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Betty y Barney Hill, ¿abducidos?
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BETTY Y BARNEY HILL
Betty y Barney Hill no fueron abducidos por extraterrestres, pero...
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La historia conocida publicada por Mundo Paranormal on
line El Caso Betty Y Barney Hill Parte I En Septiembre de 1961 un matrimonio americano afirmó haber sido llevado
a bordo de un OVNI y examinado detenidamente por sus ocupantes. El relato de
los hechos conmocionó, cinco años después, a todo el mundo occidental, y pronto
comenzaron a salir a la luz casos similares que pusieron de relieve la
existencia de una realidad hasta ese momento casi totalmente ignorada. Tras la
experiencia del matrimonio Hill la ufología tuvo ante sí una nueva pieza por la
que empezar a componer el gran rompecabezas de los OVNIs. El caso de Betty y Barney Hill fue el primer caso de abducción en
pareja de la era moderna de la ufología. El primer abducido fue Antonio Villas
Boas el 15 de Octubre de 1957 en Minas Geraes, Brasil. Al terminar la década de los cincuenta la historia moderna de los OVNIs
parecía haber alcanzado su clímax. Los OVNIs ya no eran sólo aquellas luces
difuminadas que se limitaban a surcar nuestra atmósfera, ni tampoco los, en
general, elusivos extraterrestres de los primeros aterrizajes; por el
contrario, nos encontrábamos en la avanzada fase de los «contactados», en lo
que J. Allen Hynek denominó Encuentros Cercanos del Tercer Tipo. En definitiva,
los extraterrestres habían entrado ya en contacto -aunque no necesariamente
físico- con los terrestres y nosotros, impresionados por esos contactos de
quienes considerábamos nuestros hermanos mayores del cosmos, esperábamos de ellos
la solución a todos nuestros graves problemas. Y fue entonces cuando ocurrió algo que cambió todas las expectativas;
porque fue entonces cuando se conoció la experiencia del matrimonio Hill, un
caso que, por sus características, obligó a Hynek a establecer una nueva y más
próxima tipología de contacto. Y los denominó Encuentros Cercanos del Cuarto
Tipo. Esto es, las llamadas «abducciones». El caso Hill es, por tanto, el primer caso conocido de abducción y, con
ser el primero, o precisamente por serlo, es también el más y mejor
documentado. Y es, además, un caso realmente paradigmático, hasta el punto de
que los posteriores casos de abducción parecieran haberlo tomado como modelo. Veamos, pues, con el relato de la inquietante historia del matrimonio
Hill, qué es, en todos sus matices, una abducción. Ocurrió la noche del 19 al 20 de Septiembre de 1961. Barney Hill y su
esposa Betty Miller regresaban de Canadá, donde habían pasado unos días de
vacaciones. El Chevrolet Bel Air que conducía Barney avanzaba por la
zigzagueante U.S.3, la carretera nacional que lleva a Portsmouth, localidad
donde los Hill tenían su residencia. -Antes de las tres de la madrugada habremos llegado -precisó Barney. La radio del coche, entre ráfagas de música, había advertido de la presencia
de un huracán que parecía dirigirse a la zona del Estado de Vermont, donde
ellos se encontraban. -Todo tan solitario..., y ese huracán... -comentó intranquila Betty. Barney, que intentaba tranquilizarla, añadió: -Estamos cerca de Colebrook. Allí podremos comer algo. Fue una colación rápida porque Betty, cada vez más agitada, deseaba
llegar lo antes posible a casa. Cuando al salir del restaurante Betty subió al coche, miró el reloj.
Eran la diez y cinco minutos. Quedaban por recorrer 274 kilómetros. Pero la
carretera era ahora más recta y permitía una mayor velocidad. Y Barney, ante el gesto de su esposa, insistió: -No te preocupes; antes de las tres estamos en casa. La luna, enorme y brillante, iluminaba la carretera y Barney fue
ganando tiempo. En el coche todo era silencio. Delsey, la perrita de los Hill,
dormía en el suelo del coche, a los pies de Betty. Y ésta empezaba ya a
adormilarse cuando... -¿Ves esa luz, Barney? Y Barney, distraído: -Sí, llevo un rato viéndola. Seguramente es un satélite. Pero la luz, inicialmente lejana y con una velocidad constante, pareció
girar y se fue agrandando. -Creo que se dirige hacia aquí... -se inquietó Betty. Y en ese instante, despertando, Delsey inició un gemido medrosa.
Detuvieron el auto y, en tanto Betty paseaba a Delsey, Barney enfocó unos
prismáticos en dirección a la luz, que mantenía ahora una dirección errática.
Finalmente, volvieron al coche. Barney, inconscientemente, aumentó la velocidad.
También él empezaba a presentir una extraña amenaza. Una amenaza que se iba
materializando porque aquella luz, ahora más cercana, mostraba una figura
alargada envuelta en un juego de colores parpadeantes que iban del rojo al
naranja y, luego, del verde al azul. Y aquel objeto -un objeto material,
sólido, sin parecido alguno con cualquier nave terrestre- se ciñó al coche y lo
fue siguiendo. Era un objeto enorme, amedrantador. Delsey gemía inquieta. Y el
objeto, ahora enfrentando el coche, había dejado su juego de luces cambiantes y
se mostraba cegadoramente blanco. Betty, que parecía fascinada por la belleza
de la luz que desprendía el objeto, gritó a Barney: -¡Detente! ¡Nunca has visto una cosa así! Barney llevó el coche a un lado de la carretera y, dejando el motor en
marcha, bajó. Enfocó los prismáticos y... John G. Fuller, a quien debemos casi toda la documentación de este
caso, describió ese momento cumbre con estas palabras: Mapa del área donde los Hill fueron abducidos por unos seres
extraterrestres a bordo de una nave espacial. «En tanto Barney miraba a través de los prismáticos, el enorme objeto
su diámetro tenía la misma anchura que la distancia entre dos de los postes del
teléfono a lo largo de la carretera dio silenciosamente una vuelta completa
sobre la carretera, quedando sólo a unos treinta metros de distancia de ellos.
La doble hilera de ventanas de aquel objeto era ahora perfectamente visible». «Barney estaba muy asustado, pero, sin saber por qué, cruzó la
carretera, se adentró luego por el campo y avanzó directamente hacia el objeto.
Ahora, el enorme disco estaba inclinado en ángulo hacia Barney; dos
proyecciones, semejantes a aletas de pez, salían por ambos lados, y tenían
luces rojas en los extremos. Las ventanas parecían convexas y se extendían en
torno al perímetro del disco grueso y en forma de torta. Seguía sin oírse el
menor ruido. Lleno de agitación, pero poseído todavía de un irresistible
impulso de acercarse más y más al vehículo, Bamey continuó avanzando por el
campo, llegando a sólo quince metros de distancia del objeto, que había
descendido hasta la altura de las copas de los árboles. Barney no calculó su
tamaño, pero se dijo que era tan grande como un avión de pasajeros de
propulsión a chorro, o mayor quizá.» Betty, al borde de la histeria, gritó a Barney que volviera, pero,
prosigue Fuller en su libro El viaje interrumpido (1966): «Detrás de las ventanas, Barney ve las figuras; por lo menos media
docena de seres vivos. Parecían estar apoyados contra las ventanas
transparentes, mientras el objeto descendía hacia él. Estaban agrupados,
mirándole. Advirtió vagamente que iban de uniforme. Betty, a casi sesenta
metros de distancia, le gritaba desde el coche, pero Barney no recuerda haberla
oído.» A partir de ese momento, posado ya el objeto en el suelo, Barney intuyó
-lo intuyó con la fuerza de una certeza- que iba a ser raptado. Y sintió
terror, pánico. Temblando, arrancó sus pies, que parecían atornillados al
suelo, y salió huyendo en dirección al coche. Subió en él y, al tiempo que arrancaba,
pidió a Betty que mirara por la ventanilla. El pobre Barney estaba al borde de
la histeria y temía ser perseguido por aquel objeto. Betty dijo luego que miró
y no vio nada. El objeto, aparentemente, había desaparecido, pero cuando miró
hacia arriba todo era oscuridad, no había estrellas y Betty sintió el
escalofrío de saber que el objeto estaba sobre ellos. Y, en efecto, el coche
empezó a vibrar y Betty y Barney, también Delsey, que se puso a gemir casi
histéricamente, oyeron un extraño bip-bip de timbre electrónico. Y ambos
comenzaron a sumirse en una cosquilleante somnolencia. A partir de aquel
momento, quedaron como cubiertos por una especie de neblina. Algo más tarde, aunque no supieron decir exactamente cuándo, el bip-bip
volvió a sonar y a medida que el segundo bip se iba haciendo más sonoro, los
Hill fueron recuperando lentamente la conciencia. Seguían en el coche que
Barney conducta a una velocidad normal. «Al principio -dijo Betty- permanecimos
en silencio; luego yo pregunté a Barney: "Y ahora, ¿qué ?¿Crees ahora en
los platillos volantes?: A lo que Barney repuso: "¡No digas tonterías!
¡Naturalmente que no!» Y volvió a hacerse el silencio y los Hill tan sólo salieron totalmente
de su somnolencia al llegar a la autopista nueva, a la U.S.93. En ella un
letrero indicaba que a 17 millas (unos 27 kilómetros) se encontraba la ciudad
de Concord. Y fue entonces cuando los Hill se percataron de que habían
recorrido cincuenta y seis kilómetros -de Indian Head a Ashland- sumidos en la
inconsciencia. Cuando los Hill llegaron a casa, en Portsmouth, Estado de New
Hampshire, estaba ya amaneciendo y, extrañados, miraron la hora, pero sus
relojes se habían parado. El de la cocina indicaba las cinco y unos minutos de
la madrugada. Y Barney comentó: -Parece que hemos llegado un poco más tarde de lo que habíamos previsto. Los Sueños De Betty
La hipnosis reveló que los Hill fueron conducidos a bordo del OVNI
escoltados por un grupo de humanoides. Fue Barney el primero que, por decisión
propia, se acercó al OVNI. Cuando, ya en casa, los Hill bajaron del coche se habían hecho la
promesa de no decir nada a nadie. ¿Quién podía comprender tan extraña aventura?
Y no tenían interés ninguno en ser tildados de locos. -Mejor será que lo olvidemos todo -concluyó Barney. Pero pronto los hechos empezaron a imponerse. Así, Barney vio asombrado
que la parte superior de la punta de sus zapatos -nuevos y relucientes cuando
se los puso al iniciar viaje de regreso en Canadá- estaban gastadas, como si
alguien las hubiera arrastrado. Y vio también que los bordes de las perneras de
sus pantalones, así como los calcetines, estaban llenos de agujas de pino.
Betty, por su parte, se sentía sucia, como si algo gelatinoso la hubiera
cubierto. De manera que, tras tomar un baño, nerviosa, llamó a su hermana y le
contó lo ocurrido. Pensó que esto la aliviaría y tratándose de su hermana no
incumplía el pacto de silencio acordado con Barney. Janet, la hermana de Betty, que creía firmemente en los OVNIs porque
estaba convencida de haber visto uno, alertó a Betty indicándole que esa
sensación de suciedad podía ser contaminación radiactiva. Y contó cuanto sabía
de los posibles campos electromagnéticos irradiados por los OVNIs. Por ejemplo,
lo primero que Betty debía hacer era inspeccionar con una brújula el exterior
del coche; si la aguja de la brújula se volvía loca en algún punto de la
carrocería era que estaba radiactivada. De manera que Betty, más asustada
ahora, pidió a Barney que buscara por los cajones la brújula que un día, ya
lejano, compraron. Barney, tras resistirse unos minutos, fue finalmente a por
la brújula. Y Betty, casi histérica, recorrió con ella la chapa del coche,
ahora húmeda por una ligera lluvia. Y en la parte posterior, de donde habían
procedido los bips, Betty vio varias manchas brillantes. Eran unas extrañas
manchas perfectamente circulares y del tamaño de un dólar de plata. Y en esos
lugares, para asombro y mayor terror de Betty, la aguja de la brújula se
agitaba sin control. Los Hill tenían alquilado el piso alto de su casa, y esos vecinos,
alarmados por la agitación de Betty, bajaron a saber qué ocurría. Luego, Betty
telefoneó a su hermana y le contó una y otra vez cuanto había ocurrido con la
brújula. Evidentemente, resultaba ya imposible mantener el secreto de su
extraña aventura y, finalmente, Barney accedió a que Betty -cumpliendo el
consejo de Janet- se pusiera en contacto con la cercana base aérea de Pease. Tras hablar con el comandante de la Base Aérea, Barney, ya más
interesado en el suceso, pidió a Betty que hiciera un minucioso relato de
cuanto había ocurrido. El haría otro tanto, pero por separado, evitando todo
comentario. Y el resultado fueron dos relatos muy similares. En este punto fue cuando Betty empezó a leer todo cuanto se había
escrito en torno a los OVNIs. Y entre los libros que leyó le interesó
especialmente El complot contra los platillos volantes del comandante Donald
Keyhoe. Este dirigía entonces el NICAP, un centro de investigación del fenómeno
OVNI. Y Betty, conociendo la seriedad del NICAP, escribió a Keyhoe contándole
su caso. Y en esa carta, por primera vez, Betty revelaba que su marido decía
haber visto extraterrestres que le contemplaban desde la nave. Días después de haber escrito la carta, Betty empezó a tener sueños
terriblemente lúcidos. Y todos ellos se referían a los acontecimientos que
había vivido en la nacional U.S.3. Eran sueños terribles, llenos de hechos
dramáticos. Así, soñó que seres surgidos de la nave la sacaban del coche. Esos hombres,
todos ellos iguales y uniformados en el sueño, la llevaban al interior de aquel
extraño objeto y allí -en ese punto los sueños pasaban a ser horrible
pesadilla- la sometían a unos abominables reconocimientos médicos. Los sueños se sucedieron y, en parte repitieron, durante cinco días;
luego cesaron. Y Betty, que al principio había guardado silencio, finalmente
los escribió con todo detalle y se los dio a leer a Barney. Este no pareció dar
excesiva importancia a las pesadillas de Betty, pero esos textos adquirieron
especial importancia dos años después. A La Búsqueda De Dos
Horas Perdidas Entretanto, y todavía en el mismo año 1961, exactamente el día 19 de
Octubre, Walter Webb, profesor del Planetarium de Hayden, en Boston, recibió
una carta de Richard Hall, secretario entonces y posteriormente subdirector del
NICAP (National Investigations Committee on Aerial Phenomena, con sede en
Washington). Hall, en la carta, pedía a Webb que investigara el caso de los
Hill, un caso que consideraba importante. Hall unía a su carta laque Keyhoe
había recibido de Betty. Webb se trasladó a Porstmouth y entrevistó a los Hill durante más de
seis horas. Fue un interrogatorio duro, agotador, pero no hubo contradicciones;
todo le pareció fidedigno a Webb, porque en su informe a Hall concluía con una
afirmación rotunda: «Mí opinión, después de interrogar a esta pareja y de
estudiar sus reacciones y caracteres, es que contaban la verdad y que el
incidente ocurrió exactamente como ellos me lo contaron». El informe de Webb, un científico con fama de meticuloso y veraz en sus
investigaciones, impresionó a otros dos investigadores: Robert Hohman, escritor
especializado en temas científicos, y C. D. Jackson, destacado ingeniero
electrónico. Ambos se interesaban en el tema OVNI, pero sin dar mucho crédito a las
tesis extraterrestres. No obstante, la aventura de los Hill les resultó tan
interesante que no dudaron en hablar con Keyhoe y, finalmente, convencidos por
éste de la importancia del caso, se trasladaron a Portsmouth. La entrevista de los dos científicos con los Hill tuvo lugar el 25 de
Noviembre y en ella estuvo presente el comandante James McDonald, oficial de
las Fuerzas Armadas norteamericanas, que era amigo íntimo del matrimonio. Fue
una entrevista -como la de Webb- casi policíaca, una entrevista que se prolongó
desde el mediodía hasta la medianoche, pero que, con ser tan dilatada como
rigurosa, al final toda la atención quedó centrada en aquellas dos horas de
retraso en el viaje, algo que hasta entonces había casi pasado desapercibido. «Súbitamente me sentí como petrificado -comentó más tarde Barney-
cuando ante las preguntas de esas dos personas advertí por primera vez que, a
la velocidad que suelo conducir, hubiéramos debido llegar a casa por lo menos
dos horas antes. Normalmente tardo menos de cuatro horas en venir de Colebrook
hasta aquí, y sabemos que aquella noche salimos a las diez y cinco. Eso, aún
contando con la parada que hicimos en la carretera y teniendo en cuenta que
nunca estuvimos parados más de cinco minutos.» «Aquella tarde -escribió Fuller en su libro El viaje interrumpido- a
los ojos del grupo reunido en el cuarto de estar de los Hill, esas dos horas se
convirtieron en un misterio importante. Los Hill intentaron resolverlo, pero lo
cierto es que les fue imposible explicar qué habían hecho durante ese tiempo;
tampoco recordaban lo ocurrido durante los cincuenta y seis kilómetros que hay
entre Indian Head y Ahsland. Ahora se sentían más perplejos y confusos que nunca.» Y fue McDonald quien, entonces, aconsejó a sus amigos, los Hill, que
recurrieran a la hipnosis. «En cierto modo -argumentó el comandante McDonald-
habéis sufrido un trauma violento, parecido al del soldado que no puede hacer
frente a la batalla, circunstancia que suele producir amnesia temporal y que,
muchas veces, ha sido tratada con éxito mediante hipnosis médica.» Hohman y Jackson se mostraron de acuerdo con McDonald. Y llegaron a
más: ante la necesidad de un hipnólogo de confianza, se ofrecieron a ser ellos
quienes lo buscaran. La Enfermedad De
Barney Barney Hill a causa de la abducción sufrida la noche del incidente,
provocó en él un estado de angustia la cual le provocó ciertas irregularidades
en su estado de salud. Pero Hohman y Jackson no acababan de encontrar el hipnólogo adecuado y
así fueron pasando los meses. Ya en Febrero de 1962 Betty y Barney iniciaron
una serie de viajes al lugar del incidente. Fueron meses de peregrinaje. Al
principio iban dos o tres veces al mes e inspeccionaban el lugar de los hechos,
intentaban recordar... Pero el éxito fue casi nulo y posteriormente fueron
espaciando los viajes. Como era de esperar, los Hill iban siendo víctimas de la creciente
tensión que en ellos generaba el incidente. Tenían una historia inacabada que
no podían dejar a un lado; no podían ya limitarse a olvidar. Así, ambos fueron
generando un estado de angustia que, a Barney, le provocó una hipertensión y
serios trastornos estomacales que degeneraron en úlcera de duodeno. Empezaron a
salirle también una serie de verrugas en la zona de la ingle, que formaban un
círculo casi perfecto. Todo esto llevó a Barney a la consulta de un médico, el
doctor Patrick J. Quirke. Pero éste, aun conociendo el incidente que los Hill
habían vivido en Indian Head, recomendó dejar para más adelante las sesiones de
hipnosis regresiva que Barney le pedía. Pero Barney no mejoraba; por el contrario, su tensión era más alta,
cosa que esta vez él atribuyó a su trabajo nocturno y ala ausencia de sus
hijos, que vivían ahora en Filadelfia. El mismo doctor Quirke le recomendó que
visitara a un psiquiatra amigo -Duncan Stephens- que vivía cerca de Portsmouth.
Y así lo hizo Barney en el verano de 1962. Pero esta vez Barney nada dijo del
incidente de Indian Head; se limitó a narrar sus problemas emocionales y
sociales. De manera que el doctor Stephens dirigió su atención a los conflictos
que en su niñez y juventud había tenido que vivir Barney debido al color negro
de su piel. Y también a los que había generado el que hubiera tomado a una
blanca por esposa. Y cuando, meses después de esa terapia, Barney le habló del
incidente de Indian Head, que le seguía atormentando, el doctor Stephens lo
consideró secundario, algo casi anecdótico dentro de la terapia. Parte II En el verano de 1963, un año después de haber iniciado el tratamiento
de Barney, el doctor Stephens dio a éste un descanso, considerando que había
recuperado casi totalmente su equilibrio emocional. Y, en efecto, Barney se
encontraba mejor. También Betty, a la que los sueños no atormentaban ya. Pero
ambos seguían opinando que algo oscuro permanecía agazapado, pronto a saltar,
en lo más íntimo de su ser y que quizás todo hubiera ido mejor si Stephens no
se hubiera negado también, como el doctor Quirke, a someterles a unas sesiones
de hipnosis. La Hipnosis Regresiva Entretanto, los avistamientos de objetos volantes no identificados se
seguían produciendo, de forma creciente en la zona de Portsmouth. Por esta
razón, ya en Septiembre, los feligreses compañeros de los Hill invitaron a
Barney a que explicara en la iglesia cuanto les había ocurrido en Indian Head. En la reunión de la parroquia, junto a Barney, había sido también
invitado a hablar el capitán Ben Sweet, de la cercana Base Aérea de Pease,
hombre conocido en el Estado por sus estudios hipnóticos. El capitán Sweet se interesó vivamente en la historia de los Hill y,
por sus conocimientos en hipnosis, consideró que era preciso utilizarla para
descubrir qué había ocurrido en esas dos horas de amnesia que tanto atormentaban
a Betty y a Barney. Movido por el capitán Sweet y por la, ahora, mayor insistencia de
Barney, el doctor Stephens aceptó finalmente esas sesiones de hipnosis; pero,
aún así, aconsejó a Barney que consultara antes al doctor Benjamin Simon,
conocido psiquiatra y neurólogo de Boston, especialmente famoso por sus
estudios y prácticas de hipnosis durante la Segunda Guerra Mundial. Y así, el 14 de Diciembre de 1963, los Hill iniciaron sus consultas con
el doctor Simon. Y con esa consulta inicial, ese día, surgía una nueva era en
la explicación y en el tratamiento en los contactos entre terrestres y posibles
seres del espacio. Durante un tiempo el doctor Simon fue recogiendo todo el material de
vigilia que los Hill pudieron transmitirle; les fue preparando también para el
trance hipnótico con sesiones que comportaban órdenes post-hipnóticas y,
finalmente, el 22 de Febrero de 1964, inició las auténticas sesiones de
hipnosis regresiva. Sesiones a las que semanalmente fue sometiendo a Betty y a
Barney. Fueron, en total, seis duros meses de sesiones y en los primeros meses
tanto Betty como Barney tuvieron que vivir el desasosiego de no saber qué
decían en las sesiones, porque el doctor Simon les daba la orden de no
recordar. Y esto a fin de que uno no influyera en el otro relatándose cuanto
iban diciendo hipnotizados en torno a lo acaecido en Indian Head. Sólo semanas antes de terminar las sesiones el doctor Simon dejó
escuchar a los Hill las cintas que había grabado en las sesiones de hipnosis
regresiva. Y esto para completar lagunas con hechos recordados o con hechos que
la hipnosis había hecho aflorar al consciente. Imposible dar a conocer aquí, en el papel, con toda su fuerza emotiva,
los estados anímicos vividos por los Hill en sus momentos de abreacción
hipnótica: lloros angustiados, alaridos, terribles jadeos... Porque una
hipnosis regresiva no es un espectáculo de feria, es un vómito de la
conciencia. El vómito de todo aquello que mantenemos oculto, enterrado en el
cementerio de nuestro subconsciente. Todo cuanto nos daña y aterroriza y hemos
inhumado pero... que todavía sigue vivo, actuando, persiguiéndonos desde ese
más allá que se encuentra debajo de toda losa funeraria. Me limito, por tanto, a narrar los hechos que, bajo hipnosis, dijeron
haber vivido Betty y Barney. Y añado sólo que antes de escuchar las cintas
grabadas, cuando todavía desconocían el contenido de las sesiones, el material
de uno y otro coincidían en lo sustancial. No parece, pues, que hubiera
transferencia entre ellos; pero, en todo caso, he aquí lo que uno y otro
dijeron que había ocurrido en esas dos horas de su viaje de la que nada
recordaban. El Rapto Fotograma de la película The UFO Incident donde se muestra el momento
en el que los presuntos extraterrestres comienzan a extraer muestras biológicas
de Betty. Tras la aparición de este caso, se publicaron centenares de obras
sobre abducciones. Bajo hipnosis, Barney volvió mentalmente al lugar y al tiempo que
marcaban la frontera de cuanto recordaba. Volvió, por tanto, a Indian Head y al
momento en que temblaba ante la mirada fija que adivinaba en el extraterrestre
que se encontraba en la nave. Y entonces, bajo hipnosis, volvió a estremecerse: -¡Hay un hombre ahí dentro! Es... es... ¿es el capitán? ¿Qué es? Me...
me está mirando. Y Barney contó entonces la forma extraña en que el hombre le miraba.
Sentía la impresión de que quería decirle algo. -Me dice algo así como que no tenga miedo, que siga donde estoy. Pero Barney, en hipnosis, se vio corriendo, huyendo de aquella mirada
que le aterrorizaba -Subí al coche y salí a toda velocidad. Pero no estoy en la carretera
principal. Creo que el sonido... esos bip-bip me han llevado hacia el bosque Y allí, en el bosque, ante el coche que se había detenido, que no podía
volver a poner en marcha, se encontraba un grupo de aquellos extraños seres. Betty, por su parte, sin conocer el relato de Barney, repitió la misma
historia en casi todos sus detalles. Y, corroborando futuras hipnosis de
Barney, añadió que aquellos seres se lanzaron hacia ellos. Ella intentó huir,
pero fuera, junto a la ventanilla del coche, impidiéndole el paso, estaba uno
de ellos. Y uno y otro, Betty y Barney, narrando idénticas vivencias, fueron
explicando que les sacaron del coche. A Barney, que parecía dormido, le
llevaban arrastrando, sujetándole por los brazos; de ahí las rozaduras en las
partes altas de las puntas de sus zapatos. -Le grito a Barney -dijo Betty-, le digo que despierte, pero no me hace
caso. Y, entonces, el hombre que va a mi lado me dice: «¡Ah!¿De modo que se
llama Barney». Y fue entonces cuando miré a aquel hombre y me dije que a él
aquello no le concernía, pero no le dirigí la palabra. Entonces, seguimos
andando y yo intenté despertar a Barney otra vez. Repito una y otra vez:
«¡Barney, Barney, despierta!». Pero él no se despierta. Y el mismo hombre me
dice otra vez: «¿Se llama Barney?» Y yo seguí sin responderle. Y él me dijo:
«No tenga miedo, no tiene usted motivo alguno para asustarse, no les haremos el
menor daño. Sólo queremos hacer ciertos experimentos. Y cuando los experimentos
terminen les llevaremos a usted y a Barney al coche y les dejaremos en él». A la pregunta del doctor Simon sobre si aquel ser hablabla inglés Betty
afirmó que sí, que uno de ellos hablaba inglés; un inglés extraño, como el de
un extranjero. Y narró luego que la llevaron a una rampa, por la que subió a la nave.
Quienes llevaban a Barney, que parecía seguir inconsciente, entraron tras ella,
pero se dirigieron a otro lugar; le llevaron pasillo adelante. Y, ante la
inquietud de Betty, el que hablaba inglés le dijo que no temiera, que les
separaban porque sólo tenían aparatos para una persona en cada habitación. Barney, por su parte, recordó ese momento con la sensación de que se
encontraba extremadamente débil: -Tengo miedo de abrir los ojos. Me han dicho que los mantenga cerrados.
No debo abrirlos. Me da miedo... me van a operar. -¿Operar? ¿Porqué piensa que le quieren operar? -preguntó el doctor
Simon. -He abierto los ojos y veo una sala de operaciones. Estoy tumbado.
Tengo miedo y vuelvo a cerrar los ojos... y siento frío en la ingle..., como
si... y ahora me están poniendo algo en un oído. Siendo niño también el médico
me puso algo en ese oído. Pero no siento dolor. -¿Le están operando? -No. Siento que me examinan, me tocan... el cuerpo, la boca... Y yo
abro los ojos, me han dicho que no los abra y pienso que no los voy a abrir,
que así todo irá mejor... Al tiempo, en la otra habitación, también Betty estaba siendo sometida
a examen: tomaron muestras -simples partículas- de su piel, le examinaron ojos,
boca, dientes, garganta, oídos..., recogieron serosidades, así como le cortaron
también algunos cabellos, que guardaron. -¡Y me dice que me quite el vestido, me dice que me quite el vestido! Betty, a la que desnudaron, fue llevada a un taburete, donde la
inspeccionaron exhaustivamente con agujas que, explicó, estaban conectadas a
una pantalla. Y ellos le dijeron que la estaban estudiando el sistema nervioso. -¡Y ahora dice que quiere pincharme el ombligo! Que no es más que un
experimento. Y me echo a llorar y le digo: «Me duele, me duele, ¡sáquela,
sáquela!». Y el jefe, el que parece mandar, me tapa los ojos con la mano y me
dice que todo irá bien, que no sentiré nada. Y el dolor desaparece, pero
todavía me escuece donde me pincharon con la aguja... A una pregunta del doctor Simon, Betty respondió que no la agredieron
sexualmente: -No. No lo hicieron. Y yo le pregunté al jefe: «¿Porqué ?¿Porqué me
metieron la aguja por el ombligo?». Y él me dijo que era para comprobar si
estaba embarazada. El Mapa Celeste Mapa donde se representa la constelación de Zeta Retículi. Betty cuando
estuvo a bordo de la nave extraterrestre vio un mapa estelar similar a este.
Dicho mapa representaban una serie depuntos unidos por líneas, los cuales eran
rutas comerciales y lugares a donde viajaban los presuntos extraterrestres que
la abdujeron. Cuando el médico se fue, Betty se quedó a solas con el jefe: -Yo le estaba agradecida porque me había quitado el dolor y porque él
no me producía ningún miedo... Y le dije que aquello había sido una experiencia
para mí. Que nadie me creería jamás si lo contaba... Y que yo lo que necesitaba
era una prueba de que todo aquello había ocurrido de verdad. Y el jefe se echó
a reír y me preguntó qué clase de prueba quería. Qué me gustaría llevarme. Y le
dije: Algo que pudiera llevarme y enseñar a la gente porque, entonces, me
creerían. Y me dijo que mirara y viera si encontraba algo de mi gusto. Y
miré... No había muchas cosas en aquel cuarto... Pero vi un libro en el
armario. Un libro bastante grueso. Entonces, cogí el libro y le dije: ¿puedo
llevarme esto? Y él me dijo que hojease el libro, y yo lo hice. Tenía páginas y
estaban escritas. Pero la escritura era completamente distinta de todas las que
conozco. Parecía casi como... no sé... la escritura no cruzaba la página, iba
de arriba a abajo... Betty, luego, dijo haber preguntado al extraterrestre -para ella no
cabía duda ya que aquel ser no era terrestre- de dónde venía. Y él le mostró un
mapa: -Y había muchos puntos en él; estaban esparcidos por toda su
superficie. Algunos eran pequeños como punzadas de alfiler. Y otros eran del
tamaño de una moneda pequeña. Y había líneas, había líneas en algunos de los
puntos. Eran líneas curvas que unían un punto con otro. Y había un gran círculo
y muchas líneas que salían de él. Muchas líneas iban a otro círculo situado muy
cerca, pero no tan grande. Y estas líneas eran gruesas. Y yo le pregunté qué querían
decir y él me dijo que las líneas gruesas eran rutas comerciales y, luego, las
otras líneas eran rutas hacia lugares adonde iban de cuando en cuando. Y me
dijo también que las líneas de puntos seguidos eran rutas de expediciones... Pero el interlocutor de Betty -el extraterrestre al que ella llamaba
jefe- no le dijo cuál de aquellos puntos era su planeta, ni cuál era la Tierra.
Pero esto a Betty no le importó demasiado, le importaba más seguir reteniendo
el libro. Sólo que... -Estamos otra vez en el pasillo. Barney está detrás de mí y tiene los
ojos cerrados; y un hombre a cada lado. Y cuando yo ya empiezo a bajar la
rampa, varios de los hombres, no el jefe, sino algunos de los otros, se ponen a
hablar. No sé lo que están diciendo pero parecen muy excitados. Y entonces el
jefe se me acerca y me quita el libro... Betty dijo haberse puesto furiosa. Aquel libro era su prueba. -Y él me dijo: «Si, ya sé. Y precisamente porque es una prueba los
otros no quieren. Quieren que olviden lo que ha ocurrido, que lo olviden por
completo». Finalmente, los extraterrestres acompañaron a Betty y a Barney al
coche. Barney seguía con los ojos cerrados y, también esta vez, se apoyaba en
dos de sus raptores. El Mapa Estelar De
Marjorie Fish Comparación del dibujo que realizó Betty Hill con un mapa estelar real
de la constelación de Zeta Retículi. Como podemos observar ambos coinciden en
el número de estrellas y en la distancia de unas con respecto a las otras. En el consultorio del doctor Simon, Betty Hill, bajo sugestión
post-hipnótica, dibujó el mapa celeste que le mostró (según ella) el jefe de
los visitantes del espacio que la raptaron. Y fueron muchos -aficionados unos y
profesionales otros- quienes intentaron encontrar sentido a ese mapa que no era
sino -como puede verse en la reproducción que damos- simples puntos y líneas.
Naturalmente, todos fracasaron. El mapa -dijeron- no tenía sentido. No obstante, una institutriz de Ohio, Marjorie Fish, pensó que sí, que
el mapa podía tener sentido, pero para ello era preciso estudiarlo desde un
punto de vista distinto del que hasta entonces se había utilizado. Porque ella
entendía que ese mapa debía verse desde la perspectiva del planeta de origen de
quienes lo utilizaban, no desde la perspectiva de nuestro sistema solar. Y convencida
de que este postulado era cierto, construyó una armadura tridimensional de la
que fue colgando pequeñas esferas que simulaban soles. Y durante años las fue
cambiando de lugar, buscando la perspectiva que le diera una disposición
estelar igual a la del mapa dibujado por Betty. Un trabajo realmente arduo a
pesar de que Marjorie Fish limitó su investigación a un radio de 50 años luz
concentro en el Sol, lo que limitaba a 250 las estrellas a tener en cuenta. Y Marjorie, finalmente, encontró una configuración muy similar a la que
había dibujado Betty. Y la encontró porque se le ocurrió eliminar todas
aquellas estrellas que por sus características no podían albergar en su sistema
formas de vida análogas a las nuestras. Esto limitó la investigación a doce cuerpos
celestes y el mapa que obtuvo fue el que reproducimos. Un mapa que desvelaba el
lugar de procedencia de los alienígenas de los Hill. Ese lugar era Zeta 1 y
Zeta 2 de la Constelación Retícula, una pequeña constelación visible únicamente
desde el hemisferio sur. Es de destacar que esas dos estrellas -Zeta 1 y Zeta 2- están situadas
a 37 años luz de nuestro Sol y una y otra se encuentran separadas por una
distancia de 0,05 años luz, una distancia lo suficientemente próxima como para
aceptar que una civilización tecnológicamente más avanzada que la nuestra
pudiera recorrerla frecuentemente con fines comerciales. ¿Era, pues, el mapa celeste de Marjorie Fish el que Betty dijo que le
había mostrado el jefe de los seres del espacio que la raptaron? Entre otros,
el físico nuclear Stanton T. Friedman estaba tan convencido de ello que pidió
para Marjorie los 50.000 dólares que el semanario norteamericano The National
Enquirer ofreció a quien aportase pruebas del origen extraterrestre de los
OVNIS. No obstante, posteriormente, el astrónomo Charles W. Atterberg, de
Elgin, Illinois, elaboró un mapa que también se ajustaba al esquema estelar
dibujado por Betty, sólo que utilizó para ello estrellas distintas a las que
había encontrado Marjorie. Y en fecha más reciente Carl Sagan y Steven Soter, dos nombres
prestigiosos, utilizaron ordenadores para analizar el trazo de las doce
estrellas seleccionadas por Marjorie y su conclusión ha sido descalificadora.
Porque han mostrado que «si tenemos la intención de encontrar una correlación
entre los dos mapas -el de Betty y el de Marjorie- seleccionando a su voluntad
elementos de cada uno e ignorando otros, siempre tendremos éxito. La Opinión Del Doctor
Simon Esta historia, que recoge las dos horas de amnesia de los Hill, fue
luego matizada por ambos cuando escucharon las cintas. Así, Betty dijo no estar
segura de que le hablaran en inglés, sino que lo oía en inglés. De todas
formas, no hubo contradicciones, sólo precisiones. Y el doctor Simon, tras terminar
las sesiones y, con ellas, el tratamiento, afirmó: «Ni la señora ni el señor
Hill son enfermos mentales. Ambos, tanto bajo hipnosis como conscientes, han
dicho lo que realmente creen que ha ocurrido. Pero, ¿ha ocurrido? ¿Es cierto lo
que cuentan? Imposible saberlo, aunque pienso que puede haber cierta base
inicial de realidad». A fin de cuentas, lo que más le interesaba al doctor Simon era resolver
las dolencias de los Hill y esto lo consiguió en gran medida. Pero no pudo
evitar que al conocerse el contenido de las cintas con la narración en hipnosis
de los acontecimientos supuesta o realmente vividos por los Hill, las personas
que aseguraban haber sufrido abducciones empezaran a multiplicarse. «Desde comienzos de la primavera de 1965 -escribió Fuller en 1966- ha
ido aumentando constantemente el número de informes -procedentes de
informaciones competentes- sobre apariciones de objetos volantes no
identificados, muchos de los cuales parecen ser vehículos cuya estructura es
muy parecida a la que describieron los Hill. Se trata, con frecuencia, de
policías, oficiales militares, técnicos y hombres de ciencia y, desde comienzos
de 1966, ha podido observarse que los hombres de ciencia han convertido su
anterior escepticismo en interés y curiosidad. Algunos hombres de ciencia
dicen, incluso, que si el fenómeno es puramente psicológico, el problema se
vuelve aún más importante que si estos objetos fueran, realmente, vehículos de
origen extraterrestre». En efecto, el fenómeno OVNI es -en nuestros días se acepta ya
plenamente que es- el más importante enigma a escala planetaria. Y no se trata
ya, por tanto, de si hay o no hay OVNIs, sino de si los OVNIs son o no son
físicos. Barney ha fallecido, pero Betty no sólo sigue creyendo que fue raptada
por seres reales, tangibles, sino que está dedicando su vida a propagar esa
creencia. Su leitmotiv es: «Yo fui raptada por extraterrestres». Pero, ¿lo fue? Parte 3 La abducción sufrida por el matrimonio Hill provocó un gran revuelo a
nivel internacional, produciéndose la publicación de centenares de libros sobre
el tema ufológico, además de la aparición de numerosos programas de televisión
donde la participación de testigos del fenómeno OVNI eran entrevistados debido
al creciente interés acerca del fenómeno. El Compromiso De
Betty Hill Ilustración del momento en el que Betty y Barney Hill son llevados a la
nave extraterrestre por sus ocupantes. Años después de la experiencia que Betty Hill tuvo con su marido a
bordo de un OVNI y justo algún tiempo después de la muerte de Barney, ésta
decide lanzarse en una espectacular cruzada para defender públicamente la
existencia de los OVNIS y el hecho que éstos son -sin género de dudas- naves
extraterrestres tripuladas. Su posición hacia el fenómeno fue madurándose
durante años, e incluso pronto sumó a su experiencia original nuevos
avistamientos y hasta lo que parecían ser nuevos intentos (esta vez en forma de
voces en la cabeza, premoniciones, etc.) de comunicación con los
extraterrestres que en 1961 la examinaron a bordo de su nave espacial. Con toda
seguridad, la experiencia de abducción que sufrió fue sólo el punto de partida
de toda una compleja serie de fenómenos «paranormales» que comenzaron -desde
ese momento- a producirse a su alrededor. Ruidos extraños en la casa (raps en
el argot parapsicológico), o incluso el encontrarse un buen día, no mucho
tiempo después de la abducción, con un montón de hojas de árboles apiladas
sobre la mesa de la cocina y con los pendientes que perdió en el lugar del
secuestro colocados encima, son algunas muestras de ese «despertar» de lo
extraño que comenzaron a vivir los Hill. Junto a estos nuevos relatos, Betty mostraba curiosas imágenes de luces
de colores obtenidas de noche, y que mostraban que esta «protoabducida» había
continuado con sus experiencias ufológicas después de su abducción. Betty llegó
a confesar al investigador Allan Hendry -muy vinculado al notable investigador
ufológico J. Allen Hynek- que durante sus salidas al campo por la noche, con el
evidente propósito de volver a ver OVNIs, había llegado a observar en una sola
jornada el paso de entre cincuenta y cien de estos objetos en un área
«especial» de New Hampshire. En una entrevista que concedió hace años, Betty
narraba así los resultados de una de sus salidas nocturnas: «Un determinado
tipo de OVNI viene prácticamente cada noche -asegura-. Durante el invierno de
1976-1977, cuando los veía a menudo, vi algo bastante espectacular: una especie
de disco aplanado con luces de colores muy brillantes. Una noche en Enero de
1977 aterrizó y expulsó doce luces blancas muy grandes alrededor de su
contorno. Debajo de ellas había dos faros blancos. Estuve aquella noche
acompañada por un militar retirado y su esposa. Cuando él vio el OVNI, salió
fuera del coche y comenzó a caminar hacia él. De repente una gran masa
arremolinada se disparo del objeto: parecía como una bola roja rodando una y
otra vez y dirigiéndose directamente hacia él. Salté y traté de filmar esto con
mi cámara. Pero entonces -y sé que esto parece increíble- una luz verde cayó
sobre mi cámara y quemó el interruptor y el circuito, así que mi cámara no
funcionó. Cuando el oficial vio esta bola roja yendo hacia él, se volvió y
corrió hacia el coche. La bola roja se detuvo, rodó hacia atrás en dirección a
la nave, y desapareció». Betty Hill En Los
Años 90 Durante algunos años Betty Hill
impartió conferencias y participó en programas de televisión. Betty vio desde la palestra pública el «boom» de las abducciones que
desató en Estados Unidos a raíz de la publicación de los libros Comunión
(1987), de Whitley Strieber, e Intrusos (1987) de Budd Hopkins. Participó en
numerosos programas de televisión, conferencias y mesas redondas para, por fin
-y ante la sorpresa de propios y extraños-, dar por concluida su «misión
pública» el 2 de Octubre de 1991, durante el transcurso de una aparición
pública que hizo en Portsmouth, a no muchos kilómetros de donde tuvo lugar su
experiencia con los extraterrestres y ya desde esa época su ciudad de
residencia habitual. En esa charla declaró que después de dedicarse durante más
de treinta años a hablar sobre los OVNIs y dedicar una buena parte de su tiempo
a estudiarlos y tratar de comprender su comportamiento, se merecía ya un
descanso y apartarse del tema que la convirtió a mediados de los años sesenta
en una celebridad mundial. Paradójicamente, entre sus reflexiones finales nos
encontramos con que ella no cambiaría su experiencia por ninguna otra, ni se
arrepiente del hecho de haberla vivido, aunque siga considerando el conjunto de
su vivencia como algo «terrible». El contacto, sin duda, cambió radicalmente su
vida, y su compromiso -tal vez consciente, tal vez no- con esos visitantes
parece haber sido el dar testimonio de su propia experiencia. ¿Se podría
concebir un plan de conciencia pública más efectivo sobre la cuestión
extraterrestre que el hecho de que miles de personas declaren haber visto seres
de otros planetas de cerca? ¿Es ésa la misión de los abducidos? ¿Fue ésa
-finalmente- la misión de Betty Hill?. Informe Número
100-1-61 Algunos escépticos argumentan que el avistamiento OVNI que tuvieron los
Hill fue provocado por una aeronave convencional, y que la posterior abducción
fue producto de sus mentes. La explicación, por lo compleja, es difícil de
creer. Cuando Betty Hill telefoneó a la Base Aérea de Pease a fin de informar
de su experiencia, se puso al teléfono el comandante Paul W. Henderson, quien
fue recogiendo los datos que ella le daba. El mismo comandante volvió a ponerse
en contacto al día siguiente con los Hill, a quienes pidió nuevos datos. Y con
todo ese material elaboró un informe (su número oficial es el 100-1-61) cuyos
puntos más importantes reproducimos por tratarse de un texto totalmente
objetivo en su redacción. A. Descripción Del Objeto: 1. Franja continua de luces, con forma de cigarro puro inalterable, a
pesar de los cambios de dirección. 2. Tamaño: cuando lo vieron por primera vez les pareció que era del
tamaño de una moneda de cinco centavos a un brazo de distancia. Más tarde,
cuando parecía estar a unos treinta y cinco metros de altura sobre el coche,
les pareció del tamaño de un plato sopero a un brazo de distancia. 3. Color: el único color que pudieron distinguir fue el de la franja de
luces. Su intensidad era comparable a un filamento de lámpara incandescente. 4. Número de objetos volantes no identificados: uno. 5. Formación: ninguna. 6. Detalles de interés: durante el periodo de observación -véase
apartado número uno- las alas parecieron emerger del cuerpo del objeto. Al parecer
tenían forma de V y luces rojas en los extremos. 7. Sonido: ninguno, excepto el mencionado en el apartado D. B. Descripción De La Trayectoria Del Objeto: 1. Fue visto por primera vez a través del parabrisas del coche. El
tamaño y luminosidad del objeto eran superiores a las de las estrellas visibles
en aquel momento. 2. Ángulo de elevación al ser visto por primera vez: unos cuarenta y
cinco grados. 3. Ángulo de elevación al desaparecer. no fue observado. 4. Línea de vuelo y maniobras: véase apartado D. 5. Duración de la observación: aproximadamente treinta minutos. C. Cómo Fue Observado: 1. Desde el suelo, visualmente. 2. Con gemelos, en algunos momentos. 3. La primera observación tuvo lugar desde el interior del coche, tanto
en marcha como parado. El objeto fue observado también desde fuera del coche. D. Situación y Detalles: Aquí el informe precisa el sonido de los bip-bip, que compara al de un
diapasón. Pero entre los restantes detalles que aquí se recogen no se encuentra
la afirmación de Barney indicando haber visto figuras humanas dentro de la nave. El informe termina diciendo: «Resulta imposible precisar hasta qué
punto son fidedignos los observadores, y aunque su veracidad y seriedad parecen
suficientes, no podemos garantizarlas por ahora». Las Conclusiones De
Fuller En su libro El viaje interrumpido, John G. Fuller, tras un largo
razonamiento, llegó a las siguientes conclusiones generales: 1. Tuvo lugar una aparición. 2. El objeto aparecido debió haber sido un vehículo volante. 3. La aparición produjo en los Hill una fuerte impresión emocional. 4. La angustia y el temor producidos en Barney por su susceptibilidad
racial sirvieron para hacer más violenta aún su reacción. 5. Los Hill no tenían ningún motivo ulterior para inventar tal
historia. Durante cuatro años sólo se la contaron a un grupo reducido de gente. 6. El caso fue investigado por varias personas, gente técnica y científica,
que cree en la posibilidad de que haya sucedido de verdad. 7. Existen ciertas pruebas circunstanciales directas -manchas
circulares en el coche, que se pararan los relojes, etc.- que apoyan la validez
de la experiencia. 8. En estado hipnótico, y tratados por un psiquiatra conocido, los Hill
contaron historias casi idénticas de lo que había sucedido durante su periodo
amnésico. Fuller, a pesar de esas conclusiones, terminó no obstante su
razonamiento con la sentencia de que el caso Hill «no tiene una solución
definitiva». |
La historia verdadera
UNA ABDUCCIÓN SIMULADA
La verdad sobre el caso Betty y Barney Hill. Estimado profesor Velmont: Soy un apasionada del fenómeno Ovni y quedé asombrada cuando descubrí su website por la cantidad de información brindada, y lo primero que hice fue buscar un caso famoso de abducción. Me refiero al secuestro de Betty y Barney Hill. Pero quedé frustrada porque no encontré nada. Quedé extrañada porque se trata de uno de los primeros casos de abducciones. Incluso se escribió un libro que leí hace mucho sobre esta experiencia. Recuerdo que este libro por un lado me impresionó pero por el otro me dejó con más dudas que antes. Si usted tiene algún dato sobre lo que realmente sucedió se lo agradeceré. Julia V.
RESPUESTA Apreciado Julia: El caso que mencionas hace mucho tiempo que lo tenía agendado, pero por una razón o por otra lo fui postergando, hasta que recibí tu mail que me impulsó a ponerlo otra vez sobre el tapete. Yo también leí el libro que mencionas. Su autor es John G. Fuller y el título es "El viaje interrumpido", y como subtítulo: "¿Dos horas a bordo de un platillo volante?". El asunto que a mí también me dejó algunas dudas, pero si tengo que ser sincero me inclinaba más porque se trataba de una auténtica abducción extraterrestre. ¡Menuda sorpresa me llevé cuando supe la verdad! Te copio los diálogos que tuve con mi Guía espiritual Ron Hubbard en la sesión del 16/6/04, donde se aclararon todas las dudas. Bienvenida al Club. Un fuerte abrazo. Horacio Velmont.
Interlocutor: Hay un asunto que hace mucho tiempo que me intriga. Me refiero al caso de Betty y Barney Hill, un matrimonio formado por un negro y una blanca, que presuntamente fueron abducidos por extraterrestres, pero que tanto Tar como usted me dijeron hace un par de años que fue un secuestro puramente terrestre. A pesar de que esa respuesta me intrigó porque yo había seguido el caso de cerca e incluso hasta había leído el libro de John G. Fuller "El viaje interrumpido", publicado en 1966, y lo había dado por cierto, dejé pasar el tiempo hasta ahora en que un consultante me lo preguntó. El secuestro se produjo en el año 1961 y lo que aparentemente había sucedido fue extraído a través de la hipnosis por un psiquiatra llamado Benjamín Simon. ¿Usted me confirma que no ha habido ninguna confusión y que se trató de un secuestro terrestre. Ron Hubbard: Así es, fue un secuestro terrestre. Interlocutor: Por favor, explíquemelo un poco para sacarme de mi perplejidad. Lo que se sabe es que estas dos personas iban en un automóvil la noche del 19 al 20 de Septiembre de 1961 regresando de Canadá, donde había pasado unos días de vacaciones. El asunto es que cuando llegaron a su hogar en Portsmouth les faltaba dos horas que no sabían donde se habían ido. Me refiero a que llegaron con una tardanza de dos horas más de lo acostumbrado. La verdadera o aparente historia surgió a través de la hipnosis. Ron Hubbard: Barney Hill, el negro, tenía un doble trabajo y a causa de uno de ellos estaba siendo investigado por ciertas autoridades sin poder averiguar lo que querían hasta que finalmente cortaron por lo sano y lo secuestraron para sacarle información. Interlocutor: ¿Doble trabajo? ¿Cuál era el otro trabajo? Ron Hubbard: Investigaba justamente sobre la vida extraterrestre, los Ovnis, en fin, todo sobre este tema. Interlocutor: No entiendo. ¡Si el negro se mostraba completamente escéptico! Ron Hubbard: Por supuesto, el escepticismo era su mejor disfraz. Interlocutor: ¡Ah!, ¿y por eso negaba todo? Ron Hubbard: Claro. Interlocutor: Ahora entendí. ¿Y quiénes eran los que lo investigaban? ¿Del Área 51? Ron Hubbard: No, hay otra área parecida en Álamo Gordo, Nuevo México, que fue fundada en 1945. En realidad comenzó a construirse en 1942. Interlocutor: ¿Qué hacían en este lugar? Ron Hubbard: Experimentos nucleares. Incluso la primera bomba atómica que lanzaron los Estados Unidos fue precisamente en Álamo Gordo, obviamente a unos cuantos kilómetros de la Base. Interlocutor: ¿Ya en esa época había extraterrestres allí? Ron Hubbard: No, aún no. Era una zona exclusivamente para experimentos nucleares. Y tenía nada más que tres subsuelos. Ahora tiene veintiuno. Interlocutor: ¿Y ahora sí hay extraterrestres? Ron Hubbard: Sí, por supuesto, desde el año 1955. Interlocutor: ¿Entonces en Estados Unidos hay dos lugares donde hay asentamientos extraterrestres? Ron Hubbard: Así es. Interlocutor: ¿Están relacionados? Ron Hubbard: Todo lo contrario, son independientes y compiten. Interlocutor: ¿O sea que uno sabe del otro? Ron Hubbard: Totalmente. Interlocutor: Volviendo al tema, lo extraño es que bajo hipnosis esta pareja hace un relato, que está incluido en el libro de Fuller, en el cual afirman haber sido abducidos por extraterrestres. Ron Hubbard: La pareja fue hipnotizada después que fueron secuestradas, es decir, antes que lo hiciera el psiquiatra Simon. Interlocutor: ¿A qué organización pertenecía Barney Hill? Ron Hubbard: En realidad a ninguna. Se trataba de personas independientes que estaban averiguando todo lo que podían sobre los Ovnis. Interlocutor: ¿Estarían llegando demasiado cerca? Lo pregunto porque para tomarse el trabajo de secuestrarlo algo gordo debería haber de por medio. Ron Hubbard: Si, ésa es la cuestión, se estaban acercando demasiado. Incluso tenían un lugar escondido en una zona desértica donde utilizaban diversos aparatos para detectar las naves espaciales que se acercaran al planeta. También tenían radio para captar las comunicaciones extraterrestres. Lo que querían averiguar los secuestradores era si con esos aparatos de radio habían podido comunicarse con alguna raza de extraterrestres que podía ser belicosa para el planeta. Interlocutor: ¿La esposa, es decir Betty, sabía algo? Ron Hubbard: Ella era una persona primaria por un lado e ingenua por el otro. Le podía pasar una vaca por al lado y el esposo le decía que era un burro disfrazado y ella se lo creía. Interlocutor: Entiendo. ¿Cuántas personas acompañaban a Barney Hill en ese grupo? Ron Hubbard: Alrededor de diez personas, entre ellos había algunos militares Interlocutor: ¿Barney era alguien importante en el grupo? Ron Hubbard: No, todo lo contrario, lo usaban como chivo expiatorio. Interlocutor: ¿Cómo chivo expiatorio? Ron Hubbard: Sí, porque todos se habían presentado con nombres falsos, de modo que si surgía algún problema al único que iban a agarrar era a Barney, que fue finalmente lo que ocurrió. Interlocutor: ¿Y el grupo? Ron Hubbard: Cuando se produjo el secuestro se "borraron" todos. Interlocutor: Ahora entiendo, aunque lo torturaran y le inyectaran Pentotal sódico, el suero de la verdad, solamente diría los nombres falsos. Ron Hubbard: Por supuesto. Y en cuanto a los datos fisonómicos que pudiera revelar, a esas personas les bastaba cambiárselos. Interlocutor: Está claro. ¿Entre las personas del grupo que integraba Barney había alguien importante? Ron Hubbard: Si, había un general del Pentágono. Interlocutor: ¡Con razón había interés en sacarle información a Barney!... Volviendo al tema de la hipnosis, supongo que con la hipnosis no se puede fingir. Me refiero a la hipnosis que hizo el doctor Simon. Ron Hubbard: No, no se puede fingir. Interlocutor: ¿Y entonces todo el relato que hicieron bajo hipnosis? Me refiero a que vieron descender una nave espacial, de la cual salieron extraterrestres que se los llevaron a la nave. Ron Hubbard: No era un Ovni sino un helicóptero avanzadísimo, de color negro intenso, lanza misiles, y sí, había extraterrestres en él, pero la operación fue comandada exclusivamente por terrestres. Y en cuanto a lo que vieron, hay gases que se utilizan en estos casos que producen alucinaciones. Estas alucinaciones también se pueden inducir. Interlocutor: ¿Entonces esas alucinaciones son las que relataron bajo hipnosis con el doctor Simón? Ron Hubbard: Correcto. Interlocutor: La esposa de Barney dijo haber visto un mapa astronómico donde supuestamente estaba la estrella de donde provenían esos extraterrestres e incluso lo dibujó. Ron Hubbard: Fue pura alucinación. No hubo nada de eso. Interlocutor: Pero ella lo relató bajo hipnosis. Ron Hubbard: Claro, pero relató la alucinación que le indujeron, no lo que en verdad sucedió. Interlocutor: Entiendo. ¿Averiguaron algo de lo que querían por Barney? Ron Hubbard: No, pero sí se llevaron todos los aparatos que tenía, y nunca pudo volver a tener nada. Prácticamente se llevaron hasta lo más mínimo. Interlocutor: ¿Después Barney siguió fingiendo? Ron Hubbard: Por supuesto, no le quedaba otra. Interlocutor: La esposa, después que Barney falleció, se dedicó a los Ovnis. Ron Hubbard: Es como que la experiencia vivida la impulsó a dedicarse a eso. Interlocutor: ¿Barney alguna vez le dijo la verdad a ella? Ron Hubbard: No, se lo guardó. Interlocutor: ¿Después de secuestrarlos a ambos a qué lugar los llevaron? Ron Hubbard: Al lugar que mencioné, Álamo Gordo. Interlocutor: Es decir que en ese momento, 1961, que es cuando sucedió el hecho, ya había extraterrestres allí. Ron Hubbard: Por supuesto. Interlocutor: ¿Tampoco sucedió el hecho que ella relató bajo hipnosis de que le dieron un libro supuestamente extraterrestre para que ella tuviera una prueba y luego se lo quitaron? Ron Hubbard: No, para nada, todo eso fueron hechos inducidos por el pentotal. Interlocutor: Calculando el tiempo que estuvieron secuestrados, aproximadamente dos horas, ¿cuánto tiempo estuvieron dopados? Ron Hubbard: Aproximadamente el 80 %. Interlocutor: Es decir que les quedó poco tiempo de plena lucidez. Ron Hubbard: Así es. Interlocutor: Y ese porcentaje de lucidez son las cosas en que concordaron ambos ante la hipnosis. Ron Hubbard: Correcto. Interlocutor: Ahora bien, al parecer el doctor Simon que los hipnotizó no les creyó del todo ni tampoco Fuller que escribió el libro. Ron Hubbard: No les creyeron porque todo lo que relataron fue muy inverosímil. Si uno lee con atención el libro verá que hay muchas cosas que únicamente pueden tener sentido si se las toma como alucinaciones. Interlocutor: ¿Hay algo más que decir sobre este asunto? Ron Hubbard: ¡No, por favor! No perdamos más tiempo en esto. Interlocutor: Maestro, para concluir, de modo que no quede nada afuera, ¿podría hacer un pequeño resumen de este asunto? Ron Hubbard: Bien. Las autoridades de Álamo Gordo estaban a la espera de saber si Barney se había contactado por radio con extraterrestres belicosos. Interlocutor: Obviamente se equivocaron. Ron Hubbard: Así es. Y como lo venían vigilando desde hacía unos cuantos meses sin que pudieran averiguar nada, entonces deciden directamente secuestrarlo, cosa que hacen, y bajo el suero de la verdad tratan de sacarle información. Después, para mezclarle las ideas en el decodificador le imponen todas esas alucinaciones que luego ellos relatan bajo la hipnosis del doctor Simon. Interlocutor: Ahora quedó todo clarísimo.
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