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Psicoauditación - DSG

Grupo Elron
Sección Psicointegración y Psicoauditación - Índice de la sección - Explicación y guía de lectura de la sección

Si bien la Psicoauditación es la técnica más idónea para erradicar los engramas conceptuales del Thetán o Yo Superior de la persona, la mayoría de las veces se psicoaudita a thetanes que habitan en planos del Error y sus palabras pueden no ser amigables y/o oportunas para ser tomadas como Mensajes de orientación, algo que sí se da cuando se canaliza a Espíritus de Luz o Espíritus Maestros.
El hecho de publicar estas Psicoauditaciones (con autorización expresa de los consultantes) es simplemente para que todos puedan tener acceso a las mismas y constatar los condicionamientos que producen los implantes engrámicos.
Gracias a Dios, esos implantes son desactivados totalmente con dicha técnica.


Atte: prof. Jorge Olguín.

 

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Sesión 20/09/2018

 


Sesión 10/08/2017
Médium: Jorge Raúl Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de DSG

El mejor astrónomo de Ran II estaba preocupado por unos experimentos que se hacían, con los cuales podría abrirse un universo alterno peligroso para aquella humanidad. Además, traía de lejos problemas consigo mismo acerca de su relación con otras personas y el entorno. Se encontraba con un terapeuta del alma.

 

Sesión en MP3 (3.315 KB)

 

 

Entidad: Por favor... En cada vida siempre traté de evitar los inconvenientes. Me acusaréis de que era poco audaz o quizá monótono, rutinario. Yo lo veo de otra manera, veo gente que le gustan los deportes extremos arriesgando su propia vida, veo gente que hace experimentos al límite exponiéndose a sí mismo y a los demás, que es más grave todavía. Entonces monótono, rutinario, ¿quién lo dice?, ¿por qué lo dicen?, ¿qué se meten? Sí, claro, Nambo Flagan es rutinario. ¡Je!

 

Me seguían considerando el mejor astrónomo, el mejor investigador de Ran II, prácticamente había investigado con grandes telescopios orbitales todo nuestro sistema solar.

Fui uno de los que ayudé a detectar en profundidad la edad de nuestra estrella de nada más seiscientos millones de años. A diez años luz estamos investigando un sistema estelar de una estrella amarilla que tiene más de ocho veces la antigüedad de Ran, casi cinco mil millones de años, y por las perturbaciones que detectamos sé que tiene un sistema planetario complejo y una zona habitable de por lo menos tres planetas. A cincuenta millones de kilómetros hay un mundo muy pequeño. A aproximadamente cien millones de kilómetros hay un mundo que podría ser habitable. A ciento cincuenta millones de kilómetros de la estrella hay un mundo que aparentemente es sideral. A doscientos veinte millones de kilómetros hay otro mundo rocoso más pequeño. Y después viene una zona de asteroides para que finalmente estén los gigantes gaseosos, es el sistema solar que más me interesa. Pero me desvié del tema porque lo que estaban haciendo mis compañeros era algo que yo no, no, no recomendaba, no recomendaba.

Lo hablé infinidad de veces con Tadeo Armani. Le decía:

-Tú, prácticamente, estuviste en las fuerzas de paz. Tú, Rendo Javier, profesor de historia de objetos antiguos. Tú, Julius Delfor informático cuántico... ¡Ahhh!

 

Lo conversé con Raúl Iruti. Le digo:

-No estoy conforme, no estoy de acuerdo con lo que están haciendo.

Raúl Iruti, siempre centrado, me dijo:

-Siéntate, Nambo, ¿qué es lo que te preocupa?

-Mi hipótesis sobre los universos alternos. Luego se transforma en teoría y luego demostramos que era real cuando esa joven, por un vórtex provocado por algo anormal, pasó a nuestro mundo.

Raúl Iruti me dijo:

-Te refieres a Hidden Fazer.

-Sí, me refiero a ella. Y la vez pasada hicimos una teoría que la desplegamos en la pizarra holográfica, pero era nada más para demostrar cómo a través de determinada vibración podríamos abrir vórtex, pero en este lapso de seis meses lo han llevado a la práctica. Mi ordenador holográfico es especial, capta la sintonía de nuestro plano físico, no es sencillo de explicar, pero esa sintonía se perturbó, mi ordenador detectó singularidades por lo menos en tres lados, se les está yendo de las manos el experimento. Esto significa que por lo menos se abrieron tres vórtex, y honestamente, tengo miedo porque la joven explicó que su mundo era un calco de Ran II pero distinto, un mundo totalitario gobernado por el terror, el despotismo, la tiranía, muertes, esclavitud. ¿Y qué sucede si llegan a venir en masa a este mundo?

Raúl Iruti me calmó.

-Si piensas que no estoy informado te equivocas -me dijo con voz pausada-. Sé de los experimentos y sé que son micro vórtex de apenas milímetros. Y hemos enviado sondas. Exactamente hay tres microvórtex en los cuales hemos enviado una sonda a cada uno.

-¿Y cómo se recupera la sonda?

-¡Caramba, Nambo! Tú lo tienes que saber mejor que yo. Está enlazada por energía cuántica.

-¿Y ya hay holovideos?

-Sí, ya hay holovideos.

-Soy el último en enterarme -confesé-. Tadeo Armani, Rendo Javier ¿ya están al tanto?

Entró a la habitación Alexis Anasio, y le dije-. Tú que eres tan buen genetista como Iruti, ¿qué dices al respecto?

Alexis me dijo:

-Entiendo que estáis hablando de los microvórtex. Apenas se ha visto nada en la sonda cuántica, pequeños panoramas. Aparentemente los tres vórtex fueron al mismo universo alterno de donde vino la niña esta, hace poco tiempo atrás, Hidden Fazer.

-¿Y qué se ha visto?

Alexis respondió:

-Un panorama sombrío, edificios grises, cielo nuboso y no mucho más. Las sondas ya están de regreso y los vórtex están cerrados.

-Bueno, les diré algo que no son buenas noticias, en mi ordenador se siguen viendo oscilaciones, como que la cohesión entre esos dos universos alternos no hubiera quedado resuelta, como que hay inestabilidad y en este momento se puede abrir un vórtex independientemente de vuestros experimentos.

Alexis me miró a los ojos, y me dijo:

-Tú estabas entusiasmado, incluso has, no sólo formado parte de estos experimentos sino que has ayudado a dar con la tecla.

-¿Con la tecla?, no entiendo.

-Claro, a dar con la clave.

-Sí, fue un momento de arrebato, como a veces la euforia te ciega. Y ahora estoy como acobardado, se me pasó la euforia, y en cualquier momento se puede presentar un vórtex grande como el que hizo pasar a la joven Hidden Fazer. ¿Y qué sucede si pasan tropas de ese mundo? Aparte, hay algo que no es coherente.

Iba a responder Alexis pero Raúl Iruti se anticipó, y dijo:

-Sé a qué te refieres, a que la sonda dio edificios sombríos, cielo nuboso... Eso no tiene nada que ver con el estado tiránico de nuestro gemelo Ran II. Puede haber tiranía, muertes, salvajismo, esclavitud en un mundo donde la estrella brilla permanentemente, donde todo el año sea primaveral y puede haber libertad y fraternidad en un mundo donde sea destemplado la mayor parte del año, donde llueva o nieve. El clima no tiene nada que ver con el comportamiento humano, pero dio la causalidad de que eso es lo que la sonda registró.

-A eso me refería -dije-, pero me siento inseguro, me siento inseguro en todo momento. Siento como que... como que no tengo alicientes en este momento. Mi aliciente era investigar este sistema solar vecino a diez años luz, en este momento esto del universo alterno me sacó de contexto, me sacó de quicio, me sacó de mi vida, es como que mis inspiraciones están todas relegadas, mis proyectos relegados, mi vida relegada, mis ganas relegadas, mi todo relegado, relegado, relegado, relegado.

-Cálmate, cálmate, cálmate. Cálmate -pidió Raúl Iruti.

 

Yo estaba agitado, completamente agitado, me sentía mal porque había tenido fracasos a nivel personal que para mí tapaban, ocultaban, ponían bajo tierra todos los éxitos que había tenido en lo profesional. De qué me sirve un éxito a nivel profesional si a nivel personal no me atrevo a hacer cosas, y a la menor situación complicada me escondo en un rincón o quiero pasar desapercibido y es como que me baja mi autoestima. Y es como que de repente me interesa alguien y ese alguien no me registra, como si yo fuera invisible. Y a veces es como que quisiera ser invisible, y a veces es como que quisiera ser notado, a veces es como que quisiera mostrarme ante todos.

 

Iruti me dijo:

-Entiendo que no tienes vergüenza o pudor en dar cátedra, has estado en televisión holográfica, gracias a ti sabemos el funcionamiento de nuestro sistema.

-¡He caído yo!

-Explícate -dijo Alexis.

-Claro, hay dos yo; hay un Nambo Flagan que se siente seguro en lo que hace, explicando que nuestro mundo gira alrededor de su estrella en ciento veinte y dos días, que orbita a ciento veinte millones de kilómetros. Pero hay otro Nambo que es tímido, que le cuesta tener amigos.

-Pero nos tienes a nosotros.

-Sí, con vosotros tengo una confianza tal que puedo abrirme, mostrarme, ser yo, pero con gente que recién conozco me cuesta muchísimo porque no sé que van a pensar de mí.

Iruti dijo:

-Esto lo hablamos muchísimas veces, Nambo, "No sé que van a pensar de mí". O sea, ¿te preocupa lo que piensen de ti?

-Claro -asentí.

-Pero esto lo hablamos. La aprobación de los demás ¿hasta qué punto te interesa eso?

-No sé cómo explicarlo, no sé cómo explicarlo. A ver, mis alumnos o profesores de otras regiones me aplauden, me mandan cartas... Con mi control holográfico pego -si se puede llamar así-, las cartas en una pantalla y las leo, y son gratificantes, pero después voy a una reunión donde quizá no me conozcan y paso inadvertido.

-Habías dicho que era eso lo que querías -comentó Iruti.

-¡Ahh! Por eso digo que hay dos yo, a veces quiero pasar inadvertido, que no me vean, para evitar los problemas.

-Te entiendo.

-A ver, explícame lo que yo no entiendo de mí mismo...

Iruti dijo:

-Es fácil, quieres pasar inadvertido ante los problemas y quieres sí ser advertido, ser visto ante gente que te interese.

-Quizá sea así, como tú dices.

-Pero estás buscando algo fácil.

-No entiendo -dije.

-Claro, eso es lo que querría todo el mundo, cuando hay un problema, que me pase de largo. Cuando hay algo me interesa, que me pegue de lleno. Se trata de confrontar todo.

-Qué fácil Iruti, tú eres experto del tema, un terapeuta del alma.

-¿Y te piensas que yo no tengo inconvenientes?, soy un ser humano como tú, también tengo altibajos.

-Nooo, no, no, no, no, no me digas eso, es como que estamos nosotros y tú estás más allá.

-Es tú visión, es tú visión. Lo que pasa que siempre trato de resolver el tema de mis amigos o de mis consultantes, jamás hablo de mí, quizá con Alexis, que está aquí a mi lado converso de mis cosas. Pero no es el tema, el tema es saber por qué te desdoblas, Nambo. La misma energía, seguridad que tienes para poder hablar en público de astronomía tendrías que utilizarla para hablar ante gente que no conoces o ante alguien que te atraiga.

-¿Y de qué depende? -pregunté.

-Exclusivamente de ti, de ti. Ya te lo he dicho en sesiones personales...

Vi que Raúl Iruti se frenó, y le dije:

-Puedes hablar adelante de Alexis, con vosotros no tengo porqué tener secretos.

-Bien, continuaré entonces -dijo Iruti-. Depende de ti. O sea, más de una vez te dije "Tú eres importante", lo que te falta es asumirlo, entenderlo, digerirlo, profundizarlo, y si a veces en tu vida personal ves altibajos, confróntalos, no los ocultes. Como decís vulgarmente vosotros, no lo ocultéis bajo la alfombra. "Que se acumulen los problemas, que se acumulen, total no los veo"... No, no es así, Nambo, no es así, para nada.

-Sabes, Iruti, que soy muy analítico -confesé-, pero me dejo ganar por la emociones y las emociones me obnubilan. Todo lo que tú me dices lo razono, todo lo que tú me dices lo entiendo, y te habrá pasado con otros también que entienden todo lo que les dices, y te preguntarás "Pero, entonces, ¿por qué no lo llevan a la práctica"? ¿Por qué yo no lo llevo a la práctica? Porque las emociones me frenan. El miedo es una emoción, la vergüenza es una emoción. Tú le llamas rol del ego. Sí, será un rol del ego, al fin y al cabo el rol del ego se alimenta de las emociones perniciosas. Porque tú mismo, Iruti, me has enseñado que hay emociones sanas, como de repente hasta romper en llanto por ser compasivo con alguien que está sufriendo, porque te duele el dolor del otro, tú me lo has enseñado eso, eso es una emoción sana, esa emoción no te provoca miedo, ni vergüenza, ni temores, ni inhibiciones... Yo quiero vencer mis inhibiciones, y las tengo adentro, aquí, aquí, aquí en mi pecho... ¡Me las quiero sacar de encima esas emociones!...

-Estás muy exaltado.

 

Y sí, como rol de Nambo estaba exaltado al punto tal que a este receptáculo que me alberga y me permite descargar esos engramas, le estoy estrujando el pecho, cerrándole la garganta, provocándole un dolor tremendo por encima del esternón. ¡Ahhh!

Lo voy a dejar descansar. Y si me permitís esta broma, que quizá no sea de buen gusto, pero lo dejo descansar para cuidarlo, porque sin receptáculo no hay descarga de engramas.

 

Gracias por escucharme.

 

 

 


Sesión 28/08/2017
Médium: Jorge Raúl Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de DSG

Nambo Flagan, el mejor astrónomo en Ran II, pasaba por una situación anímica baja. Un genetista y consejero le marcó una línea de conducta para superar aquellos momentos.

 

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Entidad: Toqué el visor y me abrió. Cuando llegué al apartamento vi esa sonrisa entre simpática y firme, entre segura y agradable que me dijo:

-Te esperaba, Nambo.

Me sorprendió. Le dije:

-Pensaba venir la semana que viene. ¿Cómo, me esperabas?

Raúl Iruti respondió:

-Me imaginé que no ibas a esperar tanto.

-Hay muchas cosas que tengo que contar.

-Dime.

-Bien. No puede ser que haya tenido tres fracasos afectivos, el último me dejó incómodo porque quedé en una dualidad.

-Explícate.

-Claro. El carácter de ella era muy fuerte, pero aparte vivía demandando, me reclamaba.

-A ver si entiendo -dijo Iruti-, no sólo eres un afamado astrónomo, eres el que más descubrimientos has hecho en todo Ran II. ¿Qué te reclamaba?

Le respondí:

-Me reclamaba más atención. Pero ella sabía que yo me debo a mi trabajo y ahora me estoy reuniendo con vosotros para planificar algo nuevo, algo que de repente me da ansiedad pero a su vez temor de no poder controlar los vórtex. Además no sólo me reclamaba atención sino que de repente preparaba una bebida y me decía "Yo no te pedí esto. No conoces mis gustos". Estoy ahogado, estoy ahogado, Raúl.

-Serénate, serénate. Te alcanzo un vaso con agua.

 

Bebí un poco de agua. Pero tenía la garganta como seca, quizá de la misma ansiedad. Me senté en un sillón, que era un poco reclinable. ¡Ah!

-Continúa -me dijo Iruti.

-Bien. Finalmente rompimos, lo decidió ella, yo siempre estuve muy pasivo. Me reprocho eso, tenía que haber terminado yo la relación. ¿Por qué pones esa sonrisa?

Iruti me dijo:

-Porque parece un juego de egos, como que si tú hubieras roto la relación te hubieras sentido mejor. Por lo que me dices no eran compatibles.

-Ella no era compatible con nadie -afirmé.

-No, quizá habrá cientos de personas con su misma afinidad. Tal vez tú la elegiste por disfrazar tu soledad, y eso no es amor, eso es un engaño. Estar con una persona para no estar solo no... no tiene sentido porque lo que haces es camuflar esa soledad. Al contrario, por momentos te sientes invadido con ese tipo de relación, no con una relación afín pero con una relación donde te demandan, donde te viven reclamando. Terminas estando invadido y si bien el no tener vida social, el encerrarte en tu apartamento, el quemar las pestañas en tu trabajo creyendo que eso te va a dar vida social cuando no es así porque tus alumnos no son tus amigos, tus oyentes no son tus amigos, son gente que te admiran pero no te conocen, no conocen tu interior, tu persona, tu vida, tu familia, tu historia; conocen tu historia que conoce todo el mundo, tu historia relacionada con la astronomía, no la historia del humano, no la historia de la persona que sufre porque no sabe para donde arrancar. -Agregó Iruti-: Y si bien es cierto que la soledad te deprime y la depresión te puede afectar en la parte psicofísica, eso está comprobado, ten en cuenta que yo soy genetista y sé que el ADN puede modificarse a favor o en contra de acuerdo a los estados de depresión, de tristeza o de felicidad, de euforia...

-¿Pero hasta tal punto? -pregunté.

-Sí, hasta tal punto. Si vives en un estado de tristeza al punto tal de que pueda ser una depresión, incluso tu parte inmunológica puede debilitarse.

Me quedé pensando.

-¡Pero vivir con ella era un infierno!

-Sí, a eso me iba a referir; el estar ansioso, con angustia, llegando al apartamento y teniendo todos los días una hipótesis de conflicto de que por cualquier cosa te iba a discutir, debatir, a gritar o lo que fuera, esto desgasta horrores y te quita energías al punto tal de caer en la cama fundido, desgastado como si hubieras corrido cuarenta kilómetros, con la diferencia que si haces gimnasia duermes plácidamente, en cambio cuando te quitan energía te acuestas agotadísimo energéticamente, pero no puedes pegar los ojos, das vueltas y vueltas en la cama.

-Otro poco de agua, Iruti.

-Sírvete.

-Gracias. -Tomé el vaso con agua y lo tomé en segundos-. ¿Ahora cómo sigo? ¿Qué hago?

-Bueno, te lo había dicho la vez pasada, aquí tienes amigos.

-Pero muchos de vosotros tenéis vuestras historias, ¡je!, muchos de vosotros tenéis una vida.

-Discúlpame, Nambo, yo soy divorciado, Alexis es divorciado.

-¿Y no tenéis el anhelo de volver a formalizar?

-Sí, cuando sea el momento.

-¿Pero el momento no se busca? -pregunté.

-Sí, yo no me quedo todo el día en el apartamento y tampoco me quedo todo el día en el laboratorio; hago laboratorio, voy al apartamento, un fin de semana salgo, hago vida social. Cuando quieras venir con nosotros hay un club que se escucha música, incluso se puede cenar.

-No, pero a mí no me gustan esos clubes.

-No, espera, espera, ¿qué estás pensando, esos clubes de mujeres? No, no, no, Nambo, has entendido mal.

-Me extraña.

-¿Tú me ves a mí yendo a clubes... fáciles? No, no, estamos hablando de lugares con personas que tienen también sus vidas, sus problemas, que buscan divertirse, distraerse. Puedes conocer una persona con la que te puedes llevar bien o no. A veces nos juntamos varios y hacemos pequeños debates sin levantar el tono, sin discutir. Así que si este fin de semana, Nambo, quieres venir...

-Por qué no -respondí-, por qué no. Lo que pasa que, como dije al comienzo, la soledad me agobiaba, pero el estar con una pareja que me reclamaba permanentemente me agobiaba más y a veces es muy difícil dar marcha atrás. ¿Y si ella hubiera quedado embarazada?

-No sirve, Nambo, el "Y si", "Y si tal cosa", "Y si tal otra". Pero bueno, en el caso de que hubiera sido así, como se dice desde hace cientos de años, nuestros abuelos y bisabuelos ponen los puntos sobre las íes.

-¡Ah! No había escuchado esta frase. ¿Qué significa?

-Poner los puntos sobres la íes, siglos atrás en una especie de idioma coloquial significaba dejar las cosas en claro, poner reglas.

-¿Y si la otra persona no las aceptaba?

-Bueno, Nambo, no puedes ser esclavo de otra persona, no puedes estar pendiente de su carácter, de si viene con mal genio, de si viene con buen genio, de cómo está, de decir a todo que sí para que la otra persona no discuta. Eso no es vida, eso no sirve, Nambo, eso no sirve.

-Y entonces qué hacemos, ¿vamos al choque en un enfrentamiento, llegado el caso?

-Mira, lo que yo te puedo decir es que nosotros somos espirituales siendo serviciales. Pero somos muy bajos, caemos muy bajo si somos serviles. Quiero que entiendas la diferencia entre servicial y servil, Nambo, servicial es el que tiende una mano permanentemente, servil es el que sirve de alfombra al otro, o a la otra. ¿Te interesa ser servil?

-¡No, por supuesto que no! -argumenté.

-Perfecto. Entonces, como tú decías: "Y si tal cosa", "Y si tal otra", "Y si hubiéramos continuado"... Se ponen los puntos sobre la íes, se ponen reglas. Y si no, hasta más ver.

-¿Pero y si hubiera quedado embarazada?

-Bueno, existe lo legal.

-Pero eso es huir como un cobarde.

-Tampoco vas a hacer de tu vida un infierno. Lo que pasa es que si tú... yo no digo que grites, porque eso también es aversivo, eso es una agresión verbal, el gritar, aunque no le digas epítetos negativos a la otra persona, sólo el hecho de levantar la voz es agresión. Pero a veces un poquito más de volumen en tu voz, es imperativo y sirve: "No me hables así, no me merezco, no te he tratado mal para que me respondas de esta manera". Argumenta, argumenta sabiamente y si la otra persona no quiere entender es un problema de la persona, no tuyo, no te hagas cargo por los errores de los otros.

-Bueno -dije-, pero eso ya pasó de todas maneras, ya nos separamos.

-Está bien, esta es una conversación hipotética porque te puede volver a pasar.

-Espero que no.

-De todas maneras está bien que tengas las herramientas de cómo desenvolverte. Yo no digo que no tengas que tener un carácter permisivo, está bien ser permisivo por compasión, por afecto, pero de ser permisivo a ser felpudo donde el otro se limpia los pies, no. Hay una línea, la línea es tu dignidad, nadie la tiene que cruzar, ni amigos, ni pareja, ni familia, ni nadie.

-Entiendo. ¡Ufff! De todas maneras, una cosa es entenderlo y otra cosa es llevarlo a la práctica. Yo no tengo tu carácter, Iruti.

-Mira, todo es de a poco, pero se trata de comenzar. Yo siempre digo: "Jamás vas a alcanzar el horizonte, pero si quieres ponerte una meta empieza dando el primer paso".

-Sí, se la escuché esa frase, es una frase de cuando comenzó el tema de ayuda interior.

-¡Trátame de tú!

-Me cuesta.

-De repente la vez pasada pasó lo mismo; de repente me dices Raúl, de repente me dices Iruti, de repente de usted... Trátame de tú. Y prepárate para este fin de semana, se trata de relajarte, de disfrutar.

-Ya estoy tenso si tengo que conocer a alguien.

-Eso es un error, Nambo, porque tienes que ir libre. Tú estás yendo con una expectativa, y el ir con una expectativa te frustra. No vayas con expectativas, ve con el ánimo de disfrutar, de conversar, y si no conocemos a nadie nuevo estamos nosotros. Vamos a ir como seis, por lo menos.

-Está bien. -Nos dimos un apretón de manos. Le dije-: Cuando llego te pongo créditos por el holovisor.

-Está bien.

 

Y me fui. No digo más esperanzado, tampoco digo más seguro; con más información. Con más información para usar, con más información para aplicar.

 

Gracias.

 

 


Sesión 30/10/2017
Médium: Jorge Raúl Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Eón

Eón brinda una Psicointegración a la parte encarnada para que potencie la autoestima y la confianza en sí mismo, poniendo énfasis en la frase de un Excelso Maestro: "Todo pasa por uno". Esta Psicointegración es válida para todo ser conceptual, en el estado que esté, suprafísico o físico.

 

Sesión en MP3 (2.008 KB)

 

 

Jorge Olguín: Voy a canalizar a Eón, el Absoluto.

 

Entidad: Enésimas veces me he manifestado a través de distintos universos a lo largo de la eternidad, un universo formado por super galaxias, galaxias, millones de estrellas con planetas habitados por diferentes unidades biológicas.

 

Y tú, Daniel, pensarás "Pues vaya, cómo puedo ser importante si hay millones de super galaxias, cientos de millones de galaxias, miles de millones de sistemas estelares, millones de seres en cada sistema ¿cómo no sentirse insignificante?". Más no es así, no es así porque formas parte de mí.

Pensarás "Entonces ¿por qué no somos todos iguales? Si tú, Padre, eres Magnánimo y todo Amor ¿por qué no lo somos nosotros?".

Mi respuesta es que os he dado a todos libre albedrío.

 

Entiendo tu pensamiento. Te cuestionas: "Sin creer en las religiones tradicionales, entiendo que si nos has criado y creado a tu imagen y semejanza, Padre, no en el sentido físico, en el sentido de esencia, entonces ¿por qué hay egoísmo, vanidad y todas las pasiones negativas?: Falta de tolerancia, descreimiento, etcétera...".

 

La respuesta, mi querido hijo, es: Cuanto más compleja es la unidad biológica más complejo es su decodificador, un decodificador que se divide en mente analítica y mente reactiva -simplificando el tema, porque es mucho más complejo-, una mente reactiva que aviva, como la fragua al fuego, las bajas pasiones.

 

Pero os he dado algo que se llama dignidad. Como dice un excelso hijo: "No permitir que el otro te haga lo que tú no le harías a él", desde el amor. Pero desde el amor aprender a decir 'No', porque a veces se malentiende cuando se afirma "Todo pasa por uno", se lo confunden con egocentrismo.

Y no. Si tú no te amas, hijo ¿cómo puedes pretender que la otra persona te ame? Si tú no te respetas ¿cómo puedes anhelar que la otra persona te respete? Si te amas y te respetas a ti mismo ¿dará resultado que los demás me respeten, me amen, me acepten como soy? No, no siempre. Y ahí te consulto: -¿Tú qué piensas?, porque tú lo tienes que decir. Yo ya sé tus pensamientos, pero tú lo tienes que decir.

Y tú estás pensando en este momento "Entonces ¿de qué me vale si no tengo garantías que aún amándome, respetándome y aceptándome, la otra persona también lo haga?". Y te voy a señalar, mi querido hijo, el error: tu aceptación, tu autoestima no pasa por la aprobación de los demás, pasa por tu aprobación, independientemente de que los demás te acepten, te avalen o te quieran. Pero eso sí, hijo mío, el hecho de que todo comience en ti, en tu interior, las posibilidades de lograr las metas deseadas serán mucho mayores.

 

Como alguna vez dijo un excelso hijo, si estás en una fila buscando un empleo y ves muchas personas y dices "Seguramente no tendré chance(suerte)", automáticamente no la tendrás porque tú mismo has negado la posibilidad. Y si te quedas en la fila ¿tendrás un 100% de posibilidades? Seguramente no, pero sí muchas más que si dieras media vuelta y te marcharas. Lo mismo en la vida, en los afectos, en la familia, en los compañeros, en los conocidos. Y estoy hablando en un terreno que conoces, en un terreno que entiendes porque en varias vidas has repetido situaciones similares. En la vida de Nambo, sin pensar que son vidas paralelas, porque no, no lo son, otra es la actividad, otro es el entorno que te rodea, pero los cuestionamientos son similares. Y todo pasa por ti, por tu ser.

 

Y ahora me conceptúo a ti, como thetán: Debes entender que los roles son representaciones y a veces tienes por costumbre de apegarte a ellos. Es más, a veces te apegas a los roles más sufridos, como que marcan tu concepto y al volver a encarnar, tu parte genética lleva esa muesca.

 

Querido hijo, el plano físico es hermoso, el disfrutar de los cinco sentidos físicos es algo maravilloso. Es cierto que pasáis por penurias, desencuentros, desamor, egoísmo, y lo más grave: problemas de salud físicos o de decodificador.

Y quizá te preguntes, hijo mío "Si nuestra unidad biológica es una maravilla ¿por qué, entonces, esa entropía?".

Porque todo tiene un ciclo, hasta en el plano espiritual donde al final de cada universo os fundiréis por enésima vez conmigo. Y sois tan apegados a vuestra esencia que aún en una distancia temporal inconmensurable, a veces incapaz de imaginar en vuestros decodificadores, os preguntáis "Yo quiero seguir siendo esa gota. ¿Dejaré de ser esa gota?". Porque no pensáis "Seremos el mar", estáis tan apegados con vosotros mismos que queréis seguir siendo la gota. Pero está implícito el libre albedrío, como dijo ese excelso hijo en más de una oportunidad.

Os he dado los dos tesoros más grandes: mi Amor y mi Libre Albedrío. Usadlo para bien.

 

Tú, querido hijo, levanta la cabeza, fortalécete, aprende a decir 'No' con firmeza, pero con amor, con amor.

Sí, te estás preguntando "¿Y si el amor no da resultado? ¿Y si la otra o las otras personas hacen caso omiso de ese sentimiento puro?".

Eso es un tema del otro, no tuyo, hijo mío. Tú tendrás la conciencia tranquila de que has hecho lo posible y más. Pero es importante recalcar que cuando se afirma "Todo pasa por uno", no es egocentrismo, porque debe pasar por uno el amor, la compasión, la misericordia y la tolerancia. Esta última no en todos los casos. Obviamente que no vas, hijo mío, a tolerar el mal.

 

Puedo conceptuarte tantas cosas, este receptáculo podría hablar horas y horas con todo lo que tengo para transmitirte, pero tampoco deseo agotarlo. Tú entiendes, Dani, que tienes -te lo digo yo, tu Padre Original-, tú tienes esa fuerza interna. Búscala, está ahí. Hazlo sin prisa pero sin pausa. Estoy contigo, siempre.

 

Todos tenéis por costumbre cuando habláis de mí mirar hacia el cielo. Casi nunca hacéis introspección de mirar hacia adentro. De todas maneras no está mal en ambos sentidos, yo estoy aquí y allá y más allá.

 

 

 


Sesión 29/01/2018
Médium: Jorge Raúl Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de DSG

Tenía que abandonar su entorno para sobrevivir a unos roles del ego que le tenían atenazado, pero no sabía cuál era la decisión peor. Y ya estaba montado en su cabalgadura.

 

Sesión en MP3 (2.366 KB)

 

 

Entidad: Estaba recorriendo lugares montado en mi hoyuman. Llevaba dos alforjas con mis pertenencias, ropa común, obviamente una espada. Había quedado bastante tiempo atrás la personalidad de Novo, había vuelto a ser Donk pero un Donk distinto, renovado, sin importar lo que digan los demás. La gente se burlaba del cobarde y envidiaba al que supuestamente era un héroe. Y no era ninguna de las dos cosas, simplemente había recuperado mi rostro, un rostro que había sufrido graves quemaduras por lo cual había adoptado la identidad de Novo.

 

¿Pero por qué me había alejado de mi poblado? Por nada de todo eso, el problema era Shila. Shila era una mujer que siempre le buscaba un pero a cada acción, a cada palabra, a cada circunstancia, a cada momento. Nunca estaba satisfecha con lo que yo pudiera hacer o no hacer, siempre presta a la crítica, a la especulación, a la manipulación y como diríais vosotros, al rol de víctima, al rol de inquisidora. Y así me hacía la vida un infierno.

Nunca me jacté de ser sabio pero tampoco nunca fui tonto y sabía poner en la balanza mis sentimientos, mis emociones, mis angustias, mis ansiedades, mis momentos de debilidad hacia ella. Cuando trataba de sincerarme explicando que si a veces podía equivocarme no lo hacía para dañar a nadie, al contrario, me perjudicaba yo, pero era como un diálogo de sordos porque no me escuchaba, no me entendía o me entendía pero no le importaba mi argumento, entonces la vida era un infierno. Por eso puse en la balanza de los platillos qué pesaba más, mis sentimientos o mis angustias.

 

Pero estaba ciego conmigo mismo, no quería ver los platillos. Entonces por momentos me alejaba a varios cientos de líneas de distancia de donde vivíamos y me ponía a meditar y me convencía a mí mismo de que la cosa no era así, que todo cambiaría, que todo iría para mejor, que si el día de mañana tendríamos un hijo ella cambiaría. Y no me daba cuenta de que me engañaba a mí mismo para estar bien. Es como que ocultaba la basura debajo de la alfombra o como ese ave vuestro de Sol 3 llamado avestruz, que mide dos metros con cincuenta o más y escondiendo la cabeza se creen que no lo ven, cuando expone todo el resto de su cuerpo. Y yo escondía la cabeza hasta que después de tantas tardes y tardes de meditaciones me di cuenta de que en la balanza pesaba más mi angustia, mi ansiedad, mi malestar. Y lo que es peor, me daba cuenta de que ella no iba a cambiar, que ella era así, que hiciera lo que hiciera para que ella estuviera bien nada la conformaba.

Y a veces explotaba, a veces gritaba y le decía:

-¡Pero caray, qué es lo que quieres!

Y ahí el rol de víctima:

-Me gritas, me tratas mal. ¿Ves que yo tengo razón?

 

Manipulación, tremenda manipulación. Entonces suavizaba mi voz, me enternecía, le hablaba calmo y era un muro de silencio, no me respondía, se hacía la ofendida, pero por lo menos estaba callada hasta que vuelta otra vez, vuelta otra vez, vuelta otra vez a gritar, a decir lo que estaba mal, para ella ¿no?

¿Qué quería de mi vida? Y me di cuenta de que el problema era ella, no lo que yo hacía, no lo que yo dejaba de hacer, no lo que podía hacer y no lo hice o lo que hice y no tendría que haber hecho porque somos humanos. Nos equivocamos, pero no pueden estar encima nuestro acusando o señalando con el dedo cada error, cada error, cada error, cada error, cada... ¡basta, basta, basta! No-puedo-más. Y se lo dije.

Ensillé mi hoyuman, lo cargué con alguna ropa, llené mis dos cantimploras, una en cada alforja. Me fui con ropa cómoda, unas botas livianas. Sin olvidar mi espada.

-Ahora me dejas -exclamó.

-No, quiero despejar mi mente. Voy a irme por unos días.

-¿Y la granja qué?, se va a caer a pedazos...

-Dejé pago a un hombre, es un hombre mayor muy responsable que no tenía trabajo, él va a cuidar del pequeño campo y de los animales.

-Tenías razón -me dijo-, nunca tendría que haber estado contigo. Cuando eras Novo y yo descubrí que eras Donk me di cuenta que tenías dos personalidades, te haces el bueno pero eres un perverso.

-Disculpa -le dije-, Novo era un justiciero, mucha gente agradecida -y me refregó en la cara:

-Claro por eso en el pueblo todos se enojaron.

-Se enojaron porque vivo en una sociedad donde nada les viene bien. Cuando se enteraron de que Donk y Novo eran la misma persona se sintieron estafados, pero nunca agradeció Domano cuando le salvé la hija o doña Tere cuando la salvé de ser vejada o don Cosme cuando lo salvé de que lo asaltaran o doña Lila cuando tres maleantes la iban a violar en el camino. No, eso no me lo agradecieron. Parece que es el poblado de los desagradecidos. Empezando por ti -le dije.

-Siempre reprochando -me espetó en la cara.

-Mira quién habla, ¡pero mira quién habla! Mira que tupé que tienes, mira que tupé que tienes, tú me dices a mí que te reprocho si vives señalándome cada acto, ¡hasta cuando estornudo me dices "No hagas ruido"! No puedo ni siquiera toser en la mesa, no puedo hacer un ademán, si hago una labranza está mal hecha: "Mira ese surco, está torcido". Basta. ¿Qué pasa contigo? ¿Qué quieres de la vida? ¿Quieres la perfección? Pues muérete si quieres la perfección, allí con aquel que está más allá de las estrellas tendrás la perfección. -Y se puso a llorar.

-Ahora me quieres ver muerta.

-No, no porque tú no tomas el contexto, no lo dije en ese contexto, estaba hablando de la perfección, que en este mundo no existe la perfección, que la perfección sólo existe en otro plano con aquel que está más allá de las estrellas.

-Me quieres ver muerta.

 

Insistía, insistía, se quedaba con esa frase. ¡Por favor! Estuve a punto de guardar las alforjas, llevar mi hoyuman a la cuadra, pedirle disculpas. Sin desensillar lo hice, le pedí disculpas. Me gritó:

-No quiero tus disculpas ni que te arrodilles. -Y me puse mal.

-¿Arrodillarme por qué?, si desde que te levantas hasta que te acuestas vives haciéndome la vida un infierno, me haces la vida un infierno, literalmente.

 

Ajusté las cinchas de mi caballo, monté, apuré a mi equino y sin mirar para atrás me marché. ¿Que si me sentía más aliviado de que me iba del lado de Shila? No, no, estaba con una angustia, con unas ganas de llorar, con algo que me removía el estómago, ganas de vomitar y a su vez en la garganta tenía como un lazo, como si tuviera una soga de cáñamo y me estuvieran a punto de ahorcar. No podía ni tragar de la angustia pero tampoco podía quedarme. ¿Soportaría el irme? No lo sé, pero sé que no soportaba quedarme. No podía más, no podía más estar con ella, pero me causaba una tremenda angustia el alejarme de ella.

Pero mientras pensaba todo eso me iba alejando y alejando y alejando, lo que quería era despejar mi mente, despejar mi mente, despejar mi mente. Quería poder hacer las cosas sin que nadie me señalara, y que no me mal entiendan, no escapaba a una responsabilidad, jamás escaparía a una responsabilidad, escapaba a un infierno; porque tú puedes hablar con un muro, el muro no te va a responder pero tampoco te va a contradecir, basta con que diga "A" para que la otra persona diga "B". Es que desde que amanece hasta que anochece no hay una, una, una, una, una cosa que para ella hagas bien, una no hay. Y así no se puede vivir, así no se puede vivir, así no se puede estar, te baja la autoestima, te quita las ganas de vivir, te quita las ganas de todo. Maldita sea la hora que formé pareja, no era así la cosa.

 

Y todavía ahora alejándome cientos y cientos de líneas y con esos deseos irrefrenables de volver, pero a su vez aguantándome, no termino de entender por qué ese comportamiento de Shila. ¿Qué es lo que está mal? O su mente está rota. O su mente siempre estuvo rota. Y eso debe ser, debe tener un problema mental, porque no siempre los problemas mentales se notan. En uno de los valles que fui cuando estaba con ese disfraz -por así llamarlo- de Novo, todo vestido de blanco, en uno de los poblados vi a un viejito que se creía que era un ave, quería volar, lo tenían que bajar de una acantilado porque se iba a matar. Bueno, eso es una locura expuesta, ahí ya la mente está ya totalmente deteriorada, pero hay otros donde no te das cuenta si no estudias bien a la persona. Hay distintos grados de locura. Y eso es lo que el común denominador no entiende, a veces lo que vosotros llamáis en Sol 3 estrés, un estrés que no es calmado o arreglado o modificado puede llevar a ese grado de exposición donde la persona deje de razonar. Y eso es lo que pasa con Shila, ahora me doy cuenta. Ella tiene un problema mental tan sutil, tan, pero tan sutil que nadie se da cuenta si no convives con ella. Espoleé mi montura y apresuré el paso. ¿A dónde iba? No lo sé, quería respirar.

 

Le pido disculpas al decodificar que está transmitiendo en este momento mi concepto al lenguaje hablado porque le está doliendo el pecho horrores porque le transmito toda mi angustia, toda mi ansiedad.

 

Hasta todo momento. Seguiremos con la vivencia.

 

 

 


Sesión 31/01/2018
Médium: Jorge Raúl Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de DSG

En un pueblo había un grupo de monjes que predicaban que un ser que habita en el inframundo influía en las personas para provocar el mal. Esos monjes tenían al pueblo amedrentado y pensó que tenía que ayudad en algo.

 

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Entidad: Recorrí miles de líneas, paré en dos poblados, en ninguno de los dos me quise quedar en una posada. Ataba mi hoyuman a un árbol, encendía una pequeña fogata, comía algo, ya no me quedaban más víveres en las alforjas, apagaba el fuego y me dormía envuelto en una manta. El relincho del hoyuman me despertaría si se acercaba algún depredador, animal o humano.

 

Al cuarto amanecer llegué a un poblado bastante, bastante grande, muy animado. Había mucha gente en las calles, edificaciones de madera formando calles como pocas veces había visto, quizás estaba más acostumbrado a estar en aldeas o en un poblado pequeño como el mío. Había un edificio grande pintado de blanco, lo raro que no era de madera, era de piedra con una cúpula redonda en forma octogonal. Pregunté a una de las personas con la que me crucé. Me miró y se dio cuenta de que era un extraño. Me dijo:

-Es un templo.

-¿Templo? -pregunté.

-¿De dónde eres?

-Vengo de la zona del sur, anduve varios amaneceres.

-¿Te escapas de alguien?

-No, quizá de mí mismo, pero es una historia que te aburriría si te la cuento.

El hombre me contestó:

-Es un templo en donde se venera a aquel que está más allá de las estrellas. -Me sorprendió. Vio mi rostro de sorpresa el hombre-. ¿No hay templos -me dijo- en otros poblados?

-No, señor, la verdad que no. ¿Dónde puedo dejar mi hoyuman?

-En la cuadra de Matías, le dejas unos metales cobreados y te lo cuida y te lo alimenta. Y si tienes valor en las alforjas no las dejes.

-No, tengo pocos metales y los llevo conmigo, ya no me quedan víveres. Comeré algo en... ¿Eso es una posada?

-Sí.

-¿Allí sirven de comer?

-Sí, y también en las habitaciones superiores hay lugar para dormir, si le pagas bien al hombre. -Asentí con la cabeza.

-¿Y a qué hora se puede ver el templo?

-Por la tarde, ya cuando se está poniendo el sol. -Asentí con la cabeza.

 

Miré hacia el cielo, el enorme sol rojo nos iluminaba. Dejé el hoyuman en lo del hombre, Matías, y me comí un guisado, estaba cansado de comer carne recalentada. Me tomé una bebida frutal, no quería tomar nada con alcohol.

Estaba vestido normal, no andrajoso, tampoco llamativo, no quería llamar la atención de ninguna de las dos formas. No era el único que portaba espada, así que eso tampoco llamaba la atención. Y por la tarde, de curiosidad fui al templo. En la entrada una señora mayor pero muy simpática:

-¿Señor, su nombre?

-Donk -le dije.

-Tiene que dejar su espada aquí. -Había una especie de cajón, tipo baúl con varías espadas, cuchillos, incluso un arco pequeño con flechas. Me saqué el cinto donde portaba la espada y la dejé con cinto y todo. Me miró como adivinando mis pensamientos y me dijo-: No se preocupe, cada uno se lleva lo que es suyo, aquí somos muy creyentes -Incliné la cabeza.

-Gracias.

 

Y me senté en mitad del pasillo. Estaba dividido en dos filas. Había varios matrimonios, me daba cuenta porque se tomaban de la mano. Incluso niños vestidos elegantemente, se ve que se arreglaban para venir al templo, que por dentro estaba todo pintado de blanco. Al poco tiempo apareció una figura, un hombre joven, bastante joven con una capucha blanca, todo vestido de blanco.

-Mis queridos feligreses, ¿cómo estáis?

-Bien -asintieron todos.

-Para los que no me conocéis soy el monje blanco, representante directo del Señor. Hoy hablaré de lo prohibido, de lo que es verdaderamente el pecado: el baile. Hace poco se instaló una compañía de teatro. En nuestro templo lo aceptamos porque a aquel que está más allá de las estrellas le gustan las obras educativas, las obras de entretenimiento, el teatro en sí y los efectos que parecen magia pero no lo son, porque el único que hace magia es aquel que está más allá de las estrellas. Pero prometí hablar de lo prohibido, el baile, y más en la mujer. El baile es una insinuación de pecado, de lujuria, de lascivia. Sí, es un pecado mortal. La mujer que baila está provocando al varón, y no al suyo, al que está casado, al que está comprometido y ese tipo de mujeres pecadoras reciben castigos. Sí. Y el otro pecado es el asesinato. Nos enteramos que la hija de Don Elmer fue encontrada muerta con varias heridas, pero había algo extraño, tenía su mente como inflamada. Vosotros sabéis que existe una raza llamada mento que tienen el poder de influir y manejar a los demás a su gusto. Esos seres mentos no son obra de aquel que está más allá de las estrellas, son obras de ese ser que habita el inframundo, bajo tierra, que revive a los muertos. Terrorífico. De eso están hechos los mentos, del ser que vive bajo tierra, en ese fuego eterno. Huid de los mentos. Seguramente a esa pobre joven, esa pobre virgen fue muerta por un mento. Vuestra obligación como creyentes, vuestra obligación como feligreses es contarme toda sospecha que tengáis. ¿Alguno tiene algo para contar? -Todos se dieron vuelta, incluso yo. Había una mujer dos filas detrás mío que levantó la mano.

-Me llamo Edelmira, querido monje blanco, y hay un señor a dos casas de la mía que es soltero, algo mayor, se llama Nancio y siempre lo veo de forma sospechosa.

-Bien. Sabéis que este pueblo tiene autoridades. Al lado de nuestro templo están los representantes de la ley, pero no de la ley humana -señaló hacia arriba el monje blanco- sino de la ley que está al lado de aquel que está más allá de las estrellas.

 

Siguió hablando y hablando, y hablando y hablando de los pecados, de los mentos, de los bailes que estaban prohibidos. Cuando terminó todo salimos.

-¡A ver, los nuevos! -dijo.

Ya afuera me presenté:

-Mi nombre es Donk. -Era de mi misma estatura y me estrechó la mano fuertemente, me miró a los ojos y sentí como... como cierta incomodidad, como si su mirada me taladrara, como si sintiera una molestia en la frente.

-Eres bienvenido. ¿Tu nombre has dicho?

-Donk. ¿Su nombre?

-Puedes decirme monje blanco, representante directo de aquel que está más allá de las estrellas. Llamados hombres rudos también vestidos de blanco. -Tenían en el pecho una insignia representando una estrella roja.

Le pregunté al monje blanco:

-¿Qué significa ese signo?

-Tienes que conocerlo porque pronto se va a expandir en toda la región, es el signo de aquel que está más allá de las estrellas, que nos protege de las malas intenciones, de las mujeres perversas que les gusta el baile y de los mentos que se aprovechan de su poder mental para violar y matar a las jovencitas, como a la hija de ese pobre hombre, como dije adentro en el templo. -Puso cara de aflicción y le hizo un gesto a los dos hombres. Al rato trajeron a un hombre delgado, algo mayor, con aspecto inofensivo. Era Nancio. Tu vecina te ha acusado de que sales por las noches.

-Señor monje, voy a la posada a tomar un plato de sopa.

-Y qué más, ¿buscas jovencitas?

-Señor estoy un poco enfermo. Aparte, usted dice en su templo que los perversos son esos seres que no quiere nombrar, que yo tampoco quiero nombrar, que manejan la mente. Puede fijarse en mí que soy inofensivo.

-Te perdonaremos. Te perdonaremos, pero para dar un ejemplo a la comunidad te sacarás la camisa y mis hombres te darán cinco latigazos cada uno.

-¿Pero por qué? ¿Por qué, monje?

-Para dar el ejemplo.

 

Me sentí muy molesto. Mi impulso fue coger la empuñadura de mi espada, sacarla y dar cuenta de los dos supuestamente representantes de aquel que está más allá de las estrellas, pero veía que todo el pueblo estaba con el rostro excitado, querían justicia. El monje blanco les estaba lavando el cerebro.

Por otro lado no quería llamar la atención. Me quedaría en el poblado porque independientemente de la injusticia que estaban haciendo con este hombre, había un asesino de verdad y tendría que quedarme a descubrirlo, porque si nadie se iba a encargar yo me iba a encargar. Aparte, el monje blanco dijo que había una compañía de teatro, me interesa mucho.

 

Quería despejarme la mente y no estar pensando todo el tiempo en Shila.

Mañana sería otro día.

 

 

 


Sesión 15/02/2018
Médium: Jorge Raúl Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de DSG

La entidad sigue relatando una vida en Umbro, cuando huyendo de una relación se encontró en un pueblo dónde había habido muertes y un monje mandaba el templo. La entidad comenta la angustia que sintió aquella vez.

 

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Entidad: No es que la relación con Shila pasara a segundo plano, me vivía mortificando creando lo que vosotros diríais complejos de culpa. Por momentos es como que mi mente era dual. Por un lado decía "Me fui a otro poblado para despejar la mente", por otro lado mi mente decía "La abandoné". Pero en realidad ya no podía más, creo que si seguía más tiempo me iba a volver loco. Jamás la maltrataría, podría recibir bofetadas pero jamás le respondería de ninguna manera, jamás, eso lo tengo muy claro. ¿Pero cómo impedía que acumulara adentro mío frustraciones, fracasos, angustias, agotamiento?, principalmente agotamiento. Todo lo que yo hacía, todo lo que no hacía, todo lo que decía, todo lo que callaba, para Shila estaba mal.

 

Pero en este presente, habiendo pasado tantos amaneceres, me encontré en un poblado donde pasaban cosas. Es cierto que me había alejado para poder pensar pero estaba en un poblado donde pasaban cosas. Era la segunda joven que mataban. Un poblado extraño donde había un templo donde se veneraba a aquel que está más allá de las estrellas y el que daba el sermón se llamaba el monje blanco y todos decían que era el representante en Umbro de aquel que está más allá de las estrellas, y el sermón era muy similar "Huid de aquellos que tengan mala conducta pero sobre todo de las jóvenes que visten provocativamente, sobre todo de las jóvenes a las que les gusta el baile". Las veces que escuchaba el sermón ponía mala cara y cuando levantaba la vista veía que la mirada del monje blanco se dirigía a mí, y me estremecía.

 

Por la tarde fui a la posada a tomar una merienda, miré los rostros, todos mirando hacia la puerta y es como que se acomodaron en sus asientos. Me di vuelta levemente y era el monje blanco.

-Permiso. -Se sentó a mi mesa-. Te conozco. -Al fin y al cabo yo había sido Novo, no tenía por qué tenerle temor a nadie pero es cierto que me estremecí.

-¡Me conoces! O sea que yo te conozco.

-No, tú no me conoces, sé que te llamas Donk pero no, no me conoces, yo a ti sí.

-¿De dónde me conoces?

-No te conozco personalmente pero sé quién eres. -Estaba incómodo, molesto muy molesto, primero porque no me gustaban los métodos del monje blanco, la libertad era algo preciado; el hecho de que a una mujer le guste el baile o que se vista menos abrigada en épocas cálidas no significa que provoque a nadie-. Te conozco -volvió a repetir el monje blanco-, te molesta todo lo que yo digo.

-No -negué, pero fui sincero-, no me molesta todo, me molesta parte. Me molesta parte porque -Desnudé mis pensamientos. Le dije-, creo en la libertad, no creo porque una joven se vista con ropa más liviana provoque. Hay campesinas que están cosechando, y obviamente no van a estar con pesados sacones, y si de repente sin molestar a nadie se distraen escuchando buena música, o alguien de la familia toca un instrumento y la joven baila, eso no es provocativo.

-Sí lo es si lo hacen en las ferias y encima hay bailarinas que cobran.

-Bueno, también cobran cuando hacen obras de teatro -argumenté yo-, y si hay alguien quien paga para verlos...

-Esos son hombres que caen en la tentación. Después las familias se quejan cuando esas jóvenes son violadas y luego muertas.

-O sea -dije-, ¿tú piensas que esas chicas muertas están relacionas con los bailes aquí prohibidos o porque visten supuestamente de forma no decorosa?

-Basta con preguntar a las familias -argumentó el monje.

Me sinceré: -¿Y por qué pierdes tiempo conmigo? Supongamos que yo no esté de acuerdo en todo, yo tampoco me voy a meter ni voy a hablar con los lugareños ni voy a argumentar mis pensamientos, en realidad estoy de paso.

-Te conozco.

-Lo has dicho muchas veces y de verdad me siento molesto, me siento como invadido.

-¿Invadido? -preguntó el monje blanco- ¿Invadido porque sé quién eres? Una persona que sufre porque tienes una mujer que no es digna de ti, que te manipula, que es igual a las indecorosas de este poblado.

-Espera, espera, espera, si no quieres tener un problema conmigo no sigas. Shila es la mujer que amo y es cierto que a veces no la soporto pero no es indecorosa, no es provocativa en el sentido que tú le das, aparte tú no la conoces, seguramente tienes una elevada intuición y puedes ver a través de mi rostro que tengo un problema, entonces buscas como sonsacar, pero no te permito opinar.

-Porque tienes miedo que sepas tus secretos, tus debilidades, que eres un hombre manipulado, porque yo lo sé, sé que eres un hombre manipulado y sé que terminarás mal por culpa de esa zorra.

Me paré (levanté), estuve a punto de darle una bofetada cuando sentí un inmenso dolor de cabeza y caí extenuado en la silla.

El monje dijo:

-No me tengas como enemigo, no me tengas como enemigo porque puedes terminar muy mal.

 

En ese momento apareció otra figura en la posada, en lugar de estar vestido de blanco estaba todo vestido de negro con una capucha.

El monje blanco hizo un gesto irónico hacia mí.

-¡Je! Mira, ese que entra es uno de la compañía teatral, lo único que faltaba en el poblado, teatro. La gente tiene que venir al templo a extasiarse con aquel que está más allá de las estrellas y no a tener diversiones frugales que no sirven para nada.

Se me había pasado el dolor de cabeza y argumenté:

-La gente trabaja todo el día, necesita tener una distracción.

-No es distracción -dijo el monje-, no es distracción, eso no le gusta a aquel que está más allá de las estrellas. Espero que seas devoto a aquel que está más allá de las estrellas, si no, él -y señaló hacia arriba- te castigará

Lo único que respondí es:

-La bondad no castiga.

El monje dijo:

-Eso crees tú, estás muy equivocado.

Me señaló a los ojos como una señal de advertencia y se marchó.

 

El hombre que estaba de pie había pedido una bebida, me miró, su cara era extraña, su rostro era de pocos amigos, la gente lo miraba con desconfianza pero a mí no me causó rechazo como sí me lo causaba el monje blanco. No sé por qué, no sé qué me impulsó a hacerle una señal a que se acerque a mi mesa. El hombre me miró dos segundos frunciendo el ceño y con esos ojos acerados me miró y se acercó.

-Dime.

-Te invito a tomar algo.

-Ya me he pedido bebida.

-Te invito a comer. -Hizo una mueca que parecía una sonrisa y dijo:

-Está bien. -Se acercó la posadera.

El joven sin mirarla dijo:

-Un guisado de la casa sin picante.

Le dije:

-Qué raro, todos se piden con picante

El hombre con capucha negra me dijo:

-Demasiado picante te quita el sentido del gusto que tienes en la legua, no puedes saborear la comida.

Le respondí:

-La mayoría de la gente no saborea, traga.

-Y eso está mal -dijo el hombre-. A propósito mi nombre es Ezeven. -Me tendió la mano, le di la mano.

-Me llamo Donk -le dije.

-Veo que te has hecho de un amigo.

Lo miré y:

-¡Ah! Te refieres al que se fue.

-Sí.

-Le dicen el monje blanco. Está a cargo del templo del poblado y me parece una persona ¡mmm!, no aceptable para mi manera de ser.

 

Le conté las costumbres del poblado, le conté que él decía que era el representante de aquel que está más allá de las estrellas. Le conté de los asesinatos, le conté que en el pueblo estaba prohibido el baile. Hizo otra mueca.

-Así que hubo dos asesinatos. -Se quedó pensando.

Luego le trajeron el guisado y comió pero no a lo bruto, comió con delicadeza. Yo no tenía mucha hambre, comí un plato de frutas y tomé una bebida frutal. Él tomó una bebida espumante con un poco de alcohol y se comió el guisado sin picante.

-¿Así que tú trabajas en la compañía teatral?

-Así es. La compañía ha crecido porque hago trucos, hoy a la tarde vamos a estar en la plaza central.

 

Por la tarde fui. Había algunos que se ponían un líquido con alcohol en la boca y con una antorcha lanzaban fuego, tenían práctica para no quemarse. Otros que jugaban con aros, otros que eran equilibristas. Hasta que llegó el turno de Ezeven, a quien yo había invitado a comer. Y me dejó pasmado lo que vi. Se elevaba de la tarima por lo menos media línea, compañeros de él pasaban palos por encima y por abajo demostrándole a los concurrentes que no había ni cables, ni hilos, ni alambres que lo sostuvieran, y eso atraía más a la gente porque en ningún poblado pudieron develar el truco. Y honestamente, yo tampoco. Me sorprendí que entre los concurrentes estaba el monje blanco pero vi una mirada que me intranquilizó, una mirada de odio, como de rechazo del monje blanco hacia Ezeven. Cuando terminó todos aplaudieron a rabiar. Esperé, esperé, esperé hasta que tiempo después Ezeven salió.

Le digo:

-Permíteme por favor unas palabras.

-¿Te ha gustado?

-Muchísimo, y no voy a faltarte al respeto de preguntarte cómo lo haces. Era por otra cosa, ten cuidado con el monje, vi su mirada, una mirada de odio a tu persona. Parece que él odia a todo desconocido porque a mí también me enfrentó sin ninguna razón.

-Gracias por advertírmelo -dijo Ezeven-, pero lo vi, vi su mirada.

-¿Pero cómo, si estabas concentrado en el truco que hacías?

-Vi su mirada. Pero quédate tranquilo no... no hay ningún riesgo a mi persona.

-Bueno, eso espero. ¿Se quedarán más tiempo?

-Seguramente seis, siete días estaremos aquí en el poblado.

-¿De verdad no te molesta que te haya mirado con odio el monje blanco?

-Te cuento algo -dijo Ezeven-, y es raro que cuente esto a alguien pero me inspiras confianza, Donk. En mi propia compañía yo les hago ganar el doble o el triple de lo que ganaban antes de que yo estuviera porque de cien personas que vienen, noventa vienen a ver mi truco y la compañía gana mucho más y todos ganan mucho más. Obviamente yo gano más que ellos, ya tengo una cláusula con el dueño de pedir más porque al fin y al cabo vienen por mí. Soy justo y no tengo por qué ser bondadoso, la justicia y la bondad pueden ir de la mano o no, pero creo ser justo y a pesar de que todos ganan más gracias a mí porque no vienen a ver a los equilibristas, a los que juegan con los aros, a los que tienen perros amaestrados, no, no, no, me vienen a ver a mí y sin embargo me envidian mal, algunos no me soportan, otros ni me hablan, otros directamente me tienen desconfianza, pero ya estoy acostumbrado.

-¿De verdad que no te molesta? -pregunté.

-Si te contara la historia con mi propia familia te sorprenderías. Así que sí, estoy acostumbrado.

 

Ese tipo de conversaciones, ese tipo de diálogos con Ezeven, la velada amenaza que me hizo el monje blanco me hicieron de alguna manera dejar los pensamientos con Shila en segundo plano, pero no podía engañarme, tenía hasta miedo de volver con Shila porque sabía que ella no iba a cambiar, le molestaba hasta mi respiración, hasta mis ademanes, hasta mi manera de ser, y al comienzo no era así. Y ponía en la balanza de platillos -como había en las ferias feudales- lo bueno y lo malo y en este momento pesaba mucho más lo negativo en mi relación de pareja con Shila, mucho más pesaba lo negativo, muchísimo más, y me da la impresión de que no había vuelta atrás.

 

Lamento causarle este tremendo dolor de pecho al receptáculo que me alberga y que traduce mi concepto a lenguaje hablado, pero la misma descarga de esa angustia y que el receptáculo sienta todo lo que yo siento, le produce ese dolor.

 

Esto continúa. Muchas gracias.

 

 


Sesión 20/02/2018
Médium: Jorge Raúl Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de DSG

En un pueblo donde había habido mujeres muertas presenció un combate entre dos mentos. Aunque era muy diestro con las armas se sintió pequeño en aquel momento. Sus engramas crecieron.

 

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Entidad: Me encontraba pensativo en la posada, me sentía incómodo porque había muchos lugareños hablando de manera fanática, condenando de palabra a toda mujer que esté vestida de manera no decorosa o que le guste la música. En todas las regiones de Umbro, zona ecuatorial, zona sur, zona norte, en la parte este, en la parte oeste la música de tambores invitaba a la danza, hasta eso condenaba el monje blanco. Me tranquilicé cuando entró Ezeven, su mirada observó todo con una tranquilidad total y absoluta, nunca había visto una seguridad tan grande.

 

Yo, en el rol de Novo que mantuve bastante tiempo, manejaba el arte de la espada a las mil maravillas, pero mi intranquilidad pasaba por otro lado, que se lo comenté cuando se sentó a la mesa y pidió una bebida frutal, Ezeven.

-Te acuerdas que te comenté que discutí o debatí con el monje blanco.

-Así es -afirmó Ezeven.

-En determinado momento me había puesto un poco reactivo y sentí como un brutal dolor, una tremenda puntada de dolor punzante en la cabeza, me sentí como agotado en ese momento. ¿Tú qué piensas que lo pudo haber ocasionado?

-Tu interlocutor -respondió Ezeven.

-¿Cómo? -interrogué.

-Es fácil, este monje blanco es un mento. -Me puse pálido.

-¡Un mento!, los mentos no son peligrosos.

-Pueden manejar la mente de las personas. Puede hacer más que eso. ¿Puedo comentarte algo?

-Sí -asentí.

-Mis padres son mentos y yo soy mento y no manejo la mente de nadie salvo por defensa propia. -Lo miré, por alguna razón le tenía una tremenda confianza, otro hubiera tomado distancia. Y Ezeven continuó- A muy pocos le cuento esto pero puedo mover objetos, puedo lanzar rayos eléctricos. -Lo miré.

-¡Vaya! Hay un tal Ligor que vive cerca de la costa con su pareja que fue conocido por montar dracons y manejar el rayo.

-Sí, así es. Bueno, yo manejo el rayo y a su vez soy un mento, pero ahí no termina todo, puedo lanzar grandes rocas a distancia desafiando la gravedad, pero a su vez puedo levitar.

-¿Levitar? -pregunté. Y mi mente se aclaró-. Por eso la gente en el teatro busca el truco cuando te elevas media línea en el tablón del escenario. ¡Claro, levitas!

-Pero nadie lo sabe y se vuelven locos buscando el truco y eso es lo que atrae gente. Y les hago ganar metales a toda la compañía, y así y todo no sólo me envidian sino que me odian.

-Tendrían que estar agradecidos -comenté-, porque tú les haces ganar más metales. Como me dijiste la última vez, vienen por ti.

 

En ese momento los comensales que estaban en mesas cercanas a la nuestra hablaban en voz alta, casi discutiendo:

-Tenemos que encontrarlo. -Había habido una tercera y una cuarta muerte, ya habían muerto cuatro jóvenes, pero la discusión se intensificó porque unos justificaban:

-Pero bueno, si la mataron es por algo porque todas ellas vestían de forma indecorosa y a su vez en algún momento las vieron danzando.

Le dije en voz baja a Ezeven:

-¿Todos ellos no son feligreses del templo del monje blanco? -asintió Ezeven sin abrir la boca y continué-, ¿no será que el monje blanco con su poder de mento los tiene a todos como hipnotizados o algo así?

-No -negó Ezeven-, es algo más sencillo, les lavó el cerebro.

-Explícate Ezeven, porque no entiendo la frase.

-Claro, lavar el cerebro significa idiotizarlos, convencerlos de una creencia, hacerlos fanáticos para tenerlos a su servicio, a su disposición. O sea, de alguna manera sí usó su poder, pero no su poder de mento, su poder de sugestión, el poder de su palabra, entonces todos están convencidos de que la verdadera decencia pasa por vestir decorosamente, por no escuchar música. T, todo el poblado tiene la cabeza lavada, en el sentido mental si me entiendes, no que se lavaran en el arroyo.

-Sí, sí, sí lo entendí, lo entendí, entiendo lo que quieres decir. ¿Y no hay manera de contrarestar eso?

-No -dijo Ezeven-, el fanatismo hace que la persona no razone, lo cual no me importaría porque es un poblado, el problema es que hay algún responsable que por culpa -porque esto es directo, no es indirecto-, por culpa del monje blanco con esas enseñanzas absurdas transmitiendo de que aquel que está más allá de las estrellas censura toda vestimenta donde se pueda mostrar algo de pies, piernas, o escote, o donde la persona guste de moverse al compás de un tam-tam, y entiendo que a aquel que está más allá de las estrellas está más allá también de las estupideces humanas, pero es imposible convencer a toda esta gente.

 

Afuera se escuchó una algarabía, como veinte o treinta personas, eran una turba enojada. Se acercaron a la posada, finalmente entraron comandados por el monje blanco. La posada era grande pero eran más de treinta personas en total y estaban apretados.

-¿No les parece a ustedes -dijo el monje blanco- que justo cuando vino la compañía teatral empezaron las muertes?

Levanté la mano, el monje me miró.

-Entiendo que la primera muerte fue anterior a cuando vino la compañía.

-¡Y tú qué sabes! -Sentí una punzada de dolor en la cabeza-. ¿Qué sabes si no vino una avanzada para ver el poblado primero?

Estaba medio aturdido por el poder que tenía el monje blanco de afectar mi mente. E igual dije:

-A mí me parece que es otra cosa. A mí me parece que tú les llenas la cabeza a todos y uno de ellos, fanático, mata a las mujeres.

-Vean todos lo que está diciendo este sujeto y al lado de quien está, del que hace esos trucos maléficos de flotar en el aire. Ese Ezeven y este Donk son cómplices, y estoy seguro que Ezeven con sus trucos maléficos es el autor de los crímenes.

 

Y todos miraron de una forma tremendamente animosa a Ezeven y obviamente también a mí. Iba a pararme (levantarme) y empuñar la espada cuando Ezeven me tomó la mano y me obligó a quedarme sentado, además no estaba en condiciones pues la cabeza me dolía tremendamente.

Ezeven lo miró al monje blanco y automáticamente se me pasó el dolor. Se puso de pie y les dijo a todos:

-Yo no soy un asesino, soy una persona que está en la búsqueda, en la búsqueda de encontrar el verdadero afecto porque no lo tuve en mi propio entorno directo, pero no tengo mucha paciencia con la estupidez. Por lo tanto les recomiendo que se queden tranquilos o se atendrán a las consecuencias.

-¿Nos estás amenazando? -dijo el monje blanco. Lo miró fijamente a Ezeven con una mirada perversa y de repente vi que su mirada se transformaba en sorpresa, se tambaleó y se sentó en una silla vacía tomándose él la cabeza. Yo no era tonto, me di cuenta en seguida de lo que había pasado, el monje blanco lo atacó a Ezeven mentalmente para producirle un dolor de cabeza como me lo produjo a mí anteriormente y ahora, y no sólo no lo logró sino que Ezeven contraatacó mentalmente produciéndole ese malestar a él, por eso se sentó bruscamente en la silla.

-Vamos -me dijo.

 

Dos o tres lugareños quisieron cortarnos el paso, Ezeven los miró y automáticamente cayeron en sus asientos con gestos de dolor. En la puerta Ezeven se dio vuelta mirando al monje blanco: -No trates de abarcar más de lo que puedes. Y ahora me has forzado a investigar y encontraré la verdad sobre los asesinatos.

 

Me hizo un gesto. Ezeven, y salimos de la posada. Me sentía inseguro porque si bien yo manejaba la espada con total destreza, el estar con poderosos mentos como Ezeven, como el monje blanco me hacían sentir tan pequeño, más pequeño de lo que mi hizo sentir Shila, donde todo lo que yo hacía le parecía mal. Y lo que es peor, cuando uno tiene un engrama, como le llamáis así en Sol 3, eres propenso a captar más engramas, más implantes y más, y más, y te vuelves más vulnerable.

 

Le agradezco tremendamente a este receptáculo el haberme albergado en este momento para traducir mi concepto al lenguaje hablado. El receptáculo está completamente agotado de haber captado mi angustia. Sólo me resta decir gracias por haberme permitido expresarme.

 

 

 


Sesión 06/03/2018
Médium: Jorge Raúl Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de DSG

Con su amigo consiguieron descubrir el origen de las muertes en aquel pueblo. Siguieron camino hacia el sur.

 

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Entidad: Reconozco que como mentos, cuando mi personalidad era la de Novo me sentía seguro y al revés de vuestras historias de héroes de Sol 3, que se ocultan tras una máscara, como Novo el justiciero vestía de blanco y el rostro libre y mi verdadero ser, Donk, era el mal vestido, el que incluso caminaba algo encorvado con el rostro supuestamente quemado escondido tras una máscara. Y el hecho de tener una personalidad como Novo, una personalidad inventada, me hacía sentir más seguro. Y como decís vosotros en Sol 3 era algo psicológico porque tenía el rostro descubierto. O sea, no me ocultaba tras una máscara me ocultaba tras una personalidad, tras un rol dentro del otro rol que interpretamos en cada vida.

 

Cuando me di a conocer pensé que la gente iba a reaccionar bien y no fue así, se sintieron engañados, molestos, se olvidaron todo lo que hizo el rol de Novo por ellos. Principalmente la que luego fue mi pareja Shila, que utilizando una frase de Sol 3 me hizo la vida imposible. Por eso me tomé un tiempo que pensé que iba a ser por unos amaneceres, pero es como que me estaba adaptando a esta nueva vida y el hecho de tener un... no podría decir compañero pero era un compañero, como Ezeven, me hacía sentir bien, pues si bien yo era muy bueno -porque no voy a ser, no voy a hacer uso de la falsa modestia de decir que era regular-, era muy bueno en el arte de la espada, pero el monje blanco, ese ser manipulador de masas, el hecho de poseer poderes mentales sabía que con mi espada no podía hacer nada. Hasta que descubrí que los poderes de Ezeven eran superiores y de alguna manera es como que me sentí protegido. Y no, no me da vergüenza decirlo, sí, me sentí protegido. El experto en espada quizá uno de los mejores de Umbro se sentía protegido por un ser que rara vez mostraba su rostro y que trabajaba en un teatro, que a veces parecía más circo que teatro.

 

Habían matado a otra joven y vimos algo que nos indignó tremendamente, que no reparamos antes de ello porque no lo sabíamos; en las afueras del poblado había un cementerio y el templo que había hecho el monje blanco se ocupaba de despedir a ese ser, a esa pobre niña como también lo hizo con las otras. Y todo el poblado colaboraba con metales cobreados, plateados, dorados que quedaban en poder del monje blanco, que era el encargado de la ceremonia de despedida del cadáver. Y tanto Ezeven como yo pensamos que el monje blanco se aprovechaba de la aldea para lucrar como lucraba en el templo, que no pedía determinada cantidad de metales pero cada uno donaba a aquel que está más allá de las estrellas lo que pudiera. Como si esa esencia infinita pudiera usar esos metales que quedaban en los bolsillos del monje blanco. Y Ezeven, tan callado que siempre hablaba con monosílabos, conmigo se expresaba un poco más y eso me halagaba, pero no a nivel egoico, me halagaba de que me había ganado su confianza, y de mi parte quería ser digno de ella.

Me dijo:

-Busquemos a una joven que sea audaz y usémosla de señuelo.

-¿Cómo de señuelo?

-Claro, ya verás.

 

Justo en una de las últimas casas del poblado había una familia que tenía un hijo y una hija, la hija era bastante rebelde pero correcta y sí, gustaba de la música, gustaba del baile y le importaba nada lo que dijera el resto del poblado, con el aliciente de que sus padres la apoyaban argumentando que eso se llamaba libertad.

Hablamos con la familia, el hermano se opuso pero la joven dijo que sí, que lo haría. Ezeven le explicó:

-Insinúate en el poblado, no digo que vayas vestida muy provocativamente pero no hace falta que vayas totalmente cubierta, baila, danza que te vean y mañana al atardecer te acercarás al arroyo. No te preocupes, tanto Donk como yo estaremos al acecho por si alguien viene a querer hacer esa cruel justicia. -Los padres estaban de acuerdo, el hermano no.

-Mi hermana va a correr mucho riesgo.

-Estaremos nosotros. -Ezeven hizo lo que nunca hace fuera de su público de teatro. Habló con el joven hermano y le dijo: -Sujeta ese palo. -El joven lo tomó-. Trata de golpearme.

-¡No! ¡No! ¡Por favor! ¡Cómo voy a hacer eso!

-Te voy a mostrar una cosa, trata de golpearme aunque sea despacio, no te preocupes -El joven lo intentó y de repente se quedó como paralizado.

-No puedo moverme.

-Está bien puedes dejar el... puedes dejar el palo.

-¿Qué has hecho?

-Soy un mento, un mento distinto, un mento especial, no hizo falta atacarte mentalmente para que te duela la cabeza, de alguna manera es como que manipulé, sin lastimar nada, algunas partes de tu cerebro para paralizarte. Pero eso no es todo lo que puedo hacer, mirad esa silla -Todos miraron. Ezeven la enfocó con la vista y la silla, sin que nadie la tocara, se corrió media línea. Todos miraron asombrados-. Esto no es todo lo que puedo hacer; puedo levitar, puedo lanzar pequeños rayos eléctricos y lanzar rocas a distancia, no os preocupéis por vuestra hermana.

 

La joven hizo lo que Ezeven le pidió. Cantaba, bailaba, fue a los grandes almacenes a comprar víveres bailando, cantando. El poblado la miraba. Y de la puerta del templo, el monje blanco, con rostro de odio miraba a la joven y hablaba con algunos pobladores, señalándola.

El hermano nos pidió si podía al día siguiente ir con nosotros cuando su hermana fuera al arroyo. Le dije a Ezeven:

-Déjalo venir, que sea testigo si el asesino viniera.

 

Y al día siguiente fuimos nosotros adelante con el hermano. Instantes después se acercaba la joven por el camino -nosotros escondidos tras unos arbustos-. La joven cantaba, se refrescaba las manos en el arroyo, el rostro. Al poco tiempo una figura se acercó vestida de oscuro, con un cuchillo.

-Será la última vez -le dijo- que bailes, que cantes porque ofendes a aquel que está más allá de las estrellas.

 

El hombre se sacó la capucha que cubría el rostro y hasta Ezeven se asombró: era el monje blanco con otra ropa. La joven quiso escapar y cayó de rodillas, el monje blanco con sus poderes la hizo caer de rodillas. El monje blanco levantó un puñal para clavarlo cuando de repente voló de su mano con los poderes de Ezeven y nos dimos a conocer. El monje blanco, con un rostro de furia y sorpresa, le lanzó dardos mentales a Ezeven, que no le hicieron mella. Por el contrario, fue Ezeven el que le lanzó dardos mentales. El monje blanco sintió como que le faltaba el aire, como que no podía respirar, como que no podía respirar, como que no podía respirar. Se llevó las manos al corazón y cayó muerto. La joven vino corriendo y se abrazó con el hermano.

 

Me ofrecí a cargar el cuerpo del monje blanco y lo llevamos al poblado y en el mismo templo reunimos a toda la aldea, no podían creer que su protector, su líder, el enviado de aquel que está más allá de las estrellas fuera el asesino de todas las jóvenes, y encima con la desfachatez de cobrar por la ceremonia de la despedida del cadáver.

Ezeven argumentó:

-De un primer momento sospeché que podía ser él por su intolerancia, y tengo tres testigos y conmigo cuatro, la joven, el hermano, Donk y yo. Adorad si queréis a aquel que está más allá de las estrellas, pero no hace falta un templo para ello -dijo Ezeven-, basta con sentirlo dentro vuestro.

-¿Y qué haremos con el templo? -preguntó un aldeano.

-Haced una escuela, he visto varias mujeres que saben leer, escribir, sumar y restar y muchos niños y niñas que no lo saben. Pagadle una pequeña suma como le pagabas, como le pagaban todos al monje blanco y haced del templo una escuela en provecho de todos los niños e incluso algunos adultos que no saben leer ni escribir. No cambiéis nada adentro, dejad los bancos, poned un buen escritorio y que se vayan turnando las maestras.

 

Y sí, gracias a Ezeven la aldea mejoraría. El monje blanco fue enterrado sin ninguna ceremonia. En un pequeño cuarto descubrieron varias bolsas con metales de todos los valores que el propio Ezeven se encargó de repartirlo equitativamente en todo el poblado. Le ofrecieron un poco para él y un poco para mí y dijimos que sí, que estaba bien por lo menos para pagarnos la comida de los próximos días.

-Gracias. -Le agradecieron todos a Ezeven y a mí. Yo simplemente dije:

-Acompañé la idea de Ezeven.

-Te iremos a ver al teatro. -Pero justo en ese momento cayó el jefe de la compañía teatral hecho una furia, diciéndole a Ezeven:

-Por tu culpa que has faltado no recaudamos nada.

Ezeven dijo:

-Tuve algo más importante que hacer, salvar una vida.

-¿Y nuestra vida? -argumentó el hombre-. ¿Y nuestra ganancia?

Ezeven dijo:

-No puedes ser tan mezquino, acabo de decir que salvamos una vida.

-Pero te precisábamos en la compañía. Tengo ganas de echarte.

-No hace falta -dijo Ezeven-, me quiero tomar unos días, respirar un poco de aire.

-Si te vas no vuelvas.

-¡Oh! No te preocupes -argumentó Ezeven-, en toda la zona ecuatorial saben de mis actos y no conocen mis trucos.

 

Al día siguiente Ezeven dijo: -Me voy un poco a la zona del sur.

-¿Puedo acompañarte? -le pregunté.

-Sí, por supuesto, eres buena compañía. No eres una de esas personas que ahogan a preguntas y que hablas cuando no debes. Eres medido, prudente, además arrastras una historia donde tú mismo has sido manipulado por esa joven que era tu pareja. Acompáñame, iremos al sur. Seguramente habrá algo útil por hacer.

 

Yo todavía no conocía todos los dones o "poderes" que tenía Ezeven, pero con gusto lo acompañé. Con gusto lo acompañé.

 

Gracias por escucharme.

 

 

 


Sesión 12/03/2018
Médium: Jorge Raúl Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de DSG

Donk era transparente para un mento, que le señaló puntos débiles. Más tarde se encontraría con unos conocidos guerreros. Buenos guerreros.

 

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Entidad: Había amanecido. Dejamos los hoyumans atados, montamos y continuamos viaje. La dirección que tomaba Ezeven me parecía conocida y en mí se encendió como una especie de alarma.

-Tendríamos que tomar hacía la derecha, hacía el oeste. -Ezeven me miró con una sonrisa, y era raro porque muy rara vez sonreía.

-Donk -me dijo-, conozco tu historia.

-¿Qué quieres decir? -le interrogué.

-Tu historia es conocida, has sufrido fuertes quemaduras en el rostro, te han curado, adoptaste el rol de Novo y seguías siendo Donk con una máscara para ocultar tus supuestas quemaduras. En la zona ecuatorial, en parte de la zona norte y en parte de la zona sur se conoce esa parte de tu historia.

-¿Adónde quieres llegar? -seguí interrogando.

-A que sé de qué tienes temor. Y te voy a comentar una cosa, sé cómo te has curado, sé dónde te has curado. Había un chico joven -continuó Ezeven- que tenía un problema en la piel porque se había contagiado la enfermedad de un animal que tenía problemas en la piel y su situación se estaba agravando y lo llevé a donde a ti te curaron. -Empalidecí.

-¿Conoces el valle? -le pregunté a Ezeven.

-Claro que lo conozco.

-¿Y por qué vamos en esa dirección?

-No vamos en esa dirección, hay muchas laderas, muchas colinas y solamente tres pasos para llegar a ese valle, no vamos allí, simplemente vamos a pasar cerca. -¿Acaso tenía temor de que develará el lugar? Lo miré. Me miró con unos ojos neutros. Su sonrisa se había borrado pero no tenía el rostro contrariado, el rostro neutro como escrutándome por dentro y por fuera. Sentí como un escalofrío. Sonrió de nuevo y me dijo-: Quédate tranquilo, no puedo leer tus pensamientos. Simplemente veo los gestos: gestos de impotencia, de duda, de comienzo de lucha, de ira, rostros que esconden mentiras, rostros que dicen verdades, rostros que tienen culpa, rostros que tienen mucho miedo, rostros que fingen estar neutros como en esos juegos de cartas en las tabernas donde ocultan los tantos que tienen para ganarle al otro metales cobreados. Conozco todo eso, yo jamás podría perder a las cartas. De todas maneras las cartas es un azar. Pero no me quiero ir del tema, entiendo que piensas que busco leer tu mente, no, no, no, además en lo poco que nos conocemos sé que eres una persona honesta, sé que eres una persona sufrida, sé que aún no te olvidas de la que era tu pareja y que tienes una lucha interna. Es más, te sientes culpable por estar bien y le tienes compasión a tu pareja Shila a pesar de todo lo que te hizo y te va seguir haciendo si retornas a ella transfiriéndote culpas, haciéndote responsable de todo hasta incluso de las equivocaciones de ella, haciéndote sentir miserable.

-¿Cómo sabes todo eso? -le pregunté.

-Porque con tiempo te contaré mi historia. Los abandonos, no de pareja, no he tenido pareja, abandonos de padre, de madre, desconfianzas de la pareja de mi madre, de mi hermanastra, desconfianzas de la pareja de mi padre pensando que algo le haría a su bebé cuando en realidad le estaba salvando la vida. Creo que todos pasamos por situaciones angustiosas, distintas, unos con familia otros con pareja otros con amigos otros con lealtades que son simplemente mentiras, pero acá no se trata de una competencia de quien sufre más o quien sufre menos, cada uno sabe lo suyo. Cada uno sabe lo suyo y se trata de una palabra que se llama resiliencia el aprender a digerir lo potable y largar lo no potable del dolor para que en lugar de caerte en mil pedazos roto cual cristal te temples. Y tú, Donk, has pasado mucho pero aún no te veo templado, aún no te veo fuerte. ¿Que eres bueno con la espada? Muy bueno, pero no te noto templado, te noto frágil, no débil, frágil, quizás no entiendas lo que quiero decir pero te noto vulnerable y asumes culpas ajenas que no tienen nada que ver contigo, ese es tu gran error y aún vives en desconfianza porque te han lastimado y tienes temor que te sigan lastimando otras personas.

 

Seguimos andando con los hoyumans. Doblamos por un camino, sentado en un tronco vi a un guerrero, el guerrero estaba con las manos en el rostro y daba la impresión, como sacudía su espalda, que estaba llorando. Nos vio. Hizo un además de tomar su espada pero nos miró de nuevo y se calmó. Se puso de pie, era alto, corpulento. Atamos a un tronco nuestros hoyumans, descendimos y Ezeven dijo:

-¿Puedo ayudar?

El guerrero negó con la cabeza: -Nadie puede ayudar.

Ezeven miró hacia la casa.

-¡Permiso! -exclamó-. El guerrero vio su rostro. Ezeven se sacó la capucha, se miraron a los ojos y el guerrero asintió. Vi la sorpresa en el rostro de Ezeven cuando apareció una anciana, una anciana que me era familiar con una vestimenta muy similar a las ancianas del valle donde me curaron mis heridas.

La anciana lo miró a Ezeven y me miró a mí.

-A ti te ubico.

-¿Me conoces?

-A ti te curó Casimira. Mira que bien que luces.

Ezeven preguntó:

-¿Quien este joven?

-Un joven que fue envenenado con un ofidio bermejo. Los ofidios verdosos, su veneno es mortal.

Ezeven dijo:

-Y por lo que veo vuestras plantas no pueden hacer nada. -La anciana lo miró primero con desconfianza.

Ezeven dijo:

-Conozco el valle, he llevado a una persona que tenía una enfermedad en la piel contagiada por un canino.

La anciana dijo:

-Es el príncipe Gualterio, hijo del rey Anán. Ha tenido dos paros cardíacos. Mi temor es de que muera, y si no muere que tenga lesiones permanentes.

-¡Uf! Ya pasé una experiencia parecida con el bebé que mi padre tuvo con su nueva pareja. ¿Me permites? -La anciana se corrió. El joven apenas respiraba, estaba pálido y Ezeven apoyó sus manos en el pecho y el joven se sacudió. El guerrero se acercó alarmado-. Tranquilo, lo estoy reanimando. -Otra vez apoyó sus manos y el joven volvió a sacudirse. Por tercera vez apoyó sus manos y el joven se sacudió más fuerte inspirando hondamente-. Está respirando normal -dijo Ezeven-. Puedes darle un brebaje, se repondrá. Para el amanecer siguiente va a estar repuesto.

El guerrero detrás de Ezeven preguntó:

-¿Qué has hecho?

-Soy un mento. Pero un mento distinto, puedo lanzar descargas eléctricas, las regulo y esto es lo que hice en este joven renovando la energía de su corazón, ya no va a estar débil. A propósito, me llamo Ezeven. -Se dieron la mano.

El guerrero se presentó: -Aranet.

-¡Vaya, tú eres Aranet! En toda la región se habla de ti -dijo Ezeven. Yo estaba sorprendido, el gran Aranet y Gualterio, el príncipe, el hijo del Anán-. Nos quedaremos hasta el amanecer siguiente, si nos permitís.

Le dijo la anciana a Ezeven -Ella se llamaba Areca-:

-Quedaos, prepararé un guisado con plantas. Quizá no sean tan sabrosos como el de las tabernas pero mucho más sano. -Aceptamos.

 

Al atardecer Aranet comentó lo que estaba pasando. Había un príncipe en la zona que se llamaba Luzgar y se había aliado al señor de Villa Real, Andahazi, una persona que se quería apoderar de toda la comarca. Como Luzgar había infinidad de nobles que buscaban la protección, la falsa protección, de Andahazi, el señor de Villa Real. Y se avecinaba una gran guerra entre los que buscaban la falsa protección, una ilusoria protección, contra los que verdaderamente querían la libertad.

Al amanecer siguiente el príncipe Gualterio abrió los ojos, todavía estaba débil pero no moriría. Me sentía bien, no había cooperado en nada, el trabajo lo hizo Ezeven junto con las hierbas de la anciana Areca. Así y todo me sentía bien, se había hecho una buena obra. ¿Fue casualidad o causalidad que Ezeven eligiera ese sendero? Si no hubiera sido así el joven príncipe estaría muerto. Yo creo que en la vida nada es casualidad, creo que todo es causalidad.

 

Y ahora, como thetán, como dice una alta entidad angélica, "Todo es por algo". Y siempre hay lecciones a aprender.

 

Gracias por escuchar.

 

 

 

 


Sesión 06/09/2018
Médium: Jorge Raúl Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de DSG

Una bestia que vivía en las cavernas, Kazán, que salió indemne de su encuentro con Ligor, les salió al paso. No tuvo tanta suerte con Donk y Rébel cuando se enfrentaron en favor de Mina.

 

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Entidad: Íbamos al paso, un paso rápido pero al paso, para no cansar nuestras cabalgaduras. Ya estábamos a más de mitad de camino, le había prometido a Mina llevarla al palacio con sus padres. Me devoraba la ansiedad pensando qué pasaría en el frente de batalla, había estado toda la mañana sumergido en mis pensamientos.

Me interrumpió la voz de Mina diciéndome: -¡Ah! ¿No sientes la tranquilidad?

-Sí.

-Es un día hermoso, las copas de los árboles que rodean todo el camino no nos dejan quizá percibir este hermoso sol rojo, pero siente en tú rostro qué brisa, un viento fresco, se escucha el piar de los pájaros, una tranquilidad.

-Sí -respondí otra vez con monosílabos. Quizá la tranquilidad, valga el contrasentido, me intranquilizaba.

La joven me notó el rostro preocupado. -¿Y ahora qué?

-Será que no estoy acostumbrado a tanta tranquilidad. Siempre espero, ¡ah!, siempre espero venir un peligro o algo.

-¡Pero si no hay nada en el camino!, está todo... todo tranquilo. Y te agradezco antes el haberme defendido no una, dos veces.

-Y las que sean necesarias -agregué.

-¿Quieres que apresuremos un poco más el paso? -propuso la joven.

-Está bien, creo que sería prudente.

-¿Prudente por qué? Yo digo de apresurar el paso para llegar antes, los hoyumans están bien no los noto cansados, no están jadeando. Aparte, insisto, una tranquilidad impresionante.

 

Pero mis preocupaciones tenían una base. A un costado del camino salió un ser horripilante, me atraganté. Miré la cara de Mina, pálida, ojos abiertos, como espantados. La criatura parecía un orco pero era más corpulento; en lugar de dedos tenía como garras, más alto que un orco y montaba una especie de lagarto. Me habían comentado que existían esos seres pero nunca los había visto.

La criatura sonrió: -¡Vaya, una humana! No es la primera vez que estoy yaciendo con una humana, pero probar de vuelta no me cuesta nada.

Exclamé: -No sé quién eres, pero la dama está conmigo.

La bestia me miró con unos ojos con un iris achicado y vertical, como de los reptiles: -Tú eres insignificante. -Miré al costado y tenía un hacha de doble filo.

Saqué mi espada: -Pasarás sobre mi cadáver antes de estar con la joven.

La bestia se encogió de hombros: -Por si no sabes quién soy, me llamo Kazán. He luchado con uno de los guerreros más fuertes entre los humanos, un tal Ligor, y lo estaba venciendo, es decir lo vencí, el cobarde utilizó su poder de rayos para atontarme y de esa manera salvó su vida.

 

Mi corazón latía más fuerte porque si era verdad lo que contaba, que ni siquiera Ligor lo pudo vencer, estábamos hablando de una criatura muy, muy fuerte.

Y yo era Donk. Si hubiera estado bajo la identidad de Novo quizá por un convencimiento interno hubiera tenido más seguridad, el hecho de haber dejado atrás mi identidad de Novo me hacía como más inseguro.

Sí, sí, está bien, había rescatado a la joven Mina, había vencido a maleantes en el camino pero así y todo todavía tenía esa tremenda inseguridad, pero obviamente no iba a dejar a la joven en manos de esa bestia que lo que quería era ultrajarla.

 

Antes de pelear quise amedrentarlo: -¿Sabes quién es la joven?

-No -dijo la bestia-, y no me interesa.

-Es la mujer del bravo guerrero Aranet.

La bestia lanzó una tremenda carcajada. -¡Ja, ja, ja, ja! Encima no tiene ningún poder, es un simple guerrero, con mis garras le puedo arrancar la cabeza. -Se bajó de su lagarto y lo amarró a un árbol.

Bajé de mi hoyuman con la espada en mi mano. -Sólo tengo que hacer un movimiento -dije- y te atravesaré el pecho.

-¡Inténtalo! -Dio un paso hacia adelante.

Empuñé la espada con toda mi fuerza y ¡crac!, con un golpe de su hacha me partió la espada en dos y me hizo tambalear hasta caer sentado en el barro. ¿Eso es todo lo que tienes? Vaya, parece que me he ganado el premio.

-Todavía no -se escuchó una voz detrás de la bestia Kazán.

Miré el rostro de Mina, sonreía: -¿Quién te envió, aquel que está más allá de las estrellas?

Por momentos me olvidé de Kazán y le pregunté: -¿Quién es?

-Es mi héroe, Rébel.

-¡Vaya! -Dentro mío sentía como una envidia, el famoso Rébel, el que mejor manejaba la espada en todo Umbro, o según eso decían.

Kazán se dio vuelta: -¿Tú también vienes a recibir tu merecido? -exclamó la bestia.

Rébel dijo, bajando de su hoyuman: -No, estoy viendo el panorama. Parece que este joven venía con la joven Mina, tú te les cruzaste y presiento tus intenciones.

La bestia se dio vuelta hacia el joven Rébel y le dijo: -Sí, esas son mis intenciones, las que tú presientes. Entonces tienes dos posibilidades: luchas como este fracasado que tengo aquí atrás mío, al que le rompí la espada, o te vas y aquí no ha pasado nada.

-Lamento decepcionarte -dijo Rébel-, pero es como dijo la dama, aparentemente me mandó por este camino aquel que está más allá de las estrellas. Así que, bueno, será hora de que alguien acabe contigo.

 

El joven sacó su espada, Kazán se olvidó de mí y avanzó hacia el joven, que con una rapidez tremenda le hundió su espada en el estómago.

La bestia lanzó un quejido, hizo un mandoble tremendo con su hacha que Rébel esquivó fácilmente.

La volvió a hincar la espada en el pecho, ya tenía dos heridas, la bestia seguía de pie. Un tercer estoque de su espada en el hombro izquierdo de la bestia. La bestia no se quedó quieta, con un cachetazo de revés tiró a tres líneas a Rébel, que cayó mareado. Tres veces lo había penetrado en el cuerpo con su espada y la bestia seguía de pie: -¿Es todo lo que tienes?

 

Rébel se irguió, estaba un poco atontado, ya no tenía la misma velocidad, pero volvió a esquivar otro hachazo y otro y otro y le atravesó la espada por cuarta vez esquivando un nuevo hachazo. De verdad que era envidiable la velocidad que tenía, los reflejos que tenía a pesar de estar un poco mareado del tremendo cachetazo que le podía haber arrancado hasta la cabeza.

Manaba sangre la bestia, una sangre de color verde-rojiza, pero estaba íntegra.

Rébel ya no se acercaba, no por respeto, por precaución. Aparte estaba más lento de reflejos, todavía confundido, como que hubiera tenido una pequeña conmoción en su cabeza.

La bestia volvió a avanzar. Rébel retrocedió, tropezó con una rama y cayó.

Levantó el hacha de doble filo y la lanzó contra Rébel, que dio una vuelta sobre sí mismo y a centímetros se clavó en la tierra, el hacha.

Mientras la bestia, Kazán, tomaba el hacha, nuevamente le clavó la espada pero por encima del corazón: ahí la bestia cayó de rodillas, pero también era rápida de reflejos, movió su hacha en sentido circular y le hizo una herida grande en el estómago a Rébel.

Mi espada estaba partida en dos, tomé mi puñal de la bota.

Kazán se había agachado. Con todo mi impulso salté sobre la espalda de Kazán y le clavé mi puñal en la nuca. Hizo un tremendo ademán sacudiéndose y me lanzó dos líneas para atrás, pero el puñal quedó clavado. Se paró, caminó dos pasos, manaba sangre de todas las heridas que le había hecho Rébel. Puso su mano derecha detrás de la nuca, se arrancó el puñal, avanzó para mí dando pasos inseguros hasta que cayó sin vida.

 

Rébel estaba pálido manando sangre. Mina no perdió tiempo, abrió su mochila, tenía paños, aguja, hilo.

-¡Ayúdame, por favor! -me pidió-. Lo acostamos a Rébel.

Tenía un aguardiente en una de mis alforjas, le volqué un poco de aguardiente en la herida.

-¡Aaah! -hizo Rébel. En ese momento perdió el conocimiento.

Mina aprovechó con mi ayuda para coserle la herida. Una herida bastante grande, una herida bastante grande. Luego lo vendamos y paró de manar sangre.

-¿Ahora qué hacemos? -La joven me dijo-. No va a poder cabalgar.

 

Miramos al lagarto, el lagarto indiferente. Me acerqué a él. ¡Aaag! Hizo como una especie de sonido sacando esa lengua bífida, pero lo vi más asustado que amenazante. Le puse la palma de mi mano, la olfateó como si fuera un perro.

Pasó un pequeño mamífero a una velocidad tremenda, el lagarto estiró el cuello mordió al mamífero, lo masticó y se lo tragó, pero con nosotros vio que no llevábamos peligro, quizá su comprensión era menor a la de un mamífero. Ni miró el cadáver de Kazán.

Armamos una pequeña tienda y descansamos con Rébel. Ya prácticamente no tenía esperanzas de volver a la batalla y no tenía idea qué pasaría. Lo único que puedo decir es que yo maté a Kazán, pero si no hubiera sido por el joven Rébel me habría matado esa bestia, hubiera ultrajado a Mina y después la hubiera matado también. Seguramente lo mandó aquel que está más allá de las estrellas. Había que evitar que tuviera fiebre, lamentablemente no tenía ninguna hierba curativa para darle.

Mina dijo: -Conozco una especie de hongos. Hay que buscar por aquí entre la espesura, hongos que si se trituran pueden ser cicatrizantes, pero no se comen crudos. Pero no tenemos como hervirlos, no tenemos utensilios. Por lo menos triturarlos para cuando se cambie de vendas ponerlos en la herida y luego ponerle nuevas vendas. Pero por lo menos vamos a estar dos amaneceres. -Asentí.

-No sé dónde habrá un pueblo cercano pero habrá que buscar más víveres.

-Algo tenemos todavía en las alforjas -dijo Mina.

 

Rébel nos había salvado y ahora nos correspondía salvarlo a él.

 

Gracias. Gracias por escucharme.

 

 

 

 


Sesión 20/09/2018
Médium: Jorge Raúl Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de DSG

Huyendo de sus perseguidores, la entidad relata el diálogo que Donk mantenía con sus mentes analítica y reactiva.

 

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Entidad: A veces creemos que estamos preparados para determinada situación, ¿y a quién no le ha pasado que dicha situación se sale de control?

 

Nunca me consideré una persona del común denominador. Algunos me trataban con respeto: "Cómo estás Donk, cómo amaneció", otros directamente me ignoraban. Y a veces queriendo hacer de héroe terminamos mal, o supuestamente creemos que terminamos mal, como me pasó con el tema del incendio donde quedé prácticamente con mi piel toda quemada. Y bueno, aquel que está más allá de las estrellas siempre utiliza a alguien como herramienta para que te conduzca, para que te guíe, para que te lleve a un lugar de sanación. Y bueno, en ese valle prácticamente salvaron mi vida.

 

Y aprendí el arte de la espada como nunca. Pensaréis que soy reiterativo pero cuando asumí ese rol de Novo me sentía invencible: El que salvaba a la gente, el que frenaba la injusticia.

 

Cuando tras una sugerencia asumí -porque es mi responsabilidad-, el darme a conocer:

-Ese héroe que nombráis tanto soy yo, soy Donk.

Y sí, soy reiterativo, esperaba abrazos, agradecimientos:

-No nos imaginábamos que habías sido tú.

Todo lo contrario, me reprocharon: -Falso, nos has engañado.

-¡Pero les he salvado un montón de veces!

Nada, hasta mi propia pareja me reprochaba permanentemente, me exigía, me demandaba, me manipulaba, me hacía la vida imposible.

 

Pero me quedó como... no sé si llamarlo engrama, pero como que... a ver, racionalmente, o como decís vosotros, analíticamente mi mente entendía que Donk y Novo tenían la misma habilidad con la espada; si no, es como que estuviera perdiendo la coherencia. Bien, hasta ahí todo bien. Pero en mi parte reactiva sentía como que Novo era superior en esgrima a Donk, y ahí sí es preocupante porque mi mente reactiva me daba a entender que éramos dos personas distintas, dos roles distintos, y mi mente analítica es como que me hacía entrar en razón:

-Te pones una máscara, te cambias de ropa, te muestras distinto y... y eres Novo. Pero por dentro, en tu interior, ¿qué cambió? Esto qué significa, ¿que para mostrarte seguro, firme, sereno necesitas ponerte una máscara? O sea, ¿cómo usas la máscara, como cambiando de personalidad o escondiéndote de la gente?

-Pero no, no -diría Novo-, ¿cómo me voy a esconder si soy un héroe?

-¿Y entonces por qué no muestras tu rostro?

-Sí, porque me transformaría en Donk.

-¿Y? Si eres Donk.

-Claro, pero el héroe es Novo. Donk es despreciado.

-Claro, pero ya no hay marcha atrás, ya te diste a conocer. Novo desapareció, saben que eres Donk, así que no hay vuelta atrás. Y entonces como sabes que saben todos que eres Donk, tu habilidad desapareció y buscas la aprobación de los demás. ¿Y por qué tenemos que buscar la aprobación de los demás? ¿Qué hacen los demás por nosotros? Sí, habrá gente buena que nos dé una palmada en el hombro, un abrazo, una caricia, un consejo, una orientación y que se juegue por ti, claro que sí, pero la gran mayoría no lo hace, a la gran mayoría no le interesas. Entonces repito: ¿por qué buscas la aprobación de los demás?, ¿para qué?, ¿por el aplauso? "¡Oh!, bravo, Donk es Novo, sigue siendo el héroe".

¿Cuántos héroes hubo en Umbro que murieron en batalla o por un problema de salud y a los cuatro o cinco amaneceres se olvidaron de él? Porque muchos son así, vitorean al que los ayuda, pero de repente tú no puedes abarcar todo, entonces dejas de ayudarlos y son capaces de lanzarte piedras porque no le eres útil. Ahora, y esta es la pregunta clave que te haces, que me hago:

-¿Eres útil a ti mismo?

-¿Pero cómo?, ¿cómo puedo serme útil a mí mismo?

-Aceptándote.

-Pero si... ¿Cómo me voy aceptar si me desprecio? Yo admiraba a Novo.

-¿Pero de qué estamos hablando?, tú eres Novo, tú eres Donk, adoptas directamente una forma de ser y se acabó. ¿De verdad te crees que porque cambias de ropa y te vistes de otra manera pierdes habilidades, pierdes seguridad, pierdes serenidad, no tienes la misma voluntad, te sientes inseguro? Vamos, eso es infantil.

 

Y mi parte reactiva se pregunta:

-Y qué, ¿acaso el ego no es infantil?, ¿acaso el ego no reclama?, ¿no demanda?, ¿no vive pidiendo?, ¿no manipula cuando no le dan las cosas?

-No sé.

-¿Nunca se hace responsable?, ¿siempre la responsabilidad es del otro? Y entonces, ¿cuándo crecemos? Y una persona responsable no solamente se hace cargo de sus errores sino que también aprende a decir 'no' cuando es no. ¿Que puedes morir en el intento en un mundo tan hostil como Umbro? Seguramente, pero con respeto.

-¿Quién me va a respetar?

-Tú, yo porque somos uno. Novo en realidad no existe, es un traje, es un ropaje, es un disfraz, y un disfraz no tiene el arte de la esgrima, la personalidad invencible porque te sacas la ropa y la tiras y esa ropa se arruina, lo que no se arruina es la esencia que llevas dentro. Entonces el respeto, la aprobación pasa por uno, por nuestro propio interior.

 

Y sí, pero como dije al comienzo, aún convenciéndome de que como Donk tengo la misma habilidad que como Novo, viendo a este chico Rébel usar la espada, y es como que yo fuera un principiante al lado suyo. Pero analíticamente me digo "Siempre va haber uno mejor". Además Rébel dentro de varios ciclos va a perder la agilidad y alguien le va a ganar. Además no pudo con el urgo Kazán. En realidad sí, le clavó la espada como cinco veces pero si yo no saltaba y le clavaba el puñal en la nuca a esa bestia, a ese urgo, lo hubiera vencido aunque después hubiera caído muerto. Entonces, nadie es invencible, nadie.

Y lo que tenía que arrancarme de mi estómago, porque tenía como un hormigueo en el estómago, de miedo, alguna vez un sabio me dijo "Valiente no es el que no tiene miedo, el que no tiene miedo es un inconsciente, valiente es el que lo confronta al miedo porque eres un ser humano, obvio que tienes que tener miedo, pero si lo confrontas eres valiente, si no tuvieras el concepto del miedo no entenderías la valentía, no la comprenderías, no entraría en tu concepto. Pero mi parte reactiva eso no lo razona.

 

Y había media docena de urgos siguiéndonos y con Rébel luchando entre la vida y la muerte. Agradezco que se cruzara en nuestro camino la morena Axara y Elefa, que era mitad humana mitad elfa.

¡Je, je! Seguramente al cruzar por el arroyo van a perder nuestra pista.

Quizá los urgos no sean tan lúcidos como nosotros los humanos pero tampoco son tontos, van a encontrar la vuelta de seguirnos de alguna manera.

 

Y lo conversé con las dos guerreras, con Axara y Elefa, pero no me daban la respuesta que yo quería. Me decían:

-En el momento decidiremos, ahora sigamos avanzando.

 

Elefa fue de gran ayuda montando un macho pantero y lo llevó adelante suyo, a Rébel, inconsciente. Pero avanzábamos bastante más rápido.

 

Mina a toda costa decía:

-Vamos al palacio donde están mis padres, es un lugar sólido con un buen portón, no es una garantía pero estaremos mucho más protegidos que en medio del bosque. -Las jóvenes asintieron, yo me encogí de hombros, al fin y al cabo el palacio de Mina, de la forma que me lo describió no era la fortaleza de Villa Real y no sé la fuerza que tendrían los lagartos que montaban los urgos, podían utilizarlos como de choque.

Axara me preguntaba:

-¿Qué piensas?

Y le conté:

-Estas bestias con estos lagartos pueden derribar la puerta, el portón grande.

Y me dijo una frase de una maestra de Luz:

-Deja de preocuparte, tienes que ocuparte cuando llegue el momento.

 

Y me puse a pensar. Para realizar algo, primero tengo que ocuparme de mí. Si no me ocupo de mi persona antes, no puedo ocuparme de más nada. Tengo que resolver mi propio problema en mi interior, aprender a resolver todas las vicisitudes, porque al fin y al cabo, ¿qué es lo que me pone dubitativo?, ¿qué es lo que hace ser tan permisivo a veces con el error?, ¿qué busco, la aceptación de los demás? Y vuelvo otra vez a lo mismo, es un cuento de nunca acabar, como diríais vosotros.

Obvio, yo entiendo que la transformación no se hace de un día para el otro, no es que me acueste a la noche y al amanecer siguiente "Sí, se me hizo la luz, ahora comprendo todo y sé cómo tengo que manejarme y cómo actuar con los demás, cómo manejar la injusticia, cómo manejar el error, qué permitir y qué no permitir; decirle no a la inconsciencia, decirle no a la manipulación, decirle no al error". Pero una frase que decís siempre vosotros, ¿no?, una cosa es la teoría y otra cosa es llevarlo a la práctica, porque en teoría todos nos creemos sabios, todos nos creemos estrategas, tácticos, todos, hasta que llega el momento de aplicar ese supuesto conocimiento. Y después, ¿qué pasó? "Bueno, lo dejo para mañana". El mañana nunca llega porque cada vez que llega el mañana es hoy, y siempre va a ser hoy. Entonces cuando mi parte analítica dice "Los temas los tienes que resolver ahora", ¿qué significa el ahora?: <En este momento>. Porque si me postergo, ¿qué estoy haciendo?, dejando las cosas para más adelante, y el más adelante no llega nunca porque al día siguiente lo mismo: "Lo dejo para mañana. Lo dejo para pasado. Lo dejo para dentro de cinco amaneceres".

 

Elefa me llamó la atención:

-¡Vamos Donk! No te quedes atrás. Deja de pensar, estate alerta.

-Tú tienes mucho mejor oído que yo Elefa.

-No importa, utiliza los ojos, mira para la espesura, fíjate que no haya nada.

 

Y sí, tenía que empezar a actuar. Tampoco quiero vanagloriarme, la salvé a Mina Valey, no una vez, dos veces. Cuando tenía que actuar, actué. Entonces, ¿por qué la incertidumbre? No es que todo me salga mal, al contrario.

¿Cuándo tengo que resolver esa asignatura pendiente, dentro de cien amaneceres? Por qué si lo puedo resolver ya.

 

Nos pareció escuchar un ruido detrás. Le conté a Elefa. Axara se dio vuelta y dijo:

-No, no, no, pueden ser algunos animales del bosque, conozco el grito de los urgos y no son.

 

Pero a mí me parecía escucharlos. ¿Era mi oído o era mi temerosa mente? ¡Ay, por favor, por favor! ¿Por qué esos roles del ego, esos engramas? Uno no puede meter la mano dentro del pecho y... -Si se pudiera ¿no?, sin herirlo, figurativamente-, y arrancarlos y tirarlos y sacudirse las manos y ya está.

¿Por qué se hace todo tan difícil, por qué cuesta tanto? O es uno el que se cree que está luchando y se deja estar.

 

Axara se retrasó y golpeó la grupa de mi hoyuman para que avance más rápido. Me desconcertó.

-¡Vamos, Donk! -Mina no decía nada, Mina quería llegar a su casa.

 

Y de alguna manera -bueno, tenía razón-, allí estaríamos más seguros todos.