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Psicoauditación - Ran II Bruno Dosher - Ra-El-Dan

Grupo Elron
Sección Psicointegración y Psicoauditación - Índice de la sección - Explicación y guía de lectura de la sección

Si bien la Psicoauditación es la técnica más idónea para erradicar los engramas conceptuales del Thetán o Yo Superior de la persona, la mayoría de las veces se psicoaudita a thetanes que habitan en planos del Error y sus palabras pueden no ser amigables y/o oportunas para ser tomadas como Mensajes de orientación, algo que sí se da cuando se canaliza a Espíritus de Luz o Espíritus Maestros.
El hecho de publicar estas Psicoauditaciones (con autorización expresa de los consultantes) es simplemente para que todos puedan tener acceso a las mismas y constatar los condicionamientos que producen los implantes engrámicos.
Gracias a Dios, esos implantes son desactivados totalmente con dicha técnica.


Atte: prof. Jorge Olguín.

 

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Sesión 17/03/2017

Sesión 04/04/2017

 


Sesión 17/03/2017
Médium: Jorge Raúl Olguín
Entidades que se presentarón a dialogar: Raeldan e Inner-El

El Profesor Jorge Olguín canaliza estas dos sesiones en las que dos entidades narran vidas paralelas en Ran II que se cruzan. Puntualiza que los engramas no aparecen y desaparecen sino que pueden reactivarse con el tiempo.

Sesión en MP3 (1.933 KB)

Jorge Olguín: Ya han pasado veinte años, de 1997 al 2017, desde que hice mi primera canalización y siempre explico que el receptáculo es un medio, un medio para codificar el concepto de la entidad suprafísica, para decodificarlo al lenguaje hablado. El médium no interviene, puede intencionar que determinada entidad relate algo que al 10% encarnado le interesa pero no siempre lo va a conseguir puesto que el 90% no encarnado tiene el libre albedrío y va a vivenciar lo que más le interese para poder revertir determinados engramas.

Hay un error de base de pensar que el engrama primordial es donde está el nudo y es absolutamente falso, los nudos son continuos, permanentes en cada encarnación, y hoy intencionando canalizar a una entidad me encuentro en una situación extraña de que una segunda entidad, intenciona para conmigo de también comunicarse. Entonces, voy a intentar canalizar a las dos entidades en una misma sesión, conceptuarán por turno y se presentarán, obviamente.

 

Es todo de mi parte. Jorge Olguín.

 

 

Intenciono canalizar a Raeldan thetán de J. y a Inner-El, (con doble "n") entidad angélica del plano 6 subnivel 2, thetán de V.

 

Entidad: Con vosotros, Raeldan.

Encarné en Ran II, como Bruno Dosher. Ran es una estrella que está a 10 años Luz de vuestro Sol, Ran II orbita su estrella cada ciento veintidós días a ciento veinte millones de kilómetros de distancia. El planeta tiene solamente quinientos millones de años, digo solamente comparado con los cuatro mil quinientos millones de años que tiene Sol 3. Posee una luna pequeña que lo orbita cada diez días. El mundo está dividido por regiones, se manejan con dinero electrónico y no permiten tener más de dos hijos por pareja. Es un repaso para que sepáis donde encarné como Bruno Dosher.

 

Mi vivencia comienza a mis ochenta y cuatro años, que equivalen a veintiocho años terrestres. Soy historiador, me interesa muchísimo la historia del planeta, las guerras primordiales, las distintas conquistas. Por la tarde, cuando dejo la universidad y la cátedra practico Artes Marciales Mixtas, tema por el cual soy más conocido que por historiador.

Hace treinta años -diez años terrestres-, nuestro planeta Ran II venció una amenaza alienígena, una amenaza que de manera oculta nos iba sometiendo a todos logrando cómplices dentro del aparato gubernamental y del aparato militar pero hubo mentes privilegiadas que lograron acabar con esa amenaza.

Pude crecer como historiador, aún sigo estudiando, y contrario a lo que pensaban mis padres, que las artes marciales mixtas son un deporte que te puede dejar inválido de por vida o tener varias fracturas, no compensaba en la balanza el placer, el quemar la adrenalina, el evitar que el cortisol me estrese. Mi energía negativa, por así llamarla, la quemaba en las artes marciales mixtas, y no me consideraba bueno, disculpad el ego, me consideraba muy bueno, muy bueno. A los ochenta y un años -veintisiete años terrestres-, logré ganar por fin el campeonato planetario. Desde los sesenta años -veinte años terrestres-, que venía ganando campeonatos regionales. Mi primer combate fue una desilusión, fue derrota, derrota por sumisión; jamás me noquearon, sí me tiraron, pero jamás me noquearon.

Practico todo tipo de estilos en defensa, en ataque, en el tatami, de pie, y hace tres años, la mayor satisfacción, alcanzar la gloria de tener el campeonato planetario, que justamente ahora lo tenía que defender.

 

Era muy respetado en los dos ítem, como historiador les enseñaba a mis alumnos que no aprendan de memoria, que traten de estudiar razonando, que va a haber distintos escritores, también historiadores, que van a interpretar la historia según los vencedores. Y yo les digo que no es así, el vencedor escribe las cosas a su manera, hay que leer varios autores, varias versiones, sacar conclusiones y entender el por qué ocurrieron las batallas, las conquistas, la expansión de territorios, la pérdida de territorios, cómo afectó todo eso a la economía.

Teníamos una ventaja, prácticamente no existía la religión, entonces se iba avanzando bastante en investigaciones, y eso era lo importante.

 

Era muy respetado también en la parte de artes marciales, nombrar a Bruno Dosher era nombrar al invencible. Después de mi primera pelea, derrota por sumisión, jamás me derrotaron, y si bien a los ochenta y cuatro años -veintiocho años terrestres-, tenía a jóvenes de sesenta años quizás más agiles, pero lo mío pasaba por la rapidez mental, y no la rapidez mental de pensar porque pensar te hacía perder décimas de segundos, la rapidez mental de no pensar.

 

Si bien existen para vosotros los llamados engramas automáticos, existe también la mente reactiva automática, es la que yo usaba en mis combates de artes marciales mixtas y siempre me adelantaba una décima de segundo a mi oponente venciendo sus defensas, inmovilizándolo hasta tocar tres veces en señal de rendición o directamente el árbitro nos separaba porque ya estaba inconsciente mi rival o bien caía nocaut. ¿Qué puedo decir? Quizás me sentía orgulloso, ya rozando la vanidad.

Salía de la facultad, me alimentaba con alimentos sanos, podía beber una copa de un producto similar a lo que llamáis vino -se lo llamará así ahora en adelante para que entendáis-, pero no tomaba; mi líquido, era el agua, cuanto más pura mejor. Cuidaba mi peso, mi presión arterial, mi colesterol... Obviamente consultaba al médico, me hacía análisis. Nunca tuve una fractura, eso quizás les molestaba a mis padres porque consciente o inconscientemente deseaban que aunque sea, me sucediese algo negativo, liviano, en beneficio de que luego deje lo que ellos llamaban hobby. Para mí era un modo de vida, y como dije varias veces, no era bueno, era muy bueno.

 

Ran II era casi un paraíso, el dinero electrónico impedía usar el dinero sucio -lo que quizás en Sol 3 llamen el dinero negro o lavado de dinero-, todo se abonaba electrónicamente. Siempre me gustaba correr por la mañana a primera hora, luego ducharme y luego ir a dar clases.

El parque estaba bastante solitario, un parque de muchas hectáreas, muy arbolado, con caminos de cemento centrales, si bien me gustaba correr por el pasto iba cómodo por los caminos centrales.

Una mañana nubosa, neblinosa, en invierno, me encontré sentada una joven en un banco de piedra vistiendo ropas extrañas, representaba unos setenta años.

Me paré y respetuosamente la saludé. Me presenté:

-Soy Bruno Dosher, profesor de historia.

Me miró con la mirada perdida.

-No sé donde estoy.

-¿Cuál es tu nombre?

-Hidden Fazer, tengo setenta y dos años. -Hablamos de veinticuatro años terrestres.

-¿De dónde eres?

Negó con la cabeza.

-No... no sé, no conozco este lugar, huele distinto, el cielo está más claro.

La miré, miré el cielo nublado, una tremenda neblina, estaba lloviznando muy finito.

-Más claro... Hay una tremenda neblina y está fresco para frío.

Me miró, tenía la mirada perdida, una mirada que era casi tan extraña como sus ropas.

 

Es todo por ahora.

 

Voy a canalizar Inner-El entidad angélica del plano 6 subnivel 2, Thetán de V.

 

Entidad: Hubo una guerra mundial, una guerra donde ganaron los malos, una guerra donde los malos con sus bombas armadas por cohetes destruyeron las grandes ciudades de los países democráticos, y un socialismo mal encarado, o un gobierno dictatorial disfrazado de socialismo, se apoderó de todo Ran II. Mis padres me contaron esto cuando yo era pequeña.

 

Mi padre fue prisionero de guerra, de niña me llevaron a un centro anónimo. Mi padre luego fue liberado porque de alguna manera, como había sido parte de autoridades de nuestro país le dieron trato preferencial pero a mí me dieron por muerta, me llevaron a unos campos de trabajo. Desde mis quince años -cinco años terrestres-, hice trabajos forzados. Por la tarde, en una celda con una mujer vestida toda de gris me enseñaban lectura, escritura, matemáticas, historia. Por la mañana, aun en pleno invierno, nos bañaban a todos con agua helada y antes de desayunar nos llevaban a hacer orden cerrado, se le llamaba orden cerrado a un gigantesco balcón donde hacíamos todo tipo de ejercicios, cuando equivocábamos algún movimiento nos daban con un látigo de cuero en la espalda tanto a mí como a chicas y chicos más grandes, y nos entrenaban en combate, en todo tipo de combate. El profesor, el hombre más grande que yo jamás había visto en mi corta edad, medía poco más de dos metros, pesaba cerca de ciento veinte de vuestros kilos y él decía "La energía en sus manos para golpear está dentro, pero también está en la esencia cósmica -Era pequeña, no entendía-, y la energía para soportar el castigo físico también está adentro y también está en la esencia cósmica".

 

Y fui creciendo, aprendiendo a leer, a escribir, a incorporar las matemáticas a mi vida. Luego que nuestra profesora -la dama de gris le decía yo-, murió, la reemplazó una profesora más joven, pero no menos dura; cuando nos olvidábamos alguna lección, un golpe en la cabeza, liviano, más para molestar, más para incomodar que para lastimar. Nos humillaban. Y yo ya razonaba que la humillación es sometimiento. Luego el profesor de combate nos alentaba y me parecía una contradicción: Humillación, aliento, humillación, aliento.

Y aprendiendo historia me di cuenta de cómo se templaba una espada: Hierro candente, agua helada, hierro candente, agua helada, y los golpes al metal con la maza, la maza golpeando al metal, para darle forma. Entonces -quizás es mi opinión-, comprendí que la humillación y el aliento, eran el agua helada y el hierro candente, y los golpes eran la formación.

 

A mis cuarenta y cinco años -quince años terrestres-, prácticamente... -¿cómo puedo traducir el concepto para que este receptáculo lo diga?-, mi cuerpo estaba muerto al tacto. Podía sentir un abrazo, el estrechar las manos de una amiga pero no los golpes. Podía sentir una caricia pero no un golpe. Algo en mi mente había apagado el control nervioso de las recepciones fuertes, y cuando mi mano abierta con los dedos en forma de garra traspasaban maderas de diez centímetros de espesor -casi cuatro pulgadas de espesor-, entendí lo que era canalizar esa energía cósmica.

 

Y luego nos dieron uniformes y dijeron "Son nuestras mejores soldados, para que no vuelva otra vez el estado anterior de antes de que vosotros nacierais". Así que éramos esclavas del sistema. Pero por mi buena conducta, a los cincuenta y cuatro años -dieciocho años terrestres-, por primera vez me permitieron salir, y lo primero que hice fue visitar a mis padres, pidiendo a esa esencia cósmica que estuvieran vivos. Y sí, lo estaban. Y nos abrazamos. Recuerdo que en siete días tenía que volver al centro, donde tenía prohibido revelar la dirección, ni a mis padres se lo podía decir so pena de castigo de alto grado. Disfrutaba comer afuera con ellos y dos hombres mal entrazados nos cercaron en un camino. Padre dijo:

-Si tenéis una lectora, tengo mi tarjeta electrónica, sacad dinero de ella.

Y miraban lujuriosamente a mami. En eso me interpuse, solamente dos golpes con la mano abierta, un golpe en el pecho a cada uno -en menos de un segundo di los dos golpes-, ambos vomitaban sangre y cayeron inconscientes al piso. Mi poder, mi don de canalizar esa energía cósmica se había multiplicado y era inmune al dolor. Padre y madre en lugar de alegrarse de que los hubiera defendido me miraron horrorizados, me hicieron sentir mal, me hicieron sentir como si yo fuera algo distinto, algo aparte, me molestaba. Insinuaron que ya era necesario que volviera a ese centro clandestino.

-Eso pensaba -dije en voz alta.

 

A la mañana siguiente tomé mi poca ropa y me marche. Miré a mis padres y pensaba "No los volveré a ver, no me conocen, no saben en lo que me convertí".

Me molestó la falta de agradecimiento, seguramente iban a golpearlo a padre hasta matarlo y a ultrajar a madre, y a mí seguramente si no fuera quien soy.

Volví al centro, cumplí en el centro setenta y dos años, el equivalente a veinte y cuatro años terrestres.

 

Ese monstruo gigantesco de poco más de dos metros me llama:

- Hidden, Hidden Fazer.

-Señor. -Me puse de pie.

-Hoy por primera vez practicarás conmigo.

-Señor...

-Sin peros.

-Señor, ¿es una práctica?

-Tú sabes cómo son las prácticas, aquí no hay prácticas, aquí es combate.

-Señor, y si lo lastimo, ¿habrá represalias? -Todos mis compañeros y compañeras lanzaron una fuerte carcajada.

 

Yo medía un metro setenta, el hombre media poco más de dos metros y era el doble de pesado que yo. Intercambiamos golpes hasta que mi mano cansada de sometimiento lanzó un golpe con la mano abierta, sin cerrar el puño, en su plexo solar. El hombre puso los ojos en blanco y cayó desmayado, y no murió porque no intencioné golpear con todo ni canalizar toda mi energía, si no, lo hubiera triturado el esternón y las costillas. Todos miraban asombrados. El hombre fue a la enfermería.

Me pusieron en una celda de castigo pero como me necesitaban como soldado me dieron alimento abundante, de eso nunca me quejaba, alimento sano y abundante.

Pasaron tres días, mi mismo instructor al que había vencido me dice:

-Tendrás tu primera misión. -Me dio una dirección-. Irás sin armas. Adentro habrá tres hombres trabajando con planos, no vamos a enviar a las fuerzas de seguridad porque tienen espías. Me vistieron con ropas comunes, no con uniforme gris y un calzado cómodo. Busca con tu mente cualquier excusa, estás entrenada. Entra y acaba con los tres, y trae el ordenador al centro.

-Señor, sí, señor. Espero que no esté molesto por...

-Silencio. Es tu primera misión, Hidden Fazer, y eres la mejor de nosotros. No esperamos menos de que la misión esté completada. -Y Salí.

 

Nunca me acostumbraba a ese olor nauseabundo de la atmosfera, sentí como una especie de mareo. En la calle solitaria vi como una especie de vórtex, de flash blanco que me envolvió y de repente me encontré en un parque, estaba confundida y mareada. Vi un banco de piedra y me senté. Caían unas pequeñas gotas que me mojaban pero me hacían sentir bien, estaba mareada y no sabía dónde estaba.

 

Es todo por ahora.

 


Sesión 04/04/2017
Médium: Jorge Raúl Olguín
Interlocutor: Karina
Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de Rosamari

Había conocido a una persona recién llegada al planeta Ran II y aunque él no quería, ella decidió introducirse rápidamente en el entorno de combate. Era buena combatiendo pero en el entorno personal había diferencia de pareceres.

Sesión en MP3 (3.389 KB)

 

Entidad: He tenido muchísimas vivencias, siempre he tratado de tener el control, el dominio de mi propia persona porque de esa manera podía ver objetivamente el panorama evitando confusiones, evitando preconceptos y por sobre todas las cosas mantener un sentido objetivo en todo mi entorno.

 

Y sí, como Bruno Doyer lo tenía, era joven con un gran futuro, campeón de artes marciales mixtas, donde ganaba más créditos que en mi trabajo oficial, por así llamarlo, ¿no? Hasta que conocí a Hidden Fazer.

Cuando Nambo y Elmer, afamados, -gente más grande-, afirmaron -porque honestamente, lo afirmaron rotundamente-, que Hidden venía de un universo alterno, donde ese Ran II alterno era distinto, donde el totalitarismo imperaba en todo el planeta y el entrenamiento a la que había sido sometido la joven era brutal, seguramente un noventa por ciento se había quebrado y el diez por ciento que quedó estaba absolutamente templado. Vosotros, en Sol III, tenéis un refrán que dice "Lo que no te mata, te fortalece".

 

Me resultaba incómodo que estuviera en mi apartamento principalmente porque me conocía y Hidden me atraía, pero ella era inmune a mi manera de ser. En Ran II no soy lo que vosotros llamarías en Sol 3 un Don Juan, pero me resultaba sencillo entablar conversación con otras jóvenes e incluso que sean mi pareja por el tiempo que yo quisiera. ¿Que mi comportamiento era egoísta? No, primero que no dañaba a nadie, no engañaba a nadie tampoco porque siempre mostraba mis intenciones: "Me interesa estar contigo, por ahora no aspiro a un compromiso serio", y si aceptaban, después no habían reclamos. Pero Hidden me descolocaba. Sí, entiendo que el hecho de haber sido criada en un ambiente mucho más hostil y distinto al nuestro la hacía impermeable a los halagos y también a las criticas, es como que todo le resbalaba y no porque fuera indiferente, preguntaba lo que le interesaba y aprendía rápido porque en pocos días ya sabía manejar un holomóvil, un ordenador, investigaba cosas. Ya no decía como los primeros días "Tengo efectos de una droga", había asumido que estaba en otro mundo y le encantaba la libertad. Pero suele suceder que cuando más tienes más quieres y se molestaba el no estar oficialmente habilitada.

 

Elmer Dess me pasó un contacto con un señor muy amplio de criterio, que era de toda la confianza de ellos y por lo tanto podía depositarle también mi confianza. Él trabajaba en planeamiento y era amigo del secretario de la comunidad y pudo entrar al sistema electrónico y la agregó con su mismo nombre, Hidden Fazer, setenta y dos años, criada de pequeña en el continente boscoso, donde recién ahora estaba alcanzando el grado comunitario que tenían las demás regiones. Obviamente en el continente boscoso también imperaba la ley de que no se podía tener más de dos hijos por pareja para evitar superpoblación. Se le fabricó una identidad con su misma edad, con su mismo nombre, sus huellas digitales se acoplaron al sistema y pudo tener su pin de crédito, pero obviamente la cuenta estaba vacía.

La propuesta fue de ella:

-Tú por las tardes practicas.

-Así es.

-¿Y tú dices que eres campeón planetario de artes marciales mixtas?

-El título lo logré la vez anterior, sí.

-¿Y pones el mismo empeño pelando contra un hombre que con una mujer?

-No, Hidden, peleamos varones, y obviamente también hay peleas de mujeres.

-¿Pero no combaten varones contra mujeres?

-No, no, por supuesto que no.

-No lo entiendo Bruno, dices que se llaman artes marciales mixtas.

-¡Ah! No, Hidden, pero no es por micisidad, se llama mixta porque hay distintos tipos de estilos. -Y le expliqué lo que es cada estilo de cada región y que se puede usar cualquier tipo de estilo. Y ahí lo entendió.

-¿Y pagan bien?

-Cuando eres una principiante no, pero si eres afamada sí, puedes ganar en una sola pelea más que en un mes de trabajo real. Y si tienes algún título hay campeones que ganan en una pelea lo que pueden ganar en medio año de Ran II.

-Quiero hacerlo -dijo Hidden.

-¡No tienes experiencia! -exclamé.

-¡Tengo muchísima experiencia!

Lo pensé diez segundos y le dije:

-Está bien, no es fácil conseguir un combate, pero por ser quien soy tengo contacto con distintos managers y te puedo conseguir una pelea.

Hidden dijo:

-¡Que sea lo más pronto posible! ¡Necesito crédito, no quiero depender de ti!

-Lo hago con afecto.

-De todas maneras, no quiero deberte nada a ti ni a nadie.

-No necesitas ser tan distante, nadie te hará nada que no quieras.

Puso una sonrisa más que irónica, sarcástica y respondió:

-¡Por supuesto! ¡Por supuesto que no!

 

Diez días después el estadio estaba lleno, había varios combates y le conseguí una pelea con Slovanna Leba, era muy buena. Slovanna tenía seis combates con cinco victorias y una sola derrota por sumisión, era dura, nunca la habían noqueado, tenía sus seguidores. Pensé que Hidden se iba a sentir incómoda con la ropa liviana de artes marciales mixtas pero le dio una importancia relativa.

Las presentaron, el árbitro dio permiso para el combate. Inmediatamente Slovanna le hizo una traba, la tiró al piso y la inmovilizo con una llave, le tomó su mano izquierda con sus dos manos, con su pie izquierdo le trabó sus pies, con su pie derecho le trabó la garganta haciendo presión. Hice un gesto de impotencia, en menos de veinte segundos va a tener que golpear tres veces, es imposible salir. Pero lo que vi a continuación era imposible: su mano izquierda inmovilizada la fue tirando para ella y tuvo más fuerza que las dos manos que la sujetaban de Slovanna Leva y se pudo soltar. Se tocó un poco el hombro izquierdo, se ve que un poco le dolía. Cuando Slovanna avanzó, con la mano abierta le golpeó el pecho, Slovanna quedó sin respiración. Avanzó el puño cerrado y le toco el mentón, Slovanna rebotó contra las cuerdas y cayó de bruces al piso. El árbitro hizo con el gesto No va más y le levantó la mano a Hidden. IM-PRE-SIO-NAN-TE. Hidden pasó por el lado mío y ni me miró. Fue al vestuario a ducharse y cambiarse, y en un bolso llevaba la ropa que había usado. Lo único que me preguntó:

-¿Cuanto gané? -Cuando le dije la cifra...-. ¡Esto no es nada!

-Hay que pagar lugar, manager e impuestos.

-¡Quiero otra pelea para la semana que viene!

-No se puede tan rápido, es imposible.

-Estoy bien.

-¿Tu hombro?

-Estoy perfectamente.

-Es necesario que te hagan una placa, una resonancia, que te vean.

 

Pero no, no tenía nada. Tendría un poder de regeneración en su cuerpo pero me pareció que se había distendido algún cartílago, pero no.

Y le conseguí un combate para la semana siguiente y para la otra y para la que siguió. No entendía como tenía tanta energía para combatir semanalmente. Lo lograba porque yo tenía ascendencia sobre los distintos managers, los combates nunca duraban más de un minuto, basta que pusiera una mano.

La gente es rara, a la gente le encanta ver luchas trabadas, pero si ven que una persona acaba con otra en tan poco tiempo la adoran.

 

En la décima pelea -habían pasado ya varios meses-, le tocó contra Joanna Silva, ochenta y un años, dieciséis victorias, diez por nocaut, invicta, nadie le había vencido, campeona regional aspirante al título planetario, creo que era la gran medida para Hidden.

No fue una pelea corta. Joanna, con su gran habilidad dio un salto y con su rodilla derecha tocó el mentón de Hidden que por primera vez en todos sus combates cayó sentada, algo aturdida. Artes marciales mixtas no es boxeo, no te cuentan. Se abalanzó sobre ella y la empezó a golpear en el rostro, en el cuerpo. Hidden levantó sus puños cubriéndose el rostro y las costillas con sus codos. En determinado momento -dentro de los golpes de Joanna Silva- pudo poner su mano derecha -estando acostada y era una posición más que incómoda y vulnerable- tocando el pecho de Joanna quizás no con un golpe muy fuerte, pero la hizo retroceder y se paró. Trató de entrarle varias veces, Joanna tenía muy buena defensa. Y así termino el primer round.

Me acerqué, hablé con el coach:

-¿Cómo la ves?

-No sé cómo pero la veo entera. Tiene un par de lastimaduras en el rostro pero la veo entera, sus ojos muestran la lucidez.

-Bien.

Me alejé de la esquina y fui a mi asiento.

 

Comenzó el segundo round. Joanna Silva avanzó, Hidden con las manos bajas, y de repente hubo como una especie de luz en su mano y la lanzó al pecho de la campeona regional y se terminó la pelea. Estuvieron más de tres minutos para reanimarla. No era un combate por el título pero el respeto por Hidden era abrumador.

 

Finalizando el año llegó a veintiuna victorias, veintiuna por nocaut. Ya estaba dispuesta a combatir por el titulo planetario. Iba demasiado acelerada, quizás eso le jugaba en contra porque muchas rivales le esquivaban y ella se enojaba.

Ya tenía su propio apartamento, muy similar al mío y me decía:

-¿Hay alguna forma de combatir con varones?

-Hidden, no es lo mismo, no es lo mismo. Es otra fortaleza, es otra potencia. Te van a lastimar. Aparte, la asociación de artes marciales mixtas no lo permitiría.

-Entonces consígueme un combate clandestino.

-No, no están reglamentados -argumenté-, y se lastiman y hay gente que muere. Y honestamente, yo podré ser muy calculador, muy frío pero no me gustan esas cosas. Ahí no te apoyo, no, no, tengo mis límites. Nunca la vi tan incómoda.

-No preciso de ti, no preciso de nadie. ¡Veré como lo hago!

 

Me enteré por terceros, porque conozco gente de los barrios bajos, que hizo cuatro o cinco combates clandestinos por muchos créditos contra varones, destrozándolos a todos. Obviamente, de la misma manera que me enteré yo se enteraron oficialmente y amagaron con suspenderla, con suspenderla de por vida. Pero claro, de la misma manera también se pagan abogados que dijeron que no había pruebas de que ella hiciera luchas clandestinas y pudo seguir combatiendo.

 

Ya tenía fecha para el título del mundo. Después de bastante tiempo pude verla y me sinceré con ella:

-Tú sabes que yo también estoy combatiendo y para fin de este mes voy a pelear por el titulo planetario. Tengo el del anteaño, el año pasado lo pasé por alto y seguramente lo voy a conseguir. Al igual que tú, desde que combatí estoy invicto.

-¡No es cierto! -me dijo Hidden-, me enteré de que perdiste tu primera pelea.

-Sí.

-Entonces no estás invicto.

-Pero a partir de allí, sí.

-Pero no estás invicto y yo sí.

¿Tenía la virtud o es un defecto de sacarme de las casillas? Así y todo le pregunte:

-¿Y de tu vida personal, qué?, ¿no aspiras a tener una relación?

-Una relación me cortaría mi independencia, estuve setenta y ocho años sin independencia, no quiero una relación.

-¿Y algo pasajero?

-¿Lo dices por ti? ¿Quieres tener algo conmigo?

-Si no te incomoda...

-No, no soy juguete de nadie.

-Pero Hidden, nadie habla de ser juguete, ¡son cosas que se acuerdan! Se hacen de común acuerdo.

-No, no me interesa, no me interesa.

-Entiendo lo que quieres decir, cuando dices juguete es como que tú no eres diversión para complacer a nadie.

-Así es.

-¿Acaso no te complacerías tú también?

-¡No a ese precio! Me di cuenta de que yo valgo, aunque en ese otro mundo no me lo hacían notar.

-Te dejo con tus pensamientos. -Me fui frustrado, muy frustrado.

 

Gracias por escucharme.