Índice
Psicoauditación - Cdani - Dan-El
Grupo Elron
Sección Psicointegración y Psicoauditación - Índice de la sección - Explicación y guía de lectura de la sección

Si bien la Psicoauditación es la técnica más idónea para erradicar los engramas conceptuales del Thetán o Yo Superior de la persona, la mayoría de las veces se psicoaudita a thetanes que habitan en planos del Error y sus palabras pueden no ser amigables y/o oportunas para ser tomadas como Mensajes de orientación, algo que sí se da cuando se canaliza a Espíritus de Luz o Espíritus Maestros.
El hecho de publicar estas Psicoauditaciones (con autorización expresa de los consultantes) es simplemente para que todos puedan tener acceso a las mismas y constatar los condicionamientos que producen los implantes engrámicos.
Gracias a Dios, esos implantes son desactivados totalmente con dicha técnica.


Atte: prof. Jorge Olguín.

 

 

Sesiones anteriores

Sesión 2/12/2009

Sesión 2/1/2010

Sesión 22/1/2010

Sesión 24/6/2011

Sesión 16/9/2011

 


Sesión 2/12/2009

Médium: Jorge Olguín

Habló sobre las dificultades del plano físico. Tuvo una vida en Aldebarán como mento donde se dedicaba a orientar. Explicó alguna de sus vivencias y diálogos que también le servían a él. Buscaba y busca su propio orden y muestra alguna contradicción que le genera engramas.

Sesión en MP3 (2.217 KB)

            Entidad: Estoy aquí nuevamente comunicado con vosotros. Mi nombre, Dan-El.

            Es para mí un tremendo gozo el poder ser útil, el poder servir a otros, el poder sujetar –conceptualmente- de una mano a aquel que está caído. Pero así como vosotros en el plano físico lleváis una barcaza a la mar y hay un viento huracanado que puede hasta hacerla zozobrar, en nuestro plano los engramas nos condicionan hasta frenarnos, hasta correr el riesgo de reactivar roles de ego, no es sencillo. Obvio que aquellos que estamos en el camino gozamos tanto el poder tender una mano conceptual que a veces los condicionamientos quedan atrás.

            Recuerdo, hace siglos, una vida en Aldebarán 4 donde encarné como mento. Mi nombre era Marcel y era de la raza de los mentos. Vivía en las cercanías del norte, en el viejo continente y la gran mayoría me respetaba. Tratábamos de no meternos con nadie, que nadie se meta con nosotros. Éramos lo que se podría decir consejeros espirituales.

De joven tuve una gran amiga, era una guerrera de a caballo, Aranza. Era una joven que no solamente luchaba con espada sino con una especie de doble guadaña. Teníamos largos debates al atardecer, tomando un brebaje muy similar al mate de esa región en Sol 3 llamada Argentina, un brebaje algo amargo pero muy sabroso.

            Aranza me decía: -Marcel, tú hablas de orientar pero sabes que hay razas en el norte a las que es imposible orientar por el simple hecho de que no razonan, buscan destruir, buscan someter.

            -Tienes razón, Aranza, tienes toda la razón pero así como el agua moja, nuestra tarea es orientar; es lo que hicieron mis antecesores, mi padre, mi abuelo, su padre, su abuelo y así sucesivamente.

            Una vez, ella partió en una barcaza rumbo al nuevo continente, al oeste y volví otra vez a mi eterna soledad.

Nuestra raza era rara, extraña, cooperábamos unos con otros pero era raro que un mento tuviera otro compañero mento porque vivíamos ocupados cada uno en su tarea. Nos era más fácil -bueno, a mí, por lo menos, me era más fácil- dialogar con otra raza guerrera o no guerrera, no importa, antes que con uno de mi misma especie.

            Recuerdo cuando conocí a Elsio. Elsio estaba en las montañas, Elsio lo que hacía era tocar su instrumento musical, aislarse de todo. Él decía que con eso llamaba a los dragones, que no lo atacaban. Seguramente, mi razonamiento me dictaba que a los dragones escuchaban ese tipo de música y les agradaba.

Elsio me comentaba: -¿Y qué haces de tu vida, Marcel?

            -Busco a quien orientar.

            Y Elsio me decía: -¿Y quién te orienta a ti?

            -Disculpa, pero yo encuentro mi norte, no preciso una orientación.

            -Sí, percibo tu enorme, pesada, densa soledad.

            -Tal vez porque me aboqué a brindarme.

            Elsio me respondió: -Sí, pero también debemos brindarnos a nosotros mismos.

            Siempre me daba charlas parecidas y me sentía como incómodo, como que yo fuera un especimen raro.

            Una vez, en un poblado, se burlaban de Igorik. Igorik era un hombre de indefinida edad, de rostro como de batracio terrestre, melena absolutamente blanca, bajo, algo encorvado, pero tenía una fuerza tremenda en las manos en las que llevaba un puñal que pesaría por lo menos un kilo terrestre y él soportaba las burlas de los parroquianos de las tabernas hasta que se cansaba y atacaba a diestra y siniestra dejando un tendal de heridos; nunca mataba a nadie.

Una vez nos encontramos en una de las tabernas que por la mañana estaba desierta. Tomé un brebaje caliente muy similar al café de Sol 3.

-Él dejó su hoyuman atado en un madero y me dice: -Te he visto.

-¿Me has visto qué?

-Te he visto en distintos poblados orientando, tratando de dar Luz.

-Y a ti, Igorik, ¿qué te hace falta? –le pregunté.

-Yo soy feliz.

-Espero que no te ofendas, pero la gente te toma por deforme, ignoran, yo no lo ignoro, que tu raza es de al sur de Aldebarán y sois así, con esa boca amplia, esos dientes como de roedor y caminas como a los saltitos y de eso se burlan.

-Pero Marcel, es un problema de ellos.

-Sin embargo he visto que te sacan, he visto que a veces pierdes el control y los atacas.

-Bueno, no sé si pierdo el control, lo hago para marcar pautas, para que sepan dónde se meten; si no lo hiciera, si de vez en cuando no mostrara mi carácter, no me dejarían tranquilo. Yo quiero estar, tomar una bebida espumante y evadirme un poco de la realidad.

-A eso me refiero, Igorik, ¿por qué quieres evadirte de la realidad si estás bien, según tú?

-Todos, tú también Marcel, en determinado momento buscas evadirte. Y no me lo puedes negar. Lo veo en tus ojos.

Uno nunca está excento de sorpresas porque quien veía a Igorik con esa sonrisa o un gesto que parecía una sonrisa, esos dientes de roedor, esa mirada como que no miraba… uno pensaría que hasta podría ser algo tonto. Ignoraban la tremenda inteligencia que tenía Igorik. Pero hay cosas que hacen mal, el forzar a cometer actos hostiles hace mal.

            En uno o dos viajes al norte, en el país de las nieves, me crucé con Impiro, un gigante que tenía un mangual de más de un metro terrestre de largo que pesaba como diez kilos y él lo manejaba como si fuera liviano como una pluma. Nos cruzamos en el camino, él se bajó de su emorme hoyuman y me dice: -A ti te he visto.

-Bueno, no eres el primero que me lo dice, espero que haya sido en una actitud no belicosa.

-Es lo que menos me importa, pero hoy me levanté excitado y así como otros tienen sed de beber yo tengo sed de combatir.

-Mira, Impiro, yo no combato, no tengo armas, me interesa solamente orientar.

En ese momento me lanzó un golpe con su tremendo mangual que apenas lo pude esquivar. El segundo golpe me rasgó la ropa y sacó sangre de mi brazo.

-Por favor, no permitas que yo te dañe.

Largó una tremenda risotada. –Al lado mío eres un enano, ni siquiera tienes armas.

Me concentré en él mentalmente, me concentré en su mente. Se tomó su frente y cayó de rodillas con un tremendo dolor y en ese momento lo solté, conceptualmente.

-¿Qué me has hecho? ¿Eres mago, eres un hechicero?

-No, Impiro, directamente tenemos una mente muy potente y podemos enviar energía que puede lastimar tu mente causándote hasta un sangrado y produciéndote la muerte pero munca la utilizamos salvo en casos extremos. A ti no te he dañado, solamente he aumentado un poco tu presión arterial en tu cabeza y por eso ese dolor. No quiero lastimarte, no me interesa, no soy un justiciero, soy un orientador. Sé que eres un peleador nato y que a veces destruyes aldeas y matas inocentes. No me interesa acabar contigo aún sabiendo eso, mi esencia es otra.

Me miró con desprecio y montó su hoyuman y se fue al galope.

Me quedé con el viento, con mi soledad y con un nuevo capítulo para contar. Parecía como las piezas de un puzzle o rompecabezas y buscas en qué agujero encajar. Y eso es un engrama, eso es un gran engrama.


Sesión 2/1/2010

Médium: Jorge Olguín

Relató una vida en Gaela, explicando diversos parecidos con la Tierra como países, religión, problemáticas… Ha encarnado varias veces allí hace aproximadamente unos 100.000 años. Esta vida era posterior a una guerra nuclear seguida de exterminios masivos. Conquistaron sin resistencia un planeta pacífico para obtener sus recursos, pero todos los colonos murieron por una enfermedad desconocida muy virulenta. Explicó su rechazo a causar dolor.

Sesión en MP3 (2.401 KB)

Queridos hermanos, nuevamente contactado con vosotros. Me conocéis como Dan-El y voy a relatar una vivencia en un mundo donde he encarnado más de una vez… en Gaela.

Gaela es un mundo similar a la Tierra que queda del otro lado de la galaxia, en otro brazo, un planeta muy similar a Sol 3, una estrella muy similar al Sol, el tercero de un sistema de 9 planetas, y por lo menos 6 planetas enanos, con una disposición geográfica casi gemela a la Tierra, con una civilización muy similar.

Porísido, donde hubo grandes filósofos, era similar a vuestra Grecia. Lizia, un gran imperio, similar a vuestra Roma, donde hoy está Liziana, vuestra Italia. Nebrón, una tierra similar a la antigua Judea. Zaeta en una Península, casi un calco de España. Amarís, mosqueteros, similares a la moderna Francia. Amber, una gran isla, como vuestra Inglaterra. Y del otro lado del Océano, Plena, similar a vuestra Argentina. Zavala similar a México, (je, je).... Larrebedo, donde también he encarnado, similar a vuestro Chile, Y Beta, que cada vez crecía más, similar a vuestros Estados Unidos de América.

En vuestro mundo encarnó el maestro Jesús, este gran ser de luz extraordinario, que dejó tantas enseñanzas, similares a las que había dejado Axxón en Gaela, hace exactamente 100.000 años atrás.

El actual cristianismo es mucho más “suave”, menos fundamentalista de lo que era en Gaela la orden de Amarís. La orden de Amarís que adoraba a Axxón, que lo representaba con un “rombo” de la misma manera que vosotros representáis con una “cruz” a Jesús.

La orden de Amarís era tan fundamentalista como otras regiones de Sol 3, donde incluso se basa en extremismos para fomentar el terror, a través del terrorismo, ¿no?..., en Gaela también existía en Países de Medio Oriente (para que se entienda), otra orden fundamentalista que seguía a otro profeta que no era Axxón.

He relatado otras vidas en Gaela como si fuera el pasado de vuestro mundo. Encarné en el 500, en el 1000, en el 1200, en el 1500, en el 1800, en el 2000 de la era de Axxón, tanto en Zaeta como en Amarís, una vez en Larrebedo y este episodio fue en el 2200...

Había habido una tercera guerra mundial, donde países, en otro momento enemistados, como Beta y Dosvi… Dosvi era similar a la actual Rusia… se aliaron contra otros enemigos que querían surgir y los aplastaron con armas nucleares. Pero Beta, luego de esa tremenda guerra, aprovechó para exterminar radicalmente, ¡¡¡ exterminar !!!, a países de Medio Oriente con sus armas nucleares en defensa de los “derechos humanos”, según Bred Chake, que era el presidente de Beta en ese momento. Os aseguro que muchos en Gaela respiraron tranquilos, porque si bien la orden de Amarís era fundamentalista, en el último siglo se había atenuado. En cambio, el otro fundamentalismo, el de Medio Oriente de Gaela, estaba más exacerbado y la población crecía en proporción de 4 a 1, con la población de Occidente, y se calculaba estadísticamente que en un siglo más, para el 2300, Medio Oriente se apoderaba de Gaela, y eso es lo que cortó Beta.

En encarnaciones pasadas en Zaeta, más de una vez he soñado con paz mundial, pero lograr una paz mundial a través de un exterminio masivo no me parece grato..., y en el 2200 yo había encarnado en Beta, y era en parte responsable porque formaba parte del ejército. Pero, ¿por qué?, porque ya había naves, se había descubierto, mediante una energía de la luz vibratoria, que la entidad angélica Kar-El encarnada como científico femenino en Beta había dado a conocer hace un siglo, en 2100. Kar-El, encarnada como Anne Bosh, nunca quiso utilizar la vibración lumínica para daño, (suspiro)..., pero indirectamente fue así, porque no contó con la avidez de conquista del ser de Gaela, que pasó por cientos de guerras en doce siglos, y se mataba en el nombre de Axxón, ¡¡¡ je !!!, hipócritas, diría Axxón, si hubiera estado encarnado. Axxón estuvo encarnado en Plena en el siglo XX, a diferencia del maestro Jesús que no encarnó, por lo menos no encarnó aún en Sol 3 nuevamente.

Llegamos a un sistema solar a 180 años luz del sistema de Gaela. Era un mundo virginal, donde los nativos eran absolutamente pacíficos, amorosos… creíamos que no eran inteligentes, porque su raza era reptiloide, pero tú le mirabas los ojos y tenían no sólo inteligencia, tenían bondad, y tenían ingenuidad, ¡¡¡ una tremenda ingenuidad !!! Por supuesto que había animales depredadores salvajes en ese mundo, pero en general es como que ese planeta brillaba, ¡¡¡ como si tuviera conciencia propia !!!. Y lo conquistamos, había material bajo sus entrañas que Gaela codiciaba, un material maleable, pero que tenía muchas utilidades, y que no era tóxico como el mercurio, pero claro, para depredar el planeta no había problema mientras se extrajera todo el material…

Analizamos por supuesto la atmósfera y salvo alguna composición desconocida, era absolutamente respirable, quizá tenía un poco más de oxigeno que Gaela, lo que nos hacía sentir como “beodos”, pero había en el aire como un aroma dulzón, como los jazmines terrestres, ¡¡¡ era hermoso !!!

Los nativos que eran tan amistosos, luego de haber diezmado dos ó tres tribus, tenían un pavor tremendo de nosotros y eso que eran más grandes, tenían un promedio de altura de dos metros cincuenta  terrestres.

Seis meses estuvimos en este mundo, seis meses de Gaela, que eran meses similares a los meses terrestres..., hasta que empezamos a morir. Una bacteria desconocida, o un virus desconocido estaba acabando con nosotros. Teníamos grandes científicos, grandes biólogos, grandes aparatos para analizar nuestra sangre, nuestra saliva, nuestra linfa, ¡¡¡ y nada, algo nos iba matando !!!, como si estas bacterias fueran inteligentes e hicieran causa común con esos nativos, en menos de quince días no quedó nadie... Fui uno de los últimos en desencarnar, yo me ocupaba de la parte de astro-física y puedo decir que nunca levanté un arma contra ningún nativo, nunca… he llorado a escondidas al ver la masacre. ¡¡¡ Pero ya estaba embarcado en la aventura !!!, al contrario, ¡¡¡ cuántas veces me he encontrado en los bosques con nativos y los acariciaba y me acariciaban !!!, y hacían como un pequeño repiqueteo, que se lo traduzco conceptualmente a este receptáculo y su garganta no le permite (sonido de Jorge imitando repiqueteo), no le permite hacerlo; es un repiqueteo como un chasquido con la lengua, pero más agudo, pero el receptáculo no lo puede reproducir, y este repiqueteo era como una especie de risa de ellos.

Cuando estaba con altísima fiebre, caído en la tierra de ese mundo, lloraba por Gaela, pero sentía alivio por esa gente, porque sabía que iban a salir adelante, y si nuestra expedición no volvía, seguramente por muchos siglos, dejarían tranquilo ese mundo.
 ¡¡¡ Me duele solo de contarlo, no soporto que alguien hiera a otro, ni con un arma, ni con una palabra, ni con una acción !!!..., porque una cosa es hacerlo sin querer, y otra cosa es hacerlo adrede, y como dijo alguna vez Johnakan:  -No todo son engramas-..., hay espíritus que sí son crueles!!!!
Hasta todo momento: Dan-El.

 


Sesión 22/1/2010

Médium: Jorge Olguín

Habló sobre la ayuda que presta a un thetán inestable. Continuó el relato sobre su vida en Aldebarán como mento. Su padre estaba desequilibrado y abusó algunas veces de él. Como otros mentos fue de vida errante y solitaria buscando orientar. Explicó algún encuentro profundizando uno con Fondalar, el más destacado de los mentos.

Sesión en MP3 (3.739 KB)

 

            Entidad: Estoy aquí reunido de nuevo con vosotros. Mi nombre conceptual se pronuncia como Dan-El.

            Siempre conceptúo que hasta la elevación es relativa. Cuántas veces en nuestra historia hemos encarnado en lugares donde como thetanes luego pensamos “¡Oh!, en dónde me he metido”

            Obviamente que todo es aprendizaje, pero dentro del aprendizaje a veces quedan situaciones marcadas, como un thetán compañero cuyo 10% ha encarnado en otro continente al que vive mi 10% actual y cuando él estaba en el último grado de la primaria –ahora es un masculino de 60 años- aún siendo un niño de conducta ejemplar, su maestro –vaya a saber por qué razón- siempre lo molestaba o era irónico con él por una razón no determinada. Y este señor cuyo thetán está en el plano 4.1, un plano maestro, arrastra de esta misma vida engramas de insatisfacción en su niñez -porque aparte, era sumamente tímido, sumado a ello los malos tratos, sumado a ellos la sobreprotección de parte de la madre hoy hacen de él una persona infeliz incapaz de confiar en todo el mundo, con desequilibrios emocionales- y de alguna manera es como que considero a ese thetán compañero como vosotros consideráis en el plano físico a un conocido con gran afecto que aunque no llega a ser un amigo íntimo pero si le dispensáis un gran cariño. Tengo, obviamente, la ventaja de que me permite conceptuar, orientarlo y si bien su 10% encarnado como masculino tiene distintas crisis, de alguna manera contengo a su thetán porque al identificarse mucho con su 10% encarnado, por momentos se difuma la idea de que es un rol, y puede caer presa de roles del ego el thetán y bajar al plano 3. Por eso digo que en el plano físico todo es relativo y a veces nos marcan cosas que a los ojos de los demás son mínimas, mínimas, pero hasta nuestro concepto que podemos –y esta es una frase vuestra, ¿eh?- hilar más fino, no se nos escapa el implante engrámico.

            Encarné hace mucho tiempo atrás en Aldebarán 4, en la raza de los mentos, que eran seres que tenían un gran poder mental al punto tal de poder lastimar el decodificador de aquel que lo quisiera atacar. Obviamente éramos una raza absolutamente pacífica, sí bastante solitaria. Mi nombre de esa encarnación era Marcel y sé que en una sesión anterior relaté algunos diálogos que tuve con el rol de Marcel con otros seres de Aldebarán a quien los nativos llaman umbros.

De pequeño tuve un tremendo contraste. Mi padre se llamaba Armín, mi madre Herdonia -si queréis escribirlo, es con ‘H’ adelante, Herdonia- y de la misma manera que ella era absolutamente complaciente para conmigo llegando a ser sobreprotectora, mi padre era una persona muy estricta, demasiado estricta; religioso en el sentido de que creía en un dios de las tormentas -y es raro porque en la raza de los mentos éramos muy… cerebrales, valga la ironía, obviamente- pero quiero decir que éramos escépticos de muchas supercherías, fijáos que en la zona ecuatorial de Aldebarán se creía mucho en hechiceros, -en lo que es vuestra tierra de Sol 3 se llamarían chamanes- pensaban que había hierbas milagrosas que curaban todo cuando en realidad no es así, no es así, si bien hay hierbas sanadoras no hay panaceas en todo, ni siquiera la Energía Crística o Búdica pueden sanar lo que ya está predestinado para no perdurar y eso creo que muchos lo entendéis.

            Padre era una persona rara, una persona rara al punto de que no soportaba a madre y a mí me decía: “Marcel, tú tienes que formar tu mente porque sabemos que entre nosotros hay muchos enemigos, hay muchos seres que buscan sumar y sumar y sumar mentes para tener más poder”. Como thetán sé que existe un mundo donde hay seres mentales que pueden dominar la voluntad de uno o de varios y que suman el poder de esas mentes a su propia mente quitando la voluntad de los demás, hay seres que dominan hasta quinientos individuos de su mundo teniendo una gran potencia mental para sí mismos. Pero este no era el caso; nosotros, en Aldebarán 4, podíamos tener una mayor o menor potencia mental, podíamos lastimar y hasta llegar a quitar la vida de algún ser que quisiera agredirnos físicamente con algún arma de filo mortal pero no teníamos el poder de sumar potencia de otras mentes.

            Evidentemente, en todas las regiones del universo los decodificadores pueden funcionar bien, regular o mal y el decodificador de Armín, mi padre biológico, no funcionaba bien, él veía en mi como un futuro líder.

Había un mento solitario que tenía gran ascendencia sobre nuestra raza, era un ser muy querido, se llamaba Fondalar. Era, para que me entendáis, veinte años terrestres mayor que yo y tenía un gran poder mental, era como una leyenda entre los mentos, y cuando era niño escuchaba mucho hablar de él. Pero lo que me marcó de pequeño fue cuando madre, Herdonia, viajó al hogar de una hermana que quedaba a un día de distancia. Se llevó tantas prendas, tantos artículos como si fuera una mudanza en un carro tirado por dos hoyumans y me quede con padre, Armín.

Padre Armín me decía que el día de mañana yo iba a tener pareja y que él me iba a preparar para cómo lograr un apareamiento con esta pareja y me hacía dormir en su cama y si bien la cosa no se consumaba del todo sentía una incomodidad con su roce, con su respiración jadeante y era una incomodidad que nunca me pude quitar.

            A medida que fuí creciendo se acentuaba más en mí esa incertidumbre y ese rechazo por lo que había hecho mi padre, más aún teniendo en cuenta mi inocencia del tema. Cuando fuí adolescente mi padre tuvo lo que en vuestro mundo se llamaría un ataque cerebral y tuvo una larga agonía. No voy a ser hipócrita, no sentí una gran pena, sí sentí compasión, pero compasión desde el punto de vista de un mento hacia otro mento, de un ser encarnado hacia otro ser encarnado de lo mal que vivió su vida, incluso me cayeron lágrimas pero no lágrimas por él: lágrimas por lo que no tuve, lágrimas por lo que no me dio, lágrimas por lo que necesité, lágrimas por los engramas que me implantó.

Paradójicamente, madre falleció dos meses terrestres después de que falleciera Armín, mi padre. Cuando fallece mamá Herdonia, le abro los ojos, le miro las pupilas dilatadas, le acaricio los cabellos y le pregunto telepáticamente como si ella pudiera escucharme en cuerpo: ¿Qué has hecho de tu vida? Y después me pregunté a mí mismo: ¿Y qué podemos hacer de nuestra vida? Así fue que crecí, con muchos cuestionamientos, con unos deseos inmensos de debatir con distintas personas de distintas razas.

            Una vez me crucé con Ligor, el gran guerrero.

–Se lo saluda, Marcel.

-Se lo saluda, Ligor, permíteme hacerte una pregunta.

El guerrero me miró a los ojos haciéndome un gesto -hazla.

-¿Cuál es tu aspiración?

El silencio invadió el espacio entre nosotros.

-Yo esperaba conquistar una región, ser el más grande de los guerreros, ser un orgullo para mi padre –me respondió -no sé, de verdad no sé, porque va a llegar un momento en que mi mano y mi brazo apenas puedan sostener la espada y si no me retiro a un lugar apartado y formo una familia me buscarán para retarme a duelo y poder decir: “Yo vencí a Ligor”… a veces es que quisiera dejar todo. Había un rebelde de cabello blanco en el norte y tras una lucha extensísima lo vencí, era casi el doble de mi tamaño pero torpe, pero al día siguiente, otro tomó su lugar, y otro, y otro, o sea, es como si quisiéramos ir al océano y con una jarra, vaciarlo; el agua siempre se colma. Entonces, es como si espadeáramos contra el aire.

            Seguí camino y percibí como una voz dentro mío y veo un hombre de pequeña barba gris, de escaso cabello.

-Te saludo, Fondalar –exclamo.

            -Marcel, cómo has crecido.

            -Tú me habías visto varias veces, conocí a Armín, tu padre, tú eras muy pequeño las veces que visité la aldea.

            -Ven conmigo, voy caminando para la zona ecuatorial. No importa las jornadas que tardemos, podemos intercambiar ideas por el camino y…

            -No, –me negué –tal vez en otro momento; tengo mucho para pensar conmigo mismo, cosas que debatir conmigo mismo.

Fondalar dijo: -Es tu derecho; pero quizá pueda ayudarte, quizá pueda orientarte.

            -No. Quiero probarme, sentir que puedo.

            -Discúlpame que emita una opinión, Marcel, pero veo en tu rostro como cierta aprensión… ¿qué te ha pasado que te ha marcado tanto?

            Cerré inmediatamente mi cortina conceptual exclamando: -Nada de importancia.

            -Creo que todo tiene importancia en la vida física -me respondió Fondalar –pero nos veremos pronto.

            Caminé dos jornadas, llegué a una aldea y cuando se enteraron que era un mento muchos me miraron con absoluta desconfianza. Le pregunté al dueño de la posada: -¿Qué sucede?

            -Han matado a una pareja en el camino. No tiene ninguna herida. Les sangraron a ambos los oídos como que alguien les hubiera explotado el cerebro por dentro y le sacaron todo su dinero.

            -¿Pensáis…?

            -No, no, no. Tú eres joven. Hay un testigo, un granjero que vio a un mento mayor, unos veinte años mayor que tú y montaba en un hoyuman de color grisáceo.

            Tomé un refresco y comí algo muy frugal y seguí viaje.

            Por causalidad esa tarde me encontré con Fondalar y no pude con mi impulso y le pregunté: -¿En ese lapso que no nos vimos ha ocurrido algo que quieras contarme?

            Percibí que él tenía su cortina conceptual abierta pero no me atreví por pudor, por vergüenza, el visualizar su concepto.

            Se puso firme y me dijo: -Marcel, dime directamente lo que quieres saber.

            -Han matado a nivel mental a una pareja.

            -Disculpa, –no me atreví a mirarlo. Finalmente levanté la vista pensando en que vería un rostro ofendido, mortificado y lo único que vi fue una sonrisa y un gesto como de suficiencia pero no de suficiencia egoica–ya lo han atrapado, Marcel, se llamaba Inegueburo, lo han matado de dos flechazos de dos direcciones distintas, con dos ballestas, no se han acercado para evitar el contacto con su concepto mental. Lo revisaron y llevaba consigo joyas y dinero.

            -Disculpa, pero pensé que…

            -Está bien, es lógico, ¿por qué me habría de enojar? Te has cruzado conmigo, te han comentado que un testigo vio un mento similar a mí. Quítate esa desconfianza, Marcel, no permitas que por una situación incómoda de tu niñez todos sean medidos de la misma manera. Umbro es un mundo salvaje donde hay muchas guerras, batallas, envidias, rencores, atentados pero también hay mucha gente buena, hay mucha gente que nos divierte los fines de semana en las distintas ferias, los bufones, los actores de teatro, me encanta ver eso. ¿Sabes leer?

            -Sí.

            -Bien, hay libros que te puedo recomendar. Hay imprentas en la zona ecuatorial que tienen libros con letras grandes.

            Compartí con Fondalar tres jornadas. Ambos fuimos para la zona ecuatorial y antes de llegar nos desviamos, yo cogí para el oeste y él para la zona del océano. Es cierto que el haber estado con él y el haber debatido distintas jornadas sobre cientos de temas me alivió mucho parte de esos engramas que tenía de joven, y los que le afectaron a mi parte espiritual los quise relatar ahora. A propósito: el mento Fondalar es un rol que cumplió este receptáculo que me alberga.

            Gracias por escucharme. Con vosotros, Dan-El.

 

 


Sesión 24/6/2011

Médium: Jorge Olguín

Interlocutor: Horacio Velmont

Relató una vivencia en Umbro que le generó angustia a él y a sus compañeros, complementando el relato de Ardan-El. Aprendió mucho de esa experiencia. La incertidumbre impulsa a la búsqueda. Nuestra capacidad no va a poder abarcar todo.

Sesión en MP3 (3.380 KB)

 

Sesión mencionada


Sesión 16/9/2011

Médium: Jorge Olguín

Interlocutor: Karina

Relató una vida en Gaela donde tuvo una pareja con la que se entendía bien y podían crecer juntos. Al pasar unos años ella tuvo una enfermedad degenerativa de efectos similares al Alzheimer. Tuvo que cuidarla por 30 años hasta que desencarnó. Expuso diversos engramas generados. Con Karina comentaron la gran cantidad de cosas que quedan por investigar, y que lamentablemente no se avanza lo suficiente por intereses.

Sesión en MP3 (3.264 KB)