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Teosofía (H.P. Blavatsky)
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Si el Espiritismo había hollado el terreno de la Iglesia, la Teosofía interfirió en el del Espiritismo. Cuando Helena P. Blavatsky se trasladó en 1871 a Nueva York armó gran revuelo con sus habilidades para las levitaciones y danzas de mesas. Naturalmente que, lo mismo que Uri Geller, no tenía ninguna habilidad y fueron los espíritus del Error los que hicieron los trucos
HELENA PETROVNA BLAVATSKY Principal impulsora de la Teosofía moderna, junto con el coronel norteamericano Henry Steel Olcott fundó en 1875 la Sociedad Teosófica en la ciudad de Nueva York. Su obra más emblemática fue La doctrina secreta, una especie de síntesis de la ciencia, la religión y la filosofía de su tiempo. A la luz de los nuevos conocimientos, algunos de sus conceptos aún perduran como verdades, pero otros son lisa y llanamente disparates. Éste es el gran error de los teósofos, no distinguir la paja del trigo...
ANNIE BESANT
Entre los postulados más disparatados de la doctrina teosófica está el que sostiene que el sol físico es el cuerpo de manifestación del Maestro Jesús (actual Logos Solar). Es algo similar a afirmar que el territorio de Estados Unidos es el cuerpo del presidente George W. Bush (?)
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La historia conocida I Enlace a la página (actosdeamor.com) Blavatsky, Helena Petrovna Nació en 1831 en la población rusa de Ekaterinoslav (hoy Dniepropetrovsk, en Ucrania), de padres alemanes. Líder religiosa estadounidense de origen ruso, fundó un sistema filosófico-religioso conocido por el nombre de teosofía. Bautizada como Helena Hahn, A los 16 años contrajo matrimonio con un hombre mucho mayor que ella, al que abandonó pocos meses después. Durante los veinte años siguientes viajó por Europa, Asia y Estados Unidos, proclamando más tarde que había estudiado por espacio de siete años con los mahatmas (maestros) hindúes durante su estancia en Oriente. Tras salvarse por muy poco de morir ahogada en el mar, se convirtió al espiritualismo y declaró que poseía poderes físicos. Respecto a sus poderes se decía que leía documentos guardados en cajas fuertes, efectuaba contactos telepáticos, se comunicaba con los espíritus, y lograba producir efectos físicos diversos y extraordinarios en verdad, como son hacer variar el peso de una persona, hacer aparecer objetos, atraer voces de espíritus. En 1873 madame Blavatsky, como siempre se la conoció, viajó a Nueva York. En sólo dos años se convirtió en una de las principales fundadoras y posiblemente en la figura central de la Sociedad Teosófica, un reducido pero activo grupo internacional de ocultistas que creían en la reencarnación como etapa necesaria para alcanzar la inevitable y definitiva purificación de la humanidad. Adoptó la nacionalidad estadounidense, pero en 1878 se estableció en la India. Pronto fue acusada de disensión, charlatanería y plagio. Sin embargo, mantuvo hasta el final de su vida que los mahatmas le habían transmitido su desarrollado y poco común grado de espiritualidad. Las principales obras de Blavatsky, Isis sin velo (1877) y La doctrina secreta (1888), se convirtieron en libros de texto de la Sociedad Teosófica.De acuerdo con sus enseñanzas, Dios es infinito, absoluto e incognoscible (atributo incompatible en apariencia con la afirmación implícita en el término teosofía). Se dice también que la divinidad es el origen del espíritu y la materia. A través de la aplicación de una ley inmutable, el espíritu descendería dentro de la materia, y la materia ascendería dentro del espíritu mediante una acción cíclica. En su aplicación psicológica, la doctrina de Blavatsky representa todas las almas pareciendo las mismas en esencia, aunque diferenciadas en grados de desarrollo. Las almas más avanzadas serían los guardianes naturales de las menos desarrolladas. El ser humano es presentado como complejo, con una naturaleza superior e inferior. La superior (mente pensante, alma y espíritu) ha sido contaminada por la inferior (elementos físicos entre otros) y debe ser purificada antes de poder regresar por completo a lo divino. La purificación tendría lugar a través de una serie de encarnaciones. Falleció en Londres en el año 1891.
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La historia conocida II TEOSOFÍA Carlos Gómez Amigó (I.E.S. Joan Maragall, Barcelona) Etimológicamente, teosofía significa el conocimiento profundo (sophia) de la divinidad (theos) [2], y no se la debe confundir ni con la Teodicea -el conocimiento que la razón puede obtener de la existencia y naturaleza de Dios ni con la Teología, que funda este conocimiento en la Revelación, aunque en numerosas ocasiones se sustente en ellas. Es un término medio entre la Teología y la Filosofía, entre la razón y la revelación, pues añade a la naturaleza, objeto de la Filosofía, lo sobrenatural, propio de la Teología, rechazando, sin embargo, la revelación en que ésta se apoya. Los propios teósofos opinan que fue el inventor de la palabra Ammonius Saccas (175-242 d.C.), fundador de la Escuela Neoplatónica, aunque la primera documentación aparece en el siglo XVI, aplicada a filósofos como Paracelso, Agripa o Van Helmont. Sea como sea, encontramos ya sus ideas primigenias en la escuela neopitagórica (siglo I a.C. y siglo I), con Nigidio Figulo y Apolonio de Tiana, y en neoplatónicos como Plotino, Plutarco o Celso. El deseo de conciliar la Biblia con la filosofía griega, de la que según Filón de Alejandría deriva, suponiendo en el texto sagrado un sentido esotérico y arcano, originará el gnosticismo en el primer siglo del Cristianismo y otras heterodoxias medievales [3]. En el Renacimiento, como ya se ha indicado, aparecen los primeros a los que puede llamarse propiamente teósofos: Cornelio Agripa de Nettesheim, Teofrasto Bombast de Hoenheim (Paracelso), Juan de Van Helmont y Santiago Böhme. En el siglo XVIII deberían añadirse los nombres de Roberto Fludd, Swedemborg y Luis Claudio de San Martín, entre otros iluminados. En el siglo XIX acontece un cambio, que dota a la palabra teosofía de un significado novedoso: en 1875 se funda en la ciudad de Nueva York por madame Helena Petrovna Blavatsky, el coronel H.S. Olcott, William Q. Judge y otros la Theosophical Society, que tendrá como meta hacer una síntesis de la religión, la filosofía, la ciencia y la sicología. Como dijo Blavatsky: «Nuestro propósito más importante es resucitar la obra de Ammonius Saccas» [4], ya que la labor de su escuela fue la de «reconciliar a todas las religiones, sectas y naciones bajo un sistema común de ética, fundado en verdades eternas». La finalidad de Saccas era la de «persuadir a gentiles y cristianos, judíos e idólatras, de que abandonaran sus disputas y luchas, teniendo en cuenta que todos poseían la misma verdad bajo varias formas» [5]. Y esa será la finalidad última de la Sociedad y su fundadora: reconstruir y enseñar el conocimiento primigenio que el hombre recibió en los orígenes, oculto y diversificado en las distintas creencias, mitos y religiones, y que en nada difiere de lo que la ciencia puede ir descubriendo. Conocimiento que es síntesis y que no se opone en absoluto a ninguna creencia personal. Esta labor la llevó a cabo en gran parte la propia Blavatsky (1831-1891), a través de numerosos artículos publicados en la revista de la Sociedad, The Theosophist y otras ajenas, y de libros como Isis sin velo (Nueva York, 1877); La doctrina secreta (Londres y Nueva York, 1888); La clave de la Teosofía (Londres, 1889); La voz del silencio (Londres y Nueva York, 1889); Glosario teosófico, obra póstuma (Londres y Nueva York, 1892). Toda su obra se halla recogida en Obras completas (Londres, Madrás y Wheaton (Illinois,USA), 1933-1985), en catorce volúmenes. De la lectura de esta inmensa y erudita obra, se obtiene realmente una visión sintética, a través del sincretismo de miles de mitos, teorías y creencias religiosas, realidades científicas, magia, ocultismo, etc. Y de la propia teosofía anterior, de la que se sienten sucesores. La doctrina secreta, su obra más emblemática, alcanzó un gran éxito de lectores entre las capas cultas y artísticas de su época desde el momento mismo de la publicación de las obras citadas, con una segunda edición ya en el mismo 1888 y una tercera en 1893, fue reimpresa en los años 1902, 1905, 1908, 1911, 1913, 1918, 1921 y 1928. Y fue traducida a casi todos los idiomas occidentales [6]. Sincretismo que la propia Blavatsky tenía como meta en sus obras, como he dicho ya. Ella misma se encarga de contestar al (.) muy erróneo concepto que consiste en creer que en la obra que he titulado La doctrina secreta me haya propuesto coincidir con la ciencia moderna o explicar puntos ocultos. Me ocupaba - y aún sigo ocupándome- en los hechos más que en las hipótesis científicas. Mi principal y único objeto fue el de hacer resaltar el hecho de que los principios básicos y fundamentales de toda religión o filosofía exotérica, antigua o moderna, no eran, desde el primero hasta el último, sino ecos de la Religión de la Sabiduría primitiva [7]. Añadiendo en otra ocasión que de la misma forma que la primitiva religión cristiana se dividió con el tiempo en numerosas sectas, así la Ciencia del ocultismo dio nacimiento a variedad de doctrinas y diversas fraternidades. De ese modo, los ofitas egipcios se convirtieron en gnósticos cristianos, de quienes derivaron los basilideanos del segundo siglo; y los primitivos rosacruces (la «Fraternidad de la Rosa Cruz» se fundó a mediados del siglo XIII) engendraron a su vez a los paracelsianos, filósofos del fuego, alquimistas europeos y otras ramas de su secta [8]. Ya Juan Valera define en su momento de forma magnífica lo que se está intentando definir aquí, poniendo de relieve la importancia que la época -y quizá el propio Valera- le confería [9]. Después de ofrecernos la definición del Diccionario de la Real Academia [10], Valera aduce que es insuficiente e inexacta, «sobre todo en nuestros días, en que la Teosofía vuelve a estar de moda», pues «todo misticismo que no se funda en una religión positiva, sería Teosofía según el Diccionario de la Academia, y verdaderamente no es así», ya que «(...) el místico, sin religión positiva, tiene de común con el teósofo el creer que su ciencia, no sólo tiene a Dios por objeto, como la Teología o la Teodicea, sino que viene de Dios y es revelada natural y misteriosamente por Dios en el fondo o centro del alma del hombre; pero el teósofo difiere de este místico en que combina el misticismo entusiasta y la introspección de su alma y la Metafísica, y el íntimo conocimiento de las cosas divinas, con el estudio de la naturaleza, con el saber de sus leyes» (Juan Valera, Diccionario enciclopédico hispanoamericano, en Cyrus C. Decoster, Obras desconocidas de Valera, ed. Castalia, Madrid, 1965, p. 548) Después de hablar muy brevemente sobre la teosofía antigua, que sólo presenta como elemento común «el entusiasmo intuitivo», y dado que «en cada uno de los autores citados hay muy distintas ideas y sistemas muy varios, (...) no es posible exponer en conjunto la doctrina teosófica común a todos, y es menester estudiar separadamente a cada pensador y a cada sistema», Valera pasa rápidamente a hablar de la nueva teosofía: «En los tiempos novísimos ha venido a Europa, desde la India oriental, una flamante Teosofía que se ha extendido por todas partes, así en nuestro continente como en América, y que requiere y merece que se explique aquí. (.) Podemos considerar como fundadora, o más bien como importadora en Europa de esta misteriosa doctrina, a una dama, llamada Elena Petrovna Hahn, conocida y famosa bajo el nombre de Blavatsky, que era el apellido de un general ruso con quien se casó en 1848» (Juan Valera, Op. cit., p. 549). Tras unos breves rasgos biográficos [11], Varela nos informa de lo que puede convertir a la teosofía, como al misticismo, en una vaga fantasmagoría, y que, sin embargo, es consustancial a ella: «Importa además hacerse cargo de que lo más profundo y mejor de esta ciencia es incomunicable, y que sólo se adquiere penetrando, el que puede y vale para ello, en el centro de su propia alma, y allí, en lo más íntimo y secreto, hallándolo todo» (op. cit., p.550). Es decir, una suerte de iniciación. Al lado de Varela, que habla «con imparcialidad, sin reprobación y sin aprobación, ni positiva ni irónica» (op. cit., p. 551), tenemos también opiniones enfrentadas a lo que representa esta nueva teosofía, que ayudan a completar el conjunto. Así, René Guénon, en su estudio El Teosofismo, historia de una pseudoreligión [12], empieza ya desde el título por negarle cualquier relación con la auténtica teosofía, la antigua, para crear el neologismo teosofismo que la diferencia, «porque, para nosotros, esos dos sustantivos designan dos cosas bien diversas» [13]. En efecto, también para Guénon , una cosa es la Teosofía como «denominación común de doctrinas bien diversas entre sí», al que «será oportuno conservarle el significado que históricamente tiene», y otra el teosofismo de la Sociedad Teosófica, aunque su fundadora, Mme. Blavatsky, tiene un conocimiento más o menos completo de los escritos de algunos teósofos, especialmente de Jacobo Boëhme, bebiendo ideas que incorporó a sus propias obras, junto con una multitud de otros elementos procedentes de fuentes sumamente diversas (René Guénon, El Teosofismo, historia de una pseudoreligión, Ed. Huemul, Buenos Aires, 1954, p.8). De ahí que «ese llamado "sistema religioso particular" que constituye la doctrina oficial del teosofismo, y que es presentado, simplemente, como "la misma esencia de todas las religiones y de la verdad absoluta", lleva la marca bien visible de las múltiples y discordantes fuentes de las que ha sido tomado. (.) No es otra cosa que una mezcla confusa de neoplatonismo, gnosticismo, cábala judía, hermetismo y ocultismo, agrupado todo -bien que mal- alrededor de dos o tres ideas que, quiérase o no, son de origen moderno y puramente occidental» (René Guénon, op. cit., p. 8). Por ese camino, el autor clasifica el teosofismo como «neoespiritualismo», unido en su modernidad con otras teorías, con las que mantiene caracteres comunes. Sin embargo, no dejan de ser distintas: Ocultismo de diversas escuelas, teosofismo, espiritismo, todo esto se parece, sin duda, bajo ciertos aspectos y hasta cierto punto, pero difiere también bajo otros y debe ser cuidadosamente distinguido también cuando se trata de determinar las relaciones (René Guénon, op.cit., p. 127) para concluir que es ello un efecto de esta religiosidad inquieta y desviada, que constituye uno de los rasgos más apasionantes del carácter de nuestros contemporáneos, y sobre todo en Norteamérica es donde se pueden ver sus manifestaciones más variadas y extraordinarias, pero también Europa dista mucho de hallarse indemne. Esta misma tendencia fue la que contribuyó en gran parte al éxito de algunas doctrinas filosóficas tales como el bergsonismo (.); procede de un modo parecido al pragmatismo de William James, con su teoría de la "experiencia religiosa" y su recurso al "subconsciente" como medio de comunicación del ser humano con el Ser Divino.(.) Estará bien recordar aquí, a este propósito, el empeño con que teorías como éstas han sido adoptadas y aprovechadas por la mayoría de los modernistas. (.) Además, la mentalidad modernista y la protestante no difieren entre sí sino en matices, siendo idénticas en su fondo, y el "neoespiritualismo", en general, está muy cerca del protestantismo (René Guénon, op. cit., p. 134). Lo mismo ocurre con el teosofismo, sobre todo con el de la 2ª etapa de la Sociedad Teosófica, cuando, ya muerta Blavatsky, asume la dirección Annie Besant. Retengamos en especial esta última cita por lo obvio de su importancia más general, y concluyamos, estemos o no de acuerdo, con la idea más propia de la época y de sus seguidores, en frases de Valera: «La Teosofía no es una religión: es la ciencia fundamental de las religiones», que «no propaga nueva religión ni repugna de las que hay, sino que las acepta todas» (Juan Valera, op. cit., p.551). Es decir, la síntesis de la que antes se hablaba y que da el subtítulo a la obra más emblemática de Blavatsky, La doctrina secreta. Síntesis de la ciencia, la religión y la filosofía. Así pues, como ya se ha dicho repetidas veces, la teosofía de Blavatsky pretende ser síntesis de ocultismo, magia y ciencias ocultas, pero reúne también otras muchas corrientes de pensamiento, por lo que resulta diferente a todas sus fuentes, al mismo tiempo que las refleja en su complejidad. Por lo tanto, sigo insistiendo en que no debe confundirse con ninguna. Es teorética e interior, esotérica, nunca práctica exotérica, con lo que la diferencia aumenta considerablemente, cosa que a veces no se tiene lo suficientemente en cuenta. Ya la propia Blavatsky ponía el acento en este aspecto desde sus primeros escritos. Aun tomando como casi sinónimo de teosofía la palabra ocultismo, para ella, «tanto la palabra magia, como la de hechicería y ocultismo, se usan en Occidente en sentido despectivo, y por lo general para designar las escorias residuales de los tiempos del obscurantismo» [14], y aunque «la palabra ocultismo induce seguramente a error» es aceptable y difiere de la magia y demás ciencias ocultas. Pues a lo que aspira el teósofo es al «conocimiento del alma» o verdadera sabiduría, conocimiento secreto y de ahí ocultismo: pero sólo ahí se admite el sinónimo. Las demás modalidades de ocultismo son ramificaciones de las ciencias ocultas. (.) El verdadero Ocultismo o Teosofía es la incondicional y absoluta renunciación de la personalidad en palabra y obra, para alcanzar ese conocimiento (Gnosis) o unión con el Yo superior (El Ser), el Maestro, el Cristo de los gnósticos (H.P.Blavatsky, El ocultismo en oposición a las artes ocultas, Ed. Humanitas, 1992, pg. 53) El camino del conocimiento de esta ciencia es un camino iniciático y ascético hacia el yo (Ser), meta final del teósofo: En cada uno de los grados, la clave está en el mismo aspirante. No es el «temor de Dios» el principio de la Sabiduría, sino que el conocimiento del yo (Ser) es la Sabiduría misma. Al estudiante (.) se le representa, grande y verdadera, la respuesta del oráculo de Delfos a todos cuantos anhelaban oculta sabiduría, y que el sabio Sócrates repitió corroborándola varias veces: HOMBRE, CONÓCETE A TI MISMO. (H.P.Blavastky, Ocultismo práctico, Ed. Humanitas, 1992, p. 21). 2. Sabiduría parecida a la de Dios. Vid., H.P.Blavatsky, Glosario Teosófico, Barcelona, 1920, p. 387. 3. Muchos incluyen en esta línea a los cataros, los templarios y los rosacruces, y a filósofos como Eckard 4. Helena Petrovna Blavatsky, «What are the theosophista», The Theosophist, octubre de 1879, p. 5. 5. H.P.Blavastky, The key to theosophy, Los Ángeles, 1930, pp. 3-5. 6. En España aparece la primera traducción, realizada por Francisco Montoliu y de Togores, primer presidente de la Rama de la Sociedad Teosófica en Madrid, a partir de la segunda edición inglesa, en 1895 (I v.) y 1898 (2 v.), en Establecimiento Tipográfico de Julián Palacios, Madrid. Mientras en Madrid se realizaba una nueva traducción de la obra completa sobre la tercera edición inglesa, realizada por miembros de la Sociedad, muerto Montoliu en 1892, los señores Melián, Dorestes, Díaz Pérez, Xifré, Treviño, hermanos Molano y González Blanco, que se publicará en dos volúmenes en 1895 y 1898. En 1911 aparecerá un tercer volumen en Biblioteca Orientalista, ed. Teosófica, R. Maynadé, Barcelona, traducido por Federico Climent Terrer, Para una información más exacta, ver Mario Roso de Luna, Simbología arcaica, ed. Pueyo, Madrid, 1921. 7. H.P.Blavatsky, «Nociones erróneas acerca de La doctrina secreta , Sophia», octubre de 1908 8. H.P.Blavatsky, «Ocultismo o magia», El Loto Blanco, mayo de 1924 9. Juan Valera, Diccionario enciclopédico hispanoamericano, en Cyrus C.Decoster, Obras desconocidas de Valera, ed. Castalia, Madrid,1965, pp. 548-558. Ideas semejantes aparecen en «La metafísica y la poesía», Obras completas, v. II, Ed. Aguilar, Madrid, pp. 1676-1677. 10. «Doctrina de varias sectas que, despreciando la razón y la fe, presumían estar iluminadas por la divinidad e íntimamente unidas a ella.» 11. Para una biografía de Blavatsky, aunque un tanto hagiográfica, ver Mario Roso de Luna, H.P.B, una mártir del s.XIX., Ed. Pueyo, Madrid, 1924. 12. René Guénon, El Teosofismo, historia de una pseudoreligión, Ed. Huemul, Buenos Aires, 1954. 13. René Guénon, op. cit., pg. 7. 14. H.P.Blavatsky, El ocultismo en oposición a las artes ocultas, Ed. Humanitas, 1992, pg. 31.
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La historia verdadera
LAS ENSEÑANZAS DIFUSAS
Validez actual de la Teosofía. Estimado profesor Velmont: Me interesaría saber la opinión del Grupo Elron respecto de la Teosofía, principalmente la doctrina de madame Blavatsky, ya que algunas de sus ideas coinciden con las que difunden ustedes de los Maestros de Luz y otras decididamente no. Ing. Guillermo F.
RESPUESTA Apreciado ingeniero: Cada época tiene sus visionarios que difunden determinadas verdades para las que la humanidad ya está preparada, pero estas verdades no significan que sean verdades para todos los tiempos. Algunas verdades que difunden estos visionarios perdurarán por siempre, otras serán mejoradas en su interpretación y otras más directamente serán desechadas como absurdas. En el caso de Helena P. Blavatsky la cuestión es la misma. Algunas de sus ideas perdurarán porque son verdades inmutables de la Creación, como la reencarnación, por ejemplo, otras serán mejoradas, como la de la naturaleza del hombre, y otras más perecerán porque fueron fruto de una errónea interpretación. Veamos un ejemplo: Según la Teosofía, el cuerpo del hombre muere y su alma, el mecanismo psíquico de conciencia entre el cuerpo y el espíritu, también es temporal. Pero el espíritu, o la unidad de conciencia individualizada, persiste inafectado por los cambios que sucedan en aquello que no es eterno. Esto es una verdad muy difusa y por lo tanto más confunde que aclara. Veamos por qué. Según nos enseñaron los Maestros de Luz, el espíritu no encarna en su totalidad sino solamente en un 10 %, quedando el 90 % -denominado Thetán, Yo Superior o Alma, según cada filosofía-, en su plano de origen. El alma, por lo tanto, no es un mecanismo psíquico de conciencia entre el cuerpo y el espíritu, sino directamente el 90 % del espíritu que no encarna, y tampoco es temporal sino lisa y llanamente inmortal, por lo menos hasta dentro de 25.000 millones de años, en cuyo momento se producirá el Big Crunch y todos nos fundiremos con el Absoluto. Nada de esto aclara la Teosofía, por lo que la conclusión es que las verdades mal expresadas son en definitiva falsedades. ¿Qué debió decir Blavatsky para que su idea fuera correcta? Pues debió decir que en esencia somos espíritus puros (100 %), pero que cuando encarnamos lo hacemos solamente con un 10 %, en cuyo caso el 90 % es el Yo Superior (que queda en su propio plano) y el 10 % es el Yo Inferior (que queda en el plano físico hasta el momento de desencarnar). De esto surge que lo correcto es denominar al ser "espíritu" cuando no está encarnado, y cuando está encarnado, al 90 % hay que llamarlo Alma, Yo Superior o Thetán, y al 10 %, Yo Inferior (o Yo Terrenal o Yo Personal si requiere). Como se ve, esta idea está bastante alejada de lo que postula la Teosofía. Tienes que entender que no estamos denostando a Blavatsky, que consideramos que ha cumplido honestamente su misión de acuerdo a sus propios conocimientos y a los de su época, sino que estamos haciendo hincapié en que los teósofos están errando el camino al aferrarse a viajas doctrinas cuando existen ya nuevas ideas que expresan mejor la verdad. Es un axioma inexorable de la Creación que lo que no se expande se contrae hasta desaparecer. Y esto es lo que ocurrirá con la Teosofía si se sigue encerrando en los viejos postulados. La misma idea teosófica de la reencarnación, que es una verdad inmutable de la Creación -y en esto acierta-, también está expresada erróneamente. Así, esta doctrina afirma que el ser (espíritu) alterna con el no-ser (personalidad) de acuerdo con la ley cíclica universal. Las formas en las cuales la vida se manifiesta son temporales, mientras que la vida misma -el espíritu o esencia, que es eterno- se "particulariza" a sí mismo en el hombre como una unidad individual de conciencia. Esta unidad despliega sus poderes espirituales tomando sucesivamente cuerpos físicos, pasando del nacimiento a la muerte y nuevamente al nacimiento, multitud de veces. Esta idea es errónea, primero porque no se encarna de acuerdo a una ley cíclica universal, sino que los espíritus encarnan de acuerdo a su libre albedrío, es decir, en el momento en que así lo decidan, sea en el planeta Tierra o en cualquier otro planeta, pudiendo elegir el país, la familia e incluso el sexo. En cuanto a la expresión "eterno" para denotar la permanencia del espíritu en la Creación tampoco es feliz, porque, de la misma forma que la gota que cae en el océano deja de ser gota y pasa a formar parte del mar, así también el espíritu al sumergirse en el Absoluto deja de ser espíritu para formar parte del Todo, llámese a éste Dios, Absoluto, Creador o Padre, como acostumbraba llamarlo el Maestro Jesús. Como podrás observar, otra vez se confirma que las verdades mal expresadas terminan siendo falsedades. Otro de los aspectos en los que la Teosofía se equivoca en forma mayúscula es cuando postula que la Teosofía se encontrará al investigar profundamente en las enseñanzas originales de todos los fundadores de las grandes religiones del mundo. Esto ya de por sí la defenestra por completo, ya que ninguna religión salvará al hombre, porque, como lo dijera el Maestro Jesús innumerables veces en su paso por el plano físico, el hombre no necesita de ningún intermediario para salvarse, pues el Reino de los Cielos se conquista a través del Servicio que cada uno preste a sus semejantes. Estas palabras no figuran en la Biblia porque fueron suprimidas por los censores de turno, algo que la Teosofía no parece aún enterarse. Dice la Teosofía que la religión con sus dogmas y fe ha ofrecido a todas las razas una meta a las aspiraciones de los hombres, sosteniéndolos, ayudándolos, en cuanto a sus necesidades internas, guiando sus pasos a través de la vida. Esto es falso de toda falsedad, porque lo único que ha hecho la religión por el hombre es sojuzgarlo, asfixiarlo con sus dogmas férreos y degradantes, dogmas que han llevado a la hoguera a infinidad de seres que haciendo uso de su inalienable derecho a opinar no estaban de acuerdo con los sacerdotes de turno. Por lo tanto, no podemos estar de acuerdo con lo que decía en este sentido Annie Besant: "La Teosofía nos pide que vivamos nuestra religión, no que la dejemos", ¡porque precisamente lo que hay que hacer es todo lo contrario: alejarse de ella! Por definición, la religión tiene que tener un templo. Templo, iglesia y religión son términos inseparables. Y ninguna verdad es más cierta que aquella que dice que "cuanto más cerca del templo, más lejos de Dios". De más está decir que Jesús no fundó ninguna religión, ya que eso fue un invento posterior de sus avisados discípulos, Pedro mediante. La literatura de la Sociedad Teosófica nos da también pautas para saber "en qué andan" los teósofos, para decirlo de una manera entendible. ¿Qué lectura sugieren? Pues obviamente las obras de su fundadora, H. P. Blavatsky, constituidas por "La Doctrina Secreta", "La Clave de la Teosofía", "Isis sin Velo", "La Voz del Silencio", etc. Luego, entre otros libros, aconsejan leer "El Mundo Oculto", de A. P. Sinnet; "La Carta de los Maestros a A. P. Sinnet"; "La Sabiduría Antigua", de A. Besant y "Un Texto de Teosofía", de C. W. Leadbeater. Aconsejar este tipo de obras, a las que yo calificaría de "apolilladas" -juzgándolas con todo respeto por sus autores, por supuesto- es perder el tiempo porque en un siglo de ciencia todo ha cambiado. Si algún consultante me preguntara sobre estas obras, le diría que si quiere leerlas que las lea, pero muy con pinzas y sin tomar demasiado en serio lo que dicen, o, como acostumbran decir los abogados, "con beneficio de inventario", porque si uno no es muy erudito o está muy despistado puede tragar basura. Veamos ahora un poco de la cosmogonía teosófica:
"La divinidad nos rodea, nos sostiene, nos penetra. Al principio la divinidad se manifiesta en una sustancia material llamada éter. Pasado un tiempo que escapa a la imaginación, introduce en este éter su hálito (Aum). De este modo nació la materia fundamental, sustancia física impregnada de energía . A continuación, el brahmán supremo se comunicó en varias divinidades o logos, emanaciones de él mismo (Cábala). Cada logos se transformó en una nebuloso solar. Nuestro sol es el cuerpo físico de nuestros logos. En un momento dado, cada logos solar, todavía bajo la forma no dividida de nebuloso, agitó la "materia primordial" con torbellinos sucesivos, densificándola diferentemente a cada impulso. El primer mundo formado, el más ligero, el menos denso, es el más inmaterial. El segundo mundo formado reunió átomos más pesados, y así sucesivamente. El séptimo mundo formado es el de nuestro mundo sensible. Cada uno de estos mundos sutiles penetra el sistema. Los átomos ligeros circulan libremente filtrándose a través de los espacios libres dejados por los átomos más pesados de la materia física. Cada nebulosa solar se encuentra así constituida de siete aureolas de materia cada vez más pesada, estando en el centro el mundo físico. Esta nebulosa se fragmenta a continuación en planetas, y cada planeta arrastra consigo sus siete esferas de materia cada vez más sutil. Lo planos o esferas existen en cualquier sistema solar, del que existen millones y son los siguientes: -el plano divino -el plano monádico -el plano espiritual -el plano búdico o plano de la intuición -el plano mental -el plano astral o emocional -el plano físico Todos estos planos habitan en el mismo espacio y en el mismo tiempo, porque su materia vibra a diferentes ondulaciones. Los habitantes de nuestro mundo físico están construidos para vibrar a las oscilaciones de la octava física, por los que son sordos y ciegos a los otros mundos, los cuales, sin embargo, nos penetran por todas partes".
Todas estas explicaciones son en verdad delirantes, desde afirmar que "nuestro sol es el cuerpo físico de nuestro Logos" (¡pobre el Maestro Jesús con un cuerpo así!) hasta confundir los cuerpos emocional, mental y causal con los planos vibratorios espirituales. ¡Decir que el sol es el cuerpo físico del Maestro Jesús es un disparate tan grande como afirmar que Estados Unidos es el cuerpo físico del presidente norteamericano George Bush! Y así uno podría seguir revisando todo el material teosófico y encontrar que las enseñanzas no sólo son muy difusas, y por lo tanto inentendibles, sino en la mayoría de los casos directamente erróneas, superadas por los nuevos conocimientos, de los que los teósofos, como ya he dicho, parecen no haberse enterado. Entre estos nuevos conocimientos no nos estamos refiriendo a los del Grupo Elron, pues sería demasiado pretencioso de nuestra parte creer que ya debieran conocerlos, máxime que son recientes, sino a los descubrimientos de L. Ronald Hubbard, plasmados en Dianética y Cienciología, los cuales desde hace más de medio siglo son inestimable patrimonio de toda la humanidad. Tanto los espiritistas como los teósofos atribuyen al Evangelio un sentido secreto, esotérico, de origen hinduista, que Jesús tendría en común con los esenios. Esto también es erróneo, porque la Biblia no tienen ningún código secreto. ¿Qué código secreto puede tener si ha sido escrita y reescrita por hombres ignorantes y en muchos casos cretinos, pues han suprimido párrafos enteros para adaptarlos a sus ideas preconcebidas o directamente a los espurios intereses de turno? El único secreto de la Biblia es similar al secreto de la Masonería: ¡No existe ningún secreto y por eso no lo pueden descubrir! ¿Qué es lo único que nos queda de valioso, entonces, de la Teosofía y de la Sociedad Teosófica? Pues en realidad algo muy, pero muy destacable: la exaltación que hacen del altruismo. Esto solo ya sería suficiente para validarla, incluso aunque enseñen disparates. Bienvenido al Club. Un fuerte abrazo. Horacio Velmont.
Nota: Seguidamente te transcribo la sesión del 24/8/04 donde aclaré una serie de cosas sobre Blavatsky y que también te las aclarará a ti.
Interlocutor: ¿Es usted, Maestro Ron? Ron Hubbard: Hola, Horacio. Aquí estoy con mucho júbilo por las perspectivas de esta sesión, porque sé que tienes agendadas preguntas muy importantes que darán a pie a revelaciones inéditas que ni siquiera mi receptáculo conoce. Interlocutor: Bueno, ya me ha puesto ansioso antes de empezar. ¿Le parece que empecemos ya? Ron Hubbard: De acuerdo. Interlocutor: Tengo una enorme confusión con Madame Blavatsky, porque algunas cosas de las que ha dicho son tremendamente acertadas e incluso muy avanzadas para su época, pero otras son lisa y llanamente disparates. La primera pregunta que quiero hacerle es qué tipo de mediumnidad tenía. Ron Hubbard: Al comienza ella psicografiaba, luego pasó a médium parlante igual que este receptáculo. Interlocutor: Bien, la segunda pregunta es si ella alguna vez se encontró personalmente, es decir, frente a frente, con los Maestros de Luz Morya, Koot-Humi o Dwjal Khul? Ron Hubbard: No, nunca. Interlocutor: ¿Fueron inventos de ella, entonces? Ron Hubbard: Al último su decodificador no funcionaba bien y entonces mezcló realidades con fantasías. Interlocutor: ¿Igual que le sucedió a Gurdjieff? Ron Hubbard: Así es. Interlocutor: ¿Alucinó al punto de creer que estuvo frente a frente a esos Maestros? Ron Hubbard: Sí, totalmente. Interlocutor: ¿Por ejemplo su decodificador la hizo percibir a Morya como si fuera real? Ron Hubbard: Así es, nunca se contactó personalmente con este Maestro ascendido. Interlocutor: ¿Pero entonces cuando Blavatsky fue a la India con quien se contactó? Ron Hubbard: Se comunicó con distintos gurúes, pero no con ningún Maestro de este nivel. Interlocutor: ¿En esa época Morya, Koot-Humi y Dwjal Khul estaban encarnados? Ron Hubbard: Sí, estaban encarnados. Los Maestros ascendidos han encarnado más de una vez en misión haciendo sanacione, trabajando para el bien de la humanidad. Hay Maestros ascendidos que han encarnado haciendo obras trascendentes pero que no quedaron registrados en la historia. Si un Maestro ascendido encarna en el medio del territorio africano, por ejemplo, aunque salve cientos de vidas puede pasar desapercibido si el hecho no trasciende a través de los periódicos. Interlocutor: ¿Y esto ha sucedido muchas veces? Ron Hubbard: Sí, por supuesto. Si encarnan en zonas alejadas de la civilización es obvio que sus obras no trascenderán. Interlocutor: ¿Entonces, concretamente, Blavatsky fue a la India y ni por asomo se encontró con Morya, Koot-Humi y Dwjal Khul? Ron Hubbard: Así es. Interlocutor: Usted recién mencionó que su decodificador la hizo alucinar y creyó entrevistarse con ellos. La pregunta lógica es si fue "ayudada" por los espíritus del Error. Ron Hubbard: Cuando la persona tiene el decodificador en malas condiciones los espíritus del Error siempre se aprovechan. Pero esto no desmerece a Blavatsky, porque fue la primera persona que caracterizó al Absoluto tal como es. Interlocutor: ¿Siempre tuvo el decodificador averiado? Ron Hubbard: No, porque al principio le funcionaba bien. Interlocutor: ¿La mayor parte de su vida fue médium parlante como Jorge Olguín? Ron Hubbard: No, en su mayor parte psicografió. Durante muy poco tiempo fue médium parlante, pero como era muy sensible su decodificador se averió enseguida, a los pocos años. Interlocutor: ¿La misión con la que encarnó Blavatsky fue la que realmente hizo, aunque haya cometido errores? Ron Hubbard: Sí, correcto. Interlocutor: Una de las cosas que dijo fue que el sol físico era el cuerpo de manifestación del Logos. Es como decir que el territorio de Estados Unidos es el cuerpo físico del presidente Bush. Ron Hubbard: Lo que dijo Blavatsky es una aberración total. Interlocutor: Recuerdo que también la repitió Alice A. Bailey, no recuerdo en qué libro dictado por el Tibetano -que ahora sabemos que se refería de Dwjal Khul-. quizás "Iniciación humana y solar". Ron Hubbard: Lo que ocurre es que hay supuestas maestras que creen a pie juntillas lo que supuestamente le dictan sus Maestros. Si perciben que el mensaje dice que no existe el sol sino que es un agujero negro, no lo cuestionan y lo aceptan sin analizarlo a la luz de la razón y sin siquiera considerar en lo más mínimo que pueden haber percibido mal el concepto de su Maestro. Interlocutor: Entiendo. Ron Hubbard: Sucede lo mismo que con el Psicoanálisis de occidente donde lo que supuestamente dijo Sigmund Freud sus seguidores lo aceptan y siguen diciendo lo mismo -y ya ha transcurrido más de un siglo- sin razonarlo, sin cuestionarlo, sin debatirlo. Interlocutor: Está claro. ¿Los tres Maestros que mencioné estaban encarnados al mismo tiempo? Ron Hubbard: En determinado momento, sí. Interlocutor: ¿Estaban juntos? Ron Hubbard: No, no estaban juntos, y ni siquiera se conocían. Interlocutor: ¿No se conocían? Ron Hubbard: No, porque en el plano físico, como ya sabes, no existe la memoria reencarnativa y estos Maestros, una vez encarnados, no sabían de la existencia de los otros. Interlocutor: Me había olvidado ese detalle. Obviamente ellos tampoco sabían nada de Bklavatsky. Ron Hubbard: No tenían por qué saberlo. ¿Cómo lo iban a saber sin memoria reencarnativa? Cada uno encarnó con una misión determinada en determinado lugar y la cumplió sin saber de los otros. Interlocutor: Me resulta un poco extraño que sea así. Ron Hubbard: Te doy un ejemplo: suponte que Jesús y Siddharta, dos de las entidades más importantes del planeta Tierra, combinan para encarnar en determinado lugar y después su memoria reencarnativa les juega una mala pasada. El resultado es que no llegan a saber nunca el uno del otro y por lo tanto jamás se encuentran. Interlocutor: ¿Y si encarnan como hermanos? Ron Hubbard: Obviamente se encontrarán, pero pueden no llegar a saber quién es uno y quien es el otro, e incluso pueden llevarse mal, porque el plano físico, como siempre digo, es un enorme pozo gravitatorio. Interlocutor: Ahora entendí perfectamente. ¿Blavatsky en realidad fue a la India a buscar a esos Maestros? Ron Hubbard: Claro, porque de muy jovencita recibió mediúmnicamente sus mensajes. Interlocutor: Pero no los encontró. Ron Hubbard: No, no los encontró en persona, pero, como ya dije, su decodificador averiado, influenciado también por los espíritus del Error, la hizo alucinar y creyó estar frente a frente con ellos. Interlocutor: En la realidad, entonces, en al plano físico hubo entre ellos un desencuentro total. Ron Hubbard: Por supuesto, porque no tienen cómo enterarse. Interlocutor: ¿La categoría de las alucinaciones de Blavatsky son similares a las de Adamsky, Billy Meier y Siragusa? Ron Hubbard: Sí, son similares. En todos los casos hubo deterioro del decodificador e influencia de los espíritus del Error. Quiero aclarar algo: muchos consultantes creen que los espíritus del Error tienen algún poder. ¡No tienen ninguno, porque el poder se los da el decodificador del encarnado sumado al ego que les cierra las puertas a los espíritus del Luz y se las abre a los espíritus del Error! El ego también se regocija haciendo ese tipo de jugarretas. Interlocutor: Bueno, el punto está completamente aclarado. ¿La idea aberrante de que el sol físico es el cuerpo de manifestación del Logos Solar fue exclusivamente una transmisión de los espíritus del Error o el decodificador de Blavatsky distorsionó el concepto transmitido por los espíritus de Luz? Ron Hubbard: Fue una mezcla de varias cosas, porque en el momento en que esta persona canalizaba a los Maestros de Luz, los espíritus del Error enviaron información equivocada en su cuerpo de ideas. Esto se llama "interferencia". Interlocutor: Entiendo. Ron Hubbard: Supongamos que mi receptáculo fuera más débil en su decodificador, si en el momento en que me está canalizando a mí, espíritu del 5º plano de Luz, un espíritu del Error del plano 2º hace interferencia puede producir la distorsión de los conceptos que estoy brindando. Es lo mismo que ocurre con una radio que tuviera poca potencia y su transmisión fuera interferida por otra radio de mayor potencia. El resultado es que esta última gana señal. Interlocutor: Está clarísima la explicación, la entendí perfectamente. Yo leí todos los tomos de la Doctrina secreta, y me surge preguntarle quiénes fueron los que se la dictaron. Ron Hubbard: Fueron los Thetanes de varios Maestros de Luz que precisamente estaban encarnados. Interlocutor: ¿Morya, Koot-Humi y Dwjal Khul? Ron Hubbard: Sí, correcto. Interlocutor: Por lo que recuerdo y comparo con las nuevas enseñanzas de ustedes, en esa obra Blavastky dijo verdades mezcladas con disparates. Ron Hubbard: Así es, y ése es el verdadero peligro, porque hay personas que entienden del tema esotérico, y como saben que determinadas cosas que dice son ciertas, pueden llegar a pensar ingenuamente que las otras cosas que dice también lo son. Interlocutor: Y terminan tragando basura, como esa cuestión de los "planetas sagrados", por ejemplo. Ron Hubbard: Así es. El plano físico no tiene que ver con el plano espiritual. Muchas personas están verdaderamente interesadas en profundizar en el mundo espiritual, pero mezclan lamentablemente lo físico con lo espiritual, y así creen en amuletos, creen en talismanes, creen en aguas sagradas. Hay cosas que pueden ser ciertas porque hay canalizaciones energéticas, pero ellas no lo toman como canalizaciones energéticas sino como "poderes de oración", "poderes de sanación", y otras tonterías que no son más que una visión muy infantil de la realidad. Interlocutor: Entiendo. Aunque creo que está de más preguntar, porque la respuesta es obvia, ¿todos los movimientos de objetos, mesas y sillas, que se producían a su alrededor no provenían de ella sino de los espíritus del Error? Ron Hubbard: Siempre son los espíritus del Error haciendo foco. No hay otra cosa más que eso. Interlocutor: ¿A qué edad comenzó a deteriorarse su decodificador? Ron Hubbard: Desde muy joven, antes de los cuarenta años. Blavatsky había escrito obras muy buenas, pero las corrigió posteriormente cuando ya tenía el decodificador averiado y terminó borrando explicaciones que eran exactas sustituyéndolas por otras que las distorsionaban. Interlocutor: Es decir que a causa de su decodificador averiado perjudicó sus propias obras. Ron Hubbard: Tal cual. Interlocutor: ¿Y qué sucedió con Alice A. Bailey que recogió los mismos disparates y agregó otros de su propia cosecha? Ron Hubbard: Sucedió lo mismo, como el agregado de que tenía un ego y una dependencia discipular tan grande de su Maestro el Tibetano que todo lo que suponía que éste le transmitía lo tomaba a pie juntillas sin pasarlo primero por el tamiz de la razón. Si lo hubiera pensado un poco tenía que haberse dado cuenta de que su decodificador estaba recibiendo los mensajes en forma distorsionada. Interlocutor: Concretamente, entonces, ella recibía verdades pero sin darse cuenta las interpretaba mal aceptándolas como que eran de Luz. Ron Hubbard: Correcto. Y esto sucede a menudo con los canalizadores. Uno de los espíritus de Luz más perjudicado con las interpretaciones erróneas ha sido quien en el planeta Tierra se lo conoce como Saint Germain, nada menos que una entidad del 5º plano espiritual e integrante de la Jerarquía Planetaria. Fue mal interpretado desde el comienzo, porque lo relacionaron en sus palabras con el Dios del Antiguo Testamento, es decir Jehová. Interlocutor: ¿Se refiere al famoso "Yo Soy"? Ron Hubbard: Así es, y hasta el día de hoy el 99 % de los metafísicos siguen las lecturas de Saint Germain, pero con un fanatismo tal, y creando ese "Yo Soy" una conducta tan egoica en sus seguidores, que si no lo hacen bajar de nivel es por la sencilla razón de que él no tiene nada que ver con esas interpretaciones erróneas. Este excelso espíritu les está permanentemente enviándoles Luz en su cuerpo causal como para que eviten pensar así, pero el fanatismo egoico de los seres encarnados hace que se cierren y no escuchen. Interlocutor: ¿El Maestro Saint Germain se ha comunicado realmente con algunos de sus seguidores? Ron Hubbard: Sí, se ha comunicado con los mismos seguidores de la línea de Blavatsky. Interlocutor: ¿Con Conny Méndez, por ejemplo? Ron Hubbard: Sí, por supuesto, pero ha sido completamente tergiversado. El verdadero Saint Germain no tiene nada que ver con toda la Metafísica que ha desarrollado esta persona. Saint Germain hablaba del amor, hablaba de la unidad. Al decir la unidad se refería a que el Todo está en la unidad y la unidad está en el Todo, algo muy similar a lo que dijo Tar, que encarnó como Hermes. A Saint Germain lo hicieron conocido con el tema tan egoico del "Yo Soy, tan alejado de la verdad que él quería transmitir. Interlocutor: Me pregunto cuál es la razón de que un Maestro de Luz se comunique con alguien que tergiversa sus mensajes. Ron Hubbard: Lo que ocurre es que los canalizadores cuando empiezan a recibir los mensajes tienen el decodificador en buen funcionamiento, pero los médium son tan volátiles. Interlocutor: ¿Volubles? Ron Hubbard: No, volubles no, volátiles, porque voluble significa cambiante y a lo que yo me refiero es que no están con los pies en la tierra. Interlocutor: Entiendo, usted se refiere a que están siempre "idos". Ron Hubbard: Exacto. Es muy importante que los médium estén "en la tierra" porque el plano físico les inyecta cordura y al ser volátil esa cordura está prendida con alfileres. Es por esta razón que al poco tiempo el médium pierde la noción correcta de la realidad. No es culpa de los espíritus de Luz los disparates de los médium. Interlocutor: Es una pena que sea así porque nos dificulta la misión. Ron Hubbard: Es importante aclarar bien todo lo que se ha dicho de Blavatsky porque cada día hay más que la leen, y aunque la mayoría va a pensar que lo que decimos son tonterías algunos pocos pensarán lo contrario, y ello ya es un mérito enorme. Me refiero a mérito de Servicio no a mérito de ego. Interlocutor: Lo había interpretado así. ¿Los espíritus del Error también hicieron alucinar a Conny Méndez como a Blavatsky? Ron Hubbard: Sí, porque siempre están al acecho de los encarnados esperando que el decodificador se debilite para entonces influenciarlos en contra. Interlocutor: ¿Los espíritus de Luz se retiran cuando ven que un canalizador es presa de los espíritus del Error? Ron Hubbard: Se retiran es una forma de decir, porque en realidad siempre están mandándole Luz, armonía y cordura en su cuerpo causal. Pero no son escuchados porque cuando el ego toma el mando automáticamente "cierra la cortina", para decirlo con una frase muy utilizada en el plano físico. Es como que el médium queda sordo a las entidades de Luz y entonces le parece más coherente lo que le dictan los espíritus del Error. Interlocutor: Todo esto ha quedado debidamente aclarado y salvo que usted quiera decir algo más lo doy por terminado. Ron Hubbard: No, con lo dicho está dicho todo. |