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El secuestro de Natascha Kampusch
Grupo Elron

 

 

NATASCHA KAMPUSCH

 

 

Wolfgang Priklopil (14 Mayo 1962 - 23 Agosto  2006 ) mantuvo secuestrada a Natascha Kampusch durante ocho años. El secuestro se produjo el 2 de marzo de 1998 cuando ella contaba con 10 años de edad, logrando escapar el 23 de agosto de 2006 a la edad de 18 años.

 

 

Natascha, al ser reporteada en televisión ocultó el hecho de que, a pesar del encierro, tuvo momentos de verdadera felicidad con su captor, y que muchas veces pudiendo huir no lo hizo porque se había producido una especie de simbiosis con él.

HORACIO VELMONT

El caso de Natascha comprueba una vez más la tremenda capacidad de adaptación de los seres humanos a las condiciones más penosas. Ella tenía solamente dos alternativas, una era adaptarse, y la otra volverse loca. Optó por lo primero y así pudo sobrevivir a la demencia. Lo único lamentable es que los terapeutas que la asisten, al no saber nada de mente reactiva y de engramas, no podrán sacarla adelante, por lo que el futuro de Natascha, en cuanto a su equilibrio mental, es impredecible.

JORGE OLGUÍN

 

Durante su cautiverio, tanto Natascha como su captor pasaron constantemente por cambios de roles, y así por momentos el victimario se convertía en víctima y la víctima en victimario. Además de esta característica especial en la relación entre secuestrador y secuestrada, existía otro factor constituido por la segunda personalidad de Priklopil, la de un niño de la misma edad de Natascha y que fue la que afloró durante todo el largo tiempo en que la mantuvo encerrada. Ésta fue la razón de que, más allá de su formidable capacidad de adaptación, ella se sintiera cómoda con su captor.

 

Sótano en donde permaneció la joven

 

Durante ocho años Natascha permaneció secuestrada en este sótano sin ventanas y a prueba de ruidos. Más información  en esta noticia de la BBC

 

 

 

 

LA VERDADERA HISTORIA

 

DE NATASCHA KAMPUSCH

 

 

 

Un sorprendente caso de capacidad para adaptarse y sobrevivir.

 

Estimado profesor Velmont: La noticia que en estos momentos está en la boca de todos es indudablemente el secuestro de Natascha Kampusch, que fue mantenida en un sótano por un loco pedófilo durante ocho larguísimos años. Las preguntas de rigor son, como es obvio, cómo pudo mantenerse lúcida la niña, ahora una mujer de 18 años, durante todo su cautiverio sin enloquecer y si fue abusada sexualmente.

 

Lidia L.

 

 

 

RESPUESTA

 

Apreciada Lidia: Los seres humanos tienen una impresionante capacidad no sólo para sobreponerse a las condiciones más duras, sino también para adaptarse a ellas hasta casi considerarlas normales.

 

Esto es lo que le sucedió a la pequeña Natascha, que al principio de su cautiverio se rebeló, como es lógico, sobre su situación, pero que poco a poco se fue acostumbrando a ese encierro y al sótano como su única vivienda.

 

A esta adaptación contribuyó grandemente su secuestrador, porque si bien tenía en el momento del rapto 44 años, su personalidad era la de un niño casi de la misma edad que Natascha.

 

Incluso durante el tiempo que duró el secuestro él fue creciendo –o madurando, si se lo puede llamar así–, junto con ella.

 

Esta personalidad infantil de Wolfgang Priklopil hizo que dentro de todo Natascha se sintiera cómoda con él, como si fueran dos pequeños amigos que retozan juntos.

 

A tal punto llegó Natascha a adaptarse a su situación que cuando siendo ya mayor tuvo oportunidad de escapar no lo hizo, más allá, por supuesto, de que también tuvo miedo de las reacciones paranoicas de su secuestrador.

 

La pregunta del millón, obviamente, es si tuvo relaciones íntimas con Wolfgang  durante esos largos ocho años, pero fue la misma Natascha la que le confesó a la Policía, después de huir, que sí las había tenido y que había sido consensuado.

 

Natascha y su secuestrador, como era lógico, hicieron vida marital, pero obviamente no al principio, ya que ella era una niña. Mientras no creció, Wolfgang se satisfacía sin llegar a consumar el acto.

 

Con respecto a si la relación sexual fue consensuada o forzada la respuesta es que ella nunca fue forzada, sino que hubo de su parte una especie de semiconsentimiento, situación a la que fue llevada delicadamente –o astutamente si se quiere– por Wolfgang.

 

Después que el secuestrador pudo consumar plenamente el acto sexual, ambos hicieron vida marital y se pelearon durante todo el tiempo como cualquier matrimonio cambiando constantemente los roles, es decir, pasando ella de víctima a victimario y él de victimario a víctima.

 

Muchas veces Natascha se preguntó por qué razón justo a ella le había ocurrido algo así, y la respuesta, dada por los Maestros de Luz, es que en una vida anterior ella había encarnado como hombre y su oficio era carcelero.

 

Como ya es sabido, es el propio espíritu el que antes de encarnar planea las vicisitudes que tendrá el 10 % para aprender las lecciones karmáticas que le hayan quedado pendientes.

 

Estas someras explicaciones, que dan un panorama general de la situación que vivió Natascha junto a su secuestrador, puedes completarla con la exhaustiva sesión que en su totalidad le hemos dedicado a este tema.

 

Un abrazo.

 

Horacio Velmont.

 

 

 

SESIÓN DEL 14/9/06

 

 

 

Médium: Jorge Olguín.

 

Interlocutor: Horacio Velmont.

 

Entidad que se presentó a dialogar: Ron Hubbard, fundador de Dianética y Cienciología y Radael, Thetán de Horacio Velmont.

 

 

 

 

 

 

Ron Hubbard: Puedes comenzar con las preguntas.

 

Interlocutor: Bien, lo primero que quiero consultar es sobre Nastascha Kampusch. La incógnita sobre este niña secuestrada durante 8 años por Wolfgng Priklopil, desde los 10 años a los 18 años, es cómo hizo para pasar tantos años en cautiverio y luego, después de escapar, presentarse a los medios no sólo con tanta entereza, sino al parecer bien de salud, muy culta e informada. Es decir, no parece haber estado en cautiverio tanto tiempo, y algunos consultantes han sugerido algo así como el caso de los pescadores mexicanos abducidos. Por supuesto que lo importante es saber, desde el punto de vista psicológico, o mejor dicho desde la mente reactiva, que relación de afinidad u odio hubo con su secuestrador. El asunto es muy extraño, especialmente porque parece un cuento de hadas, ya que se trata de una mujer muy bonita. Es obvio que el caso no sería tan impactante si el secuestro se hubiera realizado en un remoto lugar de África y la protagonista fuera una mujer obesa y completamente desalineada, por dar un ejemplo. En concreto, ¿qué hay detrás de toda esta apariencia?

 

Ron Hubbard: Cuando la niña a una edad prepúber es secuestrada por este individuo que tenía muchas crisis de identidad y se sentía como solo, no la toma de rehén para pedir algún tipo de rescate, sino como si fuera una compañía.

 

No la asusta. Ella los primeros tiempos, días, semanas, meses, es como que llora al estar encerrada en un sótano, extrañando a su familia, pero el secuestrador trata de contenerla de la mejor manera posible, le obsequia libros, le obsequia juegos… Con el correr del tiempo le permite incluso ver televisión, le permite salir del sótano a higienizarse…

 

No la atosiga, no la presiona, la va llevando de a poquito a que ella sintiera un cariño por él… La acuesta con él, duermen juntos…

 

Interlocutor: ¿Hacen entonces vida marital?

 

Ron Hubbard: No al comienzo… Él hace una especie de juego erótico donde se conforma con eso.

 

Interlocutor: No entiendo bien…

 

Ron Hubbard: Quiero decir que él llega a culminar su relación simplemente con roces, con caricias, sin llegar a la penetración total. Obviamente no deja de ser un abuso. Lo que sucede es que la contiene de tal manera que la niña no se siente invadida.

 

Interlocutor: Creo que a este hombre hay calificarlo lisa y llanamente de pedófilo…

 

Ron Hubbard: Totalmente… A medida que pasa el tiempo y la niña se va desarrollando, finalmente consigue la penetración, con todo el cuidado del mundo porque él sabe que sería catastrófico que la joven quedara embarazada…

 

Interlocutor: Creo haber leído que podría estarlo… ¿Es eso cierto?

 

Ron Hubbard: No, en absoluto…

 

Interlocutor: Continúe. Maestro, por favor.

 

Ron Hubbard: La transformación pasa más por ella que por su captor. El hecho de que él le permita ver noticias en la televisión contribuye a que ella se dé cuenta de que existe un mundo exterior, tal como recordaba de pequeña… Y a los 14 años, a los 15 años se empieza a plantear muchas cosas y entonces ella misma comienza a cuestionarlo.

 

Él muchas veces le dice: “¿Tú me quieres?”, y ella responde que sí… Es como el efecto que muchos le llaman “síndrome de Estocolmo”, donde se produce entre ambos una simbiosis. Y es como que ella llega a sentir por momentos una especie de aprecio por él y en otros momentos un tremendo odio, y en otros momentos un tremendo amor, y en otros momentos un profundo desprecio, y en otros momentos hasta lo adora.

 

Oscila entre todos estos estados anímicos al que hay que agregar una especie de psicosis que la lleva en algunos momentos a no querer siquiera verlo porque se siente prisionera.

 

Interlocutor: ¿Cómo hacía para manipularla?

 

Ron Hubbard: La amenazaba haciendo un rol de víctima. Le decía, por ejemplo: “Si un día tú te escapas, ya sabes que me mataré, y si tú me amas realmente, no puedes hacer eso”.

 

Interlocutor: O sea que la manejaba de esa forma…

 

Ron Hubbard: Así es, constantemente le decía “nadie te ama como yo te amo”. Además le llenaba la cabeza en contra de sus padres: “Tus padres no te querían, tus padres te despreciaban”. Digamos que siendo una persona no de mediana inteligencia, fue bastante astuto como para llenarle la cabeza a la niña, luego joven, en contra de su vida anterior.

 

Interlocutor: Antes de que usted prosiga me interesa saber en qué plano espiritual están ambos.

 

Ron Hubbard: Ella está en el plano 4.1 y él en el plano 3.1.

 

Interlocutor: Está bien, Maestro, por favor continúe.

 

Ron Hubbard: A medida que va pasando el tiempo ella finge volverse más dócil y él le promete sacarla a pasear, y así van a la feria, a comprar algunas cosas para él y algunos regalos para ella, e incluso para decorar el lugar.

 

Interlocutor: Para tener una idea, ¿salían por ejemplo una vez a la semana?

 

Ron Hubbard: No, no salían tanto, apenas una vez al mes, y recién el último año.

 

Interlocutor: ¿Quiere decir que durante siete años permaneció encerrada en ese lugar?

 

Ron Hubbard: Así es.

 

Interlocutor: ¿Pero salía del sótano y paseaba dentro de la casa?

 

Ron Hubbard: Las veces que lo hacía era siempre con su supervisión. Cuando él tenía que salir a hacer sus diligencias nunca la dejaba fuera del sótano. Cerraba con llave y ella no tenía medios de hacerse escuchar del exterior.

 

Interlocutor: ¿Cómo es que nadie sospechó nada de él?

 

Ron Hubbard: Simplemente porque actuaba de forma normal… El desenlace es conocido por todos… Ella, en un momento determinado se empieza a cuestionar muchas cosas: “Si bien mi captor es una persona que me ha tratado bien, también es cierto que me tiene prisionera”.  

 

Interlocutor: Concretamente es como que él nunca la forzó a tener relaciones íntimas…

 

Ron Hubbard: Así es, lo que él logró de ella fue a través de juegos, y estando los dos solos es como que ella lo consintió.

 

Interlocutor: En definitiva, ella fue seducida con suavidad, para decirlo de alguna manera…

 

Ron Hubbard: Exacto. Pero obviamente no es un atenuante para él porque ella era muy pequeña.

 

Interlocutor: Desde luego…

 

Ron Hubbard: Muy pocas veces él ejerció violencia contra ella, salvo algunos retos cuando era aún una niña… Finalmente, ella se cuestiona sobre por qué tiene que estar allí encerrada, viendo por la televisión la libertad tremenda de la que goza la gente. Y entonces en un momento determinado escapa porque ya no soporta más esa situación.  

 

Interlocutor: Y él cumplió finalmente la amenaza de matarse…

 

Ron Hubbard: En realidad, cuando el captor amenazaba con matarse si ella se escapaba, no pensaba en absoluto hacerlo, pero le sobreviene una especie de shock mental, como diciendo “apenas alguien hable con ella no tengo manera de escapar, porque todo el mundo va a estar alerta y van a cerrar las fronteras”, y entonces, completamente abrumado, se arroja a las vías del tren con el final conocido por todos.

 

Interlocutor: Me recuerda mucho a mi encarnación como Nerón, cuando al saber que lo habían sentenciado a morir a latigazos se suicida. Me refiero a que cuando uno se encuentra entre la espada y la pared muchas opciones no quedan…

 

Ron Hubbard: Claro, y en este caso la daga que se clavó Nerón equivale a las ruedas del tren que le pasaron por encima al secuestrador.

 

Interlocutor: Algunos consultantes, al verla por televisión tan rozagante pensaron en algo así como la abducción que sufrieron los pescadores mexicanos náufragos

 

Ron Hubbard: No, no hubo tal cosa. Todo lo sucedido fue totalmente terrestre.

 

Interlocutor: ¿Qué cosas, entonces, si no hay nada extraño, justificarían que nos dediquemos a este secuestro, siendo el tiempo de las sesiones tan precioso?

 

Ron Hubbard: El tiempo nunca se pierde, porque aun las experiencias malas sirven. Aquí lo que interesan son los perfiles de estas personas. En este caso él es un sometedor, pero que a su vez es sometido por la belleza de ella, aun de niña. Como él tenía una mentalidad inmadura, no ve a la niña cuando la rapta como una niña, sino como un igual. Incluso cuando le habla la trata como una niña porque él mismo se ve como un niño.

 

Ésta es la razón de que ella se sintiera cómoda, porque él no se comportaba como un hombre grande sino como un niño. Este hombre era una persona que, si bien de mediana inteligencia, es decir, mayor que la de un niño común, al estar encarnado tenía una segunda personalidad, un rol del ego infantil. Y esto hacía que vibrara en sintonía con ella. Por eso, reitero, ella se sentía cómoda.

 

A medida que ella fue creciendo él también fue creciendo. Y así discutían, no como si fueran una pareja, sino como si fueran pequeños amigos: “Me has tratado mal, ahora estoy enojada y no quiero ver televisión”, y él entonces se iba al rincón a llorar…

 

Interlocutor: Pero en estos ocho años de alguna manera han hecho vida de pareja…

 

Ron Hubbard: No solamente vida de pareja, sino vida de amistad, vida de compinches… Apenas ella está en libertad tiene una shock, un shock de la realidad, del tremendo tiempo que pasó encerrada, de la edad que en verdad tenía.

 

Además se sentía como perdida, como en una vida nueva, como que se le abrió de golpe un nuevo horizonte. Se recuerda que tenía una familia, y se siente extraña con sus padres porque de tanto tiempo que transcurrió ellos cambiaron y prácticamente apenas los reconoce porque son otros. No tiene con quien dialogar, e incluso para su familia ella es una extraña. Además, la atosigan con preguntas…

 

Interlocutor: Está claro todo esto, Maestro… Pero la pregunta que todo el mundo se hace es que cuando ella aparece por televisión y es reporteada no parece alguien que haya estado ocho años encerrada. Además da la impresión de una persona culta, centrada…

 

Ron Hubbard: Vosotros, en el plano físico, utilizan un lenguaje que se llama “slang”, y que aquí le dicen “lunfardo”, es decir, lenguaje callejero, y en este lenguaje callejero la expresión que a ella le cuadra es que “le cayó la ficha”.

 

Interlocutor: No entiendo…

 

Ron Hubbard: Caer la ficha significa que “se le abrió el panorama”, es decir, “asumo la edad que tengo”, “asumo quién soy”, “asumo mi odio y mi rencor hacia esa persona que me tuvo raptada”.

 

Interlocutor: O sea que hasta antes de ese momento no había asumido su verdadera situación, su verdadero estado ni su odio a quien la secuestró…

 

Ron Hubbard: Correcto… Entonces, todo lo que ella relata ante quien la reportea lo hace de una manera fría e impersonal porque sus tremendos roles del ego la impulsan a que se cierre y que no muestre sus verdaderos sentimientos. Además, por una cuestión de pudor y de vergüenza jamás va a admitir que en determinadas ocasiones pasó por momentos de verdadera felicidad, por períodos en que se sentía muy cómoda.

 

Ella, en esos instantes, como despertó a la realidad de golpe, lo único que le invade es un sentimiento de rencor, de odio, de revancha por esa persona, y como consecuencia piensa “bienvenido sea que se haya suicidado, se lo merece por lo que me hizo”. Aflora lo que la gente quiere escuchar…

 

Interlocutor: A ver si entiendo… ¿Usted dice que ella relata al público lo que el público espera escuchar?

 

Ron Hubbard: Así, es, pero ella misma esta convencida de eso… No va a dejar aflorar lo otro, sus momentos de felicidad y que tuvo muchos momentos de escapar pero no aprovechó la ocasión.

 

Interlocutor: ¿Dentro de los ocho años?

 

Ron Hubbard: No, me estoy refiriendo dentro del último año.

 

Interlocutor: O sea que durante siete años le fue imposible escapar…

 

Ron Hubbard: Correcto… Una cosa es lo que ella pueda decir y otra cosa muy distinta la realidad. Solamente comenzó a salir a la calle en los últimos trece o catorce meses.

 

Interlocutor: Y supongo que solamente por la zona, nada de haberse ido a esquiar a un centro turístico como dijeron en una publicación…

 

Ron Hubbard: Así es.

 

Interlocutor: ¿Cuál es la razón en concreto de que no haya escapado en esos momentos en que él la sacó a pasear?

 

Ron Hubbard: En  parte por la simbiosis que se había producido entre ellos, y en parte porque tuvo miedo de las amenazas, porque él incluso había dicho que si ella intentaba escapar mataría a las personas que la ayudaran…

 

Interlocutor: ¿Y todo eso es lo que a ella la frenó de escapar?

 

Ron Hubbard: Así es, y después ella, cuando estaban solos, se lo reprochaba: “Al final no eres una buena persona”, y cosas así.

 

Interlocutor: Lo que no veo es una desesperación de escapar, porque una persona haría cualquier cosa con tal de no volver a ser encerrada en un sótano…

 

Ron Hubbard: Por eso hablé antes de una simbiosis, que había una sintonía de ella con su captor. Las discusiones o diferencias surgían entre ellos cuando él amenazaba a otras personas o cuando él amenazaba suicidarse o cuando había malos tratos en el sentido de que él en medio de una discusión le prohibía algún libro o mirar determinado programa en la televisión.

 

A ella le gustaban muchísimo los libros de ciencia ficción y él se los compraba, pero cuando discutían se vengaba impidiendo que los leyera… 

 

Interlocutor: Maestro, lo que yo trato de entender es cómo se puede vivir encerrado durante ocho años en un sótano y salir casi indemne. ¿Es como que se adaptó? Me refiero a ese concepto tan conocido de que el ser humano es capaz de adaptarse a las situaciones más penosas. Recuerdo en este sentido a Radael que mencionó que al final uno casi se acostumbra al sufrimiento de la Octava Esfera…

 

Ron Hubbard: Ella tenía solamente dos alternativas, adaptarse o perder la razón. Perder la razón, en la jerga del plano físico, significa como que el decodificador mental entre en cortocircuito. Obviamente el espíritu nunca pierde la razón. El que pierde la razón es el decodificador que no permite que el 10 % haga contacto con él plenamente y entonces el ser encarnado comienza a comportarse incoherentemente.

 

Lo que ella hizo, en concreto, es adaptarse a una situación que momentáneamente no podía modificar. Lo que sucedió fue que ese “momentáneamente” duró ocho años…

 

Interlocutor: ¿No es acaso sorprendente esa duración?

 

Ron Hubbard: Por supuesto que lo es. Y es más sorprendente esto que si hubiera sido abducida…

 

Interlocutor: Entiendo… ¿Los Maestros de Luz la han ayudado de alguna manera en ese trance?

 

Ron Hubbard: Yo no he participado, pero otros Maestros le han enviado Luz, armonía…

 

Interlocutor: ¿Qué pasaba con ella cuando él no estaba y se encontraba sola?

 

Ron Hubbard: A veces entraba angustiada en sollozos y por eso de alguna manera ella buscaba la presencia de él para tener compañía. Por eso digo que él era para ella el amigo, el cómplice, y por eso extrañaba de alguna manera su presencia.

 

Interlocutor: ¿Cuánto tiempo ella estaba sola durante el día?

 

Ron Hubbard: Acompañada por él llegaba a estar cuatro horas diarias.

 

Interlocutor: ¿Y el resto del día estaba sola?

 

Ron Hubbard: Así es, estaba sola con sus libros, con su televisor…

 

Interlocutor: En concreto, entonces, tenemos que poner de relieve en este caso la famosa adaptación de los seres humanos de la que siempre los filósofos de todas las épocas han hablado… Supongo que su Thetán la debe haber ayudado…

 

Ron Hubbard: Correcto.

 

Interlocutor: ¿Y la situación karmática de Natascha? Me refiero a que el espíritu de Natascha, antes de encarnar tiene que haber planeado pasar por un trance de esta magnitud. Sabemos que la ley del karma no es la ley del Talión, pero supongo que su secuestro es alguna situación que ella tuvo que experimentar por alguna razón de su vida pasada…

 

Ron Hubbard: No cabe ninguna duda de que es así… En la anterior vida a esta encarnó como varón y fue un carcelero.

 

Interlocutor: Ahora está claro este asunto… ¿En qué plano estaba el secuestrador antes de bajar al  plano 3 por lo que hizo?

 

Ron Hubbard: En el plano 4.

 

Interlocutor: ¿En el mismo plano del espíritu de Natascha, entonces?

 

Ron Hubbard: Así es.

 

Interlocutor: ¿Entre el secuestrador y Natascha hubo en la vida anterior alguna relación? Me refiero a si el secuestrador fue la víctima del carcelero que fue Natascha?

 

Ron Hubbard: Hubo una relación entre ellos pero no en la última vida anterior sino en otra, pero como sabemos no existen los lazos kármicos y por lo tanto nadie le debe nada al otro ni tienen nada que compensarse, porque los karmas son individuales e independientes.

 

Interlocutor: Esto está claro, Maestro, y lo hemos hablado ya muchas veces, pero no me queda en claro la cuestión de las enfermedades. ¿Acaso Natascha nunca se enfermó en los ocho años?

 

Ron Hubbard: Fueron enfermedades menores solamente.

 

Interlocutor: ¿O sea que se curó sola, de alguna manera?

 

Ron Hubbard: Así es.

 

Interlocutor: ¿Cuál sería la explicación de lo que los psiquiatras llaman el Síndrome de Estocolmo?

 

Ron Hubbard: Hay dos maneras de involucrarse con la otra persona: vibrando en sintonía a través del espíritu, que es lo que Johnakan ha denominado “almas gemelas”, y la otra manera es a través de los roles del ego. Hay personas que a través de roles del ego se van manipulando. Pero esta manipulación no significa en absoluto vibrar en sintonía. 

 

Los roles del ego, donde uno hace de víctima y el otro de victimario después cambian, y así el captor hace el rol de víctima: “Tú no me quieres, tú no me aceptas a pesar de todo lo que yo estoy haciendo por ti, mira los regalos que te doy, y así me lo agradeces despreciándome, yo solamente quería un abrazo y tú te acurrucas en un rincón, eso no es lo que yo esperaba de ti, por culpa tuya me enfermaré”.

 

Y entonces ella, a su vez, convertida en victimario, va hacia él a ponerle una mano en los hombros y a consolarlo…

 

¡Ella, la damnificada, la víctima, ahora con el papel cambiado consolando a su captor!

 

Ésta fue una de las escenas que estoy percibiendo. Por eso digo que son roles del ego donde los papeles cambian y que no tienen nada que ver con vibrar en sintonía.

 

Y esa misma persona que hoy le pone la mano en el hombro a su captor para consolarlo, el día de mañana, cuando está sola, siente un odio tremendo hacia él por esa soledad que le hace padecer. Fíjate cómo cambian los roles de un día para el otro…

 

Interlocutor: Está claro, Maestro… ¿Y qué se puede decir de la afinidad de la mente reactiva?

 

Ron Hubbard: No hay mente reactiva que tenga afinidad con otra mente reactiva. Incluso, como ya lo dijo Johnakan una vez, hasta dos almas gemelas, si están en los planos bajos, se pueden despedazar. La supuesta afinidad de dos mentes reactivas es que van intercambiando roles. Además es un juego de roles que les agrada, ¡vaya si les agrada!

 

Incluso a la persona damnificada, en este caso a la niña raptada que va creciendo, de alguna manera es como que goza de ese rol de víctima.

 

Tú dirás, “pero entonces es como que está casi al borde de la locura”, y de alguna  manera es así, porque hay roles del ego que están tan al límite, tan al límite, que el decodificador mental está como si fuera un motor recalentado. ¿Se entiende esto que digo?

 

Interlocutor: Sí, Maestro, perfectamente… ¿Hubo entre estos dos seres verdadero amor? Me refiero, obviamente, a amor personal.

 

Ron Hubbard: No, en realidad no hubo verdadero amor, porque el verdadero amor está alimentado por el respeto y en esa relación no hubo respeto de ninguno de los dos; el verdadero amor está alimentado por la admiración –admiración había seguramente de él hacia ella, pero no era recíproco–; el verdadero amor está alimentado por el diálogo –aquí el diálogo era falso, porque era un diálogo de roles y entonces en rigor no había verdadero diálogo–; el verdadero amor está alimentado por el deseo –aquí había deseo de parte de él y seguramente de parte de ella también–; pero en definitiva no se puede decir que hubo verdadero amor, sino amor de necesidad, amor enfermizo.

 

Interlocutor: De cualquier manera pienso que es admirable lo que le sucedió a Natascha en el sentido de estar secuestrada ocho años sin volverse loca… ¿O en realidad está al borde de la locura pero no se nota? Lo digo porque debe estar llena de engramas listos a ser dramatizados…

 

Ron Hubbard: Sí, por supuesto que está al borde, y además está muy reprimida. Yo creo humildemente que necesita un tratamiento. Lamentablemente en el plano físico la mayoría de los terapeutas se basan en Freud, y nosotros sabemos que con esta terapia no van a poder sacar adelante a alguien que está tan traumado como lo está ella. Podrán contenerla pero no la sacarán adelante.

 

Interlocutor: ¿Natascha está dirigida en lo que está haciendo ahora? ¿O ella es como se la ha visto en televisión?

 

Ron Hubbard: Está obviamente en un rol del ego, y aparte está muy contenida por su familia.

 

Interlocutor: ¿Y los terapeutas?

 

Ron Hubbard: Los terapeutas han aconsejado a la familia que no la atosiguen con preguntas y que vayan avanzando con ella paulatinamente… También quiero decir que no todos los terapeutas freudianos son necios. Sería indudablemente egoico de mi parte afirmar algo así y no voy a caer en esos roles, de lo contrario no estaría en el plano en que estoy.

 

Reconozco que hay terapeutas que son bastantes avanzados a pesar de que sus tratamientos se basan en una terapia ya caduca como lo es el Psicoanálisis. Lo que ocurre es que ellos ponen también su punto de vista, y es de sentido común que aconsejen no presionar a alguien que estuvo tanto tiempo en reclusión. Obviamente esto lo sabe hasta cualquier estudiante de Psicología medianamente avanzado.

 

Interlocutor: Lo extraño es que la propia Natascha es la que ha querido aparecer en los medios, contrariamente a lo que le habían aconsejado los mismos terapeutas.

 

Ron Hubbard: Sí, y eso está bien, porque le sirve de descarga emocional. Además, es preferible que lo que le sucedió el público lo sepa de su propia boca y no quizás tergiversada por terceros. De paso frena la curiosidad y así ella logra que de alguna manera la dejen tranquila.

 

Si ella no hubiera aparecido por televisión el público estaría ansioso por saber, y eso haría que el periodismo la persiguiera para conseguir sus declaraciones.

 

Interlocutor: Creo que esta sesión ha sido sumamente esclarecedora para poder apreciar cómo las personas en determinadas situaciones cambian los roles…

 

Ron Hubbard: Por eso yo decía que esto no es una pérdida de tiempo, sino que es utilizarlo en una sesión que muestra la forma en que los dos protagonistas de este hecho, vinculados durante tantos años, pasan de sometedor a sometido y viceversa.

 

Ella en determinado momento hace de déspota, de caprichosa, “no te me acerques, no me vas a comprar con regalos, no te quiero”, y a él de pronto caerle las lágrimas… Hubo entre ellos cambios de roles permanentes, pero no hay que olvidar que quien en definitiva llevaba el control era él y no ella.

 

Interlocutor: Maestro, sabemos que en Estados Unidos hay cárceles donde se recluye durante varios años a los convictos muy pendencieros en celdas llamadas “de aislamiento”, y que éstos, en su desesperación, se pegan la cabeza contra la pared y hasta han llegado a mutilarse como para dar salida de alguna manera a la presión del encierro. ¿A Natascha el pasó algo parecido?

 

Ron Hubbard: No, a ella no, porque aparte el caso era distinto. Tenía lecturas, podía visualizar la realidad exterior a través de la televisión, tenía compañía… No estaba totalmente aislada…

 

Interlocutor: ¿Se podría decir, entonces, que Natascha, al ser secuestrada desde pequeña, se fue acostumbrando a esa situación? Lo pregunto porque pienso que hubiera sido una cosa distinta si hubiera sido secuestrada siendo ya mayor…

 

Ron Hubbard: Sí, es así, o también como aquel niño que nace en una choza donde hay goteras y cuando llueve se moja todo el interior, y sus pies descalzos se hunden en el fango hasta los tobillos, situación que una persona que viviera en un palacete no lo soportaría ni siquiera 48 horas… Para ese niño eso sería completamente natural…

 

Interlocutor: Para concluir con este asunto tan interesante desde todo punto de vista, ¿qué sería lo más sorprendente que con seguridad no va a salir a la luz?

 

Ron Hubbard: En realidad, no hay algo sorprendente que se destaque demasiado en todo este asunto, salvo que sí tuvieron intimidad y que no fue algo forzado, sino que ella fue de alguna manera cautivada, por así llamarlo. Haciendo un juego de palabras, fue cautiva y también cautivada. Si tú me pidieras que a pesar de todo destaque algo, yo pondría en el tapete el sorprendente poder de adaptación de ella. No hay mucho más que relatar.

 

Interlocutor: En definitiva tenemos que caratular a Natascha como una mujer admirable por como pudo sobrellevar su tremenda situación sin volverse loca…

 

Ron Hubbard: Correcto.

 

Interlocutor: Como lo de Natascha era una situación karmática, la pregunta que hago ahora es si ella captaba la razón de por qué le estaba sucediendo algo así. Lo pregunto porque supongo que su Thetán tiene que habérselo transmitido.

 

Ron Hubbard: Es muy difícil que el 10 % pueda captar algo así.

 

Interlocutor: No hay duda alguna de que todo lo que le ha sucedido a Natascha es como un cuento de hadas, porque si el secuestro, como ya dije, hubiera ocurrido en África y en lugar de una joven agraciada, blanca y rubia, se hubiera tratado de una anciana negra de 60 años, obesa, desaliñada y quizás maloliente, la historia hubiera sido otra…

 

Ron Hubbard: Hay cientos de personas que pasan por situaciones similares y no transcienden a la opinión pública  porque mueren o por muchísimas otras razones. Esta historia tuvo un final feliz para ella y trágica para él…

 

Interlocutor: ¿Habría algún atenuante, para decirlo de alguna manera, para el captor por lo que hizo?

 

Ron Hubbard: El único atenuante que tendría es que, si bien se trataba, por un lado, de alguien con una inteligencia que como ya señalé era mediana, por el otro lado a veces descendía a la altura de la mentalidad infantil de ella. Como también ya señalé, él fue después creciendo junto con su víctima.   

 

Interlocutor: Creo que este asunto está agotado… ¿Le parece que demos por terminado el tema, por lo menos por ahora, para darle paso a Radael?

 

Ron Hubbard: De acuerdo, me retiro con toda mi Luz para ustedes.

 

Interlocutor: Hasta luego, Maestro, y gracias.