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Torres Gemelas, ¿atentado o autoatentado?
Grupo Elron

Existe una versión en inglés




El viejo truco de sustituir un avión por un misil.




¿Quién se robó el avión que iba hacia el Pentágono?

http://www.pentagonstrike.co.uk/pentagon_sp.htm#Main

http://www.youtube.com/watch?v=py8EMJJayfE



La clave está en Bellatrix.

Los militares saben con certeza que no fue un avión el que produjo los destrozos en el Pentágono. Sospechan de un ataque extraterrestre, pero sin embargo prefieren mantenerse en la disparatada postura de que fue un avión y que los civiles crean que ocultan algo, antes que exponerse al ridículo que significaría decir la verdad.



A pesar de lo que nos quieren hacer creer los autores de la tesis sobre el autoatentado, la destrucción de las Torres Gemelas se debió exclusivamente a la explosión del combustible de los aviones que impactaron en ellas. El estallido de la gasolina produjo una onda calorífica tremenda que prácticamente derritió el acero de los edificios ocasionando el derrumbamiento en pocos minutos. El resto de las especulaciones, cargas explosivas en los muros, ayuda interna, etc., son puras fantasías. Obviamente, la realidad no vende libros, la truculencia sí.



La historia es siempre la misma: cuando no se sabe la verdad se la inventa, y si es morbosa e infamante, mejor. El ataque a las Torres Gemelas fue el resultado de la negligencia de quienes tenían a su cargo la defensa del país, porque desoyeron las advertencias acerca de que los terroristas planificaban un ataque contra un objetivo importante, pero no militar, en el propio corazón de Nueva York. Pero ya es sabido que "a río revuelto, ganancia de pescadores".


Se puede criticar a tal o cual gobierno de Estados Unidos sobre si es mala o buena la dirección en la que está llevando a la Nación, pero nunca enrostrarle el sabotear a su propio país como excusa para una invasión. El hecho de que se haya aprovechado de una tragedia para justificarla es harina de otro costal.



Roosevelt también fue acusado falsamente de que Pearl Harbor no fue una victoria japonesa sino la consumación de una estrategia desarrollada por él mismo desde 1939, con la que, en primer lugar, provocó la entrada de Estados Unidos en guerra y, posteriormente, le permitió convertirse en la primera potencia mundial.


Osama Bin Laden es la cara visible del terrorismo que planeó excluyentemente el ataque a las Torres Gemelas, es decir, sin participación de ningún sector de los Estados Unidos. Si bien la operación fue planeada minuciosamente durante muchos meses y los dos pilotos que condujeron a los aviones para que impactaran en los edificios eran muy expertos -no eran novatos como nos quieren hacer creer los que sostienen la deleznable teoría del autoatentado-, el resultado sobrepasó las mejores esperanzas de los terroristas, que sólo esperaban destruir cuanto más un par de pisos.


El Ovni filmado cerca de las Torres Gemelas pertenecía a Bellatrix IV, pero no era el único que estaba allí. Más información en "Ovnis en las Torres Gemelas".


"La libertad de Norteamérica perderá su luz, su antorcha no alumbrará como ayer, y el monumento será atacado dos veces".


Esta supuesta profecía de Benjamín Solari Parravicini ha sido tomada por algunos delirantes como una visión del futuro ataque a las Torres Gemelas. Claro que si hubiera dicho tres veces hubieran incluido el ataque al Pentágono, y si hubiera dicho una sola vez dirían que el ataque fue en el mismo día. Los dibujos proféticos son como el Test de Roscharch, donde cada uno ve lo que quiere ver.

 

 

Este reportaje demuestra cabalmente de que cuando no se sabe la verdad el vacío se llena con cualquier cosa, especialmente truculenta si se trata de vender libros.

Enlace a la página (comentariosdelibros.com)

Bruno Cardeñosa - Entrevista


Sr. Cardeñosa. Usted acaba de publicar un libro titulado "11-S: Historia De Una Infamia" que pone, cuanto menos, en tela de juicio la versión oficial que se dio en relación con los atentados del 11-S. ¿Cuáles son los datos más destacables en los se ha basado para elaborarlo?

Son infinidad. La investigación partió del estudio pausado y crítico del atentado que ocurrió en el Pentágono. Al averiguar y descubrir que sobre este hecho se nos ocultaban muchas informaciones, no dudé en seguir estudiando el tema. Después recogí cientos de pequeñas pistas y piezas que todas juntas dieron forma al libro. Son muy sorprendentes los datos que hablan sobre cómo en las altas esferas del poder estaban al tanto de cuándo, cómo y dónde iban a suceder los atentados. Ahí he bebido de diferentes fuentes informativas, entrevistas, documentos oficiales, etc. También se han efectuado para el libro simulaciones de vuelo que han servido para aclarar muchos extraños sobre quiénes eran los pilotos, amén de mucha investigación científica; se han recogido muchos datos en ese sentido, informaciones sobre la explosiones, los aviones, los restos, los impactos, la identificación de víctimas. Es muy difícil destacar alguna de las informaciones por encima de las otras.

¿Qué posibilidad, en función de probabilidad, existe de que la teoría de los atentados tal y cómo se mostró al mundo por parte de las autoridades norteamericanas fuese lo que realmente pasó? 

La probabilidad es del cien por cien, sin el más mínimo género de dudas. Se nos mintió de forma flagrante respecto a cómo sucedieron los hechos aquel 11-S. Toda la versión oficial está plagada de mentiras, como demuestro en el libro. Que nos hayan engañado de esa forma, se debe, sin duda, a alguna razón de peso... Y esa no es otra más que ocultar la implicación directa o indirecta en los hechos del propio poder norteamericano, que fue el que salió más beneficiado de los atentados.

Sr. Cardeñosa, ¿cree usted en las conspiraciones a gran escala?

La verdad es que nunca me había sentido identificado ni con el término conspiraciones ni con quienes defendían esta otra forma de interpretar la realidad. Dentro del ámbito de las llamadas conspiraciones hay infinidad de teorías totalmente descerebradas y carentes de respaldo documental. Sin embargo, con los sucesos del 11-S sucede lo contrario: sobre las versiones alternativas hay gran cantidad de evidencias realmente muy contrastables. El haber efectuado directamente una investigación de los hechos me ha conducido a esa hipótesis.

¿Cree usted que el ataque contra el World Trade Center aquel 11-S, y el que sufrió el Pentágono, fueron fruto de una conspiración?

Sin lugar a dudas. Se unieron una serie de factores que confluyeron en los atentados. Y detrás de la ejecución de los mismos hubo una implicación de las autoridades realmente inconfesable. Dicen en criminología que identificado a quien sale beneficiado de un crimen, se identifica al culpable. Aquí está claro: quienes han sacado y obtenido un provecho extraordinario de los acontecimientos fueron sin duda miembros de un sector del poder político, militar y económico de los EE.UU.

Si así fuese... ¿quién cree que estaría detrás de tal acto de barbarie?

Dice un politólogo de talla internacional como es Jaime Petras, que hay tres posibilidades: un acto terrorista autónomo, un autoatentado o una acción terrorista aletada y apoyada desde las cloacas del poder. Él descarta la primera hipótesis. Yo también. Y es que con esta investigación no he podido llegar a averiguar todo, absolutamente todo lo ocurrido, pero sí he llegado a la conclusión tras mucho trabajo de qué no ocurrió. Y lo que nos dijeron que sucedió no es verdad. Algo más hay, y ese algo más es verdadera siniestro y apunta al poder.

En su libro "11-S: Historia De Una Infamia" hay datos sumamente reveladores que llaman poderosamente la atención. Uno de ellos, y al menos a mi me parece que es uno de los que más impacto pueden causar, es el hecho de que usted duda de que el choque de ambos aviones en la zona media de ambas torres fuese la causa del desplome. ¿Por qué duda de ello?

Por diferentes razones. La primera de ellas es testimonial y se basa en declaraciones de quienes fueron protagonistas directos de los acontecimientos, personas que estaban dentro de las torres en el entorno y que identificaron varias explosiones antes de los atentados. La segunda se fundamenta en un hecho científico: el queroseno de los aviones no puede desplegar temperaturas superiores cuando se incendia a los 800 grados centígrados, mientras que el acero de las torres gemelas requiere de temperaturas por encima de los 1.400 grados para que se funda y ceda. 

Esto quiere decir que además del impacto de los aviones tuvo que suceder algo más... ¿Explosivos? Muy posiblemente, puesto que la tercera pista conduce a los institutos sismográficos que registraron explosiones justo antes de la caída de cada una de las torres.

Otro dato interesante que apunta en su libro es que en el Pentágono no se estrelló ningún avión, sino que fue un proyectil, un misil el que ocasionó cuantiosos daños tanto en la estructura del edificio como en la pérdida atroz de vidas humanas. ¿De veras lo cree?

Con una seguridad total. Durante año y medio de investigaciones no se ha obtenido una sola pista, ni una sola, que sirva para sostener el impacto de un avión contra el Pentágono. en el libro ofrezco infinidad de pruebas en ese sentido. Ni hay restos, ni pruebas físicas, ni evidencias gráficas de ningún tipo, ni testigos... No hay nada de nada. Podemos tener fe y creer en la versión oficial sobre la caída del avión, pero la lógica, la investigación, los testimonios, las pruebas, las fotografías, la ausencia de restos, las incoherencias y mentiras oficiales al respecto, las simulaciones de vuelo efectuadas para el libro, etc. nos indican que sin ningún género de dudas allí no cayó un avión.

Si en el Pentágono no se estrelló ningún avión, ¿qué ocurrió entonces con ese avión desaparecido, y con el pasaje?

El avión muy probablemente dejó de existir cuando se perdió el rastro del mismo en el radar, justo en la frontera con Ohio, sobre una amplísima zona deshabitada. Allí, el avión o fue derribado o explosionó por alguna razón. Si el avión se hubiera dirigido hasta Washington, habría aparecido en las pantallas de radar y eso no ocurrió.

Usted apunta en su obra algo sumamente interesante que merece ser considerado seriamente. El hecho de que resulta sumamente extraño que, por ejemplo, apenas unas horas después de los acontecimientos se supiese, con total seguridad, los datos de todos los integrantes de los comandos terroristas y su responsable ideológico. ¿Cómo cree que se tuvo tal precisión para saberlo apenas unas horas después de los acontecimientos?

Ese es un elemento para la sospecha en la que entonces nada cayó, pero con el tiempo se averiguó que, por ejemplo, se conocían por parte de los servicios secretos y por parte de diferentes cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado los nombres de algunos de los terroristas. Incluso en esos documentos se les cita como sospechosos de estar preparando algún tipo de atentado. La razón es que muy probablemente se sabía todo antes, y se conocía cómo iba a gestionarse la versión oficial.

¿Cree usted que lo ocurrido fue debido a que hubo una total descoordinación entre las fuerzas de seguridad estadounidenses, o que hay algo más detrás?

No, descoordinación no hubo, aunque el gobierno americano ha sido muy ágil a la hora de hacernos creer que detrás de todo aquello hubo una monstruosa negligencia de los servicios secretos. Pero a tenor de las pistas que se han conocido y de muchas de las informaciones que he manejado, no hay otra posibilidad que pensar que más que negligencia hubo omisión deliberada de acción por parte de las fuerzas de seguridad.

¿Se pudieron haber evitado los atentados del 11-S?

Pudieron haberse evitado, pero no interesó en ningún momento. Y es que los atentados del 11-S han sido la excusa perfecta, la justificación idónea, que ese sector siniestro del poder necesitaba para poner en marcha una serie de planes establecidos con anterioridad a nivel militar, político y económico.

Supongamos que la versión que tenemos de los atentados del 11-S no fue la verdad, y que lo que usted apunta en su libro tiene más verosimilitud. ¿Por qué se cometió semejante barbarie? ¿Alguien sacaría beneficio con ello? Y si así fuese, ¿quién?

La lista de personas, instituciones y empresas beneficiados del 11-S es más larga y extensa que la lista de víctimas directas de los atentados. 

Ese pudo ser el objetivo de la barbarie: obtener unos dividendos tan amplios como espantosos. Empresas armamentísticas y petrolíferas por un lado, sociedades de capital de riesgo por otro, constructoras y empresas de servicios dispuestas a entrar en nuevos mercados públicos como el de Irak, que se ha convertido en la mayor oportunidad financiara a muchos niveles desde la Segunda Guerra Mundial, etc. Lo grave es que cuando investigas quienes están detrás de esos beneficios, descubres que son los mismos que dirigen los hilos de la política norteamericana, bien desde el poder electo, bien desde la sombra. Basta con mirar las cuentas de algunas de esas empresas.

¿Ejemplos? Muchos. Veamos: Halliburton es una empresa de la que fue máximo mandamás el actual vicepresidente de EEUU. A esta empresa se le han entregado contratas multimillonarias para la reconstrucción de Irak, para el desarrollo de infraestructuras petrolíferas en Asia Central y Oriente Medio, o para la ampliación física de la base de Guantánamo, en donde se hacinan los presos capturados por EEUU. ¿Más casos? Lockhed Martin, empresa armamentística que desde el 11-S y casi diariamente reciben contratos por millones de dólares que le entrega el Gobierno para desarrollar nuevas armas o para entregar al Ejército nuevos sistemas. 

Luego descubres que esta empresa financió parte de la campaña electoral de Bush y que ha sido la impulsora de la oposición política al régimen de Saddam. 

Así, tantas y tantas empresas que da horror pensar lo bien que les vino el 11-S. Todo es más grave cuando descubres que el poder norteamericano pareció facilitar cuando o impulsar aquellos actos.

Si todo fuese tal y como usted cree y refleja en su libro, hay algo que no entiendo bien, y qué pinta en todo esto la figura del terrorista saudita Osamma Bin Laden.

La de gran aliado. Bin Laden y Bush, sus familias especialmente, son aliados desde hace décadas. Tienen negocios en común que se mantuvieron incluso después del 11-S. No sé si ese papel lo ha jugado de forma consciente o no Bin Laden, pero lo que sí sabemos es que toda su parafernalia americana no es más que retórica y que sus llamadas a la guerra santa y a atentar contra EEUU no han sido seguidas por nadie.

Se ha sobredimensionado la capacidad de Al Qaeda y la del propio Bin Laden, quien fue en enlace de la CIA en Afganistán durante los años ochenta.

Por cierto, ¿cómo es que aún no se ha podido detener a este terrorista?

Se sabe que está perfectamente controlado. Se sabe dónde está. No resulta creíble la historia que nos venden de él. No es creíble que Bin Laden pueda ser entrevistado por periodistas que pueden localizarlo y los agentes secretos de la CIA y otros servicios secretos radicados en Afganistán no hayan sido capaces de hacerlo. Pero es que interesa mantener a la amenaza con vida, interesa que siga estando ahí para que utilizando el temor que genera en la sociedad pueda continuar tomándose decisiones. 
Si todo lo que se ha hecho después del 11-S tenía por objeto capturar a Bin Laden y no se ha hecho es porque su existencia permite continuar con esa guerra contra el terrorismo que permitirá adentrarse en nuevos países y abrir nuevos horizontes a los verdaderos beneficiados. Con Bin Laden entre rejas, se les acabó el negocio.

Y ya para terminar, aunque quedarían muchísimas preguntas en el tintero, ¿no cree usted que pese a los datos que usted aporta en el libro, a veces las cosas no son tan enrevesadas como creemos pueden ser, y que todo ocurrió como nos lo hicieron ver?

Es que si lo analizas fríamente, la versión más enrevesada es la que ofrecen las autoridades. En el fondo, lo que propongo es mucho más sencillo si bien mucho más terrible. Pero es que esa versión oficial no se sostiene de ningún modo. Se desmorona tras el análisis y la investigación.

Un último apunte, Sr. Cardeñosa. Véndame su obra. ¿Por qué la gente debería comprar el libro "11-S: Historia De Una Infamia"? 

Sin ánimo de ser pretencioso, creo que la lectura del libro aportará al lector una visión más de conjunto de los hechos y le ayudará a ver la realidad con ojos más críticos, de forma más racional y sobre todo, de forma más libre. "11-S: Historia De Una Infamia" invita a que no aceptemos lo que se nos cuenta desde los púlpitos del poder y da a quien lo lee mayor libertad. Libertad de pensamiento ante un mundo en el que las ideas que lo rigen no son decisión nuestra, sino de quienes están en el poder. Y eso no debe ser así.

Francisco J. Vázquez

Noviembre/ 2003

 

 

CUANDO LA REALIDAD SUPERA A LA FICCIÓN.

La verdad sobre el ataque al Pentágono y las Torres Gemelas.

Estimado profesor: Quisiera preguntarle sobre el atentado al Pentágono del vuelo 77 de AA. Hay una versión en Internet que dice que no fue un avión sino un misil. Me gustaría saber cuál es la verdad al respecto.

Adolfo M.

RESPUESTA

Apreciado Adolfo: Hice una sesión recientemente donde consulté el tema con el Maestro Ruanel y, bueno, en realidad me llevé una sorpresa porque nunca podía imaginarme cuál era el verdadero trasfondo de la cuestión.

En este caso, más que en ningún otro, como se dice vulgarmente, la realidad superó a la ficción.

Te transcribo directamente la sesión porque fue muy exhaustiva y aclara perfectamente todas las dudas.

Bienvenido al club. Un fuerte abrazo.

SESIÓN DEL 22/3/05

Médium : Jorge Olguín.

Entidad que se presentó a dialogar : Ruanel.

Interlocutor: ¿Ya está incorporado, Maestro? Espero que no lo hayamos despertado.

Ruanel: ¿Quién me ha convocado?

Interlocutor: Maestro, realmente me ha causado gracia oír su voz de ultratumba imitando a los antiguos médium, que consideraban que los espíritus debían escucharse así.

Ruanel: Fuera de esta broma, es importante aclararle a los consultantes que los espíritus no dormimos, estamos todo el tiempo alerta, en vigilia. Podemos sí, de alguna manera meditar para buscar alguna solución o alguna respuesta a alguna duda que tengamos o sobre alguien a quien haya que auditar.

Interlocutor: ¿En el plano espiritual no se extraña el sueño para nada?

Ruanel: No sentimos sueño porque no tenemos cuerpo orgánico que se canse.

Interlocutor: Está claro. ¿Pasamos directamente al tema del ataque al Pentágono?

Ruanel: De acuerdo.

Interlocutor: ¿Cómo fue este asunto tan controvertido? Digo controvertido porque no se encontraron restos del avión que supuestamente impactó en el Pentágono. Además, el avión que se dirigía a este sector militar desapareció de los radares y jamás volvió a aparecer. Por otra parte, algunos hablan de un misil. ¿Hubo algún misil?

Ruanel: Sí, hubo un misil, pero mejor comencemos por el principio. La historia es así: había un avión de línea que pesaba 60 toneladas, tenía 20.000 litros de gasolina. Estamos hablando de un avión con todo su potencial que sí se dirigía hacia el Pentágono comandado por un árabe que no tenía la más mínima idea de lo que era pilotar un Boeing

Interlocutor: ¿Qué sucedió con ese avión?

Ruanel: Hubo una especie de jugarreta. Hay un sistema planetario cuyos habitantes no tienen mucha vida.

Interlocutor: ¿Son humano o humanoides?

Ruanel: Sus habitantes también son humanos, pues tienen el mismo ADN que los terrestres, pero no tienen la tecnología que tienen aquí a pesar de que pueden trasladarse de un mundo a otro en naves espaciales y pueden hacer viajes en el tiempo. Poseen incluso portales dimensionales.

Cuando hablo de portales dimensionales no me estoy refiriendo a las aberturas como las de las películas de ciencia ficción, sino de agujeros de gusano o worm como hacían los extraterrestres de Orión 3 para pasar a otros mundos.

Esto es lo que habían hecho ellos con su tecnología, pero les faltaba un investigador que pudiera lograr corregir la cadena de ADN porque su raza estaba muriendo.

Interlocutor: ¿De qué planeta estamos hablando?

Ruanel: De un planeta llamado Bellatrix, Bellatrix IV. Su sol es azul o más bien de un tinte azulado. Pero continúo con la historia porque es muy importante para comprender lo que sucedió en el Pentágono.

Hay razas que adelantan en una materia, como la de los viajes espaciales, y no adelantan en la otra, como en la del código genético.

Esta raza ha hecho enormes adelantos en muchos temas, pero ello no impidió que su planeta se haya dividido en dos facciones, la del hemisferio Norte y la del hemisferio Sur. Entre ambos lados se había declarado una especie de guerra.

Interlocutor: Por lo que veo, en todos lados se cuecen habas.

Ruanel: Así es. Los rebeldes del hemisferio Sur enviaban misiles a los habitantes del hemisferio Norte, que era la parte pacífica, para destruir sus ciudades.

Estos misiles eran de un tipo energético que casi no dejaba huellas. Era un misil que directamente destruía lugares pero sin dejar ningún resto porque la misma materia del misil desaparecía al impactar.

Estos seres podían viajar por portales dimensionales, para llamarlos de alguna manera, a otros mundos, y en un momento dado visualizaron al planeta Tierra mediante esos portales.

Así como se ha dicho que había portales en las Pirámides y los seres de Orión 3 podían viajar a través de ellos a su propio planeta, estos seres de Bellatrix IV lograron, con unos aparatos similares a los televisores terrestres, visualizar lo que sucedía en el 2001 en Estados Unidos.

Así, vieron que había un avión de línea que se estaba dirigiendo al Pentágono con la intención de impactar allí.

Interlocutor: ¿El que pilotaba ese desquiciado y suicida piloto novato?

Ruanel: Correcto. En ese avión de línea viajaban, además de los pasajeros de rutina, doctores, un embajador, y también había dos científicos expertos en biología molecular, esos que corrigen el ADN y cosas similares.

Esto les interesó sobremanera a los seres de Bellatrix IV.

Interlocutor: ¿Y todo eso lo pudieron captar con sus aparatos?

Ruanel: Sí, pero aparte viajaron por el tiempo un día antes y estudiaron todo el asunto.

Interlocutor: ¿Usted me quiere decir que estaban al tanto de todo porque habían viajado en el tiempo y lo habían averiguado?

Ruanel: Tal cual. Y también sabían que iba a haber un atentado.

Interlocutor: ¡Vaya, qué interesante! ¿Y por qué no lo evitaron?

Ruanel: No lo evitaron porque se desentendían de ese asunto, ya que su propósito era otro. Por lo general, los seres de otros mundos no se meten en los hechos conflictivos terrestres, ni políticos, ni territoriales.

Interlocutor: ¿Qué fue lo que hicieron en realidad?

Ruanel: Aquí viene la parte que más va a traer debate entre los consultantes. Hicieron lo que en el planeta Tierra se llama "doble jugada". Cuando el Boeing estuvo a pocos kilómetros del Pentágono le pusieron delante un portal dimensional y de esta forma se lo llevaron con todo el pasaje a Bellatrix IV.

Interlocutor: ¡Con razón había desaparecido de los radares!

Ruanel: Claro, y esta fue la primer jugada. La segunda fue la siguiente: de inmediato, en milésimas de segundos -porque estos seres de Bellatrix IV no sólo pueden manejar el portal sino también el tiempo- envían en reemplazo del Boeing el misil que dispararon contra el Norte los del hemisferio Sur.

Interlocutor: ¡Increíble! Aquí como nunca se da aquello de que "la realidad supera a la ficción".

Ruanel: Y ese misil que iba a impactar en la ciudad del Norte impacta en el Pentágono.

Interlocutor: Como decimos aquí en el plano físico, "es cosa de locos".

Ruanel: Tú seguramente pensarás en lo crueles que son los seres del hemisferio Norte de Bellatrix. Sin embargo, no sólo no son crueles, sino que son misericordiosos, honestos, pacíficos. Los crueles son los del hemisferio Sur.

Interlocutor: No entiendo bien el hecho de que si son "buenas personas" hayan dejado que un misil que iba dirigido a ellos fuera a matar gente del Pentágono.

Ruanel: Bueno, un abogado defensor de los seres del hemisferio Norte diría: "Al fin y al cabo la destrucción que causó el misil era la misma destrucción que iba causar el avión y, por otra parte, salvaron de la muerte a todos los pasajeros que iban en el Boeing".

Interlocutor: ¿Cómo lo hicieron?

Ruanel: Ellos tienen una tecnología avanzadísima y simplemente manejaron fuerzas electromagnéticas.

Interlocutor: ¿Todos los pasajeros fueron llevados a Bellatrix IV, entonces?

Ruanel: Así es. Incluso al desquiciado piloto iraquí le han cambiado su mente modificándole algunas neuronas y ahora está más pacífico.

Interlocutor: ¿Le lavaron el cerebro?

Ruanel: ¿Tú te refieres a las técnicas que usaban los nazis?

Interlocutor: Sí, algo así.

Ruanel: No, para nada. Solamente le han modificado algo de su decodificador para que capte mejor los conceptos de su Thetán, y ahora, a pesar de ser un espíritu del plano 3, está menos belicoso.

Interlocutor: ¿Los pasajeros están cómodos en Bellatrix IV?

Ruanel: No se crearon ningún shock porque sabían que el avión estaba dominado por terroristas, que se iba a estrellar y que la muerte iba a ser segura. Además, uno de los iraquíes estaba manteniendo a raya a la tripulación y a los pasajeros a punta de ametralladora.

Interlocutor: ¿Cómo pudo entrar esa ametralladora?

Ruanel: La explicación obvia es que hubo muchas fallas en los controles de los aeropuertos. A consecuencia del "todo es por algo", ahora los aeropuertos están en "Alerta Naranja" y hoy es prácticamente imposible entrar con armas a los aviones.

Interlocutor: Está claro.

Ruanel: Vuelvo al incidente. Dos cámaras de videos lograron filmar el misil que fue intercambiado por el Boeing por los seres de Bellatrix IV.

Interlocutor: ¿A qué velocidad viajaba el misil?

Ruanel: En un determinado momento llegó casi a los 900 kilómetros por hora.

Interlocutor: ¿Las cámaras de video llegaron a filmar el intercambio?

Ruanel: De alguna manera sí, porque hubo una cámara que filmaba el avión que se dirigía al Pentágono.

Interlocutor: ¿Y entonces se vio como desaparecía el avión y aparecía de pronto el misil?

Ruanel: El misil no se vio sino que solamente se percibió algo así como una figura que va a tremenda velocidad a ras del suelo, a casi 60 centímetros de él.

Fíjate que el misil atravesó una autopista a la velocidad de 900 kilómetros por hora y sin embargo no afectó a ningún automóvil. Si hubiera sido un avión que viaja a tan poca altura la misma fuerza expansiva del aparato hubiera hecho volcar a todos los vehículos que se encontraban a su paso.

Interlocutor: ¿Pero un misil no debiera haber provocado algo parecido?

Ruanel: No, porque este misil no estaba hecho del mismo material que los misiles terrestres ya que se trataba de un proyectil energético.

Interlocutor: Ahora voy entendiendo.

Ruanel: Un avión, salvando las distancias, barre el aire igual que lo hace un abanico. Ese misil energético, en cambio, no movía masas de aire precisamente por ser energético. Entonces el aire prácticamente no oponía resistencia.

Interlocutor: Ahora entiendo el por qué no quedaron huellas, algo que intriga sobremanera a los investigadores.

Ruanel: En el Pentágono hay cinco muros de concreto de hormigón tan grandes que un misil terrestre no los atravesaría y menos aún un avión. Y sin embargo este misil energético lo hizo.

Además, es obvio que un avión de las características del Boeing no podría penetrar en un agujero tan pequeño en el que solamente entraría la cabina. Es decir, el resto del aparato, alas, fuselaje, etc., tendrían que haber quedado a la vista y hay fotos que revelan que nada de esto sucedió.

Interlocutor: Eso es lo que intrigó a todos, que las fotos revelan claramente que no hubo ningún avión que colisionara contra el Pentágono. ¿Y en donde terminó ese misil energético?

Ruanel: En el centro del Pentágono, después de horadar los cinco muros.

Interlocutor: ¿Y que vieron los testigos que trabajaban adentro del Pentágono? Me refiero al misil energético.

Ruanel: No vieron nada. Solamente vieron una fuerza que destrozaba todo y escucharon tremendas explosiones.

Interlocutor: ¿Y cuál es la prueba que tienen de que fue un misil?

Ruanel: Ninguna, pues no lo saben. La única prueba que tienen es el destrozo, pero no saben con certeza qué es lo que lo causó.

Interlocutor: En la sesión anterior usted dijo que en el Pentágono sabían lo que había sucedido. ¿En qué sentido sabían?

Ruanel: En el Pentágono conjeturan que fue un ataque extraterrestre.

Interlocutor: Bueno, de alguna manera no se equivocan.

Ruanel: Claro, porque en realidad sí fue un ataque extraterrestre. Pero no fue un ataque en el sentido tradicional bélico.

Interlocutor: Esto está perfectamente claro. Ahora me surge la pregunta sobre si ese piloto iraquí a pesar de ser un novato hubiera llegado a impactar en el Pentágono. Lo pregunto porque según dicen los pilotos expertos, un novato jamás podría viajar con un Boeing a ras del suelo como para impactar en ese lugar.

Ruanel: Ese avión, considerando la dirección que llevaba justo antes de ser absorbido por el portal dimensional, tendía a caer en el césped adyacente al Pentágono.

Interlocutor: Es decir que si no hubieran intervenido los extraterrestres ese avión se estrellaba en el césped y entonces hubiera aparecido el avión destrozado e innumerables cadáveres.

Ruanel: Correcto. Cuando el avión es reemplazado por el misil, el misil no sigue el mismo trayecto del Boeing y por eso impacta en el Pentágono.

Interlocutor: Está claro.

Ruanel: Hay infinidad de fotos sobre el suceso e incluso, como ya dije, dos videos filmados.

Interlocutor: ¿Estos videos fueron eliminados?

Ruanel: Los militares querían hacerlo pero cuando llegaron ya habían trascendido al público. De cualquier manera la versión oficial sigue siendo la misma, es decir que en el Pentágono se estrelló el avión comandado por el iraquí.

Interlocutor: Lo cual es un total disparate.

Ruanel: Por supuesto. Dicen que la enorme fricción desintegró el aparato, ¿y dónde están los cadáveres entonces?

Interlocutor: De cualquier manera nadie cree la versión oficial.

Ruanel: Sería absurdo que alguien pudiera creerla.

Interlocutor: Esto parece haber quedado perfectamente aclarado. Ahora quiero pasar al ataque de las Torres Gemelas.

Ruanel: Aún hay algo importante que aclarar respecto al hemisferio Norte de Bellatrix IV. Esos dos científicos expertos en biología molecular que iban en el Boeing, agradecidos con los seres que los salvaron de una muerte segura, desde aquel momento, a la fecha ya hace cuatro años -ambos planetas tienen la misma medida de tiempo- están cooperando con ellos, tratando de prolongar su raza.

Y la región del Sur, que era enemiga acérrima de los del Norte, creyendo que los de este hemisferio había descubierto la tecnología como para neutralizar sus misiles energéticos, se rindió.

Interlocutor: ¿Nunca supieron los del Sur que los del Norte desviaron la trayectoria del misil hacia otro planeta?

Ruanel: No, no lo supieron. Pensaron que lo habían neutralizado con un campo gravitatorio. Esta circunstancia los impulsó a la paz y ahora los científicos del Sur están cooperando con los del Norte en los experimentos sobre el ADN.

Ahora pasemos al ataque a las Torres Gemelas.

Interlocutor: Bien. El asunto clave que aquí se plantea es: ¿cómo puede ser que Bin Laden y unos pilotos inexpertos hayan podido llevar a cabo la logística necesaria para derribar con tanta precisión dos torres de tan tremendo tamaño, que en 9 segundos cayeron y quedaron hechas polvo. La primera pregunta, lógicamente, es si hubo aquí intervención extraterrestre.

Ruanel: No, no hubo ninguna intervención extraterrestre.

Interlocutor: ¿Entonces cómo fue? Porque yo he visto la destrucción de edificios a través de implosiones, pero los expertos tardaron varios meses en prepararlos y además lo hicieron poniendo cargas explosivas en varias partes del edificio a derrumbar cuidadosamente seleccionadas.

Ruanel: Empecemos por lo primero. El piloto que comandaba el Boeing que se pretendía impactar en el Pentágono era realmente un novato, pero los pilotos que iban al mando de los dos aviones que impactaron en las Torres Gemelas no eran novatos, sino muy expertos y sabían muy bien lo que estaban haciendo.

Interlocutor: Aquí encuentro otro de los muchos errores de apreciación de los investigadores, porque todos dijeron que los pilotos eran inexpertos. Bien. Ahora pregunto cómo puede ser que las Torres hayan implosionado con solo el impacto de los aviones. ¿Hubo acaso saboteadores que pusieron cargas explosivas de dinamita dentro de los edificios?

Ruanel: No, no hubo tal cosa. Además, la dinamita nunca hubiera podido producir el efecto de destruir las Torres tal como fueron destruidas. El asunto fue de otra manera.

A diferencia de otros países cuyas torres están hechas de hormigón, las Torres Gemelas, por la altura que tenían, de 400 metros, eran prácticamente de una estructura de metal tan, pero tan fuerte, que hubiera aguantado cualquier impacto. Eran más fuerte que las torres hechas con hormigón.

El Talón de Aquiles, si se entiende lo que quiero significar, está en el mismo acero, porque si esas Torres hubieran sido de hormigón, capaz que se hubiera quebrado la punta con el impacto de los aviones pero no se hubieran derretido.

El combustible que estalló produjo un calor tan inconmensurable que prácticamente fue derritiendo el acero.

Interlocutor: ¿Pero como pudo caer el edificio, como dicen los investigadores que cayó, en 9 segundos, prácticamente en caída libre, y además hacerse polvo? Los expertos dicen que eso es algo imposible con el solo estallido del combustible.

Ruanel: Eso es falso, porque no cayó en 9 segundos. Si hablamos de 9 hablemos de 9 minutos, no de 9 segundos.

Interlocutor: Bueno, aquí encuentro otro error o falsedad de los investigadores.

Ruanel: Las Torres tardaron en caer en el tiempo que tardó en derretirse el acero.

Interlocutor: ¿Y el polvo en que quedaron convertidas las Torres? Porque según se dijo no quedaron trozos de nada.

Ruanel: Eso también es falso. En la destrucción de las Torres no hay ninguna cosa extraña, ninguna trampa, ningún enigma. Hubo un polvo que se expandió por veinte cuadras a la redonda, eso sí, pero escombros hubo.

Se han encontrado los restos del avión, hubo cadáveres calcinados, trozos de objetos, etc. Fue un hecho normal sin ningún misterio. Lo único anormal, si se quiere llamarlo así, es que fue presenciado por naves extraterrestres.

Interlocutor: Sí, eso ya lo habíamos aclarado hace algún tiempo en otra sesión. ¿De dónde eran las naves?

Ruanel: De varias procedencias, de Espiga, de Bellatrix IV. Justamente la nave que fue filmada pertenece a Bellatrix IV.

Interlocutor: Y bien clarita que fue filmada.

Ruanel: Así es.

Interlocutor: ¿Fue un atentado exclusivamente terrorista o hubo connivencia con algún sector del gobierno norteamericano? La pregunta concreta que hago en primer lugar es si en las altas esferas del gobierno se sabía del atentado que se iba a producir, lo mismo que sucedió con Pearl Harbor?

Ruanel: Si, ambos casos son similares. Se sabía lo que iba a suceder pero no lo impidieron por negligencia.

Interlocutor: ¿Negligencia o connivencia?

Ruanel: No, connivencia no, negligencia.

Interlocutor: ¿En ninguno de los dos casos, entonces, se dejó que sucediera sin hacer nada para aprovechar la coyuntura? Con respecto a Pearl Harbor, por ejemplo para que Estados Unidos tuviera la excusa para entrar en guerra y con respecto al gobierno de Bush para atacar Irak.

Ruanel: No, eso es un error. En ambos casos hubo negligencia. En el caso de Pearl Harbor, si tú repasas un poco la historia, te darás cuenta que Estados Unidos no tenía prácticamente en aquel entonces ninguna capacidad bélica.

Después del ataque a Pearl Harbor tuvieron que trabajar las fábricas las 24 horas del día para pertrecharse, con armas, aviones, etc. Incluso si el día hubiera tenido más horas también las hubieran trabajado.

Interlocutor: ¿Entonces es toda una infamia sospechar que Roosevelt dejó que los japoneses atacaran a Pearl Harbor como excusa para entrar en guerra?

Ruanel: Totalmente. Al contrario, él tenía tanta impotencia ante el ataque por la carencia de armamento que dio orden de trabajar intensamente a todas las fábricas para prepararse y darles una lección a los japoneses.

Incluso ordenó que todas las fábricas de acero que estaban haciendo otras cosas dejaran de hacerlo y se dedicaran a los armamentos.

Las fábricas de autopartes, de automotores, etc., por ejemplo, apoyaron durante meses a las fábricas de aviones y de armamentos.

Interlocutor: ¿Pero entonces Estados Unidos no presionó para nada al Japón para que los atacara como dicen algunos historiadores?

Ruanel: No, para nada. Fue un total acto de traición de los japoneses.

Interlocutor: ¿Concretamente, entonces, Estados Unidos no quería entrar en guerra y no tuvo más remedio que hacerlo después de Pearl Harbor?

Ruanel: Así es. Y por suerte. Por suerte para la libertad del mundo en aquel entonces, porque fue Estados Unidos el país que dio vuelta la guerra, ya que de lo contrario la hubiera ganado Alemania, Japón e Italia.

Interlocutor: Entiendo.

Ruanel: Volviendo al 2001, el ataque a las Torres Gemelas fue el resultado de un acto de total negligencia del gobierno porque muchos habían advertido a los funcionarios responsables que se planificaba un ataque contra un objetivo importante, pero no militar, en el propio corazón de Nueva York.

Interlocutor: Esto esta suficientemente claro. ¿Entonces toda esa gente que escribió libros planteando la hipótesis sobre un autoatentado ha sido influenciado por los espíritus del Error? Lo pregunto porque estoy viendo, por lo que usted me está diciendo, que han falseado los hechos. Incluso yo mismo creí esos hechos falsos.

Ruanel: ¡Por supuesto que están detrás los espíritus del Error! Se podrá criticar a tal o cual gobierno de Estados Unidos sobre si es mala o buena la dirección en la que está llevando al país, pero nunca enrostrarle el sabotear a su propia Nación como excusa para hacer una invasión.

Interlocutor: ¿Puedo poner, entonces, con todas las letras, que tal perversión no existió?

Ruanel: Sí, puedes ponerlo con todas las letras. A tal extremo, no.

Interlocutor: ¿Tengo que presumir entonces que todos los que han escrito sobre la hipótesis de un autoatentado son puros difamadores?

Ruanel: Yo diría más bien que son comerciantes y hablar de un autoatentado favorece la venta de los libros.

Interlocutor: ¿Se puede decir que lo que hizo el gobierno de Bush es aprovechar para sus propios fines el ataque a las Torres Gemelas?

Ruanel: Eso sí, pero no que le pusieron la capa roja al toro para que éste embistiera y así tener la excusa para matarlo porque "él me atacó primero". Esto deséchalo totalmente.

Interlocutor: Está bien, creo que el punto está aclarado. Volviendo al ataque a las Torres Gemelas, ¿hubo algún factor suerte?

Ruanel: Ten en cuenta que a la distancia las Torres se ven pequeñas, pero cerca son edificios monstruosos.

Interlocutor: ¿Eran militares los pilotos?

Ruanel: No, eran civiles pero con mucho conocimiento de vuelo.

Interlocutor: ¿Eran lisa y llanamente suicidas?

Ruanel: Sí, totalmente. Además, los eligieron bien. Tenían muy buen aval. Su conducta era encomiable. En aquella época los aeropuertos no estaban tan vigilados y ellos exhibieron su carnet de aviador en perfectas condiciones, con una hoja de servicios intachable, con los mejores antecedentes.

Interlocutor: ¿Es decir que el atentado se preparó durante muchos meses y no fue algo improvisado?

Ruanel: Sí, por supuesto. Incluso se había previsto otros pilotos de la misma envergadura por si ese día algunos de los elegidos se enfermaba o tenía alguna crisis o cualquier otro impedimento para volar.

Interlocutor: Sigo pensando que el ataque a las Torres Gemelas es algo asombroso por lo perfecto que salió. ¿Usted me ratifica que no hubo ninguna carga explosiva dentro del edificio?

Ruanel: No, porque lo que estalló y produjo la caída de las Torres fue el combustible de los aviones. No te olvides que estamos hablando de 20.000 litros de gasolina muy inflamable en los tanques de cada avión.

Interlocutor: Yo leí en algún artículo que para que el acero se funda se necesita más temperatura de la que podía producir la explosión de la gasolina.

Ruanel: No, no es así. La elevación de la temperatura que produjo el estallido del combustible fue suficiente para fundir el acero. Además, el mismo calor se fue retroalimentando elevándose a niveles considerables. La estructura se derrumbó porque cada piso incidió sobre el otro y no hubo ningún soporte que pudiese contener el derrumbe.

Interlocutor: ¿Fue una implosión o algo parecido a una implosión?

Ruanel: No, no fue en realidad una implosión de las Torres, sino directamente un derrumbamiento sobre sí mismas. Lo que hace la implosión es quitar el aire y el derrumbe va hacia adentro, y en este caso fue un "pancake", es decir, cada parte que se derrumba incide sobre las siguientes.

Interlocutor: ¿Usted dice que no hubo nada de azar en esto?

Ruanel: No, no fue azar, fue todo calculado.

Interlocutor: ¿Pero el efecto que produjo el impacto no fue acaso mejor que el esperado por los terroristas?

Ruanel: En ese sentido sí, pues ellos no esperaban la destrucción de las Torres en la medida en que sucedió.

Interlocutor: Otra cosa que tengo para preguntar es que a los investigadores les intriga que cualquier periodista pueda entrevistar a Bin Laden pero los servicios de inteligencia de Estados Unidos no pueden ubicarlo.

Ruanel: Eso es falso, pues no cualquiera puede entrevistarlo. Sólo pueden hacerlo gente de suma confianza y previo pasar por muchos controles.

Interlocutor: ¿Nada que ver, como dicen, que si Estados Unidos lo encuentra se acabó el juego?

Ruanel: No, porque si lo encuentran no se acabó el juego, ya que aparecerán otros y la cosa seguirá. En realidad, Bin Laden no es una persona sino un personaje, si se entiende la diferencia. Si él desaparece, de inmediato surge otro de similar carisma.

Interlocutor: ¿Estarán preparando otro atentado?

Ruanel: Mientras el fundamentalismo exista siempre habrá atentados.

Interlocutor: ¿Por qué murieron tan pocas personas? Creo que al final el recuento de los fallecidos daba algo así como menos de tres mil. Se calcula que debía haber en el momento del ataque por lo menos veinte mil personas trabajando en las Torres. ¿No es extraño?

Ruanel: No, para nada. El ataque a las Torres fue realizado en un horario muy temprano y el conjunto de los trabajadores accedía al lugar algo así como media hora o una hora más tarde.

Interlocutor: ¿Éste es todo el misterio?

Ruanel: Así es.

Interlocutor: ¿Entonces, en definitiva, todos los que están especulando sobre un autoatentado están falseando los hechos?

Ruanel: Lo que están haciendo es vender libros.

Interlocutor: Entiendo la ironía. ¿Habría algo más para agregar sobre este tema?

Ruanel: Solamente que, volviendo al principio de la sesión, el hecho de que los seres de Bellatrix IV se hayan apoderado del avión, con este acto han salvado vidas que de otra manera hubieran perecido al impactar sobre el suelo, y digo impactar sobre el suelo porque tal como iba ni siquiera iba a rozar el Pentágono pues caería en el césped adyacente.

Interlocutor: ¿Los pasajeros del avión que ahora están en Bellatrix IV no extrañan a sus familias?

Ruanel: Sí, por supuesto, y muchos de ellos están en lo que aquí se llaman psicólogos. Algunos han propuesto incluso abducir a sus familiares para estar juntos nuevamente, pero los seres de Bellatrix se han negado sosteniendo que ellos para la Tierra están muertos y así deben ser considerados. Se les ha dicho que tienen que hacer de cuenta que están viviendo una vida prestada.

Interlocutor: ¿Se han adaptado estas personas a ese otro planeta?

Ruanel: Sí, se han adaptado perfectamente, incluso tienen libertad para trabajar en lo que deseen o estudiar, sea música, literatura u otras artes.

Interlocutor: ¿Por casualidad algún Yo Superior de los trabajadores de las Torres Gemelas avisó de alguna manera a su parte encarnada para que ese día no fuera a trabajar?

Ruanel: No, en este caso no.

 

SESIÓN DEL 21/3/05

Médium : Jorge Olguín.

Entidad que se presentó a dialogar : Ruanel

 

Interlocutor: Sabemos que a Benjamín Solari Parravicini se lo considera un profeta y también sabemos que cuando lo consultamos con ustedes la respuesta es que las profecías no existen porque nadie puede saber el futuro, salvo el Absoluto y los viajeros del tiempo, que como pauta no lo dirán, salvo las infidencias que puedan cometer estos últimos.

Aclarado esto, mi pregunta es: ¿cómo es posible que esta persona haya podido anticipar de alguna manera el ataque a las Torres Gemelas, porque en un dibujo que hizo sobre la Estatua de la Libertad se ve a ésta partida en dos con una leyenda de su puño y letra que dice: "La libertad de Norteamérica perderá su luz, su antorcha no alumbrará como ayer y el monumento será atacado dos veces".

Mi pregunta, quizás un poco necia, es volverle a preguntar para ratificarlo, ¿no hubo para nada ninguna infidencia de algún viajero del tiempo, sea de la parte encarnada de este viajero o de su Thetán?

Ruanel: Podemos pensar que la referencia es a las Torres Gemelas y a infinidad de cosas más, como a dos ataques directamente a la estatua.

Interlocutor: Que pueden suceder o no.

Ruanel: Exacto, que pueden suceder o no. El hecho de que el ataque haya sido a las Torres gemelas y dejar en "Alerta Naranja" permanente a los aeropuertos, seguramente impide otros ataques que tal vez podrían dirigirse a la Estatua de la Libertad.

Interlocutor: ¿Usted me está queriendo decir que en el dibujo de Parravicini y en su leyenda cada uno puede interpretar lo que quiera a su antojo?

Ruanel: Correcto.

Interlocutor: ¿Y en este caso interpretar que el dibujo y leyenda de Parravicini se refiere a las Torres Gemelas es totalmente antojadizo?

Ruanel: Así es.

Interlocutor: ¿Así de simple?

Ruanel: Así de simple. ¿Por qué quieres ver complicaciones donde no las hay?

Interlocutor: ¿Pero acaso tuvo alguna intuición o fueron los espíritus del Error que se lo dictaron?

Ruanel: Ni lo uno ni lo otro, fue directamente su mente reactiva. Hay muchos supuestos profetas que han hablado generalidades como que "se descubrirá el secreto de las Pirámides", ¡y con esto hay tanta tela para hilar!.

Interlocutor: Es decir que cuando alguien "profetiza" con generalidades esta profecía terminando siendo como el famoso Test de Roscharch, donde cada uno ve lo que quiere ver.

Ruanel: Exacto.

Interlocutor: ¿Concretamente, entonces, ni de casualidad, se relaciona lo que dijo Parravicini con los viajeros del tiempo?, la única forma, por otra parte, de anticipar el futuro.

Ruanel: Tú lo has dicho: ni de casualidad. Tienes que comprender que algo como lo que ha dibujado y ha dicho esta persona es algo muy distinto a contactarse por ejemplo con un águila -estoy hablando metafóricamente- y que el águila diga "veo una pequeña inundación, que se va a acercar y en menos de diez o doce horas va a estar aquí", y que la hormiga que está a ras del suelo diga que "eso es una tontería".

Esto es creíble, y ya pasó cuando Ketter, el Anciano de los Días, predijo años atrás que en el centro de la galaxia había un agujero negro. No fue ningún predestinador ni ningún adivino. Simplemente lo dijo por tener la técnica y estar contactado con seres que estaban cerca de ese centro de la galaxia. Esto no es adivinación y es válido.

Obviamente, si hubiera un viajero del tiempo que se lo está "soplando" a tu Thetán y tú lo dices, también es válido. Pero en el caso de esta persona no fue ninguna de las dos cosas.

Puede haber cosas que se dicen y son intuitivas. De pronto uno puede decir que caerá tal gobierno en tal país o cosas parecidas, pero esto entra dentro de la lógica de la especulación y nada más.

Interlocutor: ¿Por qué puede habérsele ocurrido a Parravicini algo así?

Ruanel: Simplemente porque su mente reactiva estaba en contra de la supuesta libertad, que para él era opresiva, de Estados Unidos. Y la referencia a que la Estatua de la Libertad va a ser golpeada dos veces no fue más que una expresión de deseos manifestada de esa manera. No hay más que esto.

Interlocutor: ¿Usted puede percibir en qué estaba pensando Parravicini cuando hizo el dibujo y escribió la leyenda?

Ruanel: Sí, por supuesto: su mente reactiva, como dije, estaba en contra de la supuesta libertad de Estados Unidos, como diciendo que oprimía a otros países mediante una supuesta democracia y entonces su mente reactiva lo hizo "predecir" irracionalmente de esa manera. Fue nada más que una expresión de deseos destructiva manifestada de la forma en que lo hizo.

Interlocutor: Es decir, en concreto, que las interpretaciones que se hacen en la actualidad de ese dibujo de Parravicini y su texto nada tienen que ver con lo que sucedió con las Torres Gemelas.

Ruanel: Correcto. Es algo parecido a que tú tengas un coche pequeño y veas a una persona con un coche importado y entonces tú digas: "Predigo que esta persona chocará contra un muro de cemento y se hará puré". Y lo único que estás haciendo es manifestar una fuerte expresión de deseos de que tal cosa suceda. Si luego ese automóvil choca, eso no significa que tú hayas predicho nada.

Interlocutor: ¿Todo esto quiere decir que si Parravicini hubiera dicho que el monumento será atacado tres veces estarían esperando un tercer ataque?

Ruanel: Si hubiera dicho tres veces también sería válido porque incluirían el ataque al Pentágono. Y también sería válido si hubiera dicho que será atacado una sola vez, porque fue en un solo día.

Interlocutor: ¿Está Jorge como para seguir y tocar directamente el tema del ataque a las Torres Gemelas y al Pentágono?

Ruanel: No, lo tendremos que dejar para la próxima sesión.

Interlocutor: Bien, pero por lo menos quisiera saber si hay algo raro en todo esto. Lo pregunto porque estuve estudiando el tema y los datos que hay no concuerdan para nada.

Ruanel: Hubo intervención extraterrestre.

Interlocutor: ¡No me diga! ¡Con razón las piezas no encajaban! ¿Ellos lo saben?

Ruanel: ¡Pero por supuesto que lo saben! ¿Cómo no lo van a saber?

Interlocutor: ¿Por eso lo ocultan?

Ruanel: ¡Claro que sí! Ellos no han encontrado nada, ningún resto del avión que presuntamente se iba a estrellar en el Pentágono.

Interlocutor: ¿Usted me está diciendo que Bin Laden no tuvo nada que ver?

Ruanel: No, lo que estoy diciendo es que los extraterrestres aprovecharon la oportunidad.

Interlocutor: Ahora entiendo. Bueno, no quiero profundizar más porque prefiero dejarlo para la próxima sesión donde profundizaremos en el tema. ¿Le parece bien?

Ruanel: De acuerdo.

Interlocutor: ¿Algo más que quiera agregar?

Ruanel: No, solamente que estoy muy entusiasmado de volverme a contactar contigo por intermedio de este receptáculo.

Interlocutor: Antes de concluir la sesión quiero comentarle algo que me ha ocurrido en esta sesión que en ninguna otra me sucedió, y es que Jorge desapareció completamente y en la habitación estábamos solamente usted y yo. Me extraña porque en las otras sesiones siempre éramos tres, pero en esta no. Es una rara sensación de una fuerte presencia suya aquí.

Ruanel: Es por mi mismo entusiasmo. Hay un aprecio personal. Uno dice que en el plano 5º no hay aprecio personal. Sí que lo hay. Nosotros sabemos que tenemos más afinidad con unos espíritus que con otros, pero como los espíritus de los planos IVº y 5º no tenemos ego, no nos ofendemos si de repente yo tengo más afinidad con unos espíritus que con otros.

Yo contigo, tengo una afinidad, del uno al diez, de diez. Tal vez con otra entidad tengo una afinidad ocho, y si esa entidad es una entidad de Luz no se va a ofender por ello, porque la ofensa es ego.

Los dejo con toda mi Luz.

Interlocutor: Hasta luego, Maestro, y gracias.

Los científicos que viajaban en el avión abducido.

Estimado profesor: Respecto a lo del avión del pentágono resulta que estuve revisando la lista oficial de pasajeros del vuelo 77 de AA y efectivamente hay dos personas que trabajaban en el área de investigación genética, pero no son hombres sino mujeres: Dora Menchaca de 45 años y Lisa Raines de 42.

La lista oficial está aquí: http://edition.cnn.com/SPECIALS/2001/trade.center/victims/AA77.victims.html

Adicionalmente, otro punto es que los secuestradores no eran Iraquíes sino de Arabia Saudita.

Finalmente, me gustaría que también le diera crédito a Xavier (el muchacho de Barcelona) con quien suelo intercambiar mensajes y hablando sobre este tema fue que dimos con las dos señoras genetistas.

Dar Ta-el.

RESPUESTA

Apreciado Dar Ta-el: Te agradezco los datos pues no los conocía. Coincidentemente hace unos día un consultante me comentó que no había ningún científico en el avión desaparecido y no supe qué responderle.

Desde ya que hago extensivo el agradecimiento a Xavier.

Un fuerte abrazo.