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Psicoauditación - Josep

Grupo Elron
Sección Psicointegración y Psicoauditación - Índice de la sección - Explicación y guía de lectura de la sección

Si bien la Psicoauditación es la técnica más idónea para erradicar los engramas conceptuales del Thetán o Yo Superior de la persona, la mayoría de las veces se psicoaudita a thetanes que habitan en planos del Error y sus palabras pueden no ser amigables y/o oportunas para ser tomadas como Mensajes de orientación, algo que sí se da cuando se canaliza a Espíritus de Luz o Espíritus Maestros.
El hecho de publicar estas Psicoauditaciones (con autorización expresa de los consultantes) es simplemente para que todos puedan tener acceso a las mismas y constatar los condicionamientos que producen los implantes engrámicos.
Gracias a Dios, esos implantes son desactivados totalmente con dicha técnica.


Atte: prof. Jorge Olguín.

 

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Sesión del 21/04/2017

Sesión del 22/04/2017

 


Sesión del 21/04/2017

Médium: Jorge Raúl Olguín

Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de Josep

Al mundo físico venimos solos, estamos solos y nos vamos solos. Entendamos que estar entre gente no es estar acompañado, cada uno es una entidad distinta de otra que se encuentra en la misma situación. Encontrar a alguien parecido con quien compartir vivencias, experiencias ya es para estar contento de la vida. Y si además se pueden conocer en profundidad, congenian sus almas, ya es un milagro. La entidad narra lo difícil que puede ser para las personas, encontrarse.

Sesión en MP3 (3.046 KB)

 

Entidad: Hacía ya tres años que mi hermano Exéter había vuelto a casa. No es que me había acostumbrado a estar solo, hace años que habían muerto nuestros padres y es cierto que la casa era grande, pero bueno, tenía mis maneras. A Exéter no le fue bien afectivamente, se divorció, recorrió el planeta y finalmente volvió a casa. Me dijo:

-Oberón, aquí estoy, me quedaré contigo.

 

Lo bueno que él era tan o más ordenado que yo. Si bien yo estaba acostumbrado a tener las cosas en orden él no perturbaría mi manera, mi modo. Además, él era una de las pocas personas con las que podía conversar.

A mí me gustaba mi trabajo, trabajaba con ordenadores virtuales, aparte investigaba a nivel científico las partículas elementales.

Exéter era distinto, era astro historiador, le gustaba todo lo que es la historia de la astronomía desde los primeros tiempos, y aparte era investigador de toda forma de vida, desde los... desde los más grandes animales hasta la vida unicelular.

 

Nuestro mundo, Seeing, tenía treinta mil años de civilización conceptual; pasamos por batallas, guerras... Supongo que muchos mundos han pasado por ello. Nuestra civilización era bastante antigua, éramos uno de los mundos más cercanos al centro de la galaxia.

 

Todos los fines de semana me iba a una conferencia, desde hace tres años que no faltaba un sólo fin de semana.

Exéter me preguntaba:

-¿Conferencia? ¿De qué es?

-Hay una matemática astrónoma, Ane, que da disertaciones.

-¿Cuánto hace que vas?

-Tres años, desde que tú te divorciaste.

-¡Aja! Mira tú. Y dime, Oberón, ¿siempre toca distintos temas?

-Bueno -le expliqué-, a veces repite temas pero son interesantísimos.

-Entiendo. -Me miraba con una sonrisa.

-Exéter, eso no es una sonrisa-sonrisa.

-¡Ah no! ¿Qué es, una mueca?

-Exéter, nos conocemos, esa es una mueca irónica. Tú piensas que me gusta Ane.

-¡Oberón! Yo no he dicho nada, tú lo has dicho. ¿Y desde cuándo te gusta?

-Lo das por hecho.

-Oberón, desde cuándo te gusta...

-Desde el primer día. Hace tres años que la conocí, es soltera, no tiene compromisos. Generalmente después de la conferencia la invito a tomar algo.

-¡Ah! ¡Mira tú! ¡Mira tú! Así que ya os conocéis.

-No, no, no, somos amigos, me gusta ir lento.

-Pues que no se te vaya el bus.

-Exéter, tú no eres así, tú eres serio.

-Pero no contigo, ¡por favor!

 

Yo tenía cuarenta y cinco años, Exéter era tres años mayor que yo. Y ésta hermosura de mujer, Ane, tenía cuarenta y tres años. Yo también era soltero.

Pero ese fin de semana fue distinto, Exéter me acompañó. Era bastante conocido en las distintas regiones porque daba conferencias sobre partículas elementales. Alguna vez le dije:

-¡Ese es mi tema!

-Bueno, Oberón, investigo formas de vida.

-No me alcanza, no me quites el trabajo -le dije sonriendo.

-No, tú eres el experto, yo soy un aficionado en el tema.

Pero sí, daba conferencias de partículas elementales, daba conferencias sobre formas de vida y daba conferencias sobre astronomía, de los primeros descubrimientos, sobre nuestra pequeña luna.

Y me dijo:

-Más quiero acompañarte porque me interesa el tema.

 

Escuchar una conferencia de Ane era espectacular. Ella comentaba:

-Nuestro mundo es muy peculiar, Seeing I gira a ochenta millones de kilómetros de Seeing. -Como thetán explico que Seeing era una estrella roja, no llegaba a ser enana roja, tenía 0.9 la masa de Sol 3 y se hallaba a veinte mil años luz de Sol 3. Orbitaba la estrella en un año de Sol 3.

Ane continuó hablando: -Es maravilloso hablar del segundo mundo, Seeing II, a ciento noventa millones de kilómetros de Seeing, y orbitaba la estrella cada tres años. Y el gigante rocoso, Seeing III, a trescientos ochenta millones de kilómetros de Seeing, y orbitaba la estrella cada diez años.

 

Como thetán explico, de la misma manera que Seeing tenía 0.9 la masa de nuestro sol, Seeing I tenía 0.9 la masa de Sol 3, Seeing II 0.5, casi 0.6 la masa de Sol 3. En cambio, Seeing III, el gigante rocoso, tenía 6 masas de Sol 3. Los tres mundos eran rocosos, la estrella roja Seeing estaba ubicada a seis mil años luz del centro galáctico, en un brazo que vosotros conocéis como Norma.

 

Terminó la conferencia y le presenté -a Ane-, a mi hermano Exéter. Fue una charla distendida luego en el café, porque el café es un grano que gracias al Creador está en la mayoría de los mundos. Una gran amiga de Ane, Lisa, de cuarenta años se sumó a nuestra conversación, la había visto un par de veces, delgada, de cabello rojizo no llegando a ser pelirrojo, un castaño rojizo. Era bióloga y científica. Contó que era divorciada hace años atrás en una relación que apenas duró un año. ¡Y lo vi a Exéter interesado! Exéter, que rara vez pierde la compostura, muy centrado, muy él, se abstenía de hablar, la escuchaba a Lisa. Lisa apenas si prestaba atención a Exéter enfrascada en su conversación sobre biología. Un par de veces, explicó Exéter, que de alguna manera el investigar formas de vida desde animales conceptuales hasta pequeñas formas de vida, de alguna manera le emparentaba en la tarea que hacía Lisa. Lisa asintió pero siguió con su explicación. Nos saludamos y volvimos a casa con Exéter.

 

Bueno, dicen que siempre llega el desquite.

-¿Todo bien, Exéter?

-Hermano, no entiendo.

-¿Estás bien?

-Oberón, no entiendo, aparte no te copies de mi mirada.

-¿Cuál era tú mirada, la irónica, la sonriente, esa que trata de leer la mente del otro?

-Oberón...

-Exéter... ¿Qué te pareció Lisa?

-Interesante su conversación.

-Además, ¿qué te pareció ella?

-Se ve que sabe mucho.

-¡Ajá! ¿Y además?

-Oberón...

-¿Sí?

-¡Basta!

-Estás divorciado y ella soltera.

-Oberón, ¡basta!

-¡Ajá!

-No entiendo el ¡Ajá!, Oberón.

-¿Te gusta Lisa?

-Sí, ¿a ti te gusta Ane?

-¡Has dicho sí!

-Es una manera de decir.

-Entonces te gusta.

-Bueno, sí..., pero ella no me registró.

-¿Eres una mercadería para que te registre?

-Tú sabes lo que quiero decir, Oberón.

-¡Quién te ha visto y quién te ve, Exéter! Pareces un niño, te veo entusiasmado. Eso sí, tienes una capacidad de disimular tan grande, tan grande..., pero te conozco hace cuarenta y cinco años.

-Está bien, me interesa, pero sabes que mi manera no es reclamar, pedir. Soy una persona que se brinda, una persona que se da, una persona que no exige.

-Está bien, deja que las cosas transcurran.

-Eso tampoco -dijo Exéter-, mi costumbre es ser el dueño de mi vida, de mi modo, de mi manera y no dejo que las cosas transcurran, yo hago transcurrir a las cosas.

-Exéter, no es lo que tú enseñas; eso me suena como ego.

-¡Ay! Tú sabes, Oberón, que las palabras no transcriben fielmente mi pensamiento.

-Sí, eso lo enseñas. Aplícalo.

-Esperemos.

-¿Y te aguantarás una semana hasta la próxima conferencia de Ane o quieres que arregle algo entre semana para ir a cenar los cuatro?

-Ehh... Comunícate.

-O sea, que estás de acuerdo.

 

Pero no fue nada bien. Me comuniqué con Ane, sútilmente dije que a Exéter y a mí nos agradaría que fuéramos los cuatro. Se comunicó con Lisa y dijo que esa semana estaba ocupada, que era imposible. Cerró la conversación ahí. No dijo "La otra semana veremos, Ane". Ane me lo dijo textualmente: "Por ahora no puede". Exéter se sumió dentro de sí mismo sin mostrar ninguna emoción. Honestamente, mi hermano tenía un dominio de sí mismo enorme, como la mayor montaña de Seeing III.

 

Seguimos trabajando.

En la semana hablamos del tema. Le dije a Exéter:

-¿Este fin de semana me acompañas?

-No, no, tengo que estudiar.

-Exéter, nos conocemos, tienes tres años más que yo pero te comportas como un niño, eso es orgullo, y no me vengas con que es dignidad porque la dignidad tiene que ver con otra cosa. Te estás empacando, te encierras en ti mismo para no afrontar la realidad.

-Está bien. Además, no sabemos si Lisa va a ir.

-No, no lo sabemos pero si vamos lo averiguamos. O sea, yo no pienso faltar.

-Está bien, iré.

-¿Ves, qué fácil?

 

Me reía porque a Exéter lo consultaban sobre historia de astronomía, sobre las conductas de la forma de vida compleja, hasta del mismo ser humano, sobre caracteres, personalidad y él tenía respuestas para todo. Siempre tuvo respuestas para todo pero ahora veía que no tenía conducta para sí mismo, no tenía respuestas a sus propios interrogantes, y de verdad que me hacía reír.

Lo adoraba a Exéter era... era un sentimiento tan fraterno, tan, tan, tan personal, y verlo así como desubicado, como desorientado con respecto a Lisa era algo que no estaba acostumbrado a ver. Y vaya si Exéter había recorrido mundo, por lo menos veinte regiones había conocido y seguramente había tenido sus historias afectivas, si digo historias amorosas suena muy... En Sol 3 lo dirían muy donjuanesco pero también en Sol 3 decís "Todos tenemos nuestro talón de Aquiles". ¿El talón de Aquiles de Exéter sería Lisa? Por ahora lo dejo así, ¡je, je, je!

 

Si me preguntáis si en Seeing I tenía engramas, sí los tenía. Engramas de no ser comprendido por el común denominador. Ane me comprendía. Exéter, obviamente, me comprendía.

Pero percibir que el resto habla en otro idioma... Sabéis lo que quiero decir con otro idioma, explicas algo y te miran como si la mirada de ellos traspasara tu presencia, no es que te ignoran no, no, no te comprenden, entonces es como que estás y no estás a la vez. Ese era el engrama, pero no permitía que me quitara el buen humor, en el rol de Oberón a mis cuarenta y cinco años tenía muy buen humor. Exéter también pero era más... no introvertido, ¡eh!, para nada, porque lo escuchas hablar y te apabulla, pasaba porque se lo guardaba internamente. Y yo no sé si eso le hacía bien, yo creo que no le hacía bien. Yo creo que no, que no le hacía bien.

 

Hasta la próxima.

 

 

 


Sesión del 22/04/2017

Médium: Jorge Raúl Olguín

Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de Josep

Entendemos que vivir pasa por entenderse. Pero no es sencillo, cada uno es distinto al otro y entenderse es algo más que escuchar y hablar, es algo más, es tener ganas de entenderse, más allá de las diferencias que tengamos. La entidad muestra en esta sesión cómo no entenderse.

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