Índice

Psicoauditación (Nerón)

Grupo Elron

 

L. RONALD HUBBARD

¡Por amor de Dios, construid un Puente mejor!

Esta dramática exhortación, vertida por el fundador de Dianética y Cienciología en su libro "Dianética, la ciencia moderna de la salud mental",  fue recogida por el Grupo Elron para llevar a estas ciencias a nuevas alturas.

E-METRO

(Electropsicómetro)

Aparato que en Cienciología se utiliza para detectar incidentes desagradables, es decir, con carga engrámica, a fin de eliminarlos de la mente reactiva. El E-Metro no se conecta con el Thetán o Yo Superior (90 %), como lo hace Psicoauditación, sino con el Yo Inferior (10 %).

SESIÓN DE AUDITACIÓN

Si el auditor de Cienciología fuera médium podría utilizar dos técnicas: auditación común utilizando el E-Metro, con la cual auditaría al Yo Inferior (10 %), o Psicoauditación, con la cual auditaría directamente al Yo Superior, es decir al Thetán  (90 %). En cualquiera de los dos casos podría convocar después, a través de la mediumnidad, a Ron Hubbard (actualmente espíritu puro 100 % porque no está encarnado) para que evalúe la sesión. Para esto no es ningún impedimento el que haya infinidad de sesiones en un determinado momento convocándolo a Ron, porque los espíritus no tienen las limitaciones de los encarnados, ya que pueden estar en muchos lugares al mismo tiempo.

 

 

NERÓN

 

Una de las encarnaciones de Horacio Velmont.

INCENDIO DE ROMA

AGRIPINA

SABINA POPEA

SÉNECA

 

 

Psicoauditación

EL QUE ESTÉ LIBRE DE PECADO...

Por Horacio Velmont

¿Qué es la Psicoauditación? La Psicoauditación es simplemente la auditación directa del espíritu 100 % o del 90 % (Yo Superior, Thetán o Alma, según las diversas filosofías), que no ha encarnado, a través de un médium

Es decir, la entidad espiritual se incorpora al médium y la auditación se lleva a cabo como si ella estuviera encarnada.

¿Cuál es la diferencia entre auditar al 10 %, como se hacen en las organizaciones de Dianética o Cienciología, o al 90 % con Psicoauditación?

Pues que el 10 % tiene innumerables bloqueos y llega con muchos esfuerzos a los incidentes desagradables, algo que no sucede con el 90 % porque éste recuerda perfectamente cada hecho ocurrido en cualquiera de sus encarnaciones. Algo así como nosotros recordamos lo que nos sucedió hace algunos minutos.

Como se trata de la auditación directa de la entidad espiritual, no es necesaria la presencia de la parte encarnada, es decir del 10 %.

¿Se puede llegar a Clear, es decir, liberado de engramas con esta técnica? La respuesta es positiva. Pero es impredecible saber cómo repercutirá este hecho en la parte encarnada.

Habrá, por supuesto, una mejoría, pero es imposible saber hasta que punto ocurrirá, especialmente si existe algún problema físico irreversible o el decodificador mental está demasiado deteriorado.

¿En que consiste la Auditación dianética común? Consiste en eliminar los engramas de la mente reactiva de una persona.

¿Cómo se implanta un engrama en la mente reactiva? Cada vez que alguien se encuentra disminuido en su capacidad mental, sea por un golpe, una enfermedad o accidente, la mente reactiva, que es un mecanismo de supervivencia, graba a nivel celular todo lo que sucede alrededor. Esta grabación se denomina engrama .

En Dianética se denomina engrama, en su sentido más preciso, a una "huella definida y permanente que un estímulo deja en el protoplasma (sustancia constitutiva de las células) de un tejido" Se le considera un grupo unitario de estímulos que inciden únicamente en el ser celular.

La palabra engrama proviene de la Biología, pero desde el advenimiento de Dianética ya no cabe incluir en la definición lo de "permanente" porque se descubrió la técnica para borrarlo de la mente reactiva. Este descubrimiento lo realizó el genial L. Ronald Hubbard, haciéndolo saber a la humanidad en su libro "Dianética, la ciencia de la salud mental".

En cuanto a la técnica de Auditación dianética y a la de Psicoauditación, no hay mayores diferencias, salvo en cuanto a la mayor facilidad que tiene la segunda para ubicar y eliminar a los engramas.

Una característica que cabría hacer notar es que es imposible la autoauditación en virtud de que para eliminar a los engramas se necesita el poder de dos mentes analíticas -la del auditor y la del auditado- y en cambio en la Psicoauditación la propia parte encarnada puede auditar a su propio Yo Superior o Thetán.

Si bien el 10 % y el 90 % constituyen el mismo espíritu, durante la encarnación es como si fueran dos partes distintas, en planos distintos y cada una con su propio libre albedrío y sus propias vivencias.

En este caso, yo, Horacio Velmont, audité, a través de la mediumnidad de Jorge Olguín, a mi propio Thetán, llamado Radael. Y esta auditación se realizó desde el punto de vista de esta separación.

Mientras audité a mi Thetán, yo fui el auditor y Radael el auditado, tal como si fuéramos entidades distintas. Así lo acordamos y funcionó perfectamente.

La técnica del borrado de engramas se basa fundamentalmente en dos axiomas de Cienciología:

Axioma 12: "La primera condición de cualquier universo es de que dos espacios, energías, u objetos no deben ocupar el mismo espacio. Cuando se viola esta condición (duplicado perfecto) se anula la apariencia de cualquier universo o cualquier parte de él" .

Axioma 20: "Al conducir al ser a crear un duplicado perfecto, se causa la desaparición de cualquier existencia o partes de ella".

"Un duplicado perfecto es una creación adicional del objeto, su energía y su espacio, en su propio espacio, en su propio tiempo, utilizando su propia energía. Esto viola la condición de que dos objetos no deben ocupar el mismo espacio y causa la desaparición del objeto".

Axioma 30: "La regla general de auditación es que cualquier cosa que sea indeseada y que aún persiste, debe ser vista completamente, en cuyo momento desaparecerá".

"Si sólo se ve parcialmente, su intensidad, al menos, disminuirá".

Axioma 32: "Cualquier cosa que no sea directamente observada tiende a persistir".

Una forma fácil de comprender el borrado de los engramas es imaginar un trozo de papel al que se le hace con lápiz una línea sinuosa, siendo el comienzo de la línea el comienzo de la reducción analítica y de la grabación del engrama, y su final el final de la disminución analítica y de la grabación del engrama.

Luego se pasa una goma de borrar -que representaría la técnica dianética- por la línea trazada por el lápiz tantas veces como sea necesario hasta eliminarla.

En la técnica dianética común, por lo tanto, el auditado, a instancias del auditor, retorna al incidente desagradable y lo repasa como si lo estuviera viviendo otra vez, tantas veces como sea necesario hasta que se borra.

Cuando esto sucede, el auditado exhibe todos los síntomas del alivio de un tremendo peso que lo había agobiado durante toda su vida.

Si el incidente no se borra a pesar de los repasos, es porque hay un incidente anterior que lo está reteniendo, en cuyo caso se vuelve a repetir el proceso.

El auditor no "traga basura", significando esto que lo único que le interesa es el incidente con carga para eliminarla, dejando de lado cualquier relato del auditado que por más interesante que sea no tenga carga.

Por otra parte, el auditor se mantiene siempre impasible, no obstante lo aberrante que pueda ser lo que ha hecho el auditado. Tampoco evalúa lo que diga para justificar sus acciones.

Uno de los errores más tremendos del Psicoanálisis es precisamente la evaluación, porque lleva al paciente a la apatía.

Obsérvese que yo, como auditor, en ningún momento reprendí a Radael lo que hizo -lo que hicimos, en realidad- como Nerón, ni tampoco cuando quiso justificar sus asesinatos, por más disparatadas que fueran sus justificaciones.

La clave es que el auditor no se involucra con lo que relata el auditado, incluso aunque sea totalmente inverosímil. Si Nerón hubiera dicho que vio a Popea acostada con enanitos verdes, pues simplemente el auditor tiene que aceptarlo, sin ningún tipo de cuestionamientos, como si fuera la cosa más normal del mundo.

Y éste es todo el misterio...

Antes de concluir con esta somera explicación introductoria, quiero dejar aclarado que el recuerdo de mi encarnación como mormón y mi odio hacia mi esposa Elizabeth no pueden hoy sino causarme risa.

Claro, en esa época yo no tenía la mente integrada, porque Psicointegración aún no había sido desarrollada.

Es posible que algún lector quede horrorizado por lo que he hecho en mis vidas pasadas, pero más allá de que todos, sin excepción , hemos cometido hechos aberrantes, si alguno a pesar de ello considerara que está libre de pecado, pues que tire la primera piedra.

AUTOPSICOAUDITACIÓN

SESIÓN DEL 20/6/98

Médium : Jorge Olguín.

Interlocutor y Auditor : Horacio Velmont.

Entidades que se presentaron a dialogar : Radael, Thetán de Horacio Velmont, y Ron Hubbard, fundador de Dianética y Cienciología.

Nota : En este caso se trata de "autopsicoauditación", porque el propio auditor (Horacio Velmont) auditó a su propio Thetán (Radael).

PRIMERA PARTE

Auditado (Radael): Es como que ustedes no tienen la más mínima idea de lo que son los demás planos.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Quién se está comunicando?

Auditado (Radael): Hoy estoy con mis dotes histriónicas. Es como que me puedes llamar "Wi", o Rrrr". o nada. Soy tu Thetán.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Cómo estás, tanto tiempo? ¿Sabías que vamos a hacer una sesión de Psicoauditación, o mejor dicho de Autopsicoauditación?

Auditado (Radael): ¡Cómo no lo voy a saber si tú y yo somos lo mismo!

Auditor (Horacio Velmont): Está bien. ¿Estás listo para la sesión?

Auditado (Radael): Si no me molestan las entidades de afuera.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Ron Hubbard está cerca de ti. cerca nuestro. ¡Que complicado que es esto, porque somos la misma entidad y al mismo tiempo no somos la misma entidad!

Auditado (Radael): "Todo es y no es al mismo tiempo".

Auditor (Horacio Velmont): Es lo que yo digo siempre. ¡Es como si estuviera hablando frente al espejo! No me respondiste si Ron Hubbard está al lado tuyo, mío, nuestro.

Auditado (Radael): Supongo que sí.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Cómo "supongo que sí"?

Auditado (Radael): Sí, está, siempre está. ¿Cómo no va a estar?

Auditor (Horacio Velmont): Entendí tu ironía, mi ironía, nuestra ironía, pero lo pregunté por las dudas. ¿Hay alrededor tuyo entidades espirituales asesorándote de alguna manera?

Auditado (Radael): Debe haber como cuatro o cinco ayudándome y mil tratando de perturbar.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Ésta sería una sesión donde también hay entidades que aprenderán de lo que hagamos nosotros con Psicoauditación?

Auditado (Radael): Sí, porque aprenderán a no cometer equivocaciones.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Esta sesión fue de alguna manera inducida por ti o partió de mí, o de Ron o de alguna otra entidad?

Auditado (Radael): Inicialmente fue originada por nosotros.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Y después?

Auditado (Radael): Siempre está la aprobación de los aburridos.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Quiénes son los "aburridos"?

Auditado (Radael): Aquellos que tratan de creerse más, aquellos que tratan de enseñar. Es como que a veces uno se cansa un poquito de.

Auditor (Horacio Velmont): Está bien. Antes de comenzar la sesión quería saber si tienes alguna sugerencia para hacerme.

Auditado (Radael): Comencemos y vamos viendo.

Auditor (Horacio Velmont): Perfecto. Para sentar las bases, yo en este momento soy el auditor, y no tu 10 % encarnado, y tú el auditado. ¿Estás de acuerdo?

Auditado (Radael): Sí.

Auditor (Horacio Velmont): Bien. Vamos entonces a comenzar yendo a algún incidente que esté restimulando a tu parte física o que tenga carga.

Auditado (Radael): Hay un incidente que data de más de un siglo. Me causa pena, me causa gozo, me causa tristeza, me causa ira, por momentos alegría, por momentos placer y por momentos deseos de venganza.

Auditor (Horacio Velmont): Bien, vamos a relatar este incidente desde el principio.

Auditado (Radael): Primero son las grandes discusiones que tengo con Elizabeth.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Quién es Elizabeth?

Auditado (Radael): Mi esposa en esa época. Yo soy un pastor religioso muy respetado. Me llamo Breder. Es como que hablo a la Congregación. Hablo de los pecados. Pero en el fondo no creo en ellos.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Pastor de qué religión?

Auditado (Radael): Soy mormón. Hablo de los mensajes. Pero a veces estoy en duda de las cosas que digo. Lo que sucede es que tenemos donaciones, hay personas que directamente nos dan hasta cientos de dólares para que la Congregación crezca.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Estamos hablando de Estados Unidos?

Auditado (Radael): Así es, se encuentra en Alabama, y yo hago mi propio beneficio. Yo estoy a cargo de esta iglesia y lo que yo busco es un rédito económico. Por eso sigo la vertiente de las cosas que dicen, pero tengo como debilidades. Esas debilidades puedo traerlas arrastradas o de pequeño o de vidas anteriores. Pero es como que siento placer en ver a las niñas de mis amigos, de mis conocidos, que vienen los domingos a los sermones, y yo las miro y es como ardo en deseos. Y mi esposa Elizabeth es una persona austera, que considera que el sexo es para tener hijos y nada más, y me dejó de lado hasta que dejé de buscarla.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Tuviste relaciones sexuales clandestinas?

Auditado (Radael): Sí, con Lisa, de 13 años, mi propia hija.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Tu hija?

Auditado (Radael): Sí. ¡la deseaba tanto! Aparte, sentía como que ella también me quería, porque se ponía a upa mío. Me decía: Papá, llévame a tal lado, llévame a tal otro!

Auditor (Horacio Velmont): ¿Tuviste relaciones carnales con tu hija?

Auditado (Radael): Sí.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Alguien se enteró?

Auditado (Radael): Sí, y sobrevino la catástrofe.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Quién se enteró?

Auditado (Radael): Mi esposa Elizabeth, y no lo hizo público porque ella también era materialista y gozaba con el dinero que nos daban. Entonces decía: "Que la Congregación no se entere de que el pastor principal del poblado se viola a su pequeña hija.".

Auditor (Horacio Velmont): Muy bien, vamos ahora al comienzo de la violación para quitarle la carga.

Auditado (Radael): ¡No fue violación! Fue un juego.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Hubo penetración?

Auditado (Radael): Sí, por supuesto.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Y eyaculación adentro?

Auditado (Radael): Sí, por supuesto.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Tu hija sufrió?

Auditado (Radael): Sí, después se sintió molesta, como con culpa. Después yo me sentía preocupado, porque cuando ella tenía 16 ó 17 años rechazaba a todos los pretendientes.

Auditor (Horacio Velmont): Bien. Vamos a repasar este incidente hasta borrarle la carga que tiene.

Auditado (Radael): Sí, pero yo le encuentro gozo. No le encuentro lo que tú llamas un engrama.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Por qué le encuentras gozo a la seducción de tu propia hija?

Auditado (Radael): Fundamentalmente, porque me desquité de Elizabeth, porque esto trae aparejado muchas cosas. Primero, a mí no me daban goce sexual. Segundo, yo veía a las hijas de mis vecinos. Tercero, porque yo tengo que estar aislado de todo. Cuarto, en esa Congregación no podía haber divorcio porque hubiera sido catastrófico, pues nos hubieran expulsado del lugar.

Entonces, ¿que iba a hacer yo con mi esposa? ¿La iba a forzar? No, directamente lo que hice fue una cosa más fácil, ya que tenía una presa más pequeña.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Volviste a tener relaciones con Lisa después de la primera vez?

Auditado (Radael): Sí, durante un año, desde los 13 a los 14 años.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Cómo te sentiste por el hecho de que ella después rechazaba todos los pretendientes?

Auditado (Radael): No es que ella rechazaba a todos los pretendientes, sino que se aislaba y después no quería salir. No los rechazaba de hecho, pero entiendo que primaba en ella un fuerte sentimiento de culpa por haber tenido relaciones con su propio padre.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Cómo terminaron las relaciones?

Auditado (Radael): Las dejamos de tener de común acuerdo, porque de pronto me cansé. Al último accedía, y seguimos teniendo relaciones después de que Elizabeth se enteró.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Cómo es que no tuvieron ningún hijo? ¿Se cuidaban?

Auditado (Radael): No, lo atribuyo a la gracia divina.

Auditor (Horacio Velmont): De este incidente vamos a buscar algún punto doloroso o emocional, alguna carga que esté rondando por ahí.

Auditado (Radael): Ante los ojos de los demás -algo que por otra parte me importa poco- parecería como despiadado con la criatura, pero a mí lo que me interesaba era desquitarme de Elizabeth.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Cómo la veías a tu esposa?

Auditado (Radael): Ella para mí era una arpía, una persona completamente negativa, nefasta, una persona que me cortaba todo, una persona que la hubiera estrangulado con mis propias manos, de no haber tenido yo miedo por la justicia posterior.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Cómo te sientes ahora con respecto a este incidente?

Auditado (Radael): ¡No me puedo liberar de la ira que me produce Elizabeth!

Auditor (Horacio Velmont): ¿Estás sintiendo en este momento esa ira!

Auditado (Radael): Así es.

Auditor (Horacio Velmont): Bien, vamos a liberar esa carga. Explícame por qué no te puedes liberar de ella.

Auditado (Radael): Porque. ¿cómo puedo explicarlo? En lugar de vengarme creo que le causé daño a la pequeña. La pequeña incluso cambió de religión.

Auditor (Horacio Velmont): ¿De que religión se hizo?

Auditado (Radael): Se hizo católica ortodoxa, ingresó en un convento, se alejó de la familia. Tengo entendido. mucho no me interesé, pero creo que viajó a Europa, a Londres, y cambió de religión nuevamente, estuvo en la iglesia anglicana. Es como que le perdí el rastro.

Auditor (Horacio Velmont): Explícame cómo es ese sentimiento de ira que sientes hacia Elizabeth.

Auditado (Radael): El sentimiento de ira es porque me anuló como hombre en la parte material. Está bien que yo me casé para formar una familia, pero entiendo que el sentido marital también tiene que estar en la cama, y a mí me lo anuló por completo. Es una estafa, una verdadera estafa.

Y no lo podía decir porque nosotros vivíamos de esa comunidad. Nosotros, ante la comunidad éramos los "señores", éramos los más puros, los más castos. ¿Cómo van a saber que el Pastor. que a Breder le gusta la parte material. ¡Ah, no, jamás! Yo ante ellos disimulaba. Era el caso, el que para él era todo pecado. ¡Por favor!

Auditor (Horacio Velmont): ¿Hubo algún incidente violento con Elizabeth?

Auditado (Radael): Ella hacia mí, sí. Me arrojaba cosas, rompía platos.Una vez que tuve en mis manos una horquilla de fardo tuve el impulso de atravesarla contra la pared. Atravesé la pared de madera en una especie de simulacro mental de que la traspasaba a ella.

Auditor (Horacio Velmont): Bien. Vamos a ir a un momento de este incidente en el cual Elizabeth te dice alguna cosa que te molestó y fue muy doloroso para ti. Me refiero a la más grave, la que más te ha quedado prendida, por decirlo de alguna manera.

Auditado (Radael): "Inútil", "impotente", "inservible".

Auditor (Horacio Velmont): Quiero que vayas a un incidente en particular.

Auditado (Radael): Ya lo tengo. Estoy en la cocina. Es una cocina grande, donde a los costados hay abrazaderas con platos colgando.

Auditor (Horacio Velmont): Dime todo lo que sucede.

Auditado (Radael): Bueno, hay una cocina a leña. Es una cocina muy grande, comemos en ella, incluso. Tenemos un mantel como de una tela como elástica. Debe ser algún material nuevo.

Auditor (Horacio Velmont): ¿El piso cómo es?

Auditado (Radael): Es un piso mejorado, como de tierra apisonada.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Qué hora es?

Auditado (Radael): Mediodía.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Quiénes están en la cocina?

Auditado (Radael): Nosotros, es decir, Elizabeth, vestida ridículamente. Tiene una medias largas, y sobre ellas una medias cortas, rayadas en círculos, que llegan hasta la rodilla. Tiene puestas como una especie de alpargatas. Arriba tiene un camisón largo, y arriba un vestido largo, y arriba de él un delantal largo. ¡Lo único que le falta es enfundarse como si estuviéramos en el Polo! Está tan vestida que parece que tuviera miedo de que alguien la vaya a violar. ¡Qué sé yo!

Auditor (Horacio Velmont): Dime lo que te dice, concretamente.

Auditado (Radael): Que soy un inútil, que yo no creo en los sermones que doy. Y yo le digo que sí, que es cierto lo que dice, y que "cuál es el problema, si a ti no te falta de comer". Me dice "además eres un impotente", y yo le respondo "y tú eres una frígida".

Auditor (Horacio Velmont): ¿En ese momento ya tenías relaciones sexuales con tu hija?

Auditado (Radael): No, todavía no.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Cómo lo descubrió Elizabeth?

Auditado (Radael): Por comportamientos de Liza. Entiendo que la presionó hasta que ella confesó.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Y qué sucedió luego?

Auditado (Radael): Me hizo un escándalo tremendo.

Auditor (Horacio Velmont): Vamos a ese momento.

Auditado (Radael): Bien. Yo estaba en el granero atando fardos, porque uno, por cualquier evento tiene que tener una segunda entrada. También vendíamos fardos en el pueblo. Teníamos una pequeña granja atrás. Y de repente se apareció y comenzó a insultarme, me dijo de todo, se acordó de mis padres, de mis abuelos, de toda mi generación, que éramos una generación de pervertidos, y que mi padre era igual, porque mi padre engañaba a mi madre con criaturas.

Entonces le contesté que si era así le hacía un monumento, porque esa era la clase de gente que tenía que ser, porque nosotros los hombres eso es lo que tenemos que hacer y ustedes las mujeres no sirven nada más que para la cocina.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Cómo te sientes con respecto a este incidente?¿Tienes ira aún?

Auditado (Radael): Estoy un poco más descargado. Lo que sucede es que en ese momento sentí placer. El placer fue mitad descarga fisiológica, con mi hija, que por otro lado yo sentí como que me buscaba. Ella en ningún momento se resistió, eso quiero dejarlo en claro. A mí que no me vengan con estupro ni nada de esas cosas. ¡Sociedad de hipócritas, que no sé lo que hará cada uno en su hogar!

Auditor (Horacio Velmont): Bien, vamos a ir a otro momento de esa vida como mormón con Elizabeth o donde haya mucha carga.

Auditado (Radael): Recuerdo que cuando nosotros viajábamos desde la granja hasta el pueblo teníamos varios kilómetros y viajábamos en sulky. Generalmente, Lisa se iba con los amigos, se iban en un pony. Nosotros generalmente viajábamos solos. Yo no me acuerdo muy bien de las veces que íbamos con la familia. En este momento me acuerdo solamente de Elizabeth y yo en el sulky. ¡No sabes los que es viajar cuatro millas hasta el poblado sin proferir palabra!

Es una víbora, una ramera disfrazada. Yo sé que nunca me engañó, pero hay maneras y maneras de ser ramera. No sé es ramera solamente con la vagina, se es ramera con el pensamiento. Ella era una ramera de pensamiento, una arpía.

Me hubiera gustado, si hubiera tenido valor -nunca lo tuve-, porque hubo dos episodios similares con la horquilla. ¡La hubiera atravesado con ella y listo! O si no hubiera detenido el sulky a mitad de camino, la hubiera atado a un árbol, le hubiera puesto unas ramitas secas y hubiera hecho con ella una enorme fogata.

Pero siempre fui como temeroso de que me descubrieran.

Auditor (Horacio Velmont): ¿La única infidelidad con Elizabeth fue tu hija?

Auditado (Radael): No, hubo una señora casada en el pueblo.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Tiene carga este incidente como para repasarlo?

Auditado (Radael): No, no le veo cargo. Era una señora de mediana edad, estaba casada con el almacenero y.

Auditor (Horacio Velmont): Como tú sabes, lo que tenemos que hacer nosotros es buscar los incidentes o las partes de los incidentes que tengan carga, y examinarlos analíticamente para borrarlos. Es decir que tenemos que dejar de lado aquellos que no la tengan a fin de no perder tiempo y aprovechar la sesión.

Auditado (Radael): En realidad, no me da mucha carga lo de Lisa, porque las pocas cartas que nos hemos mandado. La última que recibimos era del Londres. Era como que ella estaba muy bien, como que había encontrado el camino de Dios y que le agradecía a Dios por todo lo que había pasado, porque de lo contrario no hubiera encontrado ese camino y quizás en la comunidad -dicho en palabras de ella- hubiera sido. -no dijo "vulgar"-, sino una simple ama de casa y no hubiera encontrado la felicidad en Él.

Auditor (Horacio Velmont): Bien. ¿Hay algún incidente anterior similar a éste?

Auditado (Radael): Una vez de chico entraba al granero y lo vi a mi padre con los pantalones bajos. y estaba una vaca a medio ordeñar, y había una chica rubiecita de bucles rubios, muy linda, muy linda. ¡Tenía una cola tan blanca!

Auditor (Horacio Velmont): ¿Qué edad tendrías en ese momento?

Auditado (Radael): Tendría 6 o 7 años y mi padre 28 años o quizás 30 y la chica tendría 17 años. Era una especie de sirvienta o de ayudanta de cocina, porque mi padre tenía buena posición. Y estaba sentada con las nalgas desnudas sobre él y la estaba penetrando. En ese momento sentí como una erección. Ya tenía erección a esa edad.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Es un incidente que tiene alguna carga?

Auditado (Radael): No sé. Pero yo cuando la veía a esa chica, que obviamente me descubrió y por vergüenza no se lo dijo a mi padre, porque mi padre nunca supo que lo vi, pero yo la buscaba a ella y ella me escapaba. Se reía y me gozaba.Y me molestaba porque me manoseaba. Un par de veces se levantó el vestido, se dejó tocar y luego escapaba.

Auditor (Horacio Velmont): Vamos a ir ahora a un incidente anterior similar, pero con carga.

Auditado (Radael): A veces escuchaba discusiones en el dormitorio de mi padre, como que se gritaban. Ella le decía que él la engañaba, y él le respondía que ella se lo merecía, porque no servía como mujer, "nunca me diste hijos". Menos mal que encontramos a ese bebé.Entonces supe que había sido adoptado y que ellos no eran mis padres.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Qué te produce el saber esto?

Auditado (Radael): No me molesta.Lo que sucede es que no me lo dijeron. Y yo me sentí como estafado, porque no me lo dijeron, pero me dispensaron el cariño que se dispensaba en esa época, que era más respeto que amor, pero era normal para esa época. O sea que me crié medianamente bien porque yo, cuando escuchaba discusiones, se tiraban con cosas, pensaba que en todos los hogares era lo mismo, entonces no me molestaba, uno se acostumbra.

De repente si se "matan" -hablo en sentido figurado- uno dice: bueno, capaz que el almacenero hace lo mismo, capaz que el carpintero hace lo mismo.

Auditor (Horacio Velmont): De estos incidentes que me has relatado quiero que me digas como te sientes en este momento.

Auditado (Radael): Bien, me siento bien. El episodio de mi padre en el dormitorio no me molesta. El episodio de mi padre en el granero con esa chica es como que me hubiera gustado estar en el lugar de él. ¡Tenía una ancas tan blancas que lo hubiera agarrado a mi padre de la barba negra que tenía y lo hubiera tirado y en ese momento me hubiera yo puesto en el lugar de él. No, no, en el lugar de él no, porque él la tenía sentada encima y yo la hubiera tirado boca abajo en el pasto.

Auditor (Horacio Velmont): Bien, ¿y con respecto a Elizabeth cómo te sientes? ¿Repasamos algún incidente con ella que aún tenga carga?

Auditado (Radael): No pretendas que a la distancia me amigue.Me arruinó la vida, me hizo fracasar. Nunca más tuve relaciones sexuales, nunca más. O sea, viajó Lisa, nos quedamos nosotros, me sentí frustrado, amargado. He escrito algunos libros.

En este momento es como que tengo un montón de ruidos que no me dejan pensar bien, que me joden, que me molestan. Lo que yo quiero saber es por qué serán tan -como dicen ustedes- tan "chusmas" los espíritus. Miran, escuchan, observan, se ponen al lado, cuchichean entre ellos, "¿qué le pasa a éste". ¡Qué les importa lo que me pasa a mí! Si yo supiera lo que les pasa a ellos. Yo no sé lo que les pasa a ellos. Ellos cierran su mente, no dejan pasar mi parte telepática. Ahora se van, es como que tienen "cola del paja".

Auditor (Horacio Velmont): ¿Hay algún incidente que está restimulado en este momento o que tenga carga?

Auditado (Radael): Posiblemente. Puede ser. Una vez perdí el control. La segunda vez en el granero cuando Elizabeth me dijo de todo. Agarré la horquilla, la quise correr y en ese momento es como que había una especie de trampera, de ese tipo de trampa para animales, y ahí casi me desgarro el pie. Me abrazó como un fuego desde el tobillo izquierdo hasta la rodilla izquierda.

En ese momento sentí un dolor intenso, que no perdí el sentido de casualidad. Pero lo que más me dolió no fue la trampera, sino que ella me dijo: "¡Ojalá que te mueras desangrado!".

Es como que me hubiera implantado la orden engrámica de que me muera desangrado y me cerró la puerta del granero. Me dejó así, no me socorrió. Me arrepentí de no haberla atravesado con la horquilla en ese momento.

Recuerdo que en muchas oportunidades me tiró cosas y dos veces me lastimó, una vez en la frente y otra vez en la mano.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Sientes en este momento el dolor de esos objetos?

Auditado (Radael): No, lo que siento es un dolor tremendo en la pierna. Tuvo que venir uno de los muchachos que faenaban las reses para ayudarme a sacar la pierna de la trampera. Me preguntó que había pasado y yo le dije que había querido ir al granero por un poco de leche y estaba distraído pensando en la misa del domingo y pisé la trampera sin querer. Obviamente, oculté todo el episodio con Elizabeth.

No, ahora el dolor físico se fue. Lo que más siento ahora es el dolor del desprecio de ella. Si fuera por ella me hubiera desangrado. Pero lo que más bronca me da es mi actitud, porque cuando yo estuve bien -estuve vendado como diez días, y no se infectó por milagro-, a mí que tanto me gustaba el whisky no tuve más remedio que gastarlo en la pierna, ¡y la otra mitad me la tomé, eh!

Llego a la casa, y yo, que en ese momento debí hacer tres cosas: abofetear, abofetear y abofetear a Elizabeth hasta matarla, en cambio lo único que hice fue encerrarme en mi habitación, y encima llegó a la noche, pensando en que me iba a hacer una gran comida como compensación por lo que me pasó, ¡y directamente no me hizo de comer!

Entonces, ¿que tendría que haber hecho yo?: subir al dormitorio, porque teníamos un dormitorio subiendo la escalera en el primer piso, sacarla de la cama y ahogarla en el piletón.

Sin embargo, no hice eso, sino que me acosté y no dije nada, y ella tampoco dijo nada. Es como que no tuve valor para enfrentarla, ¡a pesar de que casi me deja desangrado! O sea que al final era yo el problema.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Sigue teniendo carga este incidente?

Auditado (Radael): Y. es como que cuesta. Es como que me estoy dando cuenta de que yo estoy invirtiendo los roles. Es como que yo me estoy desquitando en los demás de alguna manera. Pero los demás no hacen nada tampoco por mejorar mi situación. O sea, seamos concretos.

Auditor (Horacio Velmont): Vamos a dejar un momento esa vida pasada y a entrar a incidentes de esta vida que estén restimulados.

Auditado (Radael): No hay tanta carga. Es como que heredé esa falta de carácter, en el colegio, con los compañeros, me sentía como poco participativo, sentía como que. primero que eran unos cretinos, porque había. Yo visualizo a dos de los chicos, que eran los que sobresalían, uno era moreno, alto, el otro era rubiecito. Ellos se creían los vivos, como que las sabían todas. Si vamos a hablar de notas, si vamos a hablar de cuadernos, dejaban mucho que desear, comparados con los míos.

Sin embargo, yo no puedo dejar de evitar de sentirme como inferior a ellos.

Auditor (Horacio Velmont): Vamos a un incidente concreto.

Auditado (Radael): Es como que hubo una agresión, yo me caí al piso, me lastimé la cabeza. Él pensaba como que yo era un tarado, un cretino, era como que yo era el "traga", el que estudiaba. No era que me gustaba, lo que yo quería es estar bien. No quería tener problemas.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Cómo sucedió el incidente?

Auditado (Radael): Estábamos en el recreo, y yo estaba hablando con uno de los tarados y de repente me mira, y yo para no tener problemas no le contesto y me da una pequeña bofetada y en ese momento me causó una irritación terrible y lo quise agredir, entonces me da un tremendo empujón y yo golpeo contra un filo, contra un costado y me lastimo la cabeza.

Obviamente, cuando abro los ojos, en ese momento no veo a ninguno de los agresores, y entonces me pregunta la maestra qué me había pasado y yo le digo que tropecé y me caí.

O sea que era cobarde como para denunciar a mi agresor.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Estás sintiendo el dolor del golpe en este momento?

Auditado (Radael): Sí, tenía un dolor como en la parte frontal derecha de la cabeza, que me molesta tremendamente.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Te molesta en este momento?

Auditado (Radael): Sí, así es. Esta persona nunca más me molestó. No sé si me habré desmayado.

Auditor (Horacio Velmont): ¿En este momento te sigue doliendo el golpe?

Auditado (Radael): Me molesta menos.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Tienes algún dolor de cabeza?

Auditado (Radael): Sí, me molesta un poco, pero menos.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Este incidente repercute en tu parte física?

Auditado (Radael): Obviamente.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Qué es lo que restimula este incidente en tu parte física?

Auditado (Radael): El no tener un contacto con el entorno... Es como que a veces me siento agredido porque no me valoran lo que yo valgo. Siento como que no me valoran, y que mucha gente que sale adelante no sirve para nada. Eso es lo que pienso.

¡Imberbes que tienen menos de 30 años y están ganando tres mil, cuatro mil dólares!, y todo porque tuvieron una especialización. Y capaz que yo les hablo de mis temas y es como que fueran chicos de la edad de los palotes, que no entienden nada de lo que les digo. Y entonces, a veces es como que me rebelo y me digo: "Pero éstos a quién le ganaron!".

Auditor (Horacio Velmont): Vamos a repasar el incidente del golpe para borrarle la carga.

Auditado (Radael): No hay necesidad, ya no me molesta. Es un cretino esa persona, que en este momento debe ser un fracasado. Capaz que se metió en las fuerzas de represión, capaz que está jubilado por invalidez, debe ser un pobre tarado.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Pero tiene carga?

Auditado (Radael): No me molesta, no me molesta.

Auditor (Horacio Velmont): Perfecto, vamos a otro incidente que se restimula constantemente en tu parte física en esta vida.

Auditado (Radael): Me costó integrarme en la época de la adolescencia. Yo lo sentía inconscientemente, pero lo tenía muy escondido. Lo tenía tan escondido que mi parte externa no se daba cuenta, y yo estoy seguro que lo arrastraba de vidas anteriores, porque en vidas anteriores me sentí frustrado, no solamente como Breder, sino en otra vida anterior.

Entonces es como que arrastraba todo eso. Y me hacía mal. Me costaba integrarme.

Auditor (Horacio Velmont): Vamos a buscar un incidente específico de esta vida que se restimule constantemente en tu parte física.

Auditado (Radael): No hay un incidente concreto en sí, lo que encuentro son incidentes en general de falta de comunicación con el entorno. Me siento, y posiblemente sea una idea mía, como marginado. Incluso hubo parte de mi familia. que yo sentí como que no era aceptado. Si yo me pongo a pensar seriamente me doy cuenta de que los superé con creces a todos. ¡Son unos cretinos!

Auditor (Horacio Velmont): Vamos a ir a algún incidente de la vida matrimonial de tu parte encarnada.

Auditado (Radael): Lo que noto es alguna falta de comunicación. Es que a veces me restimulo y me acuerdo del episodio de Elizabeth. Es como que noto un distanciamiento. Lo que pasa es que lo tomo como de parte mía, porque estoy muy imbuido en cosas. Es como que dejo de prestar atención a lo que tengo en mi entorno. Lo que pasa. no es por hacer un descargo, pero si yo no soy estimulado, bueno, es como que yo tengo mi orgullo, mi ego. ¿por qué tengo que hacer todo yo? ¿Por qué soy yo el que tengo que comprender a los demás y los demás a mí no?

Auditor (Horacio Velmont): ¿Qué es lo que cambiarías?

Auditado (Radael): ¿Y ahora qué voy a cambiar? Ahora lo que quiero hacer es difundir todo lo que estoy haciendo, toda la verdad. Lo demás me parece superfluo. ¿Qué voy a cambiar? Yo no voy a repetir lo que dijo mi hija de mi vida anterior: "¡Gracias a todo lo que pasé, porque gracias a eso aprendí!". Yo no voy a decir eso. Actualmente no voy a decir eso, porque actualmente hubiera modificado un montón de cosas. Lo importante es lo que soy ahora y la misión que tengo. Tengo mucho que dar, tengo mucho para hacer. Los demás que se vayan a pasear.

Pero si tuviera que modificar, modificaría. Me hubiera gustado ser ese corpulento, de agarrar a ese morocho, darle un puñetazo en el mentón y tirarlo hasta la puerta del colegio del envión, y que todos me aplaudieran y ser el mejor del aula.

Auditor (Horacio Velmont): Bien, vamos a ir ahora a un incidente que puedas considerar que tiene mucha carga.

Auditado (Radael): Me siento como en el seno materno. No sé si estoy entre dos vidas o estoy siendo bebé en un útero.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Qué sucede?

Auditado (Radael): No, estoy bien, me siento como flotando, me siento tranquilo, quiero quedarme ahí. Es decir, en realidad no tengo más ganas de hablar. Tengo ganas de desconectarme de ustedes y gozar este momento. Si yo tuviera que repasar lo que más me da bronca es el episodio de venganza contra Elizabeth, que creo que logré superarlo.

El tema es el siguiente. A ver si soy entendido. Nunca pude vengarme.Lo que yo quería era que ella me pidiera perdón, pero no me lo ha pedido, jamás me lo ha pedido. Es una persona sin piedad, con la que he vivido de prestado. Íbamos los domingos en el sulky y no me hablaba una sola palabra.

Auditor (Horacio Velmont): Bien. Ahora, para ir terminando la sesión, vamos a ir a un incidente hermoso, que te cause mucho placer, a fin de alejarte del banco reactivo. Tú ya sabes que el recorrido de incidentes de placer forma parte importante de la terapia dianética.

Auditado (Radael): ¡Ja, ja, ja!... (se ríe estruendosamente).

Auditor (Horacio Velmont): ¿Qué sucede?

Auditado (Radael): ¡Ja, ja, ja!... ¡El incendio de Roma.!

Auditor (Horacio Velmont): ¿El incendio de Roma?

Auditado (Radael): ¡Ja, ja, ja!... ¡El incendio de Roma es lo más lindo que me sucedió!, ¡Ja, ja, ja!... ¡Nunca pensé que me iba a reír tanto! ¡Ja, ja, ja...! ¡Basta, por favor! ¡Ja, ja, ja!...

Nota de Horacio Velmont: Radael, obviamente a través del receptáculo, estuvo riéndose más de un minuto a carcajadas, pareciendo que no se iba a detener jamás.

Auditor (Horacio Velmont): Explícame por favor.

Auditado (Radael): ¡Ja, ja, ja!... ¡Me tenían podrido! No quería que se me pongan en contra. Me quería deshacer de un montón de gente. Yo sabía que había un complot en mi contra. ¡Ja, ja, ja!... ¡No puedo más de la risa! ¡Ja, ja, ja!... ¡Me duele enormemente la cabeza!

Auditor (Horacio Velmont):¿Mucho te duele?

Auditado (Radael): ¡Muchísimo!... Pero me pregunto por qué me duele la cabeza si estoy contento. Lo que sucede es que es bravo. En realidad no es cosa de risa. ¡Hubo un montón de muertos, por Dios!.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Ordenaste tú el incendio de Roma? Hay historiadores que lo han puesto en duda.

Auditado (Radael): Así es.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Por qué lo ordenaste?

Auditado (Radael): Primero, para evitar el complot en mi contra. envié 150 soldados.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Quiénes estaban complotados en tu contra? ¿Los cristianos?

Auditado (Radael): Había un montón de gente. No sé si los cristianos. Había gente del entorno interno. Maté cerca de 17 personas que estaban en el Senado.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Tú mismo los mataste?

Auditado (Radael): No, los mandé matar. Les cortaron el cuello.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Así tan fácil?

Auditado (Radael): Sí, más vale. Tenía soldados seleccionados que estaban a mi disposición. Era como una especie de Servicio Secreto. ¡Yo fui el creador del "Servicio Secreto", que después fue utilizado en los siglos XIX y XX. Bueno, el inventor fui yo. Tenía 17 soldados a mi disposición.

Ahora me salí de esa armonía que tenía. Estoy como con sopor. Estoy con ganas de desconectarme, pero lo mejor de esto me lo trajo ese recuerdo que me hizo reír. Aparte, reírme, utilizando una parte física, me descargó mucho. Es como que con esa risa borre lo de Breder, lo de Elizabeth, lo de esta encarnación de la escuela primera. Reír me hizo muy bien.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Cuántas veces mandaste a incendiar Roma?

Auditado (Radael): Dos veces.

Auditor (Horacio Velmont): En tu vida como Nerón, ¿cuál fue el incidente con más carga?

Auditado (Radael): No vamos a tener tiempo. No hablemos de la parte sexual, porque tengo para escribir 10 libros.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Tu vida como Nerón está libre de carga?

Auditado (Radael): Lo de la parte sexual debe estar libre de carga, porque no me trae reminiscencias.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Hay otras vidas con carga?

Auditado (Radael): Sí, hubo épocas muy oscuras, donde fui verdugo.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Verdugo?

Auditado (Radael): Había como una especie de mazmorra, como una celda en un subsuelo, y yo manejaba una rueda de tortura, de esas que producen estiramiento de las vértebras.

Auditor (Horacio Velmont): ¿El potro?

Auditado (Radael): Sí, el potro.

Auditor (Horacio Velmont): ¿En Francia?¿Acaso durante la Inquisición?

Auditado (Radael): Sí, por esa época más o menos.

Auditor (Horacio Velmont): ¿En la Revolución francesa? en este momento estoy confundido con las fechas.

Auditado (Radael): No, antes.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Cómo es que no recuerdas con claridad?

Auditado (Radael): Porque estoy como con sopor. Tengo ganas de retirarme. Todavía estoy recordando los incendios de roma. Fue genial ese recuerdo, pues me hizo muy bien descargarlos riéndome. Algunos dirán: "¡Qué bestia!", pero.

Igual los conflictos los frené. En esa época yo era muy joven y tenía un montón de conflictos, no sabía bien mi identidad, que era lo que quería. He tenido relaciones sexuales con mi madre.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Agripina?

Auditado (Radael): Así es. He tenido relaciones con dos mancebos. Quise violar a uno de los 17 soldados que estaban a mi disposición, pero el soldado no quería saber nada. Él decía: "Estoy a su cargo, pero nada más". Por favor, me pedía. Se arrodilló. Me pedía piedad, pero yo agarré un cortapapeles y se lo clavé en la garganta. En ese momento vino otro de los soldados y cuando me preguntó lo que había sucedido le mentí diciendo que estaba vendido, que le habían pagado unas monedas de oro para asesinarme. Además, le dije que si yo llegaba a descubrir que alguno de los 16 que quedaban me traicionaba lo ejecutaría de inmediato.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Qué sucedió, entonces?

Auditado (Radael): Lo que sucedió fue que sembré la desconfianza entre ellos y como resultado se vigilaban unos a otros todo el día. ¿No es una linda picardía? Nunca tuve problemas con ellos porque ellos mismos se vigilaban continuamente.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Murió ese soldado?

Auditado (Radael): Obvio.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Cómo te sientes respecto a este incidente?

Auditado (Radael): Bien, me siento bien, sin carga.

Auditor (Horacio Velmont): ¿Compensaste en alguna vida ese karma?

Auditado (Radael): Supongo que sí.

Auditor (Horacio Velmont): Vamos a terminar la sesión contigo aquí. ¿Estás de acuerdo?

Auditado (Radael): Sí, estoy de acuerdo.

Auditor (Horacio Velmont): Bien, hasta luego.

Auditado (Radael): Hasta luego.

SEGUNDA PARTE

Interlocutor (Horacio Velmont): Antes de terminar la sesión quisiera conversar con Ron Hubbard.

Ron Hubbard: Hola, Horacio, aquí estoy.

Interlocutor (Horacio Velmont): ¿Cómo le va, Maestro?

Ron Hubbard: Bien, he observado la auditación que le hiciste a tu Thetán Radael.

Interlocutor (Horacio Velmont): ¿Puede darme alguna idea de cómo fue?

Ron Hubbard: Sí.Hubo una descarga engrámica bastante grande. Quizás tu Thetán no está aún consciente de todo lo que descargó.

Interlocutor (Horacio Velmont): ¿Qué porcentaje de descarga hubo?

Ron Hubbard: Descargó más del 50 % de la carga que tenían los incidentes de los incendios. Lo que hay que evitar son las restimulaciones. Hay que pensar que todo lo que se hizo en vidas anteriores. No es que nosotros no seamos responsables encarnando nuevamente, porque el espíritu es uno solo y es eterno, pero lo que sucede es que si arrastramos determinado karma, sabemos que es una lección a aprender, y bueno, de alguna manera estamos aquí.

Es decir, primero tenemos que aprender a no cargar culpas. Al no cargar culpas no tendremos reacciones engrámicas. Esto es muy, pero muy importante.

Segundo, tenemos que aprender que lo que se hizo es inmodificable, es decir, no lamentemos lo pasado, que vale como experiencia, tratando simplemente de pensar que en esta vida vamos a hacer lo mejor para nosotros y para los demás, que es lo más importante.

Interlocutor (Horacio Velmont): ¿Por qué mi Thetán no estaba tan consciente de las cosas, por ejemplo respecto a lugares, fechas, cargas? Lo pregunto porque siempre supuse que el espíritu lo sabía todo respecto de sus encarnaciones.

Ron Hubbard: La respuesta es muy sencilla. Tu Thetán no tenía ganas de cooperar. Es como que. Hay espíritus que quieren tener una pequeña carga, porque con esa pequeña carga vuelven a restimularse. Al restimularse, su ego puede protagonizar distintos roles, y con esos roles la persona se siente fortalecida.

Interlocutor (Horacio Velmont): ¿Es el caso de mi Thetán Radael?

Ron Hubbard: Así es. Si no fui lo suficientemente explícito lo voy a explicar de una manera mejor. Tú puedes en este momento restimular algún engrama al no cooperar tu Thetán del todo y con ese engrama puede llegar el ego a representar un rol de víctima y es como que echa culpas al entorno, a los demás, y de esa manera, inconscientemente, la persona se siente fortalecida.

Interlocutor (Horacio Velmont): "Aparentemente" fortalecida.

Ron Hubbard: ¡Claro! Sabemos que eliminando el engrama no hay fortaleza sino paz e integración, que es lo que se busca.

Interlocutor (Horacio Velmont): ¿Por qué mi Thetán no se autoaudita?

Ron Hubbard: Por lo que expliqué antes, porque él cree que está fortalecido restimulando los engramas. Esto es algo que estoy descubriendo en estos últimos tiempos con nuevas prácticas, porque has de saber que en el plano en que estoy, que es el máximo nivel de Luz, el 5º, sigo estudiando, sigo observando. Observo conductas, y no pienses que la conducta de los espíritus desencarnados es menos compleja que la de los encarnados. ¡Es mucho más compleja!

¿Te acuerdas que cuando tu Thetán recién se incorporó y tu preguntaste quién se estaba comunicando emitió sonidos ininteligibles?

Interlocutor (Horacio Velmont): Sí, precisamente eso quería preguntarle.

Ron Hubbard: Bueno, eso tiene una explicación fácil. Tu Thetán no se llama Radael. Tu Thetán tiene un sonido, tiene una luz, un símbolo, una resonancia. Radael, Ruanel, Asdoel, etc., son nombres que les ponemos solamente para uso encarnado, para poder mencionarlo con palabras.

Interlocutor (Horacio Velmont): Entiendo.

Ron Hubbard: Entonces, fíjate las pocas ganas de cooperar de tu Thetán que decía cosas como llámenme "zzz", llámenme "uuu", es decir, era una forma de decirles que ustedes no le importaban.

Interlocutor (Horacio Velmont): En un momento dado Radael dijo que le dolía la cabeza. No sé lo que quiso decir, pero lo extraño es que no me dolía a mí. Éste es el punto.

Ron Hubbard: Es muy posible que no te haya llegado porque tu estabas haciendo la auditación. ¡Has tenido suerte!

Interlocutor (Horacio Velmont): ¿Pero el Thetán tiene dolor de cabeza en realidad? ¿Se angustia?

Ron Hubbard: El Thetán no tiene dolor de cabeza en el sentido explícito físico. Tiene dolor de cabeza. Digámoslo así: el espíritu es resonancia, el espíritu en el otro plano tiene una parte, no física, pero que es como física, y aunque no tenga una mente, ni neuronas, ni fluido corporal -porque no hay una parte corporal-, hay una parte que reemplaza a la parte física que sí puede llegar a tener dolores.

En la parte física los centros nerviosos le transmiten dolores al cerebro, lo que se presume que son dolores, porque sabemos que son exarcebaciones de las terminales nerviosas. No hay terminales nerviosas en el plano espiritual como en el plano físico, pero hay resonancias.

Es decir, yo podría decir que si un espíritu es una resonancia, esa resonancia está también con partes neuronales. Hay una mente que piensa en el espíritu. Y si hay una mente que piensa, también hay unas neuronas espirituales.

Lo estoy explicando de una manera muy aproximada, para que de alguna manera pueda ser entendido, pero en rigor no es exactamente así.

Entonces, si el espíritu tiene engramas, ¿dónde se alojan esos engramas?

Interlocutor (Horacio Velmont): Claro, ésa es la pregunta clave.

Ron Hubbard: Bueno, en la parte física se alojan en las neuronas: hay un conjunto de neuronas llamadas engramas.

En la parte espiritual se alojan en ese centro mental, por así llamarlo, de esos planos espirituales. Entonces, en esos planos espirituales, que tienen un engrama, bueno, ahí sienten como dolor, como excitación.

Interlocutor (Horacio Velmont): Para mí ya está suficientemente claro. Otra pregunta es: ¿Cómo puede ser que Radael se haya reído respecto del incendio de Roma y que no tenga carga? ¿O precisamente esa risa ha sido una descarga?

Ron Hubbard: Esa risa ha sido una descarga.

Interlocutor (Horacio Velmont): ¿Descarga en forma de risa?

Ron Hubbard: Claro, y la descarga la pudo hacer gracias al receptáculo, porque el espíritu está siempre inhibido de reírse porque no tiene la descarga física. Entonces, hay que agradecerle enormemente a Johnakan haber prestado su cuerpo para la descarga de risa de Radael.

Interlocutor (Horacio Velmont): Curiosísimo. ¿Es algo así como un cable a tierra?

Ron Hubbard: Sí, sí, el ejemplo es válido. Es algo así. La risa fue auténtica, porque en ese momento es como que Radael abrió su mente y yo vi como que de alguna manera no gozó el incendio, sino que le pareció ridículo. Es como que en ese momento se desbloqueó y se desdobló. Es como que se vio a sí mismo como Nerón, pero al mismo tiempo fuera de Nerón. ¿Se entiende?

Interlocutor (Horacio Velmont): Sí, perfectamente. ¿Sería algo así como el actor que se ve actuando en una película, en la que al mismo tiempo que es el actor es también el espectador?

Ron Hubbard: Es otro ejemplo válido. Entonces, dice: "¿Qué es esto, qué pasó acá?". Continuando el ejemplo que tú pusiste, es como si estuviera viendo una película y se riera de la película en la que él mismo está actuando, diciendo: "¡Qué episodio tan risueño!".

Interlocutor (Horacio Velmont): Entiendo. ¿Pero cuando mató a ese soldado al que quería violar.?

Ron Hubbard: Está mal dicho "violar". Lo que quería Nerón en ese momento era tener una relación. ¡Nunca iba a poder violar a un guardia que en medidas occidentales tenía casi dos metros de altura y tenía una fuerza el doble de la tuya en esa encarnación!

Interlocutor (Horacio Velmont): Lo pregunto porque cuando relató su asesinato lo vi poco emocional. ¿Hubo descarga igual? ¿Es normal?

Ron Hubbard: Es normal porque esa parte tuya ya pasó por esto y lo había descargado. Por eso lo relató sin emoción, porque no le traía ninguna carga. Lo nombró como anécdota, no como un incidente con carga como para auditar.

Interlocutor (Horacio Velmont): Está claro. Maestro, ¿esto que nosotros hacemos, que es bastante extraño, por lo menos para mí, usted tuvo oportunidad de hacerlo cuando estuvo encarnado como Ron Hubbard?

Ron Hubbard: No. En el planeta Tierra es la primera vez que se realiza una auditación de esta naturaleza, no solamente del Thetán a través de un médium, sino del Thetán propio.

Interlocutor (Horacio Velmont): Qué porcentaje de descarga hubo en total con esta autopsicoauditación?

Ron Hubbard: Aproximadamente un 50 %, y este porcentaje, como dirían en este país, es un todo un "lujo".

Interlocutor (Horacio Velmont): ¿Qué sigue después de esto?

Ron Hubbard: Yo creo que con otra auditación, y si el Absoluto nos ayuda, ya quedarías libre de carga.

Interlocutor (Horacio Velmont): ¿Este sistema de Psicoauditación podríamos utilizarlo para curar ciegos o sordos o paralíticos? Naturalmente que me estoy refiriendo a trastornos de origen mental.

Ron Hubbard: Depende. Y esto no lo he dicho solamente yo, hay problemas psíquicos que llegan a hacerse físicos y por lo tanto resultar incurables.

Interlocutor (Horacio Velmont): ¿Pero pueden ser ayudados en algo?

Ron Hubbard: Cabe suponer que sí, pero hay casos en que no. Por ejemplo, supongamos que hay una persona que por un problema psíquico quedó ciega. Después esa vista se atrofia, así como sus músculos, sus nervios, y la parte pupilar queda defectuosa de tal manera que puede llegar a hacerse irreversible.

Interlocutor (Horacio Velmont): ¿Aún eliminando el engrama?

Ron Hubbard: Así es, porque el músculo óptico aunque no se restimula más igual se atrofia.

Interlocutor (Horacio Velmont): Entiendo. ¿Podría ponerse el ejemplo de la pared tan deteriorada por la humedad que aunque se encuentre y repare el caño roto no tendría ya arreglo?

Ron Hubbard: El ejemplo es válido. Hay que tenerlo muy en cuenta porque no desearía que te metas en problemas, ya que tienes la tendencia de prometer más allá de lo que se puede lograr. Primero hay que analizar muy bien lo que se puede alcanzar antes de prometer. Me voy a retirar pero antes quiero dar un mensaje.

Interlocutor (Horacio Velmont): ¿Está agotado el receptáculo?

Ron Hubbard: Trato de evitar que el receptáculo entre en "cortocircuito", porque como hace algún tiempo que no hace mediumnidad está un poco fuera de práctica. Pero lo que más incide es la Psicoauditación, que puede llegar a agotarlo más.

Interlocutor (Horacio Velmont): Está claro, Maestro. Bien, escucho el mensaje.

Ron Hubbard: Las Energías se encuentran en el plano de vibración 7, y nunca están en un plano menor. ¿Por qué entonces el Cristo estuvo en un plano 6? Las entidades angélicas, con permiso de planos superiores, accedieron a que el Cristo estuviera en un plano 6, al igual que antes lo estuvo la Energía Búdhica. En el plano 6, que es el plano angélico, hay un canal directo, que los planos 5, 4, 3, y 2 no lo tienen para con el plano físico 1, porque como el plano 6 es un plano de mensajeros, tienen como una especie de fuente de Luz.

Interlocutor (Horacio Velmont): ¿Es decir que esa fuente de Luz directa desde el 6º plano al plano físico 1 facilita el acercamiento al plano físico?

Ron Hubbard: Así es, y por eso es más fácil que se aparezca un ángel que un espíritu.

Interlocutor (Horacio Velmont): Está perfectamente claro.

Ron Hubbard: Todo esto me es dictado por Johnakan Ur-el, el Thetán de este receptáculo. Entonces, la Energía Crística, al igual que otras Energías, utiliza este canal de Luz angélico para contactarse mucho más fluidamente con el plano físico 1.

Por lo tanto, cuando el Cristo entra dentro de la mente del Maestro Jesús, lo hace gracias a ese canal angélico. Por eso estaba en el plano 6. ¿Nunca te has preguntado el por qué una Energía Crística, que está en el plano 7, se encontraba en ese momento en el plano 6?

Interlocutor (Horacio Velmont): La verdad es que no.

Ron Hubbard: No es que tenía que ascender de plano. Estaba en el plano 6 porque en este plano, que es como dije un plano angélico, había un puente de Luz -el "Puente Mensajero", si quieres llamarlo así-, que es el que utilizó Gabriel y otros arcángeles serafines. Como otras entidades de eloah han descendido a los planos 5 o 4 para comunicarse con el plano físico 1.

Una vez cumplida su misión, el Cristo regreso a su plano 7, que es el plano que le corresponde como Logos dimensional.

Éste es el mensaje que quería darles. Estoy estudiando un tema que está desarrollando Johnakan Ur-el, que se llama Psicointegración y es complementaria de Cienciología. Ya hablaremos sobre el particular. Los saludo y les mando lo mejor de mí. Hasta luego.

Interlocutor (Horacio Velmont): Hasta luego, Maestro, y gracias.

SESIÓN DEL 27/6/98

Médium : Jorge Olguín.

Interlocutor y Auditor : Horacio Velmont.

Entidades que se presentaron a dialogar : Johnakan Ur-el, Thetán de Jorge Olguín, y Radael, Thetán de Horacio Velmont.

Nota : En este caso se trata de "autopsicoauditación", porque el propio auditor (Horacio Velmont) auditó a su propio Thetán (Radael).

PRIMERA PARTE

Interlocutor (Horacio Velmont): ¿Alguien se va a comunicar primero o directamente audito a mi Thetán?

Johnakan Ur-el: Soy Johnakan.

Interlocutor (Horacio Velmont): Hola, Johnakan. ¿Algún mensaje?

Johnakan Ur-el: Cuando nos comunicamos por medio de un receptáculo, por más elevado que éste sea, siempre estamos como reducidos en nuestra expresión. Estamos como adormilados. Estamos como restringidos. Por que es como querer encerrar al sol adentro de una caja de fósforos.

Interlocutor (Horacio Velmont): Perfecto, pero la pregunta es si los espíritus, al estar encarnados, también están restringidos o la parte encarnada no afecta en lo más mínimo al Thetán. Concretamente, la pregunta es: ¿El 90 % está restringido por el 10 %?

Johnakan Ur-el: Totalmente. La restricción es muy fácil de explicar. Nosotros encarnamos en un 10 % y ese 10 % está totalmente restringido por el cerebro humano, que vendría a ser como un engranaje de transmisión que no transmite bien.

Por lo tanto, ese 90 %, si bien queda librado a su libre albedrío, no lo es tan así, pues que queda "atado" a ese 10 %.

Interlocutor (Horacio Velmont): ¿Entonces repercuten en ustedes, como Thetanes, los problemas que nosotros tenemos como 10 %?

Johnakan Ur-el: Repercuten muchísimo, porque el Thetán es uno solo. Entonces, a veces el encarnado tiene por costumbre -que es una costumbre defensiva- separar a ese 10 % encarnado de ese 90 % desencarnado.

Ese 10 % piensa que el 90 % restante desencarnado está libre de todo riesgo, y no es así.

Ya se dijo una vez, y creo que está escrito, que si ese 10 % encarnado comete errores o grandes actos de altruismo, va a ir en desmedro o a favor, respectivamente, de ese 90 % desencarnado. Es decir, ese 10 % tiene una influencia total, absoluta sobre su Thetán.

Además, ese cuerpo encarnado margina, limita, atrofia al Thetán, a tal punto de que aun venciendo karmas la parte encarnada, aun aprendiendo lecciones, su mente analítica siempre es limitada, porque el cerebro físico no transmite correctamente la parte espiritual con una fidelidad del 100 %.

Además, el ser encarnado, precisamente por estar encarnado en otros mundos habitados, sea como humano o de otra condición, siempre va a originar engramas.

No existe organismo viviente que no se restimule. No existe. Ni siquiera en el plano 5º, donde estoy yo y también el Maestro Jesús, los espíritus estamos exentos de restimulación.

Antes de que comiences a auditar a tu Thetán quiero decir que a veces nosotros -y esto tiene que ver con la auditación- en razón de estar encarnados es muy fácil que agentes externos restimulen engramas, a tal punto que personas clear por años, por décadas en algunos casos, ante un incidente, quizás insignificante, después quedan con un proceso de angustia que se hace casi intolerable. Esto lo he estudiado telepáticamente en distintas personas.

Y eso sucede porque quizás una charla, una corrección, una observación, a personas que a lo mejor tienen una década de clear total, esa pequeña corrección u observación les hizo restimular un engrama que estaba completamente superado.

Interlocutor (Horacio Velmont): ¿Tú, como Thetán, necesitarías auditación?

Johnakan Ur-el: De una manera u otra, todos los seres espirituales necesitamos auditación u otro tipo de terapia.

Interlocutor (Horacio Velmont): En este momento me surge la pregunta de por qué Ron Hubbard, ahora espíritu puro 100 %, no audita directamente a mi Thetán en su plano espiritual en lugar de hacerlo yo desde el plano físico y a través de un médium...

Johnakan Ur-el: Tu Thetán no está complaciente en auditarse, y esa renuencia es respetada por Ron Hubbard, porque en nuestro plano respetamos el libre albedrío de cada espíritu.

Interlocutor (Horacio Velmont): ¿Es decir que al auditarlo yo mismo, es decir, su propio 10 %, Mi Thetán deja de ser renuente?

Johnakan Ur-el: No digamos que deja de ser renuente, digamos que es menos renuente.

Interlocutor (Horacio Velmont): Entiendo. Si no me equivoco en esa renuencia influye también el hecho de que la mente reactiva protege a sus engramas. ¿Es así?

Johnakan Ur-el: Correcto.

Interlocutor (Horacio Velmont): ¿Por qué en una oportunidad, precisamente en la sesión anterior, mi Thetán los llamó a ustedes "aburridos".

Johnakan Ur-el: Porque está en proceso de rebeldía.

Interlocutor (Horacio Velmont): Es curioso, porque yo no.

Johnakan Ur-el: No conscientemente, pero sí tal vez inconscientemente. A veces la mente reactiva está tan oculta en la parte encarnada que la mente analítica no la lee, no se da cuenta. Pero evidentemente, y esto es una regla, si la parte espiritual se comporta de una determinada manera, es un reflejo de la parte encarnada.

O sea, si la parte espiritual tuya de alguna manera se comporta infantilmente, hay un inconsciente, hay una parte reactiva muy oculta, que está de la misma manera.

Interlocutor (Horacio Velmont): Es bastante insólito, porque yo no me doy cuenta de esa reticencia.

Johnakan Ur-el: Si de alguna manera tu mente analítica admira a Ron, tu mente reactiva es como que tiene cierto rechazo, porque hay una especie de competitividad.

Interlocutor (Horacio Velmont): ¡Es curiosísimo!

Johnakan Ur-el: Y te preguntas: "¡Por qué algunas cosas, estando tan compenetrado en el tema nos las razoné yo, no las descubrí yo, no las vi yo? Hay que estar muy preparado espiritualmente para no competir.

Interlocutor (Horacio Velmont): Entiendo.

Johnakan Ur-el: Imagínate a mí, dicho con toda modestia, compitiendo contra el Maestro Jesús, preguntándome por qué algunas conclusiones del Sermón de la Montaña no las razoné yo, o por qué determinadas consideraciones de amor hacia nuestros congéneres no se me ocurrieron a mí.

Interlocutor (Horacio Velmont): Entiendo perfectamente el punto.

Johnakan Ur-el: Por momentos, mi parte encarnada, Jorge Olguín, piensa que si viviera de nuevo podría corregir cosas que dijo el Maestro. Y quizás sea así, pero no porque la parte encarnada sea ni mejor ni superior al Maestro de hace 2000 años atrás, sino simplemente porque ha ganado en experiencia. Al haber ganado en experiencia, hay cosas que antes no sabía y ahora sí.

Interlocutor (Horacio Velmont): Está claro.

Johnakan Ur-el: El propio Maestro Jesús después tuvo que descubrir muchas cosas que en esa época ignoraba. Dejo el receptáculo para dar paso a Ron.

Interlocutor (Horacio Velmont): Está bien. Entonces hasta luego, Johnakan. ¿Ya está incorporado, Maestro?

Ron Hubbard: Así es.

Interlocutor (Horacio Velmont): ¿Cómo está usted?

Ron Hubbard: Tratando de descifrar la impresionante, la creciente mente reactiva de todas las entidades espirituales que nos rodean. Es como que se retroalimentan. Es una. no le llamaría "lucha", porque la palabra lucha suena como que uno agrede, como que uno ataca y esto es amor.

La auditación es un acto de amor. Yo le llamaría como que estamos tratando de unir a todos los espíritus que tienen mente reactiva para que comprendan, pero hay una cosa muy importante.Tal vez yo estando encarnado no lo dije...

Estos espíritus que reactivan su mente, están gozosos de sus engramas, porque asumiendo roles de víctima es como que pueden sacar mejor ventaja de quienes los rodean. Y entonces no les interesa ser limpiados, no les interesa ser auditados.

Interlocutor (Horacio Velmont): Esto que usted dice me hace comprender muchas actitudes de algunos de los que me rodean.

Ron Hubbard: Y sabiendo que el Creador da una total libertad a cada entidad espiritual, sin su consentimiento no se puede obligar a nadie a auditarse. Lo que sí se puede hacer, y muy sutilmente, porque hay espíritus que pecan de ingenuidad no importa la antigüedad espiritual que tengan -la ingenuidad es a veces inherente en un espíritu-, entonces se puede auditar sutilmente, sin que el espíritu se de cuenta. En este caso no estamos violando su libre albedrío.

Tal vez dialogando, como lo estamos haciendo nosotros en este instante, se puede auditar a una persona.

Pasemos ahora a la auditación de tu Thetán.

Interlocutor (Horacio Velmont): ¿Alguna sugerencia antes de empezar?

Ron Hubbard: Es importante no dejarlo a tu Thetán a su libre albedrío. Si quiere expresarse que se exprese, porque la queja a veces libera carga, pero que no desvaríe. La misma rebeldía a veces hace desvariar a la entidad que se presenta a ser auditado.

Interlocutor (Horacio Velmont): Antes de comenzar quería preguntar respecto a qué se refería, en la última sesión, a la sorpresa que le causó mi Thetán. Lo pregunto porque la aclaración quedó pendiente.

Ron Hubbard: Mi sorpresa fue la tremenda rebeldía de tu Thetán, algo que yo ignoraba porque no nos podemos meter telepáticamente, sin permiso, en la mente de ningún espíritu.

Interlocutor (Horacio Velmont): ¿Rebeldía que es también la mía?

Ron Hubbard: ¡Claro!. La rebeldía impide el ascenso. En realidad, aquí no se programa nada. Se asciende cuando el espíritu se va iluminando y se desciende cuando el espíritu va empalideciendo.

No es que se firma un decreto, como en el plano físico, y el espíritu asciende de nivel por comportamiento. Aquí en el mundo espiritual no hay escalafones. Aquí los escalafones son el amor y punto.

Entonces, si de repente un espíritu que está a punto de subir un pequeño nivel de Luz, por una rebeldía de alguna reactivación engrámica perjudica todo lo hecho hasta ese momento, puede hacer no solamente que no ascienda a esa otra categoría de Luz, sino que hasta puede hacerlo retroceder.

Interlocutor (Horacio Velmont): Está claro, Maestro.¿Ésta es la primera vez que un encarnado audita a su Thetán a través de un médium?

Ron Hubbard: En el planeta Tierra, sí.

Interlocutor (Horacio Velmont): ¿En ninguna de sus civilizaciones hubo algo aunque sea parecido?

Ron Hubbard: Así es, pero no en el universo. Sería pecar de soberbios pensar algo así.

Interlocutor (Horacio Velmont): ¿Usted conoce algún otro lugar donde se haya hecho algo similar?

Ron Hubbard: Sí, en otros sistemas. Y no solamente en mundos de nuestra Vía Láctea, sino también en otras Galaxias. Me retiro para dejar paso a tu Thetán.

Interlocutor (Horacio Velmont): Hasta luego, Maestro, y gracias.

SEGUNDA PARTE

Auditor (Horacio Velmont): ¿Eres tú, Radael?