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Psicoauditación - DSG |
Sección Psicointegración y Psicoauditación - Índice de la sección - Explicación y guía de lectura de la sección |
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Si bien la Psicoauditación es la técnica más idónea para erradicar los engramas conceptuales del Thetán o Yo Superior de la persona, la mayoría de las veces se psicoaudita a thetanes que habitan en planos del Error y sus palabras pueden no ser amigables y/o oportunas para ser tomadas como Mensajes de orientación, algo que sí se da cuando se canaliza a Espíritus de Luz o Espíritus Maestros.
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Médium: Jorge Olguín. Entidad que se presentó: Thetán de DSG. Explicó conceptos e ideas relacionadas con sus encarnaciones. Relató una vida en Suecia donde fue arquitecto y tuvo algunas decepciones en su trabajo y en lo afectivo. Habló de su 10% actual y alguno de sus problemas. También dio algunos mensajes.
Entidad: Me han convocado para que me comunique con el plano físico y obviamente hay libre albedrío; no es que sea una obligación comunicarme; me comunico porque sé que de alguna manera traduciendo este concepto al lenguaje hablado voy a descargar parte de los engramas que arrastro de vidas anteriores.
Muchas veces me pregunto qué función cumplo como espíritu y los Maestros de Luz me conceptúan a mi mente explicándome que nuestra tarea es evolucionar y se evoluciona a través de ser útil a los otros. Y muchas veces me pregunto y le pregunto a otras entidades espirituales, ¿para qué encarnamos?, porque los Maestros dicen "En el plano físico somos todos roles, nada más que roles". ¿Y por qué somos roles? Porque somos padre, madre, hijos, profesores, abogados, maestros, carpinteros. Cuando desencarnamos no somos nada. No somos ni mineros ni labradores ni tamberos ni arquitectos ni políticos; no somos nada; somos directamente espíritus.
Seguramente el problema que arrastro viene de muchas vidas anteriores donde distintas vivencias me han quedado como marcadas a fuego, lo explico para que se me entienda de esa manera. Me copio del lenguaje de vuestro plano, del plano físico.
Siento como una amargura tremenda a veces de por qué no tuvimos vivencias más lindas en esas vidas, porque uno puede elegir dónde va a nacer, con qué familia va a nacer, en qué territorio va a nacer, incluso hasta en qué mundo va a nacer; pero bueno; estamos hablando ahora de la Tierra. Pero todos tienen libre albedrío. Entonces uno planifica algo pero después no se sabe si la cosa va a salir así. No se sabe si todo va a estar y a proyectarse como uno lo desea desde el plano espiritual sin contar con que los demás que también vienen a encarnar, también tienen sus problemas, sus conflictos, sus decisiones tomadas. Y de repente yo nazco como criatura, cuando crezco quiero ser equis cosa y mis padres planifican otra cosa, porque ellos tienen otro proyecto y como yo soy el hijo soy el que tengo que acceder.
Hay un contrasentido en mi persona porque siempre me creí un espíritu sabio. Y un espíritu sabio, un 10% encarnado también tiene que ser sabio porque es parte de ese espíritu. Me creía un espíritu listo pero en muchas encarnaciones mi 10% encarnado, está bien; no tiene memoria reencarnativa, no se acuerda de nada, pero la presteza, la rapidez, eso no lo puede perder. Aunque no tenga la memoria, el ser listo ya se trae, ya se tiene y sin embargo en muchas encarnaciones he fracasado. Mi 10%, ese rol encarnado, ha fracasado en distintas cosas: ha fracasado afectivamente, ha fracasado familiarmente, ha fracasado en los trabajos que ha hecho. Me han quedado engramas, claro que me han quedado.
Me acuerdo una vida como Robert Van Thorn en Suecia, hace mucho más de un siglo porque no fue la última encarnación, fue la anterior. Yo estudiaba arquitectura, desde pequeño soñaba con hacer grandes obras, grandes monumentos que se destaquen. Bueno, no; mi familia me apoyaba, pero me costó horrores el estudiar porque cuando estudiaba me dedicaba a romear, prefería a veces el reto de los mayores. Bueno, finalmente lo logré. Ya era grande, ya tenía 26 años. Empecé con pequeñas viviendas.Yo esperaba el momento en que llegase a la gran ciudad, a hacer las grandes cosas, pero no conseguía trabajos importantes. Yo esperaba grandes recomendaciones; no tenía ni siquiera pequeñas recomendaciones, me sentía como fracasado en la parte laboral.
Había una joven que me gustaba mucho, Lumila, tenía 22 años, era como un bello ángel ante mis ojos y... se casó con Tiberio, un joven rumano, conocido, que también había estudiado conmigo. No le podía tener odio por quedarse con ella porque era un muy buen joven pero...
Hasta que se me cruzó Ana en mi camino, una joven discreta que no decía nada, no llamaba la atención... Me terminé casando con ella. El problema era que no me llamaba la atención ni siquiera a mí. Me preguntaréis ¿Para qué te has casado? Para no estar solo, para tener una compañía. Con mis padres tenía muy poco diálogo a pesar de que ya me habían apoyado en el estudio, pero eso no significa nada.
Mi infancia fue bastante complicada porque yo era bastante introvertido, poco comunicativo. Era bastante zorro, hacía bastantes boberías pero así y todo pasaba desapercibido.
Sentía como que había estudiado algo que no me servía. En realidad, a mí la materia me gustaba, siempre me gustó ser arquitecto pero no le encontraba el provecho económico y nunca me creí el gran ambicioso pero tampoco quería estar con lo justo. Después Ana quedó embarazada, tuvimos mellizos, varón y niña. Costaba tener un hogar. Me faltaba motivación porque me faltaba el dinero, seguramente. De todas maneras he aprendido muchas cosas a través de las distintas vivencias.
Mi 10% actual, en esta encarnación, en España, también se siente desmotivado. Siente que todo lo hace en forma mediocre. En realidad él sabe -mi 10% sabe porque somos uno- que puede; sabe que puede y si no lo sabe yo lo sé que puede, y si muchas cosas no las hace es por esa falta de motivación porque es muy útil; pero es como que no se engancha con lo que hace, entonces es como que pierde la motivación, pierde las ganas. Siente como que todavía no encontró su lugar. No es sencillo, no es sencillo.
Yo repito lo que dicen los Maestros, sé que venimos a ser útiles, sé que venimos a servir, sé que venimos a dar una mano al otro, ¡pero cuidado! porque los Maestros también dicen "Tú no puedes levantar a nadie si estás tirado; primero te tienes que incorporar, fortalecer tus pies, cuando estás firme recién tender una mano al otro". Bueno, yo estoy tratando de incorporarme y estoy tratando de que mi 10% se incorpore, se ponga de pie por fin y tome el timón de esa vida, porque para vosotros no es un rol; para vosotros que estáis encarnados, no es un rol; desde aquí vemos un rol pero para vosotros es esa vida y es valiosa y me parece bien. Hay que aprovecharla.
Perdonad quizá mis palabras mundanas pero bueno; las tomo justamente del plano físico. Hay que exprimir esa vida, sacarle el jugo a esa vida. Los Maestros dicen que a quien llamáis Dios no se enoja de que uno sea feliz. Se puede hacer algo por los demás, algo por nosotros mismos y seguir siendo feliz; lo que pasa es que claro, uno se empapa de esas religiones tradicionales que vienen justamente de generación en generación donde se hablaba de penas, de castigos, de condenas, de pudores y tantos lavados de cerebro que les han hecho a la gente encarnada... Mas de uno, cuando desencarnó, viendo lo que era el verdadero mundo espiritual habrá dicho "Oh, ¡pero caramba! Qué estafa que he sufrido en el plano físico con esos doctores, con esos sacerdotes, con esos pastores o con esos espiritistas que me enseñaban que la flagelación y la humillación era lo que agradaba al Creador. Es como si a un padre o a una madre le agradara que su hijo sufriera”. Qué falta de sentido común.
Sé que hace poco que empezamos esta sesión, un poco más de doce minutos, pero me siento mucho más fuerte, mucho más descargado que cuando empecé y sé que le voy a transmitir esas ganas a mi 10% encarnado. Tengo como una fuerza interior que me está circulando por mi ente espiritual. Y me doy cuenta de que no me importa lo que haga mientras lo haga, mientras lo haga con ganas porque tengo cosas por hacer y no es que otro espere de mí; yo espero de mí; el otro no importa. El otro importa cuando yo esté bien y pueda dar. Mientras tanto tengo que pensar en mí y eso no es egoísmo, eso es sentido común. Si tengo un bote que se me está hundiendo y no sé nadar y me faltan doscientos metros para llegar a la orilla, no puedo estar pensando "¡Oh! Hoy por la noche, cuando esté en el puerto voy a comer marisco" si ni siquiera sé si voy a salir bien de esa aventura.
Con el mundo espiritual pasa lo mismo; no podemos planificar por encima de lo que tenemos que proyectar primero y primero tenemos que proyectar el salir adelante. Una vez que estemos firmes recién le tendemos la mano al otro. No es que sea repetitivo, es que a mi mismo quiero en engramparme de ese sentimiento, a mi mismo quiero inyectarme ese pensamiento. No es que sea repetitivo pero sé que lo voy a lograr porque si yo entiendo y mi 10% entiende que a veces uno repite en esta vida errores de vidas anteriores desmotivaciones, desganas, falta de deseos, también depende de la voluntad y del temperamento de la persona que está encarnada para lograr ese cambio pero no para quedar bien con otros porque capaz a esos otros no les interesamos y a nosotros 'no' nos tiene que importar. Nos tiene que importar primero nuestro propio bienestar porque a partir de que nosotros estemos bien recién ahí podemos compartir lo que somos, porque ahora, ¿qué vamos a dar, migajas de nosotros mismos? no sirve; tenemos que ser el pan entero. Nada más y nada menos que eso. Y lo vamos a lograr. ¡Claro que sí!
Eso es todo por ahora, hermano. Médium: Jorge Olguín. Entidad que se presentó: Thetán de DSG. Relató una vida en Francia en la época de la revolución francesa, donde colaboraba con la parte revolucionaria pero de forma relativamente discreta. Se generó algún engrama de aceptación de los demás, y relató sus dudas sobre la que fue su forma de comportarse. Explicó sus motivaciones para encarnar y alguno de los problemas de su encarnación actual. Finalmente dio algún mensaje. Entidad: No entiendo para qué me convocan. No entiendo qué es lo que buscan con ello. Según las entidades de Luz, dicen que cuando el thetán vuelca sus conceptos al lenguaje hablado y recorre incidentes descarga los implantes engrámicos. No sé si es tan así.
Si me expresara en lenguaje físico diría como que estoy desmotivado, como que en general estoy desmotivado en todo. Eso puede llevar que mi 10% con el tiempo pueda hacer las cosas mediocremente por no tener deseos de realizar tareas. Es como que quizá me falte la motivación adecuada para ser realmente bueno en lo que uno verdaderamente se proponga.
Cuando mi 10% era pequeño no tenía una gran comunicación con el entorno a pesar de ser un pequeño listo, pero quizá toda esa historia venga por otro lado, venga de una vida anterior en Francia.
Yo estaba en Francia hace dos siglos de vuestra era. Al igual que muchos otros seres encarnados he sido un revolucionario, estaba en contra de la monarquía. Marc Anthony Ferrault, me llamaba; me decían Marc.
Tenía muchos amigos. Jean Pierre era uno de mis grandes amigos, Jean Baptiste otro de mis grandes amigos también. Ambos habían sido torturados en una mazmorra y yo evitaba todo tipo de contacto con soldados de la realeza; incluso me hacía pasar por un granjero que apoyaba la monarquía a pesar de que muchos de mis congéneres me tildaban de cobarde. Pero prefería que me digan eso y no mostrarme tal cual era: un rebelde sin cura. Preferí operar desde la clandestinidad.
En esa encarnación tenía motivación: mi motivación era la libertad de la región donde había nacido. Yo era de Lyon, en francés se dice Lión.
Hay una cosa que jamás me cerró en esa encarnación, nunca logré que me cerrara, nunca logré que ese concepto cuadrara. En el fondo yo buscaba la libertad del pueblo pero por otro lado me molestaba esa clase social decadente. Quizá tenía como una doble personalidad en esa vida.
Marc era un ser bueno, noble, que ayudaba desde la clandestinidad al oprimido pero no compartía los modales del oprimido; digamos que se volcaba más a los modales de la realeza y hasta muchas veces Marc, en su rol, pensó muy seriamente si él no combatía la nobleza por no ser noble, porque tenía modales nobles. Gustaba de usar pañuelos de seda, gustaba de vestir bien, trataba siempre de hacer tareas delicadas, odiaba las tareas de granja; no se jugaba por el oprimido abiertamente como tenía que hacerlo. En el fondo daba la impresión que Marc era una fachada y nada más que eso.
Siempre me quedó como engrama a nivel espiritual el demostrarme de una forma, el de ser de otra forma interiormente, el de despreciar por momentos a aquel de clase pobre mientras ante la gente leía pancartas de igualdad, de fraternidad, de libertad, pero yo no me sentía fraterno con ese ser al que consideraba bruto. Eso me generó engramas de aceptación, a veces, por el otro y como dicen los Maestros de Luz, que el universo es un espejo, tal vez yo mismo en distintas encarnaciones generé la no aceptación de parte de alguna persona de mi entorno. Pero hay que ver qué mostraba yo, qué era lo que yo mostraba para no ser aceptado.
Yo buscaba fraternidad pero, ¿era fraterno con aquel que consideraba un ignorante?, ¿no les daba inconscientemente el mismo trato que esos 'realistas' me daban a mí? ¿No mostraba la doble faz al ser altivo a veces con alguien que consideraba inferior y al ser absolutamente sumiso cuando veía un noble, sumiso pero ya hasta ser servil?
Sé que he cambiado. Sé que a medida que he encarnado nuevamente -porque tuve otra encarnación antes de la actual- hoy mi 10% no tiene esa forma de ser, es más ecuánime, es más amplio de criterio; digamos que como espíritu hemos avanzado muchísimo. ¿Pero no habrá vestigios de esa encarnación que me transmitan determinados engramas de incomprensión?, de incomprensión de ida y vuelta, de feedback. Traducido -porque el lenguaje es pobre, el concepto es mucho más rico que el lenguaje- quiero decir como que quizá mi expresión refleje en el otro, en esa encarnación, una especie de rechazo y luego yo me creo sentimientos de rencor pensando que los demás se creen más de lo que son. ¿No será que yo me veía reflejado en esa gente? ¿Y hoy en día cómo soy? Me tengo que analizar bien porque yo creo que hay mucha gente que puede aceptarme y hay otra gente que se creen los amos del mundo, gente que en el fondo no tiene nada que ver conmigo. ¿Pero eso no será un karma de una vida anterior donde yo jugaba dos roles, donde yo jugaba -como decís vosotros hoy en ese presente- a dos puntas?, ¿fingía una cosa y era otra? ¿Servil con la nobleza y vanidoso con la prole? ¿Pero quién era yo, al final?, porque yo no tenía nada de noble; yo tenía modales, modales que no encajaban con lo que yo llamaba la clase humilde, a la que yo defendía tanto. Pero tampoco encajaba en aquellos a los que despreciaba porque mi linaje no era tal.
Entonces, como decís vosotros y siempre copiándome de vuestras palabras, ¿no era que yo sangraba por la herida?, ¿no era que destilaba rencor porque yo, de alguna manera, quería copiarme ese ritmo de vida que no podía tocar?, ¿como la moraleja actual de la zorra, que desprecia las uvas porque no puede alcanzarlas?
Muchas veces mi 10% ya ha preguntado para qué ha encarnado. Y lo ha preguntado de una manera bastante, bastante poco sutil. Creo que encarnamos para saber. Creo que encarnamos no solamente para vivenciar sino para seguir aprendiendo porque a medida que un 10% de cada espíritu encarna, cada vivencia de cada encarnación siempre incorpora algo después al espíritu y yo incorporo cosas: incorporo a conocer a la gente, incorporo a confiar en los que verdaderamente se merecen esa confianza, ¿y yo hago algo también para que pueda brindar confianza a otros?
No todo el mundo que me rodea es afín a mí pero creo que eso pasa en todos los seres humanos encarnados. Encontramos gente que es verdaderamente afable, con una gran empatía, mucha gente que es absolutamente indiferente y mucha gente que te prejuzga por nada, que ven en ti alguien que es negativo, nos juzgan sin conocernos a fondo y eso hace daño. Es un tema bastante, bastante difícil. Tal vez uno se vuelve de pequeño introvertido porque tiene de alguna manera, no la memoria reencarnativa, que se borra; pero hay como una especie de recuerdo interno que uno cuando es pequeño, en esta misma encarnación, le crea como una especie de temor inconsciente a darse o por temor al ridículo o por una vergüenza que una vez que crecemos la vemos como tonta... Lo bueno es que de todo eso se aprende y lo bueno es que tendría que ser así: que en cada encarnación siempre el rol de ese 10% va a ser mejor que el anterior. O por lo menos, eso es lo que uno, como espíritu, espera para poder seguir evolucionando.
Es cierto que unas veces está desmotivado, que no sabe qué hacer de su futuro, pero hay un Maestro de Luz muy importante que una vez me dijo conceptualmente -cuando digo 'dijo' hablo de comunicación, ¿no?, porque nosotros, las entidades espirituales no tenemos voz como vosotros-. La frase conceptual traducida a lenguaje era: "Si tenéis 10 vertientes, si tenéis 10 posibilidades de hacer cosas, obvio que no podéis abarcar las 10 y aunque pudierais es como querer guiar un carro con 10 caballos; es muy difícil. Empezad por una, tratad de hacer una y luego otra y otra. Pero no os atosiguéis tratando de hacer todo porque es como una ola gigantesca que os da vueltas, una vuelta de campana y eso desmotiva. En cambio, un proyecto coherente, por más pequeño que sea, eso motiva. Eso motiva enormemente. Paso a paso".
Quedamos en comunicación.
Hasta todo momento.
Nota: la psicoauditación de Lili también es qde la época de la revolución francesa. Médium: Jorge Olguín. Entidad que se presentó: Thetán de DSG. Dio diversos mensajes sobre la diversidad y complementariedad de espíritus, las hostilidades en el plano físico, la guía al 10%, etc.
Entidad: Hay algo muy importante que quiero decir. Y es que estoy en una encrucijada, como parte espiritual, como thetán, porque yo desde mi plano trato de lograr resultados para salir adelante y es como que mi 10% encarnado tiene muchas dudas porque no todo el mundo del entorno comprende su pensamiento, su manera de sentir y es como que a veces se siente distinto en algunas cosas.
Es bueno profundizar, como dicen los Maestros de Luz, en que cada ser encarnado -no lo digo solamente por mi 10% Daniel, lo digo también por todos los seres encarnados- cada ser encarnado es un universo, cada ser encarnado es un mundo, cada ser encarnado es distinto al otro, mejor, peor, porque no es cierto que todos los espíritus seamos iguales no solamente en evolución donde unos están más 'en tiempo' que otros; son distintos en personalidad. Yo me creo único, pero no me toméis la palabra único con un sentido egoico o narcisista -como decís vosotros psicológicamente- me considero único porque creo que no hay otro como yo, como no hay otro como el interlocutor -que debe estar enfrente de este receptáculo o como este mismo receptáculo que me alberga tan gentilmente llamado Jorge- cada uno es distinto y sé que en el mundo espiritual no somos mejores o peores por lo que logramos en el plano físico económicamente sino por lo que logramos en el plano físico servicialmente. Pero como tengo la prudencia de reunirme con Entidades Maestras que me orientan, ellos también dicen que no está mal ser feliz en el plano físico. Dios no querría que fuéramos infelices, no vamos a ascender de plano por ser tristes o solitarios; podemos divertirnos, podemos ser felices, podemos amar, podemos ser amados.
Eso no nos impide hacer servicio mientras tanto porque -como dicen los Maestros- si el servicio es goce, gocemos el servicio pero también gocemos la vida misma porque va a haber momentos de tristeza en los cuales tenemos que evitar dar cabida al ego para que haga su rol de víctima acostumbrado -je je- y debemos evitar ser triunfalistas porque hoy podemos estar en la cima y mañana caer. ¿No habéis visto acaso en las competencias vuestras deportivas? El secreto es ser, dejarse fluir. Pero como dice el Maestro Johnakan dejémonos fluir siempre con una mano en el timón para que cada uno se trace su destino, no que alguien lo trace por nosotros y si bien para el Creador el destino ya está marcado -porque Él puede ver pasado, presente y futuro- para nosotros como espíritus y para vosotros como 10% encarnados no está trazado; entonces optamos, elegimos, hacemos uso de ese libre albedrío y el libre albedrío nos indica que debemos ser tolerantes con aquellas personas que son hostiles. Pero no me mal entendáis; tolerantes no significa permisivos; vosotros podéis ser tolerantes con el mal, porque sabéis que hay personas que son hostiles cuya mentalidad es muy pequeña espiritualmente hablando y a veces no hacen todo por crueldad sino que a veces lo hacen por ignorancia. Entonces, mi 10% puede comprender eso. Lo que no debe hacer mi 10% es ser cómplice del mal porque una cosa es tolerar y otra cosa es permitir. Sé que mi 10% me entiende y sé que mi 10% está bien encaminado. El hecho solamente de que él tenga una inquietud como ser humano encarnado, ya es un gran avance y el hecho de que hablando, aunque no rechace una vida pasada, porque en este momento lo que quiero es tocar el tema de las hostilidades del plano físico-.
Mi 10% tiene el camino abierto, sabe hacia adonde se dirige. Va a encontrar obstáculos, claro que sí; pero él sabe cuál es su meta y la otra y la otra meta y así sucesivamente y eso me deja tranquilo porque sé que él puede -entre comillas- escucharme en su cuerpo causal con directivas que yo le mando. Y que no se mal entienda la palabra directivas, directivas no significa órdenes. Un Espíritu no se ordena a sí mismo porque somos parte de un mismo espíritu. Directivas, en este caso, yo lo tomo como sugestiones, te sugiero sugerencias... Es muy difícil a veces -y le cuesta incluso a este receptáculo que tan fielmente me canaliza- transmitir mi complejo concepto a lenguaje hablado y es porque cada día aprendo más y estoy contento de aprender más y eso mismo se lo quiero transmitir a mi parte encarnada.
Y sé que no lo voy a dejar nunca a su libre albedrío, en el sentido de… no quiero ser mal interpretado. Mi 10% tiene libre albedrío, pero no va a estar abandonado, esto quiero decir; siempre le voy a tender una mano espiritual para que cuando esté en momentos delicados decir "Aquí estoy. Yo no me he ausentado de ti como -vosotros nos decís- yo superior". El thetán no es ningún yo superior, el thetán simplemente es parte del espíritu y es una parte más grande en porcentaje y sí tiene más conocimientos porque no se olvidó ninguna vida y si trata de encaminar a la parte encarnada es porque la parte encarnada cada vez que nace vuelve otra vez a aprender todo. Simplemente eso. Pero que ahora -como thetanes- a todos nosotros no nos invada la vanidad, ¡je je!
Me siento bastante más armonioso. Solamente quería decir eso, Daniel.
Y gracias al receptáculo Jorge por permitirme hablar.
Médium: Jorge Olguín. Entidad que se presentó: Thetán de DSG. Explicó alguna de las dificultades del estar encarnado. También relató una vida en Brasil, explicando el concepto de que el 10% se acostumbra al rol que encarna. Explicó que vivía económicamente justo, y detalló algunas dificultades sentimentales. Entidad: Cuántas veces pensamos, como entidades espirituales que somos, lo difícil que es conectar con el plano físico. Ni siquiera somos escuchados a veces por nuestro propio 10% y no es que nuestro 10% no tenga necesidad de contactarse con nosotros como espíritus. Hablo en plural porque no soy el único thetán que a veces está desfasado con el pensamiento de su 10% encarnado. Es como que todo lo que es la parte espiritual y su concepto, a veces trata de evadirse de los problemas del plano físico. Creo humildemente que son momentos; creo humildemente que son instantes; creo humildemente que son altibajos emocionales que como espíritus tenemos, porque nuestra meta es luchar por los roles del ego, nuestra meta es luchar por desactivar los engramas pero no significa que cuando lleguemos a un punto determinado seamos absolutamente independientes de todo, independientes de las emociones, independientes de los sentidos. Nuestros sentidos son distintos de los sentidos físicos, está bien, pero de todas maneras, están.
Hace mucho tiempo tuve una vida en brasil como Joao Cardoso Ocaña. Era de raza negra, algo que en esta encarnación no me molestaba porque uno se adapta a todo; eso es lo que el ser humano no entiende cuando ve a otro -¿Cómo puede tener un padre carpintero?, ¿cómo puede estar lustrando botas?, ¿cómo puede ser que no tenga nada y que viva a la intemperie? Yo me moriría si estuviera en la acera bajo la lluvia en plena noche de enero. Pero también veamos el punto de vista del otro, del que nació carenciado de recursos económicos y dice -¿Cómo puede estar arriba de este carro importado y tener este rostro tan aburrido o tener esta pareja tan hermosa y no darle la menor importancia?
Si bien se ha dicho ya en muchas oportunidades que el ser humano encarnado es un animal de costumbres creo que más nos acostumbramos cuando tomamos este rol; en realidad, uno como espíritu 90% no es que se acostumbra, estudia cada rol, estudia el desenvolvimiento de ese 10%, qué es lo que hace este 10%. OK, se llama Joao, es mulato, ¿cómo se desenvuelve?, ¿saldrá adelante?, ¿sucumbirá?, ¿aprenderé alguna lección, como parte espiritual o mi 10% me jalará hacia abajo y bajaré de nivel? ¿Tendrá tolerancia o en cada encarnación seguirá con alguna dosis de intolerancia?, ¿tendrá comprensión o en cada encarnación su supuesta comprensión es dibujada?
Trabajaba para un hombre blanco, Barbosa, me pagaba con unas monedas semanalmente. Yo mantenía a mi madre -mi madre Joana- porque nunca supe quién fue mi padre en esta encarnación y con ella no tenía mucha conversación. Vivía tomando ron, aguardiente, pisco, todo líquido al que se le podía prender fuego lo tomaba pero de todas maneras le tenía un gran aprecio. De todas maneras, le tenía un gran gran aprecio.
Era experto con el machete talando cañas o arbustos más grandes, luego el campo se preparaba para hacer un sembradío, se talaban algunos árboles y eso me producía una pena tremenda porque amaba la naturaleza y sabía que si bien utilizaban los campos para sembradío cada día desaparecían más bosques y no estoy hablando del presente actual, estoy hablando de una época donde todavía había tres veces más bosques de los que hay en este presente.
Tuve una vida con algunos premios, con algunos castigos. Barbosa tenía una sobrina, Melinda, rubia, absolutamente rubia, el cabello como el trigo. No sé si por aburrimiento o porque los novios ocasionales que tenía verdaderamente eran todo fachada pero ella se fijó en mí y una tarde que el tío salió hacia el poblado se me echó encima, en el granero y intimamos.
La joven se encaprichó conmigo, me veía semanalmente. Había un yanqui llamado Peter que venía del norte y estaba encaprichado con ella y la seguía hasta que descubrió -entre comillas- que ella se veía conmigo -digo entre comillas porque no lo constató pero inmediatamente le contó a Barbosa. Ella lo negó, yo lo negué pero me comí cuarenta latigazos.
Me despidió. Le pedí que me diera algo de dinero para tener, por el despido y me dijo "Da gracias que no te hago detener con los soldados, porque te puedo acusar de violar a la niña". De ella no tengo quejas porque fue honesta, honesta en el sentido que mantuvo su palabra de encubrirme.
Me fui para el sur deambulando por río Grande. Pasé por Paraguay, llegué a lo que es Misiones, una provincia al norte del país llamado Argentina. En la zona de Misiones había como menos, no sería racismo la palabra, menos persecución. Es como que me permitían más trabajar y había muchos que cazaban jaguaretés, que era como una especie de tigre más pequeño y vendían las pieles. No sé qué me gustaba menos, que talaran los árboles o que cazaran los tigres. Yo entre mí pensaba "En cien años se va a extinguir esa raza de animales, y es una pena.
Conocí una joven morena, Emilia Galindez. Sentía algo fuerte, no era el resplandor que había sentido por Melinda pero Emilia era distinta, más calma pero más dulce, más espiritual, quizá no tan fogosa, pero me servía en el sentido de poder descansar cuando salía de trabajar. Era como un remanso de agua cristalina y su familia me aceptaba. Era otra historia, otra vida.
De todas maneras, me habían quedado engramas que estoy repasando. Engramas de incomprensión, engramas de violencia pero bueno; ya me siento mucho más armonioso, mucho más tranquilo y en paz conmigo mismo, como espíritu y eso quiero transmitirlo a mi 10% encarnado.
Gracias.
Médium: Jorge Olguín. Entidad que se presentó: Thetán de DSG. Explicó que tiene dudas y problemas como 10% y como 90%. Tuvo una vida en Zamora hace 3 siglos. Era de clase media, ambicioso. Un tío era Obispo y él le alababa para sacar ventaja. Fue ayudante suyo y aprovechaba las circunstancias para conseguir poder. Su tío murió y vino otro obispo más avispado. Consiguió mantener su empleo. Este nuevo Obispo entró en conflicto con un terrateniente, quien un día tomó el obispado matando a muchos, aunque él consiguió escapar llevándose parte del tesoro del obispo. El terrateniente simuló querer cazar a quienes habían atacado al obispado. Él vivió bien con la familia sin grandes sobresaltos, aunque nunca se casó ni tuvo compromisos, lo cual al desencarnar le hacía cuestionarse por la utilidad de esa vida. Así mismo se había generado engramas por varias contradicciones.
Entidad: Tengo varias dudas que se me presentan. Tengo varias dudas que hacen que me cuestione mi camino evolutivo. Mi propio 10% está lleno de dudas, un porcentaje pequeño conscientes y un porcentaje grande inconscientes. Es como el iceberg del plano físico, que parece tan grande y tan solo asoma un 10%. Siempre un 10%. El ser encarnado parece la punta del iceberg: un 10%. Con sus problemas, sus dudas, dudas que muchas veces nosotros como espíritus le transmitimos. Mi parte encarnada como masculino tiene engramas de vidas pasadas.
Una vida pasada en Zamora, hace más de tres siglos. Su nombre era Álvaro, como rol, Álvaro Ordóñez. Era un joven bastante agraciado de familia que hoy llamarían clase media. En aquel entonces las clases no eran de tonos grises; había los ricos y los absolutamente pobres y algunos que se acomodaban con la clase alta. Pero los que más poder tenían eran los sacerdotes.
Mi rol era una persona bastante astuta no en el buen sentido, sino que trataba de sacar ventaja de donde pudiera y teníamos un tío segundo que era obispo. Como Álvaro, yo era no ateo ni agnóstico pero me interesaba poco y nada la religión pero muchas veces que venía a nuestro pueblo a visitarnos con su carruaje, con sus guardias, yo le rendía permanentemente pleitesía y le decía "Querido tío, podría deciros que es a vos a quien más amo pero faltaría al respeto a la verdad; a quien más amo es a Dios, mi sueño es estar en el camino de Dios pero no prisionero de unos hábitos".
Finalmente cuando ya tenía diecisiete años cumplidos lo convencí de que me llevara con él. Le llevaba las cuentas, le atendía las citas, le llevaba los papeles donde él recibía a la gente. Me hice casi indispensable, empecé a tener poder y a disfrutarlo, a paladearlo ese poder. Venían condes, marqueses que tenían que pasar primero por mí. Me transformé -si os gusta la palabra- en un político sacando ventaja de todo. Y así estuve durante dieciséis años, hasta mis a casi treinta y tres, que es cuando el tío fallece y quien lo reemplaza es un religioso venido de la alta Italia casi lindando con Suiza. Hablaba italiano, castellano y varios dialectos de distintas regiones tanto de Italia como de España, también se defendía bastante en el portugués. Pero era mucho más listo que el finado tío; perforaba con su mirada, como si adivinara lo que uno pensaba.
-¿Y tú, qué quieres hacer?
Ni sabía cómo tratarlo. -Su Eminencia, yo... simplemente llevaba sus notas, sus citas para que él no se preocupara por ello y atendiera únicamente los asuntos del Señor.
-¿Y tú, atiendes los asuntos del Señor?
-Sí, Su Eminencia, por supuesto, en mi tiempo libre hago mis oraciones...
-¿Y vuestras penitencias?
-Bueno, creo no cometer ningún pecado, ni siquiera me ciega ningún pecado capital, ni mucho menos. No levanto la vista cuando veo algo tentador.
-¿Y si no la levantas, cómo sabes que es algo tentador?
-Bueno, es una manera de decir, Su Eminencia; quiero decir que si veo algo tentador inmediatamente bajo la vista.
-¡Ah! Exprésate bien.
Por un milagro de Dios seguí trabajando con el nuevo obispo. Cada tanto me escribía con mi familia. Ganaba bastante dinero y nunca fui mezquino. Tanto a padre, a madre como a los hermanos no les mezquindaba nunca nada y cada seis meses iba a visitarlos con regalos, con distintos obsequios.
Madre me abrazaba y me decía "Mi regalo eres tú". Y me daba un nudo en la garganta de angustia. Ella me conocía -de alguna manera- como que desconocía mi avidez o ambición.
Hubo un problema político muy grande. Un terrateniente muy poderoso que si bien era religioso tuvo un conflicto con el obispo. En menos de una semana armó una tropa. Tomó el obispado por asalto pasando a degüello a todos. Yo escondiéndome temeroso en uno de los sótanos. Escapé en la noche cobardemente o bien tratando de salvaguardar mi vida. Cogí un caballo y marché para Zamora. Sabía el escondite en donde guardaba el dinero -el nuevo obispo- que el terrateniente no había encontrado. En una alforja puse bastante fortuna y marché para Zamora.
No me sentía culpable de nada porque el esconderse para que a uno no lo maten creo que eso no es ser hostil, el llevarse una fortuna que no era propia pero que tampoco era de los asesinos, tampoco era un acto hostil.
Me enteré semanas después que el terrateniente ofreció dinero para capturar a aquellos que se habían encargado del obispo y el pueblo, tan ingenuo, tan incauto, creía que era un benefactor. Terminaron colgando a tres sujetos, campesinos, que no tenían nada que ver.
Cuando regreso a casa de mis padres, obviamente me reúno con ellos y mis hermanos y les muestro la fortuna que tenía en mis alforjas. Madre se puso a llorar diciendo -Tú has robado.
-No, madre. Le expliqué.
-Igual no hay dinero bien habido.
-Hagamos obras, entonces, con este dinero. Compremos más tierras, demos trabajo a más gente. El bien y el mal tienen líneas difusas, ¡no seamos tontos madre!
-No le faltes el respeto a tu madre. -Saltó padre.
-No, padre. Disculpa si he levantado la voz o los he querido contradecir, simplemente digo que no tiene sentido devolver esto a quién, ¿a las autoridades?, ¿para qué?, ¿para que se lo gasten en licor?, ¿o hagan más ricos a sus hijos y sobrinos? No, padre, el dinero por el dinero no me interesa.
-Hijo, Álvaro, no me engañes. Tú habías ido con el tío sin ser religioso porque te interesaba la vida cómoda y ganar dinero.
-Sí. No le hago mal a nadie con eso. Eso lo reconozco y me hago cargo pero el hecho de que en este momento tenga una fortuna en mi poder, démosle un buen uso, seamos coherentes, usemos el sentido común.
Y así lo hicimos. A los dos años muere padre. Dejó el hermano mayor a cargo de las tierras y le dije "Querido Ruperto, sabes que nunca fui mezquino. Les he enviado prácticamente todo lo ganado, me he quedado con poco y nada". Me di cuenta de que mi ambición era ficticia. Si bien es bueno ser ambicioso, nunca lo fui de una forma desmedida, sino me hubiera dedicado con esto y me hubiera comprado una super hacienda y a descansar o a comprar una querida. No; no me miréis con cara horrorizada, simplemente que no soy hipócrita, no dije nada de eso, ni siquiera pensé en mí. "He llegado a la mitad de mi vida y ni siquiera tengo una pareja mientras que vosotros estáis casados".
Dos años después murió madre. Cogí un vicio: preparaba un cigarro de una hierba y vivía fumando.
Desencarné a los cuarenta y cuatro años sin conocer el amor, los afectos de una familia formada por mí, pero me quedé con engramas de incomprensión, de soledad, como de sacrificios estériles. Si bien no había cometido actos hostiles en forma directa muchas veces elegí la comodidad y no el compromiso.
Es cierto que nunca descuidé a la que era mi familia en el plano físico pero tampoco puse mucho empeño en esfuerzos fuera de lo común. Siendo 100% espíritu me cuestioné muchas cosas de esa vida. Sentí siempre como un dolor en el pecho. Añoraba lo que no tenía, que era a quién contener o quien me contuviera. Los valores que yo tenía no eran incorrectos pero estaban incompletos y eso también me trajo engramas.
Aquellas entidades que piensen que la vida física es fácil o que uno elige un camino y ya está, lamento contradecirlos. No es tan sencillo.
Gracias por escucharme.
Médium: Jorge Olguín. Entidad que se presentó: Thetán de DSG. Habló sobre el ego y el dejarnos llevar. Relató una vida en Venecia donde su padre le decía que su madre era insulsa. Más tarde también lo fue para él. Fue algo mezquino y tenía miedo a la exposición. Tuvo un intento de relación con una empleada que no resultó, y posteriormente una relación con una chica muy bella pero él era muy celoso y le acabó dejando. Tras la muerte de su padre se encerró más. Un amigo le ayudó a entender algunas de las actitudes negativas que había tenido. Tuvo una mujer con quien tuvo hijos y esta vez le fue bien.
Entidad: Estoy comunicado con el plano físico. Quiero tocar el tema de los roles del ego, que es bastante polémico. Yo creo que el ego no existe. Me diréis: -Entonces, ¿qué hace que los fracasos, la baja estima, la egolatría, el narcisismo, los pudores, los temores, la ira, los celos, las manipulaciones, etc. ocurran?
Sé que los Maestros de Luz acuerdan conmigo en que somos nosotros mismos como espíritus los que damos cabida a esas conductas o estados anímicos, tanto nosotros como nuestro 10% encarnado. Y no en todas las vidas los roles son iguales, pues mi rol actual no es igual a mi rol de Venecia. Me llamaba Marco Antonio Liquore y fui hijo único de Giancarlo y María, un matrimonio que al comienzo se quería mucho. Mi padre, cuando yo tenía siete u ocho años, me decía: -Tu madre es buena persona pero es como que se me rompió el encanto y no tengo de qué conversar. Es una persona que sonríe, cariñosa, prepara la comida, trabaja con la costura de ropa, etc. pero si no fuera porque en mi comercio tengo amigos y empleados con los que converso… En casa solamente se escucha el llevarse la comida a la boca... Yo llego y ya están los faroles encendidos, el olor al caldo, al guisado. Eres pequeño para entender...
Cuando cumplí quince años madre tuvo un problema pulmonar y falleció. Fue la primera vez que vi a padre llorar y pensaba que la quería mucho.
Luego, padre, me dice: -Por supuesto que lloro su pérdida pero seguramente la perdí desde el día que la encontré…
Con su manera rara de hablar parecía un filósofo de la antigua Grecia, y yo no lo entendía en ese momento. “La perdí desde que la encontré” era una frase que para mí no tenía sentido.
Me había vuelto mezquino con las cosas. Quizá por ser hijo único de pequeño es como que no compartía mis pequeños juguetes. Quizá me había tomado infinidad de engrama de no entender el mundo de los grandes, engramas de soledad, etc. porque de pequeño yo me quedaba en casa y madre conmigo no hablaba nada. Quizá mi padre tenía razón en que era una excelente persona pero tal vez con un enorme mundo interno. No era comunicativa y su cariño lo expresaba mirándote con ternura y haciéndote una caricia… pero el famoso “Hijo, te amo” yo no lo escuché nunca.
Los Maestros de Luz dicen que no hay que dar nada por entendido, que las cosas se tienen que expresar, pero ella no lo expresaba. Y había tomado un engrama para las relaciones con parejas. Ya teniendo dieciséis años es como que tenía temor de que la pareja que eligiera fuera igual. Tampoco me gustaban aquellas jóvenes tan expresivas que me sonaban a superficiales.
De pequeño tenía mezquindad con los juguetes y de grande tenía mezquindad con mis pensamientos. Hablaba con mis amigos pero no les contaba mis anhelos, mis proyectos… Es como que me encerraba y por momentos es como que tenía miedo de parecerme a mi madre… Yo era comunicativo pero tenía miedo a exponerme, a que me conozcan, a que no me acepten...
A los dieciocho años conocí a Elba. Ella era una joven que venía del sur, de familia muy humilde. Había trabajado de posadera y ahora ayudaba a mi madre con la costura.
Lo más importante era entender los miedos que había juntado a lo largo de mi vida: miedo al rechazo, miedo a no entender a la otra persona, miedo al futuro, etc. A veces, el ejemplo de nuestros padres nos marca.
La relación con esta joven duró seis meses. Era una persona buena, parecida a lo que era mi madre. Ella comenzó a trabajar con mi madre de ayudante tres meses antes de que muriera, y luego quedó en casa. Mi padre le pagaba un pequeño salario y ella hacía el mismo trabajo que había hecho mi madre. No es que de entrada empezamos a salir porque yo la consideraba como una empleada. A medida que fueron pasando los años se inició esa relación que duró poco porque tenía un carácter agresivo como imponente en algunas cosas y, lamentablemente para ella, cuando se rompió la relación se rompió también la relación laboral, pues no quiso trabajar más en casa. Jamás le dije que se fuera, porque yo no mezclaba los tantos, pero ella decía que no quería seguir. Mi padre es como que me censuró. Me dice: -Ahora, por haberte enredado con la joven, nos quedamos sin empleada. Le digo: -Padre, las cosas se dieron. ¿Cuánto hace que estaba acá y no le dije nada? Desde que falleció madre…
Supe después que ella había vuelto al sur, a su lugar de origen. No sé si era Sicilia...
A mis veinticuatro años conocí a Donatella. Era una joven de las que a mí no me agradaban. Parecía una actriz de teatro: gesticulaba, hablaba en voz alta, se hacía notar, etc. Por supuesto que me encantaba, pues era bellísima. Comenzamos a salir pero me había transformado en un tremendo celoso. Le controlaba los horarios, las amigas, etc. Si había algún caballero que hablaba con el grupo de ellas le preguntaba enseguida quién era. Mi vida se había transformado en un infierno. Es como que era tan bella que yo no podía entender cómo se había fijado en mí.
Al comienzo es como que solamente ponía cara pero después ya no podía controlar mis celos por esos roles de ego que, como dije al comienzo, no sé si existen pero que dejan huella. Fue ella la que me dejó. No soportaba más. Decía que yo la invadía y la manipulaba. Así que, por segunda vez, me quedé solo. Mi padre ya estaba muy débil de salud y ese mismo año falleció. Quedé al cargo de su negocio y cada vez estaba más hosco y encerrado en mí mismo. Tenía como cierta ira contra la vida y vivía echando culpas de las cosas que a mí me salían mal…
Conocí a Tabares, un señor de cincuenta años que siempre compraba en el negocio. A veces nos quedábamos charlando. Era agradable; no hacía grandes discursos pero sí era simpático estar con él. Varias veces, cuando yo cerraba el negocio, íbamos a la taberna a tomar un licor o una cerveza.
Y él me decía: -Nosotros somos obra de nuestra historia.
Le decía: -Don Tabares –el hombre venía de Portugal-, una vez mi padre me dijo que a mi madre la había perdido desde que la conoció, y no me gusta que me hable raro.
-Y tú, ¿nunca has entendido lo que quiso decir?
-No. -Quiso decir que, de entrada, la idealizó y nunca cumplió las expectativas, con respecto a lo que tu padre quería.
-¿Entonces era cierto que la falla estaba en ella?
-No, la falla estaba en tu padre porque no se puede idealizar a nadie. Al idealizarla te ciegas porque no ves a la persona que en realidad es.
-Yo tuve dos parejas y con las dos fracasé. La primera, porque tenía un carácter como imponente...
-Lo hubieras hablado.
-Y la segunda, porque era demasiado bella y no sabía siquiera porqué estaba conmigo...
-Bueno, ahí eres también responsable tú porque no te valoraste. Seguramente ella te quería por cómo eras tú por dentro.
-Me quería tanto y por eso me dejó.
-La habrás ahogado.
-¿Cómo ahogado?
-Avasallado. Le habrás estado encima y no le habrás dejado respirar. Tus celos…
-Sí, eso es cierto. Muchas veces fui mezquino con mis cosas.
-¿Qué tenías miedo de perder, pequeño?
-¡No soy pequeño! ¡Ya soy un hombre!
-Para mí, que tengo cincuenta años, tú eres todavía un crío. Cuando uno es mezquino con las cosas es porque teme perderlas. ¿Qué temes perder tú? ¿Qué tienes para perder? Hay cosas importantes que nadie las puede perder: el honor, la lealtad, la honestidad, etc. Eso depende de nosotros, y nadie nos puede quitar eso. Lo demás no vale nada.
-Tampoco filosofemos tanto… Si yo hago mal un negocio pierdo mi propiedad, y es una enorme pérdida.
-No digo que no. No te vayas tan al extremo. Por supuesto que es así, pero es cuestión de tener equilibrio. A veces, nosotros, en nuestra vida, somos causantes de nuestras propias pérdidas y por no reconocerlo, por ese falso orgullo, les echamos las culpas a otros en las relaciones de pareja, en las relaciones comerciales, en las relaciones con amistades. Nos vivimos cuestionando… Y ése es tu error: te cuestionas todo lo que haces. Y no soy un metomentodo. El hecho de que tú hayas aceptado tomar varias tardes una copa conmigo me da pie para contártelo.
-No. Le agradezco, Tabares.
Un año después conocí a Gina y no me pareció la mujer perfecta ni la más bella ni la que más hablaba sino simplemente me pareció una mujer. A los seis meses estaba casado. Tabares participó de la boda. Y lo demás no tiene sentido contarlo porque fui feliz: tuve dos chicos, Vicente y Paola. Obviamente que me habían quedado engramas de soledad, de incomprensión, etc. Por eso relato esta vivencia. Ahora me siento mucho mejor.
Viví hasta los cincuenta y nueve años, bastante para la época. Acordémonos que estábamos en un siglo donde la expectativa de vida era mucho menor.
Gracias por escucharme.
Médium: Jorge Olguín. Entidad que se presentó: Thetán de DSG. Habló sobre los cuestionamientos estando encarnados y también como espíritu. Se extendió sobre los roles y su capacidad de manipularnos también analíticamente, ejemplificando entre otros con los que encierran a la persona, y resaltando la importancia de integrarlos. Las circunstancias no siempre son propicias, pero aspiramos a ello. Entidad: Estoy comunicado con el plano físico. Aún estando en un plano espiritual tengo infinidad de interrogantes, los mismos que puede tener mi 10% encarnado como masculino. A veces, cuando nosotros encarnamos, lo hacemos por una misión o para aprender una lección kármica pero lo que nosotros planificamos desde el mundo espiritual nunca se cumple por un montón de factores como crianza, pérdidas, sentimientos de soledad, diálogos truncados, expectativas que no se terminan de cumplir, proyectos que se atrasan, etc. Nosotros, como seres espirituales, tenemos una ventaja, y es que sabemos los porqués. Pero el 10% encarnado, a medida que va creciendo, se plantea cuestionamientos sobre su presunta suerte, sobre lo que le sucede, sobre lo que tendría que haber sido y no fue, sobre distintas circunstancias.
Y no solamente incorporamos engramas sino también incorporamos o sacamos a relucir nuevos roles de ego que se alimentan de nosotros. Por lo tanto, no es un ente independiente. El rol del ego, a diferencia de las personalidades psicológicas, sabe perfectamente lo que hace.
Entonces, el rol del ego puede abrevar de la mente reactiva para conducirse por impulsos pero también puede abrevar de la mente analítica para hacer pensar a la persona que ciertas cosas no las va a lograr, que ciertas cosas no merece comunicarlas, que ciertas cosas debe guardarlas para sí… Son muy pocos los seres que en el plano físico conocen de verdad los distintos roles del ego. Se ha hablado y escrito mucho sobre ellos pero, en verdad, el rol del ego se puede conducir como el más inteligente y hace que la persona planifique cosas. Ese mismo rol del ego puede hacer conducir a la persona como el mayor de los impulsivos -porque en ese momento abreva de la mente reactiva- pero no podemos decir que es 100% reactivo. El narcisista es analítico, el que tiene baja estima es analítico, el que busca la aprobación del otro es analítico y queda conforme cuando el otro le da la aprobación. Pero, al quedar conforme, lo que hace es dañar a la persona donde ese rol del ego se manifiesta porque la persona ya se hace dependiente de la aprobación del otro y la necesita, cual droga, y ya no puede vivir sin la aprobación del otro. Y eso no es reactivo ni impulsivo.
Hay personas que se esconden tras una armadura y no muestra sus sentimientos, no muestra sus emociones, no saca a relucir su verdadero decir, su verdadero sentir. Esa armadura que figurativamente protegería a la persona de agresiones externas lo único que hace es ahogar y frenar a la persona, la enclaustra en sí misma y rompe el equilibrio, porque se trata de que la persona esté en su justa medida y departa en su justa medida con distintas personas, sin importar el nivel de la otra persona ni el grado de comprensión de la otra persona. Los seres humanos, si queremos, sabemos adecuarnos no solamente a las personas sino también a las circunstancias.
Nosotros, como seres espirituales que portamos un 10% encarnado, tenemos mayor perspectiva, mayor visión. Nosotros tenemos distintos interrogantes como, por ejemplo, ¿por qué en distintas vidas tengo que pasar por grados de abandono, alejamiento o separaciones? ¿Por qué en distintas vidas, aún siendo otras las circunstancias y las épocas, a veces las vivencias son parecidas? Las épocas son distintas. ¿Que ahora hay cosas más sutiles? De eso tengo ninguna duda. Pero, ¿la sutileza, en este caso, no está disfrazando la barbarie que hay abajo en algunos seres? Antes no había ninguna sutileza de barniz para disimular las grietas de la barbarie. La barbarie quizá sea la misma pero ahora hay una sociedad que nos rodea que pinta las grietas con barniz.
Y uno se cansa de ser hipócrita. Entonces, no podemos ser hipócritas y sentir como que todo está bien porque a veces no está bien ni siquiera en nuestro propio entorno. A veces es como que uno extraña la comunicación y uno medita, piensa, proyecta, se frustra, etc. pero no lo demuestra.
Por supuesto que hay cosas que gratifican. A mí me enseñaron que no todo es blanco o negro, que hay un montón de tonos de grises. Pero, ¿quién no es idealista en el fondo? Yo, como entidad espiritual, soy idealista a pesar de que los excelsos Maestros de Luz dicen “no idealicéis porque la frustración será más grande”. Yo no hablo de idealizar a las personas, sino la vida misma, y me doy cuenta que la vida la hago yo pero también que la vida no la hago yo porque también depende de terceros, pues hay situaciones que no dependen de mí. A veces no tengo poder para desatar el nudo que han armado los demás. Entonces, uno, puede sentirse enclaustrado por esa armadura que uno cree ponerse como protección pero que sirve como encierro, y nos sentimos endebles.
Uno, en la mayoría de las vidas, si hace una sumatoria, ha pasado más dolor que goce. Y uno escucha a los grandes filósofos decir que se aprende más con el dolor que con el goce porque el ser encarnado tiene esa falencia de que aprende más con el dolor que con el goce. Por eso yo pienso en otro tipo de idealismo donde se pueda aprender desde la felicidad, y no desde la angustia, el desamor o la incomunicación.
Me hace bien el hablar a través de este receptáculo y el relatar esto que tenía conceptualmente guardado. Pero los roles del ego van mucho más allá de posturas. Es cierto que muchas veces no somos reactivos no porque no seamos impulsivos sino porque hay un rol del ego que se contrapone al otro. Me explico: de repente un rol de pudor puede frenar a un rol impulsivo, reprimiéndolo. No deja de ser negativo también porque al impulso lo único que lo tiene que frenar es el análisis, no otro rol de represión. Aparte, un excelso Maestro, dijo que la mente no es un campo de batalla sino que los roles del ego se integran para que quede la mente analítica plena y libre y, a su vez, el ser encarnado quede libre de condicionamientos.
Y he percibido en distintas vidas que hay roles que frenan a otros, siendo generalmente roles represivos que frenan a roles impulsivos, sin contar a la otra mente, que es la mente depresiva, donde la persona deja de lado sus anhelos, sus sueños, sus proyectos, etc. y puede hasta caer en el error de montar en la indiferencia.
El rol del ego no se puede eliminar porque forma parte del espíritu pero sí se puede integrar en un Yo Central. Eso es lo ideal. A ese ideal aspiro.
Gracias por escucharme.
Médium: Jorge Olguín. Entidad que se presentó: Thetán de DSG. Se contacta con su 10% para enviarle armonía y conceptos, pero el plano físico es difícil. Tuvo una vida donde trabajaba como biólogo. Consiguió el puesto por la influencia de un familiar. Al morir este sentía mucha presión porque no podía cometer errores puesto que tenía miedo de perder el puesto. Esos miedos fueron degenerando, y además tomaba una droga. Murió joven.
Ver Psicointegración
Médium: Jorge Olguín. Entidad que se presentó: Thetán de DSG. Las circunstancias ayudan mucho a que los condicionamientos se generen y se refuercen. En esta vida su 10% vive condicionado y no ejerce su verdadero interior. Explicó alguna de las causas. Es principalmente un problema de esta vida y entre él y su 10% tienen que superarlo.
Entidad: La perturbación es permanente cuando hay conflictos y yo, como 10% encarnado, los tengo. De pequeño me enseñaron unos principios, una manera de ser y una manera de actuar. Tuve que disfrazar y cortar ciertos sentimientos, lo que hizo que no fuese auténtico. A veces me codeo con conocidos y les muestro una faceta que no es mi verdadero yo porque estoy condicionado. Y lo reconozco: no son solamente traumas de otras vidas sino roles del ego de la vida actual ya que uno se acostumbra a una crianza, a una manera de ser, a copiarse de otros. ¿A copiarse qué? Hay ejemplos que nos dan y que son negativos y gente que fracasa porque te indica cómo tienes que ser. Sin embargo, te enseñan a aparentar, o sea, a mostrar la faceta que los demás quieren ver de ti… En el fondo mi 10% no es feliz y sigue en la búsqueda. ¿Qué es el amor? Los Maestros de Luz hablan de dos tipos de amor: el amor impersonal, que es sentimiento 100%, y el amor humano, que es mitad sentimiento y mitad emoción. Ellos dicen que la emoción es mala porque tiene que ver con necesitar, con manipular, con manejar al otro o dejarse manejar. Eso no es malo, o por lo menos, no es lo más malo. ¿Queréis saber qué es lo más malo? La indiferencia, las traiciones, el estar con gente que no te entiende, el estar con gente que también finge. A veces se finge por estar condicionado, o sea, es como que buscamos la aprobación de los demás pero jamás lo vamos a admitir. En el fondo soy un idealista. Los demás piensan que soy pragmático, o sea, aquella persona que dice “al pan, pan; y al vino, vino”. Y uno se copia maneras. Me daría vergüenza el mostrar lo que para los demás es una debilidad: el verdadero sentimiento. Los Maestros de Luz dicen: “El ego vive de la aprobación del otro”. Entonces, ¿por qué debo vivir de la aprobación del otro? ¿Por qué no puedo ser auténtico? ¿Qué me importa si me juzgan? ¡Yo quiero ser feliz! Los Maestros de Luz también dicen: “Puedes elegir tu camino mientras no dañes a terceros”. Ahora, yo hago la pregunta al revés: ¿Qué sucede si los terceros te dañan a ti con indiferencia o manifestaciones de incomodidad? Porque a veces las percibes, o sea, no te lo dicen en la cara. Es mentira que la mayoría tiene la razón. Hay un refrán muy grosero que dice: “Millones de moscas no se pueden equivocar. Comamos excrementos; millones de moscas no se equivocan”. No sé si se entiende la paradoja. ¿Qué me importa que toda la gente se desbarranque al precipicio? Me importa que alguien sufra pero, ¿qué me importa si ellos eligen el camino del condicionamiento? ¿Por qué no puedo romper esas estructuras? Yo, como 90% espiritual, me contacto con mi parte física y mi 10% tiene luchas internas. Yo necesito romper las cadenas para ser libre de mí mismo. Es mentira que cuando alguien te encadena es uno el permisivo. Nos acostumbramos a maneras de ser, nos apegamos a costumbres, a modos, a insinceridades. Nos disfrazamos de hipócritas porque sonreímos ante algo que no nos causa gracia para evitar roces o conflicto, pero no porque tenga temor a un conflicto. No lo digo por ser creído, pero estoy más allá de eso. A veces siento que la vida entera es una celda con la diferencia que tú tienes la llave, pero no te animas a dar el giro porque no quieres ver lo que hay afuera: el Sol que resplandece, la felicidad, el amor… Siempre te vas a encontrar con seres que no van a pensar de la manera que tú piensas. Una vez, un Maestro conceptuó que la felicidad no era una meta sino un estado. ¿Cómo se logra ese estado? Ese estado se logra con afinidades. A lo largo de mi vida me he encontrado con tan poca gente afín… Muchos seres de mi entorno directo no vibran en la misma sintonía. ¿Que uno tenga afecto? Sí, pero no te pueden obligar a vibrar en la misma sintonía. El oro es oro y el plomo es plomo, sin despreciar al otro. Pero si no hay compatibilidad te enfermas espiritualmente, y eso no es útil. Yo, como Thetán tengo a veces esa lucha interna con mi 10%. ¡Juégate! Puedes. Apóyate en mí, que soy muy fuerte. Abre la reja. ¡Ábrela! ¿Te asombras de que no repase una vida pasada? Es ésta. La celda está acá, ahora. Muchas gracias por escucharme.
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