la respuesta es la misma que la del caballo que previó el peligro: es el 90 % el que le transmite al 10 % sus conocimientos. Lo que ocurre es que el espíritu, a través de las diversas encarnaciones, va especializándose en determinadas materias: música, pintura, matemática, física, etc., y esta circunstancia contribuye a que, cuando su 10 % por determinadas razones no está enfocado en el plano físico, como sucede especialmente con los autistas, el 90 % pueda hacerle llegar con mayor facilidad todo lo que sabe sobre determinado tema. A medida que el savant crece, el 10 % va incorporando los conocimientos que le transmite su Thetán y finalmente termina sabiendo, en esa determinada materia, casi tanto como su 90 %. De alguna manera se podría decir que es como si en el savant el 90 % se incorporara al 10 %. Seguidamente transcribiré la sesión donde se trató el tema, y en el cual Ron Hubbard aclaró debidamente la cuestión.
Médium: Jorge Olguín. Interlocutor: Horacio Velmont. Entidad que se presentó a dialogar: Ron Hubbard, fundador de Dianética y Cienciología.
… Interlocutor: Uno de los temas que tengo agendado para consultar es el caso de los llamados “sabios idiotas”… Leo para que quede grabado:
Síndrome de Savant o síndrome del Sabio: Las personas que lo padecen tienen, por un lado, discapacidades físicas, mentales y motrices, y por el otro, sorprendentemente, habilidades mentales específicas propias de superdotados. Sus habilidades, por lo general se centran en 4 categorías principales: 1) Arte (música, pintura y escultura); 2) Cálculo de fechas: algunos savant pueden memorizar calendarios enteros y recordar datos referentes a cada uno de esos días. Por ejemplo, unos hermanos gemelos, ambos autistas), eran capaces de calcular fechas 40.000 años hacia atrás y hacia delante en el tiempo. 3) Cálculo matemático, algo que yo he visto por televisión, en el que el que lo hacía producía unos sonidos guturales espantosos mientras hacía una suma de varios dígitos. 4) Habilidades mecánicas y espaciales, por ejemplo para medir distancias casi exactas sin la ayuda de instrumentos, memorización de mapas y direcciones. Cabe recordar la película Rain Man, actuada por Dustin Hoffman, en el cual él hacía el papel de un autista savant, inspirada en Kim Peek, que era capaz de hacer increíbles proezas, por ejemplo decir cómo llegar de una ciudad a otro, girando exactamente en tal o cual calle. Las preguntas obvias son, por un lado, cómo son posibles tamañas habilidades, y por el otro, si provienen del 10 %, del 90 % o de otro factor. Y también, por ejemplo, si en determinados casos, cuando no se trata por ejemplo de cálculos, si primero tienen que aprender lo que saben: me refiero a que si alguien es capaz de saber todos los nombres de una guía telefónica primero tiene que haberla por lo menos leído.
Ron Hubbard: La mayoría de los autistas prácticamente están “desconectados” del mundo exterior físico. Eso lo complementan con una gran comunicación con su 90 %. Interlocutor: ¿Es decir que quien le da todos los datos es el 90 %? Ron Hubbard: Correcto, quien le da todos los datos es el 90 %. Interlocutor: ¿Hay que calificar esta facultad de superinteligencia? Ron Hubbard: No, porque no se trata de una superinteligencia. Se trata de que como el 90 % no pierde su memoria reencarnativa, en la sumatoria de las distintas vidas generalmente llega a tener conocimientos de arte, de matemáticas, de música, etc., porque en algún momento dado, en alguna vida, o bien ha sido músico, o bien ha sido físico, o bien ha sido pintor, o bien ha tenido alguna categoría laboral que le permite ejercerla en la vida actual donde su 10 % es autista. Interlocutor: ¿O sea que en definitiva las habilidades del savant se reducen a una formidable canalización, una excepcional mediumnidad? Ron Hubbard: Una formidable mediumnidad con su propio 90 %, que si bien no utiliza esa capacidad para recordar una vida pasada, sí la utiliza para tener una tremenda visión, en todo el sentido de la palabra, de lo actual, al punto tal de que hay niños autistas que de pronto ven una grilla con palabras y directa e inmediatamente la leen todas. Hay personas que tienen lectura fotográfica. Eso lo hacen generalmente en su propio idioma. Lo traduzco para que se entienda: Si el receptáculo que me alberga tiene facilidad para estudiar otros idiomas, va a leer otros idiomas, a medida que los va aprendiendo, de la misma forma que los aprende en su idioma original un chico de cinco o seis años que va a la escuela primaria… ¿Se entiende esto que digo? Interlocutor: Sí, perfectamente. Ron Hubbard: Pero en cambio, en su idioma de origen, si tiene una alta capacidad de lectura, es probable que una página que tiene 18 renglones la va a captar como si fuera memoria fotográfica precisamente por su gran rapidez de lectura. No va a estar leyendo palabra por palabra como lo hace un niño… O ve un cartel en la calle, o ve en un vidriera o en una marquesina palabras y no lee palabra por palabra, sino que lee todo como si fuera memoria fotográfica. Interlocutor: Está claro… Ron Hubbard: Esto que puede hacer con su propio idioma no lo puede hacer con uno nuevo que está aprendiendo, porque ahí sí tiene que leer palabra por palabra porque es un idioma que su decodificador recién está captando. Interlocutor: Entiendo perfectamente… Ron Hubbard: Bueno, esto mismo tú puedes aplicarlo al autista, que tú llamas savant, que de pronto, si hay escondidas palabras en un crucigrama, en una grilla, las lee de inmediato, o puede captar signos escondidos que tú normalmente no captarías… Interlocutor: ¿Todo eso por su tremendo contacto con su 90 %? Ron Hubbard: Así es, pero hay cosas que son supercherías, como por ejemplo saber todos los nombres y demás datos de una guía telefónica, por más que su Thetán le dicte. En estos casos siempre hay trampa… Interlocutor: A ver si he entendido lo que me ha explicado: El savant puede saber todo lo que sabe su Thetán, es decir que lo que no sabe su Thetán el savant no lo puede saber… ¿Es así? Ron Hubbard: Es así… Por supuesto que lo que no sabe su Thetán el savant no lo puede saber, porque de lo contrario no estaría dentro de las leyes suprafísicas, ya que las leyes suprafísicas son tan inmutables como las leyes físicas. Muchas veces hablamos, y lo dijo el propio Johnakan, acerca de que ni siquiera Eón puede violar sus propias leyes físicas… Tú muchas veces has dado el ejemplo del juego de cartas llamado Truco, donde la carta menor que es el cuatro no puede vencer a la mayor que es el uno… Interlocutor: No hay milagro que lo pueda hacer… Ron Hubbard: Entonces, por más que estemos en una mesa sentados, tú de un lado y Eón del otro, si Eón tiene un cuatro, por más que sea el Padre, no te podrá vencer si tu tienes un uno… Interlocutor: Está claro… Entonces, si el Thetán tiene una enorme capacidad matemática, le puede transmitir a su 10 % esa capacidad, e inclusive el 10 % no saber qué es lo que está sucediendo en realidad porque cree que él mismo, como 10% tiene esa capacidad… Ron Hubbard: Eso no sucede solamente con los autistas savant, sino también con niños que no son autistas pero que sí son un poco retraídos, ya que esa misma retracción les permite contactarse mejor con su Thetán… Interlocutor: ¿Un ejemplo sería el de esos niños de 4 ó 5 años que tocan el piano como si fueran grandes maestros? Ron Hubbard: Correcto… Interlocutor: Entonces mi nieto, el mayor, que tiene una gran capacidad matemática, no sabe de dónde proviene esa capacidad… Ron Hubbard: A medida que los niños retraídos, sea tu nieto u otro niño –ahora no me estoy refiriendo a los autistas sino a los que exteriorizan–, van adquiriendo ese conocimiento que el Thetán les va dando, cuando tengan 15 o más años van a tener un gran conocimiento matemático o musical, o de lo que fuera. Y esto sucede simplemente porque su Thetán se lo está enviando en razón de que tiene una mayor conexión con su 10 %. Entonces el conocimiento no va a ser solamente de su 90 %, porque el propio 10 % también lo va a tener y así podrá ejecutar una melodía de una manera tremenda o va a desarrollar un teorema matemático también de una manera tremenda. Interlocutor: ¿El cerebro físico también influye en algo? Me refiero a que si el cerebro del savant está de alguna manera superdotado o si es un cerebro común… Ron Hubbard: La palabra “superdotado” no la utilizo… Digamos que tiene una mejor conexión en su decodificador y puede desarrollar mejor determinados dones… Interlocutor: ¿En conclusión, entonces, esto de los savant es, de alguna manera, como si el 90 % sustituyera al 10 %? Ron Hubbard: De alguna manera, sí… Interlocutor: Entonces no hay ningún misterio… Ron Hubbard: ¡Nunca hay misterio! Interlocutor: Sí, Maestro, lo sé, solamente fue una forma de decir… Bueno, ¿qué le parece si damos por concluido el tema? Ron Hubbard: De acuerdo…
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